martes, 21 de noviembre de 2017

Domingo 34A - Cristo Rey


Un rey identificado con los insignificantes de la tierra

DOMINGO TRIGESIMOCUARTO - "A"
SOLEMNIDAD DE JESUCRISTO, REY

Eduardo de la Serna



Lectura de la profecía de Ezequiel     34, 11-12. 15-17

Resumen: Ante el abuso de los malos pastores, Dios mismo se ocupará de su pueblo, procurando el bienestar de los débiles y sancionando duramente a los que ejercen poder.


La lectura de Ezequiel es escogida por su referencia al “pastor”, imagen que en la Biblia (y en el ambiente oriental) es utilizada para aludir a aquel que tiene una responsabilidad de “conducción” (Jer 10,21; 23,1-4). 

El texto del capítulo alude a los pastores en tres partes: vv.1-10 presenta la imagen del pastor, en vv.11-15 se explica mostrando que Dios rechaza a los mercenarios que no cumplen con su responsabilidad como pastores, y no se ocupan de las ovejas. Dios mismo ocupará ese sitio. A partir del final del v.15 se destaca la distinción entre “oveja y oveja” Los jefes del pueblo (ya no pastores, porque es Dios, sino “carneros” y “machos cabríos”) dificultan la vida del pueblo y el pastor tomará posición en favor de la débil.

A partir del v.23 se hace referencia a un “buen pastor” a semejanza de David. El texto no está incluido en el párrafo litúrgico.

Como pastor, Dios se preocupará de sus ovejas (cosa que no han hecho los jefes del pueblo), se preocupa de su alimento y su reposo (Sal 23; 74,1-2). El juicio, entonces, entre “oveja y oveja” (o carneros y machos cabríos) se refiere a las autoridades, su abuso de poder contra los pobres, su acaparamiento de pastos y agua perjudicando el de los débiles (vv.18-19), es entre “oveja gorda” y “oveja flaca”. Eso es “pastorear con justicia” (v.16).



Lectura de la primera carta de san Pablo a los cristianos de Corinto     15, 20-26. 28

Resumen: La resurrección de Cristo da comienzo a una novedad que llegará a su fin en el momento en que todos resuciten. Las autoridades han matado a Jesús, y esas fuerzas del mal han de ser vencidas preparándose así el triunfo definitivo sobre la muerte en la resurrección. Así Dios recibirá el reino de manos de su hijo.


La primera parte de este texto (15,20-23) fue leída en la fiesta de los fieles difuntos… Repetimos lo allí dicho y añadimos comentario a los párrafos no incluidos (vv.24-26 y v.28).

Pablo dedica un extenso capítulo a hablar sobre la resurrección. El motivo de la extensión está causado porque algunos de la comunidad niegan que esta exista. Es posible que la influencia del helenismo para el cual “el cuerpo es cárcel del alma” motivara la incredulidad; no tiene sentido – afirmarían – que si el alma logra liberarse de su cárcel en la muerte, vuelva más tarde a encarcelarse. Sea esta o no la razón de la negación, lo cierto es que Pablo dedica mucha energía a afirmarla. Comienza destacando la centralidad de la resurrección de Cristo para la fe (vv.1-11) para lo que recurre a la predicación primitiva que él mismo ha recibido y predicado. El acento probatorio está dado por la gran cantidad de beneficiarios de apariciones del resucitado comenzando por el primero: Cefas (= Pedro) y finalizando por “el último”, el mismo Pablo. Luego destacará – y a esta sub-unidad pertenece el texto litúrgico del día – la relación entre la resurrección de Cristo y la de sus seguidores (vv.12-34). A continuación esbozará un intento de responder al “cómo” de la resurrección, ¿con qué cuerpo? (vv.35-53) para concluir con un himno a la victoria de Dios (vv.54-57) con una conclusión (“hermanos”, v.58).

Una breve nota sobre la ausencia de mujeres en la lista de beneficiarios de una aparición del resucitado: es sabido, por los relatos evangélicos, que algunas mujeres fueron testigas de la resurrección: los nombres y número varían según los evangelistas: no hay apariciones del resucitado en Marcos, “María Magdalena y la otra María” en Mateo (28,1.9), no se las menciona en Lucas (salvo que sea mujer – como es posible – el/la peregrino/a de Emaús no mencionado (24,18), a María Magdalena en el añadido al final de Marcos (16,9) y en Juan (20,11). Sin embargo ha de señalarse que Pablo está transmitiendo “lo que recibió” (15,3). Es posible que – dada la no credibilidad de las mujeres (Mc 16,11; Lc 24,22-24) – al predicar y mencionar a los testigos de la resurrección sólo se aludiera a los varones, y esto es lo que Pablo conoce. De hecho, para Pablo, un “apóstol” es todo aquel que ha visto al resucitado (1 Cor 9,1) y en Rom 16,7 hace referencia a una “apóstola” señalando que ella, Junia y Andrónico “llegaron a Cristo antes que él”. 

Como judío fariseo que es, Pablo cree que en “el día del Señor” comenzarán las resurrecciones (Dn 12,2), y como seguidor de Jesús cree que ese “día” ha comenzado con la resurrección de Jesús. Han llegado los últimos tiempos. Jesús ha resucitado y con su resurrección comienza la serie de resurrecciones que está “al llegar” en su “venida” (especialmente inminente – para Pablo – en sus primeros escritos como 1 Tesalonicenses y 1 Corintios, cf. 15,51-52). La resurrección de Cristo no es aislada, sino “primicia” de las demás (vv.20.23 [formando una inclusión semítica en esta parte]). Por eso, para él, negar “las” resurrecciones” implica negar “la” resurrección primera. 

Los vv.21-22 preparan un tema que luego desarrollará extensamente en otra carta: la relación de tipo y anti-tipo entre Cristo y Adán (cf. Rom 5,12-21). Con Adán se desata para la humanidad “la muerte”, “todos mueren”; por el “nuevo Adán” (Pablo dice “último Adán”, cf. 1 Cor 15,45) se desencadena el proceso de resurrecciones. 

El tema comienza con una afirmación tajante que contrasta con las suposiciones (“si no hubiera…”, vv.12.29): “¡pero no! ¡Cristo resucitó!” La referencia a las primicias (cf. Lev 23,9-14) alude a la consagración, tema aquí ausente. La imagen aquí es temporal y es metáfora que refiere a la precedencia, como la prenda de herencia (cf. 2 Cor 1,22; 5,5), o el “primogénito” (cf. Rom 8,29). La referencia a los frutos prepara el tema del “cuerpo” nuevo que desarrollará en vv.35-49. 

Adán fue “primicias” de la humanidad. 

Porque por un hombre la muerte
         y por un hombre la resurrección de los muertos (v.21)
Porque como en Adán todos mueren
                         Así  en Cristo todos revivirán (v.22)

Es interesante el paralelo (que Pablo no llama aquí “tipo”, cosa que sí hace en Rom 5, en un texto mucho más desarrollado, cf. 5,14), en realidad – además de que Romanos es más tardía – no es el tema del pecado y la desobediencia lo que le interesa aquí a Pablo sino el de la muerte y la resurrección. Hay una solidaridad inter-humana en ambos tipos sin que se desarrollen todos los aspectos. Estar “en Adán” conduce a la muerte (“mueren”, tiempo presente), mientras que estar “en Cristo” conduce a la vida futura (“revivirán”, tiempo futuro). La solidaridad fatal en Adán conduce a la humanidad a la catástrofe, mientras que la solidaridad en Cristo conduce a la victoria de la resurrección, a la promesa del “último Adán”. El uso del término “todos” rompe la lógica del esquema, ya que “todos mueren” porque “todos” están “en Adán”, no hay forma de evitarlo; mientras que “todos” los que “están en Cristo” son los que vivirán (cf. 1 Cor 1,18; 5,13; 6,9-10). La creencia en la resurrección entre los judíos no es uniforme; Pablo aquí pareciera que espera la resurrección solamente de los creyentes, no de los no creyentes. En otros textos se alude a la resurrección de “todos”, unos para la vida y otros para la condenación (cf. Dn 12,2; Ap 20; Jn 5,29). El “tiempo” de dicha resurrección será en la “venida” de Jesús. Si bien la “venida” en el lenguaje técnico aludía a la “visita” de altas autoridades políticas, en el cristianismo se señaló contraculturalmente la futura venida inminente de Jesús (1 Tes 2,19; 3,13; 4,15; 5,23; cf. 2 Tes 2,1; como se ve fue utilizada especialmente en los primeros escritos; luego el término – no la expectativa – fue reemplazado).

Continuación, vv. 24ss.

Cuando ocurra la “venida” llegará “el fin”. Esto ocurrirá cuando Jesús entregue a Dios el Reino. Sin duda este versículo es decisivo en la incorporación del texto en la liturgia del día. Sin embargo, el “reino” no parece que deba entenderse en Pablo de modo idéntico al uso del Jesús histórico. Pablo lo utiliza de un modo bastante limitado: sólo x8. 

  • los exhortábamos y alentábamos, conjurándolos a que viviesen de una manera digna de Dios, que los ha llamado a su Reino y gloria. (1Tes 2:12)
  • que no está en la palabrería el Reino de Dios, sino en el poder. (1Cor 4:20)
  • ¿No saben acaso que los injustos no heredarán el Reino de Dios? ¡No se engañen! (…) ni los rapaces heredarán el Reino de Dios. (1Cor 6:9-10)
  • Luego, el fin, cuando entregue a Dios Padre el Reino, después de haber destruido todo Principado, Dominación y Potestad. (1Cor 15:24)
  • La carne y la sangre no pueden heredar el Reino de los cielos: ni la corrupción hereda la incorrupción. (1Cor 15:50)
  • como ya les previne, que quienes hacen tales cosas no heredarán el Reino de Dios. (Gal 5:21)
  • Que el Reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia y paz y gozo en el Espíritu Santo. (Rom 14:17)

Como se puede ver, en Pablo el “reino” es algo presente, pero también futuro, que se heredará. El verbo “reinar” también se encuentra pocas veces (x9, pero en muy pocos versículos):

  • con todo, reinó la muerte desde Adán hasta Moisés aun sobre aquellos que no pecaron con una transgresión semejante a la de Adán, el cual es figura del que había de venir... (Rom 5:14)
  • En efecto, si por el delito de uno solo reinó la muerte por un solo hombre ¡con cuánta más razón los que reciben en abundancia la gracia y el don de la justicia, reinarán en la vida por un solo, por Jesucristo! (Rom 5:17)
  • así, lo mismo que el pecado reinó en la muerte, así también reinaría la gracia en virtud de la justicia para vida eterna por Jesucristo nuestro Señor. (Rom 5:21)
  • No reine, pues, el pecado en su cuerpo mortal de modo que obedezcan a sus apetencias. (Rom 6:12)
  • ¡Ya están hartos! ¡Ya son ricos! ¡Se han hecho reyes sin nosotros! ¡Y ojalá reinasen, para que también nosotros reináramos con ustedes! (1Cor 4:8)
  • Porque debe él reinar hasta que ponga a todos sus enemigos bajo sus pies. (1Cor 15:25)

Esta doble dimensión presente y futura (propia también de la referencia al reino del Jesús histórico) puede entenderse también como “la vida en el espíritu” que en Pablo es presente, pero con una profunda carga escatológica. 

El esquema de esta parte parece concéntrico:

A.- después de destruir todo principado, poder y dominio (v.24)
B.- reinar... enemigos bajo sus pies (v.25)
C.- El último enemigo: la muerte (v.26)
B’.- Todas las cosas… bajo sus pies (v.27)
A’.- después de someter todas las cosas (v.28)

En la unidad hay un traspaso de reino de Cristo al Padre. El tema del “reino de Cristo” ha dado motivo a muchos debates que no es el caso desarrollar aquí. Lo cierto es que la resurrección de Cristo da comienzo a una nueva era que culminará con la resurrección de todos. En este caso se habrá vencido el último enemigo para el reino: la muerte (v.26). 

El contexto es real ya que no sólo encontramos la referencia al reino/reinar sino que la cita de los dos salmos 8 y 110, habitualmente cristológicos en el NT aluden al dominio (“bajo los pies”) con elementos propios (“enemigos” el Sal 110, “sometimiento” el Sal 8). El Salmo 8 puede entenderse como una relectura del relato de la creación, lo cierto es que la referencia a Jesús como Adán (nuevo / último) permite mostrar el reinado sobre la (nueva) humanidad. El Sal 110 alude al rey davídico reforzando el reinado con lo que se destaca que Jesús realiza y plenifica la voluntad de Dios para la humanidad.

El reinado de Cristo debe enfrentar a los enemigos: príncipes (arjê), poderes (exousía) y dominios (dynamis). Los dos primeros vuelven a encontrarse en Lucas 12,11; 20,20 aludiendo a las autoridades públicas (cf. Tit 3,1). La exousía y dynamis también se encuentran en Lucas (4,36; 9,1; 10,19) para referir al poder sobre los espíritus inmundos o demonios. No es evidente que se refiera, entonces, como sí lo parece en los escritos deuteropaulinos a figuras espirituales. Es posible que se aluda a los poderes contemporáneos (ver 1 Cor 2,6.8) que se dejan conducir (= reinar) por su rechazo al reinado de Dios. El contexto anti-imperial no debe excluirse.


+ Evangelio según san Mateo     25, 31-46

Resumen: Mateo concluye los discursos con un claro texto donde identifica lo que se realice a los insignificantes en sus necesidades es algo que se hace al mismísimo rey. 


La unidad escatológica de Mateo concluye con un conocido e importante texto. Las parábolas anteriores aludían a una “venida” (24,50; 25,10.19). El texto de hoy hace referencia a esa misma venida, señalada como del “Hijo del hombre”.

Como se sabe, hay tres tipos de dichos de Jesús que aluden al hijo del hombre: los dichos en presente (“el hijo del hombre no tiene dónde reclinar la cabeza”) en los que el término puede traducirse por “yo”: “yo no tengo…”; los dichos que hacen referencia a un futuro cercano (“el hijo del hombre será entregado”) que aluden a la muerte y resurrección inminente de Jesús y los dichos que aluden a un futuro indefinido (“vendrá…”). En este caso el “hijo del hombre” aparece como juez, como es insinuado en Daniel 7 y ocupa el lugar de Dios.

Las imágenes de juicio a las naciones se encuentran también en Joel 4,2; Is 66,18. La relación con Ez 14 (primera lectura) también se ha de destacar.

Los términos griegos usados no son evidentes, se suele traducir por “ovejas” y “cabritos” (próbata / erífôn) aunque otras traducciones son posibles (ovejas y carneros, por ejemplo). De todos modos, lo que cuenta en la imagen es la “separación” que hace el pastor, metáfora del juicio. Tampoco ha de entenderse que los cabritos tienen una mirada negativa en el texto. Lo mismo ha de decirse de la “derecha” y la “izquierda”, aunque en el mundo antiguo la derecha simboliza lo “recto”, mientras la izquierda alude a lo “siniestro”:

el admirable varón que estaba sentado sobre su trono juzgaba y sentenciaba a las almas, mientras los dos ángeles de la derecha y la izquierda tomaban nota: el de la derecha registraba las acciones justas, el de la izquierda consignaba los pecados” (Testamento de Abraham 12,11-12; cf. 13,9).

Después de la imagen de la separación a izquierda y derecha desaparece la imagen pastoril para comenzar el diálogo: “dirá”, “responderán”… 

La frase “benditos de mi Padre” en boca del “Rey” hace pensar que este Hijo de hombre se trata de Jesús (2,2; 21,5; 27,11.29.37.42), como la relación “rey” y “pastor” (ver Ezequiel, primera lectura) lo indica (ver “trono de gloria”, v.31). Los de la derecha recibirán este “reino” en “herencia” (v.34). De todos modos no hay que llevar la metáfora al extremo (el Hijo Rey tiene a su Padre vivo, no como ocurre en las dinastías). 

Los hechos mencionados (llamados “obras de misericordia”) son frecuentemente tenidos en cuenta en la literatura bíblica y para bíblica:

Porque exigías sin razón prendas a tus hermanos, arrancabas a los desnudos sus vestidos, no dabas agua al sediento, al hambriento le negabas el pan; (Job 22:6-7)
¿No será más bien este otro el ayuno que yo quiero: desatar los lazos de maldad, deshacer las coyundas del yugo, dar la libertad a los quebrantados, y arrancar todo yugo? ¿No será partir al hambriento tu pan, y a los pobres sin hogar recibir en casa? ¿Que cuando veas a un desnudo le cubras, y de tu semejante no te apartes? (Is 58:6-7)
El que es justo y practica el derecho y la justicia, no come en los montes ni alza sus ojos a las basuras de la casa de Israel, no contamina a la mujer de su prójimo, ni se acerca a una mujer durante su impureza, no oprime a nadie, devuelve la prenda de una deuda, no comete rapiñas, da su pan al hambriento y viste al desnudo, no presta con usura ni cobra intereses, aparta su mano de la injusticia, dicta un juicio honrado entre hombre y hombre (Ez 18:5-8)
“Fui vendido como esclavo, pero el Señor me liberó. Fui llevado a la cautividad, pero su mano poderosa me ayudó. Me sentí agobiado por el hambre, pero el Señor me alimentó. Estuve solo, pero Dios me consoló; estaba enfermo, pero el Altísimo me visitó. Yacía encarcelado, pero el Salvador se apiadó de mí. Entre grilletes estaba, pero él me desató” (Testamento de José 1,5-6).

Si bien la tercera y la sexta (migrante y encarcelado) no son muy frecuentes, no deja de ser interesante que también se encuentren en Heb 13,2-3:

No se olviden de la hospitalidad; gracias a ella hospedaron algunos, sin saberlo, a ángeles. Acuérdense de los presos, como si estuvieran con ellos encarcelados, y de los maltratados, pensando que también ustedes tienen un cuerpo”.

Seguramente alude a circunstancias también de la vida de los miembros de las comunidades.

Se podría aludir a cada uno de los momentos de necesidad (necesidades básicas [1 y 2], necesidades de protección [3 y 4] y necesidad de compañía [5 y 6] pero no parece necesario. Pero la novedad no se trata solamente del hecho realizado, sino que se le realiza al mismísimo rey. Estos, llamados ahora “justos”, se sorprenden por la atribución.

La frase que da sentido a la unidad (v.40) es característica de Mateo: amên legô hymin (“en verdad les digo”, x29 mientras x12 en Marcos, y x5 en Lucas. Juan duplica el “amén”: “en verdad, en verdad…” x20). El texto ciertamente es subversivo, ya que no tiene – socialmente – repercusión lo que se haga en favor de los insignificantes (elajistôn) mientras que suele contar lo que se realiza en favor del rey. Pero este rey se sabe atendido en la necesidad en lo hecho a los últimos. El objetivo del texto es claramente contrastante. La clave – sin duda – está dada por el “a mí me lo hicieron” (o dejaron de hacerlo). 

Es evidente que el relato debería repetir cuatro veces la escena (dos – positiva y negativa – en el dicho del rey y dos – positiva y negativa – en la pregunta de los destinatarios. Para evitar la extensión el relato se va abreviando progresivamente, lo cual favorece la narración. Así se lleva a v.45 con la antítesis de lo dicho en v.40 mostrando la antítesis (la omisión de “hermanos” [y hermanas, ciertamente] en esta unidad revela que no se trata de servicio hecho a los discípulos, sino al mismísimo rey, sea quien fuere el necesitado socorrido o no. 

Hay un elemento final a tener en cuenta: en el evangelio de Mateo, es característico que el resucitado “no se va”, por el contrario “permanece” en medio de su comunidad: “yo estaré con ustedes” (28,20). Esa presencia del resucitado es la que la comunidad de Mateo está invitada a reconocer y servir. Jesús está donde “dos o tres se reúnan” (18,20), “en la predicación” (10,40-42), y – en este caso concreto – en las necesidades de los insignificantes de la sociedad. Tan presente está que reconoce como hecho a él – u omitido – cualquier cosa que se haga socorriendo sus necesidades o dejando de hacerlo. “A mí me lo hicieron”. Es algo que se realiza a la misma persona del Rey.


Foto tomada de iscagdl.blogspot.com

sábado, 18 de noviembre de 2017

Poner a los pobres en el centro... y enfrentar las causas

Poner a los pobres en el centro… y enfrentar las causas

(pensar la Jornada de los pobres)


Eduardo de la Serna



Dejando de lado los aspectos comerciales de tantos “días de…”, podemos – con sus límites o con sus valoraciones – reconocerles – no en todos los casos – cierto valor.

Un ejemplo podríamos verlo en el “día de la/s madre/s”. Obviamente si un hijo se desentiende de ella todo el año, si es indiferente a su situación, si la ignora, recordarla “un día” es una ironía, o una burla cínica; o un simple “lavado de conciencia”.

Algo semejante puede decirse de la actual “jornada de los pobres”. Tener presentes a los pobres es algo fundamental para garantizar la fidelidad al Evangelio, pero – del mismo modo que suele decirse “el día de la madre debe ser todos los días” – hemos de señalar que, si la dedicación a los pobres no es de cada día, celebrar la jornada se asemeja a una burla y no a un hecho cristiano.

No está de más comentar algunos aspectos al pensar en esta jornada. Porque, y lo hemos señalado en más de una ocasión, la pobreza es un pecado. La pobreza es hambre, es no tener acceso a la salud, a un salario digno, a un trabajo justamente remunerado, la pobreza es muerte. ¿Podemos “celebrar” eso? ¡Ciertamente no! Lo que se pretende es visibilizar lo invisible (porque la mejor forma de suavizar y calmar la conciencia ante la horrorosa dimensión de la pobreza, es invisibilizarla. No se la ve, no existe. O – si no queda más remedio que verla – se distorsiona la realidad: son migrantes, son perezosos, son sucios-vagos-ignorantes…). Los pobres no tienen nombre, sólo genéricos: son “negros”, o son “paraguayos/peruanos/bolivianos”, son “mapuche”… a diferencia de los que son “como uno” que son Mauri, Mirta, Marce… o Nicole.

Otro elemento invisibilizado es el análisis de las causas. ¿Por qué hay pobres? Suele ser frecuente en varios sujetos que hablan de los pobres la negativa sistemática a preguntarse por las causas de la pobreza. La injusticia, la opresión, la violencia, la esclavitud (cada vez menos solapada), la dependencia… la riqueza, en suma, no aparecen en los análisis o comentarios. Una buena mirada contrastante es comparar los textos de los profetas o de los Santos Padres de la Iglesia y muchos documentos episcopales. El reciente texto de la Conferencia episcopal Argentina convocando a la jornada de los pobres resulta un patético ejemplo de una referencia a los pobres donde nada se dice de combatir las causas.
Otro elemento, y lo confieso con indignación, es la actitud – de nuevo pienso en el texto episcopal – que parece casi como si les pidiera perdón a los ricos por dedicarle un día a los pobres. La distorsión del Magníficat (y no es la primera vez, ya que en Líneas Pastorales para la Nueva Evangelización 29 ya lo habían hecho) deforman un texto bíblico para no quedar mal. Para ser claros comparo los 4 textos: el Magnificat, la Exhortación de Pablo VI sobre la Virgen María (citada en LPNE), y los dos textos episcopales argentinos:

Evangelio de Lucas 1,51-53
Marialis Cultus”, Pablo VI, 37
Lineas Pastorales para la Nueva Evangelización, 29
Invitación a la Jornada de los pobres
Despliega la fuerza de su brazo, dispersa a los soberbios en sus planes, derriba del trono a los poderosos y eleva a los humildes, colma de bienes a los hambrientos y despide vacíos a los ricos.
…comprobará con gozosa sorpresa que María de Nazaret, aún habiéndose abandonado a la voluntad del Señor, fue algo del todo distinto de una mujer pasivamente remisiva o de religiosidad alienante, antes bien fue mujer que no dudó en proclamar que Dios es vindicador de los humildes y de los oprimidos y derriba sus tronos a los poderosos del mundo (cf. Lc 1, 51-53)"
... No  dudó  en  proclamar  que  Dios  es  garante  y  vindicador  de  la dignidad  de  los  humildes  y  oprimidos  y  que,  si  es  el  caso,  derriba  de  sus  tronos  a  los  poderosos  del mundo.
... Como María de Nazareth es necesario proclamar que Dios y su acción operante en los creyentes es capaz de cambiar sistemas de desigualdad e inequidad (cf. Lc 1,51-53).

En lo personal, celebro que exista una Jornada de los pobres. Pero lo celebro en la medida que permite visibilizar una realidad negada. Pero tengo claro que la Iglesia de los pobres (Juan XXIII, Juan Pablo II) debe “anunciar el Evangelio a los pobres”. Y esto no significa algo “en el aire”. El Espíritu unge a Jesús para ser mesías de los pobres (“me ha ungido para anunciar buenas noticias a los pobres”). Pero esas “buenas noticias” no son que “se irán al cielo”, sino que su situación va a cambiar:

  • El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido para que dé la Buena Noticia a los pobres; me ha enviado a anunciar la libertad a los cautivos y la vista a los ciegos, para poner en libertad a los oprimidos, para proclamar el año de gracia del Señor. (Lc 4:18-19)
  • Vayan a informar a Juan de lo que han visto y oído: los ciegos recobran la vista, los cojos caminan, los leprosos quedan limpios, los sordos oyen, los muertos resucitan, los pobres reciben la Buena Noticia. (Lc 7:22)

Lo que los testigos pueden observar es un cambio de situación: los ciegos ven, los sordos oyen, los cautivos son liberados y la buena noticia a los pobres es la noticia de que su situación va a cambiar, como cambia también la situación de los ricos y los poderosos (tema frecuente en Lucas: 6,24; 16,25). Eso es lo que canta la Virgen María, precisamente. Por eso, en Lucas, la bienaventuranza no es “de la pobreza” como equívocamente dicen los obispos, sino “de los pobres”, y lo que se celebra es que su situación cambiará. Solo Mateo 5,3 propone la pobreza (qué él califica “de espíritu”) como modo de vida, como hace con las restantes bienaventuranzas cambiando el texto que él recibió de su fuente. Pero resulta extraño que en la jornada de los pobres, donde se nos invita a poner a los pobres en el centro, se escoja para la reflexión el texto de Mt 5 y no el de Lc 6 donde se canta la alegría de que la situación cambiará, y por eso es una “buena noticia”.

En suma, celebro la jornada “de los pobres” sabiendo que es un compromiso militante de los cristianos seguidores del Mesías de los pobres y miembros de la Iglesia de los pobres. Y celebro que la presencia de nuestros hermanos nos movilice en el compromiso de anunciarles buenas noticias, que no deben ni pueden ser “opio del pueblo” sino la firme decisión de caminar con ellos y ellas para buscar liberación. En estos tiempos de neoliberalismo, el gran causante de los pobres, tiempos en los que la pregunta de “¿por qué hay pobres?” no puede sino mirar a las políticas de gobierno y a los sectores de poder económico, y alentar la responsabilidad samaritana de aproximarnos al caído, sanar sus heridas y ponerles nombres y apellidos a los salteadores y bandidos que han dejado a nuestro pueblo medio muerto al costado del camino, en estos tiempos celebrar una “jornada de los pobres” debería movilizarnos y convertirnos a su causa, porque “la Iglesia debe estar presente en la causa de los pobres” (Juan Pablo II).



Foto tomada de Diario Uno

martes, 14 de noviembre de 2017

Domingo 33A

La gratuidad del Reino y su contraste imperial

DOMINGO TRIGESIMOTERCERO - "A"





Eduardo de la Serna




Lectura del libro de los Proverbios     31, 10-13. 19-20. 30-31

Resumen: el libro de los proverbios concluye con un salmo que canta a la mujer – sabiduría perfecta por lo que el marido es alabado. El comportamiento de la mujer “fuerte” en la casa es celebrado.


El libro de los proverbios – una colección bastante heterogénea en tiempo, temas y origen – finaliza con un poema acróstico (cada versículo, del 10 al 31 comienza con las letras del alefeto hebreo: es decir el v.10 comienza con “alef”, el v.11 con “bet” para terminar el v.31 con “tau”; algunas biblias lo indican en un costado del texto para que el lector lo sepa). Obviamente esto indica que el salmo tiene muy claramente el comienzo y el final. Este salmo canta a una mujer “hail”. El adjetivo hebreo “hail” indica fuerza, vigor, e incluso armamento. La Biblia griega lo traduce por “viril” (andreían). El texto está escrito desde la mirada del varón, y refiere a la mujer campesina. Se habla de la mujer “fuerte” en la sociedad patriarcal, es mujer “de varones”. Pero es muy probable (por el libro en general, y – especialmente por ser la conclusión – que se esté refiriendo a la “sabiduría” planteada como “mujer” (cf. Pr 8). Para el pueblo de Israel que regresa del exilio (al componerse la edición definitiva del libro) se lo invita a ser sabio: fuerte, libre, debe saber manejar su casa, y hacerlo con “respeto a Yahvé”. Lo que cuenta es la opinión del marido (vv.11.28-31) que elogia a esta mujer.


El trabajo doméstico de la mujer logra que el marido sea alabado “en la plaza” (v.23; v.31)


Así está estructurada esta parte central:


            A.- “no teme la nieve” (v.21)

                        B.- se confecciona mantas, viste de lino y púrpura (v.22)

                                   C.- Su marido es reconocido en la plaza (v.23)

                        B’.- teje y vende prendas de lino (v.24)

            A’.- se reviste de fuerza y dignidad y no le preocupa el mañana (v.25)


El marido puede estar en la “calle” porque la mujer se ocupa de la “casa” (el patriarcalismo es evidente). 


La opinión del marido, con lo que empezaba el salmo (vv.10-12), se retoma al final. Es una mujer sabia (para Proverbios el “temor de Yahvé es la fuente de la sabiduría, 1,7; 23,30-31)

Muchos temas centrales del libro se concentran en esta “mujer- sabiduría”: es fuerte, es ejemplo del discernimiento en la vida diaria, “abre la boca con sabiduría, y su lengua instruye (torah) con amor (jesed)” (v.26), se ocupa de los pobres y necesitados. 



Lectura de la primera carta de san Pablo a los cristianos de Tesalónica     5, 1-6

Resumen: Pablo destaca la cercanía de la venida de Jesús, por lo que ese “Día” está próximo, es inminente. Esto supone un modo de vida en los discípulos coherentes con el día, y no con la noche.



La carta a los Tesalonicenses está llegando a su fin. Luego de haber señalado Pablo que Cristo vendrá pronto, e incluso muchos estarán vivos – como él mismo espera estarlo – cuando ocurra esta venida, intenta dar respuesta a la pregunta obvia: ¿y esto cuándo ocurrirá? La frase “tiempo y momento” alude a los dos términos griegos que refieren al tiempo: jronos y kairós y se ha utilizado para aludir a un momento específico del plan de Dios (Dan 2,21; 7,12; Hch 1,7: “no les corresponde a ustedes conocer el tiempo y el momento que el Padre ha fijado con su autoridad”). En este caso Pablo señala que no es necesario escribir de esto, como ya lo ha dicho acerca del amor mutuo (4,9). Se refiere, evidentemente, a algo que los tesalonicenses ya saben porque Pablo les ha hablado de ello en su breve paso por la comunidad. Por eso lo refuerza con el “ustedes saben”. La fórmula ya la ha usado en la carta: “saben” del paso de Pablo por Tesalónica (2,1), “saben” que las tribulaciones forman parte de la vida que les espera a los seguidores de Jesús (3,3). 


El “Día del Señor” se refiere a un término habitual en los profetas: el momento que Dios mismo ha determinado actuar en la historia de su pueblo. Generalmente para sancionar, para intervenir drásticamente: Am 5,18-20; Joel 2,1-2; Sof 1,14-18; Mal 3,19.23. Pablo refiere a él como el día en que Dios intervendrá enviando la salvación: Rom 2,16; 13,12; 1 Cor 1,8; 3,13; 5,5; 2 Cor 1,14; 6,2; Fil 1,6.10; 2,16), día ciertamente ligado a Cristo. En este caso – y en otros – se refiere al “día” de la futura “venida” de Jesús, algo que Pablo debe anunciar, como una suerte de Elías.


La imagen del “ladrón en la noche” es frecuente en el ambiente apocalíptico para destacar lo imprevisible (2 Pe 3,10; Ap 3,3; 16,15; cf. Job 24,14; Lc 12,39). 


Abruptamente, entonces, el dicho romano de “paz y seguridad”, que alude a lo que se supone que el imperio garantiza a los suyos, se verá quebrado. Ciertamente está “pax romana” y la “seguridad” que garantiza a los súbditos del imperio, en nada se asemejan a los bienes definitivos que trae Cristo en su Día, ahora presentado como “dolores de parto”. La vida que trae Jesús (“parto”) en nada se asemeja a la “paz del imperio”, no es vida lo que éste trae. Y es “seguridad” sólo para los súbditos, no para las víctimas.


Las metáforas que siguen: tinieblas, día, “hijos de la luz” son también tomadas del ambiente apocalíptico (eso no implica que el contenido lo sea; Pablo no parece tener una teología apocalíptica aunque en estos casos utilice su vocabulario). El clásico dualismo apocalíptico luz-tinieblas, día-noche se transforma también en “modo de vida”: “hijos de la luz”, “vivir en tinieblas”, velar, dormir, ser sobrios… aquí Pablo lo utiliza luego de haber hablado del “Día” para continuar con la imagen (en v.7 continúa la metáfora: “los que duermen, de noche duermen, los que se embriagan [contrapuesto a la sobriedad] de noche se embriagan”).



+ Evangelio según san Mateo     25, 14-30

Resumen: en una nueva parábola Jesús presenta un ejemplo mostrando por la contraria cómo es el reino de Dios. Totalmente diferente al señor del relato que es usurero y explotador. La dinámica del reino de Dios se mueve en un ambiente totalmente diferente.



La parábola del Evangelio se ha interpretado habitualmente de un modo estricto, en el que se destacarían las exigencias y responsabilidades que tenemos para con Dios. Sin embargo, recientemente se ha propuesto otra interpretación que parece dar respuesta a muchos temas que quedaban sin ser aclarados.


Para empezar el inicio no es el frecuente en otras parábolas en las que se afirmaba que el reino “es semejante a” (cf. 25,1; cf. 20,1; 13,31.33.44.45.47), aquí se afirma que “así cómo”, con lo que no es evidente que se refiera a algo “semejante”. Y – como veremos – no lo es.


El tema del “propietario ausente” es importante en los estudios desde las ciencias sociales: la tierra no es de los campesinos que la trabajan sino de miembros de las elites gobernantes que se han apoderado de ellas por impuestos, usura, préstamos y deudas… Es habitual que los ricos presten a los campesinos a usura sabiendo que no podrán pagar y más temprano que tarde se apropiarán de las tierras. Para que la tierra sea productiva debe ser trabajada, para lo que recurrirán a campesinos desocupados, esclavos (doulos), jornaleros. Era frecuente, en Oriente especialmente, que los que se habían empeñado trabajaran la tierra para seguir intentando pagar lo adeudado.


Es importante entender que – el castellano ayuda a confundir – el “talento” no es referencia a la capacidad de cada uno, sino que se trata de un valor monetario. Es interesante recordar que en los ambientes campesinos las transacciones se realizaban por canje o trueque, sólo en los ambientes de la burocracia se utilizaba moneda. Originalmente el talento es una medida de peso (de gran peso) y las había de oro, plata o cobre. Se ha calculado, en general, un valor de 6.000 jornales por talento. 


La “producción” de los dos primeros personajes de la parábola es llamativa. No es habitual que algo produzca un 100%; pero eso sí es comprensible en el caso de la usura. Sin embargo aquí se lo señala casi con normalidad. Pero el tercer siervo (doulos) no ha puesto a “producir” el talento, sino que lo devuelve intacto. Pero lo hace por “miedo” a su “señor” porque es “un hombre duro que cosecha donde no sembró y recoge donde no esparció” (v.24). Sorpresivamente, el señor le reconoce esta parte: “sabías que cosecho donde no sembré…” (v.6). En este caso, lo que “debería” era dar el dinero a los “banqueros” para recibir “intereses” (tokos). El término “intereses” en el NT sólo se encuentra en este texto y su paralelo de Lucas 19,23; y en todos los casos del Antiguo Testamento se trata de algo definitivamente contrario a la voluntad de Dios: Ex 22,24; Lev 25,36.37; Dt 23,20; Sal 14,5; Jer 9,5; Ez 18,8.13.17; 22,12… el ambiente no parece amable, sino el de la usura: el dueño ausente cosecha donde otros han sembrado y se han endeudado y empobrecido, y – por eso mismo – se ha quedado con sus tierras. 


Como castigo ante esto, al que no supo - o no quiso por "miedo"- hacer producir el dinero, se le quita el talento para dárselo al que más tiene, y a aquel se lo expulsa. Allí, a las “tinieblas de fuera”, al “llanto y rechinar de dientes”, algo muy parecido a la cárcel. La frase se encuentra también en 8,12 señalando que “los hijos del reino” serán arrojados allí, y el rey vengativo de 22,13 arroja al que no tiene vestido de fiesta. En estos casos el contexto parece aludir a la situación presente de las autoridades judías en tiempos de Mateo en la que resulta patente la violencia que Roma ha ejercido contra la ciudad y las autoridades al finalizar la guerra judía. El rechazo de Israel a Jesús ha permitido que los paganos se sienten a la mesa (8,12) y la ciudad es destruida e incendiada por el rechazo a los enviados del rey. Estar sin vestido de fiesta es un nuevo rechazo (22,7.13).


Podemos afirmar, entonces, que el propietario ausente y su actitud en nada se asemejan al “reino” (recordar el comienzo de la parábola). Es muy parecido, precisamente, a lo que la dinámica imperial y su economía esperan: usura, préstamos, premio al que produce, torturas y cárcel. La dinámica de la gratuidad del reino es exactamente lo contrario. El reino no se asemeja a ese señor, sino que está en las antípodas. El que es coherente con el reino es el que no presta el dinero a usura es ese, el último, el que es expulsado, torturado y rechazado por el capitalista.




Foto tomada de www.torcasajuv.com

lunes, 13 de noviembre de 2017

Mentiras, campañas y otras sandeces...

Mentiras, campañas y otras sandeces...


Eduardo de la Serna



El reciente nombramiento de una nueva Comisión Ejecutiva en la Conferencia Episcopal Argentina ha dado pie a los mas variados, y hasta disparatados comentarios.

Después que antiguamente decían que José María Arancedo (obispo de santa Fe) era amigo personal y fiel seguidor de Bergoglio (el papa Francisco) resulta que el nombramiento de Oscar Ojea (obispo de San Isidro) en su lugar pone a los obispos argentinos en mayor sintonía con el Papa (sic). El vicepresidente primero es el mismo, el cardenal Mario Poli (obispo de Buenos Aires) por lo que en este caso no se ve el cambio. Sí es novedoso el cambio del vicepresidente segundo ya que el conservador Mario Cargnello (obispo de Salta) fue reemplazado por Marcelo Colombo (obispo de La Rioja) quien no duda en remitirse como un gran referente en su vida el gran obispo de Quilmes, Jorge Novak (+2001).

Quizás no haya que descuidar que el presidente Macri recibió en audiencia al obispo Paul Gallagher, encargado de la curia vaticana para la relación con los estados. Allí formuló la insulsa frase “el papa está siempre invitado” que es semejante a decir a alguien “¡vení cuando quieras!”

Los medios pseudo-católicos como el diario La Nación se encuentran con la disyuntiva de entender por qué el Papa todavía no ha visitado la República Argentina.

  • En una editorial muy graciosa responsabilizó al grupo de curas en Opción por los pobres de semejante ausencia. Mientras los obispos -decía la editorial- quieren que el papa venga “para unir a todos los argentinos” (sic), los “curas opp” somos responsables de que el papa no quiera visitarnos.
  • Recientemente el comentarista Mariano De Vedia, haciendo ostentación de una preocupante mala información o malicia, afirmó que la nueva conferencia episcopal también quiere “limitar a los díscolos”, que seríamos nosotros, los opp. Afirmó que el obispo Rubén Frassia (Avellaneda) criticó a los radicalizados que invitamos a votar a Cristina (sería interesante que nos diga dónde lo dijimos porque hemos perdido ese texto y nos gustaría recuperarlo).
  • Y ahora, para culminar el efecto comedia, el editorialista Carlos Pagni afirma que en realidad el Papa apoya a María Eugenia Vidal como lo hacen los curas villeros que el papa siempre acompañó cuando era arzobispo. Curioso que el arzobispo de la ciudad de Buenos Aires apoye curas de la CABA que son beneficiados por una gobernadora que les es ajena. Quizás eso explique por qué los curas tienen una foto de Bergoglio, una de la Virgen (sic) y una de María Eugenia Vidal (reconozco necesitar oculista ya que nunca vi semejante foto en parroquias o villas de Buenos Aires). Podría ser menos evidente el columnista, María Eugenia Vidal no tiene nada que ver con los curas villeros de Buenos Aires, CABA. Pero si quiere empezar la campaña con 2 años de anticipación quizás debiera ser menos evidente.
  • Todo parece indicar que La Nación está “aparateando” una posible visita papal queriendo aplaudir a la nueva comisión de la CEA. En lo personal me gustaría que un acto de lobby o una manipulación sea un poco más disimulada. Yo tengo mi opinión tomada sobre los viajes del Papa y lo he dicho en varias ocasiones. Y lo he dicho desde el papado anterior y el anterior. No estoy de acuerdo con los viajes papales, no me convencen teológicamente, salvo que se trate de acontecimientos internacionales (como una jornada mundial de juventud, o una asamblea episcopal internacional). Pero no es esa la cuestión. La cosa es que ahora, el diario del genocidio, parece haberse vuelto abruptamente pro-papista. Como el presidente. Como – dicen – los obispos.


Desconozco si los obispos han decidido ser más francisquistas o no. Algunos de sus más enconados adversarios, como Héctor Aguer (La Plata) esta a pocos meses de presentar su renuncia, y ya empiezan los rumores intraeclesiásticos sobre su posible sucesor. Pero en lo personal no sé por qué sería más papista Ojea que Arancedo, por ejemplo. Además de que – y de nuevo voy a lo teológico y a mi opinión personal – yo no quiero un episcopado papista (ni de este, ni del anterior ni del futuro papa), yo quiero obispos que sean pastores y profetas, hombres de Dios y del pueblo, amigos de los pobres, capaces de dar la vida y lejanos de todos los temores que suelen provocar los poderosos. Y eso no lo da “seguir las directivas del papa”. Una cosa es la comunión y otra – muy distinta muchas veces – la obediencia. En lo personal, mi relación con alguno de estos obispos elegidos es excelente, y en otro caso, muy mala. Lo único que espero es que tengan la lucidez evangélica de no dejarse encandilar por las luces de neón de los grandes medios (o mejor, de los medios grandes), pero lo dudo. El diario La Nación es más consultado que la Biblia en más de un ambiente eclesiástico, decía mi finada madre.


miércoles, 8 de noviembre de 2017

Yo también quiero ser imbécil

Yo también quiero ser imbécil


Eduardo de la Serna



Hoy pude escuchar el audio de una imbécil. Y – debo decirlo – me encantó. Me encantó por varios motivos:

  • Negros” y esas cosas prendió como insulto en varios ambientes. Es el insulto que está detrás de la queja proferida por la soberana. Y recuerdo adolescentes de Solano (¡de Solano!) hablar de los “negros de la villa” mientras yo pensaba si “este pobre cabeza lavada” creería que en la zona norte sería tratado como un igual. Era un “negro de Solano” de todos modos.
  • La referencia al bulling que padeció el actual presidente en el colegio de su infancia de la que se habló en estos días, fue presentada como que lo había sido “por su origen italiano”. Es evidente que en la “guía azul” no hay apellidos italianos (o no los había hasta hace algunos años). La alcurnia no viene dada por el dinero. Pero también es cierto que algunos pensamos que el bulling – que sí existió – provenía por otras causas, pero no es el caso acá comentarlo. La cosa es que el dinero no da “estética”.
  • Hay quienes creyeron que por tener dinero y poder comprar casa en Nordelta ya eran aceptados. Y la pobre imbécil les deja bien claro que no; que jamás lo serán; aunque tengan dinero seguirán tomando mate, teniendo reposeras y hasta perros.
  • La pobre doctorcita parece creer que por repetir posverdaderamente “yo no discrimino” es indicio de que no lo hace. El problema es sencillamente de estética visual. Podríamos decir que su estética no parece valorar la sencillez y la síntesis por la cantidad de veces que repite algunas palabras y malas metáforas, podríamos decir que su estética es excesivamente rococó, lo que no condice con alguien “como uno”, podríamos decir que su estética lastima mi estética auditiva… y todo esto por no hablar de la grieta. Grieta que de ninguna manera la susodicha estará dispuesta a cerrar. Los del otro lado “no deben vivir en la zona de la casita que compré para mi hijita de 15”. Claro que ser amiga del ministro-rico-y-de-los-ricos parece que la habilita.


Pero además de todo esto, los sabios dichos de precisión cirujana me ayudan a pensar en los que votaron este gobierno. Los que creyeron que pueden ascender y ser bienvenidos (que me permita decirle ese grupito que la bienvenida suelen darla los pobres, los amigos de la doctora suelen, a lo sumo, tolerarte). Si alguno creyó que por haber ascendido en el gobierno anterior ahora debía cuidar su campito, a lo mejor ahora deba vender la reposera, el termo y hasta el perro.

Y me sirve – todavía más – para pensar en el grupo que votó a este gobierno:

  • Es evidente que a los votantes no les interesa como tema la corrupción. Sino no podrían haber votado a Gladys González, por ejemplo. Por no hablar de Panamá, Bahamas, Paradise, Correo, Avianca, Odebrecht y demás linduras. “Roban pero hacen” (ja).
  • Es evidente que a los votantes no les interesa la justicia. Evidentemente ésta, para serlo realmente, debe ser “de ojos vendados” y no con tortícolis como el Dr. Glock, debe guiarse por los datos y hechos y no por la prensa como la mayoría de “Comodoro Pro”. Y si algún “negro indio” cree que puede tener piletas, escuelas, centros de salud como Milagro Sala les quiso hacer creer, ya les explicó la sabia doctora que eso “¡No!” La justicia es mía, mía, mía. Como la Ferrari.
  • Es evidente que a los votantes no les interesa la verdad. No les importó que les / nos mintieran en la cara día a día. Sigo “consumiendo mentirosos” porque me dicen lo que quiero escuchar. Me contaron que Santiago estaba en Entre Ríos, en San Luis, en un festival, pero Gendarmería tenía las fotos desde el primer día. Pero seguimos consumiendo Clarín/Nación. ¡Mentime que me gusta!
  • Es evidente que a los votantes no les interesa que se les burlen en la cara. Y podemos escuchar a Marcos Peña diciendo que quedarse sin trabajo ni indemnización, que les bajen el sueldo a los jubilados, que te dejen sin trabajo, que endeuden el país, que compren sindicalistas y diputados, y todo eso y más “beneficia a los pobres”, o a Durán Barba diciendo que “Macri es de izquierda”. Y a nadie le molesta ni reclama. “Pegame y decime Marta”.
  • Es evidente que a los votantes no les interesa la paz. No sólo porque parece que nos metemos de lleno en el conflicto de Medio Oriente (y del lado de Israel, que no parece la víctima en esto), en una supuesta guerra contra “las drogas” (¿o contra la competencia para tener el monopolio?) y contra el terrorismo indígena fuertemente armado con boleadoras y piedras. Mientras compramos aviones de guerra a Francia, armamento a “la Madre Patria”, y entrenamiento a Israel, mientras se pretende que el ejército participe en temas internos y las fuerzas de seguridad repriman, golpeen y hasta maten a ciudadanos. De todos modos “¡en algo andarían!”.
  • Es evidente que a los votantes no les interesa la Patria. No sólo nos endeudan hasta el siglo que viene, no sólo el FMI audita nuestras cuentas y manejos del dinero, no sólo no debemos hacer locuras como Mercosur o Unasur, sino que además las Malvinas o la Antártida son cosas de “nostálgicos del 70”, la “memoria-verdad-justicia” son cosas del “revanchismo” y los angustiados patriotas deberían pedirle perdón al cazador de elefantes por la locura independentista.

Es decir, la doctora imbécil demostró ser una especie de “emblema” del Cambio. Y por eso lo celebro. Celebro que todo sea transparente. Aunque “los votantes” seguirán soñando con su casita en Nordelta.



Foto tomada de www.nordelta.com

martes, 7 de noviembre de 2017

Domingo 32A

La prudencia conduce a una esperanza militante y resistente

DOMINGO TRIGESIMOSEGUNDO – “A”

Eduardo de la Serna




Lectura del libro de la Sabiduría     6, 12-16

Resumen: buscar la sabiduría es un momento fundamental para las personas. Por eso tiene sentido madrugar a fin de encontrarla pronto y alcanzar la sensatez.

Es frecuente en la literatura Sapiencial de Israel encontrar “elogios de la sabiduría”. Como es sabido, “sabio” no es, en la Biblia, una persona que “sabe” muchas cosas, sino alguien que “sabe vivir”. Los últimos escritos sapienciales destacan que “sabe vivir” quien cumple con la ley (hay textos en los que “ley” y “sabiduría” se identifican) y por momentos esa sabiduría tiene los atributos del mismo Dios. La referencia a la luz y el brillo en nuestro texto es indicio de esto.

La persona que la desea y la busca con dedicación la encuentra (Pr 8,17; Sir 6,27). La sabiduría desea ser “encontrada”, por lo que no se oculta de los que la pretenden, es más, les sale al encuentro (v.13). Está sentada a la puerta, para ser vista por todos, y los que madrugan pronto estarán llenos de gozo (Sir 4,12), como se debe hacer para encontrar “en la puerta” a un hombre “prudente” (Sir 6,36). Es sensato madrugar para conseguir el favor de Dios (Sir 32,14), y empezar desde temprano con la oración a Dios (Sir 39,5). Notar entre paréntesis que la única vez que se encuentra el verbo “madrugar” (orthrizô) en el Nuevo Testamento es para señalar que el pueblo “madrugaba” para escuchar a Jesús enseñar en el templo. Él es la sabiduría misma de Dios (Lc 21,38).

Estar alerta desde temprano para conseguirla es la “prudencia” (frónêsis), y quien la consiga estará libre de preocupaciones (amérimnos).

Nuevamente (v.16) destaca que la sabiduría quiere ser encontrada, por lo que ella misma toma la iniciativa para que lo logre quien la busca (Sir 15,1-3; ver Is 65,1-2.24); esos la tendrán en sus pensamientos y proyectos (ver 9,14 y el contraste con 14,12; 15,4).



Lectura de la primera carta de san Pablo a los cristianos de Tesalónica     4, 13-18

Resumen: Ante la muerte de algunos en la comunidad los tesalonicenses no saben qué ocurrirá con ellos cuando Jesús vuelva. Pablo les escribe para sostenerlos en la “esperanza” señalando que todos, vivos y muertos, pasarán al encuentro con Dios.

Pablo sabe, porque Timoteo se lo ha dicho, que la fe y el amor de los tesalonicenses se mantiene vivo (3,6), pero hay un problema con “la esperanza”. Y Pablo no quiere la tristeza de sus amigos ante el dolor “como los que no tienen esperanza”. ¿qué ha ocurrido? Desde que Pablo se fue, abruptamente de la comunidad, alguno/s ha/n muerto. Pablo había anunciado que Jesús volvería muy pronto, de hecho, está convencido de ello, ¿qué ocurrirá con ellos cuando vuelva? ¿Se quedarán sin disfrutar del encuentro?

Dos pequeños elementos sobre la Venida de Jesús: (1) Jesús había indicado que volvería, y eso ocurriría pronto. Pablo lo ha predicado en la comunidad. Al haber tenido que irse sin profundizar la predicación no ha podido desarrollar esta idea. Como se ve en el texto, Pablo cree que él estará en el conjunto de los que estén vivos cuando Jesús vuelva (“los que quedemos”, vv.15.17). Pero no es eso lo que importa, sino que todos, vivos y muertos pasarán a un nuevo estado de vida “al encuentro de Cristo… permaneciendo con el Señor”. (2) Varios grupos judíos, como los fariseos, esperaban la resurrección (para los tiempos finales). Probablemente esto significara volver al mismo tipo de vida presente, aunque sin los malos momentos que la acompañan: sin enemigos, sin violencia, sin opresiones (es decir, en “shalom”, paz). Pablo, y los seguidores de Jesús creen también en la resurrección, pero con una novedad: la resurrección de Cristo. Esta será el “prototipo” de las resurrecciones. Así, no se trata de un “volver” sino de un “pasar” a un nuevo modo de vida, “con Dios”. Los muertos antes de la venida de Jesús “pasarán” a ese modo nuevo de vida resucitada.

La imagen del “arcángel” y la trompeta tiene claros tintes apocalípticos, como ocurre también en otros pasajes de la carta (ver 5,5). La trompeta suele tocarse en la ciudad ante la venida de fuerzas enemigas para alertar a la defensa o para ordenar la carga en el ataque (ver Jos 6,5; 1 Mac 4,13; Job 39,25; Sir 26,27; Ez 7,14; Os 5,8; Sof 1,16; aunque en ocasiones también – se entiende que el sonido es diferente (1 Cor 14,8) – se trata de música de fiesta, Sal 81,4. Miguel es presentado como el “jefe de los ángeles” (= arcángel) que combate con el jefe del ejército enemigo, el diablo (ver Jud 9).

Es posible que los muertos hayan sido “matados” por el imperio: en toda la carta se insiste en la tribulación (thlipsis, 1,6; 3,3.7), los sufrimientos y maltratos (2,2), padecimientos (2,14), matados, perseguidos como enemigos (2,15). Y se trata de paganos, en este caso (2,14). La alusión al dicho imperial “paz y seguridad” (5,3) permite pensarlo, aunque no tengamos certeza en este aspecto. Lo cierto es que estos muertos no quedarán sin disfrutar el encuentro con Dios en la venida de Jesús.


+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo     25, 1-13

Resumen: Mateo presenta una parábola en la que pone en contraste dos actitudes: la de quienes están o no atentos a un esposo que viene en horario inesperado. De velar estando atentos a su venida se trata.

Mateo sigue con la serie de textos y parábolas que aluden a alguien que viene sin que se sepa cuando. En el Evangelio del día se trata de
un “novio” (nymfíos). El término no es muy común en la Biblia (lo encontramos 30 veces solamente). En ocasiones se traduce por “yerno” (Jue 15,6; 19,5), pero en general se refiere al recién casado.

Breve nota sobre el casamiento en Israel: Las bodas suelen ser acordadas entre los padres de los que contraerán matrimonio. Una vez acordado el acontecimiento, y recibido el padre de la novia un “regalo” (no es propiamente una dote) por la pérdida que tendrá, se firma un “contrato”: “desde ahora yo soy tu marido, desde ahora serás mi mujer” (como puede verse, es algo pensado desde la perspectiva del varón). Pero durante un largo período, Estimado en un año, la pareja – ya casada – siguen viviendo en la casa paterna. Entre tanto se prepara el lugar donde vivirán y, por cierto, la fiesta de bodas. En este tiempo, propiamente la pareja ya están casados (es lo que se supone ocurre entre María y José, ya casados pero todavía no viven juntos, ver Mt 1,18; Lc 1,27). El texto, entonces, alude a la fiesta de bodas, pero propiamente no se trata de un “novio” sino de un “esposo” aunque todavía no convivientes (ver Mt 9,15).

Es importante señalar que se trata de una parábola, no de un relato moral. Es decir, hay un elemento (¡uno!) que cuenta, el resto es el marco narrativo que ilustra ese aspecto. En este caso se trata de estar o no preparados ante “uno que viene” (obviamente se refiere a la venida “del hijo del hombre”). Si leyéramos demasiado linealmente el texto podría decirse que se tratan de 5 jóvenes desprevenidas y 5 jóvenes egoístas, o insolidarias. No es ese el punto. De hecho el texto lo señala de entrada: cinco son necias (môraì) y cinco son prudentes (frónimoi). Se espera que los “necios” se vuelvan sensatos (Sal 93,8). El término (habitual en el Eclesiástico, x26 de las 49 que se encuentra en toda la Biblia) solo lo encontramos en Mateo en los Evangelios. Es interesante que el mismo contraste con el “prudente” se encuentra en la comparación de Jesús entre el prudente y el necio que edifican la casa sobre roca o sobre arena comparados con los que escuchan o no las palabras de Jesús y las ponen (o no) en práctica (7,24-27).

El término “prudente” (frónimos) suele estar en paralelo con “sabio” (ver Gen 41,33.39; 1 Re 3,12; Pr 17,28…). El término en ocasiones puede ser incluso negativo (se dice de la serpiente en Gen 3,1 y del administrador que estafa a su patrón en Lc 16,8). En Mateo se encuentra en otras ocasiones además de la ya señalada de la edificación de la casa. En 10,16 vuelve a decirse de la serpiente, pero invitando a los discípulos a ser “astutos / prudentes como las serpientes y sencillos / inocentes como las palomas. En 24,45 es una característica del siervo fiel (el texto es del Evangelio Q, ver Lc 12,42).

En este caso las niñas (“vírgenes” en este caso se refiere a las niñas pequeñas que entrarán con el esposo a la fiesta acompañándolo con las lámparas) que esperan al esposo son calificadas de necias / prudentes por prever o no la demora del novio aprovisionándose o no de aceite suplementario para las lámparas.

La demora del que llega es un tema importante puesto que se trata de la demorada venida del hijo del hombre, del que “ni el hijo sabe” cuando ocurrirá (24,36), por lo que se invita a “velar” (24,42) puesto que ocurrirá de improviso “como un ladrón” (24,43) ya que ocurrirá en el momento menos pensado (24,44). Un servidor no puede descuidarse porque su señor “tarda” (24,48) y desatender su responsabilidad (24,50). Puede ocurrir “al cabo de mucho tiempo” (25,19).

El contraste entre las necias y las prudentes se refleja en no desatender su responsabilidad. Sólo las segundas están prontas a acompañar al esposo a la fiesta.

La idea de alguien que golpea la puerta pidiendo al señor que le abra y la respuesta que alude al desconocimiento también la encontramos en Lc 13,25. Mateo, además, en otra ocasión alude al doble uso de “Señor” y también al rechazo: se refiere al ingreso en el reino y a que “muchos” dirán “Señor, Señor” aludiendo a que profetizaron, expulsaron demonios e hicieron milagros “en tu nombre”. Nuevamente se destaca que “no los conocí” (7,22-23) y a continuación de esto es que destaca los necios y los prudentes en la edificación de la casa.

La parábola termina con el dicho del esposo (“él respondió”): “en verdad les digo que no las conozco” y una breve conclusión de Jesús propia de la unidad: “velar” porque “no saben el día y la hora” (ver también 24,42.43; 26,38.40.41). Velar es lo opuesto a “dormir”, lo que contrasta, en cierto modo, a lo que ocurre con las 10 niñas que “se durmieron” (v.5). Insistimos que el tema no es prestar atención a detalles narrativos (por ejemplo, ¿dónde podrían las necias comprar aceite a media noche?) sino al contraste entre unas y otras en la preparación para la venida del que se demora. Ese “día” y “hora” es lo que todos – hasta el Hijo – desconocen (24,36) por lo que se impone “velar” (24,42).

Es el tema principal de todo el bloque final del Evangelio de Mateo al que pertenece el texto litúrgico del día.


viernes, 3 de noviembre de 2017

Un incendio a las puertas

Un incendio a las puertas


Eduardo de la Serna




El fuego, para el mundo antiguo es una interesante imagen polisémica que remite a luz, calor, alimentación, purificación, oración o hasta sanción (“el fuego que no se apaga”).

En nuestra cultura se han perdido algunas de estas imágenes, pero se han añadido otras como al decir que se “ponen (o no) las manos en el fuego” por algo o alguien, o que en determinada acción se está “jugando con fuego”. En estos últimos casos, se alude a quemar(se) o arriesgar(se) a hacerlo.

Poner las manos en el fuego por alguien es ciertamente insensato en todos los sentidos, pero la imagen alude a una confianza casi ciega en algo o alguien. “No te vas a quemar” sería la conclusión, o crees que no ocurrirá. Confiar plenamente en alguien de que no sucederá lo casi seguro remite, obviamente, a una confianza absoluta. Es bastante insensato confiar hasta tal extremo en alguien: “el fuego quema” podríamos decir sin dudarlo. No hay fuegos que no lo hagan. La imagen no es demasiado razonable, aunque, sin duda, remite a una confianza total. Pocos -y especialmente muy pocos en el ambiente público- se harían o merecen hacerse acreedores de semejante insensatez.

“Jugar con fuego” es un poco menos insensato, pero no carece que ilógica. Se puede jugar con fuego si alguien sabe manejarlo bien, con prudencia, riesgos medidos y sabiduría como es el caso de los buenos “fuegos artificiales”, aunque se cuentan por miles los incendios ante esta insensatez. Jugar con fuego es arriesgarse a una quemadura (un poco menos que meter las manos en el fuego, reconozcámoslo). Por ejemplo, cuando un niño “juega con fuego” o lo hace un inexperto el riesgo es inminente. El niño del caso es inimputable, es decir, no conoce la gravedad de sus actos ni la criminalidad de sus acciones, pero el incendio está a las puertas.

En lo personal, creo que el gobierno está jugando con fuego. Un abuso impune de un poder judicial mediocre y adicto, presiones sobre gobernadores y legisladores, abuso del sentido de los votos conseguidos perjudicando a los sectores más débiles: jubilados, trabajadores, indígenas, desocupados, cooptación de jueces, medios de comunicación, sindicalistas, obispos, beneficios a los amigos y sectores poderosos… Dejando la metáfora del fuego, la del cántaro a la fuente, del eslabón más frágil de una cadena o la soga tensa no parecen distintos en cuanto a lo previsible. Y este fuego / cántaro / cadena / soga frágil son los pobres, las víctimas de este modelo de impunidad y violencia. El gobierno es violento y ejerce violencia, ¡mucha! Y así planteadas las cosas, todo indica que dolorosamente todo va a terminar mal, ¡muy mal! Y eso indica descontrol, represión indiscriminada, y muertes. Muertes que no saldrán en los diarios mientras puedan silenciarlo (como nada se dijo de la marcha por Santiago Maldonado del miércoles pasado), pero que seguirán “preparando el terreno” para un incendio que se vislumbra. Se intuye porque impunes e inimputables juegan con fuego, juegan con la vida de los pobres. Y el pueblo es manso y pacífico, pero es digno y es capaz de reclamar lo que le pertenece. Si el gobierno escuchara le pediría que pare ¡ya! todo lo que está haciendo, pero lo creo sordo; le mostraría el dolor y la muerte en cuotas que se vive y muere en los barrios, pero lo creo ciego, le haría tocar la carne con las heridas abiertas del hambre y las lágrimas, pero lo creo insensible.

No veo un futuro de paz y de alegría para nuestro país. Ojalá sepamos sembrar paz y justicia, pero -¡eso sí!- la siembra quiero hacerla desde el lado de los pobres y las víctimas, la siembra del odio y la indiferencia se la dejo al gobierno, ¡y vaya que lo está haciendo!


Foto tomada de El País