lunes, 21 de agosto de 2023

jueves, 17 de agosto de 2023

La alimentación en tiempos de Jesús

La alimentación en tiempos de Jesús

Eduardo de la Serna



Sabemos que las diferentes dietas son propias de las diferentes culturas. Qué y cómo, con quiénes y cuando se come es diferente en un tiempo o en un lugar y en otro. Es fácil saber que determinada comida o bebida caracteriza una cultura y es desconocida en otra, la cual a su vez tiene sus propias comidas o bebidas.

Precisamente por eso es interesante conocer un pueblo por sus comidas. Y esto aplica también al Israel bíblico

Pensar las comidas de los diferentes tiempos bíblicos con nuestra mentalidad y nuestras dietas es, ciertamente, un anacronismo.

Por supuesto que, lo económico también influye: un campesino que vive aislado o muy lejos de otros, sólo se puede alimentar de lo que la tierra le provee, sea la ganadería y agricultura, o la caza y la pesca (de todos modos, en el Nuevo Testamento – sin duda por dirigirse especialmente a ciudades – el verbo “cazar” se usa solamente en sentido simbólico: “cazarlo en una palabra” (cf. Lc 11,54). Y, es obvio que en tierras casi desérticas, como es el caso de buena parte de Israel, esto afecta ciertamente la dieta. En los ocasionales encuentros con otros, es frecuente el trueque de excedentes de uno con los excedentes de otro, lo cual amplía un poco la dieta, que se complica cuando, en tiempos de sequía o bajas lluvias, no hay excedentes y, por lo tanto, tampoco trueque.

Pero en el caso de los judíos hemos de agregar, además, que, por la legislación, hay una serie de comidas que no se pueden tener (sólo se puede comer lo que es kosher, que en hebreo significa lo “correcto”, lo “apropiado”). Hay una serie de prescripciones alimentarias propias del judaísmo (algunas son – con el tiempo – precisadas, más tarde, por los rabinos y, los judíos cumplidores de las costumbres las siguen respetando detalladamente). No es el caso señalar todo lo que se puede o está prohibido comer, algo que es propio, como decimos, de los judíos (ver Lev 11), pero a lo cual los cristianos no se sienten obligados. Señalo unos ejemplos sencillos simplemente para que esto se vislumbre: los judíos deben desangrar la carne antes de comerla (el motivo original tiene que ver con la violencia y con que se entendía que la vida, que es algo sagrado, está en la sangre), pero nosotros comemos morcilla, por ejemplo. Los judíos, por una “estructuración” relacionada con las pezuñas y el alimento del animal, no pueden comer liebre, cerdo o camello. Tampoco se puede cocinar un cabrito (o ternero, o cordero) “en la leche de su madre”. Es decir, por diferentes razones (que hoy, como señalamos, los rabinos explican, amplían, excusan) hay alimentos que, aunque estuvieran al alcance de la mano, no se pueden ingerir; esto tiene que ver con la pureza y la impureza, es decir lo que es o no conforme al orden establecido por la Ley; y son alimentos que, los cristianos, por ejemplo, no tenemos problemas en aceptar.

Pero dejando estas normativas legales, veamos la alimentación en la dieta diaria (y, por supuesto, hablamos de los judíos; los romanos, por ejemplo, no se rigen por estas leyes y comen y beben sin problema lo que aquellos tenían vedado). Es sencillo imaginar que un campesino que tiene unos pocos corderos o cabritos no se alimentará de ellos más que en una circunstancia muy especial, aunque sí recurrirá a la leche. El pan de trigo era bastante más caro que el de cebada, que era “el pan de los pobres”. El vino y la cerveza eran comunes, pero no eran fácilmente accesibles salvo para quien tenía vides en su propiedad. La cerveza, como la moliente de la cebada era rústica se solía tomar con cánulas. La existencia de palomares en muchas regiones revela que también las palomas formaban parte de la alimentación (es interesante que no se han encontrado huesos de cerdo, lo que manifiesta que la prohibición alimentaria era respetada). Aunque no estaba prohibido, parece que el huevo no formaba parte de la dieta. Las frutas eran higos, granadas, dátiles, uvas, manzanas. Las olivas proveían el aceite (que era usado también en la liturgia y para la iluminación). La miel, que era habitual, era utilizada para endulzar (ciertamente no existía el azúcar). La carne - escasamente, como dijimos - (y el pescado, que se proveía en las costas del mar, en el lago de Galilea y en el rio Jordán) solía ser cocinado en un horno o también salado lo que permitía su conservación.

Distinto es el caso en el ambiente romano, por ejemplo. Y en las ciudades. En la Biblia se nos dice de algunos personajes que celebraban frecuentemente banquetes, y, ciertamente, estos se caracterizaban por la abundancia. La imagen del pobre Lázaro que no puede alimentarse de lo que cae de la mesa de los banquetes cotidianos del rico (Lc 16,19.21) revela las desigualdades, expresadas en la alimentación, aunque se hubieran respetado las normas rituales. Es evidente que, en los ambientes más empobrecidos, la pésima alimentación tiene repercusiones en la salud y, también, en la baja expectativa de vida. Sin embargo, no podemos obviar que en la Biblia – y también en la predicación de Jesús – los añorados tiempos finales son imaginados como un gran banquete que todos pueden compartir (salvo quienes se niegan expresamente a participar de él).

 

Foto tomada de https://www.nutricienta.com/alimento/pan-de-cebada

martes, 15 de agosto de 2023

Comentario a las lecturas del domingo 20º "A"

Una mujer, ¡y pagana!, señala a Jesús el camino del Reino

DOMINGO VIGÉSIMO - "A"

Eduardo de la Serna



Lectura del libro del profeta Isaías     56, 1. 6-7

Resumen: Dios invita, por intermedio del profeta a recibirlo a pesar de la novedad que se vislumbra en su mensaje. Los rechazados no lo son por Dios que, en cambio, son bienvenidos. Dios tiene un programa para los suyos. Programa para siempre. 



Comienza el frecuentemente llamado “Tercer Isaías”, y como es habitual en los profetas lo hace afirmando “Así dice Yahvé”. La síntesis de su dicho se encuentra en el versículo inaugural acompañado de una bienaventuranza (v.2). Esta bienaventuranza se extiende a dos grupos habitualmente rechazados: los eunucos y los extranjeros, y a ambos les dice que “no diga” (v.3) haciéndose en ambos casos referencia a los sábados y la mantención de la alianza (vv.2.4.6). A continuación se dirige a los eunucos (vv.4-5) y luego a los extranjeros (vv.6-7) pronunciando en v.8 un nuevo oráculo. Podemos decir, entonces, que el texto litúrgico presenta la introducción del profeta y luego la referencia – promesa – dirigida a los extranjeros.


El dicho de Yahvé es concreto y tiene una explicación (): “guarden el derecho y practiquen la justicia porque () la salvación está al llegar y la liberación a revelarse” (notar el contraste entre la actividad humana de la primera parte y el obrar divino en la segunda).


No hay duda que el derecho y la justicia (mispat / tzedaqa) pueden calificarse como el “programa de Dios para Israel”. Lo que Dios anuncia es “mi” salvación (yesu’ati) a llegar y “mi” liberación (sidqati) a revelarse. Siendo que esto está cerca de concretarse, se propone a los destinatarios empezar ya a “practicar” el programa para el que Yahvé lo ha convocado. El segundo Isaías había llamado con frecuencia a Dios “salvador” (43,3.11; 45,15.21) y “liberador” (45,19.21) cf. 46,13; 51,5. Lo que aquí se pretende es que ya que la liberación está por llegar, la realidad humana coincida con lo que Dios hará. 


El par “derecho” (mispat) y “justicia” (tzedaqa) se encuentran 50 veces en la Biblia hebrea, es evidente que constituyen aquello que Dios quiere que su pueblo viva: Gen 18,19; Dt 33,21; 2 Sam 8,15; 1 Re 10,9; 1 Cr 18,14; 2 Cr 9,8; Job 37,23; Sal 33,5; 36,7; 72,1; 99,4; 103,6; 106,3; Pr 8,20; 16,8; 21,3; Is 1,27; 5,7.16; 9,6; 28,17; 32,16; 33,5; 54,17; 56,1; 58,2; 59,9.14; Jer 4,2; 9,23; 22,3.15; 23,5; 33,15, Ez 18,5.19.21.27; 33,14.16.19; 45,9; Am 5,7.24; 6,12; Mi 7,9. Hemos señalado en detalle las muchas frecuencias para que se vea sencillamente su importancia. Es posible que este texto concreto se inspirara en Sal 106,3.


Lo que se destaca no es lo cultual sino la participación de la alianza y pertenencia al pueblo de Dios. No es seguro si por “extranjeros” se refiere a los no judíos o a los judíos que habitan en el extranjero, como parece probable. La imagen del “servicio” es tomada del lenguaje cultual, pero quizás aquí sea metafórica. Lo cierto es que la promesa a estos se encuentra en v.7 donde el contexto sí es litúrgico. El templo y la ciudad de Jerusalén (lo mismo ocurría con los eunucos, v.5) parece aludir a la visita de los judíos de la diáspora (más que a la venida de paganos). El nombre que Dios le da a su casa – Templo es “casa de oración”; esto está por encima de los holocaustos y sacrificios. Los sacrificios y las oraciones son aceptados por Dios una vez que se practica el derecho y la justicia, ya se ha dicho (ver, por ejemplo, Is 1,10-20). A esto se abren las puertas a los judíos nacidos (y educados, acostumbrados) en tierras de dioses extranjeros y a los judíos que prestaron servicio a autoridades extranjeras (eunucos); todos tienen derecho a incorporarse en la nueva comunidad y a participar (y que sea aceptada) su oración en el Templo.


Lectura de la carta de san Pablo a los cristianos de Roma     11, 13-15. 29-32

Resumen: Pablo destaca el rol de Israel en la historia de la salvación: no siempre supo ser fiel a Dios. Ahora no ha aceptado a Cristo, pero eso permite la incorporación de los paganos. Y esto provocará los celos de Israel que querrá compartir la salvación. Así todos podrán acceder a la vida por la misericordia de Dios.



Pablo está finalizando el largo apartado sobre la Iglesia e Israel (Rom 9 – 11) y sintetiza lo que ha venido diciendo. El gran tema, como se dijo la semana pasada parte del dolor que le causa a Pablo que sus hermanos judíos no hayan reconocido a Cristo y recibido el espíritu. El problema es a su vez teológico: ¿Dios ha fallado en su promesa? Recurriendo abundantemente a citas bíblicas, Pablo demuestra que no es el caso. A lo largo de la historia de Israel, muchas veces el pueblo ha rechazado a Dios, pero Dios tampoco en estos casos lo ha abandonado. Un resto ha permanecido fiel (haciendo referencia a 1 Re 19,18). Coherente con lo que ha planteado en vv.1 – 7 afirma que la elección de este “resto” es gracia, no se trata de “obras” (v.6). Pero esta elección supone, como es obvio, otros muchos que no lo son, Dios “endureció” su corazón (= el espacio de la comprensión). ¿Cuál es el sentido de este tropiezo de la gran mayoría de los miembros de Israel? Los paganos, gentiles pueden acceder a la salvación y esto – además – provoca los celos de los judíos (v.11). Aquí comienza un nuevo punto en este desarrollo y el texto elegido para la liturgia. 


Pablo se dirige concretamente a los paganos destinatarios de la carta: “les digo, a ustedes, los gentiles” (v.13). Y lo que les dice, como “apóstol de los gentiles” es que “hace honor (doxázôa su ministerio (diakonía)”, pero ¿con qué fin? Para despertar los celos de los de su “carne” (sarx) y salvar a algunos. Estos celos de los elegidos que se ven fuera de la salvación al ver que la reciben los despreciados es lo que provocará – y Pablo lo afirma lleno de esperanza – que “entrará la totalidad de los gentiles y así todo Israel se salvará” (11,25-26).


El texto final del v.15 es un qal wahomer, es decir un clásico “de menos a más”: si esto ocurre con lo menos, cuánto más ocurrirá con lo más. Es una oración sin verbos y puede reconstruirse de este modo:

Si, entonces, el rechazo de ellos (trajo) la reconciliación del mundo

¿Qué (traerá) la aceptación sino la vida de los muertos?

Esta reconciliación (¿con quién?; cf. 2 Cor 5,19, reconciliación del mundo con Dios; cf. 8,32; 2 Cor 5,14) está, entonces, en relación a la salvación de los paganos (el mundo). El contraste está dado entre rechazo y aceptación. Ahora bien, ¿quién es el que rechaza y quién el que acepta? A pesar del clima en el que se destaca que Dios es el que ha endurecido sus corazones, expresamente ha dicho en v.1 que “de ninguna manera” puede decirse que “Dios ha rechazado a su pueblo”. La aceptación parece implicar a ambos sujetos (Dios y el pueblo) e implica la comunión plena revelada en Cristo. 


La referencia a la vida de los muertos, ¿ha de entenderse en sentido exacto (es decir, pensando en la resurrección) o en sentido metafórico? Si bien la primera no ha de excluirse, la ausencia del término resurrección (es un término que Pablo utiliza con frecuencia: egeirô [= levantar, despertar] 37x resurrección [anastasis, 9x]), mientras que acá lo omite. Puede ser algo semejante a lo que ha dicho unos capítulos antes: “preséntese ustedes mismos ante Dios como muertos vivientes, y sus miembros instrumentos de justicia para Dios” (6,13). El Israel muerto, como los huesos secos (Ez 37), recibe la vida por su adhesión al evangelio de Cristo. Esta aceptación es comparable a una resurrección.


Israel, en suma, se ha comportado como enemigo y eso ha redundado en beneficio de los paganos (v.28) pero sigue siendo amado por Dios ya que los carismas (jarísmata, dones de la gracia) y el llamado (klêsis) de Dios es irrevocable. Y – concluye – la inversión de las situaciones tiene en todos los casos la misericordia de Dios como repercusión. 

Ustedes (paganos) en otro tiempo rebeldes – al presente consiguieron misericordia (v.30)

Ellos (los judíos) al presente rebeldes (por la misericordia a ustedes) – ahora misericordia (v.31)

El contraste, de todos modos, como ya lo venía señalando en el comienzo de la carta es la rebeldía humana – de todos, judíos y paganos – y la misericordia de Dios que va más allá de las obras de cada uno.


 
Evangelio según san Mateo     15, 21-28

Resumen: Una mujer extranjera pide a Jesús su intervención milagrosa en favor de su hija. Ante la negativa de Jesús, ella insiste obteniendo no sólo el milagro sino también que Jesús la reconozca como de “gran fe” siendo así para el Evangelio modelo de creyente en Jesús y a su vez  capaz de enseñarle al mismo Jesús los caminos del reino.


Siguiendo un esquema semejante a Marcos, Mateo nos presenta a Jesús en territorio extranjero (es que su fama ya era reconocida allí, 4,24). La mujer – a la que Marcos llamaba “griega” – recibe acá el nombre tradicional de la región: cananea. Es importante – siempre – tener presente que Mateo se dirige a una comunidad concreta en una región concreta. La predicación a los paganos y el lugar de los judíos parece un tema importante en este caso. Parece decir Mateo, que los paganos deben reconocer la prioridad de Israel: no se cierra la entrada de los extranjeros, si es que tienen una gran fe como esta mujer, pero los destinatarios de la salvación son los judíos (como no se ha de alimentar a los perros a costa de desentenderse de los hijos). La mujer, entonces, reconocerá no tener derecho alguno y ante ese gesto de humildad Jesús la reconoce capaz de recibir lo pedido. El texto, así mirado, no es misionero sino eclesial.


Como otros necesitados de salud, la mujer le pide “¡compadécete!” (eleêson): 9,27; 17,15; 20,30.31, acotando “hijo de David” (9,27; 20,30.31). Pero Jesús no responde. Lo que provoca la intercesión de los “discípulos” pidiéndole que le conceda lo que pide para que no siga gritando. No parecen preocupados por el bienestar de la hija de la mujer poseída de un “mal demonio” sino indiferentes a su problema; lo que les preocupa es la molestia, no la hija. Como los anteriores enfermos citados que piden compasión, esta lo hace “gritando”.


La negativa de Jesús tiene más densidad teológica que en Marcos: Jesús acota que no “he sido enviado” (= por Dios) sino “a las ovejas perdidas del pueblo de Israel”. Jesús ya lo había dicho a los que él enviaba delante suyo (10,6; cf. Jer 23,2; 27,6). Dos temas son interesantes: en el contexto de Mateo, esto se refiere a aquellas ovejas de las que se desentienden los fariseos de tiempos de Mateo; los miembros de Israel están perdidos porque quienes deben ocuparse de ellos son “guías ciegos” (23,16.24). Por otra parte, el texto puede leerse de dos maneras: “a aquellas ovejas de Israel que estén perdidas” o – como parece preferible – “a las ovejas (que es) Israel" que – todas ellas – están perdidas.


El dicho de Jesús y la respuesta de la mujer sobre los perritos, los hijos y las migas que caen es semejante (con matices: “de los niños”, Mc; “de sus señores”, Mt) a Marcos. El contraste entre “hijos” y “perros” parece aludir a los judíos (“hijos”, cf. Ex 4,22; Os 11,1) y los paganos (“perros”, cf. Fil 3,2-3; Ap 22,15). El término “perro” (aquí “perritos”) es ambiguo: se usa en sentido de algo despreciable (Ex 22,30; 1 Sam 17,43; 24,15), del varón que se prostituye (Dt 23,19), de un enemigo peligroso (Sal 22,17.21), y de algo impuro (cf. Job 30,1). Comparar a alguien con un perro es un insulto, y compararse a sí mismos con un “perro muerto” es un gesto de humillación (cf. 1 Sam 24,15; 2 Sam 9,8). 

No deben introducirse en el campamento santo (= Jerusalén) perros que coman algunos de los huesos del templo con la carne. Porque Jerusalén es el campamento santo, el lugar que escogió de entre todas las tribus de Israel…” (4QMMTc, fragm. 1, col II,9 – col III,2). 


Se ha pensado, por ejemplo, que el uso del diminutivo sirve para distinguir el perro doméstico del perro salvaje, e incluso se ha recurrido para mostrarlo a textos griegos y latinos, pero no a textos judíos. Lo más probable es que se refiera, entonces, sencillamente al contraste entre judíos-hijos y paganos-perros. El diminutivo puede servir - como se ha dicho - para aludir a los perros – o a sus cachorros – domésticos (de hecho el dicho transcurre en torno a la mesa familiar), pero sin duda se alude aquí a los paganos.


Se destaca que las dos veces (vv.25.27) la mujer se dirige a Jesús como “Señor”, y que se postra (proskynei, v.25) ante Jesús. Esta “postración” es verbo preferido en Mateo (13x, contra 2x en Mc, 3x en Lc y 11x en Jn, aunque 9x en 4,20-24) donde salvo el caso de la tentación (el diablo le pide que lo “adore”, 4,9.10) y en una parábola (18,26) siempre se dice de Jesús. Se trata de una actitud de postración ante lo divino, por lo que a veces se traduce por “adoración” y suele dirigirse a Dios (Ex 20,5; Lv 26,1; Dt 4,19) aunque puede realizarse en señal de respeto ante un superior (cf. Ex 18,7; Rut 2,10; 1 Sam 24,9; 2 Sam 1,2…). 


Mateo añade una referencia a la “fe grande” de la mujer que – como se dijo la semana pasada – es tema característico de Mateo en contraste con la “poca fe” de los apóstoles, y de Pedro. En Mateo, la fe es fundamentalmente la confianza en que Jesús es capaz de obrar un milagro (8,10.13; 9,2.22.28.29; de allí que en 8,13 y 9,29 Jesús dirá – como en este texto – que lo que le piden suceda conforme a la fe que tienen); en 17,20 y 21,21 se refiere a la fe de los oyentes capaz de obrar cosas importantes, de donde concluye la importancia de la oración (21,22). En 21,25.32 se refiere a que los sumos sacerdotes y ancianos no le han “creído” a Juan (por su testimonio sobre Jesús). Lo que se les critica a los “escribas y fariseos” es que descuidan lo único importante de la Ley: “la justicia, la misericordia y la fe” (23,23). También es usada en sentido de “fidelidad” (24,45; 25,21.23). Podemos decir, en suma, que la fe, aunque no tiene un sentido tan fuerte como encontramos en Pablo, esta se dirige a Cristo (no se habla de “creer en Dios” sino en lo que Cristo es capaz para nuestras vidas).


Pero es muy importante notar, como hemos dicho, que si los apóstoles son cuestionados frecuentemente por su “poca fe”, la “mucha fe” de esta mujer (como la del pagano en 8,10) es particularmente importante (especialmente por tratarse de gente de la que no se espera que tengan fe). Pero tampoco ha de dejar de tenerse en cuenta otro aspecto: Jesús anuncia un reinado de Dios del que invita a hacerse discípulos. Él mismo también está dispuesto a dejarse enseñar – por una mujer y pagana, ¡nada menos! – para ser fiel al proyecto de Dios. Sin duda que aquí esta mujer enseña a Jesús la novedad del reino. Y Mateo toma este elemento para dirigirse a su comunidad, mayoritariamente de cristianos venidos del judaísmo, para invitarlos a tener otra actitud frente a los paganos de su ciudad (ver 28,20). 

El video con comentario al Evangelio en
https://youtu.be/wHGdGKVchdE 
y también se puede ver en
https://blogeduopp1.blogspot.com/2023/08/video-con-comentario-al-evangelio-del_14.html


Foto tomada de www.taringa.net

lunes, 14 de agosto de 2023

Morir en nuestra ley

Morir en nuestra ley

Eduardo de la Serna

No sé si sorprendido, no sé si desconcertado, sí sé que asqueado. Tal es mi primera reacción frente al resultado de las elecciones Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO).

No seré yo el que pueda hacer un mesurado análisis mirando causas, razones, posibilidades, circunstancias y demás.

Creo que una característica de nuestros tiempos, en la región y más allá es la derechización. No solamente en América Latina, sino, obviamente también en EEUU y Europa (no me atrevo a opinar, lo que revela la información que nos llega, por cierto, de África, Asia u Oceanía, ¡nada menos!), pero derechización evidente. La cantidad de votos de Bolsonaro, después de todo lo que Lula había hecho por el pueblo brasileño debiera ser una señal de alarma. ¡Lo es!

Y no es insensato, entonces, mirar lo que ocurrió (no lo que “nos pasó”, como si fuéramos meros espectadores, y no responsables). Y, voy a dejar de lado – no debería – el triunfo de pensamientos como “todos son iguales” o “que se vayan todos”, porque, no sólo no acepto un “todos” tan igualador, sino porque frente a eso solo queda, o el derrumbe o el mesianismo. Mesianismo en el que nos desentendemos de todo y ponemos una confianza ciega, acrítica y servil en el obrar del mesías y sus árbitros (o caprichos). Y ejemplos abundan en el mundo para saber las consecuencias.

Con las sorpresas del caso, es más o menos evidente que todo quedó dividido en tres tercios. Y dos de ellos representan la muy derecha y la ultra derecha. Nada menos. Unión por la patria, con un candidato de centro derecha, en un partido que se ha caracterizado históricamente por su amplitud (la ancha vereda del peronismo, ha dicho más de uno o una) tiene – creo – dos posibilidades: o disputar corriéndose a la derecha o profundizar su propia identidad y “morir con las botas puestas”, o “en su ley”. No hace falta mirar las ideas – que no propuestas – de las derechas: no existe el cambio climático (¿?); la represión a toda protesta social (represión sin miramientos); la “justicia social” es una aberración; lo público debe quedar reducido al mínimo, casi nada (“achicar el estado es agrandar la Nación” se decía ya en tiempos de Martínez de Hoz), nada de salud pública, de educación pública, ni nada con olor a “populismo” (sic); las relaciones internacionales se reducen a sumisión a lo que dicte “la Madre Patria” del Norte; los mercados son la “moral” y lo que el mercado diga eso es bueno y hay que hacerlo (vender armas, vender órganos, vender hijos, vender droga, vender fauna…); la economía – es lo más sencillo – la manejará no con presiones sino directamente con acciones el FMI; es decir, para redondear: ¡ajuste! Y ¡más ajuste!

Si Unión por la Patria decide pelear ese electorado (además, creo que perderá, la gente, en esos casos, suele elegir el original y no la copia) deberá correrse (más) a la derecha (¡gracias, Alberto, tu aporte a la disolución ha sido inconmensurable!). La otra posibilidad – como muchos lo reclamábamos ya desde las elecciones de 2021 – es “hacer peronismo” y, en todo caso, perder “en nuestra ley” (que no es mi-ley): pelear hasta los tuétanos por justicia social, por reconocer al máximo los derechos, por más estado para que todos, todas y todes puedan acceder a ellos, pelear hasta la última gota de sudor por la redistribución de la riqueza y para que el salario no sea un costo más sino un reconocimiento de la propia dignidad, por la vigencia irrestricta de los Derechos Humanos, por el multilateralismo internacional, la independencia real de los poderes foráneos, FMI inclusive, el cuidado de la Casa Común, la integración latinoamericana, etc.

Si se decide esto último, cuentan conmigo… si se elige la derechización, lo siento mucho, es doloroso (y asqueante) ver cómo una cierta depresión social lleva a la desintegración o desaparición a lo que fue un sueño. Otros eligieron la pesadilla.

Video con comentario al Evangelio del domingo 20 "A"

Video con comentario al Evangelio del domingo 20 "A"



o también en

https://youtu.be/wHGdGKVchdE

Eduardo

domingo, 13 de agosto de 2023

«Más Bukeles y menos Zaffaronis”

«Más Bukeles y menos Zaffaronis”

Eduardo de la Serna



Con esa expresión, quizás la más infeliz que he escuchado en los últimos tiempos, lanzó (= vomitó) su propuesta de una autopercibida seguridad, Luis Petri. Basta ver a quién acompaña en la lista, o a quién acompaña en la vida para saber que no podía esperarse algo distinto de semejante “dinosaurio vivo”. Pero, puesto que la imagen de “mano dura” es vista como necesaria en más de un ambiente al que le han sembrado miedo sobre miedo, no está de más alguna pequeña nota. No precisamente sobre Zaffaroni, que no necesita ser presentado y que enaltece a nuestra patria con su sola presencia. Pero ¿qué se sabe sobre Bukele? Veamos: y no pretendo hacer referencia a su sinuosa historia, comenzando por un lado y terminando del opuesto del arco político; quiero referirme expresamente a lo que parece ser “el logro” de semejante espécimen en el tema “seguridad”.

Señalo esto porque, expresamente e intencionalmente, nada se sabe en nuestro país de lo que ocurre en otras partes, y menos aún en Centroamérica. Y, una de las cosas que expresamente se ignora es la gravedad de las llamas “Maras”. Presentar a las maras como meros “pandilleros” es “bajarles el precio”, para empezar. Las maras son un grupo que se identifican a sí mismos como una gigantesca familia a la que no cualquiera pertenece. Un muy estricto ritual de iniciación es imprescindible de superar, luego del que, y a continuación de un sangriento “bautismo”, se puede acceder, y los pertinentes tatuajes lo manifiestan ostensiblemente. Gigantescas pintadas en las paredes de los barrios dejan bien a las claras, al ingresar a determinada zona de la ciudad, cuál de las distintas maras es la dominante en el lugar. Y ellos garantizan la seguridad y tranquilidad del lugar, porque a uno de la familia no se lo toca ni se lo molesta (eso en nuestro lugar… no se puede garantizar que lo mismo ocurra “fuera”).

Estábamos en un barrio dominado por la “MS” (Mara Salvatrucha, de la que hablaremos) y se acerca a nosotros una joven muy hermosa para entregarnos las llaves de la capilla. Nosotros estábamos “protegidos” por los curas del lugar, con sus hábitos franciscanos bien visibles (ellos tienen “salvoconducto”) y los catequistas del lugar, también reconocidos en la zona. Le pregunté a uno de los curas si una chica tan hermosa no corría riesgos en un lugar tan poco “seguro”. “No… no la tocan porque es del barrio. Si fuera a otro barrio sería diferente”, me dijo. Entre paréntesis, en otro lugar totalmente diferente, con violencias diferentes (y quizás mayores) viví lo mismo al llegar a Tumaco (Colombia), en el que una avenida dividía los territorios de los Águilas Negras del de los Rastrojos (no se trata, en este caso de Maras sino de Paramilitares) y nadie podía cruzar al otro lado sin ser acusado de “sapo” y poner en serio riesgo su vida.

Curiosamente, las maras dominan con su presencia y su “autoridad” violenta, los barrios populares, no así los barrios de las clases dominantes. Eso ya nos invitó a la sospecha. Nos explicaban que tiene que ver con las migraciones. Es sabido que los principales grupos de migraciones clandestinas hacia los Estados Unidos, son originarios de Centroamérica. Eso pudimos verlo cuando tuvimos el honor de acompañar a Las Patronas en su maravilloso servicio a los migrantes que viajan montados en “La Bestia”, como llaman al tren que se dirige a la Ciudad de México al que suben ilegalmente (luego de sortear a la policía fronteriza de los EEUU (¿en la frontera entre México y Guatemala?); en más de una ocasión, los guardias del tren sencillamente arrojan a los “pasajeros”, como pudimos verlo en el caso de Walter, hondureño, al que arrojaron y las ruedas del tren le cortaron parte del pie derecho (tuvo suerte). Pero no solamente la policía fronteriza y los guardias ferroviarios son obstáculo a los migrantes centroamericanos, también las maras son una barrera que deben sortear (no en vano es evidente que los que logran llegar a los EEUU son un número ínfimo de los que han salido. Más al norte deben – además – superar a los “Coyotes”, falsos “ayudadores” para cruzar la frontera, en ocasiones traficantes de personas, vendedores de órganos, o simplemente asesinos a sueldo (que cobraron previamente una buena suma en dólares para “ayudar” a los incautos).

Es decir, las maras no afectan a los sectores económicamente poderosos de las ciudades sino a los marginales, precisamente a los que podrían querer migrar hacia el Norte. Y, si lo intentaran, las mismas maras intentan cortarles el paso. Y no hablamos de golpes, o simplemente “barreras” sino de asesinatos, violaciones y torturas. No es difícil suponer que las maras son eficaces medios del Norte para impedir la llegada de migrantes, siempre tan indeseados. Es sabido que migrantes salvadoreños en los EEUU, que se habían encontrado, luego formaron la “Mara Salvatrucha” (de El Salvador viene el nombre, evidentemente) y que fueron deportados a su país de origen. No es difícil ver en ellos una eficaz contribución a los EEUU en su política antimigratoria.

Pues bien, estas son las maras, las que, luego, descontroladamente fueron adueñándose de territorios enteros de El Salvador, Guatemala y Honduras especialmente. Llamar a estos grupos sencillamente “pandilla” es, como dije, falso de toda falsedad, al menos para lo que por “pandilla” se entiende (Don Gato y su pandilla, sic). Es a este descontrol al que Bukele enfrentó con una violación sistemática de los derechos humanos (lo que no les preocupa a los amantes de la mano dura que pretenden “menos Zaffaronis”).

Gustavo Petro mostró que logró, en la Bogotá humana, los mismos guarismos de baja de violencia que la mega-cárcel de Bukele con educación (con la ventaja que, unos son algo que siempre se ha de temer, especialmente en una eventual fuga, mientras que los otros son un aporte a la sociedad). No hay nada que se parezca, ni remotamente, a las Maras en Sudamérica (ni a los paramilitares en nuestra región). Pero si Luis Petri, del que con su habitual ironía “Patán” Ragendorfer afirmó que está “a la derecha de Atila”, pretende declarar la guerra al narcotráfico, las experiencias de Colombia, luego México y ahora Ecuador nos permiten saber y suponer lo que nos espera. Exactamente lo que no quiero para nuestro país.

sábado, 12 de agosto de 2023

Violencia buena o mala… según me beneficie

Violencia buena o mala… según me beneficie

Eduardo de la Serna



Es evidente que, en la calentura, en medio de la vorágine, es habitual no pensar y actuar “como salga”. Y eso: “no pensar”, es aquello de “ganancia de pescadores”.

Ante una campaña en la que nadie – o casi nadie, para evitar criticar alguna no muy evidente excepción – invitó a pensar, es obvio que lo principal es sobrevivir. ¡Sobrevivamos! Después vemos… Piquetes por acá y por allá, muertos por allá y por acá… ¡Sobrevivamos! ¿Pensar? Esa te la debo.

Una notita sobre las FARC

Es evidente que, en Argentina, poco y nada se sabe de las FARC (propiamente FARC-EP). Si hasta la pitonisa inefable hablaba de la presencia de armados de las FARC en el 2001. Y en otras ocasiones también se mentó su sombra. Ahora, como resulta que Facundo Molares participó unos 15 años de la guerrilla de las FARC no está tan mal que lo maten. Ya sabemos que el mejor enemigo es el enemigo muerto.

En Colombia, desde los 60-70 surgieron un número importante de grupos armados, los más importantes, no los únicos, eran el M-19, el ELN y las FARC-EP. Como era normal, entonces, los diferentes grupos pretendían o bien la toma del poder, para implantar un nuevo gobierno o lograr, por lo menos, unos cambios sustanciales de la sociedad. Notemos, entonces, que desde la primera mitad del s. XX en Colombia regía un acuerdo bipartidista de alternancia entre Liberales y Conservadores prácticamente inamovible. Fue, por ejemplo, a raíz de esta inmovilidad que luego de mil intentos el cura Camilo Torres Restrepo se incorporó a las guerrillas.

El cambio de sociedad, para muchos, no sólo era conveniente sino, además, urgente. Necesario. Es evidente que grupos que están en la clandestinidad precisan financiación (para mantenerse, sustentarse, armarse), con lo que diferentes operativos eran frecuentes. Eran tiempos en que, en muchísimos países, se veía clara la necesidad y urgencia de un cambio de gobierno y sistema, y florecieron las guerrillas. Hace muchos años, un participante en una charla que yo estaba dando me preguntó por mi supuesto parentesco con el “Che” Guevara. Y me dijo, preocupado, “Pero el ‘Che’ Guevara mató gente”, a lo que yo le respondí “¿Y San Martín, no?” Un buen, sensato, mesurado, desapasionado debate sobre la violencia siempre es necesario, ciertamente. Dentro de estos financiamientos, las guerrillas recibían apoyo desde el exterior. Es sabido, y razonable.

Pero en 1989, con la caída del Muro de Berlín, muchas cosas cambiaron. Y ese financiamiento mermó hasta desaparecer. Es el momento en el que algunas guerrillas, para financiarse, recurren a secuestros interminables en el tiempo, y a la venta de droga. El M-19 ya se había desmovilizado, y a muchísimos de sus ex militantes los habían asesinado desarmados, mostrando claramente que la sociedad necesitaba urgentemente cambios. Para muchos (y el gobierno especialmente) seguía vigente lo del mejor enemigo, el enemigo muerto.

Fueron tiempos en que más de la mitad del territorio colombiano estaba en manos de las guerrillas y, entonces, con debido asesoramiento israelí y yanqui, se comenzó el contrataque. Las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), debidamente financiadas, pertrechadas y sostenidas empezaron una contramasacre. El territorio empezó a recuperarse, pero no para devolverlo a sus antiguos ocupantes, sino para que las mismas AUC se lo apropiaran (es sensata la pregunta, por ejemplo, si un ex presidente colombiano atacaba a las FARC por ser ‘narco-guerrillas’, como decía, o si lo hacía para combatir a la competencia). Comenzó la etapa de los desplazamientos forzados. Con la situación así, “equilibrada”, (gobierno, empresarios, medios de comunicación) se ocuparon de la desmovilización. Pero no todos veían la conveniencia de hacerlo… les había ido bien. Los jefes habían sido extraditados (para que no dieran información) y así nacieron lo que se llamó “Bandas Criminales”, que son paramilitares con otro nombre. Las guerrillas resistían en sus territorios, bastante menguados, por cierto. Más de una vez se intentó llegar a acuerdos de paz, pero, actitudes inconvenientes de uno u otro lado, y, sobre todo, encontrar el modo de evitar que se repitiera la masacre del M-19 hacían muy difícil los intentos y los avances.

La debilidad de las FARC-EP y la firme decisión del presidente Santos de conseguir el premio Nobel de la Paz condujeron, con tropiezos, a la firma de los acuerdos de Paz en 2016. Salvo un grupo de disidentes, las FARC-EP acataron la desmovilización, el desarme y la incorporación, en todo caso, al sistema político (y no faltaron los asesinatos de desmovilizados, por cierto). Pero eso no implicó, por ejemplo, el desarme de muchos ex miembros de las AUC. A modo de mero ejemplo, es útil recordar el asesinato del presidente de Haití (2021), a manos de sicarios colombianos y el reciente asesinato del candidato presidencial ecuatoriano Fernando Villavicencio, también a manos de sicarios colombianos. Ese ambiente permite, al menos, vislumbrar, por qué quienes pretendían un justo y necesario cambio social en Colombia, se tomaron bastante tiempo, prudencial tiempo, en acatar el también necesario y urgente reclamo de Paz.

En suma, decir, desde Argentina, que Facundo Molares estuvo en las FARC suele ser más un dicho apto para confundir que un interesante elemento que permite conocer a una persona y su militancia política.

La violencia en la campaña

Es lamentablemente eficaz en manejo de los sentidos que suele ejecutar el grupo dominante. Cuando un hecho de muerte les aporta valor agregado, allí se suman: Cromagnon, para empezar. Pero si es Time Warp, la disimulamos; la tragedia de Once, ¡suma!, el ARA San Juan, lo tapamos, el suicidio de Nisman, ¡lo disfrazamos!, la muerte de Juan Pablo Kukoc en manos del policía Chocobar ¡vamos!, la muerte de Facundo Molares ¡infarto!, la muerte de Marcela ¡al ataque!, la muerte de Morena, ¡culpa de Kicillof! Y sigamos con Lucas González, Santiago Maldonado, Rafael Nahuel, y tantos, y tantos más.

Quizás si pensamos, analizamos, miramos, evaluamos, al menos evitemos la ganancia de pescadores, es decir, de ¡ser pescados!


Imagen tomada de https://conceptodefinicion.de/violencia/