viernes, 2 de enero de 2026

Una breve reflexión que no sirve para nada

Una breve reflexión que no sirve para nada

Eduardo de la Serna



Como creo que estamos en un tiempo en que en general nadie lee, a lo que se suma que no se razona, sino que se “siente”, no se analiza, sino que se experimentan entusiasmos positiva o negativamente afectivos, creo que nada de lo que acá escriba tiene sentido. Pero, como el escorpión al que llevaba la rana, “está en mi ADN” … y escribo.

Creo que no hace falta demasiado detenimiento para ver cuando los medios hegemónicos están de campaña y operación… fue Milani hace años, es Tapia ahora, y fue Cristina por años interminables. Todo valía, todo se decía… hasta el punto que nadie pensaba, ¡sólo aceptaba!, ¡era!, ¡es!, ¿no me vas a decir que …? Y demás exquisiteces… Y, entonces, en ese contexto, cuando alguno hacía una crítica sensata, razonable o cierta, esta era replicada al infinito, era usada, sin duda. Y acá la primera pregunta…

No es bueno callar cuando hay algo que debe ser señalado, pero… cuando eso es propalado, sumado a un millón de falsedades, medias verdades, insinuaciones, sospechas, y demás, no es ingenuo preguntarse ¿no deberemos callar? Para no hacer el juego, precisamente a lo que es, ciertamente, más perverso.

En lo personal, creo que decenas de comunicadores (a los que me resisto a llamar periodistas) y sectores eclesiásticos, son clara y militantemente responsables de la demonización de Cristina y, su consecuencia de proscripción y encarcelamiento injusto. Porque no se trata sólo de decir algo supuestamente verdadero, sino que se debe tener en cuenta el auditorio; ese que no razona, que compra acríticamente el discurso, que se guía por sentimientos y no por análisis… Podría nombrar decenas de personas, queridas algunas, distantes otras, a las que considero activamente y gravemente responsables de que hoy gobierne Milei y ahora se “rasgan las vestiduras” … Que se autoperciban “del Centro”, o “equilibrados” u “objetivos”, lo cierto es que no comprender el auditoria revela, por lo menos su torpeza, y, por propaladores, ¡cómplices! Por más que alguno, hasta escriba un libro crítico del Gobierno.

Y, lamentablemente, creo que muchos no han aprendido de esto… En muchas ocasiones en estos tiempos me ha ocurrido algo que yo interpreto como continuidad de la demonización K… “¡Los de la Cámpora son nefastos!” (o adjetivaciones semejantes). Me ha pasado, incluso, destacar lo que yo interpreto como una excelente intendencia de Mayra Mendoza en Quilmes, que fue criticada por gente que no es de Quilmes, ni lo conoce… el tema es que es de la Cámpora. Aclaro… hay cosas de la Cámpora que no me “cierran”, o no “me convencen”, pero, como hay cosas que no me cierran o no me convencen de mí mismo, y, por lo ya dicho más arriba, no pienso “ventilar los trapitos al sol” … Creo que, en esta sociedad, que no lee, no analiza, no debate razonablemente sino afectivamente, cualquier comentario de ese tipo es sencillamente hacerle el juego al enemigo; y, ¡que me perdonen!, ese juego, no quiero jugarlo… En ese juego quiero tener claro contra quien jugamos (y quién es el enemigo), y cuál es el objetivo; los que ansiamos una patria socialmente justa, económicamente libre y políticamente soberana sabemos que “¡no es por acá!” Y, en todo caso, si entre nosotros no estamos de acuerdo, lo discutimos entre mates o vinos. ¡De ser compañeros se trata!


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