martes, 8 de junio de 2021

Comentario a las lecturas domingo 11 "B"

 Dios quiere reinar desde la insignificancia

DOMINGO UNDÉCIMO - "B"


Eduardo de la Serna



Lectura de la profecía de Ezequiel     17, 22-24

Resumen: En un contexto de crítica a las autoridades que no se han preocupado por su pueblo, surge una nota de esperanza. Ese pueblo crecerá, y dará fruto, y una sombra capaz de albergar a todos.


El texto del profeta comienza con “Así dice el Señor Yahvé” (v.22) y finaliza con “Yo, Yahvé he hablado y lo haré” (v.24) con lo que la unidad es completa. El versículo siguiente vuelve a comenzar otra unidad (“la palabra del Señor se dirigió a mí…”, 18,1). En 17,3-10 se presentan a modo de imágenes un águila y una vid. En v.11 se dirige la palabra de Yahvé al profeta para explicar el significado de “esto”. En v.19 se destacan las consecuencias: “por esto, así dice el Señor Yahvé”. Se trata de castigo a los dirigentes (águila) por como trataron al pueblo (vid) y este será el exilio en Babilonia (vv.19-21). Pero la imagen vegetal de la vid muta a cedro (v.22) donde se destaca la altura y las ramas frondosas y sus frutos. Las aves a la sombra de sus ramas (“toda clase”) puede referirse a todos los hijos de Israel dispersos, o a todas las naciones (aunque esta lectura no parece propia de Ezequiel sino de lecturas posteriores; a menos que – Ez 31,6 – se entienda que como en tiempos de David a Israel irán todas las naciones, como vasallos, a rendir tributo) y es plantado en el “alto monte de Israel” (v.23); sin duda se refiere a la comunidad judía que está en el exilio sobre la que se pronuncia una promesa de esperanza: Dios humilla al árbol elevado y eleva al humillado (v.24).


Lectura de la segunda carta de san Pablo a los cristianos de Corinto     5, 6-10

Resumen: el don del Espíritu de Dios asegura al creyente a mantenerse en el camino y poder vivir coherentemente con lo que de hecho es.


El desmoronamiento de la morada es algo previsible en el predicador de la Palabra, pero tenemos, los cristianos, otra habitación: la idea de habitar y deshabitar sólo se encuentra aquí (3 veces) en todo el NT y siempre ambos verbos están juntos. Habitar el cuerpo es semejante a estar en la tienda, el acento está puesto en la fragilidad. Esto nos llena de confianza, no nos desanimamos (4,16), y el gemido (5,2.4) está movido por la presencia del Espíritu (cf. Rom 8,23), por eso es algo que sabemos (5,1) y anhelamos, deseando intensamente. Todas estas metáforas nos permiten descubrir la tensión escatológica de la vida del cristiano, la tensión entre el imperativo y el indicativo, seremos resucitados con Jesús (4,14). Eso es caminar en fe, no en visión, que es semejante al ver, ahora, como en espejo y luego ver cara a cara (cf. 1 Cor 13,12). Mientras tanto, ambicionamos, es un honor para nosotros, en este camino de tensión hacia el Señor, vivos o muertos (en o fuera del cuerpo), serle agradable (euarestós), término usado, en los escritos paulinos, casi exclusivamente en la parte parenética, que siempre tiene como objeto a Dios o Cristo (aunque, cf. Tit 2,9). Supone un discernimiento de aquello que le agrada para luego desearlo, buscarlo con intensidad, sea que enfrente situaciones de muerte o sea ante situaciones de vida. La mirada escatológica se precisa más aun en la referencia al tribunal que es de Dios donde Cristo actúa (Rom 2,16) y somos manifiestos (aoristo con sentido de futuro: lo seremos en ese momento concreto).


+ Evangelio según san Marcos     4, 26-34

Resumen: El Reino es ejemplificado en parábolas vegetales en las que se destaca nítidamente la iniciativa de Dios y su capacidad de dar fruto sorprendente, aunque nada lo indique en el comienzo.


Con dos parábolas sobre el Reino de Dios y una segunda explicación de por qué habla en parábolas concluye el “capítulo de comparaciones” propio de Marcos (que Mateo toma y amplía). En la primera parábola se compara con un hombre, en la segunda con un “grano de mostaza”, con lo que sabemos “dónde hay que mirar”. 

El hombre que echa grano en la tierra pasa a quedar inactivo, “desaparece”, “no sabe”, el resto lo hace el grano. Incluso cuando llega el tiempo “se le envía (apostéllei) la hoz”, no se señala que eso lo hace “el hombre”. De hecho, aunque la parábola nos habla del “hombre” (anthrôpos) pareciera que la protagonista es la semilla. Se señalan los extremos (duerma – se levante, de noche – de día) y que en el entretanto, él “no sabe”, la semilla germina y crece, la tierra (pasa a la tierra ahora) “automáticamente” produce fruto [no debería excluirse – como también la hay en otras partes – una imagen de la “madre tierra” en esta figura]; el término “automatê” (“por sí misma”) es usado en el AT para referir a lo que es obrado por Dios solo (Lv 25,5.11; Jos 6,5; 2 Re 19,29; ver Hch 12,10); el Reino es algo que sólo realiza Dios, no los seres humanos. Todo el proceso de la creación entra en juego, la semilla y la tierra producen fruto y “el hombre” sólo puso la semilla en tierra [una vez más, como en tantas parábolas, la imagen es campesina]. 

Así, el “hombre” aparece como simple colaborador, “pone su semilla”, pero es Dios el que hace el resto, escapa al obrar humano (quizás como una crítica – de Marcos, no de Jesús – al grupo zelote que quiere acelerar la llegada del reino para confrontar militarmente con Roma). De eso se trata el Reino. Los enviados de Jesús, los discípulos están invitados a poner su parte, pero confiados en que es Dios el que hace todo y de quién hemos de esperar los frutos.

Nuevamente una parábola campesina, aunque aquí (ya que el acento está puesto en el grano, no en el sembrador) “el hombre” desaparece. El grano “se” siembra. Pero no se trata de cualquier grano, sino uno de mostaza que es proverbialmente minúsculo (ver Lc 17,6: “fe como del tamaño de un grano de mostaza”). Pero el tema no se concentra solamente en la pequeñez de la semilla (“la más pequeña de todas”, mikróteron on pantôn) sino en el contraste con que llega a ser “mayor que todas” (meizon pantôn). Este contraste “dice” del Reino. Tiene un comienzo insignificante, los pobres, enfermos y pecadores son “nada” para todos los tiempos, pero el accionar de Dios lo “eleva” y “se hace” tan grande que “las aves del cielo” (a las que hace referencia Ez 17,23 – la primera lectura de hoy – 31,6 y Dn 4,9 y que refiere a la multitud de las naciones paganas) anidan “en su sombra”.

La unidad finaliza (repitiendo, en cierta manera, lo ya anunciado en 4,10-12) señalando que Jesús “con muchas parábolas como estas” (lo que indica que el autor ha hecho una selección) “exponía la palabra” (ton lógon) según podían escucharle; “no hablaba sin parábolas” (parece indicar que Jesús no hablaba sino en parábolas cuando se refería al Reino) pero “a sus propios [idíos] discípulos” se los explicaba todo “en privado” [idíos]. La idea ya había sido destacada en el contraste entre “ustedes” (los discípulos” y los de “afuera” (v.11). Las parábolas, entonces, son el modo de dirigirse de Jesús a la multitud. En ellas habla del Reino, pero tiene luego una revelación especial para los “suyos”. 

Es interesante en esta unidad (3,7-6,6a) el contraste que establece Marcos entre los de fuera y los de dentro. Los discípulos son los que están dentro de la nueva "casa" que es la comunidad, mientras que fuera están “los demás”. Es a aquellos a los que Jesús se dirige de un modo especial y “en privado” les explica (el tema continúa más adelante en el Evangelio, cf. 7,17: 9,28; 10,10). Es una unidad centrada en el discipulado presentado como superador de toda otra instancia como puede ser incluso la familia. De esto hablará también más adelante.


domingo, 6 de junio de 2021

Cuando los BRICS vienen marchando

 Cuando los BRICS vienen marchando

Eduardo de la Serna



Hace unos cuantos años, los BRICS se pusieron de moda. Aparecían allí, casi amenazantes, revelando que el imperio tenía los días contados, O, al menos, que había vida fuera de los EEUU. Como es sabido, se trata de un anagrama formado por la primera letra de los países que lo conforman: Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica. Y los BRICS allí estaban.

Pero “hubo Trump”. Es decir, hubo un pendenciero que repetía al mundo “fuera de nosotros no hay salvación”. Y, como suele pasar en estas cosas, hubo holmienses en cantidad (dicen que tal es el gentilicio de Estocolmo), hubo serviles, que los suele haber siempre, hubo colonizados, hubo de todo. En realidad, muchos estamos habituados a este tipo de sujetos a los que, en estas tierras, se suele calificar con otras terminologías: chupamedias, lamebotas, cepilludos, etc. Sencillamente obsecuentes. Trump volvía a dar la dignidad olvidada, perdida o simplemente desgastada del Imperio, y a gritarla a quien quisiera o no escucharla, con desplantes, patoterismo y maleducaciones que algunos celebraban con algarabía. Soportar el maltrato, o que dejara a uno que fungía de presidente de una republiqueta, con la mano tendida era casi celebrado, o a lo sumo con un comprensivo “todos sabemos como es Donald”. Pero eso no podía durar mucho, y un virus muy, muy chiquitito derrumbó sus aspiraciones de gigante.

Algunos coletazos todavía están ahí, porque la caída del gigante suele ser estruendosa (especialmente, porque suele caer encima de los pequeños). A modo de ejemplo ahí están muchas de sus marionetas, y todavía quizás emerjan algunas más, pero debilitadas o desacreditadas. Ahí está, por ejemplo, Bolsonaro, aquel que desarticuló aquello que Lula había mostrado al mundo y que mereció ser la primera letra del anagrama.

Pero resulta que esos deshilachados BRICS ahí seguían, y hoy son, ¿casualmente? proveedores de vacunas… Rusia, India y China andan por el mundo diciendo a quien quiera escucharlo “aquí estamos”, y mostrando a todas y todos que a un virus no se lo combate ni con groserías, ni con misiles sino con ciencia y vacunas compartidas.

Mientras tanto, acongojados, desarmados y desorientados como Macri con un libro, ahí están los lacayos del imperio repitiendo como loros: “Pfizer, Pfizer, Pfizer”.

 

Foto tomada de https://es.wikipedia.org/wiki/Amazona_aestiva_xanthopteryx

miércoles, 2 de junio de 2021

Cuando los colores engañan

 Cuando los colores engañan

Eduardo de la Serna



Es un hecho que los colores dicen algo a determinadas culturas y otra cosa en una diferente. Es sabido, por ejemplo (o eso tengo entendido) que el negro es color de fiesta es lo que llamamos “Extremo Oriente” (otra palabra relativa, porque oriente es ‘al este’, pero ¿al este de quién?) mientras que en muchas culturas “occidentales” lo es el blanco. Los muchos colores embellecen, parece, y así Quinquela Martín llenó de colores el barrio porteño de La Boca y los viejos conventillos, expresión de pobreza y marginalidad, quedaron transformados en algo bello (y turístico, como es el caso de Caminito). Algo semejante puede decirse de los viejos buses o camiones pintados a todo color en las “chivas”, tradicional transporte popular en Colombia (y todavía hoy en ocasiones turístico; en otras traslada la Minga hacia la ciudad de Cali para la resistencia). Lo mismo puede decirse de los muchos colores de la ‘mola’, hermoso tejido de los aborígenes Kuna (Panamá y Colombia). Y lo mismo vale para la whipala, por poner ejemplos, expresando el Tahuantinsuyo incaico, o también la bandera “del orgullo”. En estos casos, quizás mirando el arco iris, se busca expresar la totalidad.

Pero los colores también son usados, por ejemplo, en la literatura apocalíptica para expresar diferentes realidades: el rojo, como es obvio, expresa la sangre, y por tanto la muerte (en el caso del dragón rojo, por ejemplo, alude al Imperio romano que asesina a los seguidores de Jesús; Ap 12,3), el dorado es expresión de algo sublime (1,13), y puede tener connotaciones tanto sacerdotales como reales, ya que reyes y sacerdotes suelen usarlo como expresión de su magnificencia (sic) o de aquello que representan [cf. 2 Sam 12,30; Zac 4,2]. El verde suele ser expresión de la vida, por lo vital que en tierra árida representa la hierba verde (primavera; 8,7) o los higos verdes (verano; 6,13), o la verdura (alimento; Gen 1,30; 9,3), así, decir que no queda “nada verde” [Ex 10,15] es expresión de la vida que se agosta. Y así, también, el verde mustio [6,8] es signo de la sequedad y la muerte inminente. Los colores, “dicen”, como es evidente. Pero, y acá el tema, es evidente que un actor, o un simulador (en griego, hipócrita) puede ponerse máscara cómica o dramática y mostrar lo que no es. Lo que quieren que otros crean que es. Así Pablo va a decir, sin ambages, que Satanás se disfraza (usa metasjêmatízetai: cambia su esquema) de “ángel de luz” (2 Cor 11,14). El objetivo es, obviamente, confundir, engañar y lo usa para señalar a los que buscan confundir a la comunidad: disfrazados de apóstoles, de ministros, aunque en realidad sean ministros de “Satanás”. Pero si conocemos sus propósitos él pierde toda su fuerza (2 Cor 2,11). Satanás es la expresión del enemigo del proyecto de Dios expresado en Cristo. Por eso debe disfrazarse de ángel de luz (luz y tiniebla es también típico de la literatura apocalíptica para hablar de lo bueno y lo malo). La luz, el brillo, la gloria son expresiones características del ámbito divino y de los suyos (Ap 14,14). Y esto suele expresarse con el color blanco, que es vida, resurrección. Como se ve, aunque los colores expresen cosas, es posible disfrazarlos; y la aparente luz puede ser en realidad un esquema transformado, ser, en realidad, mentira, engaño, satánico. El blanco, por ejemplo, también puede ser expresión de aquello que la Biblia llama “lepra” (Lev 13); pero en general es expresión de lo “fiel y veraz” (Ap 19,11). Se trata, entonces, de aprender a discernir, de qué ángeles hablamos, de que esquema hablamos, de que colores hablamos. La luz, el brillo y el blanco pueden ser expresión del proyecto de vida, de verdad, de justicia, pero todos tenemos experiencia de los hipócritas, los que engañan y confunden. No hay que mirar solo el color, entonces, sino también las actitudes y lo que esconden, lo que “disfrazan”. ¡A propósito, ‘blanco’, en griego, se dice “leuko”!

 

Foto tomada de http://www.pitalitonoticias.com/2021/05/minga-indigena-amenaza-con-quedarse-en.html


Una vez que hube enviado esto, desde Colombia, una amiga (Tata) me mandó este texto, maravilloso y pertinente, el cual muestra a las claras cómo en otra cultura (la colombiana, en este caso), un color "dice" otra cosa. Al texto le añadí una "democrática" foto ilustrativa tomada de los diarios en la que se ve un hombre de blanco disparando a la gente al lado de la policía...






martes, 1 de junio de 2021

Cuerpo y Sangre de Cristo "B"

 Una comida anticipo del banquete para todas y todos

SOLEMNIDAD DEL SANTÍSIMO CUERPO Y SANGRE DE CRISTO - "B"


Eduardo de la Serna




Lectura del libro del Éxodo     24, 3-8

Resumen: Moisés, luego de estar a solas con Dios repite al pueblo las palabras que Dios le ha dirigido y el pueblo confirma su aceptación y obediencia. Esto queda confirmado en una alianza en la que la sangre rocía el altar y el pueblo en señal de comunión.


Yahvé entra en diálogo con Moisés a solas y Él le transmite sus palabras al pueblo. Ese es el marco narrativo del texto que finaliza con un rito de sangre (v.8). El v.9 continúa lo anunciado en v.2 con lo que el texto litúrgico conforma una unidad.

Cuando el pueblo confirma que cumplirá las palabras de Yahvé (se refiere al Decálogo) Moisés prepara un altar (v.4), un grupo de jóvenes prepara holocaustos (parece que todavía no hay sacerdocio), Moisés rocía con la mitad de la sangre y así, ritualmente preparados, lee ante todos el rollo de la alianza. Ante la lectura, el pueblo repite lo que había dicho comprometiéndose a cumplir todo. Dicho esto, con la sangre restante rocía al pueblo confirmando que es la “sangre de la Alianza” que Yahvé hizo con ellos conforme las palabras dichas.

El acento, como se ve, está puesto en las palabras de Yahvé, que se repiten con insistencia en el relato y que el pueblo asegura obedecer (y que finalizan mencionadas como “libro de la alianza”, v.7 y Moisés ha escrito, v.4). Esto es lo que conforma una alianza, alianza que se manifestará en la sangre con la que se rocía tanto el altar, que representa a Dios, como al pueblo. 

Una breve nota sobre la sangre en la Biblia. Para la Biblia la sangre representa la vida (o “el alma”, nefes), y por tanto lo más sagrado de lo humano (o animal). Comer alimento con sangre significa entrar en un ámbito sagrado, por lo cual está prohibido. El contacto con la sangre hace impuro ya que lo sagrado y lo profano se tocan, cosa que no debieran. Es razonable, entonces, que una alianza (berît) con Dios quede confirmada por la sangre. La sangre partida en dos porciones, una para Dios (= altar) y otra para el pueblo sella la comunión que la alianza manifiesta. Alianza -  acotemos – que no es entre iguales, de allí que Dios ponga normas que el pueblo está invitado a obedecer.


Lectura de la carta a los Hebreos     9, 11-15

Resumen: en el contexto del sumo sacerdocio de Cristo, el autor de la carta a los Hebreos insiste en la eficacia de su ofrenda presentada metafóricamente como “sangre” y “tienda” (haciendo referencia a la cruz y la resurrección) y la eficacia perfecta en contraste con los sacrificios antiguos. 


El texto de Hebreos ha de entenderse en el amplio contexto de toda la homilía, pero sería sumamente extenso hacerlo. Veamos simplemente aquello que hace expresa alusión al tema de la liturgia de hoy.

Jesús ya ha sido presentado como Sumo Sacerdote, único y definitivo, pero señala que se ha “presentado” por dos medios eficaces: por la tienda, por la sangre (vv.11-12). Ambas son, evidentemente metáforas y no es sensato leerlas literalmente: no dice que hay una ofrenda de sangre ni que por la ascensión Jesús “entra” en el cielo. Ambas lecturas, frecuentes en un tiempo, han de dejarse de lado. La idea de la sangre alude a la muerte de Jesús, paso necesario para alcanzar la resurrección (cf. 2,9). Jesús supo transformar el hecho sanguinario de su asesinato en una ofrenda de sí. Es evidente que en la cruz no hay ritual, ni ceremonias… hay un crimen que Jesús vivió como ofrenda. La tienda, parece aludir al cuerpo resucitado de Jesús (es importante notar el rol sustancial que la resurrección de Jesús tiene para la referencia sacerdotal en Hebreos). La alusión remite al Sal 110: “siéntate a mi derecha”. Jesús ha transitado el camino para la comunión perfecta con Dios, camino que abre a todos por su solidaridad con sus hermanos.

A continuación remarca el contraste entre los sacrificios antiguos y la ofrenda única de Cristo: la sangre de animales – la sangre de Cristo; obras muertas – espíritu eterno (vv.13-14). La eficacia resalta el valor de la ofrenda de Jesús. Y para ello destaca la importancia de la diathêkê (el término significa disposición, y suele traducirse como alianza o testamento). La nueva “alianza” es – como las ofrendas – infinitamente mayor, “perfecta”, definitiva.


+ Evangelio según san Marcos     14, 12-16. 22-26

Resumen: En el contexto de la pasión, Jesús come con sus discípulos una comida pascual. En ella interpreta el pan y el vino en clave de su pasión inminente dando entrada a la alianza que sella con los suyos y compartirá en el banquete escatológico.


El contexto del texto, la Última Cena, es el del Evangelio leído el domingo de Ramos. En ese marco, como es propio de su estilo, el autor del Segundo Evangelio presenta un esquema en “sándwich”. En este caso se puede estructurar de este modo:


A.- Relato de la traición de Judas (14,10-11)
   B.- Preparativos de la Cena (vv.12-16)
A’.- Anuncio de la traición de Judas (vv.17-21)
   B’.- Cena (vv.22-25)
A’’.- Anuncio de las negaciones de Pedro (vv.27-31).

Como es evidente – y es típico de Marcos – el acento está puesto en que las negaciones y entrega son producidas por miembros del grupo de “los Doce”, es decir, “uno/s que come/n de su misma mesa” (cf. Sal 41,10); son las escenas del medio, la comida que participa con los que lo negarán-entregarán (escenas de los extremos y centro). Como el texto litúrgico no pretende ubicar el contexto (cosa realizada, como dijimos, en la fiesta de Ramos) sino centrarse exclusivamente en la cena eucarística, se detiene en ella (se añade el v.26 que en realidad es el fin de la cena: “cantados los himnos” y el traslado a un nuevo sitio: “el monte de los olivos”). Tenemos así, dos momentos en el texto:

La Cena está presentada como “comida pascual”, ocurre “el primer día de los ázimos” cuando se mata ritualmente (thyô) el cordero. Los discípulos le preguntan por el lugar de la comida a fin de que el relato (con cierta semejanza a la escena del asno en los ramos, 11,1-7, donde Jesús los envía manifestando saber lo que ocurrirá; ver 1 Sam 10,1-10). Los discípulos “encontraron todo tal como les había dicho” (v.16); entonces “prepararon la pascua”. Seguramente la referencia alude a “almohadones”· ya que era costumbre comer reclinados sobre el costado (v.18). Jesús se encamina hacia su muerte (muerte como la del cordero) sabiendo hacia dónde se encamina.

En la escena de la comida, es interesante notar que los textos han conservado cuatro relatos que en realidad parecieran tener dos orígenes diferentes: Marcos, y Mateo, influido por aquel, que se lo piensa palestinense, y 1 Corintios y Lucas que parecieran tener un origen que se ha supuesto en Antioquía. Un elemento importante que los distingue (no el único) es la palabra ante la copa, que Lucas-Pablo refieren como “nueva alianza en mi sangre” mientras que Marcos-Mateo mencionan como “sangre de la alianza”, frase que parece tomada de Ex 24,8 (primera lectura). 

La comida pascual tiene varios momentos estipulados con bastante precisión en el “seder de pesaj”. El hecho de beber vino (no era frecuente fuera de contextos festivos) se distribuía en cuatro copas, la última de ellos acompañada de una “bendición”. El pan ázimo es partido por el responsable de la celebración y dado a todos los comensales. Luego de una serie de preguntas y respuestas se procede a comer el cordero pascual que ha sido sacrificado en el Templo de Jerusalén. Luego de esto y de la última copa, se canta el final de los salmos que forman el Hallel (Salmos 113-118). Es de señalar que la pascua es una comida de familia (no algo comunitario que se celebra en un templo o sinagoga), y se celebra sólo en Jerusalén, en las casas, de allí la afluencia importante de peregrinos. 

Varios de estos momentos están resaltados en el texto: la sala para la celebración, la fracción del pan ázimo, la copa, el canto de los salmos y – en Pablo y Lucas – se acota que la copa ocurre “después de la cena”). Es interesante que el mismo Jesús que a lo largo del Evangelio resaltó que el discipulado es un nuevo y más perfecto modo de ser familia en la que el abbá de Jesús es Padre y todos son hermanos, celebra la comida de familia con los discípulos. Él ocupará el lugar del padre.

El acento en el texto, es evidente, está puesto en el pan y el vino haciendo desaparecer prácticamente la cena y el cordero. Y sobre este pan y la copa hay palabras interpretativas que aluden a Jesús, y a su muerte inminente: el pan-cuerpo partido, el vino-sangre derramada.

El pan ázimo, frecuente en la liturgia pascual en la que se elimina cualquier rastro de levadura, es partido. La “fracción del pan” (klaô; cf. Jer 16,7) pasa – en el N.T. – a ser representativa de toda la comida eucarística (o en los textos en los que se alude a ella como la multiplicación de los panes, la comida en Emaús o la característica de la primera comunidad: Mc 8,6; Lc 24,30; Hch 2,46; 20,7.11; 1 Cor 10,16. La relación viene dada con el “cuerpo”, que en la mentalidad semítica refiere a toda la persona en cuanto que se comunica [en la mentalidad semítica no se entiende a la persona humana como en partes, por ejemplo, el mundo helénico habla de “cuerpo y alma”, algo incomprensible probablemente para un judío; éstos al destacar un aspecto: cuerpo, carne, alma, corazón, etc… aluden a toda la persona enfatizando un aspecto, en estos casos persona que se comunica, persona que siente, persona que vive, persona que piensa…]. 

El texto, al mencionar la copa afirma que “dio gracias” (una terminología helénica, el judío “bendice”, como se ve en v.22, pero de aquí viene “eucaristía”, dar gracias; el texto es semejante a la multiplicación de los panes en 6,41 y 8,6). Las palabras, en este caso, aluden – como se dijo – al texto de éxodo ya comentado. La idea de “sangre derramada” sin duda hace referencia a la violencia de la muerte (ver Gen 9,6; 37,22; Lev 17,4) pero también puede tener connotaciones litúrgicas (Ex 29,12; Lev 4,7.18.25.30.34…). El derramamiento “por” hace referencia al siervo sufriente (Is 52,13-53,12; ver 53,5-6) para justificar a “muchos” (ver Is 53,11-12). “Muchos” es un semitismo para decir “todos”, la expresión es totalizante y no restrictiva (ver Mc 10,45).

El texto finaliza (“amén”, = “en verdad”) con un dicho escatológico: Jesús no volverá a beber vino hasta que lo beba “nuevo en el Reino de Dios” preanunciando así el banquete definitivo (Is 25,6-8), que recuerda el texto Q: reclinados en el banquete con Abraham, Isaac y Jacob (Lc 13,28-29 / Mt 8,11-12).

La liturgia finaliza con el canto de los salmos, como se dijo, luego de lo cual Jesús se dirige al monte de los Olivos donde continuará el drama de la pasión.


Carta de los curas opp al Sr. obispo de Cali, Darío de Jesús Monsalve

 Sr. arzobispo de Cali

Mons. Darío de Jesús Monsalve


Estimado padre Obispo

Somos un grupo de curas argentinos que queremos, desde hace ya varias décadas, caminar junto a los pobres de nuestra patria. Y, precisamente por eso, no podemos ni queremos permanecer indiferentes ante lo que con justicia usted calificó de “genocidio”, y se agrava de día en día en nuestra querida hermana república de Colombia.

La situación en Cali nos preocupa particularmente, por el doble dolor de los afro colombianos y los indígenas (“nuestros indígenas”, como los llamó usted). Un gobierno insensible a los clamores del pueblo, y una prensa más preocupada por algunos saqueos y bloqueos, después que durante décadas la Patria entera fuera saqueada, y las tierras confiscadas provocando cientos de miles de desplazados, nos resulta una cruel ironía ante la que no podemos callar.

Es por eso que queremos hacerle llegar a usted, y a todos aquellos, curas, religiosas y religiosos, pastores y pastoras, dirigentes sociales e indígenas que trabajan por una paz con justicia, con verdad y con memoria un fuerte abrazo solidario. Le hacemos llegar la garantía de nuestra oración y un abrazo fraterno.


mayo de 2021

Grupo de curas en Opción por los pobres

Video del Evangelio de la fiesta del Cuerpo y la Sangre de Cristo

 Video del Evangelio de la fiesta del Cuerpo y la Sangre de Cristo



también puede verse en

https://youtu.be/ggvk2bFkQUw


Eduardo