viernes, 17 de julio de 2020

Una contemplativa misionera

Una contemplativa misionera


Eduardo de la Serna

 

Desde una mentalidad “activista”, propia del “hacer” resulta prácticamente incomprensible que una monja contemplativa, como Teresa del Niño Jesús ocd resulte patrona universal de las misiones. Ella reconoce en su vida innumerables elementos que pueden calificarse como “misioneros”, desde su deseo de saciar la sed de Jesús “de almas”, su afirmación de que entró al Carmelo “para salvar almas”, hasta su actitud fundamental y cristocéntrica de entender el amor de Jesús/Dios como un océano que quiere derramarse sobre todos. Puesto que muchos (“los pecadores”, que para su tiempo eran – sobre todo – los no creyentes) no querían recibirlo, ella acepta ser un canal para distribuirlo a los que están sentados en su misma mesa (“estoy sentada en la mesa de los pecadores” afirma de ella misma cuando su crisis de fe la lleva a sentirse una más de esos “hermanos”).

 

Teresa entra al Carmelo a los 15 años y muere a los 24. Entendida desde el “hacer”, su vida no fue importante; no realizó “obras”, no “dejó” nada. Como cualquiera, escribió cartas a sus familiares y conocidos; como tantos, escribió versos (“poemas”) según la estructura romántica de la época; histriónica, como era, compuso obritas teatrales para ser representadas en la comunidad; y a pedido de sus superioras escribió recuerdos de su vida de familia y su vida en la comunidad. Todo eso se ha conservado y hoy se integra en sus “Obras Completas” a pesar que nunca escribió nada “para afuera”. Pero supo encontrarse con el verdadero rostro de Jesús (escondido detrás de tantas máscaras y pobres espiritualidades) y entender que nada en la iglesia (¡tampoco las misiones, por lo tanto!), ¡nada! tiene vitalidad si no es por la gracia de Dios/Jesús. Y “¡todo es gracia!” Las pequeñas cosas, que caracterizan el amor cotidiano, llenan del amor de Jesús a todas y todos. Es ese amor, que otros no quieren recibir ni dar el que Teresa quiere que se desborde en ella y poder así llegar hasta el más recóndito lugar de la tierra. Pero como “por la cabeza se llega a los miembros”, ella quiere provocar especialmente que ese amor (y la conversión) llegue a los misioneros y sacerdotes. Para que por ellos llegue a todos. Y, como de amor y gracia se trata, quiere que ese amor sea capaz de llegar a todas las regiones de todos los tiempos (“comunión de los santos”). “No se anda con chiquitas”, no quiere ser esto o aquello “en la iglesia”, quiere ser precisamente lo que alimenta a todos ellos: el amor. En su amor a Jesús y el de Jesús a ella encuentra un puente que, aunque nada la lleve a vislumbrarlo (noche oscura), sabe que está y puede morir diciendo, aunque no sienta la fe, “lo amo… Dios mío, ¡te amo!”


miércoles, 15 de julio de 2020

Un momento de crisis

Un momento de crisis


Eduardo de la Serna


La situación actual es crítica. ¿Qué duda cabe? Crítica por la pandemia, crítica por el hastío de la cuarentena, crítica por la situación económica, crítica por la prensa canalla, crítica por un poder judicial canalla, crítica por una oposición canalla, ¡crítica, en suma!


Hay decenas de cosas que nos llaman a opinar, a aplaudir, a criticar, a cuestionar, a dudar… Eso es por lo crítico, precisamente. En un país que pretende ser justo, es de esperar que funcione la justicia (el poder judicial, para ser exactos). y si hay algo renuente a que funcione (a que funcione bien, por cierto) es ese paquidermo burocrático, ultra conservador, corporativo y corrupto llamado “Poder Judicial” (aclaro que conozco y sé de muchos de ese poder que no merecen ninguno de estos apelativos, pero no suelen ser los decisivos. Lamentablemente). Se sabe que el macrismo armó una “mesa judicial”, que ponía y sacaba jueces a su antojo (hasta lo pretendió con la Corte Suprema, con 2 jueces ¡¡¡que aceptaron entrar por la ventana!!!, lo que los inhabilitaría de entrada). Se sabe que el macrismo espió hasta a sus cercanos y parientes. Por no decir oposición, claro. Se puede decir que no fueron muy eficaces en algunos casos (no supieron que Cristina escribía un libro, ni que preparaba una jugada que los descolocó y echó del gobierno), pero el hecho en sí es aberrante y delictivo. Y podemos esperar que sea tan, ¡pero tan lento!, que mañana vuelva a asumir procesado por lo mismo que en 2015: escuchas ilegales, que el Poder Judicial se demora solo una eternidad en juzgar, cuando de poderosos se trata. Se sabía que los grandes poderes (los económicos, que no hay otros) enfrentarían con todas sus armas (legales muy pocas): mentiras, odio, chantaje, campañas mediáticas y que tienen “espaldas” para esperar los momentos oportunos. Y escuchamos campañas contra el salario de los legisladores, contra el comunismo, contra la liberación de presos, contra el avasallamiento de la propiedad privada, contra la cuarentena… La clave no es la segunda parte, sino la primera: “contra”. Contra lo que sea. Y todo vale, total la pereza de los odiadores no los conducirá a pensar y aceptarán el alimento regurgitado por la pantalla. Y ahí están y siguen los que hablan del “asesinato” de Nisman, y ahora de Gutierrez, al que, aunque no haya aportado nada, y haya confesado haber sido extorsionado por un juez y un fiscal, los Medios lo presentan como un “testigo estrella” y, además, abandonado, aunque no haya sido “testigo protegido”. Siempre hay 10 o 20 tipos/as que lo aceptarán, “todos somos” Nisman, Gutiérrez, Vicentín… y 20 hoy, 20 mañana, todo suma. Y ¡tenemos tiempo! Y si mañana un pobre adulto mayor muere de Covid-19 porque compró todos los discursos del odio, nos olvidamos de Spotorno y buscamos otro. Siempre hay un odiador a mano, y odiadores que lo alimenten.


Y en este marco, uno puede pensar que el aporte de las grandes riquezas quedó de lado, que la expropiación de Vicentín, quedó de lado, que el aporte del Estado a las empresas a cambio de acciones, quedó de lado, que la buena reforma del poder judicial a fondo, quedó de lado… quizás vuelvan mañana (convengamos que la situación es crítica, lo hemos reconocido). Ojalá. Pero entre tanto, reaparecen las peores pesadillas. Y estas tienen rostros de periodistas, de políticos, de empresarios, y hasta de ex presidentes. En muchos casos, con olor a chantaje. Y con olor a dejarse chantajear…


“Soy presidente de todos”, “debo sentarme con todos”, dice Alberto. Con razón, probablemente. ¡Retruco! canta el PRO y sus compli--- compinches: queremos una mesa de diálogo.


En tiempos de la crisis del 2002 (consecuencia del neoliberalismo, por cierto… como el neoliberalismo es responsable de esta crisis, excluyendo la pandemia), la Conferencia Episcopal Argentina, impulsada especialmente por un obispo, ahora afortunadamente emérito, promovió una “Mesa de Diálogo”. Recuerdo que una vez ese obispo me dijo: “-Vos estás en contra del diálogo”. “-¿Cómo voy a estar en contra del diálogo?, – le dije – estoy en contra del diálogo como ustedes lo entienden”. “-Si, ya sé – me dijo sin ponerse colorado – ustedes dicen que en el diálogo no están los pobres, pero los pobres están, porque están los obispos”. Negar que en nuestra sociedad hay víctimas y victimarios no es solamente ingenuo, es – para los pobres – suicida. Y si nos vamos a sentar a dialogar con los victimarios, ellos deben saber bien claro que no somos neutrales: estamos del lado de las víctimas. Como cristianos ¿podríamos estar en otro lado? Pero asumir una actitud seudo-equilibrada: todos son escuchados, todos son invitados, me invita a recordar a Jesús: el reino es de y para todos; es una mesa para todos, pero una mesa a la que no entran, porque no quieren entrar, los que no aceptan sentarse con “esos”: publicanos, pecadores, mujeres, pobres, sudacas, cabecitas, mapuche, negros, villeros… A eso me hizo acordar la posición cambiemita: “-nosotros vamos solos; no nos juntamos con los otros”.


El presidente se ha sentado con muchos, y muy variados. También con nosotros, los OPP… Últimamente se sentó con empresarios, muchos de ellos o muchas de sus propuestas, resultan detestables, para muchos. Y en tiempos en que en la región abundan los Lenin Moreno, Añez, Piñera, Pou Lacalle, Guaidó, Duque, Abdó y – sobre todo – Bolsonaro, resulta ciertamente preocupante ver a la derecha que se pasea “como si nada”. La situación es crítica y preocupante, por eso. Y, por lo menos, por eso mismo, motivo para estar alertas. Muy alertas, aunque a veces podamos exagerar un poco. ¡De memoria, verdad y justicia se trata!

 

Foto tomada de https://es.wikipedia.org/wiki/Mangrullo


Oración en medio del Covid

Oración en medio del Covid


Eduardo de la Serna



Una vez, después de encontrarme con “M”, golpeada por su pareja, amenazada y aterrada, me preguntaba a mí mismo, ¿cómo puede “M” rezar?


Era, además, una continuidad y profundización de la pregunta, anterior en el tiempo, acerca de cómo puede rezar el o la que se levanta a las 4-5 de la mañana para salir a trabajar, viajar hacinado/a, ser maltratado/a por el patrón o empleador, cuando no acosado/a, y volver a su casa donde les hijes lo esperan con esto del colegio, que un compañero le pegó, que aquello del barrio, que la hija tiene un atraso, o el hijo no puede salir de la droga. ¿Cómo puede rezar?


Y eso contrasta con el cura, el religioso o la religiosa que serenamente puede entrar en oración y tiene tiempo para “rezar”. Casi pareciera que “por eso” al cura y a les religioses “Dios los escucha”, porque están “más cerca de Dios”.


Y lo primero que recordaba es que la Biblia no duda en repetir una y varias veces que Dios “escucha el clamor”. El clamor es el grito que nace del dolor, de los capataces y sus látigos, de la sangre del hermano asesinado, de la violencia… Me imagino que “M” en su llanto dirá “¡Ay, Dios!” y estoy convencido que ese grito es más escuchado por Dios que la oración mejor hecha, bien formulada y más estructurada de curas y monjas, como la mía. No digo que no sea buena esta, no digo que no sirva, no digo que no sea oración… digo que Dios se conmueve visceralmente ante el grito del dolor, y no puede (no que no sepa, no que no quiera, ¡no puede!) permanecer indiferente ante el “ay” de M, o de todo un pueblo.


Y relacionaba esto con las iglesias cerradas, y los que reclaman que se abran para rezar… Porque una comunidad abierta para la celebración comunitaria de la Eucaristía es una cosa (una cosa ciertamente deseable mañana pero inconveniente por ahora), y otra es el reclamo de un espacio abierto para rezar. Jesús hablaba (o Mateo, para ser más exactos) de encerrarse en lo secreto de tu aposento (Mt 6,6). No hace falta un lugar especial (menos aun un lugar sagrado) para el encuentro personal con Dios. No dejo de recordar, además, a Esteban, que es lo suficientemente escandalizador como para decir “Dios no está en el templo” hecho “por manos humanas” (no dice “Dios no está solamente en el Templo” sino “no está allí”; cf. Hch 7,48). Y, entonces, me viene la doble pregunta:


A.- cuando los que reclaman templos abiertos son los curas, me pregunto si hemos formado laicos adultos y maduros capaces de vivir su fe “en lo secreto”, o si nuestros reclamos son manifestación evidente de una mala formación de los laicos, o – peor aún – si no nos sacude una motivación económica, porque las parroquias “no tienen ingresos”. Simón el Mago, agradecido.

B.- cuando los reclamos nacen de los laicos y laicas, me pregunto si curas y religioses sabemos darles razón de la fe vivida en lo cotidiano, sin necesidad de espacios sagrados, a la espera de la oportunidad de la fiesta compartida por y con todos cuando mañana celebremos con alegría la vida y el encuentro.


Mientras tanto, en un barrio atestado por el covid-19, “rodeados”, preocupados, creo que nuestra oración debería parecerse más al “ay” de “M” que a la liturgia bien preparada, organizada y pulcra; todo lo cual que me hace formularme la pregunta dolorosa: ¿qué Dios sería ese al que estamos rezando? El Dios de la Biblia parece bastante ajeno a todo eso.


martes, 14 de julio de 2020

Video comentario domingo 16º "A"

Comentario al Evangelio Domingo 16º "A"



también puede verse en 


Eduardo

Comentario domingo 16A

Los misterios del reino se siguen revelando

DOMINGO DECIMOSEXTO - "A"


Eduardo de la Serna



Lectura del libro de la Sabiduría     12, 13. 16-19

Resumen: resaltando la fuerza de Dios el autor manifiesta que esta se manifiesta en la misericordia – a diferencia de la fuerza en los injustos  que se manifiesta en opresión y violencia – y esto repercute en la historia humana.

El libro de la Sabiduría es sin dudas el libro más griego de toda la Biblia. En esta parte del libro, centrada en Dios, destaca que Dios es misericordioso, y que su poder (isjys, 3 veces en esta parte, vv.16.17.18) es la fuente de su misericordia. Su “fuerza” es el principio (arjê) de la justicia, y siendo “señor” (déspozein) sobre todos, sobre todos muestra (feídomaicompasión. Esta indulgencia de Dios es la característica de la unidad (cf. v.8). 

El v.19 en realidad da comienzo a la unidad siguiente (vv-19-22) pero como consecuencia de esto, por lo cual el v.19 puede relacionarse con éste (“actuando así…”) invitando a los justos a una actitud frente a los demás (filantropía), y a los pecadores al arrepentimiento (metánoian). Esta filantropía es característica de la sabiduría (1,6) que tiene un espíritu de “filantropía” (7,23). De este modo, se destaca que el justo debe caracterizarse por la sabiduría, del mismo modo que – alentado por la indulgencia de Dios – el pecador es invitado a la conversión.

Es el monoteísmo confesado explícitamente (“fuera de ti no hay Dios”, v.13) el que manifiesta el poder divino que se manifiesta en los beneficios a la humanidad como varios escritos tardíos lo confirman:

  • “¡Dios es misericordioso protector de todos!” (3 Macabeos 6,9)
  • “Dios es amigo de la justicia (…) está operando de continuo las conoce y no se le oculta nada, insisto (…) de la misma manera que Dios beneficia al mundo entero, tú, si lo imitas, serás perfecto” (Aristeas 209-210)
  • “Fuera de ti, no hay otro dios al cuidado de todos, para que puedas mostrar que no juzgas injustamente” (Sabiduría 12,13)
  • “Adora al Dios del cielo, que hace bajar el rocío y la lluvia sobre la tierra, El hace todo en ella, ha creado todo con su voz, y de él procede toda vida” (Jubileos 12,4)
  • “Considera cómo Dios favorece al género humano; él es quien les proporciona en todo momento salud, alimento y todo lo demás” (Aristeas 190)
  • “Adoran al Dios que ve todas las cosas y las crea” (Aristeas 16)
  • “Tú, oh Dios, eres la esperanza y refugio de los pobres” (Salmos de Salomón 15,1)

Pero este Dios de la justicia no es ajeno al universo del hombre. El poder de Dios es inicio de la realización de un orden humano de justicia. Sobre este “poder” de Dios es que se detendrá en los vv.16-18 con lo que a su vez habla de la justicia. La fuerza sobre la que se asienta el mundo de los que no son sabios es la violencia (por eso oprimen y explotan a los débiles, 2,11); la fuerza de Dios se manifiesta en su misericordia. 



Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Roma     8, 26-27

Resumen: la importancia del espíritu de Dios se sintetiza en esta breve unidad destacando el contraste entre la fortaleza, que nos viene por el espíritu de dios, y la debilidad humana sin la que no sabríamos siquiera dirigirnos a Dios como corresponde. Pero con el espíritu la oración es conforme a Dios.


Pablo sigue el importante cap. 8 de la carta a los Romanos manifestando el rol que en los creyentes juega el espíritu de Dios. 

Para empezar el espíritu se manifiesta en contraste con la debilidad (astheneía). Es sabido que el “espíritu” es la fuerza que viene de Dios para sostener (synantilambanô, venir en nuestra ayuda, como lo que Marta pide que María haga, Lc 10,40), se hace cargo de nuestra debilidad, el camino de los llamados a seguir su voluntad y sus caminos. Con nuestras capacidades ni siquiera sabemos cómo pedir (proseújomai), de allí que el espíritu intercede (hyperentugjanei, única vez en la Biblia) con “gemidos” (la otra vez que se encuentra en el NT – Hch 7,34 – traduce el término “clamores” (cf. Ex 2,24; 6,5). Estos gemidos no son la voz de un bebé, sino los gritos del dolor, la opresión y el sufrimiento y por eso son “inexpresables” (alálêtos, también única vez en la Biblia, literalmente: “sin palabras”). 

El verbo “investigar / sondear / escrutar” no es muy frecuente en la Biblia (6x) y suele referirse a la voluntad de Dios. En este caso, “el que escruta los corazones” (= Dios) conoce las aspiraciones íntimas del espíritu. “Conocer / tender” (frónêma) es también poco frecuente (2x en 2 Mac y 4x en Romanos) aunque depende hacia dónde se tienda (la carne o el espíritu, 8,6). En este caso se refiere a tender hacia el espíritu, por lo que la “intercesión” (entugjanô) es “según (kata) Dios” y “en favor (hyper) de los santos” (es decir, los miembros del pueblo de Dios). El espíritu, don por excelencia de Dios para los tiempos nuevos, nos hace tender en sentido contrario a lo que nos separa de Dios; por el contrario, nos hace tender a la vida, interceder coherentemente con la voluntad de Dios.



Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo     13, 24-43

Resumen: Una serie de elementos, mezclados en su origen (de Marcos, de Q y propios de Mateo) continúan el capítulo de las parábolas. En este caso comenzando y concluyendo con la del trigo y la cizaña y centradas en dos parábolas del reino. Jesús, cuando habla de algo tan importante para él, como es el reino, sólo lo hace en parábolas. Los sencillos pueden comprenderlo.


Comenzando con una nueva parábola – que es propia de Mateo – y culminando con la explicación de la misma, la liturgia sigue presentando el capítulo de las parábolas propio de Mateo. Esta unidad tiene textos que dependen de diversas fuentes, veamos:


Orden de Mateo
Fuente / origen
Parábola de la cizaña y el trigo
Propia de Mateo

(Mateo omite la semilla que crece sola, de Marcos)
Parábola del grano de mostaza
De Marcos y de Q
Parábola de la levadura
De Q
Por qué habla en parábolas 3
De Marcos
Explicación de la parábola de la cizaña
Propia de Mateo


1)     La parábola del trigo y la cizaña (13,24-30)


La parábola pone el acento en el “hombre” señalando que sembró “buena semilla” (cosa que se repite en v.27), pero “un enemigo” siembra cizaña. La característica es que no es fácil distinguir – especialmente en los primeros tiempos – una de otra. Cuando llega el tiempo de los frutos, entonces se puede reconocer el trigo y la cizaña, y por tanto arrancar una para quemarla, y el otro para ponerlo en el granero. La parábola es, entonces, una invitación a imitar la paciencia del “hombre”, a eso se asemeja el reino. Aparentemente el sentido es confrontar la impaciencia “mesiánica” (cf. Is 60,21) para la cual solo habrá justos en medio del pueblo. La parábola señala que todavía no es el tiempo del juicio. Por otra parte, parece una puesta en forma de parábola del dicho de que “el árbol se conoce por sus frutos” (Mt 12,33, texto Q), “por los frutos los conocerán” (exclusivo de Mateo, 7,16).


2)     Parábola del grano de mostaza (13,31-32)


Es interesante notar la diferencia que esta parábola presenta en Marcos y en Q: el acento, en Marcos, está puesto en el contraste entre la “más pequeña” y la “más grande” (Mc 4,31-32). Lucas – como lo hace otras veces – prefiere el texto de Q, donde el acento está puesto en el crecimiento “hasta árbol” (Lc 13,19). Mateo ha escogido ambos acentos y señala el contraste y también el crecimiento “hasta árbol” (v.32). El reino, entonces, se asemeja a un crecimiento importante y que contrasta con un comienzo pequeño.


3)     Parábola de la levadura (13,33)


La parábola de la levadura se encuentra en Q donde pone en paralelo – como lo hace otras veces – el accionar de un varón y el de una mujer. El paralelo es preciso:


          Tomó un hombre … hasta (árbol)

          Tomó una mujer … hasta (fermentar todo)


Como el texto no se encuentra en Marcos, Mateo repite palabra por palabra lo tomado de Q con la excepción de “de los cielos” dicho del Reino, como es su costumbre, y un pequeño prefijo en el verbo “esconder”. El acento es semejante al anterior de Q (la levadura) y está dado por el resultado final del accionar del varón / mujer; en este caso la gran cantidad de harina fermentada, como para hacer una fiesta.


4)     Jesús habla en parábolas (13,34-35)


Marcos y Mateo ya habían señalado (ver el domingo pasado) por qué Jesús habla en parábolas. Allí destaca que “nada les hablaba” (“les”, como ya fue dicho en 13,10) sin parábolas. Seguramente es para destacar que cuando habla acerca del Reino, Jesús solamente habla en parábolas. Y – como es común en Mateo – nuevamente destaca que se cumple lo dicho por el profeta (en este caso un Salmo, 77,2). 


Sal 78,2
Mt 13,35
voy a abrir mi boca en parábolas (masal), a evocar los enigmas (haîdôt) del pasado.
Abriré en parábolas mi boca, publicaré lo que estaba oculto desde la creación del mundo.


5)     Explicación de la parábola de la cizaña (13,36-43)


Nuevamente al explicar la parábola, Mateo recurre a una alegoría, es decir a una explicación simbólica en la cual cada parte de lo narrado tiene un significado: el sembrador, el campo, la semilla, la cizaña, el enemigo… Cambia un poco en v.40 con “como, pues”, pero el acento está puesto en el fin del mundo. En este caso hay dos grupos en cuestión, los que obran la injusticia y los justos y su referencia es el juicio.

sábado, 11 de julio de 2020

Un par de reflexiones mediáticas

Un par de reflexiones mediáticas


Eduardo de la Serna


La experiencia nos muestra que los adolescentes dicen cosas como estas: “mamá y papá no me quieren”, “los odio”, “me quiero morir”, “no me dejan salir para ver a mis amigues”, “yo soy libre”, “me voy a ir de casa”, y muchas veces hacen cosas en ese sentido (aunque, hay que reconocerlo, los adolescentes, normalmente no actúan en consecuencia, es – más bien – un tira y afloje con otros y con ellos mismos para dejar de adolecer). A lo mejor, para hacer un buen estudio sobre los diferentes tipos de adolescencia se pueda ir a una marcha, cacerolazo, banderazo, o ---azos varios. Se los encontrará a montones.


Cristina Pérez (¿regalito de Antonio Domingo Bussi a la Televisión argentina?), que entre paréntesis se parece cada vez más a Eduardo Feinmann, cuestionó vehementemente el dicho del presidente Alberto Fernández de que quiere “terminar con los odiadores seriales”. Tanto desbarrancó que hasta Reinaldo Sietecase intentaba contenerla. “¿Quién es el presidente para terminar con alguien?”, espetaba. Si hubiera dicho “terminar con los narcotraficantes” (Mauricio y Mariu dixerunt), o terminar con los secuestradores, o con el crimen organizado quizás Babi, perdón, Cristina, no se hubiera visto implicada. Pero como de “odiadores seriales” se trataba, salió a defender. ¿A quiénes defendía? Todos lo sabemos. Y sabemos por qué lo hacía.


Antes de escribir esto que sigue, quiero aclarar (para evitar malentendidos odiantes) que no estoy de acuerdo con lo que diré; es solamente un ejemplo: «En nuestro país hay libertad de culto. Hay varios curas presos (Grassi, o los del Provolo son un buen ejemplo de eso); su prisión atenta contra esa libertad de culto. La Conferencia Episcopal Argentina debería reclamar la libertad de los curas presos, ¡ya!» Nadie, sensato, al menos, defendería esto que acabo de escribir. Pero si hay un periodista delincuente, pareciera que toda la corporación periodística debiera defenderlo en nombre de la libertad de prensa. ¡Raro! Si un periodista, por inventar un caso, usara su rol para extorsionar, chantajear, presionar, encarcelar (en complicidad con jueces, fiscales, servicios de inteligencia y patoteros de baja estofa), en ese caso, la libertad de prensa, ¿es un escudo contra cualquier posible investigación y eventual juicio?


Y en esa misma tesitura, se inventó que se quería encarcelar periodistas por mentir, espiar, difamar… A lo mejor por eso liberaron peligrosísimos delincuentes y violadores… para llenar las cárceles de buenos periodistas (estoy ironizando con dos noticias falsas que nunca ocurrieron); en lo personal, quiero aclarar: salvo a los delincuentes, claro, no los quiero presos… los quiero desocupados, que es diferente. En esa misma línea, pudimos ver una solicitada de periodistas, con una lista interminable de nombres (entre paréntesis, ¿por qué no los ponen en un cierto orden lógico para asegurar que no haya repeticiones involuntarias? En lo personal detecté, al menos cuatro), en los que – además – llaman la atención algunas ausencias (además de firmantes cuyos nombres no figuraron). allí decían que “tenemos reglas por cumplir. No vale todo”. Lástima que para algunos pareciera que no tienen reglas porque sí vale todo. Se llama poder. Se llama impunidad, que con frecuencia son sinónimos. Lo curioso es que muchos de los que ayer reclamaban que “no toquen a periodistas”, no fueron tan convincentes cuando “tocaron”, insultaron y golpearon a “otros periodistas”. Es “la gran Cristina Pérez”: no los toquen si son amigos; si no lo son… bueno, podemos hacer una excepción; y los nombres exceptuantes son bien conocidos: entre los periodistas (o que fungen de tales) y entre los políticos (o que cobran como tales). No hace falta nombrarlos, sería darles más entidad de la que merecen.

 

Imagen tomada de http://ente.over-blog.com/2018/05/la-real-funcion-de-un-periodista-feliz-dia-mundial-de-la-libertad-de-prensa.html

 


viernes, 10 de julio de 2020

Estoy muy triste

Estoy muy triste


Eduardo de la Serna



En la vida de todos hay cosas que nos alegran, y entonces son motivos de celebración, de compartir espacios y momentos con otros, y también momentos que nos entristecen, nos dan pena o dolor.


En lo personal, reconozco a nivel social o político tres momentos en los que me llené de tristeza: el golpe de marzo de 1976, la toma de Malvinas y el triunfo de Alfonsín. Los entreví como momentos de mucho dolor y tristeza futuros para el pueblo.


Hoy, mirando muchos momentos y acontecimientos presentes, debo reconocer que hay momentos que me llenan de tristeza. Aún no son como los del pasado, y ojalá no lo sean. Pero de tristeza al fin. Y lo que me llena de tristeza es, especialmente, ver la cantidad de gente que – pareciera – está haciendo todo lo posible para que yo la odie. Y no quiero odiar, porque el odio hace más mal al odiador que al odiado, nos rebaja como personas, nos llena de veneno el corazón. No quiero odiar… pero a veces tengo que hacer esfuerzos para que el odio no florezca. Cuando veo muchos pobres idiotas útiles, manejados de las narinas por odiadores (o por los que no se resignan a haber perdido poder en las pasadas elecciones presidenciales), cuando veo u oigo gritos cargados de irracionalidad, incapaces de encontrarse y hablar, o cuando veo los mensajes de odiadores que no saben sino odiar, como Fernando iglesias o Laura Alonso, que quizás no puedan con su persona y sólo puedan envenenar el aire que los rodean, me da mucha tristeza. Y a veces mucha rabia. No quiero odiar. Pero pareciera que ellos buscan desesperadamente (quizás para ser tenidos en cuenta al menos en eso) ser odiados. Ver energúmenos (o energumenados) en el obelisco, hablando como si lo que dijeran mereciera siquiera ser escuchado, atentando contra un periodismo en algo que no merecerá repudio de los que ayer decían que los periodistas podrían ser encarcelados (no sabía que era penable la estupidez) …  ¿Por qué quieren crear clima de odio? ¿No era que la grieta y sarasa, sarasa…?


Espero que el odio no triunfe… por hoy debo decir que ¿odiar? no los odio, pero el desprecio que siento por ellos es verdaderamente vomitivo.

 

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