Cobardes
Eduardo de la
Serna
Según el
diccionario etimológico, el término “cobarde” proviene del francés antiguo (coart)
y remite a la “cola”, seguramente por la huida ante la dificultad o lo que se
percibe como peligro. Por supuesto que no toda huida implica cobardía, al menos
en el sentido habitual. Frente a un peligro real huir es razonable, por
ejemplo, para salvar la vida. En suma, señalemos que huir puede o no ser razonable
mientras que la cobardía siempre y en todos los casos es negativa.
Vayamos a otro
caso, el anonimato. Del mismo modo que la huida, el anonimato puede ser o no razonable.
En la práctica puede ser un modo de expresar resistencia, como es el caso de un
grito en medio de la multitud, un grafiti, un rumor, como expresión – al menos limitada
– para cuestionar al poderoso, al opresor, al hegemón. Pero también el
anonimato puede ser expresión de cobardía, de “no dar la cara”.
Pero somos
testigos de algunos casos que merecen una breve reflexión:
Sabemos de
tuiteros (no sé cómo llamarlos ahora que Tuitter es X) agreden, insultan,
ofenden, mienten y cuando son confrontados “cara a cara” huyen. Pareciera fácil
desde el anonimato, pero, en estos casos, ciertamente no se trata de un acto de
resistencia frente al Poder, sino simplemente de cobardía.
También es
frecuente que se escuchen insultos y vituperios varios (cuanto más soeces,
pareciera, es más frecuente) de boca de los poderosos a personas que no pueden
(o muy limitadamente pueden) defenderse. Se trata de un abuso de poder, ciertamente,
pero sin riesgo alguno porque no hay posibilidad de confrontación. Suele pasar,
en estos casos que pareciera creerse que quién más grita, más razón tiene (cosa
que suele ser a la inversa). Se escucha “pontificar” a quien no es pontífice… Evidentemente,
si no hay posibilidad de encuentro o de debate pareciera que se trata de una
especie de “discurso único” cuando, en realidad, sabemos que hay otros. “Si la
historia la escriben los que ganan, eso quiere decir que hay otra historia”. Y,
señalemos, si no se presta al diálogo o al debate eso revela, no solo la
debilidad evidente del discurso, sino también una forma de cobardía. Hablo yo,
sentencio yo, y los demás ¡se callan!
Las redes
sociales, ciertamente, suelen ser espacio casi sagrado para los cobardes, un ámbito
de “asilo”. Se puede difundir cualquier “dato” (que no es tal) el cual, la
pereza ambiente nunca investigará, y las mentes “conspiranoicas” y las
ideologías afines replicarán “ad infinitum… ad nauseam” y tantos lo
creerán hasta el punto que, en ocasiones, los transformen en “dato seguro” (“no
me vas a decir / negar que…”). La “ventaja” que tienen estas es que no importa
el cargo o la situación del destinatario… es más fácil creer que investigar, es
más fácil repetir que dudar, es más fácil difundir que reconocer la intencionalidad.
E – insisto – se vuelve particularmente habitual cuando el destinatario de la “fake
news”, la mentira, la calumnia es un adversario o adversaria… Total,
difundirla no me trae ninguna consecuencia adversa. El anonimato me protege.
Si la cobardía
se origina en la “cola”, lo contrario es la “cara”, sin duda. Dar la cara,
enfrentar cara a cara; algo a lo que los cobardes no están ni habituados ni
dispuestos. Y, los perezosos, desinteresados por la verdad, por el respeto a
los demás, por la convivencia, simplemente repetirán sin consecuencias con otra
especie de cobardía 2.0. Es interesante que el texto griego del Evangelio, no
dice que es bueno “dar la vida” (sería casi suicida) sino “poner la vida”;
frente al peligro el pastor o el amigo se ponen delante para proteger o cuidar
el rebaño o los amigos, “dan la cara”.
La cobardía es
“parienta” del miedo, del temor. Insisto que es razonable tener miedo ante un
peligro cierto, pero es enfermizo cuando el riesgo no es tal. El miedo a
fantasmas, situaciones inexistentes o exacerbadas al extremo, no es sino una
(nueva) expresión de debilidad. Y frente al supuesto peligro, reconociendo mi
debilidad (aunque no la acepte públicamente, por cierto: “yo tengo la verdad”),
lo sensato es la actitud cobarde, sea del grito y la ofensa, sea el anonimato, sea
el maltrato… Se llame como se llame, se presente como se presente, se auto
perciba como se autoperciba, lo cierto es que se trata de cobardes. Nada menos
(y muchos saben a quienes me refiero).
Imagen tomada de https://concepto.de/cobarde/
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