No se debería decir “vicepresidenta”
Eduardo de la Serna
A
coro con tan dignas voces – sin que nos extrañen los coreutas – me permito ilustrarme
con dos maravillosos voceros de la nada. El diputado Martín Tetaz y la senadora
Carolina Losada. Mirados estos argumentos irrebatibles e irrefutables creo que
el tema debe darse por concluido.
Tetaz, al dirigirse a Cecilia Moreau, a cargo de la presidencia de la Cámara de Diputados, la llamó “presidente” e ilustró a la Cámara, sin causar hilaridad alguna, que es “presidente” ya que es quien “preside el ente”, con lo que nos informamos que un escribiente es quien escribe un ente y un pretendiente no pretende, por ejemplo, a otra persona sino, también él, a un ente. Equivocadamente, la mismísima RAE, que no supo o no quiso consultar al diputado, afirma que el sufijo (i)ente, propios de la segunda y tercera conjugación (verbos en infinitivo finalizados en -er o -ir, como sería el caso de “presidir”), indica a “quien ejecuta una acción”; es de esperar, además, que un buen diccionario etimológico consulte a don Martín para una buena definición de “entente”, quizás hayamos vivido equivocados. Afortunadamente los verbos de la primera conjugación, finalizados en -ar, llevan de sufijo -ante; por eso un cantante no es quien le canta a un ente, evidentemente. Error imperdonable de la academia de los reyes de España, quizás ese día consagrados a la caza del paquidermo.
Losada, en reportaje obviamente para La Nación +, respondió al inefable Pablo Sirvén (debe colocarse tilde) que es “presidente” y no presidenta ya que él – quien la reporteaba – no es “periodisto”. Irrefutable e incuestionable cierre del debate, aunque no quedara claro a qué verbo estaría respondiendo con “periodista”, ya que – no parece posible negarlo – presidenta, presidente o como fuere, alude al verbo “presidir”, cosa difícil de hallar en “periodi----¿?”
En
estos días me encontré un dato curioso. La mamá de mi abuelo fue censada en
1895, y al consignar oficio o profesión dice claramente “sirvienta”. No dice
sirviente. Y entonces entendí. Si se trata de sirvienta se puede decir con toda
naturalidad y precisión sin que nadie cuestione algo sabido: esa mujer “me
sirve”. ¿Cuál sería el problema con quien “preside”? Evidentemente el problema
es que la que preside es Cristina. Nadie gastaría media gota de saliva en
semejante discusión si no fuera ella el problema, pero siendo que ella insiste
en el uso del femenino, pues un “ente” en diputados” y una “panelista” en
senadores ostentan impunemente su oquedad. Total, la Patria no se lo demandará.
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