jueves, 4 de junio de 2026

Urías, el hitita

Urías, el hitita

Eduardo de  la Serna


 

Los hititas eran un pueblo sumamente guerrero, que vivían en la actual Turquía. Habían combatido de igual a igual con Egipto, venciendo unas veces y siendo derrotados otras. Pero en tiempos de David ya habían prácticamente desaparecido siendo vencidos por los que se llamaron “pueblos del mar”, otro grupo guerrero, oriundos quizás de la región de la actual Grecia. En el libro del Génesis se mencionan a varios hititas que habitaban en la actual región de Palestina; Abraham, por ejemplo, compra un campo “a los hititas” en Mambré, donde finalmente será sepultado él y su esposa Sara (Gen 25,9-10). Como en esa tierra habitaban antiguamente tanto los cananeos como también los hititas, en ocasiones se hace referencia a ambos para caracterizarlos por la idolatría (ver Ezequiel 16,3.45).

Sin embargo, sabemos que en el grupo de élite de David (ver 2 Sam 23,29, “los treinta”, cf. 2 Sam 23,22) había un hitita (lo que es coherente con su característica guerrera). Lo interesante, en este caso es que su nombre Urías no es hitita sino hebreo (significa “Yahvé es mi luz”), nombre que llevan también sacerdotes judíos (2 Re 16,10-16; Is 8,2; Esd 8,33), por lo que podemos suponer que no es improbable que se lo tuviera por hitita por sus antepasados, pero ya no lo fuera. Lo cierto es que no solo pertenece al grupo militar de élite del rey, sino que tiene un nombre judío. Cuando David manda a su ejército a sitiar la ciudad amonita de Rabá, entre ellos está Urías. Pero David permanece en Jerusalén. Es en este tiempo en que David se fascina con Betsabé, “esposa de Urías”, la hace llevar a palacio y tiene con ella relaciones sexuales de las que queda embarazada.

David, entonces, para tapar el asunto hace venir a Urías con la excusa de ser informado de la batalla y lo envía luego a su casa “a lavarte los pies” (una manera de decir que tuviera sexo con su mujer). Ciertamente la intención del rey es que Urías no sospechara del embarazo de su mujer, pero el guerrero no acepta ir a su casa:

«El arca, Israel y Judá viven en tiendas de campaña; Joab, mi jefe, y sus oficiales acampan a la intemperie; ¿y yo voy a ir a mi casa a banquetear y a acostarme con mi mujer? ¡Por la vida del Señor y por tu propia vida, no haré tal cosa!» (2 Sam 11,11).

No parece ser que la abstinencia de Urías se debiera a la pureza ritual que deben tener los soldados en Israel (1 Sam 21,6) ya que, al día siguiente, bebe alcohol (también incentivado por David; ver 11,13). Fracasado, el rey, en su intento de esconder el embarazo de Betsabé, lo reenvía al frente de batalla con un encargo recreto al general Joab de que sea puesto en primera fila en la batalla a fin de que sea matado. Poco tiempo después David recibe del general la noticia de la derrota: A la pregunta del rey “¿Quién hirió a Abimelec, hijo de Yerubaal?” –“¡Una mujer, desde lo alto de la muralla, le dejó caer encima una piedra de moler, y así murió en Tebes!” –“¿Por qué se acercaron a la muralla?”, tú entonces añades: “Ha muerto también tu siervo Urías, el hitita” (2Sam 11,21). Es lo que David pretendía...

Este crimen de David va a ser duramente cuestionado por el profeta Natán (2 Sam 12,1-14). De hecho, un resumen de la monarquía de David dice: «Porque David hizo lo que el Señor aprueba, sin desviarse de sus mandamientos durante toda su vida, excepto en el asunto de Urías, el hitita» (1Re 15,5).

Un soldado, fiel al rey y su causa, combatiente de élite, no pudo enfrentar la traición de su señor. Éste, en cambio, no tuvo escrúpulos en asesinar a su compañero y añadir a su viuda en su harem. “¡Por la vida de Dios, que el que ha hecho eso merece la muerte!” (2 Sam 12,5) dijo David sin saber que se refería a él mismo. ¡Ya era tarde!


Imagen tomada de https://www.meisterdrucke.pt/impressoes-artisticas-sofisticadas/Flemish-School/415604/Urias,-o-hitita,-enviado-para-a-morte,-tape%C3%A7aria-de-Davi-e-Bate-Seba,-c.1510-15.html

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Cualquiera puede comentar y no será eliminado, aunque no este de acuerdo con lo dicho, siempre que sea respetuoso (caso contrario, será borrado). Pero habitualmente no responderé los comentarios, ni unos ni otros, para no transformar este blog en un foro. De todos modos, podrán expresar su opinión.