miércoles, 11 de noviembre de 2020

Los que “tienen” que morir

 Los que “tienen” que morir

Eduardo de la Serna




Como muchos sabrán, el origen del título remite a una desafortunada (sic) frase del ex presidente Mauricio Macri a raíz del consejo (sic) que le diera al presidente Alberto Fernández sobre el manejo de la pandemia y la economía (la misma que él manejó con efectos devastadores).

Pero esta frase, ya vieja, me remite al uso del verbo “tener”.

Si algunos tienen que morir, ¿por qué tienen?, ¿quién dice o en razón de qué tienen?, ¿ese tener es indefectible o se podría hacer algo para que no tengan? y, en cuyo caso, ¿qué significaría “tienen” con precisión?

Pero el verbo tener es polisémico, y me permite otros juegos: porque pareciera que los que morirían son los que “no tienen” (no tienen trabajo, no tienen pan, no tienen salud, no tienen una vivienda digna). Mientras que, por el contrario, los que “tienen” son mucho menos propensos a la muerte. Además, que algunos “tienen” que ir a trabajar (para llevar el pan a sus mesas), con el riesgo de contagio, mientras otros “no tienen” que hacerlo y manejan todo (o hacen que otros lo hagan) desde sus reposeras. En ese caso, los primeros tienen la posibilidad inminente del contagio, mientras los segundos no la tienen.

Y, puesto que algunos (como el ex presidente, por cierto) fueron responsables directos en conseguir que muchos “no tengan”, pero además él hizo que “no tengamos” ministerios de salud, o de ciencia y tecnología, que no tengamos hospitales, ni trabajo, ni pan ni alegría, la frase “que mueran los que tengan que morir” además de propia del cinismo, de la empatía cero, de la humanidad congelada, de la sensibilidad inexistente y la verdad negada que caracterizó y caracteriza a la Alianza Cambiemos (recuerdo cuando había Radicales “del Pueblo”; ¡hasta a Balbín le daría vergüenza!) la frase además de revulsiva me resulta indignante. Él ya decidió durante 4 años quiénes “tenían que morir”, y no me refiero solamente a los del ARA San Juan, a los muertos por las enfermedades de la pobreza que volvieron “gracias” a su gestión (indigesta), los que murieron de hambre o de tristeza, y millones más.

Pero ya nos acostumbró a decidir él lo que otros “tienen” que “tener”, desde su mirada de los que “tienen”, y su angurria de “toma todo” mientras “todos (menos los que tienen) ponen”. Por eso parece que los que “tienen” demasiado no “tienen” que hacer el aporte para los que “no tienen” … simplemente “se tienen que morir” para que ocurra lo que ha decidido la mano invisible del destino. No queda más remedio, parece (que no quedaron remedios lo supimos en su gestión, además de las miles y miles de vacunas que dejaron vencer y ambulancias arrumbar).

Y, me remito, para concluir, a otra desafortunada frase de otro ex presidente (por lo que sé, con “letra” que le dio un fallecido obispo amigo y cómplice): dijo Jesús “pobres habrá siempre”. La frase la usaba para destacar que había como un sino, un destino inamovible contra el cual no se podía luchar. El destino maneja todo. como estos que “tienen que morir”. No hay políticas, no hay militancia ni ideas, no hay gestión. Hay cosas que “tienen que” pasar, ¡qué se le va a hacer! Por lo tanto, dejemos que las cosas sucedan. El destino así lo quiso y frente al destino, nada se puede, ¿para qué salir, entonces, de mi reposera?

 

Foto tomada de https://pulperiaquilapan.com/perinola-tomo-todo/

martes, 10 de noviembre de 2020

Video con comentario al Evangelio del domingo 33º durante el año "A"

 Video con comentario al Evangelio del domingo 33 durante el año "A"




también se puede ver en 

https://youtu.be/7H_OjsNg5v8


Eduardo

Comentario domingo 33A

La gratuidad del Reino y su contraste imperial

DOMINGO TRIGESIMOTERCERO - "A"





Eduardo de la Serna




Lectura del libro de los Proverbios     31, 10-13. 19-20. 30-31

Resumen: el libro de los proverbios concluye con un salmo que canta a la mujer – sabiduría perfecta por lo que el marido es alabado. El comportamiento de la mujer “fuerte” en la casa es celebrado.


El libro de los proverbios – una colección bastante heterogénea en tiempo, temas y origen – finaliza con un poema acróstico (cada versículo, del 10 al 31 comienza con las letras del alefeto hebreo: es decir el v.10 comienza con “alef”, el v.11 con “bet” para terminar el v.31 con “tau”; algunas biblias lo indican en un costado del texto para que el lector lo sepa). Obviamente esto indica que el salmo tiene muy claramente el comienzo y el final. Este salmo canta a una mujer “hail”. El adjetivo hebreo “hail” indica fuerza, vigor, e incluso armamento. La Biblia griega lo traduce por “viril” (andreían). El texto está escrito desde la mirada del varón, y refiere a la mujer campesina. Se habla de la mujer “fuerte” en la sociedad patriarcal, es mujer “de varones”. Pero es muy probable (por el libro en general, y – especialmente por ser la conclusión – que se esté refiriendo a la “sabiduría” planteada como “mujer” (cf. Pr 8). Para el pueblo de Israel que regresa del exilio (al componerse la edición definitiva del libro) se lo invita a ser sabio: fuerte, libre, debe saber manejar su casa, y hacerlo con “respeto a Yahvé”. Lo que cuenta es la opinión del marido (vv.11.28-31) que elogia a esta mujer.


El trabajo doméstico de la mujer logra que el marido sea alabado “en la plaza” (v.23; v.31)


Así está estructurada esta parte central:


            A.- “no teme la nieve” (v.21)

                        B.- se confecciona mantas, viste de lino y púrpura (v.22)

                                   C.- Su marido es reconocido en la plaza (v.23)

                        B’.- teje y vende prendas de lino (v.24)

            A’.- se reviste de fuerza y dignidad y no le preocupa el mañana (v.25)


El marido puede estar en la “calle” porque la mujer se ocupa de la “casa” (el patriarcalismo es evidente). 


La opinión del marido, con lo que empezaba el salmo (vv.10-12), se retoma al final. Es una mujer sabia (para Proverbios el “temor de Yahvé es la fuente de la sabiduría, 1,7; 23,30-31)

Muchos temas centrales del libro se concentran en esta “mujer- sabiduría”: es fuerte, es ejemplo del discernimiento en la vida diaria, “abre la boca con sabiduría, y su lengua instruye (torah) con amor (jesed)” (v.26), se ocupa de los pobres y necesitados. 



Lectura de la primera carta de san Pablo a los cristianos de Tesalónica     5, 1-6

Resumen: Pablo destaca la cercanía de la venida de Jesús, por lo que ese “Día” está próximo, es inminente. Esto supone un modo de vida en los discípulos coherentes con el día, y no con la noche.



La carta a los Tesalonicenses está llegando a su fin. Luego de haber señalado Pablo que Cristo vendrá pronto, e incluso muchos estarán vivos – como él mismo espera estarlo – cuando ocurra esta venida, intenta dar respuesta a la pregunta obvia: ¿y esto cuándo ocurrirá? La frase “tiempo y momento” alude a los dos términos griegos que refieren al tiempo: jronos y kairós y se ha utilizado para aludir a un momento específico del plan de Dios (Dan 2,21; 7,12; Hch 1,7: “no les corresponde a ustedes conocer el tiempo y el momento que el Padre ha fijado con su autoridad”). En este caso Pablo señala que no es necesario escribir de esto, como ya lo ha dicho acerca del amor mutuo (4,9). Se refiere, evidentemente, a algo que los tesalonicenses ya saben porque Pablo les ha hablado de ello en su breve paso por la comunidad. Por eso lo refuerza con el “ustedes saben”. La fórmula ya la ha usado en la carta: “saben” del paso de Pablo por Tesalónica (2,1), “saben” que las tribulaciones forman parte de la vida que les espera a los seguidores de Jesús (3,3). 


El “Día del Señor” se refiere a un término habitual en los profetas: el momento que Dios mismo ha determinado actuar en la historia de su pueblo. Generalmente para sancionar, para intervenir drásticamente: Am 5,18-20; Joel 2,1-2; Sof 1,14-18; Mal 3,19.23. Pablo refiere a él como el día en que Dios intervendrá enviando la salvación: Rom 2,16; 13,12; 1 Cor 1,8; 3,13; 5,5; 2 Cor 1,14; 6,2; Fil 1,6.10; 2,16), día ciertamente ligado a Cristo. En este caso – y en otros – se refiere al “día” de la futura “venida” de Jesús, algo que Pablo debe anunciar, como una suerte de Elías.


La imagen del “ladrón en la noche” es frecuente en el ambiente apocalíptico para destacar lo imprevisible (2 Pe 3,10; Ap 3,3; 16,15; cf. Job 24,14; Lc 12,39). 


Abruptamente, entonces, el dicho romano de “paz y seguridad”, que alude a lo que se supone que el imperio garantiza a los suyos, se verá quebrado. Ciertamente está “pax romana” y la “seguridad” que garantiza a los súbditos del imperio, en nada se asemejan a los bienes definitivos que trae Cristo en su Día, ahora presentado como “dolores de parto”. La vida que trae Jesús (“parto”) en nada se asemeja a la “paz del imperio”, no es vida lo que éste trae. Y es “seguridad” sólo para los súbditos, no para las víctimas.


Las metáforas que siguen: tinieblasdía, “hijos de la luz” son también tomadas del ambiente apocalíptico (eso no implica que el contenido lo sea; Pablo no parece tener una teología apocalíptica aunque en estos casos utilice su vocabulario). El clásico dualismo apocalíptico luz-tinieblas, día-noche se transforma también en “modo de vida”: “hijos de la luz”, “vivir en tinieblas”, velardormirser sobrios… aquí Pablo lo utiliza luego de haber hablado del “Día” para continuar con la imagen (en v.7 continúa la metáfora: “los que duermen, de noche duermen, los que se embriagan [contrapuesto a la sobriedad] de noche se embriagan”).



Evangelio según san Mateo     25, 14-30

Resumen: en una nueva parábola Jesús presenta un ejemplo mostrando por la contraria cómo es el reino de Dios. Totalmente diferente al señor del relato que es usurero y explotador. La dinámica del reino de Dios se mueve en un ambiente totalmente diferente.



La parábola del Evangelio se ha interpretado habitualmente de un modo estricto, en el que se destacarían las exigencias y responsabilidades que tenemos para con Dios. Sin embargo, recientemente se ha propuesto otra interpretación que parece dar respuesta a muchos temas que quedaban sin ser aclarados.


Para empezar el inicio no es el frecuente en otras parábolas en las que se afirmaba que el reino “es semejante a” (cf. 25,1; cf. 20,1; 13,31.33.44.45.47), aquí se afirma que “así cómo”, con lo que no es evidente que se refiera a algo “semejante”. Y – como veremos – no lo es. 


El tema del “propietario ausente” es importante en los estudios desde las ciencias sociales: la tierra no es de los campesinos que la trabajan sino de miembros de las elites gobernantes que se han apoderado de ellas por impuestos, usura, préstamos y deudas… Es habitual que los ricos presten a los campesinos a usura sabiendo que no podrán pagar y más temprano que tarde se apropiarán de las tierras. Para que la tierra sea productiva debe ser trabajada, para lo que recurrirán a campesinos desocupados, esclavos (doulos), jornaleros. Era frecuente, en Oriente especialmente, que los que se habían empeñado trabajaran la tierra para seguir intentando pagar lo adeudado.


Es importante entender que – el castellano ayuda a confundir – el “talento” no es referencia a la capacidad de cada uno, sino que se trata de un valor monetario. Es interesante recordar que en los ambientes campesinos las transacciones se realizaban por canje o trueque, sólo en los ambientes de la burocracia se utilizaba moneda. Originalmente el talento es una medida de peso (de gran peso) y las había de oro, plata o cobre. Se ha calculado, en general, un valor de 6.000 jornales por talento. 


La “producción” de los dos primeros personajes de la parábola es llamativa. No es habitual que algo produzca un 100%; pero eso sí es comprensible en el caso de la usura. Sin embargo aquí se lo señala casi con normalidad. Pero el tercer siervo (doulos) no ha puesto a “producir” el talento, sino que lo devuelve intacto. Pero lo hace por “miedo” a su “señor” porque es “un hombre duro que cosecha donde no sembró y recoge donde no esparció” (v.24). Sorpresivamente, el señor le reconoce esta parte: “sabías que cosecho donde no sembré…” (v.6). En este caso, lo que “debería” era dar el dinero a los “banqueros” para recibir “intereses” (tokos). El término “intereses” en el NT sólo se encuentra en este texto y su paralelo de Lucas 19,23; y en todos los casos del Antiguo Testamento se trata de algo definitivamente contrario a la voluntad de Dios: Ex 22,24; Lev 25,36.37; Dt 23,20; Sal 14,5; Jer 9,5; Ez 18,8.13.17; 22,12… el ambiente no parece amable, sino el de la usura: el dueño ausente cosecha donde otros han sembrado y se han endeudado y empobrecido, y – por eso mismo – se ha quedado con sus tierras. 


Como castigo ante esto, al que no supo - o no quiso por "miedo"- hacer producir el dinero, se le quita el talento para dárselo al que más tiene, y a aquel se lo expulsa. Allí, a las “tinieblas de fuera”, al “llanto y rechinar de dientes”, algo muy parecido a la cárcel. La frase se encuentra también en 8,12 señalando que “los hijos del reino” serán arrojados allí, y el rey vengativo de 22,13 arroja al que no tiene vestido de fiesta. En estos casos el contexto parece aludir a la situación presente de las autoridades judías en tiempos de Mateo en la que resulta patente la violencia que Roma ha ejercido contra la ciudad y las autoridades al finalizar la guerra judía. El rechazo de Israel a Jesús ha permitido que los paganos se sienten a la mesa (8,12) y la ciudad es destruida e incendiada por el rechazo a los enviados del rey. Estar sin vestido de fiesta es un nuevo rechazo (22,7.13).


Podemos afirmar, entonces, que el propietario ausente y su actitud en nada se asemejan al “reino” (recordar el comienzo de la parábola). Es muy parecido, precisamente, a lo que la dinámica imperial y su economía esperan: usura, préstamos, premio al que produce, torturas y cárcel. La dinámica de la gratuidad del reino es exactamente lo contrario. El reino no se asemeja a ese señor, sino que está en las antípodas. El que es coherente con el reino es el que no presta el dinero a usura es ese, el último, el que es expulsado, torturado y rechazado por el capitalista.




Foto tomada de www.torcasajuv.com

lunes, 9 de noviembre de 2020

"El extraño caso" de la Republica

 El extraño caso de la Republica


Eduardo de la Serna


En pasadas marchas de los “republicanos” críticos al gobierno elegido por la mayoría del pueblo, se podían ver y leer carteles y signos varios, desde horcas hasta notas “Nestor, te olvidaste a Cristina” y cosas semejantes.

Mostrando su capacidad de superarse en cada ocasión, en la marchita de ayer, no solamente se pudieron ver (y parodiar) escenas de los más variadas, o repetidas, como la agresión al periodismo que piensa distinto, sino también aberraciones como estas:

 



Mientras tanto, algunos, pensemos como pensemos, quisiéramos que los convocantes a la marchita tengan la seriedad de repudiar sin ambages, sin medias palabras, sin “peros” estas actitudes. Quisiéramos no significa esperamos… lamentablemente no lo espero, ni de Clarín-Nación-Infobae, ni de Cambiemos-UCR-ARI, ni de periodistas, actores y escritores que hablan como si pensaran antes de hacerlo. Lamentablemente, creo que están de acuerdo con eso y lo celebran, aunque no sea políticamente correcto reconocerlo. Al fin y al cabo los imbéciles que lo hicieron no son sino su Dr. Jekyll.


Imágenes tomadas de la prensa pública

 

 

martes, 3 de noviembre de 2020

Vacunas y vacunados

 Vacunas y vacunados

Eduardo de la Serna




En tiempos de “infodemia”, en los que se escucha cualquier cosa, se cree cualquier cosa y se repite cualquier cosa, no resulta extraño vislumbrar la catarata del odio y el vómito de obscenidades.

Pero, del mismo modo que alguno puede repetir desde la más supina ignorancia que “se robaron un PBI” sin tener la más mínima idea qué es un PBI y a cuánto asciende un PBI, se escucha decir que una vacuna puede cambiar el ADN. Sería interesante una mínima explicación científica de semejante cosa. Digna de un libro de ficción, o del miedo infantil, al que se parece. Obviamente se refieren a la vacuna rusa, o eventualmente a la china… las vacunas occidentales casi, casi, son agua bendita.

Resulta, pareciera, que una vacuna es buena o mala según la produjeran los que nosotros, con criterios no muy científicos, por cierto, consideramos “buenos o malos”.

Hace unos años, cuando Casey Wonder, con sus escasos años hablaba de política, Lanata y Zlotogwiazda lo mandaron a jugar “a la Play” o a ir a Disney… Parece, para ellos, que la Play o Disney eran asépticos, casi transparentes. Mientras muchos creíamos y creemos que Disney “vacuna” mentes. Es lo mismo que creer que un Rambo que se infiltra en territorio enemigo (= soviético) es algo imaginable y “divertido”, pero pensar un ruso que se “infiltra” en occidente, es ciencia ficción, ¡y de la mala! Grotesco…

Pareciera, siguiendo ese esquema, que una vacuna alemana, británica, y ¡¡¡preferentemente!!! yanqui constituyen una garantía de ser químicamente puras, sin ninguna ideología, sin ninguna mácula, mientras que una vacuna china, rusa o quizás, ¡¡¡horror!!!, cubana, estaría “inficionada” (así nos decían en los 70) de perversión y aberraciones. Y, pareciera, que la vacuna rusa / china / cubana, al modificarnos el ADN, nos hará cantar La Internacional en su lengua original, recitaremos de memoria El manifiesto, y soñaremos ir de vacaciones a la Plaza Roja (o, eventualmente, a Cuba, pero no a un All Inclusive sino a sacarnos una foto con el Granma para mandarla a nuestros sobrinos).

Parece que el miedo y la estupidez van tan juntos de la mano que, si te vacunan el cerebro unos, repetirás hasta el hartazgo la importancia de la libertad... que eso de “vacuna obligatoria” es digno de los totalitarismos. Mientras que, si los laboratorios de occidente nos vacunan con su propaganda, no aceptar la vacuna sería algo digno de la barbarie y el retraso de los que no aceptan incorporarse al mundo. ¿Vale decir que los que no aceptan la vacuna es porque ya están vacunados y tienen anticuerpos contra la sensatez?


imagen tomada de http://www.mujeresdeempresa.com/una-leccion-del-tio-rico-sobre-el-dinero/

Video con comentario al Evangelio del domingo 32 "A"

 Video con comentario al Evangelio del domingo 32 "A"




también puede verse en 


https://youtu.be/QDPYtJ-wVyo


Eduardo

Comentario domingo 32A

La prudencia conduce a una esperanza militante y resistente

DOMINGO TRIGESIMOSEGUNDO – “A”

Eduardo de la Serna




Lectura del libro de la Sabiduría     6, 12-16

Resumen: buscar la sabiduría es un momento fundamental para las personas. Por eso tiene sentido madrugar a fin de encontrarla pronto y alcanzar la sensatez.

Es frecuente en la literatura Sapiencial de Israel encontrar “elogios de la sabiduría”. Como es sabido, “sabio” no es, en la Biblia, una persona que “sabe” muchas cosas, sino alguien que “sabe vivir”. Los últimos escritos sapienciales destacan que “sabe vivir” quien cumple con la ley (hay textos en los que “ley” y “sabiduría” se identifican) y por momentos esa sabiduría tiene los atributos del mismo Dios. La referencia a la luz y el brillo en nuestro texto es indicio de esto.

La persona que la desea y la busca con dedicación la encuentra (Pr 8,17; Sir 6,27). La sabiduría desea ser “encontrada”, por lo que no se oculta de los que la pretenden, es más, les sale al encuentro (v.13). Está sentada a la puerta, para ser vista por todos, y los que madrugan pronto estarán llenos de gozo (Sir 4,12), como se debe hacer para encontrar “en la puerta” a un hombre “prudente” (Sir 6,36). Es sensato madrugar para conseguir el favor de Dios (Sir 32,14), y empezar desde temprano con la oración a Dios (Sir 39,5). Notar entre paréntesis que la única vez que se encuentra el verbo “madrugar” (orthrizô) en el Nuevo Testamento es para señalar que el pueblo “madrugaba” para escuchar a Jesús enseñar en el templo. Él es la sabiduría misma de Dios (Lc 21,38).

Estar alerta desde temprano para conseguirla es la “prudencia” (frónêsis), y quien la consiga estará libre de preocupaciones (amérimnos).

Nuevamente (v.16) destaca que la sabiduría quiere ser encontrada, por lo que ella misma toma la iniciativa para que lo logre quien la busca (Sir 15,1-3; ver Is 65,1-2.24); esos la tendrán en sus pensamientos y proyectos (ver 9,14 y el contraste con 14,12; 15,4).



Lectura de la primera carta de san Pablo a los cristianos de Tesalónica     4, 13-18

Resumen: Ante la muerte de algunos en la comunidad los tesalonicenses no saben qué ocurrirá con ellos cuando Jesús vuelva. Pablo les escribe para sostenerlos en la “esperanza” señalando que todos, vivos y muertos, pasarán al encuentro con Dios.

Pablo sabe, porque Timoteo se lo ha dicho, que la fe y el amor de los tesalonicenses se mantiene vivo (3,6), pero hay un problema con “la esperanza”. Y Pablo no quiere la tristeza de sus amigos ante el dolor “como los que no tienen esperanza”. ¿qué ha ocurrido? Desde que Pablo se fue, abruptamente de la comunidad, alguno/s ha/n muerto. Pablo había anunciado que Jesús volvería muy pronto, de hecho, está convencido de ello, ¿qué ocurrirá con ellos cuando vuelva? ¿Se quedarán sin disfrutar del encuentro?

Dos pequeños elementos sobre la Venida de Jesús: (1) Jesús había indicado que volvería, y eso ocurriría pronto. Pablo lo ha predicado en la comunidad. Al haber tenido que irse sin profundizar la predicación no ha podido desarrollar esta idea. Como se ve en el texto, Pablo cree que él estará en el conjunto de los que estén vivos cuando Jesús vuelva (“los que quedemos”, vv.15.17). Pero no es eso lo que importa, sino que todos, vivos y muertos pasarán a un nuevo estado de vida “al encuentro de Cristo… permaneciendo con el Señor”. (2) Varios grupos judíos, como los fariseos, esperaban la resurrección (para los tiempos finales). Probablemente esto significara volver al mismo tipo de vida presente, aunque sin los malos momentos que la acompañan: sin enemigos, sin violencia, sin opresiones (es decir, en “shalom”, paz). Pablo, y los seguidores de Jesús creen también en la resurrección, pero con una novedad: la resurrección de Cristo. Esta será el “prototipo” de las resurrecciones. Así, no se trata de un “volver” sino de un “pasar” a un nuevo modo de vida, “con Dios”. Los muertos antes de la venida de Jesús “pasarán” a ese modo nuevo de vida resucitada.

La imagen del “arcángel” y la trompeta tiene claros tintes apocalípticos, como ocurre también en otros pasajes de la carta (ver 5,5). La trompeta suele tocarse en la ciudad ante la venida de fuerzas enemigas para alertar a la defensa o para ordenar la carga en el ataque (ver Jos 6,5; 1 Mac 4,13; Job 39,25; Sir 26,27; Ez 7,14; Os 5,8; Sof 1,16; aunque en ocasiones también – se entiende que el sonido es diferente (1 Cor 14,8) – se trata de música de fiesta, Sal 81,4. Miguel es presentado como el “jefe de los ángeles” (= arcángel) que combate con el jefe del ejército enemigo, el diablo (ver Jud 9).

Es posible que los muertos hayan sido “matados” por el imperio: en toda la carta se insiste en la tribulación (thlipsis, 1,6; 3,3.7), los sufrimientos y maltratos (2,2), padecimientos (2,14), matados, perseguidos como enemigos (2,15). Y se trata de paganos, en este caso (2,14). La alusión al dicho imperial “paz y seguridad” (5,3) permite pensarlo, aunque no tengamos certeza en este aspecto. Lo cierto es que estos muertos no quedarán sin disfrutar el encuentro con Dios en la venida de Jesús.


Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo     25, 1-13

Resumen: Mateo presenta una parábola en la que pone en contraste dos actitudes: la de quienes están o no atentos a un esposo que viene en horario inesperado. De velar estando atentos a su venida se trata.

Mateo sigue con la serie de textos y parábolas que aluden a alguien que viene sin que se sepa cuando. En el Evangelio del día se trata de 
un “novio” (nymfíos). El término no es muy común en la Biblia (lo encontramos 30 veces solamente). En ocasiones se traduce por “yerno” (Jue 15,6; 19,5), pero en general se refiere al recién casado.

Breve nota sobre el casamiento en Israel: Las bodas suelen ser acordadas entre los padres de los que contraerán matrimonio. Una vez acordado el acontecimiento, y recibido el padre de la novia un “regalo” (no es propiamente una dote) por la pérdida que tendrá, se firma un “contrato”: “desde ahora yo soy tu marido, desde ahora serás mi mujer” (como puede verse, es algo pensado desde la perspectiva del varón). Pero durante un largo período, Estimado en un año, la pareja – ya casada – siguen viviendo en la casa paterna. Entre tanto se prepara el lugar donde vivirán y, por cierto, la fiesta de bodas. En este tiempo, propiamente la pareja ya están casados (es lo que se supone ocurre entre María y José, ya casados pero todavía no viven juntos, ver Mt 1,18; Lc 1,27). El texto, entonces, alude a la fiesta de bodas, pero propiamente no se trata de un “novio” sino de un “esposo” aunque todavía no convivientes (ver Mt 9,15).

Es importante señalar que se trata de una parábola, no de un relato moral. Es decir, hay un elemento (¡uno!) que cuenta, el resto es el marco narrativo que ilustra ese aspecto. En este caso se trata de estar o no preparados ante “uno que viene” (obviamente se refiere a la venida “del hijo del hombre”). Si leyéramos demasiado linealmente el texto podría decirse que se tratan de 5 jóvenes desprevenidas y 5 jóvenes egoístas, o insolidarias. No es ese el punto. De hecho el texto lo señala de entrada: cinco son necias (môraì) y cinco son prudentes (frónimoi). Se espera que los “necios” se vuelvan sensatos (Sal 93,8). El término (habitual en el Eclesiástico, x26 de las 49 que se encuentra en toda la Biblia) solo lo encontramos en Mateo en los Evangelios. Es interesante que el mismo contraste con el “prudente” se encuentra en la comparación de Jesús entre el prudente y el necio que edifican la casa sobre roca o sobre arena comparados con los que escuchan o no las palabras de Jesús y las ponen (o no) en práctica (7,24-27).

El término “prudente” (frónimos) suele estar en paralelo con “sabio” (ver Gen 41,33.39; 1 Re 3,12; Pr 17,28…). El término en ocasiones puede ser incluso negativo (se dice de la serpiente en Gen 3,1 y del administrador que estafa a su patrón en Lc 16,8). En Mateo se encuentra en otras ocasiones además de la ya señalada de la edificación de la casa. En 10,16 vuelve a decirse de la serpiente, pero invitando a los discípulos a ser “astutos / prudentes como las serpientes y sencillos / inocentes como las palomas. En 24,45 es una característica del siervo fiel (el texto es del Evangelio Q, ver Lc 12,42).

En este caso las niñas (“vírgenes” en este caso se refiere a las niñas pequeñas que entrarán con el esposo a la fiesta acompañándolo con las lámparas) que esperan al esposo son calificadas de necias / prudentes por prever o no la demora del novio aprovisionándose o no de aceite suplementario para las lámparas.

La demora del que llega es un tema importante puesto que se trata de la demorada venida del hijo del hombre, del que “ni el hijo sabe” cuando ocurrirá (24,36), por lo que se invita a “velar” (24,42) puesto que ocurrirá de improviso “como un ladrón” (24,43) ya que ocurrirá en el momento menos pensado (24,44). Un servidor no puede descuidarse porque su señor “tarda” (24,48) y desatender su responsabilidad (24,50). Puede ocurrir “al cabo de mucho tiempo” (25,19).

El contraste entre las necias y las prudentes se refleja en no desatender su responsabilidad. Sólo las segundas están prontas a acompañar al esposo a la fiesta.

La idea de alguien que golpea la puerta pidiendo al señor que le abra y la respuesta que alude al desconocimiento también la encontramos en Lc 13,25. Mateo, además, en otra ocasión alude al doble uso de “Señor” y también al rechazo: se refiere al ingreso en el reino y a que “muchos” dirán “Señor, Señor” aludiendo a que profetizaron, expulsaron demonios e hicieron milagros “en tu nombre”. Nuevamente se destaca que “no los conocí” (7,22-23) y a continuación de esto es que destaca los necios y los prudentes en la edificación de la casa.

La parábola termina con el dicho del esposo (“él respondió”): “en verdad les digo que no las conozco” y una breve conclusión de Jesús propia de la unidad: “velar” porque “no saben el día y la hora” (ver también 24,42.43; 26,38.40.41). Velar es lo opuesto a “dormir”, lo que contrasta, en cierto modo, a lo que ocurre con las 10 niñas que “se durmieron” (v.5). Insistimos que el tema no es prestar atención a detalles narrativos (por ejemplo, ¿dónde podrían las necias comprar aceite a media noche?) sino al contraste entre unas y otras en la preparación para la venida del que se demora. Ese “día” y “hora” es lo que todos – hasta el Hijo – desconocen (24,36) por lo que se impone “velar” (24,42).

Es el tema principal de todo el bloque final del Evangelio de Mateo al que pertenece el texto litúrgico del día.