martes, 20 de enero de 2026

Comentario a las lecturas del domingo 3º "A"

El escenario está preparado para que el reino irrumpa en la historia

DOMINGO TERCERO - "A"


 


Lectura del libro del profeta Isaías     8, 23b-9, 3


Resumen: en claro contraste con los momentos de opresión que han vivido los judíos por parte de los asirios, el profeta destaca la alegría plena que tendrá su origen en el fin de la opresión, el fin de la guerra y el nacimiento (o coronación) de un rey que establecerá la siempre esperada justicia y el derecho.


Un gran canto comienza en Isaías. Es un canto de acción de gracias al comienzo (8,23b-9,4) para pasar luego a cantar el nacimiento del príncipe que traerá la paz y la justicia. Yahvé aparece como el que ha conducido los momentos de sufrimiento a los que el rey asirio ha sometido a su pueblo, pero ahora avanza –siempre conducido por Yahvé- un cambio de situación. No es evidente si por “camino del mar”, “del otro lado del Jordán” y “región de los Gentiles” se refiere a la misma región o a tres zonas diferentes, pero lo cierto es que desde el norte de Israel viene la novedad. El contraste está presentado entre un andar “a oscuras” (cf. 22.23) y ver una “gran luz”. El verso siguiente, explicitando esta “luz” irrumpe con la imagen de la alegría (¡5 veces en el párrafo!), la comparación visible es la alegría del campesino por la cosecha, o la del botín al haber vencido una guerra.

La razón de la alegría son tres motivos comenzado cada uno por  (= porque): el fin de la opresión (v.3), el fin de la guerra (v.4) y el nacimiento de un rey de paz (v.5). El motivo de la alegría tiene que ver precisamente con la desaparición del yugo asirio (cf. Jue 7,15-25), pero también alude a los opresores internos que oprimen a los pobres del pueblo. La imagen es la de la bota opresora y el manto lleno de sangre los cuales serán quemados (cf. Jos 7,21-23). Acabada la opresión y acabada la guerra, la razón de la alegría es obvia. Pero falta un paso (omitido en la liturgia) que es el nacimiento de alguien que se ocupará de que se instauren el “derecho y la justicia” (mispat we tsedaqa, v.6), los mismos oprimidos cantan y celebran su nacimiento (“nos ha nacido”). En el contexto de Isaías es probable que se refiera al nacimiento del rey Ezequías (cf. Is 7,14, el Emmanuel, o quizás, un siglo más tarde, al rey Josías). De todos modos, esta parte está omitida por la liturgia. Sin embargo es importante notar que el centro de esta alegría, y de toda la escena, no está puesto en el niño, sino en Dios.



Lectura de la primera carta de san Pablo a los cristianos de Corinto     1, 10-14. 16-17


Resumen: Pablo se ha enterado por información oral que en la comunidad de Corinto se han dividido en “partidos” a causa del entusiasmo que algunos predicadores causan en los miembros de la comunidad. Pablo los remite a las causas mismas de la unidad: la cruz y el bautismo invitándolos a tomar en serio estos elementos.


A diferencia de lo que hace en otras cartas, Pablo comienza con una “exhortación” (v.10). El objetivo es frecuente en la carta: evitar las “divisiones” (sjísmata, que como se sabe es frecuente en toda la carta) para lo cual pretende que todos tengas “un único hablar”. Así serán y tendrán una misma “mente” (nous).

Pablo se manifiesta sumamente preocupado por esta división (y lo veremos en muchas partes de la carta); tan preocupado está que no duda en mencionar la fuente de la información: “los de Cloe” (nombre femenino). Ella debe ser conocida en la comunidad, aunque no sepamos si se trata de trabajadores o familiares de ella, si es de Corinto o de Éfeso (donde está Pablo). Ellos narran las “discordias” (éris) de la comunidad.

La división viene dada porque “cada uno de ustedes” anda diciendo por su parte “yo soy de…” La comunidad se ha fracturado en “partidos”. Y se los menciona expresamente: yo de Pablo, yo de Apolo, yo de Cefas y yo de Cristo.

Hechos de los Apóstoles nos informa sobre Apolo. Pablo vuelve a mencionarlo al final de la carta, en 16,12. Lucas nos dice que era un “judío elocuente, versado en las Escrituras” (Hch 18,24). Priscila y Aquila completan su conocimiento. A continuación, viajó desde Éfeso a Corinto (Hch 18,24-28). Esto invita a pensar que es posible que la élite de la comunidad haya quedado fascinada por su predicación.
  
   Cefas es el nombre arameo de Pedro (salvo en Ga 2,7-8 Pablo siempre lo llama por su nombre semita). Sabemos que era el responsable de la predicación a los judíos (no es evidente si se trata de las personas judías o los territorios mayoritariamente judíos; Ga 2,9). Por eso es imaginable que su grupo fuera el grupo de origen semita de la comunidad.

     El grupo de Cristo causa dificultades. Algunos niegan su existencia. Es posible que se trate de aquellos que rechazan “las mediaciones”, en este caso la de los apóstoles para el anuncio del Evangelio (en esta carta se ven otras ocasiones en las que hay quienes rechazan otras mediaciones).

Lo cierto es que se han formado cuatro grupos y eso para Pablo es intolerable.

La cruz de Cristo nos reconcilia a “todos” con Dios, y “todos” estamos con-crucificados juntamente con él (Ga 2,19); el “bautismo” nos incorpora en Cristo a “todos”. La obra de Cristo en nosotros no da sentido a estas divisiones: El bautismo (nos “sumerge” en Cristo y por lo tanto es causa de unidad) nos da un nombre nuevo, nombre que se “invoca” (1,2), nombre en el que nos “exhorta” (1,10); en el bautismo, todas las divisiones se disuelven (Ga 3,28). Los corintios se reúnen “en el nombre” de Jesús (5,4) que nos “justifica” (6,11). La fe, que es fruto de la predicación, remite a este “nombre” (Rom 1,5), que muestra a Dios mismo (Rom 2,24; 9,17) por lo que quien “invoque el nombre del Señor se salvará” (Rom 10,13).

Pablo –lo dice expresamente- bautiza muy poco. Y así, al hacer referencia al bautismo, nadie puede invocar su “nombre” (vv.14.16) porque su "ministerio es el de la evangelización” (v.17). Está llamado a anunciar “buenas noticias” en las comunidades.

Una nota sobre los partidos: algunos han tenido en cuenta que posiblemente la causa de la división fuera causada por los encandilados por la predicación de Apolo, y el contraste con la de predicación de Pablo que parece no haber sobresalido en ello (cf. 2 Cor 10,10; ver 1 Cor 2,1.4). Esta actitud parece haber motivado que otros destacaran las cualidades o preferencias por otros (o por ninguno). Sin embargo, es importante señalar que Pablo no critica a uno u a otro partido, ni tampoco defiende al suyo; a Pablo le resulta intolerable que en la comunidad haya partidos.

Una nota sobre el Evangelio: la palabra “evangelio”, en griego, comunicar “buenas noticias” es un término que tiene una cierta presencia en la Biblia griega (cf. Is 52,7) pero también es muy frecuente en el ambiente imperial romano. Se utiliza para celebrar el nacimiento, la madurez o la coronación del emperador, o sus triunfos militares. Pablo lo utiliza (como lo hace con otros términos) sin dudas en ambos sentidos, y en este último es fuertemente contracultural, más aún cuando lo hace ligado a la “cruz”, otro aspecto claramente romano. Pablo anuncia que la “buena noticia” no viene dada por un triunfo militar ni es celebrada en el culto imperial, sino que un crucificado (por los romanos) es el origen de esta buena noticia que él predica.


Para concluir esta parte, Pablo destaca que no predica con “palabras sabias” para no “aniquilar” o “vaciar” (transformar en nada, kenôthê [de donde proviene kênosis]) la cruz de Cristo. La característica paradojal de la cruz es el contraste de la nada más absoluta de una persona, pero que en ella se comunica a la humanidad la plenitud del poder divino de vida. La elocuencia (¿de Apolo?), las apariencias de sabiduría corren el riesgo de entusiasmarse con el predicador y hacer “desaparecer” la fuerza infinita que se transparenta de la nada de la cruz.



Evangelio según san Mateo    4, 12-23


Resumen: Mateo presenta el ministerio de Jesús ubicándolo geográficamente, llamando junto a sí a los primeros discípulos y en un breve sumario mostrando su predicación del reino de los cielos. Sigue a Marcos con interesantes añadidos. El terreno para empezar su ministerio está preparado.


Jesús está comenzando lo que llamamos su “vida pública”, su ministerio, y Mateo señala tres elementos: el traslado de Jesús a Galilea, un sumario de su predicación y el llamado de los dos primeros pares de hermanos. Los tres elementos están tomados de Marcos, aunque –especialmente en el primero- Mateo añade elementos propios.

Jesús se encontraba en la región del Jordán, pero ante la captura de Juan por parte de Herodes Antipas, Jesús se muda hacia el norte (vv.12-16). A una región muy cercana a la frontera. Se trata de una huida a la región fronteriza para poder escapar si el peligro acechara. Se muda a Cafarnaúm, una muy pequeña ciudad del lago de Galilea (para darnos una idea, mientras Nazaret parece haber tenido menos de 400 habitantes, ahora Jesús se traslada a una “ciudad” que tenía entre 600 y 1500 habitantes por lo que nos muestra la arqueología).

Como es habitual en Mateo, este movimiento de Jesús es justificado con un “cumplimiento” de lo dicho por el profeta. Con algunas diferencias que son interesantes de ver:


Isaías 8,23-9,1
Mateo 4,15-17
Como el tiempo primero ultrajó a la
tierra de Zabulón y a la tierra de Neftalí, 
así el postrero honró el
camino del mar, allende el Jordán, Galilea de los Gentiles.

¡Tierra de Zabulón, tierra de Neftalí,


camino del mar, allende el Jordán, Galilea de los gentiles!
El pueblo que andaba a oscuras vio una luz grande. Los que vivían en tierra de sombras de muerte, una luz brilló sobre ellos.
El pueblo que habitaba en tinieblas ha visto una gran luz; a los que habitaban en paraje de sombras de muerte una luz les ha amanecido.


El texto tomado por Mateo del A.T. sigue la Biblia griega (la Biblia hebrea dice “región de los gentiles” mientras LXX afirma “Galilea de los gentiles”) y acota que las sombras son “de muerte”. La salvación, que en Isaías empezaba desde el norte (ver comentario a la primera lectura), es comenzada ahora que se “cumple” el oráculo del profeta, por la presencia de Jesús en la región. Omitiendo el marco político de Isaías, Mateo señala que quién llena de luz las regiones del norte es la actividad de Jesús.

Una nota sobre el “cumplimiento” del Antiguo Testamento: Particularmente en Mateo, pero también en otros escritores del N.T. se insiste en el “cumplimiento de las Escrituras / los oráculos” de los profetas. Sería falso entender que Dios ha pensado y planeado la historia dejando “tiempos vacíos” esperando que se llenen en el futuro. Eso significaría que la historia está “digitada” por Dios, “planeada”. Y sería sumamente difícil, entonces, explicar el mal en el mundo y la historia. Los profetas hablaron a su tiempo, y esperaban que sus palabras se concretaran en su presente o en un futuro inmediato. Sin embargo, pasado el tiempo, muchos judíos y cristianos vieron o interpretaron que esos dichos volvieron a realizarse de una o de otra manera. Como si se “llenaran” de nuevo contenido (“llenar” y “cumplir” es el mismo verbo). De ese modo, el cumplimiento de las escrituras ha de entenderse como una “re-lectura” y no como una “predestinación” de futuro.

El mensaje de Jesús (v.17) es el mismo que en 3,2 había pronunciado Juan, el Bautista (ver Mt 10,7). La diferencia vendrá dada por qué entiende cada uno que es este “Reino de los cielos” que se avecina. Todo el Evangelio se dedicará a mostrarlo. Ciertamente el reino predicado por Juan es un reino de castigo y fuego muy distinto del predicado por Jesús. De allí que Juan se pregunte si Jesús es “el que ha de venir”. De paso es importante notar que debido a sus destinatarios provenientes del judaísmo, Mateo prefiere señalar que el reino es “de los cielos” y no “de Dios”. Lo usa como sinónimo (ver 21,25 donde es evidente que “cielos” alude a Dios) y no debe entenderse que Jesús se refiere al “cielo” como lo entendemos contemporáneamente, la morada de Dios.

El llamado de los dos pares de hermanos (vv.18-22) está tomado de Marcos y salvo pequeños detalles es idéntico. Son relatos construidos de un modo semejante: El primero mencionado es Simón, de quien se aclara que es el llamado “Pedro”, cambio de nombre que se realizará en 16,18, pero es mencionado desde el comienzo por la importancia que ocupa en la comunidad y en este Evangelio. La primera comunidad empieza a gestarse.

Recorrer, enseñar, predicar y sanar pasan a ser en el sumario conclusivo una suerte de síntesis del ministerio de Jesús (v.23).


Video con comentario al Evangelio en
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lunes, 19 de enero de 2026

El peor gobierno de la historia

El peor gobierno de la historia

Eduardo de la Serna



Desde que empezó la Dictadura cívico militar con bendición eclesiástica, sabemos que la represión a las guerrillas fue una excusa. Ya lo decía la maravillosa Carta abierta a la Junta Militar de Rodolfo Walsh. Para reafirmar esto, uno de los “ideólogos” (o, mejor, divulgadores; los ideólogos eran otros y no militares) de la dictadura, el general Ramón Genaro Díaz Bessone reconoció que “el motivo del derrocamiento del gobierno peronista en marzo de 1976, no fue la lucha contra la subversión. Nada impedía eliminarla bajo un gobierno constitucional. La justificación de la toma del poder por las Fuerzas Armadas fue clausurar un ciclo histórico.” Es decir, el peronismo. Ese fue el objetivo de la “revolución fusiladora”, al decir del contraalmirante Arturo Rial: “Sepan ustedes que la Revolución Libertadora se hizo para que en este país el hijo del barrendero muera barrendero”. Eso de “mi hijo el doctor”, debía acabarse. “¿Qué es eso de llenar el país de universidades”, dijo el innecesario Mauricio Macri, y la orgullosamente indefendible María Eugenia Vidal lo repitió: “los pobres no van a la universidad”, contradiciendo solamente a la realidad…

Señalo esto, para dejar claro que todo indica que, para la mentalidad (o lo que funge de tal) del “Gobierno Militar” (y sus antecedentes y sus continuadores), los desaparecidos, la represión, el secuestro de niños y demás atrocidades violatorias de los Derechos Humanos y propias del Terrorismo de Estado fueron “solamente”, “daños colaterales”. El tema era instaurar un modelo económico.

Ya Martínez de Hoz señalaba que necesitaba muchos años (15, al menos) para que el “modelo” se asentara. Ahora bien, estos militares (marina, ejército y fuerza aérea) demostraron ser unos verdaderos cobardes; no solamente porque eran osados para torturar, asesinar, saquear, violar y arrojar dopados desde aviones a personas indefensas pero eran incapaces de enfrentar ingleses en la lamentable Guerra de Malvinas (era más fácil para ellos – era lo que sabían hacer – torturar soldados argentinos que matar enemigos reales). Y, como cobardes que eran, ¡ni siquiera teniendo algo de poder!, se atrevieron a hacer todo lo que sus mandantes empresarios, extranjeros o no, les ordenaban. Implantaron un modelo, pero había un problema: los empresarios nacionales serán empresarios, pero nacionales ¡nada! Y los militares argentinos, ¡de argentinos nada!, y vendieron el país a los poderes extranjeros. Pero, reitero, no se atrevieron a hacer todo lo que sus mandantes mandaban. Y acá el tema. Obviamente, cuando el peligro acechaba los titiriteros soltaron los hilos y las marionetas cayeron. Y fueron juzgados y condenados mientras los manejadores movían otros hilos, ¡judiciales estos! Militares condenados, ¡miles! Civiles y empresarios (y eclesiásticos) ¡cero! Pero como no se atrevieron demasiado, hizo falta un Martínez de Hoz 2.0, que se llamó Domingo Felipe Cavallo, y, como tampoco alcanzó, fueron por el 3.0 (y el 3.1). Lo que necesitaban era alguien que no tuviera la más mínima empatía, un desquiciado que gozara del sufrimiento ajeno (los militares sólo tenían algunos de estos del otro lado de la picana, pero no se atrevieron a más). Hacía falta un insensible, un… un Milei.

Claro que también hacía falta una sociedad casi tan sin empatía como él; una que fuera capaz de decir “no soy perro ni autista y por lo tanto uso pirotecnia” a fin de año; una que tiene clarísimo que los incendios en la Patagonia son provocados y el gobierno se desentiende totalmente de ellos, acusando gratuitamente a los mapuche, y que todos saben que no tienen nada que ver, y luego mostrar una foto hecha con IA de Milei saludando bomberos… todos saben que es falsa, pero a nadie le importa… Un insensible para una sociedad insensible era lo que faltaba. El individualismo que nació en el “algo habrán hecho”, “por algo será”, “¿yo?, ¡argentino!” muestra y ostenta sus frutos. ¿Helos aquí!

Ya en ocasiones dije que el gobierno de Milei era el peor gobierno de nuestra historia democrática reciente… pero, pensándolo mejor, creo que es sencillamente el peor gobierno. ¡Así! ¡Simplemente! ¿Peor que la Dictadura genocida? Lamento creer que sí (“el neoliberalismo es genocidio por goteo” decía Jorge Novak). No hay desaparecidos (aunque alguno “se les escape”), no le importan a nadie las violaciones a los derechos humanos de los jubilados, las personas con discapacidad y tantos otros. ¡Por algo será! Pero, el modelo económico, que fue “la madre”, pues está engendrando hijos. No olvido las violaciones a los Derechos Humanos de la Dictadura Genocida, pero no olvido el negacionismo, el poder (per)judicial cómplice, y todo lo que hace la perversión oficial para mostrarse, incluso en eso, continuadora del Genocidio. Y, en lo económico, ¡la causa!, peor… infinitamente peor. El peor de todos, ¡no lo dudo!

 

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Comentario al Evangelio del 3er domingo "A"

Comentario al Evangelio del 3er domingo "A"



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Eduardo

jueves, 15 de enero de 2026

Jonatán, hijo y amigo

Jonatán, hijo y amigo

Eduardo de la Serna



El nombre “Jonatán” es relativamente frecuente en la Biblia. Son varios personajes los que llevan ese nombre (Jue 18,30; 2 Sam 15,27; 2 Sam 21,21; 1 Re 1,43; 1 Cro 11,34, etc…), pero hay uno muy conocido: “Jonatán hijo de Saúl”, el primer rey (1 Sam 13,16).

En el texto bíblico, Jonatán, el hijo de Saúl es presentado como un guerrero valiente (13,3; 14,1-14), digno heredero de su padre al trono. Sin embargo, una serie de sombras rodean a este personaje:

  1.       Saul hace un juramento que – sin saberlo, porque no se cuestionará a este personaje que así queda manchado pero sin culpa –Jonatán viola (14,27) cosa que queda confirmada por las suertes (14,40-43) en un acto público. Le correspondería morir por violar el juramento (aunque Jonatán responsabiliza a su padre por hacerlo, 14,29) pero la tropa lo defiende: ¿Cómo va a morir Jonatán, que ha dado esta gran victoria a Israel? ¡De ningún modo! ¡Por la vida del Señor!, que no caerá a tierra ni un pelo de su cabeza; porque él ha actuado hoy con la ayuda de Dios. Así salvaron la vida a Jonatán” (14,45).
  2.       Jonatán se vuelve íntimo amigo de David (20,3.17), al cual quiere “como a sí mismo” (18,1) e incluso soporta de su padre terribles insultos por quererlo (20,30). A la muerte de éste y su padre, David entona una lamentación muy honda, donde llega a decir “¡Cómo sufro por ti, Jonatán, hermano mío! ¡Ay, cómo te quería! Tu amor era para mí más maravilloso que amoríos de mujeres” (2 Sam 1,19-27). Esta amistad se manifiesta de este extraño modo: Jonatán “se quitó el manto que llevaba y se lo dio a David, y también su ropa, la espada, el arco y el cinto” (1 Sam 18,4).
  3.        Con asiduidad notable, a causa – precisamente – de esta amistad, y ante los celos de Saúl por David, Jonatán con mucha frecuencia le informa a su amigo de los intentos de su padre de asesinarlo (es en este contexto que le profiere el insulto al que hicimos referencia): 1 Sam 19,1-2; 20,1-3.9.41.

Todo esto invita a una “sospecha”. El texto bíblico nos empieza a preparar a los lectores para que el sucesor de Saúl sea David. El mismo Jonatán se lo dice: “No temas, no te alcanzará la mano de mi padre, Saúl. Tú serás rey de Israel y yo seré el segundo. Hasta mi padre, Saúl, lo sabe” (1Sa 23,17).

En realidad, la referencia al amor entre ambos amigos precisamente prepara el traspaso de poder, especialmente ante el hecho de la muerte de Saúl y Jonatán en un mismo momento (1 Sam 31,1-6).

Para ser precisos, la normal sucesión dinástica supondría que un hijo de Saúl fuera quien lo sucediera. Muerto Jonatán debía serlo otro de sus hijos, cosa que –según el texto bíblico- de hecho ocurrió en el norte (no así en Judá, al sur, 2 Sam 2,10), aunque pronto éste fuera depuesto en favor de David por los mismos generales (2 Sam 2,8-9). Para reforzar la sucesión en favor de David el texto señala que Isbaal es el nuevo rey pero tiene un conflicto con el general Abner (3,7-8) que termina en pelea y la muerte de Isbaal (4,1-12) lo que reafirma la elección de David como rey también en el norte, Israel.

Para ser justos, los textos lo que quieren señalar es la centralidad de David y entonces preparan el camino para justificar que sea éste y no un hijo de Saúl el rey que será modelo y ejemplo de los demás reyes. David es – lo hemos señalado en otra nota – el rey ideal en el cual deberían verse reflejados los demás reyes.

Los textos bíblicos miran la historia con sus luces y sombras. Historia como la nuestra. Y saben descubrir en ella los caminos de Dios y la fidelidad a la que son llamados. Es en esta, nuestra historia, donde estamos convocados a la fidelidad y a buscar que Dios sea el verdadero protagonista.


Imagen tomada de http://estudiobiblia.blogspot.com/2018/06/1-samuel-2024-42-en-la-fiesta-de-luna.html

miércoles, 14 de enero de 2026

Reitero: María Magdalena ¡no fue prostituta!

Reitero: María Magdalena ¡no fue prostituta!

Eduardo de la Serna



En un reciente texto quise ilustrar sobre la importancia de las fuentes cuando de historia se habla. Quise destacar que el primer paso debe ser saber con la mayor verosimilitud posible si algo había o no ocurrido; después, por supuesto, sigue el paso del análisis, el por qué, cómo, cuándo, para qué, etc. Pero sin fuentes serias (y lo señalaba para destacar que muchos – ¿la mayoría? – hoy se “informan” (sic) con poca o nula seriedad) cualquier paso posterior queda “en el aire”, sin sustento, sin raíces. Y, sólo para ilustrar el tema, conté una anécdota de una clase en la que yo explicaba que María Magdalena no había sido prostituta. Y, acá el tema, curiosamente, muchos me cuestionaron o preguntaron sobre esto, tema que, aclaro, hoy no está en discusión en ambientes académicos. Así que voy a decir muy brevemente, algo sobre este tema (y remitir a algún material de consulta).

Insisto en el punto de partida: ¡las fuentes! Si nos preguntamos sobre el personaje histórico de María Magdalena (personaje del que nadie discute seriamente su existencia histórica) la pregunta primera es ¿de dónde nos informamos sobre ella para hablar? La superficialidad contemporánea hace que se acepte lo que “me gusta” y no lo que, con mayor o menor seriedad, podemos saber o no sobre algo. Los Evangelios (incluso los apócrifos) no tienen una pretensión histórica, es obvio; quieren comunicar una “buena noticia”, constituyen una predicación, y, particularmente, sobre Jesús, el Cristo. Y todo - ¡todo! – está en función de esa predicación, incluso el rol que desempeñan allí los personajes, Pedro, la Virgen María, el discípulo amado y ¡María Magdalena!

Un tema a destacar, y lo señalo brevemente, porque hace a la cuestión, es que esa predicación, que constituyen los Evangelios, con el paso del tiempo fue leída de dos maneras (no contradictorias): espiritual e histórica. La proliferación de evangelios “espirituales”, particularmente gnósticos, especialmente en Egipto, a partir del s. II fue notablemente importante, por un lado; y los intentos de “llenar los baches” históricos que (aparentemente) los evangelios tenían, narrando acontecimientos ausentes, particularmente, de la infancia y “vida oculta” de Jesús para completar la “historia”, son ejemplo de estos. Pero, destaquemos, estos evangelios se nutren por un lado de lecturas y relecturas bíblicas (podrían multiplicarse los ejemplos, pero nos alejaríamos del tema) y también de leyendas. El principal tema – y acá lo importante – es que los textos se comenzaron a alejar de la intención original de Marcos primero, y de los restantes evangelistas después, mal entendiendo “¡qué es un Evangelio!”

Precisamente, cuando la lectura empezó a tener una tendencia más histórica que teológica, había que “completar” lo faltante, y pongo un par de ejemplos: ¿quién es el Discípulo Amado? El Evangelio de Juan – el único que lo menciona – no dice absolutamente nada de él, entonces, por decantación “debía” ser Juan. Otra, las listas de los Doce no coinciden del todo, entonces se “unieron” y, así, Tadeo se unió al “otro Judas” y llegamos a Judas Tadeo; nada de esto encontramos en los Evangelios. Pues eso mismo ocurre con María Magdalena.

Como se puede ver sencillamente, salvo el texto de Lucas 8,1-3, María sólo se encuentra en los relatos de la Pascua. Es interesante, además, que salvo la escena del Evangelio de Juan referida a la Madre de Jesús al pie de la cruz, en todos los textos, la Magdalena se encuentra mencionada en primer lugar, con todo lo importante que eso significa en los textos: ¡era importante! Pero, como los textos no dicen nada más, había que “rellenar”, y puesto que hay una mujer anónima que unge a Jesús, aunque en Juan esa mujer es María de Betania, y en Lucas – con modificaciones importantes – es una “pecadora en la ciudad”. Además, hay un texto, también de una mujer anónima sorprendida en adulterio a la que pretenden apedrear. Fue así que, con el tiempo, se fueron integrando todas estas mujeres en una sola, la Magdalena (hasta el punto que María “de Magdala” era también María “de Betania”, sic).

Como lo que nos dice Lucas 8,2 es que de María Magdalena habían “salido” (no dice “expulsado”, que es el verbo habitual) siete demonios, san Ambrosio lo interpreta en clave de los “siete pecados capitales”, ¡la totalmente pecadora! De ahí a prostituta no había más que un paso.

Los textos tardíos no son unánimes y los hay de diferente tipo: modelo de castidad (después de su conversión), modelo de conversión (como san Agustín en varón), apóstola de los apóstoles y hasta enamorada (o novia) de Jesús, pero el de ex prostituta fue cada vez más el hegemónico.

A modo de nuevo ejemplo, señalo, también brevemente, la lectura del gnosticismo y los evangelios (ss. II-IV): para empezar, es de notar que, precisamente por gnósticos, estos evangelios rechazan todo lo “carnal”, lo institucional, lo que cuenta es lo espiritual, y, entonces, concentran lo primero en Pedro, “la institución” que contrasta con “la sabiduría” (Sofía, en griego), a la que verán ejemplificada en la Magdalena. Con matices cada uno, o hasta diferencias importantes, todos estos destacarán a María con diferentes roles o lugares importantes en la “vida” de Jesús (es acá que se inspira Dan Brown para El Código Da Vinci y el rol de Sofía, por ejemplo, más allá de la obvia deformación histórica, propio de una novela, no de un documento histórico).

Pocas, si alguna, ha trabajado y estudiado tanto y tan bien a María Magdalena como Carmen Bernabé (1957). Desde su tesis doctoral (María Magdalena, tradiciones en el cristianismo primitivo, Estella: Verbo Divino 1994) a nuestros días (¿Qué se sabe de… María Magdalena?, Estella: Verbo Divino 2020) no ha dejado de profundizar en sus estudios sobre ella. Incluso, “con temor y temblor”, con mi amiga Consuelo Vélez, escribimos sobre María Magdalena en un libro reciente de homenaje a Carmen Bernabé (“María Magdalena, primera evangelizadora”, en E. Aldave y C. Gil (eds.), Voces Bíblicas olvidadas y recordadas. Ensayos de exégesis con perspectiva de género. Libro homenaje a Carmen Bernabé Ubieta, Estella: Verbo Divino 2024, 99-116). En sus trabajos de puede ver con claridad y seriedad cómo fue variando la lectura del personaje y su presentación “histórica”. También hay muchísima bibliografía además de la de Carmen, por cierto.

Cuando los estudios bíblicos adquirieron “carta de ciudadanía” en la Iglesia católica romana, es decir, cuando se dejó de lado la lectura espiritual neo-platónica, casi instantáneamente la figura de la Magdalena “cambió de rostro”.

Notemos, por ejemplo, el ritual de la misa De María Magdalena antes del Concilio, y el actual (antes de la iniciativa del papa Francisco sobre el tema la cual señalaremos):

En el título, se señala que María Magdalena es “Penitente” y la oración inicial dice:

«Te suplicamos, Señor, por la intercesión de la bienaventurada María Magdalena, por cuyas oraciones resucitaste después de cuatro días a Lázaro, su hermano…»

Y la lectura de la misa es Lucas 7,36-50, es decir, el texto de la mujer pecadora en la ciudad (de la que no se dice más que eso, pecadora, pero suele concluirse que ese pecado público es la prostitución, e, irónicamente, nos hemos preguntado por qué se supone prostitución y no, por ejemplo, que era usurera) …

Como se ve: Penitente, hermana de Lázaro y “prostituta” era la característica. En cambio, si miramos la oración de la misa renovada desde el Concilio, allí dice:

Señor, Dios nuestro,

Cristo, tu Unigénito, confió, antes que a nadie,

a María Magdalena la misión de anunciar a los suyos la alegría pascual;

concédenos a nosotros, por intercesión y el ejemplo

de aquella cuya fiesta celebramos,

anunciar siempre a Cristo resucitado

y verle un día glorioso en el Reino de los cielos.

Por nuestro Señor Jesucristo.

Como se ve, el enfoque ha cambiado totalmente. Como se sabe, además, el Papa Francisco modificó el status litúrgico de María Magdalena, que de ser celebración optativa pasó a obligatoria y, ahora, es tenida como fiesta al mismo nivel de los demás apóstoles retomando el tradicional título de Magdalena “Apóstola de los apóstoles”.

Es evidente que la pereza reinante hace que muchos, catequistas, pastores, comunicadores repitan lo que “siempre se hizo así”. Para más, al ilustrar suele recurrirse a imágenes tradicionales que la presentan sin velo, con la cabellera expuesta, como “toda prostituta” debiera tener. Y, a pesar que desde que los estudios bíblicos son fundamentales en la Iglesia (1943), y desde que la liturgia renovada (1965) ya nadie seriamente lo afirma, pues se sigue repitiendo: pecadora arrepentida, prostituta penitente… Sin embargo, hasta en el muy limitado bíblicamente documento conclusivo del Sínodo de la Sinodalidad, se añadió al borrador originario, que “la Iglesia la reconoce como Apóstola de los apóstoles” (#13 [el texto italiano dice “Apostola” mientras que la versión castellana dice “apóstol” (sic)]). Así concluíamos con Consuelo nuestro texto:

Hemos visto que, en la iglesia católica, por siglos, se habló de María Magdalena promovidos más por preconceptos que por lo que la Biblia nos dice de ella. De María importaba su cuerpo (incluso cuando también se la pretendió mostrar como pareja de Jesús), no su discipulado ejemplar. Hoy nadie podría negar la enorme centralidad de esta apóstola sin manifestar al menos ignorancia (114)


Imagen de María Magdalena (con velo) tomada de https://www.vaticannews.va/es/iglesia/news/2020-07/maria-magdalena-apostola-de-la-mas-grande-esperanza.html

martes, 13 de enero de 2026

El ganado no se revela. La revolución puede esperar.

El ganado no se rebela. La revolución puede esperar.

Eduardo de la Serna



A modo ilustrativo, para una mejor comprensión, quiero comenzar contando una anécdota verdadera.

En una clase yo presentaba el personaje de María Magdalena; quería mostrar, con los datos de los que disponemos, por cierto, lo que sabemos de ella y, además, lo que los Evangelios caracterizan. Después de presentar todos los datos les dije, “- Como ven, María Magdalena ¡nunca fue prostituta!” Entonces, un estudiante acotó: “¡Sí! ¡era prostituta!” “¿De dónde sacás ese dato?”, le pregunté… “Lo vi en una película”, fue la respuesta.

Este hecho me permite una reflexión para nuestros tiempos. Afirmar que algo ocurrió o no, requiere datos, fuentes. Es el punto de partida indispensable sin el cual no se puede siquiera comenzar. Obvio que después viene el segundo paso que es la organización de los datos, su interpretación, Fulano dijo esto, cómo lo dijo, cuándo lo dijo, a quién lo dijo, por qué lo dijo, etc. Pero el punto de partida es que lo dijo, es el texto… ¡la fuente!

El problema de hoy es, para empezar, lo que se han llamado las Fake News, es decir, las noticias falsas. Dicen que dijo, lo que nunca dijo.  Y a esto se suma la llamada posverdad: es verdad lo que me gusta que lo sea. No importa si lo dijo, sino que me gusta que lo haya dicho, porque, puesto que lo odio, que lo haya dicho aumenta mi rencor, o, ya que lo aprecio, aumenta mi amor… Obviamente, el punto de partida es el “yo”, el individualismo, para ser exactos, el “me gusta” o no, mi amor o mi odio.

Ahora bien, ¿cuáles son las fuentes? Por supuesto, afirmar que alguien dijo algo de lo que no fuimos testigos, requiere la aceptación de “fuentes confiables”. Eso eran, antiguamente, los Medios de Comunicación Social (MCS), hoy al servicio de los poderosos. Yo no puedo saber, por ejemplo, que el Papa haya dicho tal o cual cosa, debo informarme, pero la fuente debe ser creíble. Pero si me informo con las “redes sociales” en las que cualquiera escribe cualquier cosa, y sale y se repite y repite y repite, pues lo recibo y ¿quiero creerlo? Entonces también yo la repito y me transformo en un engranaje del sistema. No importa si lo dijo o no, ¡me encanta (Like!) que lo haya dicho! Circulan cosas anónimas, un Fulano o Mengana dando una serie de datos inconstatables. ¿Fuentes? ¡Nada de eso! Las fuentes son X (ex Twitter), Facebook, Instagram o demás anónimos, sin fuente de seriedad alguna.

El gran biblista español Rafael Aguirre, hablando de los escritos sobre Jesús dice:

Se calcula que rn el siglo pasado se escribieron unos cien mil libros sobre Jesús de Nazaret, unos mil al año. Libros de lo más variado: novelas, unas más históricas y otras de pura ficción, libros espirituales, científicos con orientaciones diversas, algunos escritos por creyentes, otros beligerantemente en contra de la fe cristiana. Reflexión aparte merecería la increíble avalancha de informaciones sobre Jesús que circulan por Internet sin ningún filtro de calidad y de acceso sumamente fácil. (R. Aguirre, La memoria de Jesús y los cristianismos de los orígenes, Estella: Verbo Divino 2015, 71)

Ese es el punto: ningún filtro de calidad… de seriedad.

Ya Umberto Eco afirmaba que "El drama de Internet es que ha promovido al tonto del pueblo al nivel de portador de la verdad" y que “Las redes sociales le dan derecho de palabra a legiones de imbéciles que antes hablaban sólo en el bar después de un vaso de vino, sin dañar a la colectividad” (16 de junio 2015; https://www.perfil.com/noticias/cultura/para-umberto-eco-las-redes-sociales-generan-una-invasion-de-imbeciles-20150616-0025.phtml). El problema, creo yo, radica, precisamente, en el daño “a la colectividad”.

Ahora bien (o, mal, para ser precisos), lo cierto es que nos vemos día a día inundados por “datos”, “informaciones”, “noticias” sin ningún filtro de calidad, ni de seriedad. Y las recibimos (y más de una vez, acríticamente, caemos en lo que estamos criticando, y repetimos, y reenviamos, y “me gusta”) … Lo que cuenta es el estímulo, no la verdad, la belleza y lo bueno, repitiendo a los platónicos. Actuamos por estímulo, no por amor, somos ganado en un corral en el que nos hemos encerrado “libre” y “voluntariamente”. ¡Fascinante manera de dominación a quienes se creen libres! ¡Viva la libertad!


Imagen tomada de https://www.contextoganadero.com/ganaderia-sostenible/el-corral-una-herramienta-clave-en-el-manejo-del-ganado

Comentario a las lecturas bíblicas, domingo 2º "A"

Jesús camina a nuestro lado y estamos invitados a reconocerlo, y a seguirlo

DOMINGO SEGUNDO - "A"

                                                                                            
Eduardo de la Serna



Lectura del libro del profeta Isaías     49, 3-6

Resumen: Un personaje desconocido que se define como “siervo” de Yahvé, y por momentos se identifica con Israel, y en otros en relación a este, aparece como luz de los demás. El grupo que vuelve del exilio se muestra ante los judíos e israelitas dispersos por toda la diáspora como una lámpara que señala los caminos de liberación.

Se habla con frecuencia de los cuatro (o quizás más) cantos del Siervo sufriente de Yahvé que se encuentran en el llamado Segundo Isaías. El texto litúrgico forma parte del segundo de estos “cantos”. Un personaje desconocido se dirige a los lejanos (“islas” y “pueblos lejanos”; es posible que con estas imágenes se refiera a los judíos dispersos por el mundo, por exilio o por cautiverio. Ya hemos conocido algunas de estas ideas en las páginas anteriores de Isaías (“llamar”, “recordar el nombre”, cf. 42,6: 45,3.4; 48,12).

La imagen de la protección divina sobre el personaje se ve en una serie de metáforas: espada, saeta, carcaj, sombra de su mano y recurriendo a elementos que caracterizan por una parte a los profetas (la boca, la palabra, el llamado “desde el seno materno”, que relee en primera persona el texto de Jer 1,5). El siervo es expresamente señalado como “Israel” (cf. 43,1.21; 44,2.21.24; 45,11). Sin embargo, tiene a su vez elementos personales (por ejemplo en relación con el mismo pueblo de Israel, v.5) lo cual invita a pensarlo diferente. Quizás un pequeño grupo (¿los deportados que regresan?, ¿un “resto”?, ¿los exiliados?) se presente a semejanza del gran profeta. La alusión en más de una ocasión a “Jacob” y a “Israel” (v.5.6) y también a otros grupos: “las gentes” (vv.6.7), los “confines de la tierra” (v.6), y a los adversarios de Israel (dominadores, reyes y príncipes, v.7). Sin embargo, el contrasto viene dado en que, para estos, Israel es “despreciado”, “abominado”, “esclavo”, mientras que es “valioso a los ojos de Yahvé y mi Dios ha sido mi fuerza” (v.5). Esta actitud violenta y de rechazo es lo que caracteriza el sufrimiento del siervo que se irá acentuando en los restantes cantos; pero este sufrimiento no quedará sin producir un efecto: será rescatado, se pondrán de pie los reyes y se postrarán los príncipes a causa de haber sido “elegido” por Dios, que es leal (v.7). El siervo tiene una misión liberadora que produce su efecto en Israel. Encontramos elementos reales, elementos proféticos y de ese modo el siervo será “luz de las naciones”. El grupo liberado del cautiverio en Babilonia que regresa a su tierra entre sufrimientos tiene una misión clara para los demás miembros del pueblo de Judá y de Israel para ser luz y hacer volver.



Primera carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto     1, 1-3

Resumen: con un esquema habitual Pablo da comienzo a la carta a los Corintios. Para ello saluda ecuménicamente a los miembros de la comunidad y los reconoce como miembros del pueblo de Dios.


Las cartas de Pablo suelen tener todas un esquema semejante (puede verse esquemáticamente lo que ya hemos señalado al presentar Romanos 1 en http://blogeduopp.blogspot.com.ar/2013/12/comentario-adv4a.html). Digamos brevemente que este viene presentado como:

1.     Remitente/s
2.     Destinatario/s
3.     Saludo de “gracia y paz”
4.     Una acción de gracias (sólo omitida en Gálatas, precisamente a causa del enojo que Pablo tiene con los destinatarios) que concluye el saludo y a su vez inicia el corazón de la carta.

A continuación, encontramos lo que puede llamarse el “cuerpo” de la carta. Lo que hoy presenta la liturgia es, precisamente, los tres primeros elementos de este esquema. Pero aprovechemos esta ocasión para destacar algunos elementos.

La carta nos muestra como co-remitente de Pablo a un tal Sóstenes, a quien desconocemos. Se trata de un miembro pleno de la comunidad puesto que lo llama “hermano”. En Hch 18,17 se menciona otro personaje con el mismo nombre, el jefe de la sinagoga. Nada invita a pensar que se trate de la misma persona.

Pablo nos dice que es “llamado a ser apóstol” (cf. 9,1-2). “Apóstol”, para Pablo es alguien que se ha beneficiado con una aparición del resucitado y en consecuencia tiene la responsabilidad de anunciarlo vivo (para Pablo los “apóstoles”, entonces, no son [solamente] los Doce).

El término “Iglesia” (ekklêsía) en la Biblia griega, lo encontramos con cierta frecuencia se utiliza para traducir el hebreo qahal (= asamblea; cf. Dt 4,10; 9,10; 18,16…), se trata, por tanto, del pueblo de Dios reunido. Pero, a su vez, es usado en el ambiente greco-romano para indicar a los “ciudadanos” que se reúnen y toman decisiones para el funcionamiento de la ciudad (las asambleas ciudadanas son importantes en la “demos”); son súbditos del Emperador, le deben fidelidad, pero son a su vez importantes en la ciudad. En este segundo caso (recordar que los lectores de Pablo son “griegos”), Pablo utiliza el término de un modo contra-cultural para señalar que hay otra ciudadanía, que no se trata de elites ciudadanas sino de los “llamados” por Cristo en el bautismo.

Ahora bien: lo que señala de esta asamblea son dos características: en primer lugar, que han sido “hechos santos” a partir de algún momento (por lo tanto, es evidente que “antes” no lo eran; cf. 6,9-11). El paralelo invita a pensar en el bautismo. Esta separación (recordar que “santo” indica algo o alguien “separado” para Dios) invita a los corintios a descubrir que deben llevar una vida diferente a la que se vive en Corinto. Son miembros de Cristo, y no clientes del César (una “asamblea/ekklêsía” distinta). El segundo elemento toma lo dicho y lo resalta: “llamados a ser santos” (cf. 1,26) y ser –por lo tanto- miembros de la Iglesia (v.9) en una comunión (koinônía); Israel es un pueblo que está llamado a ser santo (Ex 23,22; Num 16,3; Jl 2,16; 2 Cr 30,17; Sal 88,6 y el tema es frecuente en Qumrán).

Concluyendo el saludo inicial, Pablo otorga, y a su vez desea, la “gracia y la paz”. El saludo propio del ambiente hebreo es “Salom” (que puede traducirse, de un modo no preciso, por “paz”, en griego eirênê). Los griegos, en cambio, se comunican la “alegría” (jaire; cf. Lc 1,28). Es interesante notar que (al igual que en castellano) la alegría y la gracia son palabras semejantes (por ejemplo, en castellano fuera del campo teológico, se asemejan algo que nos “causa gracia” y algo que nos da “alegría”); en griego son jaire [alegría] y jaris [gracia]. Con el saludo de “gracia y paz” Pablo parece abrir todas sus cartas de un modo ecuménico empezando así el mensaje a todos los miembros (judíos y griegos) de la comunidad. 

Así, Pablo nos prepara para dar comienzo a la carta.



Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan     1, 29-34

Resumen: Juan el Bautista da testimonio de Jesús a sus discípulos y así también a nosotros para que reconozcamos quién es este Jesús que camina en nuestra historia. Una serie de títulos e imágenes con fuerte tradición judía empieza a presentarse, cosa que continuará a lo largo del Evangelio para profundizar en la revelación de Jesús en el Cuarto Evangelio.

Después del prólogo poético, el Evangelio de Juan comienza su evangelio con un “prólogo histórico”. Así como el prólogo poético comienza con las mismas palabras del libro del Génesis (“en el principio”), el prólogo histórico presenta una primera “semana” narrativa en la que “todo” comienza: 

Primer día (v.19)
Segundo día (v.29)
Tercer día (v.35)
Cuarto día (v.43)
Séptimo día (“tres días después”, 2,1)

Como se ve, el texto litúrgico de hoy está formado por el “segundo día”. El primer día presenta a Juan el Bautista, el segundo, Juan habla de Jesús, el tercero Juan envía a sus discípulos tras Jesús y en el cuarto (Juan ya ha desaparecido) Jesús empieza a reunir discípulos junto a él. Estos discípulos, con Jesús y su madre son testigos del primer signo en Caná el día séptimo.

Juan Bautista, que no hablaba de sí mismo (vv.20-21), se vuelve presto para hablar (dar testimonio) de Jesús; lo cual demuestra que el acento de la misión del Bautista es el testimonio. Por medio de una serie de títulos se empieza a desarrollar una cristología: Cordero de Dios (29), preexistente (30), portador del Espíritu (32-34). 

La fórmula es común a Jn: un mensajero de Dios ve a una persona y dice: "¡Miren!"; a esto sigue una descripción que revela el misterio que esconde esta persona (1,35-37; 1,47-51; 19,24-27); tiene sus raíces en el AT (cfr. 1 Sam 9,17).

       Ve... venir: Mirando los Evangelios sinópticos se piensa en Jesús que viene a bautizarse; la construcción deja suponer que esto ya se ha realizado pero en Juan no se lo menciona (propiamente hablando, no hay bautismo de Jesús en el Evangelio de Juan). Jesús viene hacia Juan Bautista cumpliendo lo dicho en Is 40,10, viene para el sí de Dios. Nada nos dice de dónde viene ni a dónde va.

         El Cordero al que se hace referencia sin dudas tiene sentido mesiánico; no es improbable que provenga de la liturgia de la comunidad joánica: es a partir de esto que Andrés declara a Simón: "encontramos al Mesías" (1,41); pero ¿por qué "Cordero"?; no es evidente a qué tipo de “cordero” se refiere; hay diferentes opiniones (todas con elementos interesantes, pero ninguna totalmente satisfactoria):

1.- En la apocalíptica judía el cordero victorioso aniquilará el mal, los lobos... Es la paradoja de la debilidad que -con Dios- triunfa sobre el mal (TesJos 19,8; Ap 6,10; 7,17; 17,14. 

"Las ovejas eran todas blancas, y su lana espesa y pura. Todos los que habían perecido y habían sido dispersados... El dueño de las ovejas se alegró muchísimo pues todos eran buenos y habían vuelto a su casa. Vi que depusieron la espada que había sido entregada a las ovejas... Vi que se trasmutaban las especies y se convertían todas en toros blancos..." (Henoc 90,38)
  
Quizá Juan Bautista saludó a Jesús como el cordero de la expectativa apocalíptica, suscitado para destruir el mal (Ap 17,14). 

2.- Como Siervo doliente (Is 53,7). El Siervo aparece en 4 cantos del Segundo Isaías. La relación con otros justos del AT que sufren es normal que fuera hecha en el cristianismo primitivo. Es probable que el evangelista lo interpretara así. En vv. 32-34 hay dos temas que pueden referir al Siervo: el Espíritu que reposa sobre él y Jesús como Elegido: Is 42,1 (cfr. 61,1); la supresión del pecado es característica de los tiempos mesiánicos; Jesús hace triunfar la justicia y el derecho en una ansiada victoria escatológica.

3.- Como Cordero pascual. Mientras el Siervo es una figura, el Cordero pascual es real; el simbolismo pascual es frecuente en Jn (19,14; la referencia y la cita de Jn 19,36 es de Ex 12,46; Num 9,12 pero también Sal 34,21 que refiere al justo que sufre, cfr. 8,29; 16,32 y Zac 12,10); en el Apocalipsis (que es de la escuela joánica) junto al Cordero aparece el tema pascual (en 5,6 es degollado; 15,3 el canto de Moisés es el del Cordero; 7,17 y 22,1 es fuente de agua viva; 5,9 su sangre es de rescate). Pero el cordero pascual no era un sacrificio. Pero si los cristianos ven a Jesús como Cordero, sí vale decir que este Cordero los quita. De todos modos, empezaba a unirse a este tema: es sacrificado por sacerdotes, y se daba importancia a su sangre... Cuando los cristianos compararon a Jesús con este cordero pascual, no dudaron en usar lenguaje de sacrificio (1 Cor 5,7). En 1 Pe 1,18-19 se dice que los cristianos fueron rescatados por una sangre como de cordero sin mancha.

No se ve motivo para negar que quiera hacer ambas alusiones. Ambas son coherentes con la cristología de Juan (¿y de 1 Pe? cfr. 2,22-25= Is 53,5-12). No es imposible que a esto se unan ecos de Juan Bautista referidos al cordero apocalíptico. 

4.- Puede, igualmente, referir a los sacrificios de Israel, de comunión, de reconciliación... al sacrificio cotidiano en el Templo (Salmos de Salomón 8,28). En el tiempo de la esperanza, Israel debe renovar cotidianamente su lugar existencial frente a Yahvé. La promesa es realidad con la presencia del Mesías, el pecado fue redimido (Is 40,2), con Jesús, por tanto, Dios otorga la plenitud del perdón a Israel y al mundo. Jesús no es una nueva víctima, es por quien Dios interviene reconciliando al mundo. La esperanza de Israel, ¿no llega a su fin? 

5.- Otras opiniones: uso de Jer 11,19 (¿diferente de Is 53?); cordero del sacrificio (Ex 29,38-46) o del pecado (Lev 4,32) [explicaría por qué quita el pecado del mundo; pero eran más frecuentes el toro o el macho cabrío]; otros lo refieren al chivo expiatorio (Lv 16,7ss); la referencia a Moisés como cordero (Targum de Jerusalén) y la referencia a Isaac: "Dios proveerá el cordero" 22,8 son importantes si tenemos en cuenta los paralelos Jesús/Moisés y Jesús/Isaac (cfr. 3,16 y Gn 22,2; 19,17 y Gn 22,6. De todos modos, algo nuevo ha comenzado entre Dios y los hombres, una nueva economía de salvación.

Pero este cordero es “de Dios”: ¿calcada de Siervo de Yahvé o cordero pascual dado por Dios? 

       Y el cordero quita (presente; ¿con valor de futuro?). En LXX, airein relacionado al pecado equivale a afiénai, perdonar (cfr. Ex 28,38; 34,7; Nu 14,18; 1 Sam 15,25; Sal 32,5; 85,3; Mi 7,18). Pero, ¿quién quita? ¿el Cordero-de-Dios o Dios? Puede ser “de” en sentido de “dado por”, es el Cordero que Dios da para quitar el pecado. 

El pecado está en singular (cfr. 1 Jn 3,5 en plural; 1 Sam 15,25; 25,28 LXX) refiere a la condición pecaminosa. En 1 Jn 1,7; 2,2; 4,10; 5,6 debemos pensar que se trata de una muerte expiatoria vicaria. No es el pecado en el mundo sino del mundo, por lo que debemos pensar en la cruz. Parece referir a la desaparición del pecado al final de los tiempos: cfr. Ez 36,25-28; 37,23-28; Za 13,2; Is 11,9; 1QS 4,20-21; ApBar 63,1-4; 1 Jn 3,5. Pero Juan Bautista no habla de los pecados de los seres humanos sino del pecado del mundo. Su misión es vencer el imperio del pecado. La hamartía (pecado) alcanza su profundidad escatológica en la anomía (1 Jn 3,4), 
el mundo separado de Dios. Refiere a un sacrificio (cordero) nuevo y superior a todo (es común en Jn que todas las instituciones de "los judíos" sean superadas en Jesús: 2,19; 4,21; 5,17.39.47; 6,4; 10,1; 13,34).

Juan dice que “detrás de mí”: ¿es espacial? En ese caso se refiere al discipulado; para los rabinos es propio del discípulo que el discípulo vaya detrás (Mc 1,17.20; 8,34; Lc 14,27)] ¿o es temporal?; el paralelo con v.27 parece referir al tiempo. ¿Y el "delante"? puede referir a superioridad, o a que Jesús pasa a ser Maestro; el que -en cuanto Palabra- puede decir la voluntad de Dios. El motivo es su dignidad que está más allá de todo lo concebible.

"Existir antes" alude a la preexistencia (cf. 1,1) Palabra preexistente que aporta la plena revelación de Dios.

La preexistencia (cfr. 8,58; 17,5). El texto tiene paralelos en la tradición sinóptica y, por tanto, encaja con la tradición de Juan Bautista. El problema radica en la tercera expresión: "existía antes que yo". Puede partir de una polémica con los seguidores de Juan Bautista: Juan Bautista vino primero y eso indicaría mayor rango (cfr. Gn 48,20). El Bautismo de Juan Bautista no se asocia al perdón de los pecados (como sí en Mc 1,4) sino en revelar al que va a venir. Los judíos hablan de 7 (o 6, según las tradiciones) cosas que existen desde antes de la creación: la Torah, la penitencia, el Gan-Edén, el gehinnom (la Gehena), el trono de gloria, el Templo y el nombre del Mesías. Es una preexistencia en la mente de Dios, no "real". En la apocalíptica, el Hijo de hombre aparece como preexistente (Hen 39,7s; 52,9; 62,7; cfr. 4Esd 13,26. 52ss)


"Antes de que se creara el sol y las constelaciones, antes de que se hicieran los astros del cielo, su nombre fue invocado ante el Señor de los espíritus... Por eso fue elegido y escogido junto a él antes de crearse el mundo y por la eternidad" (Hen 48,3.6;). 

Juan bautiza “con agua”; descubriendo quien es Jesús, Juan Bautista descubre más plenamente su propia misión. El espíritu señala a Jesús y, asimismo, hace posible el nuevo bautismo.

He visto” (en tiempo perfecto: perdura en sus efectos); implica que el Espíritu permanece todavía. El doble "he visto" refleja la profecía (Is 40,5). Supone la acción del bautismo sin mencionarla. Hay una evolución desde Mc, a Lc, que la menciona tangencialmente y Mt que trata de explicar el por qué. Hay, de todos modos, vestigios de la tradición: la paloma, el Espíritu, el reconocimiento de Jesús como Hijo... Juan Bautista no lo conocía (v.31a) pero puede manifestarlo porque "ha visto".


           La referencia a la paloma que se posa sobre él alude al descenso del Espíritu. 

"...el Señor levantará un nuevo sacerdote sobre quien las palabras del Señor serán reveladas. Efectuará sobre la tierra el juicio de la verdad muchos días. Su estrella se levantará en los cielos como un rey ...los ángeles de la gloria de la presencia del Señor lo llenarán de gozo. Los cielos se abrirán y del templo de la gloria descenderá sobre él santificación... El espíritu de entendimiento y santificación permanecerá sobre él en el agua..." (Testamento de Leví 18,2-11) 
cumpliendo así el anuncio de Is 11,2; 61,1; Jesús no lo recibe para cada caso (como es el caso de los jueces) sino de una vez para siempre. El testimonio, que será tan importante en Juan, llega a través de Juan Bautista (en 5,33-35 se lo nombrará entre los que testimonian a favor de Jesús. La teofanía (descenso del Espíritu, voz del cielo) es más sencilla que en los Sinópticos. Pero, de todos modos, es coincidente que el descenso del Espíritu lo señala como instrumento singular de Dios (Is 11,2)

"Luego de esto, se levantará una estrella de Jacob en Paz; un hombre surgirá como Sol de justicia de mi posteridad, caminando con los hijos de los hombres en dulzura y justicia, y en él no se encontrará pecado. Los cielos se abrirán sobre él depositando el espíritu como bendición del Padre Santo. El pondrá el espíritu de gracia en ustedes, y ustedes serán hijos en verdad y caminarán en el primero y el último de sus decretos" (Testamento de Judá 24,1-3).
  
           “Bautizará con Espíritu Santo”, no coincide con los Sinópticos: Mt y Lc hablan de "con Espíritu Santo y fuego" (cfr. Is 4,4: fuego como purificación destructiva). El espíritu es considerado purificador (Is 32,15-18; 44,3-5; Ez 36,25-27; Jub 1,23; 4 Esd 6,26; TestJud 24,3; 1QS 4,20s). Juan Bautista comprende que su actividad prefigura el verdadero bautismo. El suyo es un acto de conversión y renacimiento en las simbólicas aguas del Jordán; Juan Bautista está anticipando la afirmación de que para entrar al Reino hace falta renacer del agua y el Espíritu. Y es Jesús mismo quien es la fuente del Espíritu para los creyentes; sobre él permanece, él lo da (3,5.34; 7,38-39; 14,16; 20,22). Pero Juan va a referir a un nacimiento (3,5), el bautismo que eleva a la condición de hijos de Dios (1,12). Sólo el que viene de lo alto (3,31) puede hacer nacer de lo alto (3,6-8). El Mesías aportará el don por antonomasia, el Espíritu (3,34; 6,63; 7,37-39).

         “He visto...” es “he dado testimonio” (el tiempo es perfecto y por tanto la acción persiste); su testimonio, valedero para siempre, es estable, se basa en el ver.

Algunos manuscritos leen “elegido” y muchos otros dicen “hijo”. Resultaría extraño que cambiaran "Hijo" por "Elegido", mientras que lo contrario es probable (cambiado en la discusión contra los adopcionitas). 

Un texto de Qumrán refiere "elegido" a un personaje providencial: 

"todos sus cálculos sobre él fracasarán, aunque la oposición de todos los vivientes será grande. ... sus proyectos, porque él es el elegido de Dios. Su nacimiento y el soplo de su aliento sus proyectos existirán por siempre" [4QMess aram (4Q534) o 4QNoé I,10].

Aunque Dios eligió a muchos, la referencia a Is 42,1 recuerda la relación bautismo-Siervo (cfr. 1 Hen 49,2; 50,5). 

"En aquel día, mi Elegido se sentará en el trono de gloria..." (1 Hen 45,3)

La referencia es al Siervo, sobre quien reposa el Espíritu.

Relacionándolo con el Prólogo y la conclusión se atribuye a Juan Bautista la plenitud de inteligencia del misterio. La frecuencia del verbo "ver" invita a releer: a los ojos de Juan Bautista el Espíritu permanece en Jesús quien, dada la palabra de Dios, bautiza en Espíritu. El testigo concluye: es Hijo de Dios; rey de Israel, delegado de Yahvé, manifestado en términos de filiación (Sal 2,7). Juan Bautista continúa hablando el lenguaje del AT. Juan Bautista puede no haber pasado la perspectiva accesible a sus oyentes, pero Juan Evangelista incluye toda otra perspectiva La referencia a la "voz", a pesar de su paralelo sinóptico, tiene una diferencia: no es, aquí, una voz del cielo, sino la de un hombre; es un acontecimiento revelador, el testigo, de no saber pasa a anunciar la palabra divina. La fe lo transforma en la más íntimo de su ser.


Foto tomada de www.antenamisionera.org