Benayas, un valiente y asesino
Sabemos que
David, antes de ser elegido rey, primeramente, en el sur y luego en el norte,
e, incluso, antes de incorporarse a las fuerzas de Saúl, tenía un grupo armado
que lo acompañaba (2 Sam 8,18). Este grupo, siguió con él en los momentos
difíciles (2 Sam 23,23). Se los suele llamar “los treinta” (23,22). Aunque a veces en
las listas, se supera ese número, no es improbable que haya variado con el paso
del tiempo, por ejemplo, por el fallecimiento de alguno (ver 23,24-39). Uno de
los más reconocidos de este grupo es Benayas (que significa “Yahvé ha
edificado”, en el sentido de “una casa”, “una familia”; ver Gen 2,22). Ese
nombre también lo llevarán otros personajes en otros momentos (ver 1 Cro
4,34-41; 15,15.18; 2 Cr 31,13…). Cuando surge un conflicto por la sucesión de
David, que ya estaba anciano, Benayas toma partido por Salomón, contra Adonías –
que aspiraba al trono – y se incorpora militarmente a su grupo (1 Re 1,8).
Cuando Salomón
emprende venganza contra todos los que lo habían rechazado como rey y habían
prefirido a su hermano mayor, Benayas será el encargado de ejecutarla: él
personalmente asesina a Adonías (1 Re 2,25), a Joab, el antiguo jefe del
ejército, (2,29.31.34) y a Semeí, que había enfrentado a David (2,46), y todo
esto motivó que Salomón lo nombrará jefe de su ejército (2,35).
El libro de
las Crónicas – como suele hacerlo – repite muchas de las cosas que encuentra en
los libros de los Reyes, pero, en este caso añade más dramatismo a algunas
hazañas de Benayas como matar a un león, y también a un egipcio gigantesco y
bien armado (cosa que recuerda fácilmente la escena de David y Goliat; 1 Cro
11,22-23; ver 2 Sam 23,20-21).
Que sea enviado personal de Salomón para ejecutar su venganza, ejecutando – a las órdenes del rey – asesinatos sin ningún debate ni discusión (el texto suele decir sencillamente: “mató”: 2,25.34.46) ciertamente resulta muy sensible a nuestros oídos contemporáneos. Pero, sin embargo, Benayas es presentado como una persona no solamente valiente, sino leal al rey, y, por tanto, merecedor de su reconocimiento. Por ejemplo, que Adonías se autoproclame rey sin informar de esto ni al sacerdote Sadoc, ni al profeta Natán ni a Benayas destacado en el “grupo de los valientes” (seguramente “los treinta”) y que esto se señale negativamente (1 Re 1,10) revela la importancia que tiene en la corte desde tiempos de David hasta el comienzo de la realeza de Salomón. Cuando David decide ungir a Salomón, motivado por la insistencia de Betsabé y el profeta Natán, será este profeta junto con el sacerdote Sadoc y Benayas quienes deben mostrar a todos esta decisión (cosa que será acompañada por los quereteos y pelteos, es decir grupos de mercenarios a cargo de Benayas) y será este quien confirma que “¡así se hará!” (1 Re 1,36-37). En 1 Re 1,32-53 se puede leer fácilmente toda esta escena y el conflicto con Adonías. El apoyo militar ciertamente fue indispensable para acompañar al sacerdote y al profeta en la manifestación pública de la voluntad de David y la ascensión de Salomón.
Evidentemente,
Benayas fue un jefe militar, pero que asumió con su propia mano los asesinatos
que le fueron encargados. Probablemente podamos pensar, con nuestra mirada
contemporánea, en una suerte de jefe de sicarios al servicio del poder político
y para mantenerlo.
Ya hemos
señalado que, en la Biblia, no se disimulan los pecados y delitos de los
personajes importantes. Aquí, Salomón no duda en ejecutar su venganza y recurre
para ello a un sanguinario y leal de su grupo, uno que tampoco duda en obedecer
al rey. En muchos casos, para mantenerse en el poder, se necesitó de mucha
sangre y violencia: en este caso, un rey que da órdenes sin que le tiemble el pulso, y un
sicario que ejecuta sin dudar lo que le es mandado. La “sabiduría de Salomón”
no siempre se manifestó de un modo “sabio”.
Imagen tomada de https://www.ministryvoice.com/es/who-was-benaiah-in-the-bible/
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