martes, 20 de febrero de 2024

Domingo 2º de cuaresma "B"

Escuchar al profeta Jesús en medio del conflicto

DOMINGO SEGUNDO DE CUARESMA - "B"
Eduardo de la Serna 



Lectura del libro del Génesis     22, 1-2. 9-13. 15-18

Resumen: El texto, más allá de su prehistoria, muestra a Abraham, presentado por el relato  como un modelo de obediencia a los proyectos y propuestas de Dios, sean estas las que fueren.


Muchas cosas pueden decirse de este relato que se ha llamado “el sacrificio de Isaac”. Se ha visto – probablemente con razón – como un relato en el que se justifica teológicamente la negativa a los sacrificios humanos, algo frecuente en el ambiente bíblico, y, en ocasiones, también en Israel por influencia de los pueblos vecinos (ver Lev 18,21; 20,2-5; Dt 12,31; cf. 2 Re 16,3). La proliferación futura de la descendencia de Abraham queda justificada por su fidelidad en este contexto.

De todos modos ya en v.1 se nos indica el sentido del texto: Dios quiere “probar” a Abraham. De este modo los lectores están invitados a conocer la fidelidad del patriarca a los designios de Dios, por más crueles que estos fueren. Lo que esto significaría para Abraham queda reforzado por el triple lazo afectivo mencionado por Dios en el que es llamado: “tu hijo, tu único, al que amas” (v.2) luego reforzado en el diálogo donde la relación “padre” e “hijo” es resaltada (vv.6-8). 

El relato es llevado hasta el clímax ya que se presenta a Abraham solo con su hijo,  luego es levantado el altar, el niño es atado sobre la leña y el padre estira la mano con el cuchillo... Es en el “último minuto” que Dios “provee el cordero”. 

La promesa de descendencia ya se había destacado, lo que es indicio, una vez más, de las fuentes múltiples de las que se nutre el relato de Génesis (12,2; 15,5; 16,10).

Es probable que la referencia a Isaac como “el amado, el único”, en paralelo con el dicho del Evangelio sobre "la voz" en el monte acerca de Jesús, haya influido en su incorporación en la liturgia.


Lectura de la carta de san Pablo a los cristianos de Roma     8, 31b-34

Resumen: comenzando un himno conclusivo, Pablo refuerza su confianza en que “nadie” puede separar de Dios a sus amigos.


Leyendo el maravilloso cap. 8 de la carta a los romanos llegamos a su culminación. En este caso, nos encontramos con lo que se ha llamado una suerte de “himno”, que comienza en v.31. En todo él se pregunta por “quién”. ¿Quién contra nosotros? (v.31), ¿quién acusará? (v.33), ¿quién condenará? (v.34), ¿quién nos separará? (v.35) finalizando con la seguridad de que “ni la muerte ni la vida ni los ángeles ni los principados ni lo presente ni lo futuro ni las potestades ni la altura ni la profundidad ni otra creatura alguna podrá separarnos del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús” (vv.38-39).

Sin duda el acento está en señalar la firmeza de la relación de amor entre Cristo-Dios y los creyentes. Firmeza dada porque “Dios está por nosotros” (v.31). Pero hay que señalar que esto es la conclusión de todo lo que viene diciendo (“Por consiguiente...”, v.31) en los párrafos anteriores; el evangelio de la salvación, la justicia de misericordia, la redención gratuita obtenida por la sangre de Cristo, la pura fe del creyente a semejanza de la de Abraham, la reconciliación con Dios, la aniquilación del poder del pecado, la incorporación a Cristo, la donación del Espíritu…

Puesto que" Dios está (en ese sentido ha de entenderse el “si Dios está”, cf. 4,2; 5,10; 6,5; 8,10.17). El “Dios con nosotros” es una expresión de confianza en Él. Es evidente que “sin Él” todo aquello anunciado es algo posible y muy probable, pero “en Dios”, “nadie” puede separarnos… (cf. Sal 27,1; 56,12; 118,6). 

La referencia al padre que no perdonó ni a su hijo también (obviamente en primer lugar refiere al Padre y su hijo Jesús, cf. 3,25; 4,25) pero también remite a la escena de Abraham e Isaac (primera lectura) releído en clave mesiánica. Lo que dará son “todas las cosas” (la plenitud de los bienes salvíficos, cf 4,13; 8,17).

En el segundo y tercer “quién” se refiere a Dios en cuanto juez (“acusar”, “condenar”) pero como uno que “justifica” (5,1). El “acusador” es una figura que remite al “fiscal” y – más tardíamente -  a satán. Los creyentes son presentados como “elegidos” lo que refiere en general a los israelitas o al pueblo de Israel. Es imposible “acusar” a aquellos a quienes el Dios juez “ha justificado” (cf. Is 50,8). Y, ¿quién podría “condenar” si el Hijo, a la derecha del Padre, “intercede por nosotros”?  (en 8,26 se afirma que “el espíritu intercede por nosotros”) mostrándose como una suerte de abogado defensor.


Evangelio según san Marcos            9,2-10

Resumen: Una escena estratégicamente puesta por Marcos luego del anuncio de la pasión de Jesús y de los suyos revela a Jesús en continuidad superadora de Elías y Moisés como el profeta esperado en el que la comunidad debe confiar en medo del conflicto.

El relato de la Transfiguración en Marcos está ubicado estratégicamente. Jesús no sólo acaba de comunicarle a los suyos que lo van a matar (8,31-32a) sino que ante el malentendido que esto provoca en los suyos, manifestado en la reprensión de Pedro (8,32b-23) preocupado por lo anunciado, le(s) afirma: “no sólo a mí me van a matar”, «si alguno quiere seguirme (= ser mi discípulo) tome su cruz y sígame» (8,34). El escándalo llega hasta el fondo. Pero la muerte no tendrá la última palabra. Es en este contexto donde Marcos pone el relato de la transfiguración que tiene interesantes contactos con la resurrección. Podemos imaginarla como un relámpago en medio de la noche. Esto, de lo que un grupo selecto acaba de ser testigo, es anticipo de lo que “viene” acompañado con el escándalo de la cruz. Sin embargo (a modo de gozne) Jesús finaliza esta referencia a la cruz señalando que “entre los aquí presentes” muchos no padecerán la muerte “hasta que vean venir con poder el reino de Dios” (9,1). De eso empezará a hablar el relato.

La escena está estructurada concéntricamente:

A.- Jesús solo con los discípulos (9,2)
      B.- Transfiguración (9,2-3)
            C.- Elías – Moisés – Jesús (9,4)
            C’.- Jesús (“ti”) – Moisés – Elías (9,5-6)
      B’.- Sentido de la Transfiguración (“este es…”) (9,7)
A’.- Jesús solo con los discípulos (9,8)

La referencia a “Pedro, Santiago y Juan” no es menor en Marcos. Son – con Andrés – los primeros llamados (1,16-20), los mismos que acompañaron a Jesús a su primer milagro, la curación de la suegra de Simón (1,29), ellos tres son los mismos que son testigos de la resurrección de la hija de Jairo (5,37), son los mismos (nuevamente con Andrés) los que escucharán de boca de Jesús el anuncio de la destrucción del Templo de Jerusalén (13,3), y son – finalmente – los que acompañarán un paso más delante que los demás, a Jesús en Getsemaní (14,33). Pero son, asimismo, los que manifestarán su desconcierto cuando Jesús anuncie su pasión (Pedro en 8,33; Santiago y Juan en 10,35). El discipulado no viene dado, parece, por la cercanía o por la escucha privilegiada, sino por la fidelidad en el camino de Jesús, como el ciego de Jericó (10,52) o como Simón, de Cirene (15,21) o como las tres mujeres presentes en toda la pasión, muerte y sepultura, con María Magdalena en primer lugar.

El relato presenta una importante cantidad de paralelos con la tradición de Moisés: “seis días” (cf. Ex 24,16), tres compañeros (Ex 24,1.9) ascenso a la montaña (Ex 24,9.12-13.15.18; 34,4), vestidos resplandecientes (Ex 34,29), Dios se revela en una nube (Ex 24,15-16.18), se escucha una voz desde la nube (Ex 24,16) paralelos que se refuerzan más aún en textos para-bíblicos (Filón de Alejandría por ejemplo). Sin embargo no hay que detenerse excesivamente en estos paralelos ya que también hay otros, como diremos. 

En Marcos el monte (óros) es el lugar donde Jesús convoca a los discípulos a su seguimiento (3,13), o un espacio donde Jesús se retira a rezar (6,46). En este caso se aclara que es un “monte elevado”. La referencia a que se trata del monte Tabor no solamente es un dato legendario, sino que resulta improbable ya que había allí un destacamento militar. De todos modos, evidentemente, no es esto lo importante. El término “transfigurar” (metamorfoô) fuera de este relato (en Mateo y Marcos, Lucas lo reemplaza diciendo que su “rostro fue otro” [9,29]) se encuentra también en Pablo:

«Mas todos nosotros, que con el rostro descubierto reflejamos como en un espejo la gloria del Señor, nos vamos transformando en esa misma imagen cada vez más gloriosos: así es como actúa el Señor, que es Espíritu». (2Cor 3:18)
«Y no se acomoden al mundo presente, antes bien transfórmense mediante la renovación de su mente, de forma que puedan distinguir cuál es la voluntad de Dios: lo bueno, lo agradable, lo perfecto». (Rom 12:2)

Como se ve, en ambos casos se trata de un cambio profundo interior a semejanza de Cristo. 

El acento está puesto en los vestidos a los que califica de resplandecientes, brillantes. Se acota que es blanco (término que sólo se repite en 16,5 aludiendo al joven en el sepulcro que anuncia a las tres mujeres que el crucificado ha resucitado) como no puede blanquearlas batanero o tintorero alguno (cf. 2 Re 18,17; Is 7,3; 36,2: el “campo del tintorero”). En el A.T. Dios blanquea al pecador que se acerca a Él: Sal 51,9; Is 1,18; cf. Ap 7,14. 

A “ellos” (no a Jesús solamente) se les aparecieron Elías y Moisés. Es interesante el orden, poner a Elías en primer lugar es indicio de que Marcos no pretende resaltar a Moisés (como por ejemplo diciendo “la Ley y los Profetas”, cosa que sí parece pretender Mateo. Es muy probable que lo que se esté intentando es destacar a dos grandes profetas de Israel, y la preeminencia de Elías se deba a las motivaciones que señala el diálogo final acerca de la resurrección y los tiempos finales (vv.11/13, omitidos en el texto litúrgico) que la trasfiguración anticipa.

Pedro, que toma la palabra como “portavoz” de los presentes alude a tres “carpas”, por lo que se ha pensado que el contexto de la escena es la fiesta judía de las tiendas. De todos modos, aunque así fuera, no es el tema que Marcos intenta destacar. Es bueno no mezclar lo que puede haber ocurrido históricamente (que no es el caso investigar aquí) de lo que Marcos quiere predicar(nos). La referencia a las vestiduras que remite – como se dijo – también a Adán, que antes de la caída tenía vestiduras resplandecientes en algunas tradiciones judías:

«Y el Señor Dios hizo a Adán y su mujer túnicas de pieles (‘or), y los vistió (3, 21). En la Torá de R. Meir encontró escrito: ‘Vestimentas de luz’ (or): esto se refiere a las prendas de Adán, que eran como una antorcha [derramaban resplandor], ancho en la parte inferior y estrecha en la parte superior. Isaac el Viejo dijo: Ellos eran tan suaves como una uña y tan hermosa como una joya. R. Johanan dijo: Eran como las vestiduras de lino fino que vienen de Bet-seán. Prendas de piel que significan aquellas que son más cercanas a la piel. R. Eleazar dijo: Estas eran de piel de cabra. R. Joshua dijo: De piel de liebres. R. José b. R. Hanina dijo: Era una prenda hecha de piel que es lana. Resh Lakish dijo: Era de lana circasiana, y fue utilizada [después] por niños primogénitos. R. Samuel b. Nahman dijo: Eran hechas de la lana de camellos y la lana de las liebres. Prendas de piel significa de los que se produce a partir de la piel» (Génesis rabba 20,12).

De este modo la referencia a “qué bueno es estarnos aquí” podría estar haciendo alusión a una suerte de sentirse en el paraíso.

También un texto del apócrifo de Henoc nos pone en un marco semejante:

«En esos días me arrebató una tormenta de viento de la faz de la tierra y me puso en el borde de los cielos. Allí tuve otra visión: la morada de los santos y el lecho de los justos (…) En esos días vieron mis ojos al Elegido por la justicia y la fe, en cuya vida habrá justicia, y los justos y elegidos serán innumerables ante él por toda la eternidad. Vi su morada bajo la égida del Señor de los espíritus, y todos los justos y escogidos resplandecían ante él como luz de fuego, y sus bocas estaban llenas de bendición, y sus labios alababan el nombre del Señor de los espíritus. La justicia ante él no se agotaba, ni la verdad cesaba junto a él. Allí quise morar, y deseó mi espíritu tal mansión, donde ya tenía parte, pues así me fue asignada ante el Señor de los espíritus». (1 Henoc 39,3-8)

El Evangelio aclara que Pedro no sabía “qué responder”, pero no habiendo pregunta podemos suponer que se refiere a que no sabía cómo responder al acontecimiento. La razón es el temor reverencial (ékfoboi). Así continúa un tema característico de Marcos que es la incomprensión, particularmente de los discípulos ante la realidad de Jesús que precisan una palabra que clarifique su constante malentendido (v.7).

La “nube”, la “sombra” y la “voz” remiten a las teofanías (cf. Ex 34,29-30; 40,38) con lo que se prepara la intervención de Dios a los testigos. La voz repite las mismas palabras que “una voz de los cielos” dijo en el bautismo de Jesús (1,11) aunque allí dirigida a Jesús (“tú”) y aquí a los testigos, (“este es”), el “hijo”, y se acota: “¡escúchenlo!”, que es lo que se debe hacer con el “profeta” semejante a Moisés (Dt 18,15). Escuchado esto, “de pronto”, súbitamente se encontraron solos con Jesús. Lo que se debía decir ya estaba dicho, la voz que ahora hay que escuchar, la nueva voz profética para los seguidores de Jesús es la suya propia, ya no la de los antiguos grandes profetas. 

La escena finaliza con Jesús “solo con ellos”. Una comunidad, como la de Marcos, que vive inmersa en una situación de conflicto y muerte (“tome su cruz”) es llamada por Jesús en “un monte” para “estar con él” (3,14). Así como Dios protegió a Moisés y Elías, y protegió a Jesús resucitándolo, ahora el autor nos reitera que los discípulos están “con Jesús”, él no los deja solos, incluso en momentos en que no saben qué decir por el miedo (9,6; 13,11).

El relato finaliza con el diálogo entre Jesús y Pedro, Santiago y Juan (vv.9-13). El texto litúrgico se interrumpe en v.10. Hay aquí algunos elementos a tener en cuenta brevemente:

Hay una relación entre la transfiguración y la resurrección, como se ha insinuado. En cierto modo esta escena es una suerte de “anticipo” de la resurrección.

Ellos “observan este pedido” a diferencia de lo que hacen tantos que cuando Jesús manda callar no resisten y hablan a todos.

Sin embargo ellos no comprenden “qué significa eso de resucitar de entre los muertos”. Es probable que sí lo supieran, pero el acento no está en qué significa “resucitar” sino la resurrección “del hijo del hombre”, ya que en general la creencia en la resurrección era popular. Se esperaba para el “final de los tiempos” (“aquel día”, Dan 12,2) la resurrección; pero la idea de que el “hijo del hombre” iba a resucitar y ellos estarían vivos sin duda es algo desconcertante para sus expectativas.

El diálogo luego continúa en ese sentido (acerca de Elías) pero, como dijimos, es algo que  está omitido en la liturgia.


De paso un comentario litúrgico... el prefacio (y, por ejemplo la oración conclusiva de la semana pasada) corresponden a la lectura de Mateo, pero nada que ver con lo que dice Marcos (por ejemplo, lo que dice el prefacio de "la Ley y los Profetas"). 


Foto tomada de www.1zoom.me

lunes, 19 de febrero de 2024

Video con comentario al Evangelio del 2do domingo de Cuaresma "B"

Video con comentario al Evangelio del 2do domingo de Cuaresma "B"


o también en

https://youtu.be/4WBnGu675VE

Eduardo

La UCA informa

La UCA informa

Eduardo de la Serna


Cuando subió el gobierno de Macri, el grupo de Curas OPP, especialmente a raíz de un apagón informativo que se vio en sus primeros meses de gobierno, empezamos a publicar quincenalmente una “carta al pueblo de Dios” tratando de mostrar lo que nosotros veíamos en nuestras comunidades como consecuencias del modelo económico y político y que era silenciado. Desde el principio señalamos que “este modelo no cierra sin represión”, que necesita un fenomenal aparato de propaganda para convencer de sus bondades a las víctimas, y que la pobreza era y seguiría siendo creciente. Lo mismo hemos dicho con el modelo actual en los mensajes que hemos publicado. En ellos señalamos que, si bien, los informes de pobreza de la UCA no nos merecían demasiado crédito, al menos le reconocíamos que seguía aplicando el mismo método y criterio que años anteriores. Lo mismo vale para hoy.

Se acaba de hacer público su habitual informe bimestral y, como es evidente, muestra una pobreza creciente que alcanza ahora (siempre según la UCA) un 57,4% de los habitantes de nuestra Patria, es decir, un aumento del 8% [7,9% para ser precisos] con respecto de la medición anterior. Suele ocurrir que a los curas opp, cada vez que se publican estos informes, nos llamen de diferentes medios para preguntarnos lo obvio: qué se ve, cómo se vive en los barrios. La respuesta, también obvia, es que no se da abasto con los comedores…

La prensa canalla (cómplice) repite la pseudo-pregunta de por qué no se gritó en los últimos 4 años y se levanta la voz en apenas 2 meses de gobierno de Javier Milei. Obviamente es una pregunta que esconde trampa y mentira. Los curas opp fuimos críticos del gobierno anterior, y los mensajes “están ahí”, pero, no olvidamos que la mitad de esos 4 años se vivieron en pandemia (la misma que la prensa canalla y sus mandantes se ocuparon en negar) en la que, nadie puede negarlo, el gobierno anterior actuó de un modo excelente (y no queremos pensar qué hubiera pasado si hubiera ocurrido en estos tiempos mileinaristas), y tampoco olvidamos que durante el gobierno anterior sí llegaba comida a los comedores, sí había paritarias libres y, aunque con dificultad, la gente del pueblo sí podía viajar y pagar las tarifas. Quizás sea de lamentar que la ayuda económica que brindó aquel gobierno a las empresas en tiempos del COVID (ATP) para que no cerraran, no fuera dado a cambio de acciones de las mismas (lo que, además, acrecentaría el Fondo de Garantías de Sustentabilidad, indispensable para las jubilaciones y pensiones y que el gobierno actual intenta rapiñar).

Como digo, la publicación del informe de la UCA, no nos sorprende en lo más mínimo (sorprendente hubiera sido lo contrario). Tampoco nos sorprende en lo más mínimo la reacción del titular del poder Ejecutivo, entre auto-laudatoria (íbamos al 16.000% de inflación… no entiendo por qué ya que inventó cifras no tiró números redondos  tipo 30.000, por ejemplo) y auto-exculpatoria (la pesada herencia y la “casta”) y la potente andanada mediática que lleva a muchos a auto-culparse (pagábamos poco [sic], primero toca sufrir [sic], hay de darle tiempo [¡no!], estábamos mal, algo había que hacer [no esto]). Ya hemos señalado que creemos que el tema es “el rumbo” que se agrava cuanto más tiempo pase. En esta dirección no hay posibilidad de que los pobres sean menos, que descienda la pobreza (salvo por muerte… y no es ironía). Obviamente si se diera el caso – hipotéticamente – de que nadie comprara, es muy probable que baje la inflación, como bajó durante la convertibilidad que condujo a la explosión del país (y un endeudamiento feroz). Seamos claros: los argentinos estamos habituados a vivir con inflación… y con inflaciones mucho mayores a la actual (en la dictadura cívico-militar con bendición eclesiástica [444% en 1976] o en la “hiper” de Alfonsín, por ejemplo [3.079% en 1989]). Muchos creemos que la inflación es un problema muy importante, pero hay otros tan o más importantes aún: la comida, por ejemplo. Y la comida fruto del trabajo digno, por ejemplo. Y tener dónde “tirar” el cuerpo, por ejemplo (Tierra, Techo y Trabajo, al decir del papa Francisco). También – se dice – un problema gravísimo era la corrupción. Y no lo dudo en lo más mínimo. Pero la cosa no es frenar todo para que no haya corrupción, porque sería como decirle a un diabético o un celíaco que no coman así no tienen más problemas de salud. Se trata, en todo caso, de transparencia, de control (claro que si el gobierno no cree en los controles estamos como el perro que quiere morderse la cola).

En suma… cada dos meses la UCA pone en números (a nuestro modo de ver no totalmente serios, pero no los de este bimestre sino los desde que hace décadas… no son datos que se acepten en la academia, pero sirven para la divulgación) lo que vemos en el día a día. Al menos, celebramos esto, además, porque cada tanto, la prensa en general, aún la canalla, tiene que mirar a los pobres.

Ayer fue Ezequiel, hoy fue Juan… la necesidad lleva a la imprudencia como robar cables de alta tensión (es decir, ¡cobre!); en nuestro barrio amanecimos ayer sin tapas de alcantarillado en la avenida Zapiola, hoy también se llevaron las de Monseñor de Andrea; ayer entraron y se llevaron todo – rompiendo – en una salita en La Ferrere, hoy en la Isla Maciel; ayer se llevaron motores en un barrio y hoy una máquina de escribir vieja en la casa de la Memoria Pancho Soares, Carupá (máquina que era de Pancho)… Lamentablemente no nos sorprende ni un cachito. Y no creemos que eso se solucione con más represión o más policías (que sería como concentrar más la tensión y dejarla que explote por otro lado) … queremos más trabajo digno, más justicia social, más educación, más platos llenos en las mesas… más… no menos, Es decir, todo lo contrario de lo que este gobierno provoca, engendra y grita. Es imprescindible cambiar de rumbo (y dejar de fascinarse con Lali Espósito, de paso). No necesitamos excusas de jardín de infantes (“ella empezó”) sino políticas claras en favor de los pobres. Probablemente, para lograr eso, lo mejor es que renuncie ¡ya! (y se lleve con usted a la vicepresidenta, ¡claro!). Cuando callen las voces canallas, los pobres se lo agradecerán.

 

Imagen tomada de https://ar.pinterest.com/pin/862087553670766740/

domingo, 18 de febrero de 2024

Una gloria escondida

Una gloria escondida

 

Eduardo de la Serna

 


La gloria es una gran luz

Que brilla donde está oscuro

En lo sombrío más puro

Donde no se ven caminos

Donde no hay brindis, ni vinos

Y solo asoma la cruz.

 

Pero esa luz misteriosa

Que nos muestra una presencia

Que nos marca una tendencia

Dios que siempre está escondido

Nos ilumina el sentido

De encontrarlo en cada cosa.

 

Se nos dice que es un padre

y no está en un lugar fijo

Lo encontramos en sus hijos

Porque no hay nadie que sobre

Y empezando por los pobres

Los abraza como madre.

 

Y en su Hijo que fue enviado

Para mostrarnos el rumbo

Seguimos yendo a los tumbos

No aceptando a los hermanos

Patriarcas y soberanos

Lo vemos crucificado.

 

Pero parece que un día

Las mujeres en la tumba

Con un grito que retumba

Dicen que lo vieron vivo

Y los varones dormidos

Las asumieron por guías.

 

Y mujeres y varones

Bailaron por todas partes

Y con cantos y otras artes

abrieron la puerta a todos

Mostrando, de todos modos,

Que Dios regala sus dones.

 

Y sopló fuerte su viento

Incendiando al mundo entero

espíritu verdadero

Que anima hasta a los caídos

y que nos sepamos vivos

Hasta el último harapiento.

 

Porque esta gloria escondida

Que empieza siempre de abajo

No nos muestra otro trabajo

Que dejar que Dios se muestre

Y que mostrado se preste

Para una vida vivida.

 

Imagen tomada de https://www.freepik.es/fotos-premium/panorama-cueva-escondida-dentro-montana-luz-sol-abre-paso-traves-agujeros-pared-3d-ilustracion_30363909.htm

jueves, 15 de febrero de 2024

María Magdalena, una mujer discípula y apóstola

María Magdalena, una mujer discípula y apóstola (1)

Eduardo de la Serna

 


Al hablar de María Magdalena nos encontramos -al comenzar- con una serie de problemas que es bueno enfrentar a fin de que salga a la luz esta mujer fascinante. Un problema radica en que -por la falta de datos- la tradición ligó a María con otras mujeres del Nuevo Testamento reuniendo en una las que en verdad son varias mujeres distintas. Otro problema, y seguramente también por la falta de datos, está relacionado con las fantasías, o deseos de autores tardíos que, en una misma mujer, unieron planteos ideológicos o teológicos. Así, por ejemplo, los primeros hablaron de la Magdalena como de una prostituta, que unge los pies de Jesús, y se la llegó a relacionar, incluso, con la mujer adúltera, o con la hermana de Lázaro (tres mujeres diferentes). Los otros, en cambio, movidos por teologías críticas a lo institucional (representado por Pedro) la identificaron con la “sabiduría” (sofía, en griego), y -en escritos más tardíos- la mostraron como compañera de Jesús, y como la que comprende verdaderamente su mensaje espiritual. Pero todo esto entra en el terreno de lo legendario. Veamos qué dice la Biblia de esta mujer y qué podemos decir, entonces, de ella. Como dijimos, dice poco. Sólo se la menciona en los Evangelios, y en total 12 veces (varios de estos, además, en textos paralelos).

Su nombre complementario parece venir de la ciudad de Magdala, en el lago de Genesaret (localidad jamás mencionada en la Biblia), una ciudad dedicada a la pesca, de unos 40.000 habitantes. Que se la mencione por la localidad y no por una referencia a un varón es indicio probable de que no estaba casada.

Salvo una vez (Lc 8,2) María Magdalena aparece solamente en los relatos de la Pasión, Sepultura y Resurrección. Nunca la encontramos-fuera de aquel momento- en el ministerio público de Jesús. Y en casi todas las ocasiones, la encontramos junto con otras mujeres.

Lucas 8,2 constituye un sumario, una especie de resumen, donde se nos dice que por distintos lugares Jesús iba con los Doce y lo acompañaban “algunas mujeres”. En este grupo, María Magdalena es mencionada en primer lugar, y se acota que de ella “habían salido siete demonios” (algo que se repite en Mc 16,9). Siendo que la idea de los demonios alude a enfermedades importantes, y que el número siete tiene carga simbólica, esto quiere indicar que había padecido una enfermedad muy grave de la cual fue sanada. En 23,49.55-56 se habla de las mujeres que vinieron con Jesús desde Galilea, sin mencionarse sus nombres, pero en 24,1-9 estas mujeres son testigas del Sepulcro vacío y en la culminación de 24,10 se las menciona, y nuevamente Magdalena es nombrada en primer lugar. Como es habitual en el machismo, no les creen (“cosas de mujeres”, 24,11.22-24) sus dichos sobre el resucitado, como no se le suele creer a los profetas... o a Jesús. Marcos 15,40.47; 16,1 también menciona a las mujeres (aunque no coincide en algunos nombres, como omitir a Juana y mencionar a Salomé) y Mateo 27,56.61; 28,1 que menciona a la madre de los Zebedeos pero en estos casos, siempre María Magdalena es mencionada en primer lugar. Finalmente, en el evangelio de Juan se menciona a las mujeres al pie de la cruz. Juan añade a la madre de Jesús, y a María de Cleofás. En este caso, la Magdalena es mencionada en último lugar. En 20,1.18 -en cambio- ella es la única que va al sepulcro, y ve a Jesús; la fe de María se destaca como fundamental en esta parte cuando Jesús la “llama por su nombre” (20,16) y ella anunciará que “ha visto al Señor” (v.18).

Sin embargo, no podemos descuidar los verbos usados: se dice que lo “seguían” (Mc 15,41; Lc 23,49) y es sabido que “seguir a Jesús” es término técnico de los discípulos. Se dice, además, que “lo sirven” con sus bienes (Lc 8,3), y no sólo el “servicio” (diakonía) es importante, sino que contrasta claramente con otros varones que cuando son invitados a compartir los bienes abandonan a Jesús y no lo siguen (18,18-23). Así -y eso contrasta claramente con el tiempo- María Magdalena es destacada como discípula, y discípula “en primer lugar”.

Si mencionamos las apariciones del resucitado, hemos de señalar que en Marcos las mujeres no dicen nada del sepulcro vacío y no hay apariciones (16,1-8); aunque un discípulo añadió una síntesis de apariciones tomadas de Lucas y Juan y allí la menciona en primer lugar (16,9). En Lucas no hay aparición a mujeres. En Mateo se aparece a las mujeres, y sólo en Juan exclusivamente a María Magdalena. Podemos mencionar, a modo conclusivo, que en la presentación de los que esperan al Espíritu Santo, según Hechos, se mencionan -aparte de los Once, la Madre de Jesús y los suyos- “algunas mujeres” (1,14). Es evidentemente probable que en este grupo esté presente María Magdalena, aunque no se la mencione (de hecho, es muy común silenciar a las mujeres presentes dado el patriarcalismo del tiempo, por lo que es sensato sospechar su presencia en varios textos como estos donde no se las menciona explícitamente).

Como se ve, de estos textos (que son todos los que hay) es difícil sacar conclusiones como las mencionadas al comienzo, pero todavía se pueden decir algunas cosas más: particularmente, y precisamente por lo recién dicho de la invisibilización de las mujeres, el hecho de que María Magdalena aparezca mencionada en los cuatro evangelios, y -salvo una- siempre en primer lugar, sin duda es indicio de que ocupó un lugar sumamente importante en el cristianismo primitivo. Tan importante lugar que eso dio motivo a que con el tiempo su figura se engrandeciera, sea con exageraciones, o fantasías, pero también con referencias interesantes. Por ejemplo, algunos Padres de la Iglesia, por ser la primera (como vimos, en algún evangelio, no en todos) en anunciar a los 12 que Jesús ha resucitado, es llamada “apóstola de los apóstoles”. Pero con el tiempo -y quizás para confrontar con los que la exaltaban exageradamente, además del machismo imperante- la figura de María Magdalena fue desapareciendo y quedando en un lugar secundario.


Imagen de María Magdalena tomada del film homónimo tomada de https://elpais.com/cultura/2018/03/29/actualidad/1522338259_515542.html

miércoles, 14 de febrero de 2024

Es tiempo de conversión y cambiar el rumbo (curas opp)

 Es tiempo de conversión y cambiar el rumbo



Porque él es nuestra paz: de lo que estaba dividido hizo unidad, derribando en su carne el muro divisorio, la enemistad, anulando la Ley con sus mandamientos y sus decretos, para crear en sí mismo, de los dos, un solo Hombre Nuevo, haciendo la paz (Ef 2:14-15).


De un gobierno se espera que gobierne: de un poder ejecutivo, se espera que ejecute todo aquello que sea beneficioso para el pueblo, a la vez que del poder judicial se espera que castigue aquello que lo perjudica, y del poder legislativo que instaure leyes de vida, prosperidad y paz. Y todos, cada uno con su especificidad, en favor del pueblo. Sólo así habrá “democracia”.


La ley. Pero cuando una ley se empieza a discutir e instalar con chantajes a las provincias y los legisladores que les responden, cuando se miente por doquier, con la ya archisabida complicidad de la prensa hegemónica acerca de los supuestos beneficios que no se ven por ninguna parte, cuando las leyes y las decisiones parecen redactadas en una embajada y apoyadas por cámaras empresarias que no aportan al trabajo digno, cuando lo único que parece hacer el presidente es tuitear y retuitear y, después ir al teatro o viajar para repetir frases insustanciales, la pregunta más que obvia es qué seriedad tiene esa ley (aunque fuera votada y hasta aceptada por una corte de suprema vergüenza)… y qué legalidad tiene. "Una ley inmoral, nadie tiene que cumplirla", monseñor Oscar Romero (23 de marzo 1980).

El DNU. Es razonable que en determinados momentos un gobierno establezca decretos de necesidad y urgencia. Razonable cuando hay necesidad y hay urgencia. Siendo que el presidente tiene autoridad para convocar a sesiones extraordinarias del Congreso (¡y lo hizo!), no se entiende ninguna de estas necesidades y ninguna de estas urgencias. Solo parece, una vez más, la ocasión de hacer patente el autoritarismo violento para gobernar al propio arbitrio y con apariencia de legalidad. Que no la hay.

El protocolo. Un protocolo es un “Conjunto de reglas establecidas por norma o por costumbre para ceremonias y actos oficiales o solemnes” (RAE), obviamente no es una ley. Y, muy fácilmente puede verse la conveniencia de establecer uno nuevo. Si se quisiera. Pero las normas caprichosas movidas por la costumbre de reprimir, aprovechando la complicidad mediática invita a pensar que no se trata de protocolo alguno sino, sencillamente, de represión. Desde hace muchos años sostenemos que estos modelos económicos, como el actual, ya repetido, no se sostienen sin represión; y la realidad lo manifiesta de modo patente. 

La violencia. La violencia es un tema y un problema que bien merecerían un detenido análisis de sus causas, de las reacciones, de las soluciones. La injusticia es violencia. El hambre es violencia. La desocupación, la falta de acceso a la salud, también lo son. La violencia tiene muchas caras. Y, lamentablemente, los discursos de los funcionarios, engendran violencia; violencia que pueden provocarla porque tienen a su vez el monopolio de la respuesta más violenta aún. Afirmar que “cortar una calle, es violencia” no solamente nos parece una sandez, sino que, además es ejercicio del derecho de protestar. Derecho constitucional. No es violencia manifestar (salvo que se exhiban horcas o bolsas mortuorias, por ejemplo), no es violencia una marcha, son violencia las balas de goma, el gas pimienta, los palazos a personas indefensas, la ostentación de fuerza provocadora. Creemos que la violencia primera, el hambre, la injusticia, la desocupación, se combate con justicia social (¡sí!, justicia social), con trabajo digno, con educación, con reconocimiento y ampliación de derechos.

Delegación de facultades. Sabemos que la Constitución Nacional (arts. 29 y 76) rechaza terminantemente, con el calificativo de “infames traidores a la patria”, a los legisladores que concedan al poder ejecutivo “facultades extraordinarias”. Sencillamente no le reconocemos esa facultad; no aceptamos una monarquía. Celebramos que el proyecto haya fracasado, y esperamos, quizás ingenuamente, que no haya intentos de reincidencia en este sentido mientras esperamos que – de una buena vez – “Dios y la patria se lo demanden”.

“No hay plata”. Hemos escuchado decenas de veces al presidente repetir que “no hay plata”, pero resulta que le donó dos helicópteros al presidente de Ucrania, que comprará 24 aviones de guerra perimidos de los EEUU, que pagará sin titubear al usurario FMI, que contrata a hermanos de funcionarios como asesores con salarios insólitos, que los gastos para las fuerzas de seguridad son exorbitantes (¡y están a la vista!), y muchas cosas más. Parece que no hay plata para lo que debería haber, mientras que se gasta en lo que beneficia a los amigos. Parece, ¡y no nos sorprende!

¿Y los pobres? En su cita frecuente de estadísticas, casi siempre falsas o recortadas, el presidente alude a la cantidad de pobres. Somos testigos de eso. Y somos testigos de que los pobres han aumentado notable y escandalosamente desde que él es presidente. Se dirá que recién empieza, que no llegaron todavía los simbólicos 100 días de gobierno, que hay que darle tiempo; pero puesto que estamos convencidos que el rumbo elegido es exactamente el contrario del que se debiera seguir, sabemos que cuanto más tiempo pase, habrá más pobres y los pobres serán más pobres. Pobres a los que se les niegan alimentos para los comedores, pobres a los que se reprime cuando protestan. El Dios de Israel, que es el Dios de Jesús, señala bien claro a los injustos, a las autoridades prepotentes, a los que se desentienden de los pobres, a los ricos. ¡Perdónenos, señor presidente, nunca vimos pasar un camello por el ojo de una aguja, pero siempre hemos visto la alegría del pueblo cuando encuentra motivos de fiesta! ¡Fiesta que les es negada, por cierto! 

En el contexto de la canonización de María Antonia de San José (la Mama Antula), que fue una mujer comprometida con su tiempo y que supo encontrar respuestas para las situaciones dolorosas de quienes la rodeaban y mejorar la vida, alentando a todos a dejarse inspirar por el buen espíritu, y teniendo en cuenta, además, que, asistiendo a su canonización, usted se encontró con Francisco, a quien no se cansó de insultar, y puesto que estamos comenzando el tiempo de Cuaresma, es razonable que lo invitemos a convertirse. A usted y a los suyos. Es tiempo de compartir los bienes, e invitamos a los ricos que aprovechan este modelo económico para enriquecerse más aún, pornográficamente, a compartir (no con una limosna) sus bienes con los pobres que no tienen que ser, nunca más, las víctimas de un sistema de injusticia y muerte. Y ese convertirse los llevarán que se sientan invitados a la fiesta de los pobres del pueblo, ¡nada menos! ¡No saben lo que se están perdiendo!


Grupo de curas en opción por lxs pobres

14 de febrero de 2024, miércoles de cenizas

martes, 13 de febrero de 2024

Domingo 1º de Cuaresma "B"

Jesús vence las fuerzas del anti-reino

DOMINGO PRIMERO DE CUARESMA - "B"

Eduardo de la Serna



Lectura del libro del Génesis     9, 8-15

Resumen: Dios establece con Noé y todos los vivientes una alianza unilateral por la que se compromete (= promesa) con toda la tierra a no repetir el diluvio.


Un número importante de la élite judía se encuentra cautiva en Babilonia y allí debe profundizar su fe que corre el riesgo de quebrarse. En ese contexto profundizará la alianza con Dios (la cual ha quebrantado, y por eso ha perdido la tierra y ha sido conducido al exilio). Esta alianza, por otra parte, suele tener elementos que la visibilicen (la circuncisión [Gén 17,9-14], el sábado [Ex 31,12-17], las reglas de pureza, por ejemplo). En el relato litúrgico (que en realidad continúa hasta v.17) se remarcan las ideas de “alianza” (vv.9.11.12.13.15.16.17) y “señal” o “signo” (vv.12.13.17) que es el “arco” (vv.13.14.16). Tres  veces se resalta la importancia de la palabra divina insistiendo con “Y dijo Dios” (vv.8.12.17). El arco sirve de señal, y esta sirve para que Dios “recuerde”. No se refiere al olvido divino, sino al campo semántico de la “promesa”. En este sentido, se trata de una alianza que podemos calificar de “unilateral” ya que no supone una “contrapartida” de parte de la humanidad, como sí ocurre en las otras mencionadas…

El esquema es evidente:

a.- esta es la señal de la alianza que pongo… todo ser viviente (v.12)
b.- mi arco iris… señal… alianza entre yo y la tierra (v.13)
c.- ver el arco iris… recordaré mi alianza… “toda carne” (v.14-15)
c’.- no habrá otra vez diluvio para “toda carne”
b’.- estará el arco iris… recordar… alianza entre Dios y todo viviente (v.16)
a’.- esta es la señal de la alianza que establecí… toda carne (v.17)



Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro     3, 18-22

Resumen: La muerte y resurrección de cristo es plenamente solidaria con la humanidad, del presente, el futuro e incluso del pasado. Y esta solidaridad se alcanza gracias al bautismo.


Murió “una vez” (hápax) indica la consecuencia definitiva de su obra salvadora (“por los pecados”) de modo que no es necesario nada más (tema habitual en Hebreos, x8). Lo absoluto de su muerte enseña el “extremo” del amor de Jesús al que los cristianos se encuentran llamados.

Por nuestros pecados”: el sentido de la muerte “por” es un tema característico en el primer cristianismo (1 Cor 15,3; Gal 1,4; Heb 10,12; 1 Jn 2,2; 4,10). La salvación que trae ha derrotado la fuerza del pecado de un modo universal.

Es “justo”, algo que en la carta aparece ligado al cumplimiento de la voluntad de Dios (2,23; 3,12.18) como se ve en el paralelo. Por otra parte, la relación con el “Justo” sufriente de Isaías 53 (frecuente en 1 Pe, cf. 1,18-21; 2,21-25; 3,18-22) revela un sentido “cristológico”.

Muerto en la carne y vivificado en el espíritu alude a la muerte violenta que otros le infligen (ligada a “sufrir”) y la “vivificación” que el espíritu le provoca, en este caso referida a la resurrección. “Fue matado” - “fue vivificado”, en lo que el “espíritu de Dios” juega el rol principal lo que, dado el paralelo con los cristianos “sufrientes” anuncia la concreción de la esperanza en la vida definitiva.

Todo esto tiene como finalidad “conducirlos a Dios” (v.18); el acceso a Dios ha quedado abierto, la comunión con Cristo lleva a la comunión con Dios (4,13; 1,8; 2,4).

La acción vivificadora se remonta a los tiempos originarios del pasado llegando incluso hasta Noé, el primer acontecimiento vivificador narrado en la Biblia. De este modo, el anuncio de Cristo no sólo se dirige a los lectores de la carta (presente) y los potenciales lectores posteriores (futuro) sino también en solidaridad con los que han muerto (pasado), los que están en las regiones inferiores de la tierra, donde duermen los muertos, “infiernos”). Algo contrapuesto a lo que dirá la tradición rabínica:

La generación del diluvio no tendrá parte en el mundo futuro ni estará en pie durante el juicio porque está escrito: mi espíritu no juzgará al hombre eternamente. No tendrán pues, ni juicio ni espíritu…” (Misna, Sanhedrín 10.3).

Cristo así es visto como vencedor definitivo de la muerte por su muerte y resurrección (“también” a ellos, los “espíritus encarcelados”, v.19). Los efectos de vida de la pascua trascienden los límites de la historia. Y todo esto debido a la paciencia (makrothymía) de Dios. Estos que fueron salvados son imagen de los que hoy reciben el bautismo y experimentan la salvación. Los ayer salvados prefiguran la salvación definitiva de hoy que ha tenido lugar por la resurrección. No conviene leer este texto a la luz de la tipología patrística que relaciona el diluvio y el bautismo ya que aquí son presentados de modo contrastante (diluvio como muerte, bautismo como vida). 

La conclusión, característica del cristianismo primitivo, donde Cristo es presentado a la derecha de Dios en una lectura del Salmo 110 (cf. Rom 8,34; Col 3,1; Heb1,3; 10,12; Mc 16,42), pero omitiendo la idea de “hijo”, con lo que Cristo parece estar a la misma altura de Dios.



Evangelio según san Marcos     1, 12-15


Resumen: El evangelio presenta las tentaciones de Jesús en el desierto presentándolo como un “nuevo Adán”, y el comienzo de la predicación de Jesús destacando que Dios quiere reinar en medio de nuestra historia.

El texto del día tiene dos partes muy delimitadas: las tentaciones en el desierto (vv.12-13) y una presentación sumaria de la predicación de Jesús (vv.14-15). 

Podemos decir que el Evangelio presenta brevemente tres escenas introductorias luego del título (v.1): una presentación de Juan, el Bautista (vv.2-8), Juan bautiza a Jesús (vv.9-11) y las tentaciones en el desierto (vv.12-13). Luego de esto, comienza a desplegar el ministerio de Jesús a quien Marcos presenta como “Buena Noticia”. Para esto comienza con un pequeño sumario (vv.14-15) y el llamado de los primeros acompañantes en su ministerio (vv.16-20). El texto litúrgico, como decimos tiene la tercera parte de la introducción y la primera del cuerpo evangélico.

1) Las tentaciones en el desierto son muy diferentes a las presentadas en Mateo y Lucas (tomadas del documento Q) donde las encontramos presentadas en tres tipos de intervenciones del diablo y sus respectivas respuestas de Jesús. Todo esto, además, es precedido del hambre causado por no comer nada durante 40 días. Nada de esto es dicho por Marcos que señala que Jesús fue tentado “durante los cuarenta días” (y no al término de estos). El acento no está puesto en la tentación para determinados pecados sino en el conflicto entre Jesús y Satanás.

El “espíritu” que Jesús acaba de recibir en el bautismo es el que lleva (ekballô) a Jesús al desierto. Como es frecuente en Marcos, utiliza un tiempo presente (presente histórico) con obvio sentido pasado. Elías también es presentado en el desierto durante 40 días y es alimentado por un ángel (1 Re 19,5-8). Pero también Adán fue tentado por “satanás”, y encontramos una serie de elementos que nos remiten a esto en los escritos apócrifos:

En la “Vida de Adán y Eva” latina, llamada también apocalipsis de Moisés encontramos que expulsados del paraíso, Adán y Eva no encuentran alimento digno, sino sólo comida para “animales y bestias”. Adán propone: “Lloremos en presencia del Señor Dios que nos hizo y mortifiquémonos con una gran penitencia de cuarenta días por si el Señor Dios se compadece y nos suministra algún recurso para vivir” (4). Adán se dirige al Jordán y se sumerge; Eva lo hace en el Tigris, allí se dirige Satanás y la tienta por segunda vez. Adán le dice: “¿cómo te dejaste seducir por tu adversario, el que nos apartó de la morada del paraíso y de la alegría espiritual? Eva, al oír esto, cayó en la cuenta de que el diablo la había seducido persuadiéndola que saliera del rio…” (9-11).

En la versión griega de la “Vida de Adán y Eva” el diablo habló a la serpiente convenciéndola de lograr que Adán “sea arrojado del paraíso por medio de su mujer”, “conviértete sólo en un instrumento mío y yo hablaré por tu boca una palabra para que puedas engañarlo” (16). Entre tanto, antes del pecado, Adán y Eva vivían en armonía con los ángeles (17).

El mismo texto de Génesis afirma que Adán vivía en buena relación con los animales (2,19-20).

El contexto, como se ve, remite a una lectura del texto de Adán en estos tiempos (es distinta la lectura que se hace hoy del mismo texto de Génesis [por ejemplo, en estas lecturas el machismo es evidente], pero lo que acá interesa es cómo se leía el texto en tiempos de Marcos). Hay dos elementos que señalaremos someramente: (1) Marcos parece señalar la importancia de la “nueva creación” en el comienzo de su Evangelio (1,1-15). (2) el texto tiene también un claro tinte anti romano. El evangelio escrito en el contexto de conflicto, sea de la “guerra judía” o la “persecución” de Nerón (los dos contextos posibles de la redacción del Evangelio), remiten a “Roma” como agente de Satanás. El contraste entre la “paloma” y el “águila imperial” en el Bautismo también es una posibilidad que merece ser tenida en cuenta. De todos modos el acento se encuentra, aquí, en el contraste entre Jesús y el tentador que pretende apartarlo del camino de Dios. Seguramente aquí debe encontrarse el  sentido de la frase “fuerte” de que el Espíritu “empujó” a Jesús al desierto para ser tentado. Allí Jesús debe vencer (no es casual que el verbo “empujar” – ekbállô – es el verbo que usa Marcos con frecuencia para señalar que Jesús “expulsa” demonios). 

Otro tema que parece estar subyaciendo en el relato es la tentación de Abraham (que parece influida en el relato de Satán y Dios ante Job, como diremos), además de recordar que “hijo amado” se dice expresamente de Isaac (Gen 22,2):
Llegó el príncipe Mastema y dijo ante Dios: -Abraham ama a su hijo Isaac y lo prefiere a todo. Dile que lo ofrezca en holocausto sobre el altar y verás si cumple esta orden. Entonces sabrás si es fiel en todo tipo de pruebas. Sabía el señor que Abraham era fiel en las tribulaciones, pues lo había probado en su tierra con la miseria, lo había probado con riqueza de reyes, con su mujer, cuando le fue arrebatada, con la circuncisión y con Ismael y su esclava Agar, cuando los despidió. En todo cuanto lo probó lo halló fiel, sin que su espíritu se impacientara ni retrasara el cumplimiento de nada, pues era fiel y amante de Dios” (Jubileos 17,16-18). 

Finalmente, un texto del Testamento de Neftalí nos recuerda muchos elementos que encontramos en el texto:
Si obran bien, hijos míos, nos bendecirán los hombres y los ángeles, y Dios será glorificado entre los gentiles por medio de ustedes. El diablo huirá de ustedes, las fieras les temerán y los ángeles estarán con ustedes” (8,4).
Una nota sobre “Satanás”. El término se encuentra fundamentalmente en el libro de Job (caps. 1 y 2) y en Zacarías 3,1-2. En todos estos casos se trata de un miembro de la corte celestial que tiene la función de acusar. Una suerte de fiscal. Sólo en 1 Cr 21,1 aparece en otro sentido. En los textos anteriores se encuentra con artículo: hasatan mientras en 1 Crónicas parece un nombre. Es en la demonología tardía, post bíblica (especialmente en la apocalíptica) donde adquiere una personificación importante y será “el adversario”. “Satanás” se encuentra además en un dicho en el Sirácida (21,27) y fuera de aquí solamente en el Nuevo Testamento. Como es propio de la apocalíptica recibe una serie de nombres:
Y fue arrojado (ballô) el gran Dragón, la Serpiente antigua, el llamado Diablo y Satanás, el seductor del mundo entero; fue arrojado (ballô) a la tierra y sus Ángeles fueron arrojados (ballô) con él”. (Ap 12:9)

2) Después de presentar a Jesús tentado en el desierto comienza, de un modo sumario la predicación de Jesús. Nos encontramos con dos partes bien marcadas (que se repetirán esquemáticamente otras veces en toda la primera parte del Evangelio (1,14-8,30): se presenta sumariamente el ministerio de Jesús (vv.14-15) y se hace referencia al grupo de discípulos (vv.16-20).

El arresto de Juan motiva el movimiento de Jesús hacia Galilea. Es posible, pero no viene al caso, que Jesús formara parte de los discípulos de Juan y ante el arresto de su maestro decidiera volver a su tierra. De todos modos, lo que importa en el texto es que en Galilea Jesús “proclamaba” (kêryssôn) el “Evangelio de Dios” (v.14). El v.15 destaca cuál es el contenido de esta proclamación, lo que constituye las primeras palabras de Jesús en todo el Evangelio. Los términos son demasiados importantes, todos, como para pasarlos rápidamente. Aunque no sea el caso extendernos aquí; veamos: «El tiempo [kairòs] se ha cumplido [peplêrôtai] y el Reino de Dios [basileía tou theou] está cerca [êggiken]; conviértanse [metanoeite] y crean [pistéuete] en la Buena Nueva [euaggeliô]».

El griego tiene especialmente dos términos para decir “tiempo”. Uno, jronos, se refiere al tiempo que transcurre, que es medible (“cronómetro”), el otro es el tiempo señalado, esperado, anunciado, el kairòs. Se refiere, en este caso al tiempo que Dios ha establecido para intervenir (reinar) en medio de los suyos.

Lo que se dice es que este tiempo establecido se ha “completado”, “llenado”, ha alcanzado su “plenitud”. Llegó el tiempo esperado.

Precisamente por eso, algo se ha “acercado”. El término puede ser temporal, como en este caso, o espacial. Judas “se acerca” (14,42), la pasión es inminente. En este caso lo que “está cerca” es el Reino de Dios.

Para recibir este reino es precisa la “conversión”. El término necesita ser aclarado ya que es bastante diferente a la comprensión habitual en nuestro tiempo. La “metá-noia” está conformada por dos términos: la “noia” (“paranoia”) es la mente, la actitud mental. La “metá” es lo que viene después. Se trata, entonces de cambiar la mentalidad, asumir una nueva actitud, emprender una nueva dirección.

Creer no se trata de algo meramente “racional”, sino de hacer propio algo (viene unido a la nueva mentalidad), afirmarse en, hacerse fuerte. Creer es hundir las raíces, es edificar la vida sobre algo, poner cimientos. En este caso, en la “buena noticia”, el “evangelio”.

El “evangelio” es un término sumamente conflictivo. Para el imperio romano (y es bueno recordar que Marcos está escrito en este contexto, y –además – muy probablemente a una comunidad en Roma) la “buena noticia”, el “evangelio” es el nacimiento (o la ascensión al trono) del nuevo Emperador, o también los triunfos militares del ejército romano. Es este caso, el texto hace una clara referencia contra-cultural: el reino, el evangelio, el hijo de Dios han de “creerse” en otro lado muy diferente al que Roma “proclama”. Ya en 1,1 Marcos nos destacó que la Buena Noticia es reconocer a Jesús como “Mesías e Hijo de Dios”. De eso se trata lo que ha de ser creído por los destinatarios. 

Pero la clave de todo radica en el “Reino de Dios”. El término es sumamente importante. Es casi el monotema de Jesús. El término “reino” ciertamente tiene su origen en el mundo político. Con frecuencia se prefiere “reinado” para destacar que lo que se resalta es la acción de reinar. En algunas situaciones, en determinados momentos “Dios está reinando”. Eso es lo que se aproxima. Un rey reina en el tiempo y espacio en el que se realiza su voluntad (en ese sentido “venga tu reino” y “hágase tu voluntad” son sinónimos). Pero este “reinado” es inseparable de cómo es el que reina. Puede tratarse de un déspota, un tirano, un genocida… o un padre. En ese sentido, no podemos olvidar que el Dios que Jesús afirma que empieza a reinar es “padre” (= abbá). Dios reina allí donde se realiza su voluntad de ser padre, lo que es inseparable de la fraternidad y sororidad que Jesús quiere destacar. La actitud de Jesús de acercar a todos y todas a Israel, de comer con pecadores, de bendecir niños, de valorar a las mujeres y centrarse en los pobres muestra que Dios reina allí donde los despreciados, los últimos son puestos en el centro. Un reino que – es cierto – todavía no ha llegado en plenitud, pero que en muchos momentos, gestos o actitudes está presente en nuestra historia.



Foto tomada de www.portaluz.org