lunes, 11 de septiembre de 2023

Video con comentario al Evangelio del domingo 24º "A"

Video con comentario al Evangelio del domingo 24º "A"


también puede verse en

https://youtu.be/RbiKCY4V1C8

Eduardo

viernes, 8 de septiembre de 2023

“ESPERANZAR Y FORTALECER NUESTRA DEMOCRACIA”

“ESPERANZAR Y FORTALECER NUESTRA DEMOCRACIA”

Curas en opción por los pobres, Villa Allende (Córdoba), 7 de setiembre de  2023

  




Unos 35 curas en Opción por los Pobres (OPP), del norte y del sur, del este, el oeste y el centro de nuestro país, nos hemos encontrado cuatro días, para conversar sobre fe y política, a partir de la situación de nuestras comunidades, intentando hacer nuestras sus angustias y esperanzas, sus alegrías y dolores. Celebrando estos 40 años ininterrumpidos de democracia 1983-2023, seguimos recordando y aprendiendo del testimonio de curas como Carlos Mugica - a casi 50 años de su martirio a manos de sus asesinos de la Triple A -, testimonio que nos ayuda a vivir para las y los ciudadanos empobrecidos, sean campesinos/as, vecinas/os de las periferias urbanas o comunidades originarias.

Entre los sectores sociales y las comunidades que no buscan “salvarse solos”, nos ha impresionado la vida del pueblo jujeño. Vida amenazada por una amañada constitución provincial, reformada en junio para el mal de muchos y falso bien de pocos, y sostenida por la represión y el avasallamiento de los derechos humanos. Pero, también, vida que resiste pacíficamente al autoritarismo de su gobernador, y se hace presente hasta en la ciudad de Buenos Aires, con el Tercer Malón de la Paz, que representa a unas 400 comunidades originarias, y permanece desde hace un mes frente a la Corte Suprema de Justicia de la Nación, sin que se lo reciba ni se atienda a sus legítimos reclamos. “El país sangra desde Jujuy”, que se ha convertido en “laboratorio de males para todo el pueblo y la Pachamama”. Males que cubrirán a toda la Nación, si Milei o Bullrich lograran triunfar con un voto popular sin futuro. Un voto sin memoria de los ciclos económicos neoliberales, que nuestro pueblo viene padeciendo desde la más feroz dictadura militar, y sus reediciones con Menem, De La Rúa y Macri.

Por eso, ante el “negacionismo” con el que las y los candidatos de la ultra derecha se pavonean y encandilan a sus electores, es urgente tener memoria de los horrores del Terrorismo de Estado; de los planes económicos que devastaron el país y derrumbaron la vida de los pobres; de la dolarización encubierta que fue la convertibilidad de Cavallo y su trágico final en 2001;  y del reiterado sometimiento que nos impone el Fondo Monetario Internacional, que nunca cambia sus planes de ajuste, hambre y colonialismo.

Constatamos y en buena medida compartimos la disconformidad del pueblo, que suma enojo y desaliento, ante una democracia de cada vez más baja intensidad, mutilada por la garra de las corporaciones empresariales (Asociación Empresaria Argentina, Cámara de comercio de los EEUU en Argentina y Sociedad Rural Argentina, entre las principales). Ellas son las que fugaron a sus “paraísos fiscales” el préstamo del FMI a Macri, son las que aumentan el dolar ilegal, y son las que casi a diario aumentan los precios con insaciable voracidad, profundizando la brecha de la pobreza. Y cuentan con el respaldo y blindaje tanto de empresas de comunicación hegemónicas y redes sociales, como de parte importante del poder judicial, dedicado tanto a proscribir a la vicepresidenta y embarrar la causa del intento de su magnicidio, como a debilitar al gobierno nacional que, en líneas generales, no supo dar respuestas  a las expectativas del pueblo, condicionado además por una oposición “impedidora a como dé lugar”, y un imperio decadente, muy interesado por los recursos de su “patio trasero”.

En medio de esta insatisfacción popular, la opinion pública del “que se vayan todos” del 2001, reaparece y envalentona a Milei contra “toda la casta política”. Condena engañosa, porque oculta la realidad: por un lado es la corporación empresaria, mediática y judicial la que daña y corrompe, y por otro aún quedan politicos/as y funcionarios/as honestos/as; otra cosa es que puedan, en poco tiempo y con escasez de recursos y de votos, todo lo que las múltiples urgencias del bien común les reclama. La “mala política” es la que se hace cómplice de los poderes económicos desembozados del falso dios “Mercado”. Nosotros creemos firmemente que hay que combatirla con un proyecto, un programa de gobierno que enamore, esperance y se comprometa con las mayorías – que aún lo están esperando – y, en consecuencia, consiga un buen caudal de votantes.  Esa “política mejor”, que el pueblo espera, no es la que promete ilusorios “espejitos de colores”, a manos de falsos mesías que, de verdad, se imponen para terminar de socavar la democracia. Es que “si solo despertás leones, es lógico que se coman a los corderos más indefensos. En la ley de la selva solo ganan los más fuertes” §.

Creemos que el Evangelio inspira respuestas para las necesidades y conflictos de nuestro tiempo. El decir y el hacer de Jesús fue a favor de otro mundo posible, al que le llamó “Reino de Dios” y hoy nos toca realizarlo como una “Patria de hermanas y hermanos”. En esta Patria queremos un Estado que “empareje” oportunidades, un Estado al servicio del bien común – y no sometido al interés económico “de cuatro vivos” -. Para que el pan, la salud, el trabajo, la educación, y los bienes naturales sean derechos de todos/as y para todos/as, respaldados por la Constitución y accesibles en la vida cotidiana. Queremos “con-vivir bien” como nos enseñan las abuelas y los abuelos de nuestros pueblos originarios. Soñamos una sociedad donde las diferencias no se cancelen con el insulto y la eliminación del otro, al que se tacha como enemigo, sino que se resuelvan con “lo mejor de cada uno para el bien del conjunto”, partiendo de la escucha sincera y la búsqueda de límites efectivos para el mal.

Jesús obró sin miedo, fiel al Proyecto de Dios, que incluye la realización plena de la justicia social, de la justicia ambiental, y, en consecuencia de la paz social y cósmica. Esto le costó la vida, como buen profeta. Hoy, el papa Francisco actualiza y amplifica a nivel global esta responsabilidad colectiva e inexcusable de dar respuesta al “grito de la tierra y grito de los pobres”. Por eso adherimos a su enseñanza social, al gesto y a la palabra reciente de nuestros hermanos curas villeros en solidaridad con él, y nos extraña el silencio de otros sectores de la Iglesia.

Finalmente, queremos comprometernos a que nuestra Iglesia se convierta al llamado de Dios a ser también comunidad profética, como el auténtico Mesías, pacífico y humilde campesino de Nazaret. Profetas que vean la realidad y caminen junto a otras y otros, creyentes o no, para transformarla, jamás con odio, sino con amor social, amor político.



§ “Solidarios con el papa Francisco y con los pobres”, Equipo de Sacerdotes de Villas y Barrios Populares de Argentina, Parroquia Virgen de Caacupé de la Villa 21-24, barrio de Barracas, 5 de setiembre de 2023

 


jueves, 7 de septiembre de 2023

La pureza en la Biblia

La pureza en la Biblia

Eduardo de la Serna



En la Biblia, sobre todo en el Antiguo Testamento, la pureza o impureza es un tema muy importante, pero no es algo fácil de entender para nuestra mentalidad que es muy diferente. Trataremos de aclarar algo, o, al menos, evitar confusiones.

En nuestra cultura, algo puro es algo que no está mezclado con algo que lo degrada: oro puro, aceite puro, leche pura se suele entender en el sentido de que no tiene ingredientes sino “solo” eso. En un diccionario suele señalarse como que hacer puro algo es quitarle sus imperfecciones a fin de que quede como era originalmente o como debiera ser.

En la Biblia, en cambio, lo primero que debemos entender es que hacer puro algo (no todo puede serlo, aclaremos) es un hecho ritual. Se dan una serie de pasos, claramente prescriptos, y eso, que se había “degradado” vuelve a su estado de pureza. Por ejemplo, hay cosas que vuelven impura a una persona; entonces, dando algunos pasos precisos (por ejemplo, baños, o limpiezas de vestidos), luego de un tiempo, la persona recupera su pureza. Señalemos, para ser bien comprendidos, que hay cosas que no pueden ser puras de ninguna manera: por ejemplo, hay alimentos que son impuros y no hay manera de que no lo sean).

Pero para entender mejor, señalemos que solo algo “puro” puede ser o estar en relación con Dios. Una persona impura no puede relacionarse con Dios hasta que no quite su impureza; un utensilio impuro, debe purificarse, o quebrarse para jamás ser utilizado… Y, es bueno señalar, que – además de aquello que de ningún modo puede volverse puro, cada cosa que se ha vuelto impura tiene una serie de “ritos” necesarios para que recuperen la pureza. Sería interminable hacer una lista tanto de las cosas que vuelven impuro como de los ritos de purificación, pero señalemos – solo a modo de ejemplo – algunos casos:

  •          Una persona con enfermedad cutánea (a lo que suele llamarse “lepra” como una generalidad) queda impura mientras la enfermedad persista. Cuando pueda atestiguarse su limpieza (notar que la importancia no está en la “curación” sino en la “purificación”) debe presentar una ofrenda y lavarse ritualmente (ver Lev 14) y su estado vuelve a ser de pureza.
  •          La sangre vuelve impura a la persona (la menstruación provoca en la mujer una impureza constante), y la purificación incluye el cuerpo y los vestidos hasta la tarde (es decir, el día siguiente).
  •          El agua puede volver cosas impuras si es agua de depósito, no si es “agua viva” (es decir, agua que corre). Si algo impuro está en una vasija de barro, la vasija debe romperse, pero si la vasija es de piedra, la piedra no transmite impureza.
  •          Tocar un cadáver vuelve impuro (y esto es importante para no confundir: es una obligación religiosa, por ejemplo, sepultar a los padres, pero eso vuelve impuro… Así se puede ver que no ha de entenderse necesariamente con que ser puro o impuro es algo bueno o malo: sepultar a los padres vuelve impuros, dar a luz un hijo vuelve impuros. Pero – evidentemente – se trata de algo bueno y religioso. Simplemente se debe purificar por medio de un rito.

En el Nuevo Testamento, el tema no es importante. En los Evangelios Jesús, en Mateo, critica a aquellos fariseos que se preocupan de “purificar” lo exterior y no lo interior (23,26), en Lucas, destaca que dar limosna (compartir los bienes) hace “puro” todo (11,41); Jesús es sepultado con una sábana pura (Mt 27,59). Y, en Juan, los discípulos, que escuchan la palabra que Jesús pronuncia están puros, pero “no todos” (obviamente se refiere a Judas; 13,10.11; 15,3). En Hechos, dos veces Pablo señala que es “puro” de responsabilidad ante los demás (18,6; 20,26).

En Pablo, el término “pureza” sólo se encuentra una vez señalando que todo se puede comer, porque es puro, pero que es muy grave escandalizar a los débiles (Rom 14.20). En los restantes textos es habitual que se refiera a tener “un corazón puro”, a una “religión pura” o “lino puro” u “oro puro”, lo que parece que debe entenderse en un sentido habitual de “no mezclado”.

El judaísmo bíblico, entonces, insiste en la pureza ritual como modo de relacionarse con Dios (y de purificarse previamente en caso contrario). En el Nuevo Testamento, el acento está puesto, en cambio, en la actitud “pura” de relación con los y las demás, de amor, de solidaridad, de justicia. Pureza, en la Biblia es otro modo de decir “santidad”.


Foto tomada de http://fernandezluisricardo.blogspot.com/2016/01/las-bodas-de-cana-no-tienen-vino.html

martes, 5 de septiembre de 2023

comentario a las lecturas del domingo 23º "A"

 Jesús está vivo y presente en medio de su comunidad de hermanos

DOMINGO VIGESIMOTERCERO - "A"

Eduardo de la Serna




Lectura de Ezequiel     33, 7-9

Resumen: La casi seguridad de que no será escuchado por los destinatarios puede llevar al profeta a la tentación de no hablar. Dios quiere que el pueblo sepa que Dios no ha callado y por eso exige al profeta que no deje de advertir porque en ese caso será responsable de la no conversión de su pueblo.


Ezequiel corre un serio riesgo en su ministerio profético. Ya desde su misma vocación sabe que probablemente no será escuchado (2,5.7; 3,11); que muchos irán a oírlo como quien escucha un cantante (33,32), pero no se sienten por ello exigidos a un cambio de conducta (3,7) ya que su predicación es dura: “lamentaciones, gemidos y ayes” (2,10). Por tanto, ¿tiene sentido predicar allí donde sabemos que no seremos escuchados? El texto litúrgico de hoy viene a dar respuesta a esta tentación del profeta.

El texto es una repetición idéntica del que encontramos en el contexto de la vocación de Ezequiel (3,17-19).

Dios habla a su pueblo por medio del profeta (2,4), y esa es la responsabilidad de Ezequiel. Notar, de paso, que el texto no dice qué es lo que el profeta dirá. En este caso no es eso lo importante, sino que el pueblo sepa que “hubo un profeta” (2,5). Es decir, no podrán decir que Dios se desentendió de ellos. Dios habló, ellos no escucharon. Pero, precisamente por esto, el profeta “debe” hablar, ya que si no lo hiciera parecería que Dios no lo hizo. 

Es en este contexto que ha de entenderse la imagen del vigía: “cuando oigas una palabra de mi boca” (33,7 // 3,17). Lo más probable es que el “malvado” no lo escuche (en el ejemplo no se hace referencia al cambio de conducta del “malvado”, algo que pareciera no haber ocurrido) pero si la persistencia en la maldad se debe a su “mala conducta”, él mismo es el responsable, pero si no lo hiciera porque el profeta calló, también éste es responsable por no haberlo advertido. En cambio, si el profeta – centinela se dirige al “malvado” invitándolo de parte de Dios a un cambio de conducta, queda liberado de responsabilidad ante la falta de conversión ya que habló conforme a su encargo.

Hay – entonces – una relación entre el profeta y el pueblo. Aquel es responsable. No es responsable de la respuesta, pero sí de advertir o no. “Advertir” es término frecuente en Ezequiel. El verbo tiene que ver con la “interpretación” que hace el profeta (cf. Ex 18,20; 2 Re 6,10; 2 Cr 19,10), con lo que no se transforma en un mero “vocero” sino en un intérprete de la voluntad de Dios en la historia conflictiva de su pueblo. 

Saber discernir la voluntad de Dios y expresarla en voz clara al pueblo es tarea del profeta, aunque sepa con seguridad que no será escuchado, y que - por lo tanto - "el malvado" no cambiará su conducta.


Lectura de la carta de san Pablo a los cristianos de Roma     13, 8-10

Resumen: en un contexto práctico, Pablo sintetiza toda la carta – en la que confrontó con la ley – que todo se hace pleno en el amor al prójimo en el que toda la ley alcanza su plenitud.


Pablo – lo hemos dicho días anteriores – presenta una serie de invitaciones a vivir de una manera coherente con lo que es la predicación del Evangelio. Salvando algunos puntos, lo hace tomando elementos que ha desarrollado en otras cartas (ya que no parece conocer demasiado la realidad de la comunidad de Roma que es una Iglesia que él no ha fundado). 

El imperativo (“deber”) se dirige al “amor mutuo” (ver 1 Tes 3,12; 4,9; Ga 5,13) con lo que – evidentemente – se dirige a una comunidad (no a una persona). La unidad empieza (v.8) y termina (v.10) con la referencia al cumplimiento (plêroô / plêrôma) de la “ley” (nomos, Gal 5,14; Rom 8,4). En el centro se ejemplifica con la presentación de algunos preceptos de esa ley (no adulterar, matar, robar o codiciar) con los que se alude a todos (y los demás). Este “amor” al que se invita – siguiendo la tradición que remite a Jesús (cf. Mc 12,28-31) sin embargo no refiere aquí al amor “a Dios” sino “al prójimo” (v.9). El prójimo (plêsíon) en la Biblia hebrea se refiere al miembro de la comunidad de Israel (cf. Lev 19). Pablo utiliza muy pocas veces el término (x4, de los que x3 se encuentran en este contexto [Rom 13,9.10; Ga 5,14], la restante [15,2] se encuentra en el contexto de la “edificación” mutua). Siendo que en la Biblia hebrea “prójimo” es sinónimo de “hermano”, es conveniente ver en qué sentido utiliza Pablo este término que sí es frecuente en sus escritos (x118). El “hermano” es “aquel por quien Cristo murió” (Rom 14,13-15). Y ya había señalado (5,6) que “murió por los impíos”, los “pecadores” (5,8), “por nuestros pecados” (1 Cor 15,3), “por todos” (2 Cor 5,14). Este prójimo, entonces, se refiere a la humanidad entera y no a un grupo en particular.

No es este el momento de preguntar por qué Pablo – ¡el fariseo! – parece omitir el amor a Dios, el cual ciertamente no ignora (aunque prefiere hablar del amor “de Dios”, cf. 5,5; 8,39). Para Pablo la respuesta a Dios se manifiesta visiblemente en el amor al prójimo en el que se plenifica toda la ley. De todos modos notemos: Pablo es más “cristo-lógico” que “teo-lógico”; a Dios, como buen judío, se lo descubre y ama en la historia (humana y de salvación); y si bien el “amor a Dios” no es un destacado tema paulino (pero cf. 1 Cor 8,3; Ga 4,9) – insistimos, como buen judío - sí lo es el “conocer a Dios” (conocer no es algo racional, sino “existencial” y se asemeja con frecuencia a “amor”; cf. Rom 1,21; 10,2; 1 Cor 1,21; 2 Cor 10,5; Gal 4,8…).



Evangelio según san Mateo     18, 15-20

Resumen: dos elementos señala Mateo de la vida de la comunidad, uno relacionado al hermano que peca y la actitud que se ha de tomar con él, para lo que se ha de buscar “ganarlo como hermano”, y otro el del pequeño grupo de se reúne “en mi nombre” con la presencia de Jesús en medio de ellos.


El capítulo 18 de Mateo es muy importante: presenta lo que podríamos llamar la “praxis eclesiástica”. Invita a tener en cuenta cómo actuar en el seno de la comunidad eclesial. Una serie de textos lo destacan: tener la actitud de los niños, no escandalizar, buscar la “oveja perdida”, etc… Los términos clave en este sentido son “pequeños” (o “pequeño que cree en mí”): vv.6.10.14 y “hermano” (= miembro de la comunidad creyente): vv. 15.21.35 es decir, se refiere al modo de obrar (especialmente por parte de quienes tienen una responsabilidad) con los miembros de la comunidad. 

En el texto litúrgico nos encontramos con dos breves textos que aluden a este comportamiento: 

  1. La actitud frente al “hermano” que “peca” (¿contra ti?, así lo dicen muchos manuscritos importantes, pero parece influido por Lc 17,4) [vv.15-18]. 
  2. La oración de la comunidad [vv.19-20]

1.- La actitud frente al pecador parece contradecir la actitud del pastor que debe buscar la oveja perdida (vv. 12-14). Quizás Mateo quiera señalar que ambas actitudes han de tenerse. De todos modos la contradicción no es plena ya que la oveja y el hermano han de buscarse. 

El tema es característico de la Biblia: como lo que cuenta es el “hermano”, no se lo ha de humillar, por lo que primero se ha de hacer una corrección personal (cf. Lev 19,17). En caso de persistir, los testigos (se cita Dt 19,15) garantizarán la veracidad del “pecado”. Finalmente, la “iglesia” deberá ser garante del hecho [notar que aquí y en 16,16 encontramos el término “iglesia” por única vez en los evangelios, el contexto es semejante]. Si “hasta” a la iglesia desoye será tenido como “gentil o publicano”.

Notemos, sin embargo, algunos elementos importantes:

Mateo no presenta un “manual metodológico de disciplina”, sino los criterios a seguir dentro de la comunidad. El acento está puesto en “ganar al hermano” (v.15). El pecado pone en riesgo la fraternidad, la rompe. “Ganar” al hermano es posibilitarle que se restaure la relación que constituye al grupo de Jesús (el pedido de perdón continúa en la unidad siguiente y se reitera que se ha de perdonar siempre, vv.21-35). Con el pecado, el miembro de la Iglesia estaba a punto de abandonarla, y al “ganarlo” se lo ha reinsertado en ella.

Reconocer al “pecador” como “gentil o publicano” sin dudas implica saber que ese tal se encuentra “fuera” de la comunidad, pero es alguien a quien se debe buscar que “entre” (no son miembros de la comunidad, cf. 5,46.47; pero cf. 9,10; 10,3; 11,19; 21,31; 24,14; 25,32; 28,19). 

Con ciertas diferencias, en Qumrán se encuentran textos que – de todos modos – tienen semejanza con esto (aunque no incluyen la “reprensión” en privado):

“Toda infracción que un hombre comete contra la Ley y su prójimo la ve y él está solo: si es un asunto capital el testigo lo denunciará en presencia del trasgresor al vigilante con reprensión, y el vigilante lo escribirá de su propia mano hasta que él lo cometa de nuevo en presencia de uno solo [= sin testigos] y éste lo denuncie al vigilante; si él recae por tercera vez y es sorprendido en presencia de uno solo, su juicio está completo; pero si son dos los que testifican sobre un asunto el culpable será separado del alimento puro, con tal que los testigos sean fidedignos y que cada uno lo denuncie al Vigilante el mismo día que lo presencia” (Documento de Damasco 9,17-23)
“Un hombre reprenderá a su prójimo con verdad, humildad y amor misericordioso para con el hombre. Que no hable a su hermano con ira o murmurando. O con insubordinación, o con la envidia provocada por el mal espíritu; que no le odie de su corazón; pero que en el día mismo le reprenda y no incurra en culpa por su causa. Y, además, que nadie introduzca contra su prójimo una acusación ante los Numerosos que no vaya con reprensión ante testigos” (Regla de la Comunidad 5,24-6,1).

Es importante notar la conclusión (que es paralela a lo que se había dicho a Pedro, al “atar y desatar”, dicha en este caso de la “iglesia”). La decisión tomada por la Iglesia con respecto al “hermano que peca” es una decisión que Dios (= el cielo) confirma.

Sin embargo, y a diferencia de Qumrán, es la comunidad (y no "los jefes") y es el cuidado atento y afectivo del hermano lo que debe guiar constantemente a todos.

2.- El texto pasa aparentemente a la oración, al pedido común aunque se trate de un grupo “pequeño” [es importante recordar que la comunidad de Mateo parece un “pequeño” grupo entre los judíos de Antioquía, con lo que – una vez más – Mateo quiere reforzar el ánimo de los suyos]. 

El tema central, también frecuente en Mateo, es que Jesús una vez resucitado, no se ha alejado de su comunidad: es “Dios con nosotros” (1,23) sigue entre los suyos “hasta el fin del mundo” (28,20), y debe ser visto entre los discípulos (10,40), y entre los pobres (25,40)… En la oración del pequeño grupo también se hace presente el resucitado.

También este tema se encuentra en los escritos judíos:

 Rabí Ananías decía… si dos están juntos, y la palabra de la Toráh está entre ellos, la shekiná (= la presencia de Dios) está en medio de ellos” (Misná, Abot 3,2)

 

Sin embargo, el contexto y cierta semejanza gramatical nos invita a leer el texto en continuidad con lo anterior: se repite "en verdad les digo" (vv.18 y 19), nuevamente se alude a los "dos" (vv.16,19) y nuevamente se refiere a "la tierra" y "el cielo" (vv.18.19). Así Jesús confirma a la comunidad, por pequeña que sea, que él está en medio de ella y lo que ella decida (atar o desatar) queda refrendado por el mismo Jesús que está presente. La oración, entonces, sería la actitud de confianza de la presencia de Jesús en las decisiones disciplinarias de la comunidad.


el video del Evangelio de en
https://youtu.be/0p3jUcGxazs
o también en
https://blogeduopp1.blogspot.com/2023/09/video-con-comentario-al-evangelio-del.html




Dibujo tomado de locoracion.blogspot.com

lunes, 4 de septiembre de 2023

sábado, 2 de septiembre de 2023

El innombrable

El innombrable

Eduardo de la Serna



Con mucha frecuencia, solemos entrar en una lógica de competencia, y entonces, en lo cotidiano hacemos referencia a que algo o alguien es “el mejor” o “lo peor” sin que tal competencia hubiera ocurrido o sin que se indiquen los criterios para saber la razón por la cual se evalúa de esa manera.

Para “peor”, es habitual que ignoremos desde fuera lo que ocurre desde “dentro”; esto es, que para cada quien, en momentos de dolores o de festejos, ese tal suele ser experimentado como “lo mejor” o “lo peor”. Por ejemplo, una persona que ha tenido una experiencia grande de dolor (del tipo que fuera) esa experiencia no es mensurada, es simplemente “mía” y, por lo tanto, es lo peor.

Señalo esto, porque quisiera hacer referencia a alguien que, en muchos imaginarios, es “el peor”, o – al menos – estaría en el podio de esta imaginaria competencia; y lo señalo porque se podrían nombrar a lo largo y ancho del país otros muchos que “competirían” con él; no haremos, entonces, un “campeonato”, pero no podemos ignorar a uno aberrante: el genocida Miguel Osvaldo Etchecolatz. No hace falta presentar su “curriculum”, la justicia – que a veces funciona – lo condenó en más de una ocasión (y aún condenado y detenido parece haber sido directamente responsable del nuevo secuestro y desaparición de Jorge Julio López (en su mano tenía un papel que decía “Julio López secuestrar”).

Lamentablemente, un poder judicial lamentable demora, cajonea, obstaculiza los procesos de Memoria – Verdad – Justicia, por lo que, decenas de casos aún están en proceso o todavía no han comenzado. La “cronoterapia” de la que hablaba el vetusto juez supremo Carlos Fayt, va haciendo lo suyo. Etchecolatz ya ha muerto, Ramon Camps también. El cura Christian Von Wernich sigue en la prisión sin que nadie le haya retirado sus “atributos ministeriales”. Pero con cierta frecuencia, la actual diputada y candidata a vicepresidenta por la Libertad retrocede, Victoria Villarruel (DNI 15.583XXX) lo frecuentaba, e incluso él la tenía anotada como eventual referenta para un juicio.

Un buen ejemplo de la persona (sic) que era, este engendro, es que su hija Mariana logró el cambio de apellido. Era y es una carga demasiado pesada que no quería soportar. Ella no, la diputada sí.

Curiosamente, el negacionismo (“gracias” a la complicidad judicial y mediática) sigue vigente sin que exista prohibición alguna a quienes lo sostienen, como ocurre en otros lugares serios, como Alemania. Vergonzosamente repiten que “no fueron 30.000” y hasta – estúpidamente – el candidato presidencial que pretende que el país retroceda, pidió la lista de los nombres de los 30.000. Lista que ellos mismos se han negado a brindar: esa fue su política: capturar y desaparecer. Y ahora ofenden la vida y la muerte de tantos y tantas compañeros y compañeras negando.

Y reviven, o despiertan, la teoría de los dos demonios, con la clara finalidad de dejar claro que – para ellos – solo hubo un demonio al cual heroicamente “la patria” (= las Fuerzas Armadas y de Seguridad) debieron combatir, aunque quizás – en alguna ocasión – no lo hayan hecho con pulcritud y pureza química, despertando esos demonios, y, aprovechando que miles y miles de jóvenes no han escuchado hablar de lo ocurrido, ni en sus casas, ni en la escuela, ni en los medios (aquí menos todavía) hablan de libertad, hablan de república… y proponen el mismo modelo económico, cultural, político, internacional, social que ayer por la fuerza Etchecolatz impuso y hoy la ignorancia consigue.

 

Foto tomada de https://www.infobae.com/2014/10/26/1604311-antes-que-lo-condenaran-etchecolatz-escribio-jorge-julio-lopez-un-papel/

jueves, 31 de agosto de 2023

Una nota sobre la Biblia de Jerusalén y sus ediciones

Una nota sobre la Biblia de Jerusalén y sus ediciones

Eduardo de la Serna



«…conviene que se explique aquel mismo texto original que, escrito por el sagrado autor, tiene mayor autoridad y mayor peso que cualquiera versión, por buena que sea, ya antigua, ya moderna; lo cual puede, sin duda, hacerse con mayor facilidad y provecho si, respecto del mismo texto, se junta al mismo tiempo con el conocimiento de las lenguas una sólida pericia en el manejo de la crítica» (Pio XII, Divino Afflante Spiritu 12 [1943]).

 

Se supone que cada nueva edición de un texto pretende mejorarlo, o adecuarlo a los lectores contemporáneos. Pero quisiera mirar – con perspectiva bíblica y de género – tres textos, sencillamente como aporte a una mirada crítica.

 

I.- Gálatas 1,16.

Pablo está refiriendo a su ida a Arabia, la cual no fue consultada con nadie (es decir, se trata de una decisión personal, no consensuada). Allí las diferentes ediciones dicen que este viaje lo hizo:

1ra edición (1966): “sin pedir consejo ni a la carne ni a la sangre”

2da edición (1975): “sin pedir consejo ni a la carne ni a la sangre”

3ra edición (1998): “sin pedir consejo a hombre alguno”

4ta edición (2009):sin pedir consejo a hombre alguno”

5ta edición (2019): “sin pedir consejo a persona alguna”

En este sentido, la edición original francesa dice: “sans consulter la chair et la sang” [lit. “sin consultar a la carne ni a la sangre”]

En griego dice: “ou prosanéthêmen sarkì kaì haímati” [lit. “sin consultar a la carne ni a la sangre”]

Es evidente que “sarx” (= carne) y “haima” (= sangre) se refiere a una persona, “a nadie”, también podría traducirse. Pero veamos otro caso semejante:

Jesús le dice a Pedro en Mateo 16,17 que la revelación (de que Jesús es el Cristo) es de origen divino y no humana:

1ra edición: “no te ha revelado esto la carne ni la sangre”

2da edición: “no te ha revelado esto la carne ni la sangre”

3ra edición: “no te ha revelado esto la carne ni la sangre”

4ta edición: “no te ha revelado esto la carne ni la sangre”

5ta edición: “no te ha revelado esto la carne ni la sangre”

La edición francesa dice: “cette revelation t’est venue, non de la chair et du sang” [lit. “esta revelación, te ha venido, no de la carne y la sangre” …]

En griego dice: “hóti sarx kaì haima ouk apékalípsen” [lit. “la carne y la sangre no te lo revelaron”]

Es decir, la misma fórmula, en el caso de Mateo, mantiene en todas las ediciones el original griego, mientras que no ocurre lo mismo en Gálatas; solamente las primeras ediciones han mantenido la fidelidad al texto griego original “carne y sangre”; las demás – leyendo correctamente, pero sin respetar el texto original – lo interpretan en sentido “humano”, siendo que 3º y 4º usan “hombre, mientras que la 5ª edición, con mayor sensibilidad de género, utiliza “persona”.

 

II.- La llamada a ser pescadores.

Los tres Sinópticos reiteran la invitación de Jesús a los primeros llamados a cambiar de oficio (“pescadores”) por uno análogo. Sin embargo, veamos algún dato en la traducción:

El hecho está narrado en Marcos 1,17, Mateo 4,19 y Lucas 5,10:

1ra edición, en los tres casos los invita a ser “pescador/es de hombres” (la versión de Lucas se encuentra en singular ya que se dirige exclusivamente a Pedro)

2da edición: “pescador/es de hombres”

3ra edición: “pescador/es de hombres”

4ta edición: “pescador/es de hombres”

5ta edición: curiosamente, mientras Marcos y Lucas repiten “pescador/es de hombres” la versión de Mateo afirma “pescadores de personas”

La 5ta edición nuevamente se muestra más sensible a las cuestiones de género, pero no se comprende por qué lo hace solamente en el texto de Mateo y no repite la misma palabra en Marcos y Lucas. Hay que notar, además, que, en el Tercer Evangelio, en griego, aunque el término “pescador” es apropiado, no utiliza el mismo término que en Marcos y Mateo, ya que se refiere a “capturar vivos” (a los peces, en este caso… o mejor, a las personas). El verbo griego tiene la raíz –, es decir “vida” (zôgréô). Este matiz no se logra percibir en ninguna de las traducciones castellanas (la edición francesa dice: “sont des hommes que tu prendras” [lit. “serán hombres los que prenderás”]).

 

III.- Curiosa expresión patriarcal

En el relato en el que Jesús es interrogado por la licitud de divorcio, narrado solamente en Marcos y Mateo (Lucas prefiere, como otras veces, el texto que recibe de Q) Jesús hace referencia al momento creacional (Mc 10,6 y Mt 19,4). Allí no hay variantes en las traducciones de las diferentes ediciones: en todas se dice que al comienzo de la creación Él “los hizo varón y hembra”. Se traduce de ese modo el griego ársen kaì thêly. La fórmula griega se refiere al par masculino y femenino de diferentes especies (por ejemplo, las animales que son introducidas por Noé en el arca, Gen 6,19), también pueden aplicarse a la especie humana, como en Gen 1,27. Suele utilizarse, sacerdotalmente, para hacer una distinción de géneros en la especie de la que se esté tratando: literalmente macho / varón y hembra / mujer.

Ahora bien, en la lengua castellana, generalmente “macho y hembra” suele utilizarse para los animales mientras que “varón y mujer” para la especie humana. La fórmula “varón y hembra” (que, además, se reitera en Gén 5,2), resulta, por lo menos extraña, sino claramente patriarcal. Siendo que la 5ta edición ha insinuado una mayor sensibilidad de género resultan, cuanto menos extrañas, estas traducciones, por lo menos, poco felices (en francés: “homme et femme” [lit. “hombre y mujer”]).

 

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