jueves, 22 de enero de 2026

Bernabé, compañero de Pablo

Bernabé, compañero de Pablo

 Eduardo de la Serna



Un personaje, algo enigmático por no muy conocido, pero a su vez muy importante en el cristianismo de los orígenes; misionero y testigo de Jesús, fue Bernabé. Se nos habla de él con bastante detalle en los Hechos de los apóstoles, aunque también Pablo hace referencia a él, siempre con respeto y afecto.


Se nos informa que se incorpora al grupo de Jesús desde muy temprano. Muchos judíos piadosos de la Diáspora (= judíos dispersos por el mundo) peregrinaban a Jerusalén con la frecuencia que les era posible . Algunos, incluso, que esperaban la resurrección final, tenían en la región un terreno para ser allí sepultados en osarios, a fin de revivir en Jerusalén cuando ocurriera ese momento esperado. José – a quién pondrán por sobrenombre “Bernabé” (Hch 4,36) –, era un levita originario de Chipre, y recibe y acepta el mensaje de los Apóstoles desde los primeros momentos. Como ahora cree en la resurrección, pero entendida esta de otra manera, es decir, ya no como un volver a la misma vida, sino un pasar a vivir cómo y con Jesús, Bernabé vende el campo que tenía y le entrega en dinero a los Doce, seguramente para que puedan dedicarse de lleno y con libertad al anuncio evangelizador (Hch 4,36-37).


Pasa a ser alguien respetado en la comunidad, hasta el punto en que cuando en Antioquía ocurre una novedad importante, es enviado por los Doce con su misma autoridad (Hch 11,22) para evaluarla y tomar decisiones. Cuando el antiguo perseguidor Pablo se acerca al grupo de Jerusalén, es Bernabé el primero que cree en su sinceridad (Hch 9,26-27), y al ver – en Antioquía – que la incorporación de los paganos es un fenómeno positivo, busca a Pablo – que estaba en Tarso – para que lo acompañe en la tarea (Hch 11,25). Asentado ahora en Antioquía, y siempre junto a Pablo, emprenden importantes viajes misioneros (Hch 13 y 14), y ambos con la novedosa estrategia de trabajar manualmente para no ser mantenidos por las comunidades (1 Cor 9,6). Cuando se debate en Jerusalén la aceptación de no judíos al grupo cristiano, Pablo y Bernabé son reconocidos como los representantes por excelencia de la evangelización a paganos, así como Santiago, Pedro y Juan lo serán de la evangelización a judíos (Gal 2,9). Luego vuelven a Antioquía que resulta ser – para aquellos – el centro estratégico del anuncio de la palabra (Hch 15,22. 30).


Bernabé parece ser pariente de Juan Marcos (Col 4,10), y pretende que también él los acompañe en la misión, lo que provoca tensiones con Pablo (Hch 15,37), las cuales parecen a su vez originadas por el grupo que no acepta a los paganos (Gal 2, 12-13). No sabemos el grado de conflicto entre Pablo y Bernabé en este momento; lo cierto es que ya no aparecen juntos, aunque Pablo siempre habla de Bernabé con respeto (en Gálatas 2,1-10 y en 1 Corintios 9,6), e incluso está junto a Marcos en una prisión, quizás en Éfeso (Flm 24). Es posible que siguiera cada uno su camino, pero con el tiempo las tensiones se hubieran mitigado bastante. De hecho, Bernabé se dirige con Marcos a seguir la tarea evangelizadora en Chipre (Hch 15,39), es decir, en su propia tierra, donde le perdemos el rastro porque Hechos de los Apóstoles se concentra especialmente en Pablo. Hay datos de la tradición que no tienen garantía de ser auténticos, e incluso es posible que haya muerto relativamente pronto, dado el promedio de edad de aquellos tiempos.


Lo cierto es que Bernabé es presentado como un judío piadoso que pronto cree en Jesús resucitado y se entrega completamente al anuncio. Más adelante, también confía en Pablo y su cambio en Damasco, y finalmente cree que el anuncio a los paganos es algo movido por el Espíritu Santo, y por eso se dedica de lleno a la predicación, hasta el punto de no ser siempre bien entendido por el auditorio (Hch 14,12). Incluso, cuando surge un conflicto, no “baja los brazos” sino que se dirige por nuevos rumbos para dedicar su vida entera en la misión. La confianza en la gracia de Dios y la fuerza del Espíritu es, sin duda alguna, la fuerza de vida del misionero.


Imagen tomada de https://www.vaticannews.va/es/santos/06/11/s--barnabas--apostol.html

martes, 20 de enero de 2026

Comentario a las lecturas del domingo 3º "A"

El escenario está preparado para que el reino irrumpa en la historia

DOMINGO TERCERO - "A"


 


Lectura del libro del profeta Isaías     8, 23b-9, 3


Resumen: en claro contraste con los momentos de opresión que han vivido los judíos por parte de los asirios, el profeta destaca la alegría plena que tendrá su origen en el fin de la opresión, el fin de la guerra y el nacimiento (o coronación) de un rey que establecerá la siempre esperada justicia y el derecho.


Un gran canto comienza en Isaías. Es un canto de acción de gracias al comienzo (8,23b-9,4) para pasar luego a cantar el nacimiento del príncipe que traerá la paz y la justicia. Yahvé aparece como el que ha conducido los momentos de sufrimiento a los que el rey asirio ha sometido a su pueblo, pero ahora avanza –siempre conducido por Yahvé- un cambio de situación. No es evidente si por “camino del mar”, “del otro lado del Jordán” y “región de los Gentiles” se refiere a la misma región o a tres zonas diferentes, pero lo cierto es que desde el norte de Israel viene la novedad. El contraste está presentado entre un andar “a oscuras” (cf. 22.23) y ver una “gran luz”. El verso siguiente, explicitando esta “luz” irrumpe con la imagen de la alegría (¡5 veces en el párrafo!), la comparación visible es la alegría del campesino por la cosecha, o la del botín al haber vencido una guerra.

La razón de la alegría son tres motivos comenzado cada uno por  (= porque): el fin de la opresión (v.3), el fin de la guerra (v.4) y el nacimiento de un rey de paz (v.5). El motivo de la alegría tiene que ver precisamente con la desaparición del yugo asirio (cf. Jue 7,15-25), pero también alude a los opresores internos que oprimen a los pobres del pueblo. La imagen es la de la bota opresora y el manto lleno de sangre los cuales serán quemados (cf. Jos 7,21-23). Acabada la opresión y acabada la guerra, la razón de la alegría es obvia. Pero falta un paso (omitido en la liturgia) que es el nacimiento de alguien que se ocupará de que se instauren el “derecho y la justicia” (mispat we tsedaqa, v.6), los mismos oprimidos cantan y celebran su nacimiento (“nos ha nacido”). En el contexto de Isaías es probable que se refiera al nacimiento del rey Ezequías (cf. Is 7,14, el Emmanuel, o quizás, un siglo más tarde, al rey Josías). De todos modos, esta parte está omitida por la liturgia. Sin embargo es importante notar que el centro de esta alegría, y de toda la escena, no está puesto en el niño, sino en Dios.



Lectura de la primera carta de san Pablo a los cristianos de Corinto     1, 10-14. 16-17


Resumen: Pablo se ha enterado por información oral que en la comunidad de Corinto se han dividido en “partidos” a causa del entusiasmo que algunos predicadores causan en los miembros de la comunidad. Pablo los remite a las causas mismas de la unidad: la cruz y el bautismo invitándolos a tomar en serio estos elementos.


A diferencia de lo que hace en otras cartas, Pablo comienza con una “exhortación” (v.10). El objetivo es frecuente en la carta: evitar las “divisiones” (sjísmata, que como se sabe es frecuente en toda la carta) para lo cual pretende que todos tengas “un único hablar”. Así serán y tendrán una misma “mente” (nous).

Pablo se manifiesta sumamente preocupado por esta división (y lo veremos en muchas partes de la carta); tan preocupado está que no duda en mencionar la fuente de la información: “los de Cloe” (nombre femenino). Ella debe ser conocida en la comunidad, aunque no sepamos si se trata de trabajadores o familiares de ella, si es de Corinto o de Éfeso (donde está Pablo). Ellos narran las “discordias” (éris) de la comunidad.

La división viene dada porque “cada uno de ustedes” anda diciendo por su parte “yo soy de…” La comunidad se ha fracturado en “partidos”. Y se los menciona expresamente: yo de Pablo, yo de Apolo, yo de Cefas y yo de Cristo.

Hechos de los Apóstoles nos informa sobre Apolo. Pablo vuelve a mencionarlo al final de la carta, en 16,12. Lucas nos dice que era un “judío elocuente, versado en las Escrituras” (Hch 18,24). Priscila y Aquila completan su conocimiento. A continuación, viajó desde Éfeso a Corinto (Hch 18,24-28). Esto invita a pensar que es posible que la élite de la comunidad haya quedado fascinada por su predicación.
  
   Cefas es el nombre arameo de Pedro (salvo en Ga 2,7-8 Pablo siempre lo llama por su nombre semita). Sabemos que era el responsable de la predicación a los judíos (no es evidente si se trata de las personas judías o los territorios mayoritariamente judíos; Ga 2,9). Por eso es imaginable que su grupo fuera el grupo de origen semita de la comunidad.

     El grupo de Cristo causa dificultades. Algunos niegan su existencia. Es posible que se trate de aquellos que rechazan “las mediaciones”, en este caso la de los apóstoles para el anuncio del Evangelio (en esta carta se ven otras ocasiones en las que hay quienes rechazan otras mediaciones).

Lo cierto es que se han formado cuatro grupos y eso para Pablo es intolerable.

La cruz de Cristo nos reconcilia a “todos” con Dios, y “todos” estamos con-crucificados juntamente con él (Ga 2,19); el “bautismo” nos incorpora en Cristo a “todos”. La obra de Cristo en nosotros no da sentido a estas divisiones: El bautismo (nos “sumerge” en Cristo y por lo tanto es causa de unidad) nos da un nombre nuevo, nombre que se “invoca” (1,2), nombre en el que nos “exhorta” (1,10); en el bautismo, todas las divisiones se disuelven (Ga 3,28). Los corintios se reúnen “en el nombre” de Jesús (5,4) que nos “justifica” (6,11). La fe, que es fruto de la predicación, remite a este “nombre” (Rom 1,5), que muestra a Dios mismo (Rom 2,24; 9,17) por lo que quien “invoque el nombre del Señor se salvará” (Rom 10,13).

Pablo –lo dice expresamente- bautiza muy poco. Y así, al hacer referencia al bautismo, nadie puede invocar su “nombre” (vv.14.16) porque su "ministerio es el de la evangelización” (v.17). Está llamado a anunciar “buenas noticias” en las comunidades.

Una nota sobre los partidos: algunos han tenido en cuenta que posiblemente la causa de la división fuera causada por los encandilados por la predicación de Apolo, y el contraste con la de predicación de Pablo que parece no haber sobresalido en ello (cf. 2 Cor 10,10; ver 1 Cor 2,1.4). Esta actitud parece haber motivado que otros destacaran las cualidades o preferencias por otros (o por ninguno). Sin embargo, es importante señalar que Pablo no critica a uno u a otro partido, ni tampoco defiende al suyo; a Pablo le resulta intolerable que en la comunidad haya partidos.

Una nota sobre el Evangelio: la palabra “evangelio”, en griego, comunicar “buenas noticias” es un término que tiene una cierta presencia en la Biblia griega (cf. Is 52,7) pero también es muy frecuente en el ambiente imperial romano. Se utiliza para celebrar el nacimiento, la madurez o la coronación del emperador, o sus triunfos militares. Pablo lo utiliza (como lo hace con otros términos) sin dudas en ambos sentidos, y en este último es fuertemente contracultural, más aún cuando lo hace ligado a la “cruz”, otro aspecto claramente romano. Pablo anuncia que la “buena noticia” no viene dada por un triunfo militar ni es celebrada en el culto imperial, sino que un crucificado (por los romanos) es el origen de esta buena noticia que él predica.


Para concluir esta parte, Pablo destaca que no predica con “palabras sabias” para no “aniquilar” o “vaciar” (transformar en nada, kenôthê [de donde proviene kênosis]) la cruz de Cristo. La característica paradojal de la cruz es el contraste de la nada más absoluta de una persona, pero que en ella se comunica a la humanidad la plenitud del poder divino de vida. La elocuencia (¿de Apolo?), las apariencias de sabiduría corren el riesgo de entusiasmarse con el predicador y hacer “desaparecer” la fuerza infinita que se transparenta de la nada de la cruz.



Evangelio según san Mateo    4, 12-23


Resumen: Mateo presenta el ministerio de Jesús ubicándolo geográficamente, llamando junto a sí a los primeros discípulos y en un breve sumario mostrando su predicación del reino de los cielos. Sigue a Marcos con interesantes añadidos. El terreno para empezar su ministerio está preparado.


Jesús está comenzando lo que llamamos su “vida pública”, su ministerio, y Mateo señala tres elementos: el traslado de Jesús a Galilea, un sumario de su predicación y el llamado de los dos primeros pares de hermanos. Los tres elementos están tomados de Marcos, aunque –especialmente en el primero- Mateo añade elementos propios.

Jesús se encontraba en la región del Jordán, pero ante la captura de Juan por parte de Herodes Antipas, Jesús se muda hacia el norte (vv.12-16). A una región muy cercana a la frontera. Se trata de una huida a la región fronteriza para poder escapar si el peligro acechara. Se muda a Cafarnaúm, una muy pequeña ciudad del lago de Galilea (para darnos una idea, mientras Nazaret parece haber tenido menos de 400 habitantes, ahora Jesús se traslada a una “ciudad” que tenía entre 600 y 1500 habitantes por lo que nos muestra la arqueología).

Como es habitual en Mateo, este movimiento de Jesús es justificado con un “cumplimiento” de lo dicho por el profeta. Con algunas diferencias que son interesantes de ver:


Isaías 8,23-9,1
Mateo 4,15-17
Como el tiempo primero ultrajó a la
tierra de Zabulón y a la tierra de Neftalí, 
así el postrero honró el
camino del mar, allende el Jordán, Galilea de los Gentiles.

¡Tierra de Zabulón, tierra de Neftalí,


camino del mar, allende el Jordán, Galilea de los gentiles!
El pueblo que andaba a oscuras vio una luz grande. Los que vivían en tierra de sombras de muerte, una luz brilló sobre ellos.
El pueblo que habitaba en tinieblas ha visto una gran luz; a los que habitaban en paraje de sombras de muerte una luz les ha amanecido.


El texto tomado por Mateo del A.T. sigue la Biblia griega (la Biblia hebrea dice “región de los gentiles” mientras LXX afirma “Galilea de los gentiles”) y acota que las sombras son “de muerte”. La salvación, que en Isaías empezaba desde el norte (ver comentario a la primera lectura), es comenzada ahora que se “cumple” el oráculo del profeta, por la presencia de Jesús en la región. Omitiendo el marco político de Isaías, Mateo señala que quién llena de luz las regiones del norte es la actividad de Jesús.

Una nota sobre el “cumplimiento” del Antiguo Testamento: Particularmente en Mateo, pero también en otros escritores del N.T. se insiste en el “cumplimiento de las Escrituras / los oráculos” de los profetas. Sería falso entender que Dios ha pensado y planeado la historia dejando “tiempos vacíos” esperando que se llenen en el futuro. Eso significaría que la historia está “digitada” por Dios, “planeada”. Y sería sumamente difícil, entonces, explicar el mal en el mundo y la historia. Los profetas hablaron a su tiempo, y esperaban que sus palabras se concretaran en su presente o en un futuro inmediato. Sin embargo, pasado el tiempo, muchos judíos y cristianos vieron o interpretaron que esos dichos volvieron a realizarse de una o de otra manera. Como si se “llenaran” de nuevo contenido (“llenar” y “cumplir” es el mismo verbo). De ese modo, el cumplimiento de las escrituras ha de entenderse como una “re-lectura” y no como una “predestinación” de futuro.

El mensaje de Jesús (v.17) es el mismo que en 3,2 había pronunciado Juan, el Bautista (ver Mt 10,7). La diferencia vendrá dada por qué entiende cada uno que es este “Reino de los cielos” que se avecina. Todo el Evangelio se dedicará a mostrarlo. Ciertamente el reino predicado por Juan es un reino de castigo y fuego muy distinto del predicado por Jesús. De allí que Juan se pregunte si Jesús es “el que ha de venir”. De paso es importante notar que debido a sus destinatarios provenientes del judaísmo, Mateo prefiere señalar que el reino es “de los cielos” y no “de Dios”. Lo usa como sinónimo (ver 21,25 donde es evidente que “cielos” alude a Dios) y no debe entenderse que Jesús se refiere al “cielo” como lo entendemos contemporáneamente, la morada de Dios.

El llamado de los dos pares de hermanos (vv.18-22) está tomado de Marcos y salvo pequeños detalles es idéntico. Son relatos construidos de un modo semejante: El primero mencionado es Simón, de quien se aclara que es el llamado “Pedro”, cambio de nombre que se realizará en 16,18, pero es mencionado desde el comienzo por la importancia que ocupa en la comunidad y en este Evangelio. La primera comunidad empieza a gestarse.

Recorrer, enseñar, predicar y sanar pasan a ser en el sumario conclusivo una suerte de síntesis del ministerio de Jesús (v.23).


Video con comentario al Evangelio en
https://youtu.be/nHOeIEg49hQ
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lunes, 19 de enero de 2026

El peor gobierno de la historia

El peor gobierno de la historia

Eduardo de la Serna



Desde que empezó la Dictadura cívico militar con bendición eclesiástica, sabemos que la represión a las guerrillas fue una excusa. Ya lo decía la maravillosa Carta abierta a la Junta Militar de Rodolfo Walsh. Para reafirmar esto, uno de los “ideólogos” (o, mejor, divulgadores; los ideólogos eran otros y no militares) de la dictadura, el general Ramón Genaro Díaz Bessone reconoció que “el motivo del derrocamiento del gobierno peronista en marzo de 1976, no fue la lucha contra la subversión. Nada impedía eliminarla bajo un gobierno constitucional. La justificación de la toma del poder por las Fuerzas Armadas fue clausurar un ciclo histórico.” Es decir, el peronismo. Ese fue el objetivo de la “revolución fusiladora”, al decir del contraalmirante Arturo Rial: “Sepan ustedes que la Revolución Libertadora se hizo para que en este país el hijo del barrendero muera barrendero”. Eso de “mi hijo el doctor”, debía acabarse. “¿Qué es eso de llenar el país de universidades”, dijo el innecesario Mauricio Macri, y la orgullosamente indefendible María Eugenia Vidal lo repitió: “los pobres no van a la universidad”, contradiciendo solamente a la realidad…

Señalo esto, para dejar claro que todo indica que, para la mentalidad (o lo que funge de tal) del “Gobierno Militar” (y sus antecedentes y sus continuadores), los desaparecidos, la represión, el secuestro de niños y demás atrocidades violatorias de los Derechos Humanos y propias del Terrorismo de Estado fueron “solamente”, “daños colaterales”. El tema era instaurar un modelo económico.

Ya Martínez de Hoz señalaba que necesitaba muchos años (15, al menos) para que el “modelo” se asentara. Ahora bien, estos militares (marina, ejército y fuerza aérea) demostraron ser unos verdaderos cobardes; no solamente porque eran osados para torturar, asesinar, saquear, violar y arrojar dopados desde aviones a personas indefensas pero eran incapaces de enfrentar ingleses en la lamentable Guerra de Malvinas (era más fácil para ellos – era lo que sabían hacer – torturar soldados argentinos que matar enemigos reales). Y, como cobardes que eran, ¡ni siquiera teniendo algo de poder!, se atrevieron a hacer todo lo que sus mandantes empresarios, extranjeros o no, les ordenaban. Implantaron un modelo, pero había un problema: los empresarios nacionales serán empresarios, pero nacionales ¡nada! Y los militares argentinos, ¡de argentinos nada!, y vendieron el país a los poderes extranjeros. Pero, reitero, no se atrevieron a hacer todo lo que sus mandantes mandaban. Y acá el tema. Obviamente, cuando el peligro acechaba los titiriteros soltaron los hilos y las marionetas cayeron. Y fueron juzgados y condenados mientras los manejadores movían otros hilos, ¡judiciales estos! Militares condenados, ¡miles! Civiles y empresarios (y eclesiásticos) ¡cero! Pero como no se atrevieron demasiado, hizo falta un Martínez de Hoz 2.0, que se llamó Domingo Felipe Cavallo, y, como tampoco alcanzó, fueron por el 3.0 (y el 3.1). Lo que necesitaban era alguien que no tuviera la más mínima empatía, un desquiciado que gozara del sufrimiento ajeno (los militares sólo tenían algunos de estos del otro lado de la picana, pero no se atrevieron a más). Hacía falta un insensible, un… un Milei.

Claro que también hacía falta una sociedad casi tan sin empatía como él; una que fuera capaz de decir “no soy perro ni autista y por lo tanto uso pirotecnia” a fin de año; una que tiene clarísimo que los incendios en la Patagonia son provocados y el gobierno se desentiende totalmente de ellos, acusando gratuitamente a los mapuche, y que todos saben que no tienen nada que ver, y luego mostrar una foto hecha con IA de Milei saludando bomberos… todos saben que es falsa, pero a nadie le importa… Un insensible para una sociedad insensible era lo que faltaba. El individualismo que nació en el “algo habrán hecho”, “por algo será”, “¿yo?, ¡argentino!” muestra y ostenta sus frutos. ¿Helos aquí!

Ya en ocasiones dije que el gobierno de Milei era el peor gobierno de nuestra historia democrática reciente… pero, pensándolo mejor, creo que es sencillamente el peor gobierno. ¡Así! ¡Simplemente! ¿Peor que la Dictadura genocida? Lamento creer que sí (“el neoliberalismo es genocidio por goteo” decía Jorge Novak). No hay desaparecidos (aunque alguno “se les escape”), no le importan a nadie las violaciones a los derechos humanos de los jubilados, las personas con discapacidad y tantos otros. ¡Por algo será! Pero, el modelo económico, que fue “la madre”, pues está engendrando hijos. No olvido las violaciones a los Derechos Humanos de la Dictadura Genocida, pero no olvido el negacionismo, el poder (per)judicial cómplice, y todo lo que hace la perversión oficial para mostrarse, incluso en eso, continuadora del Genocidio. Y, en lo económico, ¡la causa!, peor… infinitamente peor. El peor de todos, ¡no lo dudo!

 

Imagen tomada de https://encrypted-tbn0.gstatic.com/images?q=tbn:ANd9GcQAtTafJvyUzx062Dd-VWsSKTQlhM31HntBbg&s

Comentario al Evangelio del 3er domingo "A"

Comentario al Evangelio del 3er domingo "A"



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Eduardo

jueves, 15 de enero de 2026

Jonatán, hijo y amigo

Jonatán, hijo y amigo

Eduardo de la Serna



El nombre “Jonatán” es relativamente frecuente en la Biblia. Son varios personajes los que llevan ese nombre (Jue 18,30; 2 Sam 15,27; 2 Sam 21,21; 1 Re 1,43; 1 Cro 11,34, etc…), pero hay uno muy conocido: “Jonatán hijo de Saúl”, el primer rey (1 Sam 13,16).

En el texto bíblico, Jonatán, el hijo de Saúl es presentado como un guerrero valiente (13,3; 14,1-14), digno heredero de su padre al trono. Sin embargo, una serie de sombras rodean a este personaje:

  1.       Saul hace un juramento que – sin saberlo, porque no se cuestionará a este personaje que así queda manchado pero sin culpa –Jonatán viola (14,27) cosa que queda confirmada por las suertes (14,40-43) en un acto público. Le correspondería morir por violar el juramento (aunque Jonatán responsabiliza a su padre por hacerlo, 14,29) pero la tropa lo defiende: ¿Cómo va a morir Jonatán, que ha dado esta gran victoria a Israel? ¡De ningún modo! ¡Por la vida del Señor!, que no caerá a tierra ni un pelo de su cabeza; porque él ha actuado hoy con la ayuda de Dios. Así salvaron la vida a Jonatán” (14,45).
  2.       Jonatán se vuelve íntimo amigo de David (20,3.17), al cual quiere “como a sí mismo” (18,1) e incluso soporta de su padre terribles insultos por quererlo (20,30). A la muerte de éste y su padre, David entona una lamentación muy honda, donde llega a decir “¡Cómo sufro por ti, Jonatán, hermano mío! ¡Ay, cómo te quería! Tu amor era para mí más maravilloso que amoríos de mujeres” (2 Sam 1,19-27). Esta amistad se manifiesta de este extraño modo: Jonatán “se quitó el manto que llevaba y se lo dio a David, y también su ropa, la espada, el arco y el cinto” (1 Sam 18,4).
  3.        Con asiduidad notable, a causa – precisamente – de esta amistad, y ante los celos de Saúl por David, Jonatán con mucha frecuencia le informa a su amigo de los intentos de su padre de asesinarlo (es en este contexto que le profiere el insulto al que hicimos referencia): 1 Sam 19,1-2; 20,1-3.9.41.

Todo esto invita a una “sospecha”. El texto bíblico nos empieza a preparar a los lectores para que el sucesor de Saúl sea David. El mismo Jonatán se lo dice: “No temas, no te alcanzará la mano de mi padre, Saúl. Tú serás rey de Israel y yo seré el segundo. Hasta mi padre, Saúl, lo sabe” (1Sa 23,17).

En realidad, la referencia al amor entre ambos amigos precisamente prepara el traspaso de poder, especialmente ante el hecho de la muerte de Saúl y Jonatán en un mismo momento (1 Sam 31,1-6).

Para ser precisos, la normal sucesión dinástica supondría que un hijo de Saúl fuera quien lo sucediera. Muerto Jonatán debía serlo otro de sus hijos, cosa que –según el texto bíblico- de hecho ocurrió en el norte (no así en Judá, al sur, 2 Sam 2,10), aunque pronto éste fuera depuesto en favor de David por los mismos generales (2 Sam 2,8-9). Para reforzar la sucesión en favor de David el texto señala que Isbaal es el nuevo rey pero tiene un conflicto con el general Abner (3,7-8) que termina en pelea y la muerte de Isbaal (4,1-12) lo que reafirma la elección de David como rey también en el norte, Israel.

Para ser justos, los textos lo que quieren señalar es la centralidad de David y entonces preparan el camino para justificar que sea éste y no un hijo de Saúl el rey que será modelo y ejemplo de los demás reyes. David es – lo hemos señalado en otra nota – el rey ideal en el cual deberían verse reflejados los demás reyes.

Los textos bíblicos miran la historia con sus luces y sombras. Historia como la nuestra. Y saben descubrir en ella los caminos de Dios y la fidelidad a la que son llamados. Es en esta, nuestra historia, donde estamos convocados a la fidelidad y a buscar que Dios sea el verdadero protagonista.


Imagen tomada de http://estudiobiblia.blogspot.com/2018/06/1-samuel-2024-42-en-la-fiesta-de-luna.html

miércoles, 14 de enero de 2026

Reitero: María Magdalena ¡no fue prostituta!

Reitero: María Magdalena ¡no fue prostituta!

Eduardo de la Serna



En un reciente texto quise ilustrar sobre la importancia de las fuentes cuando de historia se habla. Quise destacar que el primer paso debe ser saber con la mayor verosimilitud posible si algo había o no ocurrido; después, por supuesto, sigue el paso del análisis, el por qué, cómo, cuándo, para qué, etc. Pero sin fuentes serias (y lo señalaba para destacar que muchos – ¿la mayoría? – hoy se “informan” (sic) con poca o nula seriedad) cualquier paso posterior queda “en el aire”, sin sustento, sin raíces. Y, sólo para ilustrar el tema, conté una anécdota de una clase en la que yo explicaba que María Magdalena no había sido prostituta. Y, acá el tema, curiosamente, muchos me cuestionaron o preguntaron sobre esto, tema que, aclaro, hoy no está en discusión en ambientes académicos. Así que voy a decir muy brevemente, algo sobre este tema (y remitir a algún material de consulta).

Insisto en el punto de partida: ¡las fuentes! Si nos preguntamos sobre el personaje histórico de María Magdalena (personaje del que nadie discute seriamente su existencia histórica) la pregunta primera es ¿de dónde nos informamos sobre ella para hablar? La superficialidad contemporánea hace que se acepte lo que “me gusta” y no lo que, con mayor o menor seriedad, podemos saber o no sobre algo. Los Evangelios (incluso los apócrifos) no tienen una pretensión histórica, es obvio; quieren comunicar una “buena noticia”, constituyen una predicación, y, particularmente, sobre Jesús, el Cristo. Y todo - ¡todo! – está en función de esa predicación, incluso el rol que desempeñan allí los personajes, Pedro, la Virgen María, el discípulo amado y ¡María Magdalena!

Un tema a destacar, y lo señalo brevemente, porque hace a la cuestión, es que esa predicación, que constituyen los Evangelios, con el paso del tiempo fue leída de dos maneras (no contradictorias): espiritual e histórica. La proliferación de evangelios “espirituales”, particularmente gnósticos, especialmente en Egipto, a partir del s. II fue notablemente importante, por un lado; y los intentos de “llenar los baches” históricos que (aparentemente) los evangelios tenían, narrando acontecimientos ausentes, particularmente, de la infancia y “vida oculta” de Jesús para completar la “historia”, son ejemplo de estos. Pero, destaquemos, estos evangelios se nutren por un lado de lecturas y relecturas bíblicas (podrían multiplicarse los ejemplos, pero nos alejaríamos del tema) y también de leyendas. El principal tema – y acá lo importante – es que los textos se comenzaron a alejar de la intención original de Marcos primero, y de los restantes evangelistas después, mal entendiendo “¡qué es un Evangelio!”

Precisamente, cuando la lectura empezó a tener una tendencia más histórica que teológica, había que “completar” lo faltante, y pongo un par de ejemplos: ¿quién es el Discípulo Amado? El Evangelio de Juan – el único que lo menciona – no dice absolutamente nada de él, entonces, por decantación “debía” ser Juan. Otra, las listas de los Doce no coinciden del todo, entonces se “unieron” y, así, Tadeo se unió al “otro Judas” y llegamos a Judas Tadeo; nada de esto encontramos en los Evangelios. Pues eso mismo ocurre con María Magdalena.

Como se puede ver sencillamente, salvo el texto de Lucas 8,1-3, María sólo se encuentra en los relatos de la Pascua. Es interesante, además, que salvo la escena del Evangelio de Juan referida a la Madre de Jesús al pie de la cruz, en todos los textos, la Magdalena se encuentra mencionada en primer lugar, con todo lo importante que eso significa en los textos: ¡era importante! Pero, como los textos no dicen nada más, había que “rellenar”, y puesto que hay una mujer anónima que unge a Jesús, aunque en Juan esa mujer es María de Betania, y en Lucas – con modificaciones importantes – es una “pecadora en la ciudad”. Además, hay un texto, también de una mujer anónima sorprendida en adulterio a la que pretenden apedrear. Fue así que, con el tiempo, se fueron integrando todas estas mujeres en una sola, la Magdalena (hasta el punto que María “de Magdala” era también María “de Betania”, sic).

Como lo que nos dice Lucas 8,2 es que de María Magdalena habían “salido” (no dice “expulsado”, que es el verbo habitual) siete demonios, san Ambrosio lo interpreta en clave de los “siete pecados capitales”, ¡la totalmente pecadora! De ahí a prostituta no había más que un paso.

Los textos tardíos no son unánimes y los hay de diferente tipo: modelo de castidad (después de su conversión), modelo de conversión (como san Agustín en varón), apóstola de los apóstoles y hasta enamorada (o novia) de Jesús, pero el de ex prostituta fue cada vez más el hegemónico.

A modo de nuevo ejemplo, señalo, también brevemente, la lectura del gnosticismo y los evangelios (ss. II-IV): para empezar, es de notar que, precisamente por gnósticos, estos evangelios rechazan todo lo “carnal”, lo institucional, lo que cuenta es lo espiritual, y, entonces, concentran lo primero en Pedro, “la institución” que contrasta con “la sabiduría” (Sofía, en griego), a la que verán ejemplificada en la Magdalena. Con matices cada uno, o hasta diferencias importantes, todos estos destacarán a María con diferentes roles o lugares importantes en la “vida” de Jesús (es acá que se inspira Dan Brown para El Código Da Vinci y el rol de Sofía, por ejemplo, más allá de la obvia deformación histórica, propio de una novela, no de un documento histórico).

Pocas, si alguna, ha trabajado y estudiado tanto y tan bien a María Magdalena como Carmen Bernabé (1957). Desde su tesis doctoral (María Magdalena, tradiciones en el cristianismo primitivo, Estella: Verbo Divino 1994) a nuestros días (¿Qué se sabe de… María Magdalena?, Estella: Verbo Divino 2020) no ha dejado de profundizar en sus estudios sobre ella. Incluso, “con temor y temblor”, con mi amiga Consuelo Vélez, escribimos sobre María Magdalena en un libro reciente de homenaje a Carmen Bernabé (“María Magdalena, primera evangelizadora”, en E. Aldave y C. Gil (eds.), Voces Bíblicas olvidadas y recordadas. Ensayos de exégesis con perspectiva de género. Libro homenaje a Carmen Bernabé Ubieta, Estella: Verbo Divino 2024, 99-116). En sus trabajos de puede ver con claridad y seriedad cómo fue variando la lectura del personaje y su presentación “histórica”. También hay muchísima bibliografía además de la de Carmen, por cierto.

Cuando los estudios bíblicos adquirieron “carta de ciudadanía” en la Iglesia católica romana, es decir, cuando se dejó de lado la lectura espiritual neo-platónica, casi instantáneamente la figura de la Magdalena “cambió de rostro”.

Notemos, por ejemplo, el ritual de la misa De María Magdalena antes del Concilio, y el actual (antes de la iniciativa del papa Francisco sobre el tema la cual señalaremos):

En el título, se señala que María Magdalena es “Penitente” y la oración inicial dice:

«Te suplicamos, Señor, por la intercesión de la bienaventurada María Magdalena, por cuyas oraciones resucitaste después de cuatro días a Lázaro, su hermano…»

Y la lectura de la misa es Lucas 7,36-50, es decir, el texto de la mujer pecadora en la ciudad (de la que no se dice más que eso, pecadora, pero suele concluirse que ese pecado público es la prostitución, e, irónicamente, nos hemos preguntado por qué se supone prostitución y no, por ejemplo, que era usurera) …

Como se ve: Penitente, hermana de Lázaro y “prostituta” era la característica. En cambio, si miramos la oración de la misa renovada desde el Concilio, allí dice:

Señor, Dios nuestro,

Cristo, tu Unigénito, confió, antes que a nadie,

a María Magdalena la misión de anunciar a los suyos la alegría pascual;

concédenos a nosotros, por intercesión y el ejemplo

de aquella cuya fiesta celebramos,

anunciar siempre a Cristo resucitado

y verle un día glorioso en el Reino de los cielos.

Por nuestro Señor Jesucristo.

Como se ve, el enfoque ha cambiado totalmente. Como se sabe, además, el Papa Francisco modificó el status litúrgico de María Magdalena, que de ser celebración optativa pasó a obligatoria y, ahora, es tenida como fiesta al mismo nivel de los demás apóstoles retomando el tradicional título de Magdalena “Apóstola de los apóstoles”.

Es evidente que la pereza reinante hace que muchos, catequistas, pastores, comunicadores repitan lo que “siempre se hizo así”. Para más, al ilustrar suele recurrirse a imágenes tradicionales que la presentan sin velo, con la cabellera expuesta, como “toda prostituta” debiera tener. Y, a pesar que desde que los estudios bíblicos son fundamentales en la Iglesia (1943), y desde que la liturgia renovada (1965) ya nadie seriamente lo afirma, pues se sigue repitiendo: pecadora arrepentida, prostituta penitente… Sin embargo, hasta en el muy limitado bíblicamente documento conclusivo del Sínodo de la Sinodalidad, se añadió al borrador originario, que “la Iglesia la reconoce como Apóstola de los apóstoles” (#13 [el texto italiano dice “Apostola” mientras que la versión castellana dice “apóstol” (sic)]). Así concluíamos con Consuelo nuestro texto:

Hemos visto que, en la iglesia católica, por siglos, se habló de María Magdalena promovidos más por preconceptos que por lo que la Biblia nos dice de ella. De María importaba su cuerpo (incluso cuando también se la pretendió mostrar como pareja de Jesús), no su discipulado ejemplar. Hoy nadie podría negar la enorme centralidad de esta apóstola sin manifestar al menos ignorancia (114)


Imagen de María Magdalena (con velo) tomada de https://www.vaticannews.va/es/iglesia/news/2020-07/maria-magdalena-apostola-de-la-mas-grande-esperanza.html

martes, 13 de enero de 2026

El ganado no se revela. La revolución puede esperar.

El ganado no se rebela. La revolución puede esperar.

Eduardo de la Serna



A modo ilustrativo, para una mejor comprensión, quiero comenzar contando una anécdota verdadera.

En una clase yo presentaba el personaje de María Magdalena; quería mostrar, con los datos de los que disponemos, por cierto, lo que sabemos de ella y, además, lo que los Evangelios caracterizan. Después de presentar todos los datos les dije, “- Como ven, María Magdalena ¡nunca fue prostituta!” Entonces, un estudiante acotó: “¡Sí! ¡era prostituta!” “¿De dónde sacás ese dato?”, le pregunté… “Lo vi en una película”, fue la respuesta.

Este hecho me permite una reflexión para nuestros tiempos. Afirmar que algo ocurrió o no, requiere datos, fuentes. Es el punto de partida indispensable sin el cual no se puede siquiera comenzar. Obvio que después viene el segundo paso que es la organización de los datos, su interpretación, Fulano dijo esto, cómo lo dijo, cuándo lo dijo, a quién lo dijo, por qué lo dijo, etc. Pero el punto de partida es que lo dijo, es el texto… ¡la fuente!

El problema de hoy es, para empezar, lo que se han llamado las Fake News, es decir, las noticias falsas. Dicen que dijo, lo que nunca dijo.  Y a esto se suma la llamada posverdad: es verdad lo que me gusta que lo sea. No importa si lo dijo, sino que me gusta que lo haya dicho, porque, puesto que lo odio, que lo haya dicho aumenta mi rencor, o, ya que lo aprecio, aumenta mi amor… Obviamente, el punto de partida es el “yo”, el individualismo, para ser exactos, el “me gusta” o no, mi amor o mi odio.

Ahora bien, ¿cuáles son las fuentes? Por supuesto, afirmar que alguien dijo algo de lo que no fuimos testigos, requiere la aceptación de “fuentes confiables”. Eso eran, antiguamente, los Medios de Comunicación Social (MCS), hoy al servicio de los poderosos. Yo no puedo saber, por ejemplo, que el Papa haya dicho tal o cual cosa, debo informarme, pero la fuente debe ser creíble. Pero si me informo con las “redes sociales” en las que cualquiera escribe cualquier cosa, y sale y se repite y repite y repite, pues lo recibo y ¿quiero creerlo? Entonces también yo la repito y me transformo en un engranaje del sistema. No importa si lo dijo o no, ¡me encanta (Like!) que lo haya dicho! Circulan cosas anónimas, un Fulano o Mengana dando una serie de datos inconstatables. ¿Fuentes? ¡Nada de eso! Las fuentes son X (ex Twitter), Facebook, Instagram o demás anónimos, sin fuente de seriedad alguna.

El gran biblista español Rafael Aguirre, hablando de los escritos sobre Jesús dice:

Se calcula que rn el siglo pasado se escribieron unos cien mil libros sobre Jesús de Nazaret, unos mil al año. Libros de lo más variado: novelas, unas más históricas y otras de pura ficción, libros espirituales, científicos con orientaciones diversas, algunos escritos por creyentes, otros beligerantemente en contra de la fe cristiana. Reflexión aparte merecería la increíble avalancha de informaciones sobre Jesús que circulan por Internet sin ningún filtro de calidad y de acceso sumamente fácil. (R. Aguirre, La memoria de Jesús y los cristianismos de los orígenes, Estella: Verbo Divino 2015, 71)

Ese es el punto: ningún filtro de calidad… de seriedad.

Ya Umberto Eco afirmaba que "El drama de Internet es que ha promovido al tonto del pueblo al nivel de portador de la verdad" y que “Las redes sociales le dan derecho de palabra a legiones de imbéciles que antes hablaban sólo en el bar después de un vaso de vino, sin dañar a la colectividad” (16 de junio 2015; https://www.perfil.com/noticias/cultura/para-umberto-eco-las-redes-sociales-generan-una-invasion-de-imbeciles-20150616-0025.phtml). El problema, creo yo, radica, precisamente, en el daño “a la colectividad”.

Ahora bien (o, mal, para ser precisos), lo cierto es que nos vemos día a día inundados por “datos”, “informaciones”, “noticias” sin ningún filtro de calidad, ni de seriedad. Y las recibimos (y más de una vez, acríticamente, caemos en lo que estamos criticando, y repetimos, y reenviamos, y “me gusta”) … Lo que cuenta es el estímulo, no la verdad, la belleza y lo bueno, repitiendo a los platónicos. Actuamos por estímulo, no por amor, somos ganado en un corral en el que nos hemos encerrado “libre” y “voluntariamente”. ¡Fascinante manera de dominación a quienes se creen libres! ¡Viva la libertad!


Imagen tomada de https://www.contextoganadero.com/ganaderia-sostenible/el-corral-una-herramienta-clave-en-el-manejo-del-ganado