domingo, 4 de agosto de 2019

¡Es tiempo de andar, nomás!


¡Es tiempo de andar, nomás!


Eduardo de la Serna



Dicen de Teresa de Ávila que era “una fémina inquieta y andariega”. En realidad, lo decía el nuncio para desvalorizarla, pero resultó bastante más profético que lo que quien quería callar mujeres y censurar escritos podía sospechar. Dicen, también, que ya en la cama, muriéndose, se sentó e incorporó y dijo: “¡es tiempo de andar!” (Alba de Tormes, 4/10/1582, testimonio de Ana de San Bartolomé).

Parece que lo que suelen querer los poderes es “detener”, frenar, impedir que se camine. Porque, parece, el que camina conoce rumbos, reconoce errores, descubre senderos y encuentra hermanas y hermanos caminantes. Peregrinos. Para eso sirven las utopías, para caminar, repite Eduardo Galeano citando a Fernando Birri. Solo el que camina llega a alguna parte. Y el que camina con utopías en el horizonte, tiene una meta, un sentido, un sueño… eso puede hasta ser peligroso para los poderosos.

Un día elegí caminar como cura, mirando el camino de otros muchos. Tengo claro que también hay otros con los que no estamos en la misma senda, pero mirando a aquellos que, para mí, enaltecen su vida y dan luz a un ministerio que no siempre brilla en otros, el camino se volvía maravilla. Podría mencionarlos… muchos todavía viven. Otros los conocí “andando” y celebro todavía el encuentro. Mencionar a Carlos Mugica es casi una obviedad, pero no menos justa. Conocí obispos y curas, como dije, y no irónicamente, en algunos textos. Hoy no podemos menos que recordar a Enrique Angelelli, que, además, con sus compañeros, es beato; es decir, es camino.

Si – también en la Biblia – la vida es camino, si hay tropiezos y límites, debilidades y fiestas, si hay noches y días (y noches oscuras, desde lo que Juan de la Cruz llama “la noche oscura del alma” hasta la noche oscura de la dictadura, de las estructuras de injusticia o del neoliberalismo), hay caminos para andar. Hay noches y hay horizontes, hay un pueblo que justifica gastar la vida y hay compañeros curas con los que es bastante fácil decir que “¡hay que seguir andando, nomás!” Y si es cierto que se hace camino al andar, ese camino es llevadero cuando se hace con compañeras y compañeros al lado y utopías delante; utopías que se conocen con un oído puesto en el Evangelio y el otro en el pueblo. Y cuando en ese camino estamos llamados a comunicar buenas noticias a los pobres, pues de pueblo peregrino se trata. Eso, creo, es esto de ser cura en estos días.


Foto tomada de https://pixnio.com/es/paisajes/carretera/camino-paisaje-cielo-horizonte-transporte-nube-viaje-unidad

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