El poder y el Evangelio
Eduardo de la Serna
Contaba el querido Camilo
Maccise, general de la orden de los Carmelitas descalzos, que una vez el
general de los Franciscanos le dijo: "Camilo, ¿querés saber qué es el
poder? dale a una persona de la comunidad la llave de un salón. Ahí vas a ver
lo que es el poder".
Es verdad que en nuestras
comunidades somos testigos frecuentes de cosas como esas: "que yo llegué
mucho antes que esa persona", "que yo soy mucho más cumplidor (o
cumplidora)", "que yo participo más", etc.
Ya lo señala Jesús en el
evangelio de Lucas:
¡Ay de
ustedes, doctores de la ley, que se han quedado con la llave del conocimiento:
ustedes no han entrado y a los que quieren entrar se lo impiden! (11,52)
Es evidente, por todas partes en
los evangelios, que Jesús nos invita a mirar con su propia mirada – que es la
mirada de Dios – y no con la exterior: Jesús mira las moneditas de la viuda,
Jesús mira la interioridad de un cobrador de impuestos que se sabe pecador,
Jesús mira a los que llegan en la última hora, Jesús mira el interior de una
mujer pecadora en la ciudad... Y Jesús no mira los grandes ropajes de un rico,
Jesús no mira el prestigio de los fariseos, Jesús no mira la alcurnia de los
sacerdotes... Jesús sabe mirar con los ojos de Dios que mira el corazón, es
decir allí donde nacen las decisiones de cada persona.
El poder, para Jesús, se
caracteriza precisa y paradojalmente por la impotencia, Jesús nunca se revela
de un modo más claro que en la cruz. Jesús no es el todopoderoso que camina
elevado a medio metro de la tierra, sino un profeta itinerante y desarmado, que
es asesinado por los poderosos. El poder para Jesús se llama amor. El Dios de
Jesús no es el poderoso capaz de vengarse sino el lleno de compasión, amor y
perdón, el Dios “lento para la cólera y de gran misericordia”, el Dios que no
puede permanecer indiferente ante sus amigos y amigas que sufren, el Dios que
se llena de alegría sentado en la mesa de los despreciados y el Dios que abraza
a los y las pobres.
Teniendo esta mirada, con esta
actitud, no sé si nuestras comunidades serán más numerosas, no sé si tendrán
más prestigio, pero sí creo que se parecerán bastante más al sueño de Jesús. A
lo mejor, ¡la cosa sea por ahí!
Imagen tomada de https://es.dreamstime.com/search.php?srh_field=jesus+carrying&s_il=y
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Cualquiera puede comentar y no será eliminado, aunque no este de acuerdo con lo dicho, siempre que sea respetuoso (caso contrario, será borrado). Pero habitualmente no responderé los comentarios, ni unos ni otros, para no transformar este blog en un foro. De todos modos, podrán expresar su opinión.