La hermandad
martes, 3 de noviembre de 2026
Comentario a las lecturas del domingo 32º "A"
La prudencia conduce a una esperanza militante y resistente
Resumen: Mateo presenta una parábola en la que pone en contraste dos actitudes: la de quienes están o no atentos a un esposo que viene en horario inesperado. De velar estando atentos a su venida se trata.
Mateo sigue con la serie de textos y parábolas que aluden a alguien que viene sin que se sepa con precisión cuando ocurrirá. En el Evangelio del día se trata de un “novio” (nymfíos). El término no es muy común en la Biblia (lo encontramos 30 veces solamente). En ocasiones se traduce por “yerno” (Jue 15,6; 19,5), pero en general se refiere al recién casado.
lunes, 2 de noviembre de 2026
jueves, 29 de octubre de 2026
¿Se pueden salvar los ricos?
¿Se pueden salvar los ricos?
Eduardo de la Serna
Empiezo, provocativamente, con
una pregunta que se formulaba en 1974 el gran teólogo Víctor Codina… Los clásicos
tratados europeos sobre el Bautismo, especialmente a partir del desafiante
planteo de Karl Barth (en 1943), se preguntaban si se debía o no bautizar a los niños (incluso el reciente documento del Dicasterio para la doctrina de la fe hace referencia a eso [#32]).
Codina indicaba que en América Latina ese planteo era cruel (por ejemplo, teniendo
en cuenta la enorme mortandad infantil) y decía que la pregunta, en América
Latina, era si se debía o no bautizar a los ricos… Remito a él para su
desafiante planteo [https://www.mercaba.org/ARTICULOS/E/es_licito_bautizar_a_los_ricos.htm]. Y me detengo en lo bíblico.
Si bien es cierto que, en muchas
partes, especialmente del Antiguo Testamento, el planteo era que tener o no
bienes era un signo de la bendición de Dios (de donde se alimenta, mal leída,
la perversa “teología de la prosperidad”) no es menos cierto que, también en el
Antiguo Testamento, la actitud frente a los pobres es un tema fundamental. El
rico será rico por bendición divina, pero – precisamente por eso – no puede
desentenderse de la situación de los pobres. ¡Son sus hermanos!
Pero mirando las escrituras
cristianas, la situación parece más evidente (y provocativa). Se suele decir,
por ejemplo, que Jesús tenía amigos ricos (algo que en ningún texto se afirma),
lo cual en nada quita el planteo.
- Es más que evidente el contraste entre la bienaventuranza a los pobres y el ¡ay! a los ricos (Lc 6,20.24);
- Es evidente que no pasa un camello por el ojo de una aguja (Mc 10,24);
- Es evidente que al rico que ha cumplido todo desde su juventud, sólo le “falta una cosa”: vender todo y darlo a los pobres (Mc 10,20)
- El evidente que al rico Zaqueo y a su casa ha entrado la salvación cuando afirma que da “la mitad de mis bienes a los pobres” (Lc 19,8)
- Es evidente que María canta la alegría de que Dios “colmó de bienes a los hambrientos y despidió a los ricos con las manos vacías” (Lc 1,53)
- Es evidente que las riquezas son enemigas de la Palabra y el Reino (Mc 4,19)
- Es evidente que quien no se ocupó de los hambrientos, desnudos, migrantes queda apartado de Jesús (Mt 25,31-46)
- Es evidente que el rico de la parábola está en el lugar de tormento porque en su vida tuvo bienes (Lc 16,25)
Y se podrían señalar textos fuera
de los Evangelios incluso… pero “para muestra basta un botón”.
Es sabido que el Evangelio que
más destaca el tema de los ricos y los pobres es el de Lucas, así que aquí lo
miraremos. A modo meramente estadístico e ilustrativo, el término ptojós
(= “pobre”; aunque hay otros términos griegos para la misma situación) se
encuentra 5 veces en Mateo, 5 en Marcos, 10 veces en Lucas y 4 en Juan; el
término griego plousíos (= “rico”) se encuentra 3 veces en Mateo, 2 en
Marcos, 11 veces en Lucas y 0 en Juan. Y, concretamente, salvo en una ocasión,
los ricos son personas vistas negativamente en el Evangelio. Incluso, a modo
ilustrativo, cuando el rico, en Marcos, le pregunta a Jesús qué debe hacer para
heredar la vida eterna, Jesús le recita los mandamientos, pero en medio de
ellos añade “no defraudarás” (que no está en los mandamientos, por
cierto), pero es una posibilidad grave dado que se trata de un rico… (Mc 10,19;
además que – se ha de notar – Jesús se va a poner en camino y el rico se le
pone delante impidiéndole avanzar [v.17]).
Pero señalemos algo – siempre
según Lucas – para dar un paso más. Dar a los pobres es tener un “tesoro en el
cielo” (Lc 18,22 [también en Mt y Mc]), y por eso destaca algo que también es
frecuente en él: “Vendan sus bienes y den limosna. Consigan bolsas que no se
rompan, un tesoro inagotable en el cielo, donde los ladrones no llegan ni los
roe la polilla” (12,33). La limosna, que en Mateo se refiere al acto religioso
típico judío que debe hacerse en secreto; 6,2-4, es compartir los bienes con
los pobres (no se debe olvidar que es habitual que un mendigo esté en un lugar visible
pidiendo limosna; cf. 18,35; Jn 9,8; Hch 3,2). Por eso dirá – Lucas – “den lo
que tienen en limosna y todo será puro para ustedes” (11,41). El criterio es
que, puesto que de los pobres es el reino, “hacerse amigos” de los pobres hará
que ellos nos reciban “en sus moradas” (16,9), porque es evidente que no se
puede “servir a Dios y a Dinero” (16,13 [notar que no dice “al” sino “a” Dinero,
se trata de algo personificado, un ídolo]). Es interesante, también, que esa
categoría, más griega que judía, “amistad” (filós), también es frecuente
en Lucas (1 vez en Mateo, 0 en Marcos y 15 veces en Lucas).
En este sentido, es habitual en
los ambientes greco-romanos, repetir un dicho clásico: “los amigos todo lo
tienen en común” (lo repiten Diógenes Laercio, que lo cita como de Timeo,
Platón, Aristóteles, Cicerón…). Y acá radica el tema. Como Lucas se dirige a un
ambiente más helénico que semita, a la importancia bíblica de la hermandad va a
añadir la importancia de la amistad. Ser hermanos, ser amigos es el punto de
partida central de la fidelidad al proyecto de Jesús. Y así se entiende
claramente un tema que se ve en Lucas y a primera vista parecería chocante: él
destaca que lo propio de la situación de los pobres y de los ricos es que esta
cambiará, como se ve en el canto de María, en la bienaventuranza, en la parábola
de Lázaro… Y acá la pregunta, ¿cuándo cambiará? Pues. ¡cuando vivamos como
hermanos y amigos! Por eso destacará que la comunidad ideal, como los amigos. “todo lo tenían en común” (Hch 2,44; 4,32), y por eso no había necesitados
entre ellos. Cuando los ricos compartan los bienes con sus hermanos y amigos,
los pobres, entonces, serán miembros de la comunidad (si no, ocurrirá como como
el rico, se entristece y se marcha [Mc 10,21], o peor, el otro rico que va al lugar
del tormento [Lc 16,23]). Ciertamente, los ricos pueden salvarse, en la medida
en que descubran en los pobres hermanos y amigos y compartan con ellos los
bienes. Así “tendrán un tesoro en el cielo”.
Imagen tomada de https://www.facebook.com/groups/2631796666996525/posts/3185022325007287/
martes, 27 de octubre de 2026
La hoguera de la estupidez
La hoguera de la estupidez
Eduardo de la Serna
La historia de la humanidad está,
lamentable y dolorosamente, plena de crueldades. Y no está de más que, con
sensatez, podamos entender acabadamente qué tanta distorsión de humanidad las
provoca, como cuánto de sadismo engendra en los espectadores que aplauden
enfervorizados los circos o las cruces romanas, y sus lamentables sucedáneos.
Es interesante que el mismo evangelio de san Lucas cuenta, que ante la cruz de
Jesús y los que estaban con él, muchos fueron “a ver el espectáculo” (Lc 23,48) y Pablo mismo
destaca que los apóstoles “estamos como condenados a muerte” y, acota, “como
espectáculo” (1 Cor 4,9). Siglos después, cuando en los circos hubo cristianos
condenados a muerte por fieras, gladiadores u otras torturas, incluso cristianos
iban a verlo como entretenimiento, motivando que algunos escritores los
criticaran por ello (Tertuliano o Agustín, por ejemplo).
A modo de espectáculo, entonces,
tal como nos tiene nauseabundamente habituados, el presidente brindó su show
ante la fundación Faro (presidida por el pseudo intelectual Agustín Laje que
nos “enseña” que la batalla cultural es contra la “perversión” del feminismo,
pero que no está mal la violencia [sic]), y allí, entre aplausos y silencios, criticando
e insultando a personas que trabajan en el periodismo, acotó que se los debe “quemar
en la hoguera”.
La historia de la humanidad tiene
demasiada muerte en sus espaldas provocadas por hogueras. El fuego purifica, parece…
Y los “herejes” lo han aprendido “en carne propia”. La Inquisición (o las
Inquisiciones, para ser más precisos) ha sido experta en fuegos, y cuando no se
trataba de personas, se quemaban sus obras: la quema de libros aparece como una
buena simetría… así quemó el rollo del profeta Jeremías el rey Yoyaquim (Jer 36,27-29),
quemaron rollos de la Torá los griegos de Antíoco IV (1 Mac 1,56), la
inquisición quemó los libros que consideraba heréticos (muchos de los cuales,
después, inspiraron a generaciones), los nazis quemaron libros, la dictadura cívico-militar
con bendición eclesiástica en Argentina, también. ¡Maravillosa metáfora la del
presidente… y maravillosos aplausos de los mediocres asistentes! Incitación a
la violencia y al crimen lo llaman. Pero ya sabemos que de eso no solemos aprender…
incentivaron el odio a Cristina y, por tanto, intentaron matarla y el poder
judicial (que no es “la Justicia”) sigue dando la razón tanto al Martín Fierro
como a monseñor Romero: “La ley es tela de araña, y en mi ignorancia lo
explico, no la tema el hombre rico, no la tema el que mande, pues la rompe el
bicho grande y sólo enrieda a los chicos”, decía el primero; la justicia es “como
la serpiente que solo muerde a los que están descalzos”, repetía el segundo… Lamentablemente,
en nuestra experiencia no parece sensato esperar que nadie actúe con justicia y
sancione estos delitos… No solamente no aprendemos sino que no debería extrañar
que mañana aparezca un Sabag Montiel que agreda – o peor – a alguien del periodismo
(o de otros oficios molestos al presidente) y nadie se haga cargo del delito.
Y ante la multitud de incinerados
(y sin olvidar ni menoscabar a ninguno) no puedo menos que recordar a dos
mujeres que dejaron huella: Margarita Porette y Juana de Arco. La sana
doctrina, encabezada por la Facultad de Teología de Paris (la Sorbona) decidió
solemnemente que ni una ni la otra (1310 la primera, 1431 la segunda) debían
dejar huella, por escribir (por osar escribir) la primera, por “meterse en
política” la segunda; es que ambas cosas son “propias” de varones. Las
beguinas, como Margarita no aceptaban que las mujeres deben estar sometidas,
sea a un marido o a una congregación donde tiene una regla… Juana, joven,
laica, analfabeta, pobre, no puede pretender – y, para más escándalo, ¡vestida
de varón!, con lo cual evidentemente viola la “ley natural” – conducir un ejército
y ser decisiva en una guerra (de “Cien años”) … La “pérfida Albión”, la que “se
jactaba de su honor y de su ley” no podía aceptar que Francia no le perteneciera
(y la Facultad de Teología bendecía semejante sumisión) … Definitivamente,
ambas debían ser quemadas. Las beguinas desaparecidas, la política sometida…
Papas, reyes, teólogos tenían la última palabra: ¡el fuego! La acusación no requería demasiado esfuerzo mental: ¡brujas! Claro que – pasado el
tiempo; más rápido en el caso de Juana, más lento en el caso de Margarita – no se
pudo apagar la brasa humeante de la que ya hablaba Isaías (42,3) y Mateo 12,20 aplica
a Jesús.
Hoy, tanto Margarita como Juana
(y cientos más, por cierto, mujeres y varones) dejan una huella. Ambas sabían de
batallas culturales, ambas fueron derrotadas y el ambiente y la sociedad purificados,
pero ambas enseñaron y siguen enseñando que el fuego no tiene la última
palabra. El fuego puede quemar libros y personas, pero el humo, las cenizas, dejan
signos que otros, ¡muchos otros!, pueden reconocer.
Si bien es cierto que en la
antigüedad los faros iluminaban con fuego a los navegantes para alertarlos de
los peligros… hoy encontramos en muchas víctimas de hogueras verdaderos faros,
verdaderos caminos, verdaderas huellas que valen la pena transitar… Y otros “Faros”,
otros dirigentes que dirigen a los dirigidos a los acantilados para estrellarse
contra las rocas, sin demasiado esfuerzo mental, mientras los sádicos aplauden y los mediocres festejan. Y lo
hacen en nombre de la libertad (libertad de estrellarse o de incinerarse).
Imagen tomada de https://www.elnortedecastilla.es/20130817/local/valladolid/medina-revive-hogueras-inquisicion-201308170124.html?ref=https%3A%2F%2Fwww.google.com%2F
Comentario a las lecturas de Todos los Santos
Jesús invita a sus amigos a participar de su vida
Resumen: en una visión y su dialogo explicativo el vidente observa una multitud incalculable que son los amigos de Dios, los que se han mantenido fieles en medio de las dificultades y gozarán de la vida resucitada.
El libro del Apocalipsis no es con frecuencia tenido en cuenta en la liturgia a pesar que tener un marco litúrgico el libro para mostrar la unión entre cielo y tierra. Los frecuentes himnos y cantos son buen ejemplo de ello. Sin duda la referencia a los “elegidos”, los “siervos de nuestro Dios”, los “sellados” y la “muchedumbre inmensa” son la razón de su incorporación en la liturgia del día. Veamos:
Pero a los que la recibieron (a la Palabra), a los que creen en ella, los hizo capaces de ser hijos (tékna) de Dios (Jn 1:12).
El nombre de Dios celebraré en un cántico, le ensalzaré con la acción de gracias… Lo han visto los humildes y se alegran; ¡viva el corazón de ustedes, los que buscan a Dios! Porque Yahveh escucha a los pobres, no desprecia a sus cautivos. (Sal 69:31-34).
Busquen al Señor, los humildes (anû, pobres) que cumplen sus mandatos: busquen la justicia, busquen la humildad, tal vez así encontrarán un refugio el día de la ira del Señor. (2:3)
“Bendito sea el Dios de Israel… Él ha llamado… ha reunido… A rodillas que tiemblan da fuerza para estar en pie. Y ciñe los riñones de los lomos quebrados. En los pobres de espíritu [anû rûah]… al corazón duro. Por los perfectos del camino serán destruidas las naciones impías” (Regla de la guerra, 1QM 14,7).
El Espíritu del Señor está sobre mí, porque el Señor me ha ungido. Me ha enviado para dar una buena noticia a los que sufren, para vendar los corazones desgarrados, para proclamar la liberación a los cautivos y a los prisioneros la libertad, para proclamar el año de gracia del Señor, el día del desquite de nuestro Dios; para consolar a los afligidos (Is 61:1-2).
Vive en calma ante Yahveh, espera en él, no te acalores contra el que prospera, contra el hombre que urde intrigas. Desiste de la cólera y abandona el enojo, no te acalores, que es peor; pues serán extirpados los malvados, mas los que esperan en Yahveh poseerán la tierra. (Sal 37:7-9).



