jueves, 19 de julio de 2018

Cuando la mentira es la verdad


Cuando la mentira es la verdad


Eduardo de la Serna



El tema de “la verdad” es siempre complejo, es arduo, es relativo. Los filósofos hacen miles y miles de años que debaten el tema sin acordar. Pero, además – y sin pretender siquiera profundizar un poco el tema – hay que tener en cuenta que también importan los receptores de la supuesta “verdad”. Verdad que se acepta o no, se “cree” o no. Una mentira disfrazada y bien maquillada puede “venderse” como verdad y creerse como tal. De eso viven muchos y muchas.

Por supuesto que para aceptar algo como verdad o mentira uno debe conocer los hechos, y de cuántos más elementos disponga más posible es que acierte en la conclusión. Pero, y precisamente porque en centenares de ocasiones, la verdad/mentira es una mercancía, los emisores disimularán (o hasta negarán) lo que afecta a sus intereses. Y esta mercancía puede ser un alimento, un medicamento o un candidato. Y, por supuesto, vendiendo la mercancía, el vendedor, a su vez, se enriquece. No importa que el medicamento cure, lo que importa es que se venda.

¿Por qué Clarín y La Nación silenciaron durante casi un mes los aportantes “truchos” a la campaña de Cambiemos y ahora que el grito se transformó en aullido hablan de los “aportantes a las campañas políticas”? ¿Qué quieren disimular o esconder con “todos”? ¿A qué gobernadora quieren blindar? ¿Por qué junto a estas noticias insisten una y otra vez en la (incomprobada) “corrupción K”?

¿Por qué en la conferencia de prensa Macri repitió una y otra vez la palabra “tormenta” (una tormenta es inevitable, sus políticas de gobierno no) y siguió repitiendo que la inflación va a bajar un 10% sin ningún micro elemento que invite a creerle?

¿Por qué después de ignorar el tema (o acusar a los kirchneristas por ello) de los aportes truchos de los que legalmente ella es la principal responsable, Vidal no tuvo más remedio que echar a la contadora María Fernanda Inza, cuyo nombramiento había sido publicado el día anterior (es decir, nada importa hasta que estalla)? Fue curioso en su conferencia de prensa (¿otra?) convocada para hablar de los planes sociales (sic) como para dejar claro que “al tema de las denuncias no le damos entidad”, pero, ante la “sorpresiva” pregunta (¿preparada?) del periodista de Radio Provincia aprovechó para decir lo que “no iba a decir” y descargó tres medidas que había tomados al respecto (si no le preguntaban, ¿no nos enterábamos de lo que ocurriría con la efímera contadora?).

“el presidente y el tesorero del partido y los responsables políticos y económico-financiero de campaña serán pasibles de inhabilitación de seis (6) meses a diez (10) años, para el ejercicio de sus derechos de elegir y ser elegido en las elecciones a cargos públicos cuando: a) autoricen o consientan la utilización de cuentas distintas de las establecidas en esta ley para el financiamiento de la actividad del partido político o de la campaña electoral b) no puedan acreditar debidamente el origen y/o destino de los fondos recibidos” (ley 26.215, de financiamiento de los partidos políticos, art. 63).
Pero ambos, Presidente y Gobernadora, estoicos y firmes, para que quede claro que – al decir del increíble ministro Frigerio – “no vamos a apañar a nadie”, repitieron que se ponen “a disposición de la justicia”. Es decir, el implacable juez Claudio Bonadío y la despiadada Laura Alonso desde la Oficina anti-K (¡no!, perdón, Oficina Anti-corrupción) le morderán los talones a cualquiera que amague sacar los pies del plato. ¿Esto es creíble?

Y para no quedar rondando en un solo tema no quiero dejar de hacer mención a la situación de Nicaragua. Escucho voces “creíbles” que afirman que las noticias que circulan son ciertas y Daniel Ortega se ha transformado en un autócrata, o un dictador, mientras que otros igualmente creíbles afirman que es una campaña de la CIA con el apoyo de USAID y demás espacios imperiales. Mirando muchos que alertan por la situación debo decir que resulta creíble. Y no sería la primera vez que un militante guerrillero de ayer es un traidor a sus luchas pasadas (¿no, Pato?), pero tampoco sería la primera vez que la CIA despliega una campaña de mentiras para que un golpe por ellos deseado no sea socialmente rechazado (Pinochet y Videla fueron beneficiarios de estos “detalles”, por ejemplo). Lamentablemente, ver obispos y curas llorando en cámaras “no me mueve el amperímetro”. No es la jerarquía lo que me resulta garante de la “verdad” en estos casos, sino su militancia en favor de la vida y los derechos. Y no me consta de ellos en estos casos (tampoco lo contrario, por cierto). Si Romero, Samuel Ruiz, Helder Cámara, Arns o Angelelli lo dijeran creo que su “militancia evangélica” los avalaría; pero no sería la primera vez que sectores de la Iglesia son cómplices de luchas antipopulares (¿no, Christian?).

En la política nacional la consigna parece ser “hablar de lo que sea”, no dejar de decir cualquier cosa, total, la gente es desmemoriada y lo dicho ayer no se recuerda hoy (¿no, Jaime?). La cosa es una suerte de “bombardeo” de “verdades” (muchas incomprobables, o simplemente mentirosas), la cuestión no es que sean verdad, sino que sean compradas, esto es, creídas. “El presidente no duerme, preocupado por la pobreza” dijo la inefable Mirta (la misma que dijo que “el presidente lloraba”, cuando salimos “campeones” (sic) mundiales de fútbol en 1978).

Como ya hemos dicho alguna vez, es posible que la verdad sea “relativa” pero es evidente que los datos no lo son. La desocupación existe, por eso el Presidente debe decir que “me duele”; la corrupción existe, por eso deben ponerse “a disposición de la justicia” (en realidad, del Poder judicial, que no es lo mismo, ¡casi nunca es lo mismo!); la situación difícil para la mayoría existe, por eso deben decir “tormenta”. Lo que está claro es que el antiguo “si, se puede” se ha transformado en “no se puede” otro camino que este que el FMI nos ha impuesto. No se puede, pero que nadie se de cuenta, así vuelven a comprar.



Foto tomada de https://www.mundifrases.com/refranes/frases/mentira-y-verdad/


martes, 17 de julio de 2018

Comentario domingo 16B

La compasión ante el dolor es el “alma” de la pastoral

DOMINGO DECIMOSEXTO - "B"


Eduardo de la Serna




Lectura del libro del profeta Jeremías     23, 1-6

Resumen: Jeremías pronuncia una palabra muy crítica a los conductores de su pueblo, y anuncia la esperanza de que en algún momento habrá dirigentes como lo fue David y en el pueblo habrá justicia y paz.


En Israel y el mundo de su entorno es muy frecuente utilizar la imagen de los pastores para aludir a los dirigentes. Esto – políticamente hablando – se refuerza por el hecho de que el gran rey, David, había sido pastor. Jeremías ya había utilizado la imagen en 2,8; 10,21; 12,10. La imagen permite una serie de metáforas, si un pastor conduce mal, o se desentiende del rebaño, o – peor aún – si se abusa de ello, las perjudicadas son las ovejas. El texto litúrgico tiene una crítica, pero a su vez un anuncio. La clave, en este caso radica en “vienen días”.

Como es frecuente en los profetas el texto comienza con una descripción del hecho y su sanción. Juega con la palabra “ocuparse” (pqd), como no se ocuparon (favorablemente) del rebaño, Dios se ocupará (críticamente) de ellos. Las palabras y sus familias se repiten para resaltar el tema: “pastores”, “pasturas” (v.1), “pastores”, “pastorean” (v.2); pero lo que se dice de estos es que “destruyen” y “pierden” (v.1). “Destruir” es habitual en Jeremías, y también repite una idea: Jeremías anuncia “destrucción” (1,10) porque los dirigentes han “destruido” al pueblo; el pueblo será “perdido”, “dispersado” por Dios (9,16), porque los dirigentes lo han “dispersado” (10,21). Esa dispersión es que son “empujadas”, “arrojadas” fuera (16,15; 27,10.15…). Esto es “no ocuparse”, precisamente. La imagen de “destrucción” y sobre todo de ser “empujados”, “arrojados” pasa de la imagen campesina de pastores a una imagen más social. Israel fue arrojado de la tierra porque el rey se desentendió de él y los babilonios hicieron estragos. 

Pero de este pueblo cautivo, arrojado, Dios “reunirá” un “resto”. Dios mismo las “expulsó” debido al delito de los jefes, pero asimismo ahora las “reunirá”. La imagen vuelve a ser pastoril. El “resto” es frecuente en Jeremías (x24). Aunque en 6,9 la imagen es del resto de uvas en la planta y 24,8 a los higos, fundamentalmente se refiere a los “sobrevivientes”, como los que sobreviven luego de una matanza (o una batalla) (8,3; 40,15; 41,16; 42,15; 43,5; 44,7.12.14.28).  Luego de reunirlos, Dios elegirá “pastores”, pero estos serán “pastores que pastoreen” (v.4). Esto repercutirá en las ovejas que ya “no” (3 veces): no estarán asustadas, no temerán [ambos verbos remiten a la vocación de Jeremías, 1,8.17], no se perderán [se “ocuparán”] (v.4). 

A continuación el texto mira un futuro indefinido (“llegan días”), y pasa de “los pastores” al “pastor” por antonomasia, al Jefe modelo: David. Se abren así las puertas de la esperanza para su pueblo. Esperanza reforzada con el uso de la raíz tsdqjusticia. El retoño, vástago, renuevo (tsmh, Is 11,1; Jer 33,15; Zac 3,8) será “legítimo”, “justo” (tzdiq); “reinará un rey” que será prudente (ver 3,15; 10,21) y aplicará “el derecho y la justicia” (mispat – tzedaqá) en “la tierra” (haretz). Y en esos “días” habrá salvación y paz (is‘ – shalom) para Judá e Israel (los pueblos del norte y del sur finalmente reunidos; cf. Ez 37,15-28; Is 11,13). La justicia y el derecho son garantía de salvación y paz (cf. Is 9,6; 32,17).

Nota sobre “el día”. Es muy frecuente, especialmente en los profetas, la referencia a un “día” (yôm) futuro e indefinido. Puede ser día terrible o de salvación dependiendo del profeta o de la situación en la cual él predique (cf. Jl 2,2; Is 5,30; Sof 1,15). La imagen supone la confianza del profeta en que Dios camina en medio de su pueblo para castigarlo o bendecirlo, y sabe que eso ocurrirá “algún día”. No se refiere a un día previsto, concreto (y menos aún tabulado en la mente de Dios) sino a que de hecho Dios no se desentiende de la humanidad y de su pueblo. Y así como bendijo o castigó en la historia concreta, lo seguirá haciendo. Y – si es el caso  - “algún día” castigará “este pecado”, o “algún día” hará llegar la paz a su pueblo cuando este cambie de vida y de actitud.

Nota sobre “el derecho y la justicia”. Estas dos palabras son clave en el pensamiento bíblico (las encontramos juntas 69 veces en el AT; x39 en los profetas, x8 en Jer). Dios no elige a Israel porque sea el mejor de los pueblos, ni el más numeroso… lo elige para que siendo pequeño pueda mostrar ante los ojos de las naciones que “otro mundo es posible”, que se puede vivir de otro modo al modo de la corrupción, la injusticia y la violencia. Dios elige a Israel para que viva el derecho y la justicia (Is 5,7) y así muestre que es posible un mundo de hermanos.

Nota sobre “el Mesías”, y el “nombre” del rey. “Mesías” significa “ungido”, alguien que ha recibido una consagración litúrgica de consagración (ver Ex 40,9-11). En ese sentido, en la Biblia hay varios “ungidos”, como el rey al ser “coronado”; también los sacerdotes son ungidos; hay algún caso de profeta ungido (cf. 1 Re 19,16), e incluso – por ser “pueblo santo” – se habla de Israel como pueblo ungido (Hab 3,13). Coherentemente con la expectativa en la actuación “algún día”, ciertos escritos aguardan que “algún ungido” conduzca a su pueblo por caminos de fidelidad. No se trata de una expectativa en una persona concreta (no es “el” mesías, sino “un” mesías). De allí que en Israel hubiera diferentes esperanzas mesiánicas: algunos (quizás la mayoría) esperaba un mesías político (rey, al estilo David), otros esperaban un mesías sacerdote, o un profeta futuro… o más de un mesías (cf. Zac 4,14). De estos personajes se aguarda que sean fieles, que sepan conducir (“pastores”) a su pueblo en fidelidad, por eso recibirán nombres simbólicos como “Dios con nosotros, ‘immanû ’el (Is 7,14) o como – aquí en el texto litúrgico – Yahvé “justicia nuestra” (tzidqenû). Es interesante que el rey (= pastor) que no escuchó la voz de Jeremías, Sedecías (ver 21,3; 24,8…) significa “Yahvé mi justicia”. Es precisamente eso lo que el rey no hizo. Como el rey futuro lo hará, será justicia de todo el pueblo.

 
Lectura de la carta de san Pablo a los cristianos de Éfeso     2, 13-18

Resumen: la división y enemistad entre judíos y paganos queda anulada “en Cristo” que nos incorpora a “sí mismo” y nos reconcilia y da la paz. De ese modo, todos tenemos pleno “acceso” nada menos que al mismo Dios.


El discípulo de Pablo escribe una carta “abierta”, dirigida a diferentes comunidades. En ella, el tema “judíos” y “paganos” ahora “reunidos” es el tema central (como se vio la semana pasada). Con frecuencia se dirige a “ustedes” que, como hemos visto, son los provenientes del paganismo. De hecho, en un nuevo párrafo (v.11) comienza señalando “los gentiles según la carne”, “llamados incircuncisos”, “lejos de Cristo” (por no tener expectativa mesiánica alguna), “excluidos de la ciudadanía de Israel”, extraños de “las alianzas de la promesa”, “sin esperanza” y “sin Dios (atheoi)”… (2,12). En Rom 9,4-5 Pablo había dicho cuáles eran las riquezas de Israel, riquezas que comparten con los “paganos” al reconocerlos como hermanos (cf. Rom 15,27; 2 Cor 8,14). De eso se trata lo que los paganos carecían por estar “lejos de Cristo”. Pero ahora, “en Cristo” los que antes estaban “lejos” han llegado a estar “cerca” (v.13). “En sí mismo” crea, “en sí mismo” da muerte a la enemistad…

A esta “cercanía” el autor la llama “paz”. Precisamente porque entre judíos y paganos había “un muro” (parece referirse a la imposibilidad de los paganos de entrar en el Templo de Jerusalén. En caso de hacerlo serían apedreados como lo dice un cartel en el ingreso a fin de impedir la entrada a los no judíos. Este “muro” es derribado y calificado de “enemistad”. La “sangre”, la “carne” aluden a la vida entregada de Cristo que logra que los dos pueblos sean “uno sólo”. La “ley” con sus “mandamientos” y “decretos” (repetición exagerada sin duda para resaltar el “lugar” de la enemistad) constituye en auténtico muro, pero “en Cristo” todo se disuelve (o in-corpora) en un solo “hombre nuevo”. Cristo es ese hombre nuevo en quien ya no hay divisiones y – por lo tanto – la característica reinante es “la paz”. Ese cuerpo en el que ambos pueblos son introducidos provoca reconciliación con Dios, y muere en la cruz la enemistad. Esto es calificado, precisamente una vez más como “paz”, a los de lejos y a los de cerca (cita Isaías 57,19 que alude a los judíos de la tierra y de la diáspora, ahora releído en clave “judíos y paganos” como había señalado más arriba). Esta “paz” proviene “por”, “mediante” (dià) Cristo, como “mediante” (dià) la cruz vino la “reconciliación” y “ambos” (judíos y paganos) tenemos “acceso” al Padre “en” un espíritu (es interesante notar el esquema trinitario). Este “acceso” (prosagôgê) Pablo lo presentaba como “acceso” a la gracia (Rom 5,2), en Efesios (también 3,12) es acceso a Dios. La imagen puede provenir del acceso al templo (que tenían vedado los paganos, insistimos), o todos salvo el Sumo Sacerdote el ingreso en el Santo de los Santos (Heb 10,19-22). La “entrada” al campo divino, al espacio de Dios, a Dios mismo ha sido abierta pacíficamente por la reconciliación alcanzada “mediante” la cruz. Esta novedad, ya no se alcanza en el cumplimiento de la “ley”, por el contrario, se logra estando “en Cristo” que es el hombre nuevo (cf. 4,24; Col 2,9-10) que, por lo tanto, vive reconciliado con Dios y “en él” lo estamos todos ya que la enemistad ha sido derribada y anulada.

 
Evangelio según san Marcos     6, 30-34

Resumen: Jesús recibe a los que había enviado y quiere que descansen. Pero la multitud lo sigue y Jesús, movido por su amor entrañable les enseña para que encuentren el camino.


El texto litúrgico prepara un cambio quizás extraño. La liturgia presenta sólo la introducción a la llamada “multiplicación de los panes” que se leerá la próxima semana, pero no seguiremos leyendo Marcos sino que se pasa a leer Juan, el cual se leerá por 5 domingos seguidos (domingos 17º a 21º durante el año), recién el domingo 22 se retomará el Segundo Evangelio. El motivo – seguramente – se debe a que siendo Marcos el evangelio más breve al introducirse elementos de Juan (que además, no se lee habitualmente “durante el año”) se pueden completar las lecturas necesarias. Ciertamente esto altera la línea teológica de Marcos que en el relato de la “multiplicación de los panes” tiene su intención propia (recordar, por ejemplo, que Marcos – y lo sigue Mateo – presenta dos multiplicaciones, una en territorio judío y otra en territorio pagano con un posterior diálogo con los suyos, referencia a la barca y los panes y cuestionamiento de la teología de los fariseos).

Siguiendo un relato continuado, Marcos ha presentado a Jesús enviando a los suyos en misión, y el relato muestra hoy la llegada de los enviados contándole “lo que hicieron y enseñaron” (v.30). En el ínterin narrativo (mientras los enviados se han ido), Marcos pone a modo de paréntesis la muerte del Bautista, omitida en el texto ya que se lee en la fiesta del Santo. Así como lo hace Jesús luego de predicar seguramente porque pretende “descansar” (4,35), procura aquí lo mismo para sus compañeros (lugar desértico, êremon) porque no tenían tiempo ni para comer. Fueron en la barca (es interesante la importancia que la barca, ploion tiene en Marcos: x13 en Mt, x8 en Lc, x7 en Jn y x17 en Mc [no parece que se deba entender como “barca = Iglesia (quizás sí lo sea en Mateo); simplemente Marcos despliega el ministerio de Jesús en torno al lago de Galilea]). 

La actitud de la gente que “corre” para alcanzarlos allí donde lleguen, de “todas las ciudades” prepara la actitud central de Jesús: la compasión, que – además – dará pie a la “multiplicación de los panes”. Al bajar ve “una gran multitud” y es esto lo que lo mueve a “compasión” (splagjnizomai) a causa de ellos. La imagen de un grupo “como ovejas sin pastor” (es un tema frecuente en la Biblia, cf. Núm 27,17; 1 Re 22,17; 2 Cro 18,16; Jdt 11,19; Ez 34,5), el “pastor” es imagen del dirigente (religioso y/o político); lo que se afirma del rebaño / ovejas sin pastor es que andan “dispersos” (1 Re; 2 Cro; Ez), sin un “conductor” (Núm; Jdt); el texto paralelo de Mateo añade “vejados y abatidos como ovejas que no tienen pastor”, molestos y caídos (como se ve, Mateo ha dejado la metáfora pastoril para entrar en un terreno más social). No se dice en el texto a qué se refiere concretamente, pero la idea es clara: abandono, sin conducción. Jesús ve a la multitud (ojlos) pero lo que hace para “orientar” a las ovejas es “enseñarles muchas cosas” [notar que aquí, la compasión lo mueve a la enseñanza, luego multiplicará los panes, en el segundo relato, en cambio, la compasión lo mueve a multiplicar los panes, cf. 8,2]. “Enseñar” (didaskein) es algo propio de Jesús, el Maestro (didáskalos) desde el comienzo del Evangelio (1,21.22), y lo hace “con autoridad” y “como es su costumbre” lo hace a la multitud (10,1; cf. 2,13; 4,1.2; 6,2.6). La enseñanza de Jesús (pastor) es la que permitirá a la multitud (ovejas) orientarse. Esa ausencia es lo que había “conmovido” a Jesús. La compasión (splagjnizomai tiene su origen en splgjna, las entrañas [recordar que es en las entrañas donde está la sede de las pasiones, del amor, las sensaciones; cf. 2 Cor 7,15; Fil 1,8; 2,1; Flm 7.12.20…]; en ocasiones puede traducirse por “entrañablemente”) mueve a Jesús frente a la situación de carencia (1,41; 6,34; 8,2; 9,22) sea para obrar un milagro o para “enseñar” a las “ovejas sin pastor”.

Foto tomada de www.eltiempo.com

sábado, 14 de julio de 2018

El descrédito del gobierno de Cambiemos y la utilización de lo religioso

El descrédito del gobierno de Cambiemos y la utilización de lo religioso




En noviembre de 1969 el dictador Juan Carlos Onganía consagró la republica Argentina a la Virgen de Luján. El gobierno atravesaba un profundo descrédito social y político que terminó con su presidencia pocos meses después. Con motivo de este acto, el Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo repudió esa iniciativa en un documento elaborado entonces por Lucio Gera.
Viene a nuestra memoria este hecho cuando vemos que el actual gobierno intenta acercarse a la institución eclesiástica, seguramente porque un nuevo descrédito social y político lo abruma. A los Te Deum habituales, en los que participan circunspectos los funcionarios del gobierno, debemos añadir otros en estos días. Las fotos habituales de gobernadores con obispos, sea en la Semana de Pastoral Social en Mar del Plata o en la recepción de la gobernadora Vidal al nuevo Arzobispo de La Plata (dos encuentros en un par de días); la consagración de su persona y la ciudad por parte del Alcalde de la Ciudad de Buenos Aires al Sagrado Corazón de Jesús; los intentos de diálogo de algunos intendentes con los obispos en los que aparentemente se buscaría una suerte de canal de diálogo (o “Mesa de Enlace”, en otros casos).
El gobierno nacional, los gobiernos provinciales o municipales, tienen todos los medios a su alcance (excesivos y oligopólicos, lo hemos señalado) para difundir y hacer públicos sus actos de gobierno. La búsqueda de estos canales de diálogo -que nos recuerda instancias semejantes entre la dictadura cívico-militar y el episcopado argentino- se parece a un intento político de salir en la foto abrazados con la Iglesia, de contar con su bendición, de parecer amigables. Hasta incluso la voluntad de “dejar pegada” a la comunidad eclesial con las perversiones y mentiras sistemáticas que a diario nos ofrece el gobierno de Cambiemos. Rechazamos todos esos intentos de utilización de la imagen de la Iglesia para legitimar un gobierno que ha perdido buena parte de su legitimidad a causa de sus propios actos.
Creemos que podemos dar gracias a Dios (Te Deum) cuando los pobres tienen trabajo y tienen pan; se consagrará un país o una ciudad cuando el corazón de Jesús esté lleno de alegría por la vida plena de sus preferidos; esperamos que el verdadero enlace se produzca cuando las mesas estén llenas de niños sonrientes y vida compartida. Es contradictorio que un gobierno insensible, que ha demostrado no tener corazón, se interese por el corazón de Jesús. Con desnutrición infantil, sin cobertura sanitaria, sin educación pública garantizada en las escuelas y universidades, sin justicia en el salario de los trabajadores y jubilados, no habrá unidad con Dios, porque “el que no ama, no conoce a Dios” (1 Jn 4, 8).
Mientras tanto, queremos manifestar nuestro rechazo a estas actitudes siempre marquetineras del gobierno al cual, una vez más, queremos invitar y hasta exigir que se convierta a los pobres para encontrar en ellos el verdadero rostro del Dios de la Vida.

Grupo de Curas en la Opción por los Pobres
14 de julio de 2018


Foto tomada de https://www.diariodemocracia.com/provinciales/186929-vidal-estuvo-presente-tedeum-catedral-plata/

viernes, 13 de julio de 2018

Nueva mirada a la película “María Magdalena”


Nueva mirada a la película “María Magdalena”

Eduardo de la Serna



Luego de una “primera mirada” sobre la película sobre María Magdalena, quisiera detenerme ahora en otros elementos de esta obra.

A la vez que vi esta, pude ver también “Pablo, apóstol de Cristo” y la comparación (y el contraste) me sirve para avanzar en lo dicho.

La película sobre Pablo (que – quiero señalarlo para ser claro – me resultó insufrible y lamentable) pretende “mostrar a Pablo”, pero como si fuera una “vida de…” y, en lo personal, ese Pablo no me resultó creíble. Podría señalar errores y horrores históricos y literarios, pero, ya lo he dicho, no creo que una obra artística, deba ser una suerte de “documental”, pero – ¡eso sí! – debe resultar creíble. Y ni Pablo, ni Lucas, ni escenas varias, ni pretensiones supuestamente históricas me resultaron interesantes ni creíbles. Incluso, los diálogos entretejidos con citas paulinas (o que afirman serlo) me parece una búsqueda de “afirmar” el Pablo presentado con “la Biblia”. Ocurre todo lo contrario con María Magdalena. Jesús habla y casi nunca son citas evangélicas. Es el Jesús y la Magdalena que la película quiere presentar.

Una cosa obvia en una película es preguntarse por qué el director presenta tal o cual cosa… Que Jesús y la mayoría de los discípulos sean bastante adultos quizás sea simplemente para lograr dos objetivos: primero centralizarse absolutamente en María, y que Jesús sea una suerte de “complemento necesario” y, además, creo que intenta des-erotizar el personaje con el fin de mostrarla desde una exclusiva intención discipular. Creo que lo ha logrado. María aparece como pescadora (Magdala es una ciudad donde sus habitantes mayoritariamente lo eran, pero en la película se la muestra a María llevando redes, limpiándolas y pescando en el comienzo del film. Todo invita a pensar en ella como “pescadora de hombres”. Otra escena interesante es la presentación del ganado menor cuando Jesús expulsa los vendedores del templo que se intercala rápidamente con escenas de la crucifixión, como haciendo referencia a Jesús “cordero que quita el pecado del mundo”, o “cordero pascual”. Desde el principio Pedro, interesantemente un personaje de tez morena, ve que María será causa de división, cosa que repite al final: “nos has debilitado”. Pedro mismo es quien habla de la “piedra” de edificación de la Iglesia, pero solo se refiere a los varones. Pero, sin embargo, es interesante que Jesús, que los envía de dos en dos, a Pedro lo envía con María y si al principio, él va delante, luego de una dura escena frente a la violencia romana donde se manifiesta la compasión de ella con las víctimas por sobre “la obediencia” de él, es María la que lleva la delantera en la escena final. El autor elige presentar a un grupo grande con velas (no con lámparas de aceite) cuando Jesús enseñará el Padrenuestro, poniéndonos en un clima litúrgico. Incluso, cuando Jesús va a ser sepultado se ve claramente una cruz en el cementerio, sin duda intentando “actualizar” la escena. Jesús se deja enseñar por María cuando se dirige a predicar solo a mujeres, como luego lo hará María como testiga del resucitado.

Sin duda podrían multiplicarse las referencias (como el encuentro de María con la Madre de Jesús que incluye al final una bella escena de La Pietà) pero creo que esto es suficiente para señalar la clarísima intención feminista de Garth Davis, el director y de Helen Edmundson, la escritora. La escena inicial y a su vez conclusiva, presenta a cierta “ella” preguntando por el reino (tema central y habitualmente malentendido en toda la película por los discípulos) y la referencia al “grano de mostaza” que siembra “una mujer”. María sumergiéndose en la pascua (como se ve en la escena de la muerte de Jesús que ilustra el comienzo y final) – como un océano - puede entender a Jesús y predicarlo a pesar de la incomprensión y celos de los discípulos.

Es posible que haya una cierta influencia de la María presentada en los evangelios Apócrifos (por ejemplo, por su relación con Pedro), pero de ninguna manera llega al “conflicto” que plantea Dan Brown en el Código Da Vinci además de la supuesta relación erótica entre ambos que él presenta [al comienzo, cuando María ayuda en un parto a una mujer, le dicen a su hermano que la partera afirma que “María es buena para eso” y él pregunta “¿no lo son todas?”… El “género” ha señalado históricamente aquello para lo que las mujeres “han de ser” buenas o aquello para lo que son inútiles (como eso de ser discípulas, por ejemplo); del mismo modo los mitos “magdalenianos” la han mostrado o bien prostituta o bien pareja de Jesús, porque parece que la mujer debe “decir” en función del cuerpo, no de su militancia discipular en el seguimiento de Jesús, como en este caso]. Es razonable que el gnosticismo presente a una mujer (Sofía) como la que está en conflicto con la estructura, la institución y la norma (Pedro), pero nada de eso se ve en la película.

La intención expresamente feminista intenta mostrar no a una María Magdalena año 33 sino s.XXI. Una discípula, una apóstola. Una mujer que puso un grano de mostaza en la historia y – aunque pequeño en su origen – llegó a tener ramas tan grandes como para que aniden las aves del cielo. Las nuevas imágenes de María, la de Magdala, nos muestran una auténtica discípula que – más allá de imaginaciones, leyendas o mitos, nos muestre el seguimiento de Jesús como un desafío, aunque sea frecuentemente malentendida, desde el comienzo, donde la consideran endemoniada, hasta el final, predicadora solitaria. Lamentablemente no ha sido distinta la historia de las mujeres en la Iglesia en estos milenios. Quizás tanto dolor femenino sea de parto de una Iglesia nueva e igualitaria. María, la de Magdala, ruegue por nosotros.


Foto tomada de http://www.ecuavisa.com/articulo/entretenimiento/internacional/368711-pelicula-que-busca-cambiar-imagen-maria-magdalena

martes, 10 de julio de 2018

Comentario domingo 15B

La obra y predicación del Reino


cuenta con aquellos a los que Jesús ha enviado


DOMINGO DECIMOQUINTO - "B"


Eduardo de la Serna





Lectura de la profecía de Amós     7, 12-15

Resumen: La palabra dura de Amós es cuestionada por el sacerdote encargado del santuario y pretende expulsarlo de la tierra. Amós insiste en que es Dios mismo quien lo ha llamado y encargado hablar a Israel.


Amós es un profeta sumamente conflictivo, “no tiene pelos en la lengua”. Y eso molesta. Después de una serie de oráculos muy duros (muchos comenzados directamente con “Ay de los que…”. Cf. 5,7.18; 6,1) en el capítulo 7 comienzan una serie de visiones (“Esto me hizo ver el Señor Yahvé”, cf. 7,1.4.7; 8,1). Pero entre la 3ª y 4ª visión el profeta (o el recopilador) se interrumpe y narra el conflicto de Amós con el sacerdote de Betel, Amasías (7,10-17). El texto litúrgico es un fragmento de este conflicto.

Amós es proveniente del sur, de Judá, pero se sabe enviado por Dios a predicar en otro pueblo, en Israel, al norte. Ante la predicación tan dura, el sacerdote le informa al rey (vv.10-11) y sin que conozcamos la respuesta de éste, toma la iniciativa de expulsar a Amós a su tierra (“vete”, v.12). Irónicamente, el nombre del sacerdote, “Amasías”, significa “Yah[vé] es fuerte”. Betel es quizás el más importante santuario de Israel, reestructurado por el rey Jeroboam al asumir el trono luego de la muerte de Salomón (cf. 1 Re 12,29). Amós ha hecho frecuentes referencias a Betel (cf. 3,14; 4,4; 5,5.6) y criticado con mucha dureza el culto; es interesante recordar que “Betel” significa “casa de Dios”. No es culto lo que Dios quiere sino justicia. El culto sin una vida de justicia debe verse como idolatría, un “Dios hecho a nuestra imagen”. 

Con nueva ironía, el sacerdote informa al rey que en Betel (casa de Dios) el profeta conspira contra la “casa de Israel” (en este caso, entendida como la dinastía del rey). El rey, homónimo del primero, Jeroboam II se ha caracterizado por llevar adelante un gobierno en el que los ricos se desentienden de los pobres, los oprimen, e incluso roban. Y Amós ve en esto el foco de la corrupción que terminará destruyendo al mismo pueblo. Israel y Judá tienen su razón de ser en vivir como auténticos hermanos, el “derecho y la justicia” (5,7.24; 6,12), y entonces, vivir de una manera opuesta es indicio de que se han olvidado de Dios (y Dios se desentenderá de ellos). 

Es ante esto que reacciona Amasías. Por un lado le afirma que debería ir a predicar a su tierra (Judá) y no en un lugar del que no es parte. Además le reitera que donde está hablando es “betel” – santuario del rey -  casa del reino” (nueva ironía).

Algo importante para una buena comprensión del texto es que el “profeta” (nabî) con mucha frecuencia se trata de un personaje “profesional”, alguien que recibe (muchas veces de la corte) un salario por “pronunciar una palabra”, especialmente cuando se espera algo en relación al futuro: salud, cosecha, guerras, etc… A cambio de salario el nabî “profetiza”. Es lo que dice Amasías a Amós, que vaya a “ganarse su pan” a su tierra. Y es eso lo que Amós dice al afirmar que no es “profeta ni hijo de profeta” (profesional, ha de comprenderse). De hecho, su profesión, y con lo que se sustenta, es ser campesino, pastor (cuidador de ganado, como sabíamos por 1,1) y “picador de sicómoros” (el sicómoro es una higuera silvestre a la que se la “pica” en el tiempo preciso para eliminar el sabor agrio de los frutos. Suele ser alimento de los pobres). No sabemos si se trata de ganado y frutos propios de Amós o si se trata de un jornalero, pero lo cierto es que no profetiza por dinero. No es por eso que está en Betel sino porque “Yahvé lo tomó…” y le dijo “ve y profetiza a mi pueblo Israel” (v.15). 

A modo de conclusión – omitido en el texto litúrgico – Amós “profetiza” a Amasías: ya que le dice que “no hable” pues “hablará”, y lo que dirá será terrible para el sacerdote y su familia.


Lectura de la carta de san Pablo a los cristianos de Éfeso     1, 3-14

Resumen: Un himno canta los beneficios históricos de Dios a su pueblo Israel alcanzados en plenitud en Cristo. Pero esos dones también se amplían a los paganos por la fe en el Evangelio predicado.

El autor de la carta a los Efesios, un discípulo de Pablo, introduce un himno que posiblemente ya conociera. El mismo comienza con una “bendición”, que reemplaza las habituales “acción de gracias” típicas de Pablo (lo mismo ocurre en 2 Corintios y en 1 Pedro). En el himno, para comenzar, debe notarse que la primera parte está en primera persona del plural (“nosotros”) mientras que a partir de v.13 pasa a la segunda persona del plural (“ustedes”).

Los verbos que se atribuyen como beneficio a “nosotros” son: bendecido, elegido (santos, hijos adoptivos), tenemos redención, nos dio a conocer el misterio, somos herederos, ya esperábamos (vv.3-12). Es evidente que todo esto se dice en ambientes judeo-cristianos. “En Cristo” se han alcanzado todas las esperanzas y plenificado todo lo que ya había. Todo aquello que los judíos decían de sí mismos, o que aguardaban está allí señalado como alcanzado a partir de Cristo. 

Los judíos saben que han sido elegidos, es lo propio de su ser como pueblo (Dt 7,6; 1 Re 3,8; Sal 105,43; 106,5; Is 43,20). Pero esta elección es a “ser santos” porque Dios “es santo” (Lev 11,44.45; 19,2; 20,26). “Irreprochable” (ámômos) es  propiamente lo que se dice de los animales para la ofrenda, que han de ser “sin defecto” (Ex 29,1; Lev 1,3; Num 6,14…) pero se pretende también del creyente (2 Sam 22,24.33; Sal 15,2; 17,24.31.33…). Ser “hijos adoptivos” se afirma también de Israel (cf. Ex 4,22.23; Os 11,1; cf. Rom 9,4). La “redención”, liberación es un “desatar” de algo que tenía cautivo a alguien. Esto se repetirá en relación a la “herencia” en v.14. La “riqueza de la gracia” se manifiesta en esta redención y el perdón de los delitos.

El “misterio” es una terminología importante en la carta. La palabra es frecuente en la literatura apocalíptica, se refiere a circunstancias del plan de Dios en la historia que resultan incomprensibles para el pueblo “en este momento”, pero que se espera en un futuro “Dios revelará”. En esta epístola (3,3.4.9; 5,32; 6,19; cf. Col 1,26.27; 2,2; 4,3) se trata de que al fin se ha revelado que tanto judíos como paganos participarán de las bendiciones de Dios:

…cómo me fue comunicado por una revelación el conocimiento del Misterio, tal como brevemente acabo de exponerles. Según esto, leyéndolo pueden entender mi conocimiento del Misterio de Cristo; Misterio que en generaciones pasadas no fue dado a conocer a los hombres, como ha sido ahora revelado a sus santos apóstoles y profetas por el Espíritu: que ustedes los gentiles son coherederos, miembros del mismo Cuerpo y partícipes de la misma Promesa en Cristo Jesús por medio del Evangelio, del cual he llegado a ser ministro, conforme al don de la gracia de Dios a mí concedida por la fuerza de su poder”. (3:3-7)
Pero esto, ocurriría en “la plenitud de los tiempos” (cf. Gal 4,4, aunque aquí utiliza jronos mientras en Efesios usa kairós). Así, “todo” se “recapitula”, tiene por cabeza (anakefalaióô) a Cristo. 

Así somos “herederos” (klêroô) algo elegido de antemano, previo designio, su voluntad (es clara referencia al plan de Dios), lo cual es algo que “esperábamos”. Obviamente todo esto se ha alcanzado plenamente “en Cristo”, es “alabanza de la gloria” (vv.1,6.12.14). 

Pero “Pablo” da aquí un paso más (en coherencia con el “misterio”): “ustedes”, los no judíos “también” recibieron el “espíritu” de “la promesa”. Para comenzar, esto ha tenido el clásico movimiento paulino de “palabra y respuesta", han “oído” y han “creído” en el Evangelio (Rom 10,14). Esto es como un tatuaje (sfragizô), un sello indeleble (2 Cor 1,22; cf. Ef 4,30) con el que el Espíritu se fija en la vida de “ustedes”. Es espíritu de la promesa que “ustedes” antes no tenían (2,12) pero de la que ahora participan (3,6). Este tatuaje “marca” (arrabôn; ambas palabras sfragizô y arrabôn se encuentran en 2 Cor 1,22) la “herencia” (klêroô) para esa redención / liberación (cf. 1,7.14; 4,30) de su posesión, para alabanza de su gloria. Este don del Espíritu, signo de la “plenitud de los tiempos” está grabado en “ustedes” y de ese modo participan, con su fuerza y su gracia, de todos los dones que Dios otorgó a su pueblo elegido del cual ahora “ustedes” participan por la predicación y la “fe” en el Evangelio.


Evangelio según san Marcos     6, 7-13

Resumen: Aquellos que Jesús eligió para que estén con él son ahora enviados para continuar con la misma obra y palabra del Maestro. Deben manifestar plena confianza en el Dios que los acompaña en el camino, pero a su vez saber que en muchos casos serán rechazados.


El Evangelio de Marcos comienza en el texto de hoy (en realidad comienza en la segunda parte del v.6) la tercera parte de la primera unidad (1,14-8,30). Como las dos unidades anteriores comienza con una referencia a los discípulos (1,16-20; 3,13-19) aunque dando siempre un paso más a la anterior. Al comienzo los elegidos son signo de lo que comienza (el Reino), luego están llamados para estar con él y son enviados a predicar y expulsar demonios cosa que se concreta en el texto de hoy. 

El envío de “dos en dos” alude a la necesidad de dos personas para dar testimonio de algo (Dt 19,15). Y lo primero que se destaca es el poder / autoridad (exousía) para expulsar demonios. La autoridad manifiesta la capacidad de Jesús, su palabra tiene autoridad, y se manifiesta en sus hechos (como la expulsión de demonios; es decir, Jesús “dice” que el Reino está llegando, y eso se manifiesta patentemente en su capacidad de expulsarlos); comunica esa autoridad / poder a los suyos (3,15; 6,7; cf. 13,34). Pero con esa misma autoridad (de Hijo) también expulsa a los vendedores del Templo mostrando el sentido que el Templo tiene en el proyecto de Dios (“casa de oración para todos los pueblos”). 

La “expulsión” (exballô), el “poder” (exousía) sobre los “demonios” (daimonía) o “espíritus inmundos” como se ha visto con frecuencia es tema importante en Marcos. Los “espíritus inmundos” (pneuma akathartos) es un término preferido por Marcos (Mt x2; Lc x6 [Hch x2], Mc x11). Hay una estrecha relación entre esta “expulsión” y la inauguración del Reino de Dios; por otro lado – se ha dicho en otro lugar – es importante señalar que propiamente hablando “Jesús no hace exorcismos” ya que un exorcismo es un ritual, supone  una serie de “ritos”, mientras que lo que se dice de Jesús es que con su autoridad los “expulsa”. Nada puede/n hacer el/los demonio/s ante esta autoridad que, se señala en el texto, Jesús comparte con sus “enviados”. No es ajeno a esto que el envío sea con autoridad para hacerlo. El resto es una suerte de complemento: el anuncio del Evangelio y los destinatarios.

El envío tiene dos partes, la primera una “orden” (paraggellô, v.8) luego “les dijo” (“elegen”, v.10; en este caso la fórmula “y les decía”, kaì élegen autois es frecuente de Marcos: 2,27; 4,1.2.21.24; 6,4.10; 7,9; 8,21; 9,1.31; 11,17).

La primera orden a los “enviados” (apostéllein) alude a lo que pueden y lo que no deben llevar en la misión. La segunda palabra alude al lugar y modo de relacionarse con los destinatarios. Con un breve sumario (v.12-13) alude a la realización del encargo: si habían sido enviados “a predicar y con autoridad para expulsar demonios” (3,14-15) aquí se indica que lo hicieron. Se acota un tercer elemento que es la sanación de enfermos “ungiéndolos con aceite” (cf. Sgo 5,14). 

Lo único que pueden llevar los misioneros es un bastónsandalias y sólo una túnica. El bastón es propio del caminante. Es un cayado para sostenerse en el trayecto largo, simplemente una ayuda para caminar (es interesante que en el texto Q que usan Mt y Lc dice que tampoco han de llevar bastón, Lc 9,3 / Mt 10,10). Lo que no han de llevar es aquello que les garantizaría el sustento (pan, un bolso, o dinero). La confianza en el Dios que proveerá es el punto de partida del criterio misionero. En Jos 9,3-16 los gabaonitas para no ser aniquilados y parecer peregrinos distantes y pobres se calzan sandalias viejas, bolsas viejas, pan seco. Es un signo de la pobreza y la astucia les permite salvar sus vidas. Por el contrario, Pedro debe salir de la cárcel rápidamente para lo que el ángel le encarga calzarse las sandalias, ponerse el manto y ajustar el cinturón (Hch 12,8). Se trata, entonces, de implementos del caminante. La túnica es el vestido común, y basta con una sola (cf. Mt 5,40; Lc 3,11). Los misioneros deben viajar “ligeros de equipaje” para estar prontos a confiar en Dios que acompaña y cuida.

En cuanto al destino, deben aceptar la hospitalidad de quienes los reciben. Pero han de tener en cuenta la posibilidad del rechazo. En este caso, el polvo adherido a los pies (cf. Is 49,23) deben sacudirlo para que no quede memoria de aquellos (cf. Hch 13,51; 18,6). 

Continuando el ministerio de Jesús, entonces, los “enviados” expulsan demonios, predican y sanan enfermos. Los discípulos empiezan a ocupar su lugar en el Evangelio (aunque serán constantemente malos entendedores del mensaje de Jesús; de eso se trata gran parte de lo que continúa el texto).


lunes, 9 de julio de 2018

Palabras mágicas


Palabras mágicas


Eduardo de la Serna



Debo confesar, a esta altura del partido, que ya me tienen cansado, ¡harto!, las palabras mágicas del imperialismo por las que todo funciona como por arte de trampa. Muchas las conocemos y repetimos para que todo funcione como “es debido”: populismo, “se robaron todo”, transparencia, grieta, “justicia” (por “poder judicial”)… Basta con pronunciarlas para que todo vuelva al orden primordial, a lo que “debe ser”, a lo que “dios quiere”, a lo que nunca debió haberse olvidado.

Y bien podríamos preguntarnos – de puro rebeldes - ¿qué pasaría, por ejemplo, si verdaderamente hubiera justicia en el poder judicial? Tres cuartas partes del gobierno estarían siendo verdaderamente investigados, los presos políticos estarían libres y muchos políticos oficiales estarían presos, Lula y Correa podrían visitar nuestro país y tres cuartas partes del poder judicial estarían inhabilitados para toda función pública y más de un Claudio se encontraría sin su título de abogado (si es que lo tiene). Pero dejo esto para otros sueños, y quiero brevemente pensar en una de las palabras mágicas más poderosas. Me refiero a “corrupción”. Por supuesto que, como corresponde a la magia, sólo los magos pueden pronunciarla, y así corrupción se dice del gobierno anterior y nada salpica al actual a pesar de las decenas y decenas de veces que lo ameritarían, desde Panamá a las Bahamas, del Correo a Avianca, de la energía solar al transporte eléctrico. ¡Pero no! No aplica… como no aplica hablar de corrupción a la gigantesca estafa de la Volkswagen en los EEUU, o el lavado de dinero de los cárteles mundiales en gigantescos bancos que también se realiza “allí”. Con esa palabra mágica están presos o amenazados de estarlo varios personajes que tienen la marca de Caín en su frente: ¡corruptos! (y “K”, por supuesto).

  • Se dice “corrupción” y listo, “ciérrate sésamo” en Curitiba;
  • Se dice “corrupción” y se mira la pasada obra pública, porque nadie mira hoy a Caputo, Calcaterra, Mindlin y demás amigos; y sólo la obra pública en Santa Cruz, porque mirar otra podría producir un grave incómodo,
  • Se dice “corrupción” y caen los gobiernos de Brasil, Sudáfrica y está en la “cuerda floja” el de la India (y – por supuesto – “no tiene nada que ver” con que ellos formen los BRICS, como me señalaba con justicia un amigo de Uganda);
  • Se dice “corrupción” y se activan todas las alarmas desencadenantes de las palabras arriba mencionadas;


Y se podría seguir, y seguir… la clave siempre está en pronunciarla bien. Y que la pronuncie el ilusionista, porque si la pronunciáramos los comunes mortales no produciría el efecto deseado.

Antiguamente se decía (hoy se ha abandonado esa imagen “ilustrada”) que la magia era un modo antiguo y primitivo de religión. Se veía como un modo de manipular a la divinidad logrando, por el adecuado manejo de palabras y rituales que los dioses hicieran aquello que nosotros, los humanos, deseábamos. Era la época en que había esclavos, imperios, y una sociedad estratificada con gente superior y gente inferior. Por suerte hoy ya no ocurre nada de eso. ¿O me engañaron con un vulgar abracadabra y vivo un mundo de ilusiones?


Imagen tomada de http://www.mariakellers.com/quieres-ayudar-a-tus-relaciones-cercanas-con-magia-4-ejemplos-que-podras-aplicar-2/

domingo, 8 de julio de 2018

Un imperio cruel y violento


Un imperio cruel y violento

Comentando un libro de Anathea E. Poirter-Young (2)

Eduardo de la Serna



Hace un tiempo comentamos la primera parte del – a mi juicio – excelente libro de Anathea E. Poirter Young, Apocalipsis contra Imperio. Teologías de resistencia en el judaísmo antiguo (Verbo Divino 2016) [http://blogeduopp1.blogspot.com/2018/04/la-resistencia-al-discurso-hegemonico.html]. Quisiera hoy decir algo sobre la segunda parte (los caps. II al VI), donde presenta los acontecimientos históricos con notable precisión y detalle. Comentaré aquí los caps II al V dejando el VI, el principal, para una nueva entrega.

En la segunda parte, histórica, analiza la dominación seléucida. Lo hace con mucha solidez como afirma J. J. Collins en el prólogo: “de un modo poco habitual entre los especialistas (…) desde… Hengel, no habíamos visto una descripción tan densa de la historia y la política seléucidas (…) el profundo examen del trasfondo histórico (…) una importante contribución al estudio de Judea bajo la dominación seléucida y al conocimiento del contexto social…” (10). Los 5 capítulos comienzan con el gobierno helenístico desde Alejandro (cap. 2), la Judea seléucida (cap. 3), la sexta guerra siria, Jasón y la reconquista (cap. 4), el terror de Estado (cap. 5) y – finalmente – el edicto de Antíoco y la persecución (cap. 6).

La A. analiza [cap.2] especialmente a los seléucidas y su ideología imperial a la muerte de Alejandro como se ve, particularmente, en las monedas acuñadas por Seleuco I. El territorio de Celesiria (Judea incluida) es reclamado tanto por estos como por los ptolomeos, lo que causa las diferentes “guerras sirias” hasta que en el año 200 es dominado por aquellos, entre otras causas por el apoyo prestado por los jefes judíos a Antíoco III. Hay dos documentos, conservados por Flavio Josefo (A.J. 12,138-144 y 145-146), que marcan la “piedra angular” para comprender la “Jerusalén seléucida” (E. Bickerman): 1. una “carta a Tolomeo”, gobernador de Celesiria y Fenicia que incluye un  pago del rey al templo (20.000 dracmas de plata), la restauración del santuario y exención de impuestos, el derecho del pueblo a gobernarse por sus “leyes ancestrales”, la Gerusía está exenta de impuestos y la exención impositiva por tres años a los que regresen a Jerusalén luego de la guerra y libertad a los prisioneros que recuperarán sus propiedades. 2. El programma, decreto centrado en el templo y pureza dentro de la ciudad. Sin duda ambas favorecían a los sectores sacerdotales. La ciudad es reflejo del cuerpo (Mary Douglas), también de sus límites. Ambos textos remiten a una coexistencia pacífica, pero hay un elemento oculto: los seléucidas son quienes “permiten”, con lo cual su supremacía queda implícita, las leyes derivan del emperador, no de Dios. Esto es típico de los imperios de dominación: “toleran la autonomía local, pero redefiniéndola”, las costumbres y leyes ancestrales derivan del gobierno seléucida, no de Dios (110). El mantenimiento de la guarnición militar, por ejemplo, era un evidente signo de sometimiento, sólo la alimentación de los 150 elefantes implicaba proveer entre 150 y 250 kilos de vegetales para cada uno, algo que provoca un agravamiento de la situación rural, indudablemente. El empobrecimiento fue notable y el país quedó arruinado (A. J. 12.129) y el tráfico de esclavos fue en aumento. La grieta entre la elite gobernante y las clases inferiores crecía y en la práctica, los sacerdotes eran “agentes del imperio”. No es evidente si por “leyes ancestrales” se refiere a la “ley de Moisés” o se incluyen tradiciones orales. De todos modos, es bueno notar que no todos los judíos estaban unánimes al tener esto en cuenta. La tradición (Homi K. Bhabha) otorga una forma parcial de identificación, no es solamente heredada, es producida utilizando e inventando el pasado para construir identidad y significado en el presente (128). Es lo que E. Hobsbawn llama “la tradición inventada”. Así, escribir implica imponer la voluntad de Dios sea en acuerdo o en oposición a la autoridad dominante. Aquí encontraremos un importante medio de resistencia durante Antíoco IV.

Pero el dominio seléucida luego de la batalla de Panio (200 a.C.) encontró su límite cuando diez años más tarde Antíoco III fue derrotado por los romanos [cap.3]. Esto llevó a un tratado en Apamea muy humillante para los helenos: límites en las actividades en Europa y Asia Menor, desmantelamiento de la unidad de elefantes, reducción de la marina a solo 10 barcos e indemnización alimentaria y económica: 15.000 talentos de plata, 3.000 de inmediato y 1.000 anuales durante 12 años además del envío de 20 rehenes reemplazables cada tres años… Los deseos expansionistas de los seléucidas se vieron muy limitados (aunque no bloqueados del todo). Para pagar la deuda, Antíoco y sus sucesores (Seleuco IV -187-175- y Antíoco IV -175-164) recurrieron a nuevas fuentes de ingresos. El templo de Jerusalén fue una de ellas lo que provocó tensiones en la aristocracia sacerdotal. En este contexto se ha hallado una estela donde se ve la imposición seléucida de un nuevo calendario, lo cual marca una clara violencia simbólica. Para los judíos, es Dios y no el imperio el que establece los tiempos y las estaciones. Los funcionarios deben cumplir una nueva serie de indicaciones – ahora bajo control de un funcionario real, Heliodoro – ampliando el carácter de la administración. Y estas indicaciones “deberán cumplirse”. Esto, grabado en la piedra señala la perdurabilidad del imperio, y colocado como un monumento pasa a naturalizarse como un paisaje. La supervisión imperial al templo es vista como necesaria, como deseable para las elites. Esto goza del beneplácito de los dioses. La lógica implícita es: sin la aplicación de la política real no hay debido cuidado, sin debido cuidado los dioses estarán descontentos, con el descontento de los dioses el pueblo estará inseguro. La lógica del miedo funciona y es obligatoria y el funcionario delegado lo controla severamente. Esto se encuentra referido en 2 Mac 3,1-4,6 y ha de haber ocurrido entre 178 y 175 (muerte de Seleuco IV). Seleuco – según 2 Mac – respetaba el Templo, pero se entromete un “administrador”, Simón. Es este para el autor de 2 Mac (a quien la A. llama en adelante el “epitomador”) el sacerdote – que lleva al pueblo por los caminos de infidelidad – y no el rey el responsable de la crisis. Es la infidelidad de los judíos y no el poder político el causante. El nuevo sacerdote, Jasón (4,10), y el nuevo rey, Antíoco IV (4,7) alientan el “modo de vida griego” lo cual preanuncia un desastre (4,16). Para el epitomador la opresión griega es vista como castigo de Dios por haber abandonado el pueblo los cominos de Dios. El imperio prefiere un lenguaje de reciprocidad que le sirve para “convertir la dominación pura y dura en interacción” (John Ma). La lucha entre distintos grupos para acceder al sumo sacerdocio y sus privilegios llevó a luchas violentas y nuevas facciones. En este contexto el “helenismo” es presentado en 2 Mac en oposición al “judaísmo” como modos de vida opuestos. Pero si bien había tensión entre ambos no necesariamente han de ser vistos como opuestos. Lo cierto es que Jasón compra al rey el cargo con tres privilegios: establecer un gimnasio, un centro educativo y reconocer la ciudadanía de Antioquía para la elite de la ciudad (4,9). Jasón rebaja las “leyes ancestrales” que Antíoco III había reconocido aceptando otras en paralelo. Los centros educativos incluían la formación militar, la virtud principal era la “disciplina” como también lo eran los gimnasios. Las clases altas pudieron alcanzar sus “propios objetivos de eficacia” (Arthur M. Frank). La vestimenta (y la desnudez) era típicamente griega; estos estaban orgullosos de sus cuerpos desnudos que los distinguían de los “bárbaros”. La desnudez habitualmente era relacionada con la vergüenza en la mentalidad hebrea (tanto en la Biblia como en Qumrán, por ejemplo). El uso de aceite es ambiguo, ya que tenía también connotaciones sagradas. Los sacerdotes dejan de cumplir sus funciones para recibir su parte de aceite (suministro). La desnudez, por otra parte, dejaba expuesta la circuncisión que marcaba la condición de judío a la vista, pero era incompatible con el modo “griego” lo cual dificultaba el “ascenso social”. Esto se manifestaba, asimismo, en la vestidura griega y el uso del sombrero de ala ancha (“petaso”, cf. 2 Mac 4,12) sombrero de viajero, típico de Hermes, dios vinculado a los gimnasios, la educación y a la masculinidad. Sin dudas, la brecha entre las clases acomodadas y los ambientes campesinos se ampliaba considerablemente. La adopción de “lo extranjero” es visto por el epitomador como signo de impiedad. Jasón no sólo es visto como impío sino también como falso sacerdote (4,13). Los sacerdotes en general han abandonado los sacrificios para asistir a los juegos, prefieren la lucha al culto (4,14). Pero eso que tanto admiraban se ha transformado en su castigo (4,16; cf. 1 Mac 1,15). Para ser precisos el helenismo no es enemigo de la ley de Dios, los reyes no eran promotores culturales. La cultura helenista, manifestada en las muchas ciudades fundadas es vista como “superior”, pero la “helenización” es una consecuencia, no una meta del imperialismo (168). La fundación de ciudades sirvió a las necesidades económicas, y también militares. Elementos como los gimnasios servían para la moral de los colonizadores, y eran estructuras esenciales para la gobernación del imperio. Pero eso no impedía establecer lazos con las poblaciones. Ya Alejandro adoptó prácticas y vestimentas, y obligó a casarse con mujeres locales a 92 de sus oficiales cosa que continuaron los seléucidas. Se respetaba las costumbres, incluida la religión como estrategia de unificación y reforzar el control real. Eso no impide que entre esos dos mundos haya fronteras (es la frontera, no el contenido cultural, lo que define a un grupo étnico, F. Barth). Una comunidad étnica es “una determinada población humana con mitos de antepasados comunes, memoria histórica compartida, uno o más elementos de cultura común, vinculación con una patria y sentido de solidaridad entre al menos alguno de sus miembros” (J. Hutchinson – A. Smith). Pero en la cultura puede haber “hibridación” ya que ésta puede variar. Es decir, el intercambio entre las culturas judía y helenista no marcaron la disolución de ninguna de las dos identidades. Hay un proceso continuo de reconfiguración de las identidades. No hay un rechazo abierto del helenismo sino crítico de los poderes imperiales. Pero algunos miembros de la elite intentaron reconfigurar las identidades de Jerusalén para hacerlas más compatibles con las helenistas lo que conducirá a nueva venta del sumo sacerdocio (172 a.C.) lo cual culminará violentamente. Esto amenazará la identidad judía lo que llevará a revestir tradiciones, lugares, prácticas pasadas a resignificarlas con nuevas tradiciones y nueva identidad. La persecución intentaba borrarlas definitivamente. Esto se definió como conflicto entre el “judaísmo” y el “helenismo” aunque no fue propiamente así. Pero los datos en juegos de etnopoder muestran la habilidad y la violencia simbólica que desplegaban los reyes para hacer visible la dominación. Así, el “helenismo” era una metáfora del poder y encontró resistencia en quienes creían que el “judaísmo” se definía por su propiedad, que incluía lo religioso. Pero nunca ocurrió que los judíos rechazaran “todo lo griego”, sí rechazaban la helenización intencional de los “reformadores” y los instrumentos y símbolos de dominación.

La sexta guerra siria (170-168 a.C.) enfrentó a los seléucidas y los ptolomeos [cap. 4], pero la intervención romana puso fin al conflicto estableciendo nuevas condiciones. Daniel y 2 Macabeos aluden a estos momentos. La presencia de Antíoco IV fue sumamente grave y no es fácil de comprender en todos sus pasos. Algunos lo interpretan como loco (Epímanes, releído en Epífanes), si no lo estaba, sí parece bastante descontrolado luego de la derrota en Egipto. Pero ¿tienen lógica sus políticas? Todo indica un intento de reconquista del imperio para lo cual la destrucción, el orden por medio del terror y la gloria por la humillación parecen comprensibles. Si Seleuco había dejado de pagar la deuda a Roma, Antíoco pagó prácticamente todo eliminando la dependencia. Reconstruyó la flota y fue recibido procesionalmente en Jerusalén (la procesión también es propaganda ideológica que dice legitimidad del poder, protección divina, riqueza…) señalando públicamente el intercambio: Jasón consolidaba sus ambiciones sacerdotales en Judea y Antíoco preparaba la guerra. Pero Menelao prometió a Antíoco pagar 300 talentos de plata más que lo que había pagado Jasón para obtener el sacerdocio, cosa que favorecía los intentos bélicos del emperador (2 Mac 4,24). Esto, que aportarían los sectores campesinos de Judea, resultaba una carga imposible (de hecho, Menelao no pudo cumplir con su pago prometido). Pero, además, por lo que sabemos, Menelao no pertenecía a la familia de Josué y – además – con esta acción el cargo más sagrado de Israel resultaba ahora una mercadería. Para garantizar sus intereses, los seléucidas habían establecido una suerte de cuartel en la ciudad: el Acra. Cuartel que recordaba a todos que Judea no era totalmente independiente, ni siquiera con los privilegios de Antíoco III; era un lugar de gobierno y poder con presencia militar que amenazaba con violencia en cualquier momento. Sóstrates, jefe de Jerusalén, reclama el pago que Menelao no puede efectuar, para lo cual recurre al robo (probablemente saqueando el templo). Onías, antiguo sumo sacerdote, es asesinado lo cual es referido en Daniel y el Libro de los Sueños [LS]. Menelao nombra a su hermano Lisímaco a cargo del templo, pero la continuidad de los saqueos provoca una revuelta popular armada de “piedras, palos y cenizas” (4,41), esta última quizás para reafirmar el orden de la creación contrarrestando el sacrilegio de Lisímaco. Pero Menelao, sobornando obtuvo la absolución y el castigo a la Gerusía. Pero el clima de guerra civil estaba preparado. Entre tanto, el ex sumo sacerdote Jasón preparaba un ejército y la falsa noticia de la muerte del rey lo alentó a dirigirse a la ciudad (5,5). Por un tiempo la ciudad apoyó a Jasón, pero le duró poco enfrentándose contra su propio pueblo (5,6) lo que lo llevó a huir a tierra amonita hasta el fin de sus días (5,7-10). Esto no implica una ciudad dividida en dos bandos, ciertamente. Pero esto motivó a Antíoco a aplastar la rebelión, algo que continuó después de la fuga de Jasón: expulsó a Onías IV, aspirante al sumo sacerdocio, proscribió toda práctica sacerdotal, buscando ampliar al máximo el poder seléucida disminuyendo al máximo toda autonomía judía. Antíoco había llevado a cabo dos campañas en Egipto (169 y 168 a.C.). No hay unanimidad acerca de la suerte de estas campañas. Parece que en la primera no logró llegar a Alejandría por lo que emprende la segunda que es frenada por intervención del Senado romano el “Día de Eleusis”. Algunos han visto aquí una derrota de Antíoco (como ya lo había dicho en p.185). Pero ¿cuál era la intención de Antíoco? A pesar de la orden de retiro, Roma reconoce el derecho seléucida sobre Celesiria y Fenicia además que había frenado un intento bélico que los Lágidas estaban planeando. En ese sentido, la aparente derrota debería verse como un gran éxito además de asegurar la amistad de los romanos. No es seguro, además, que el texto de Dn 11,30-31 aluda a esta situación sino a la gravedad de su edicto. La lógica de Antíoco, entonces, tiene que ver con la reconquista y el terrorismo de estado; la conquista aportaría beneficios materiales, pero sobre todo simbólicos y prácticos más estimables. El rey era visto como un dios que podía así recrear todo, y que era amenazado por la insurrección. Así Antíoco puede recrear el imperio. Según el epitomador 40.000 fueron asesinados y otro tanto vendidos como esclavos (aunque en p.221 n.11 relativiza las cifras); los habitantes fueron tomados como “cautivos”, y un conquistador helenista tenía poder absoluto sobre los conquistados. Para ser recreador, recurre a la represión y el terror de Estado buscando una perspectiva que expresamente quisieron revelar.

El mecanismo principal para la reconquista de Judea, aplicado por Antíoco fue el “terror de Estado” [cap. 5]. De hecho, “el miedo, la ansiedad y hasta el terror formaron siempre parte del contexto para la interacción judaica con el imperio seléucida” (219). Pero el terror lleva a la persona “al borde de la ruptura”, es empleado como mecanismo de control social: matanzas, secuestros, invasión de hogares y saqueo del templo como un espectacular despliegue de poder imperial acaban, por el terror, con la ilusión de una Judea autónoma. El rey no intentó en ningún momento una respuesta legal sino desde el poder. No buscaba a los responsables sino implantar el terror para rehacer una ciudad nueva creación suya con un nuevo orden. Todos, en especial los indefensos (viejos, mujeres, niños, doncellas, infantes, cf. 2 Mac 5,13) fueron ejecutados o esclavizados. Los asesinatos en las casas llevaban el terror al espacio de la intimidad, la seguridad transformándolos violando los límites espaciales, sociales y personales, como si el cosmos hubiera vuelto al caos. Los límites (semejantes a los de pureza e impureza) están anulados, la muerte infecta a la vida. Los secuestros (en general para vender como esclavos, lo que reporta beneficios económicos; unas 67 dracmas por esclavo) también son actos de terror llevándolos a una muerte social en la que Antíoco es el amo sin control ni límite alguno. La violencia se inscribe en el cuerpo subyugados con un tiempo y un espacio simbólicos suprimiendo la historicidad. Pero en este caso, el objetivo no era el “desaparecido” [utiliza ese término, tomado de 2 Mac 5,13 aplicado en concreto a los casos de secuestros] sino los que permanecían y sus efectos traumáticos de tensión y esperanza cargada de miedo. Esto va unido al saqueo del templo por valor de 1.800 talentos (2 Mac 5,15-16.21), pero – como en el caso de los secuestros – lo económico es secundario siendo primordial la afirmación del poder. La santidad de Dios, del pueblo y del templo eran claramente negadas (con la complicidad del sacerdote Menelao). Pero, además, el saqueo era una suerte de guerra mágica y psicológica. Aunque no se tratara, en este caso, de las imágenes de los dioses, los objetos de culto mostraban la impotencia; se trataba del puente entre el pueblo y Dios y cooperaban en el “orden del mundo”. A lo ya hecho por Nabucodonosor cuatro siglos antes, se añade el candelabro (garantía de la presencia de Dios) y la cortina (separaba lo sagrado, el orden del tiempo y el espacio establecidos por Dios). Antíoco destruía como paso previo a la re-construcción. El simbolismo de la creación acompaña todo el ambiente de terror ya que el templo es el espacio que refleja el cosmos y es punto intermedio entre la presencia de Dios y su pueblo. El rey niega el poder de Dios allí donde se hace visible e incuestionable. Para los apocalípticos, la santidad de Dios acabará imponiéndose (Dn 8,14). Esto lleva a Jerusalén a la “vergüenza” que es un mecanismo de control social y suele ser explotado en ese sentido. En algunos puede servir para provocar la resistencia replanteándola desde el “honor”. Así juega un rol la lamentación y puede servir para la restauración de la relación con Dios (Dn 9,7).

Pero después del saqueo del templo, Antíoco nombra nuevos gobernadores para administrar el orden y las finanzas (recordando a los capataces egipcios, Ex 1,11, son puestos para la opresión del pueblo, 2 Mac 5,22). Filipo es excepcionalmente salvaje y lo acompaña el jefe militar Apolonio, con 22.000 mercenarios. Originalmente llegan con palabras de paz ganándose la confianza para súbitamente comenzar una nueva oleada de matanzas y deportaciones incluyendo la destrucción de las murallas de la ciudad (“una ciudad sin murallas no es ciudad”, Dion Crisóstomo, Pausanias) y el reforzamiento de las del Acra. El sábado Apolonio realizó un desfile militar, que son estudiadas manifestaciones de poder manipulando la identidad colectiva, sumadas a la admiración y el miedo, y manifestando “control sobre la propia violencia”, así el orden imperial protege la paz civil. El objetivo, una vez más, es aterrorizar a la población. Un ejército de mercenarios entra en Jerusalén, como en su casa, recordando el poder del rey y que estaban para quedarse. Hacerlo en sábado, además, refuerza el intento del rey de ponerse en el lugar de Dios. Como una fiesta de Año nuevo se afirma el orden sobre el tiempo al identificarse al general o rey triunfante con la divinidad creadora. Cuando el pueblo estaba reunido para el espectáculo estalló la escena de destrucción. Las referencias a los gimnasios (carreras, dromos, luchas) remarcan la crueldad del contraste sangriento con lo que había atraído a los ciudadanos jóvenes. Las torturas y ejecuciones públicas mostraban la violencia descontrolada de la fuerza imperial.

Los apocalipsis mostrarán que esto no es ni necesario, ni verdadero, ni eterno. Un grupo (2 Mac 5,27) huirá al desierto, mostrando un nuevo modo de resistencia, centrándose en Judas Macabeo. La importancia simbólica del desierto es fuerte en Israel desde tiempos de Moisés. Es estar fuera de la ciudad y del alcance de la maquinaria del terror. Allí se pueden seguir los preceptos de Dios con lo que comienza una nueva etapa de liberación en la que Él es el protagonista. En el Apocalipsis de los Animales (en LS) los judíos son representados como ovejas, mientras los reyes helenísticos son buitres, águilas, milanos y cuervos que los ciegan y devoran (1 Hen 90,2-3). Daniel presenta una imagen humana en contraste con las bestias, especialmente la cuarta (helenistas). El anciano restablecerá el orden justo entre el pueblo y Dios. Para esto es necesaria la “memoria”: “la respuesta ordinaria a las atrocidades es desterrarlas de la conciencia. Ciertas violaciones del pacto social son demasiado terribles para referirse a ellas en voz alta: este es el significado de la palabra indecible” (J. Herman). Pero, para el individuo y la nación el único modo de salir adelante es recordar y hablar; “recordar y contar la verdad sobre acontecimientos terribles son requisitos previos para la restauración del orden social y para la curación de las víctimas individuales” (263). El epitomador impidió que se apagase o borrase el recuerdo. Pero el trauma tiene el efecto de “detener el tiempo”, el terror se asoma una y otra vez en el presente por lo que las víctimas se desconectan de la historia y son incapaces de esperanza. Es que el trauma se graba en la memoria de modo diferente a otras experiencias, resistiéndose a la forma narrativa. Se codifican como sensaciones e imágenes intensas. Esto ocurre hasta que el recuerdo puede ser ubicado en un nuevo esquema de orden que permite “entender”. Los apocalipsis reconectan pasado, presente y futuro a fin de que los lectores recuperen la historia y caminen hacia adelante con esperanza. Se abren a nuevos entendimientos, reciben nuevamente lenguaje, tiempo y significado.

Breves notas:


Llama la atención las frecuentes referencias a países o situaciones del Tercer Mundo, algo no habitual en los estudios académicos del así llamado “Primero”: “Latinoamérica” (p.219 n.4), Colombia (ib. n.8); Zaire y Camboya (275 n.22); México (297 nn.67.70); la resistencia aborigen en Australia (576 n.22); Sudán del Sur (578 y n.27); y especialmente es llamativa la referencia a la Argentina (p.189 n.12; 198; 200 n.50 [“guerra sucia” ¿vista como “guerra civil”?], p.225 y n.21 [“guerra sucia”]: “Los estudios antropológicos sobre el terrorismo de Estado en Argentina, que están en la vanguardia de la investigación científica sobre este fenómeno de una manera más amplia, proporcionan también un recurso importante para la comprensión de la dinámica del terrorismo de Estado en el mundo antiguo”, 229 n.38; 247 [aunque no había publicitación de los hechos sino ocultamiento por los MCS]; 290 n.58 [no se entiende la referencia a que “se combatió en el terreno inexplorado del alma humana. Se trataba de forzar a la gente a romper tabúes y violar convicciones religiosas y personales como un medio de destruir la identidad”]). Las referencias ocurren especialmente al hablar de “terrorismo de Estado”, lo cual es razonable. Y justo. Quizás se podrían precisar o pulir algunos conceptos, como el de “guerra sucia”, puesto que no hubo “guerra alguna” sino, precisamente terrorismo de Estado. Y la gestación de un clima de terror no fue “pública”. Se contó con la oportuna complicidad de los Medios de comunicación (debidamente favorecidos por Papel Prensa, por ejemplo) y con la negación psicológica de buena parte de la población: “en algo andarían”, “por algo será” o cosas semejantes. Lamentablemente, ese esquema mental sigue funcionando en otros climas de opresión, dominación o violencia no solamente en Argentina.

La publicitación del “poder” con su propaganda es particularmente vigente, especialmente en tiempos de “posverdad” y de proliferación de “fake news”. La sensación de que un poder oscuro se ha vuelto a imponer en américa Latina y el Caribe no parece que deba entenderse como ajena a las realidades de opresión e imperio. Pero esto no llega – aún, aunque hay excepciones – al extremo de los martirios (casos como los de Bertha Cáceres, por ejemplo y la actual situación en Nicaragua nos invitan a mantener un alerta profético que es indispensable). Pero sobre los martirios corresponde hablar en la próxima entrega.


Foto tomada de http://www.apuntesdehistoria.com.ar/blog/terrorismo-de-estado-en-america-latina/