viernes, 16 de junio de 2023

Bautismo, iniciación y muerte

Bautismo, iniciación y muerte

Eduardo de la Serna




Un bautismo, más allá de lo específicamente sacramental, suele ser un rito de iniciación. En muchísimas culturas suele haber estos ritos, cada uno ciertamente diverso de los otros.

Y generalmente, estos bautismos provocan fiestas a continuación. Tan importante suele ser este rito que, una vez celebrado, la alegría de los participantes y asociados debe expandirse y conmemorarse.

Obviamente, de esa fiesta participan quienes se asocian al hecho, mientras que el resto queda fuera, e incluso, en ocasiones, enfrentado al grupo celebrante.

Pues bien, un 16 de junio de 1955 fue el bautismo (de fuego… literalmente) de la Fuerza Aérea Argentina. No se trató de un acontecimiento bélico contra fuerzas extranjeras a las que se combatió con “gallardía e hidalguía” (palabras extrañas pero habituales) aunque fueran derrotadas, al menos con la “frente en alto”. ¡No! La valiente muchachada de la Armada, y luego los heroicos aeronautas descargaron sus bombas desde el aire contra una plaza llena de gente, contra un vehículo lleno de niños y, pudo ostentar la derrota definitiva de más de 300 personas, peligrosos enemigos, por cierto. Seguramente peronistas. Aunque, por lo que tengo entendido, no eran estos aviones los que ostentaban el “Cristo Vence”, sino que lo fueron los de septiembre del mismo año, en su “confirmación” casi sacramental.

Y esto preparó nuevos ataques (no está de más recordar que, en aquel 16 de septiembre de 1955, la armada pudo movilizar sus barcos con combustible que le fue proveído por la armada británica fuera de las aguas territoriales), ataques que finalizaron en un golpe militar con repercusiones que, en algunos temas, siguen hasta nuestros días (aunque no se hablaba de grieta, entonces… además hoy no se calificaría de tal porque grieta solo se aplica en un solo y exclusivo caso). La cosa es que a partir de este bautismo comenzó el “júbilo orgiástico de la oligarquía” al decir de uno que celebró y festejó, pero luego “traicionó, defeccionó, apostató” su clase (es decir su raza, porque de racismo hablamos).

Así resulta que hoy algunos hacemos memoria de un bautismo de muerte, de sangre y de proscripción, y otros celebran la iniciación, la introducción en la vida de la muerte (de otros, de “los otros”, de “esos”).

Y por todo eso creo que, hasta que esto sea algo común, que sea jornada de duelo, luto y dolor cada 16 de junio, algo seguirá partiendo al medio nuestra sociedad, algo impedirá encuentros, algo impedirá un “nosotros” porque seguiremos siendo un “ellos”, cuando no un “esos”. Y, además, con esto digo de qué lado de los pronombres me encuentro.

 

Foto tomada de https://www.pagina12.com.ar/429947-criminales-de-guerra

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