Comentario al Evangelio del 3er domingo de Pascua A
o también en
Eduardo
Una reflexión sobre la inteligencia no artificial
Eduardo de la Serna
Es cierto que la palabra “inteligencia”
es tan ambigua que hoy se aplica a un celular, un televisor y hasta a una almohada.
Pareciera que – hoy – dice relación a la capacidad de algo de relacionarse “amablemente”
con los seres humanos, y hasta se habla de “inteligencia artificial” (la cual
en más de una ocasión se revela poco inteligente… aunque también a veces los
poco inteligentes son quienes la usan, y la usan mal).
Pero pretendo referirme a la
inteligencia humana.
Etimológicamente se refiere a
aquella persona que “entiende”, y esto establece un interesante límite, porque suele
darse que una persona entienda muchísimo de un aspecto y sea incapaz de
comprender otros. A veces, por ello, se distinguen diferentes tipos de inteligencia,
lo cual puede ser razonable. Puede haber quien sea inteligente para cuestiones
abstractas y nada en cuestiones prácticas, etc. Nadie – por obvias razones –
comprende “todo”. Pero en un sentido más cotidiano, podemos referirnos a personas
que, en lo diario, no comprenden. Sencillamente se las puede calificar de poco
inteligentes y todos entendemos (salvo ellos, claro). Habitualmente, en el
lenguaje habitual, nos comprendemos si afirmamos que alguien es muy, o es poco
inteligente.
Vaya esta introducción para
señalar que hace más de dos años, en una conversación yo afirmaba que, según me
parecía entonces, Milei es muy poco inteligente. Alguien se sorprendió de mi afirmación
porque su percepción era inversa. Debo confesar que hoy, algo he precisado
aquella imagen; hoy diría que no es nada inteligente, pero no es este el tema.
A veces, podemos añadir, se
confunde la inteligencia con la astucia. Hay personas que son ciertamente
astutas, aunque no sean inteligentes; en el ambiente público se me ocurren
muchos nombres como ejemplos.
Pero, mirando la actualidad, me
resulta evidente que algunos (y en la oficialidad ¡los hay!) son al menos bastante
astutos para la corrupción, la estafa o el robo. Pero eso no aplica a todos… y
hay muchos que ostentan una notable torpeza. Cuando una persona no entiende
siquiera ciertas lógicas, su nula inteligencia salta a la luz. Podemos decir, y
está a la vista, que cuando una persona estafa, roba, soborna, es corrupta a la
vista y deja “todos los dedos marcados”, pues debemos afirmar que la
inteligencia “ha pasado de sí”.
Una vez, hace mucho, estando en
el seminario, vino a hablar con nosotros un conocido cura, capellán de cárceles,
y nos dijo: “no crean que en la cárcel están los ladrones o asesinos… están los malos ladrones o asesinos…”
Señalo todo esto porque, en Argentina, ya nos acostumbramos a los impunes. Los que saben que nada de lo que digan o hagan tendrá efectos negativos sobre ellos (de hecho, sabemos que no ocurrirá nada mañana con ninguno, cuando estos se vayan eyectados…. Sabemos de más de uno y una que volvieron una y otra y otra vez porque nunca el poder judicial se hizo cargo de eso que en teoría se llama “justicia”). Pero, fuera de eso, es notable que algunos, de impunes quizás, y de inteligencia nula seguramente, compran departamentos, hacen viajes, sin el más mínimo cuidado de ponerse guantes para evitar las huellas digitales. El cerebro pareciera de Adorno…Tanta torpeza sería preocupante si no fuera porque pueden estar tranquilos sabiendo que nada pasará, y si eventualmente debieran dejar su actual cardo de importancia, el sacrificio de una embajada central los espera.
Imagen tomada de https://es.vecteezy.com/foto/2867952-marcado-a-mano-en-una-pared-de-cemento
Isaías, un profeta con mayúscula
Si miramos en nuestras biblias
los libros de los profetas, veremos que el primero en la lista es Isaías, que, por
otro lado, es el más largo de todos (tiene 66 capítulos); pero, además, se
habla de él en algunos libros considerados históricos (2 Reyes 19-20 y 2
Crónicas 26,22; 32,20.32), se lo menciona en el Eclesiástico (48,20-22), y es
el profeta más citado en el Nuevo Testamento, sea en los cuatro Evangelios y
Hechos de los apóstoles, como también en la carta de san Pablo a los Romanos.
Señalemos, para ser precisos,
que fue tan importante que, detrás de él quedó una escuela… grupos de personas
que se remitían a él y, a veces, escribían en su nombre como una manera de
decir “si hoy viviera Isaías nos diría esto”. Por eso, cuando hablamos del
profeta y su predicación tenemos que distinguir lo propio de lo que dicen sus
discípulos; sobre todo, porque los tiempos son distintos y, por lo tanto, serán
distintas las propuestas, las críticas o las predicaciones que se hagan “en
nombre de Isaías”. Además, evidentemente, hay que tener en cuenta que los
profetas predicaban y otros, contemporáneamente en ocasiones, o, habitualmente
más tarde, ponían lo dicho por escrito.
Si miramos lo que nos dice el
relato inaugural, veremos que predicó “en tiempos de Ozías, de Jotán, de
Acaz y de Ezequías, reyes de Judá” (Is 1,1; es bueno notar que muchas veces
en el versículo inaugural de los libros de los diferentes profetas se nos dice
en qué período histórico predicó cada uno). En este caso (las fechas son estimativas) se
trata de: Ozías (781-744 a.C.), Jotán (744-742 a.C.), Acaz (742-727 a.C.) y
Ezequías (727-698 a.C.), reyes de Judá, es decir, del Sur. Como vemos, el
período de predicación de Isaías es de casi 50 años (aunque empieza a hacerlo
cuando muere Ozías (ver Is 6,1). Los discípulos, por su parte, predicarán en
tiempos más tardíos (por ejemplo, durante el exilio en Babilonia o al regresar,
entre los años 545 y 515 a.C., aproximadamente; cosa que encontramos en el
actual libro de Isaías en los capítulos 40 a 66.
Como los profetas procuran
hablar de parte de Dios a los tiempos en que viven, es importante conocer qué
pasaba en cada uno de ellos ya que allí éste dirá que “esto sí” o “esto no” es fiel
al proyecto de Dios para su pueblo. Isaías – como dijimos – parece ser alguien
importante, por eso puede tener fácil acceso al rey y al palacio (ver, por
ejemplo 7,4.10; 22,15).
Durante el período del rey
Jotán, Isaías critica las expresiones religiosas que son formales, pero no van
acompañadas por una vida coherente con la voluntad de Dios. Muchos creen que lo
que le agrada a Dios es el culto, las oraciones, los ayunos… pero el profeta
les dice que “primero” deben vivir como Dios propone, y después sí, participar
en el culto (ver 1,10-20; 29,13-14); vivir conforme con la voluntad de Dios es lo más importante.
Durante el período del rey
Ajaz, el clima internacional es muy preocupante: el terrible ejército asirio
avanza y domina todo, extermina, arrasa, destruye. Algunos proponen una alianza
para enfrentarlos (e incluso quieren derrocar al rey de Judá - es decir del Sur - para poner uno
amigable), e Isaías le dice a Ajaz con toda vehemencia que “no tema”, que confíe en
Dios; que no vaya a buscar ayuda con los asirios ni tampoco se una a los que lo
quieren enfrentar (ver 7,16-17; 8,4).
Durante el período de
Ezequías, Isaías encuentra un rey que pretende ser fiel a Dios, por lo que lo
apoya y acompaña (9,1-6), incluso en su resistencia contra el ejército
extranjero (10,20-23; 14,24-27).
Como se ve (lo que acá
señalamos son simplemente ejemplos), en cada período histórico la palabra del
profeta tiene matices y acentos diferentes. Obviamente, en Isaías y en los
demás profetas, de ayer y de hoy, cada uno con sus características, sus
propuestas, sus críticas o acentos, y en los momentos diversos, pretenden siempre
señalar lo importante: ¡la búsqueda de que se realice la voluntad de Dios en
los tiempos concretos que vivimos!
Jorge Novak, santo
Eduardo de la Serna
La curia romana, siempre atenta a
hacer todo lo contrario a lo que se espera y desea de ella, acaba de confirmar
que la causa de beatificación de Jorge Novak ha quedado anulada. La razón es
que no hizo – dicen – todo lo que debiera en el caso del comportamiento de un
presbítero de la diócesis.
Antes de avanzar quisiera decir
algo sobre eso:
En lo personal no tengo dudas de
que el cese de la causa tiene que ver con el tiempo eclesial que vivimos, es
decir, el fallecimiento de Francisco y un nuevo pontificado tibio y mediocre.
No importa que hubiera no uno, sino muchos casos semejantes para la
canonización del obispo de Cracovia Karol Wojtyla y luego papa Juan Pablo II.
El solo caso de su apoyo a Marcial Maciél, el depredador y fundador de los
Legionarios de Cristo es harto evidente. Es decir, es evidencia de la doble vara
con la que se guía la curia romana cuando de canonizaciones se trata.
Ya fuimos testigos de que Roma “cajoneó”
el proceso de beatificación – canonización de monseñor Romero. Un santo obispo
molesto para la doble vara eclesial. Recién cuando afirmaron que Romero era del
Opus Dei y no estaba con la Teología de la Liberación (sic, irónico sic) se
desempolvó el proceso y se llegó a buen término.
El 13 de octubre de 2025 se
informó de la revocación del nihil obstat (nada obsta) con la continuidad del proceso
de beatificación de Jorge Novak. Hoy decenas de voces en distintos medios
celebran a San Jorge Novak, canonizado por el pueblo de Dios, el mismo que es
infalible “in credendo” (en lo que cree). Roma podrá decir lo que quiera
(son tan buenos que nos permiten seguir llamándolo “Siervo de Dios”, ¡tanta
ternura!) el pueblo también habla. Y quienes queremos escuchar lo que el
Espíritu de Dios dice a las Iglesias lo reconocemos. Lo celebramos. Lo festejamos.
San Jorge, ¡ruega por nosotros! (y por la Iglesia).
DOMINGO SEGUNDO DE PASCUA - "A"
La enseñanza de los apóstoles | 43 El temor se apoderaba de todos, pues los apóstoles realizaban muchos prodigios y señales. (2:43) |
La comunión | 44 Todos los creyentes vivían unidos y tenían todo en común; 45 vendían sus posesiones y sus bienes y repartían el precio entre todos, según la necesidad de cada uno. (2:44-45) |
La fracción del pan | … partían el pan por las casas y tomaban el alimento con alegría y sencillez de corazón. (v.46b) |
Las oraciones | 46 Acudían al Templo todos los días con perseverancia y con un mismo espíritu (…) 47 Alababan a Dios y gozaban de la simpatía de todo el pueblo. (2:46a-47) |
Propagar tonterías
Eduardo de la Serna
Un día, hace mucho tiempo, el 3
de febrero de 1945, hubo un fotógrafo, Joe Rosenthal, que difundió en los medios
una foto suya tomada en Iwo Jima, Japón. Allí se ve a 6 personas levantando una
bandera de los EEUU en medio del conflicto bélico. La foto le mereció a don Joe
el premio Pulitzer a la mejor fotografía ese año. Ciertamente era muy discente.
No mucho después surgió el planteo de que, en realidad, la foto no había sido una
instantánea sino una foto “armada”. Sospechando esto último, pero sin ser el
tema que me interesa, la reflexión más que evidente es que, sea como fuere, la
fotografía no solo dijo, sino también movilizó, impulsó (y por eso se difundió).
El nacionalismo (una especie de fuerza latente en tantas ocasiones) se vio
alimentado y revitalizado, cosa que en una guerra siempre es conveniente. A eso
también se lo llama “propaganda”.
Y eso, que tantos supieron
siempre, lo impulsan y alientan todavía hoy otros tantos. Los asirios, por
ejemplo, quizás uno de los imperios más sanguinarios de la historia, supieron
hacer ostentación de la sangre, y, cual película de Mel Gibson, la mostraban
por doquier. Sabiendo que venían, la cosa era rendirse o escapar antes que
llegaran. Algo semejante hicieron los romanos, desperdigando monumentos por
todas partes del imperio. Todos podían ver las omnipotentes y omnipresentes
legiones y su paso triunfal (quizás aprendido, a su vez, de la propaganda de Alejandro
Magno). Algo semejante, siglos después, hicieron los grupos paramilitares de
las AUC, provocando que Colombia fuera el segundo país con más desplazados del
mundo. La propaganda es poderosa, y en muchas ocasiones, indispensable al menos
para sobrevivir. La propaganda, obviamente, propaga.
De eso se tratan hoy las fotografías
oficiales. No puede dudarse. Ver una foto de Milei saludando a un bombero en la
Patagonia incendiada, una cantando el himno, o una comiendo milanesas en Casa Rosada
(con un fondo en el que se ve ¡la Casa Rosada!) no pretenden comunicar
información, pretenden “propagar”. Y, especialmente dirigida a grupos humanos
que solo ven (civilización de la pantalla) sin analizar, ¡y mucho menos leer!, lo
cual ayuda a entender o responder a muchos por qué.
Las Fuerzas Armadas lo hicieron
en Malvinas y, antes, con el Mundial 78, y un poco, también, con la “inminente
guerra con Chile”. Por supuesto que existe también una “contra propaganda”: en
el Mundial, empezando, aparentemente, por el periodismo de los Países Bajos,
mostraron el “ejército de mujeres armadas con pañuelos blancos sobre sus
cabezas”, lo cual también fue propagado. A eso puede sumarse la leyenda acerca
del por qué no vino Johan Cruyff y el rumor que afirmaba que, de ganar la final
(algo que jamás podría ocurrir, sospecho), los holandeses se negarían a recibir
la copa de manos de Videla. Eso también es propaganda. Pero, en este caso, lo
que cuenta no es quién transmite mejor “la verdad” sino aquello que los destinatarios
“quieren creer”. Obviamente, en Argentina, muchos eligieron creer que había una
“campaña antiargentina en el exterior”, que Amnesty International eran
perversos, que los argentinos somos derechos y humanos y muchas otras sandeces
más. Sandeces que, todavía hoy, y, ¡por supuesto, propaganda mediante!, muchos
eligen seguir creyendo.
Claro que los medios de
propagación no son hoy los de ayer. La foto de Rosenthal, cuyo rollo fue
enviado, revelado y analizado en Guam, a más de 1.000 kilómetros de Iwo Jima
(con todo el tiempo y riesgos que eso implica) y luego enviada por fax por Associated
Press a todo el mundo, fue algo que demoró más de 17 horas en llegar.
Ciertamente, esto es hoy impensable e incomprensible para tantos… o para casi todos.
Hoy, la propaganda se propaga casi al instante, en “tiempo real”, la publicidad
se hace “pública” al momento. Y se elige creer simultáneamente. ¿Analizar? ¡No!
¡Yo no me meto en política!