jueves, 26 de marzo de 2026

Unos pastores

Unos pastores

Eduardo de la Serna



Como es fácil de imaginar, en los tiempos bíblicos había dos tipos de pastores: los que eran miembros de una familia que tenía ovejas y cabritos y debían llevarlos diariamente a pastar y, también, aquellos que eran contratados para esa tarea.  Ambos hacían lo mismo, pero había diferencias sustanciales:

La diferencia principal era que unos – aunque se tratara del más pequeño de la familia (ver 1 Sam 16,11) – eran los dueños del rebaño, mientras que los segundos eran simplemente responsables circunstanciales.

Otra diferencia, y esta muy importante, era la responsabilidad. Los poseedores de pequeños rebaños saben que cada oveja o cabra es importante, por la lana y la leche, para empezar, y – muy ocasionalmente – la provisión de carne, y – entonces – ante el peligro, como pueden representar animales salvajes que pongan en riesgo la vida de alguna de ellas, el pastor arriesga su propia vida porque toda su familia depende de ello. En cambio, el contratado difícilmente acepte el riesgo por algo que no es suyo.

Queda, todavía, una tercera diferencia: precisamente por no ser propia, no son pocas las veces que un contratado dirá que un animal se desbarrancó o que las arrebató un lobo, cuando, en realidad, lo comió él con otros pastores-contratados amigos. Eso jamás lo haría un propietario, ciertamente. Al menos, no uno que sea responsable. Precisamente por esta característica, es decir, que no haya manera de demostrar lo que realmente ocurrió y que exista la posibilidad de aprovecharse de la situación es que – como ocurre con otros oficios – el ser pastores contratados era algo sumamente despreciado y mal mirado.

Estos dos tipos son destacados, por un lado, por Jesús cuando se presenta a sí mismo como “buen pastor” (Jn 10,11.14) destaca que, evidentemente, por serlo, arriesga su vida frente al peligro, a diferencia del contratado que, en ese caso, huye (10,12).

Señalemos brevemente que, precisamente por todo lo que acá destacamos, es habitual en el mundo antiguo, utilizar la imagen del pastor para aludir a todos los que tienen alguna responsabilidad dirigente en la sociedad: responsabilidad política, como reyes o gobernantes, o responsabilidad religiosa, como los sacerdotes. Es muy frecuente en los textos destacar el desconcierto, por ejemplo, de un pueblo cuando no tiene un buen pastor (Núm 27,17; 1 Re 22,17; 2 Cr 18,16; Jdt 11,19; Jl 1,18…) cosa que reiteran los Evangelios (Mt 9,36; Mc 6,34).

El criterio para señalar si se trata de buenos o malos pastores es la atención y cuidado que presten a la vida de los que le son confiados. El profeta Ezequiel (cap. 34) – que iluminó al evangelio de Juan en el texto que citamos – destaca críticamente a los malos pastores y los que “se alimentan” del rebaño, o “se apacientan a sí mismos” (Jud 12). Por eso, Jesús contrasta la actitud del pastor con la que aquellos ladrones y salteadores que pretenden “robar, matar y destruir” (Jn 10,8.10).

Pero queda, todavía un signo muy interesante narrado por san Lucas. Jesús ha nacido, y – porque no había lugar en el alojamiento – es acostado en un pesebre, es decir, el lugar propio de un asno o de un buey (Isaías 1,3; Lucas 13,15). Pero no solamente esto, sino que los enviados de Dios, los ángeles, quieren comunicar “una gran alegría para todo el pueblo” (2,10) y para anunciar eso lo hacen comenzando por los despreciados sociales, es decir, un grupo de pastores (sea por ser contratados, o sea por ser niños pobres que tienen unas pocas ovejas o cabras). Una vez más Dios se manifiesta empezando por lo ínfimo y despreciado: un pesebre, pastores, y el “gran signo” que estos verán es un niño en pañales (es decir, como todos los niños) y esto será la gloria de Dios “en el cielo” y que traerá paz a los seres humanos en la tierra (2,14), es decir, este niño pobre, no el Imperio Romano y su impuesta “paz” del miedo y las armas. Los pastores, es decir, los últimos de la sociedad son los que dieron a conocer a todos lo que la voz del cielo les había comunicado y todos los oyentes “se maravillaban” de lo que escuchaban (2,17-18). Una vez más, “Dios ha elegido los necios del mundo para humillar a los sabios, Dios ha elegido a los débiles del mundo para humillar a los fuertes” (1Cor 1:27), y los pastores en el pesebre son un buen ejemplo de esto.


Imagen tomada de https://es.dreamstime.com/pastores-cuidando-sus-reba%C3%B1os-bajo-un-cielo-estrellado-una-escena-pastoral-de-paz-y-tranquilidad-ba%C3%B1ada-la-luz-luna-suave-image373433578

martes, 24 de marzo de 2026

El árbol, el bosque… y las flores

El árbol, el bosque… y las flores

Eduardo de la Serna


Como es una obviedad, en el medio de una marcha – por eso de que el árbol tapa el bosque – suele ser imposible saber si hay mucha o poca gente. Después los medios se ocupan de informar (o “des”, según les interese el resultado). Inclusive, a veces, hasta con una imagen de drones se puede tener una idea mayor, aunque los negacionistas o terraplanistas sacarán extrañas cuentas por metro cuadrado para concluir que había 346 personas.

Yo suelo guiarme por dos elementos, que, a su vez se complementan. Uno es que me gusta caminar… caminar y caminar, mirar, oír, sacar conclusiones. Otra es la cantidad de amigos y/o conocidos a los que tengo la oportunidad de saludar al cruzarnos. Con el riesgo de ser mal entendido (aunque mis amigos y amigas me conocen) cuando me dicen “Nos vemos en la Plaza” suelo decirles “¡ojalá que no!” No porque no quiera verlos o verlas, sino porque cuanta más gente hay, más difícil es ver y reconocer personas, y lo que quiero es que la plaza explote de gente. Yo sé de muchas personas que hoy estuvieron en la plaza, y, casi no vi a nadie. ¡Y lo celebro! Buen indicio, ¡explotó la Plaza!

El otro, como digo, es caminar. Y, cuando días como hoy, en los que caminar es verdaderamente imposible, y se avanza una cuadra en una hora, también es buen indicio. ¡Explotaron las calles!

Y, en esto, aunque el día es día de memoria, de dolor, de duelo, de reflexión, de gritar ¡Nunca Más!, no deja de ser un día de alegría, ¡de fiesta! Fiesta por ver la cantidad de personas, particularmente jóvenes, que se resisten a la mentira, la impunidad y el Alzheimer. De saber por ver, que los que dicen que la juventud se corrió a la derecha, solo hablan de “su juventud”, pero que hay otra, una impresionante otra juventud que hoy caminó. A eso llamamos pañuelos que han florecido…

Debo confesar que no me llamó la atención, pero sí me alegró, y sí me sorprendió la cantidad, la presencia casi por doquier de la figura de Maradona. Creo – a “ojímetro” – que era el personaje más visible o visibilizado. Lo más omnipresente, de todos modos, eran pañuelos. Por acá y por allá. Pañuelos de todo tipo y forma, tamaño y diseños, pero pañuelos. Los dueños de la Plaza.

Y, como siempre, la creatividad siempre sorprendente de La Poderosa. Carteles y frases siempre novedosos, siempre dicentes… siempre lo que deben decir, donde deben y como deben hacerlo.

Llegué a cada destruido. Agotado. Felizmente dolorido. Con la sensación de haber estado donde quería y debía, y una vez más, con la sensación de que ¡hay esperanza!


Impunidad, mentira y Alzheimer

Impunidad, mentira y Alzheimer

 Eduardo de la Serna

 


Los que vivimos de cerca la dictadura cívico-militar con bendición eclesiástica no queremos dejar de hacer memoria, de reclamar justicia y exigir verdad.

 

Eso no nos transforma en ingenuos; sabemos que el poder judicial es parte del mismo sistema cómplice del genocidio; sabemos que los Medios de comunicación fueron - ¡y son! – artífices de la mentira y que el poder económico pretende convencernos que ¡ya está!, que no hay que seguir hurgando la historia. Y es por eso que sabemos que no es cosa de “tener” memoria, verdad y justicia sino de militarlas. No es cosa de que cuatro o cinco preservativos sean encarcelados para invisibilizar a quienes los motivaron, impulsaron y manejaron (“idiotas útiles” los llamaban en mi época); no es cosa de aceptar cuatro o cinco slogans que caricaturicen el pasado; no es cosa de que un tic toc nos “sintetice” lo ocurrido. La verdad es ardua, exige ser investigada, discutida, debatida, pensada; la justicia exige que, hasta el último responsable, por microscópico que sea, pueda ser sancionado si se demuestra su responsabilidad en el genocidio; la memoria es militancia, es hacer memoria, buscar memoria, resistir la negación, el olvido o la complicidad.

 

Cincuenta años es militancia… Militar la justicia frente a un poder judicial cómplice, artífice de la impunidad… Militar la verdad es buscar, rastrear, exigir datos (los que son silenciados, invisibilizados, negados) … Militar la memoria es resistir la comodidad de aceptar lo que nos quieren vender desde el poder.

 

Con este gobierno perverso que corrompe el poder judicial, que no acepta la búsqueda de la verdad y que caricaturiza la memoria, no nos queda sino la revolución… la militante revolución de persistir, la subversiva revolución de exigir, la sencilla revolución de resistir. Más tarde, o más temprano habrá verdad, habrá justicia, habrá memoria. ¡Los 30.000 lo merecen!


Imagen tomada de https://www.meridiano63.com/post/la-corrupcion-y-la-impunidad-404

Comentario a las lecturas del Domingo de Ramos "A"

Bendito el que viene en el nombre del Señor

DOMINGO DE RAMOS - "A"




Como es evidente, las lecturas en esta celebración hablan por sí mismas. La homilía o los comentarios no suelen ser extensas, cuando los hay. Las dos lecturas previas al Evangelio de la misa son las mismas cada año, mientras cambia el Evangelio (este año se lee san Mateo). Por tal motivo, con respecto al Evangelio diremos algo breve tomando lo propio de Mateo.


Evangelio según san Mateo     21, 1-11

Resumen: Señalando –como es frecuente en él- el cumplimiento de las Escrituras, Mateo presenta a Jesús realizando antiguas expectativas de Jesús como “rey”, “hijo de David”, “humilde”, que entra en Jerusalén para traer la salvación.



La llegada de Jesús a Jerusalén tiene, en Mateo, algunas características propias muy interesantes. Mateo sigue bastante fielmente a Marcos en esta escena, aunque agrega o quita algunos elementos.

El envío de dos discípulos a buscar un “asna” (hembra) con su cría, contrasta con Marcos (y con él Lucas, y también Juan) que refieren a un asno macho (cf. Mc 10,2; Lc 19,31; Jn 12,14). Esto provoca en el texto una mayor semejanza con el texto de Zacarías 9,9 al que expresamente aludirá a continuación.


La “hija de Sión” es una formulación con semejanza a “hijo de(l) hombre”. Obviamente el hijo de un hombre será un hombre; es una manera semítica de decir “ser humano”. La “hija de Sión” (construcción habitual en la Biblia hebrea, 34x de las que salvo 2 todas ocurren en la literatura profética y de lamentación) es Jerusalén, sus habitantes, su pueblo. Sin embargo, el texto de Zacarías al que Mateo alude no es exacto, ya que añade (modificando la primera parte) una cita de Isaías dando nuevo sentido al texto. Veamos:


               Is 62,11
            Zac 9,9
            Mt 21,5
Miren que Yahvé hace oír hasta los confines de la tierra: «Digan a la hija de Sión:
Mira que viene tu salvación; mira, su salario le acompaña, y su paga le precede.

¡Exulta sin freno, 
hija de Sión, grita de alegría, hija de Jerusalén!
He aquí que viene 


a ti tu rey: justo él y victorioso,
humilde y montado en un asno, en un pollino, cría de asna.


Digan a la hija de Sión:




He aquí que tu Rey viene a ti,
humilde y montado en un asna y un pollino, hijo de jumento.


Como se ve, la referencia a la “hija de Sión” el texto se asemeja a Isaías, con lo que a quien se debe “mirar” es a aquel que trae la salvación. Luego, recurriendo a Zacarías, alude a la montura. Como puede verse en este último, el texto está construido en claro paralelismo: 


A.    ¡Exulta sin freno, hija de Sión,

A'.    grita de alegría, hija de Jerusalén!

He aquí que viene a ti tu rey: justo él y victorioso, humilde y

B.    montado en un asno,

B'.    en un pollino, cría de asna,


Es este paralelismo final que Mateo pareciera tomar para hacer referencia a que Jesús entra en Jerusalén montado en “¡ambos!” animales. Es sabido que Mateo suele duplicar personajes: los endemoniados son dos, los ciegos son dos (mientras que en su fuente, Marcos, se trata de solo uno)… Quizás porque un mínimo de dos son necesarios para ser testigos de un acontecimiento. En este caso, entonces, los dos asnos serían involuntarios testigos del cumplimiento de las Escrituras, algo que –como se sabe- es particularmente frecuente e importante en Mateo. 


Como ocurre con la llegada de Jehú (2 Re 9,13) la gente extiende sus mantos en el suelo mientras exclaman: Hossaná (ver Sal 118,25-26: “por favor, ¡salva!”, dirigido a Yahvé; oración que se pronuncia “desde la casa de Yahvé”, [que es a donde Jesús se está dirigiendo, v.12], algo que ocurre en una “procesión”, con “ramos en (la) mano”, v.27). Jesús, además es llamado “hijo de David” (v.9) con lo que las escrituras se siguen cumpliendo. 


Los habitantes de Jerusalén, ante esta entrada se preguntan formulando el interrogante fundamental de la cristología del Nuevo Testamento: “¿quién es este?”; esto lo hacen con gran conmoción (como la que habrá en toda la tierra cuando Jesús muere, 27,51: “tembló la tierra”; y los guardias “tiemblan” ante el ángel del Señor en la resurrección, 28,4). Las multitudes (ojloi), en cambio lo reconocen como “profeta”. Jesús ya había insinuado que lo es (13,57; cf. 23,37), y ya sabíamos que las multitudes (ojloi) lo tenían como tal (14,5; 21,46). Sin embargo, aunque cierta, la confesión de fe de Jesús como profeta es limitada (en Mateo, en Lucas es tema principal) como se ve en 16,14-16; las escrituras que se están cumpliendo lo revelan como el “salvador”. Al hacer expresa referencia a Zacarías, Jesús –que es visto como rey (2,2; 27,11.37.42; cf. 25,34.40)- se aclara de qué realeza se habla, se trata de un rey “humilde” (praûs, cf. 5,5; 11,29).



Lectura del libro del profeta Isaías     50, 4-7

El tercero de los llamados Cantos del Siervo de Yahvé (aunque la palabra “Siervo” aquí no es usada, por lo cual algunos no lo cuentan entre estos cánticos) ubica al poeta como un sabio (“lengua de discípulo”, v.4, “oído abierto”, v.5), como alguien que debe educar al que “anda en tinieblas” (v.10) y comunicar al cansado una palabra de aliento (v.4). Las agresiones e insultos de “otros” (vv.6-7) no le impiden anunciar aquello que debe comunicar como sabio. 


El texto está armado en cuatro estrofas comenzadas por “el Señor Yahvé” (vv.4.5.7.9). Yahvé es el maestro que genera un discípulo ejemplar, maestro a su vez. Y como Yahvé (40,28-31) debe confortar a los fatigados. La primera estrofa está centrada en el tema del discípulo (enmarcada por los términos lengua  / palabra, oído /escuchar y la repetición de “despertar” (“palabra despierta”, “despierta el oído”, v.4). Retomando la idea, la segunda estrofa da un paso más: los sufrimientos. Esto fue tomado particularmente por Mateo (26,67 y 27,30, las escupidas a Jesús). Vv. 7 y 9 comienzan con “el Señor Yahvé me ayuda” (cf. 41,8-13) lo que contrasta con los verbos “ser confundido” y “quedar avergonzado” (cf. 41,11; 45,16.17; 50,7; 54,4). El lenguaje, a partir del v.8 es judicial, pero aquí finaliza el texto litúrgico.



Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Filipos     2, 6-11


El himno, probablemente conocido por Pablo tiene un doble movimiento de descenso y ascenso (como se ve en el esquema). La idea principal para los lectores es “tener los sentimientos de Cristo”, por tanto repetir la escena de “descenso”. Dios, el sujeto del momento de “exaltación” también dará a los suyos. 


Para la liturgia del día, el acento está puesto en la frase “y muerte de cruz”, que los autores que consideran el texto un himno prepaulino, afirman que se trata de un añadido de mano del mismo Pablo. La obediencia y la humildad (la clave del obrar de Cristo que la comunidad debe repetir) llegan hasta el extremo de la cruz.





Pasión según san Mateo     26, 3-5. 14-27, 66


El relato de la Pasión tiene algunos elementos propios de Mateo que destacaremos brevemente:


Un elemento interesante es la presentación de la figura de Judas: éste lo entrega por dinero (26,15; a diferencia de Marcos donde lo entrega sin motivo, 14,10-11) y se suicida (ahorcándose, como lo hace en 2 Sam 17,23 Ajitófel que había traicionado a David); incluso es el único que a Jesús lo llama “rabí” (26,25.49) a pesar que Jesús había dicho a que “a nadie llamen rabí” (23,8); aunque hay que resaltar que Judas devuelve el dinero y dice que Jesús es "inocente", Jesús le dice “compañero” (v.50; hetaîros en realidad se dirige a alguien con quien se tiene una relación –no necesariamente de amistad, puede ser ocasional-, cf. 20,13; 22,12 [las restantes veces que se encuentra el término en el NT]).

El relato de la Eucaristía (= Mc) “sangre de la alianza”, (remite a Ex 24,8 a diferencia de Lucas y Pablo donde se remite a Jer 31,31: “nueva alianza”); probablemente estos remitan a una tradición antioquena, mientras Mateo a una tradición palestinense.

Jesús no envía 12 legiones de ángeles para que se cumplan las escrituras (v.54); cf. 56 (“escrituras de los profetas”).

Jesús en el templo estaba “sentado” (kathézomai, v.55); el gesto puede ser la actitud del maestro (cf. Lc 2,46; cf. Mt 23,2) pero también la del juez (Mt 19,28; 25,31, pero aquí usa kathizô). El responsable del interrogatorio es “Caifás” (vv.3.57; sólo Mateo y Juan lo mencionan por su nombre en las escenas de la Pasión).

Mt omite que los 2 testigos no coincidían (Mc 14,59), ante el dicho de la destrucción del Templo le preguntan. Mt refuerza que Caifás dice que Jesús “blasfema” (2x, v.65). 

Las burlas a Jesús condenado –como también es propio en los relatos de la Pasión en los restantes Evangelios- se asemejan a la actitud de los “enemigos” de los salmistas en los cantos del “justo que sufre” o del Siervo Sufriente de Isaías (primera lectura); ver también “dieron de beber… hiel” (27,34; Sal 69,22); “tuercen los labios, moviendo la cabeza” (27,39; Sal 22,8), “confió en Dios… que lo salve” (27,43; Sal 22,9; Sab 2,13.18). De hecho, el texto del Salmo 22 (“Dios mío, por qué me has abandonado” es más explícitamente citado por Mateo ya que se lo presenta en hebreo (Marcos lo había puesto en arameo): “Elí, elí, ¿lemá sabactaní?” (27,46).

A Pedro lo interrogan 3 diferentes personas. Mt especifica el modo galileo de hablar (v.73; Marcos 14,66-71 presenta dos personas interrogándolo: la criada es la que lo menciona como discípulo la primera y segunda vez; y en la tercera los presentes dicen “eres galileo”, Mateo precisa que lo saben por su “modo de hablar”). 

Barrabás es llamado “Jesús Barrabás” reforzando el contraste (v.16.17) como se ve en la pregunta de Pilato. Sin duda así planteado, el texto pone en más duro contraste la actitud de los espectadores ante dos “Jesús” diferentes. 

La mujer de Pilato “sueña” (v.19; el término “sueño” –ónar- es exclusivo de Mateo en la Biblia: 1,20; 2,12.13.19.22 e indica la comunicación de un mensaje por parte de Dios), y afirma que Jesús es “justo”. El término es habitual en Mateo (x17), José es “justo” (1,19), el término es paralelo a “buenos”, y opuesto a “pecadores” (5,45; 9,13; 13,49; 23,28; 25,37.46) e incluso a veces es paralelo a “profeta” (10,41; 13,17; 23,29). Claramente es sinónimo de “inocente” (23,35).

Las autoridades judías “persuaden” (peíthô es persuadir, convencer, llevar a confiar o creer) a la gente (ojlos, v.20) para que pida por Barrabás. La “gente” (multitud, muchedumbre) en general tiene una actitud positiva ante Jesús (al que tienen por profeta, como se dijo en el comentario más arriba). De allí que necesiten ser convencidos.

Lo probablemente más importante dentro de lo propio de Mateo es el hecho de que aquí Pilato se lava las manos (vv.24-25) y “el pueblo” (laos) acepta la inocencia de Pilato aceptando la sangre “sobre” ellos. El lavado de manos –a diferencia de lo que suele destacarse- no es un desentenderse. La sangre derramada violentamente “cae” sobre el responsable. Y Pilato quiere dejar claro que él no es responsable, sino que lo es el “pueblo”, cosa que este acepta.

Nota sobre Pilato, la sangre y el pueblo. Probablemente no haya texto que sea más evidente de la teología de todo el Evangelio de Mateo que este. En tiempos del Evangelista, dos grupos se disputaban ser los “herederos” del Israel bíblico: los fariseos y los cristianos. Mateo – que se dirige a una comunidad donde hay una comunidad judía muy importante - y los cristianos son evidente minoría (= “pequeños”) destaca por doquier que las Escrituras se han cumplido, que Jesús realiza en sí mismo lo esperado de grandes personajes bíblicos (Moisés, David…). Aquí encontramos al mismo “pueblo” (ciertamente “instigado” por las autoridades) haciéndose cargo de esta muerte. Haciendo suyas las palabras de Isaías sabe que a este “pueblo” se le ha embotado el entendimiento (13,15), conducidos por los “fariseos” (recordar lo dicho sobre los fariseos de tiempos de Mateo) “este pueblo me honra con los labios pero su corazón está lejos de mí” (15,8); eso “se les quitará el reino de Dios para dárselo a una nación (ethnê; usado generalmente para referirse a los no judíos) que rinda sus frutos” (21,43). La teología principal de Mateo radica en presentar a la Iglesia como el “nuevo Israel” (o el verdadero, a diferencia de la propuesta del fariseísmo rabínico de su tiempo). Eso es lo que quiere señalar este texto. Lamentablemente este párrafo, descontextualizado, fue usado para alentar un anti judaísmo que llevó a los cristianos a las más graves perversiones contra “nuestros hermanos mayores”, los judíos. Nada de eso (como la acusación de “deicidio”, asesinos de Dios) se justifica en este texto.

Ante la muerte de Jesús, Mateo aclara que la tierra tembló, etc... (vv.51-52) “al ver esto” (v.54) el centurión y los que estaban con él lo reconocen como “el Hijo de Dios” (v.54). Lo que Marcos había presentado como una invitación a creer sin signo alguno, Mateo lo modifica en un “cumplimiento de las escrituras”.

  • «¿No se estremecerá por ello la tierra, y hará duelo todo el que en ella habita, subirá toda entera como el Nilo, se encrespará y bajará como el Nilo de Egipto? Sucederá aquel día– oráculo del Señor Yahveh– que yo haré ponerse el sol a mediodía, y en plena luz del día cubriré la tierra de tinieblas». (Am 8,8-9)
  • «Cuando las estrellas del cielo y la constelación de Orión no alumbren ya, esté oscurecido el sol en su salida y no brille la luz de la luna, pasaré revista al orbe por su malicia y a los malvados por su culpa. Haré cesar la arrogancia de los insolentes, y la soberbia de los desmandados humillaré. Haré que el hombre sea más escaso que el oro fino, y la humanidad más que metal de Ofir. Por eso haré temblar los cielos, y se removerá la tierra de su sitio, en el arrebato de Yahvé Sebaot, en el día de su ira hirviente». (Is 13,10-13)
  • «Muchos de los que duermen en el polvo de la tierra se despertarán, unos para la vida eterna, otros para el oprobio, para el horror eterno». (Dn 12,2)
Muchas de las cosas que se aguardaban para “el fin del mundo”, para “el día de Yahvé” ocurren con la muerte (y resurrección, v.53) de Jesús. Ya no se trata de un creer sin signos (Marcos) sino del cumplimiento de las Escrituras (lo que –como se ha dicho- es característico de Mateo).

Mateo destaca algunos elementos más que no señalaremos: es recurrente la presencia de la madre de los de Zebedeo (v.56), se destaca que José de Arimatea es discípulo (v.57) y que el sepulcro donde Jesús es puesto es “nuevo” (v.60). Sólo una anotación conclusiva –propia de Mateo- como es de esperar en este evangelio: los guardias en el sepulcro (vv.62-66). Seguramente algunos “judíos” de tiempos de Mateo insistirían, ante el anuncio de la resurrección por parte de los discípulos, en que si el cuerpo no se encontraba en el “sepulcro nuevo” se debió a que el cuerpo fue robado. En este lugar Mateo presenta a los guardias de los que –más adelante- afirmará que fueron sobornados por los sumos sacerdotes (los mismos que “incentivaron al pueblo” a pedir la liberación de Jesús Barrabás). El conflicto entre los miembros de la comunidad de Mateo y los judíos del fariseísmo rabínico son característicos en este momento dramático de la narración. Y Mateo lo destaca claramente.

El video con comentario al Evangelio se puede ver en

Foto tomada de www.elmercurio.com.ec

domingo, 22 de marzo de 2026

jueves, 19 de marzo de 2026

A 50 años con muerte y esperanza (curas OPP)

A 50 años con muerte y esperanza




Cesen de obrar mal, aprendan a obrar bien; busquen el derecho, socorran al oprimido; defiendan al huérfano, protejan a la viuda. Entonces, vengan, y discutamos –dice el Señor–. Aunque sus pecados sean como el rojo más vivo, se volverán blancos como nieve; aunque sean rojos como escarlata, quedarán como lana. (Isaías 1,16-18)

 

Para los cristianos, el tiempo previo a la Pascua, la Cuaresma, es tiempo de reflexión, de memoria y autocrítica, de revisión y compromiso militante con la vida. Vida que a Jesús le fue arrebatada, y vida que Dios le devuelve plena en la resurrección.

Para los argentinos, además, es tiempo de pensar, revisar y militar la vida haciendo memoria que hace 50 años se produjo un golpe de estado cívico militar con bendición eclesiástica, el más cruel que hemos conocido y que dio origen a una dictadura cruel y genocida.

Hacer memoria no se trata, simplemente de evitar un Alzheimer social, sino mirar bien de frente los horrores, los delitos, los crímenes y complicidades porque sabemos que se trata de algo perverso que disuelve de raíz los cimientos de la patria, se trata, en cristiano, de pecado. Y, ciertamente, pecado mortal, porque los muertos nos reclaman palabras y acciones. Palabras y acciones ¡hoy! Porque la memoria es viva y es activa.

Cuando ayer (y hoy) dijimos ¡nunca más!, no se trató de cerrar una etapa, sino de comenzarla. Nunca más al terrorismo de Estado o la violencia genocida que persisten en volver; nunca más a la imposición de modelos económicos, políticos, culturales que excluyan a los más débiles y pobres e impongan el poder de unos pocos sobre las mayorías y lo siguen haciendo; nunca más a la violencia al que piensa distinto y a una Iglesia cómplice de los poderosos. Porque militamos en favor de una patria para todos y todas y de una democracia participativa, en favor de una Iglesia de los pobres, iluminada por el ejemplo de las martiresas y los mártires de nuestra tierra, en favor de la justicia social, la vida para todas y todos, y una justicia que sea sencillamente “justa”.

Pero sabemos que, hace 50 años un grupo de poderosos impulsó un golpe que fue orquestado por las fuerzas armadas, y que cuando por su propia ineptitud, corrupción y mentira el modelo se deshizo, los poderosos se invisibilizaron dejando que fueran condenados los brazos armados, y no las cabezas impulsoras. Y, precisamente por eso, sabemos que esos mismos poderosos se resisten ayer y hoy a reconocer que su modelo es sólo eficaz para unos pocos y cruel con la mayoría. Y volvieron y siguen volviendo, negando el pasado, ocultando la muerte y travistiendo la justicia.

La memoria de los y las mártires, cristianos o no, nos impulsa e ilumina, nos fortalece y nos guía. Es otra la patria que pretendemos, es otra la mirada a las y los otros, obturada por el individualismo feroz. Es otro el mundo que soñamos e imaginamos posible. Sabemos, dolorosamente, que hay decenas de sujetos del ambiente político que han traicionado el voto que los puso en un lugar de decisiones, y esperamos que, en adelante, los pueblos ejerzan la memoria.

Por eso queremos repetir, como curas y cristianos: la justicia social es un valor fundamental para ser una patria de hermanas y hermanos. El trabajo digno, justo y bien remunerado es la base de la humanidad. La lealtad al pueblo de los pobres es el punto de partida de una sociedad en la que podamos convivir con la diferencia y poniendo a los pobres en el centro. La sangre que tantas hermanas y hermanos derramaron en nuestro suelo, sea siembra de una patria gestada con dolor, pero creciente en la esperanza y floreciente en vida y justicia, en verdad y en paz, en solidaridad y la libertad verdadera, que sólo puede vivirse en comunidad. Por eso rechazamos la esclavizante reforma laboral, la baja de edad de punibilidad, la reforma a la ley de glaciares, y los insultos que profiere el presidente a toda aquella persona que piensa distinto. Con tantos papas repetimos, ¡no a la guerra!; ¡no a unas "relaciones carnales” con los poderosos que oprimen y matan! Insistimos, ¡otro mundo es posible! Y no es por este camino. Reclamamos memoria, verdad y justicia, y ¡fueron 30.000!

 

Curas en opción por las y los pobres

24 de marzo 2026