lunes, 19 de junio de 2023

Breves notas federales

Breves notas federales

Eduardo de la Serna



Argentina, como varios otros, es un país federal. Aquí hay provincias con sus constituciones, gobiernos, jueces, policías federales. Y, como se sabe, esto tiene sus ventajas y complicaciones. Pero, y por acá asoma el tema, hay cosas nacionales que afectan a todos, cada quien con sus propiedades. Por ejemplo, las elecciones. Hay elecciones que son para cargos nacionales (diputados, senadores según el caso, presidente (o presidenta). Así, hemos tenido – y seguirán ocurriendo, elecciones provinciales (primarias – que acá se llaman PASO –, legislativas, a gobernadores. Estas son en parte definitivas y en parte indicativas. Definitivas en cuanto que, si un gobernador es elegido, ya lo está por todo el período que dure su mandato, y a su vez indicativas de lo que podría ocurrir en adelante, si son primarias, en las elecciones finales, y si son electivas, de lo que puede ocurrir en las elecciones nacionales. Valga esto para señalar que, aunque una elección – del tipo que sea – fuera provincial, tiene, de todos modos, una nota nacional que es importante al resto del país.

Chaco. Esta fue la más reciente. Se trató de una primaria. Una primaria teñida por un femicidio, el de Cecilia. No entraré en este caso atroz por falta de elementos y porque no se merece un comentario superficial, pero el crimen está teñido de carga política. Y eso implica el intento de despegarse por parte de los cercanos y de pegarlo por parte de los adversarios. Lamentablemente, en ambos casos, Cecilia no es importante… importa lo electoral. Ya se verá si los Medios de Comunicación que tanta importancia dieron al caso seguirán dándoselo en los próximos días o el tema desaparecerá porque el objetivo estuvo conseguido.

Chaco, Neuquén, Tucumán, Tierra del Fuego, La Rioja… y Milei y el Dipy. El aparente fantasma del que vino a despertar leones parece más bien un domador de gatitos, vistos los resultados de sus candidatos en provincias. ¡Y eso que ostentó nombres reconocidos en algunos lugares! La patética actitud de un asesino de canciones mostrándose como solución matancera con faltas notables de ortografía no hacen sino ser coherente con su jefe, un ignorante que grita autores que no ha leído y plagia escritos sin citarlos (tal como algún juez, jugador de pádel, ha ejemplificado).

Jujuy. Muchas veces se ha dicho que Jujuy es una especie de experimento. Experimentó una reforma judicial y constitucional, experimentó la represión a las luchas sociales. Experimentó tener presos políticos. El actual gobernador, ya saliente, comenzó su mandato con represión y se va del cargo del mismo modo. Si fuera de otro signo político, un ex mostraría lo que son los señores feudales, pero como no lo es, pues no es el caso. Se exhibe en logros que no son propios, e incluso “embosca” a un conocido director de cine (que no tuvo antes ni el tino de googlear nada con lo que hubiera sabido cómo eran las cosas en el feudo). Y, para que pareciera legal, como Larreta y Bullrich lo repiten (mostrando que las divisiones entre ambos son sólo de forma ya que los dos harían lo mismo), reforma la constitución provincial, la que – al menos hasta la próxima reforma – todavía permite respirar, ¡y hasta hablar!, a los nadies. Mostrarse no, eso ya es subversivo.

CABA. Una ciudad monocolor desde hace décadas, parece que todavía tiene problemitas menores, como ratas en las escuelas, ¡y hasta algún escorpión travieso!, viandas paupérrimas, trabajo casi esclavo de los estudiantes secundarios en empresas amigas que quedan exentas del sueldo, que es un costo más, y hasta alguna gente que elige morirse en la calle. ¡Qué linda que está Buenos Aires!, dicen, lástima los monoambientes, pareciera… Porque todavía no alcanzó el tiempo de gobierno para que la ciudad más rica del país solucione esos problemitas menores. Eso sí, ahora tiene la policía de la ciudad, subvencionada con el aporte de una Corte adicta, que puede matar a un peligroso muchacho que jugaba al futbol, desalojar a gente de un hogar social, o demoler otro para uno de los tantos polos (debe ser que confunde un Polo, sea gastronómico, electrónico, cinematográfico con jugar al polo… aunque esta confusión es solo una posibilidad).

Córdoba. Quizás eso de ser mediterránea le ha traído problemas y lo ha confundido con ser una isla. “¡La Docta!”, tierra de Angelelli, de Tosco y el Cordobazo es ahora localidad de macrismo explícito, de peronismo pour la galerie (curioso peronismo antiperonista), tierra de humoristas (de toda laya, hasta en la política) …

Santa Fe. Con la extraña provincia de un socialismo neoliberal, que conserva una Democracia Progresista, y un peronismo antipopular puede mostrar al país, además, bellas famosas descerebradas que cansadas de mostrarse en la TV lo hacen desde bancas, la tasa de homicidios por habitante más alta del país y – menos mal – ser la provincia de donde es oriundo el DT de la Selección campeona del mundo (de la misma localidad de la que provino Emilio Graselli, famoso capellán militar durante la dictadura militar, agreguemos).

Buenos Aires. La provincia fue castigada (o autocastigada, precisemos) al elegir sucesivamente, a los que con toda probabilidad fueron los peores gobernadores de su historia: Daniel Scioli y, luego, en el primer puesto, María Eugenia Vidal, la orgullosamente exbonaerense. Todavía no hay demasiadas movidas en esta provincia porque no hay elecciones inminentes ni candidatos seguros más que una, que seguramente fue puesta para dividir y reinar. Ya se acercarán las elecciones y aparecerán “novedades” mostrando, una vez más, la seriedad informativa de nuestros medios serios de comunicación. Nula seriedad, por cierto.


Mapa político de la República Argentina (en el que las Islas Malvinas no tienen "nombre" y falta el territorio antártico que se reclama como propio) tomado de https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Mapa_politico_de_la_Argentina.png 

 

Video con comentario al Evangelio del domingo 12º "A"

Video con comentario al Evangelio del domingo 12º "A"


o también en

https://youtu.be/cWknRfhl8a0

Eduardo

sábado, 17 de junio de 2023

¿De dónde vengo? ¿A dónde voy?

¿De dónde vengo? ¿A dónde voy?

Eduardo de la Serna



Parece, según el diccionario etimológico, que el término “migrar” (emigrante, inmigrante) hace referencia a una simple y sencilla “mudanza”, se trata de cambiar de casa, de localidad. Los prefijos “in” y “e” sólo hacen referencia a la localización. Parece, además, que en el uso del término hay influencia del francés, tanto que en castellano por primera vez se utilizó a partir de la llegada a España de nobles franceses luego de 1789. Parece, entonces, que en aquellos tiempos ser inmigrante, o emigrante, según quien lo mirara, era algo muy bien educado, casi de alcurnia.

Migraciones ha habido todo a lo largo de la historia de la humanidad, y los seres humanos, ¡todos!, somos hijos de migraciones, es decir, “hijos de in/e/migrantes”. Migraciones más recientes o más lejanas en el tiempo, pero desde los primeros homínidos, que surgen en África, la humanidad ha estado en movimiento. No hace falta destacar el tema en la Biblia, desde Abraham en adelante, desde los imperios que llevan cautivos hasta la diáspora, por ejemplo. Los mismos pueblos que algunos llaman originarios fueron también frutos de migraciones, sea por el estrecho de Bering, por la isla de Pascua o por donde fuera. Originarios, lo que se dice “originarios”, nadie lo es de ninguna parte.

En toda pequeña comunidad, sea un barrio donde todos se conocen, o un edificio de departamentos, suele ocurrir que llega un nuevo grupo, una mudanza. Y es habitual que haya quienes observen desconfiados, quienes se acercan solidarios, quienes miran a distancia hasta que – lentamente – los nuevos se vayan adaptando al “modo de vida” del lugar.

Algo semejante ocurre en las grandes comunidades, como ciudades o países, en las que – siempre, en grupos más o menos grandes, pero ¡siempre! – llegan nuevos habitantes; es decir, se mudan. En ocasiones es por una mera cuestión familiar: se conocieron en determinada circunstancia dos personas de grupos diferentes y uno o una decide “mudarse” a vivir con la otra parte; en ocasiones es por situaciones críticas: sequías, inundaciones, guerras, pestes, hambre… En ese caso la movilización suele ser más grande; también en casos de persecuciones a grupos enteros por etnias, racismo o circunstancias parecidas; en algunos casos, en este criterio, la migración es un cierto tipo de exilio, forzado o preventivo.

Un problema suele surgir cuando, por motivos variados, el grupo o colectivo migrante es rechazado por los que se ven como “originarios”. En ocasiones se argumentan razones verdaderas o falsas, a veces dignas de estereotipos o de tabúes casi caricaturescos. “Vienen a quitarnos el trabajo”, “ladrones”, “violadores”, “usurpadores” … y entonces, suelen levantarse barreras de diferente tipo para impedir las migraciones (las mismas que en otro tiempo nos permitieron entrar a nosotros).

Frente a eso pueden surgir, en cristiano, diferentes miradas (pero, aclaremos, algunas miradas no pueden surgir, o – si surgieran – ciertamente no serían cristianas); la “misericordia” no puede estar ausente, por aquello de “sean compasivos como es compasivo el Padre de ustedes” (Lc 6,36); la importancia de la “memoria” – aunque sea lejana – tampoco debería faltar: “porque ustedes fueron migrantes en Egipto” (Ex 22,20). Un cristiano no debería (¿no podría?) olvidar aquello de “era emigrante y me recibieron” en el más insignificante de los hermanos (Mt 25,35.40). Pero parece que el miedo inoculado, que deviene odio, nos puede hacer generar la enfermedad autoinmune de la indiferencia ante los miles y miles de muertos en el Mediterráneo, en la frontera del rio Bravo o, simplemente, del desprecio a las migraciones por goteo que un sector (¡siempre el mismo sector, debemos reconocerlo) nos inocula ficciones, miedos paralizantes y odios destructivos.

A modo de simple ejemplo conclusivo y patético, recuerdo que en la dictadura unos padres no podían ponerles a sus hijos nombres como Nahuel, Ayelén, o semejantes porque “no eran argentinos” (sic) como si José, María... o Eduardo sí lo fueran.

 

Foto tomada de https://www.montevideo.com.uy/Noticias/Cerca-de-1300-migrantes-establecieron-un-record-al-cruzar-el-canal-de-la-Mancha-en-un-dia-uc830822

viernes, 16 de junio de 2023

Bautismo, iniciación y muerte

Bautismo, iniciación y muerte

Eduardo de la Serna




Un bautismo, más allá de lo específicamente sacramental, suele ser un rito de iniciación. En muchísimas culturas suele haber estos ritos, cada uno ciertamente diverso de los otros.

Y generalmente, estos bautismos provocan fiestas a continuación. Tan importante suele ser este rito que, una vez celebrado, la alegría de los participantes y asociados debe expandirse y conmemorarse.

Obviamente, de esa fiesta participan quienes se asocian al hecho, mientras que el resto queda fuera, e incluso, en ocasiones, enfrentado al grupo celebrante.

Pues bien, un 16 de junio de 1955 fue el bautismo (de fuego… literalmente) de la Fuerza Aérea Argentina. No se trató de un acontecimiento bélico contra fuerzas extranjeras a las que se combatió con “gallardía e hidalguía” (palabras extrañas pero habituales) aunque fueran derrotadas, al menos con la “frente en alto”. ¡No! La valiente muchachada de la Armada, y luego los heroicos aeronautas descargaron sus bombas desde el aire contra una plaza llena de gente, contra un vehículo lleno de niños y, pudo ostentar la derrota definitiva de más de 300 personas, peligrosos enemigos, por cierto. Seguramente peronistas. Aunque, por lo que tengo entendido, no eran estos aviones los que ostentaban el “Cristo Vence”, sino que lo fueron los de septiembre del mismo año, en su “confirmación” casi sacramental.

Y esto preparó nuevos ataques (no está de más recordar que, en aquel 16 de septiembre de 1955, la armada pudo movilizar sus barcos con combustible que le fue proveído por la armada británica fuera de las aguas territoriales), ataques que finalizaron en un golpe militar con repercusiones que, en algunos temas, siguen hasta nuestros días (aunque no se hablaba de grieta, entonces… además hoy no se calificaría de tal porque grieta solo se aplica en un solo y exclusivo caso). La cosa es que a partir de este bautismo comenzó el “júbilo orgiástico de la oligarquía” al decir de uno que celebró y festejó, pero luego “traicionó, defeccionó, apostató” su clase (es decir su raza, porque de racismo hablamos).

Así resulta que hoy algunos hacemos memoria de un bautismo de muerte, de sangre y de proscripción, y otros celebran la iniciación, la introducción en la vida de la muerte (de otros, de “los otros”, de “esos”).

Y por todo eso creo que, hasta que esto sea algo común, que sea jornada de duelo, luto y dolor cada 16 de junio, algo seguirá partiendo al medio nuestra sociedad, algo impedirá encuentros, algo impedirá un “nosotros” porque seguiremos siendo un “ellos”, cuando no un “esos”. Y, además, con esto digo de qué lado de los pronombres me encuentro.

 

Foto tomada de https://www.pagina12.com.ar/429947-criminales-de-guerra

jueves, 15 de junio de 2023

Los pobres en tiempos de Jesús

Los pobres en tiempos de Jesús

Eduardo de la Serna



Sin duda, la situación social de los pueblos varía con los tiempos. Hay circunstancias políticas, climáticas, internacionales, por ejemplo, que influyen decisivamente en las poblaciones. Veamos, por ejemplo: si un pueblo está sometido a otro, debe hacer lo que este le diga si no quiere ser aniquilado, deportado, esclavizado. Y, entre lo que debe hacer, por ejemplo, está pagar impuestos (exigidos y tasados al arbitrio del dominador), entregar cosechas, ganado, tierras, y en ocasiones hijos e hijas…

Imaginemos un sencillo campesino judío. Este tiene unas pocas hectáreas de tierras que cultivar; por supuesto, productos acordes al clima y la región. Tiene, además, unas pocas cabezas de ganado menor de las que se provee de leche y lana y eventualmente, muy eventualmente, de carne. Por vivir en una zona por lugares desértica, no puede estar lejos de las escasas fuentes de agua, por cierto (ríos, oasis, pozos). La tierra de Israel, además, es lo que se conoce como “clima subtropical con estación seca”, es decir, llueve en invierno, ¡nunca en verano! Lluvias tempranas son las que ocurren en otoño y lluvias tardías, las que ocurren en primavera. Y, por cierto, si en un año las lluvias son escasas, la subsistencia de ese año, se verá complicada. Agreguemos, además, que los judíos procuran respetar el “año sabático”, es decir, hay un año cada siete en el que no trabajan la tierra; lo que esta produce es para los pobres, decían. Por ejemplo, fue año sabático el período que va de abril del 47 a marzo del 48, por tanto, también lo fueron los años 26-27, 33-34; 40-41 etc. [siempre contando de mitad de marzo de un año al otro]… Evidentemente en esos años las dificultades alimentarias eran crecientes.

Pero agreguemos que ya desde el período persa, y luego durante los griegos y los romanos, los impuestos eran excesivos. Veamos, a modo de ejemplo… Un campesino, (era más del 90% de la población) solía relacionarse con otros campesinos haciendo trueque con el excedente de los productos que tuviere: trigo, cebada, higos, vino, aceitunas, etc. La moneda, entre ellos, era prácticamente inexistente. Pero cuando se les empieza a exigir el pago de impuestos, y este no puede darse “en especias”, necesitará monedas para pagarlo, con lo que debe vender ese excedente para conseguirlas (y, además, si pudiera pagar “en especias”, no podría luego hacer trueque). Esto provoca, evidentemente, un endeudamiento y empobrecimiento crecientes. Las dificultades llevan, en muchísimos casos, a que el campesino finalmente deba entregar la tierra a su acreedor y de haber sido su dueño pasa a ser, ahora, un jornalero. El dueño, ausente, simplemente aprovecha la renta. Pero el jornalero también debe pagar impuestos, y en ocasiones contraer deudas, con lo que es frecuente que al final del ciclo termine siendo esclavo del “patrón”.

Cualquier lector de los Evangelios sabe la importancia que Jesús dio al tema de las deudas, a no pagarlas o que estas sean condonadas.

En el viejo Israel, antes de estar sometido a los diferentes imperios, las relaciones con los pobres eran diferentes de lo que ocurría en tiempos de Jesús: las tierras o los esclavos después de un tiempo (7 años, o 49) debían ser liberados porque Dios mismo era su garante, pero – evidentemente – eso no era aplicable durante el dominio imperial que, comprensiblemente, se guiaba por sus propias leyes y no por las de Israel.

Este empobrecimiento, evidentemente, conduce, además, a una pésima alimentación en la población, lo cual, repercute en la salud y, por lo tanto, a una bajísima expectativa de vida (si el alimento es, prácticamente, solo pan, y a veces algún grano o fruta… ¡solo a veces!, la salud no puede ser buena); de hecho, suele decirse que cuando Jesús predica la inmensa mayoría de su auditorio era menor que él.

El criterio del antiguo Israel, que es el mismo que guió a Jesús, es el reconocimiento de que todos los que lo rodeaban son verdaderamente hermanas y hermanos. Un judío está invitado a reconocer a todos los demás judíos como hermanos de verdad, y obrar en consecuencia (en los préstamos, la (no) esclavitud, la solidaridad, la atención a sus situaciones difíciles). Este razonamiento de fraternidad y sororidad es el que lleva a reconocer a Dios como un verdadero “papá” (en arameo abbá). El criterio de Jesús, entonces, no es político ni contra-imperial (aunque en la práctica las consecuencias ciertamente lo fueran) sino de profunda fidelidad a la voluntad de Dios (reino de Dios) para el que estamos convocados a vivir “el derecho y la justicia”, buscar a Dios no en el culto y templos, sino en la vida plena de los hermanos y hermanas. Cuando Jesús, en Mateo, dice que lo que hicimos o dejamos de hacer a los hermanos insignificantes y su hambre, sed, frío, soledad, etc. lo hicimos con el mismo Jesús [Mt 25,31-46], está afirmando esto; cuando, en Lucas, celebra que cambie la situación de los pobres, hambrientos, angustiados o perseguidos [Lc 6,20-26], está afirmando esto; cuando nos invita a decir “perdona nuestras deudas como perdonamos a los que nos deben” [Mt 6,12], está diciendo esto…

La nueva sociedad que Jesús sueña, a la que llama “reinado de Dios”, es, precisamente, una sociedad donde no haya pobres porque todos sus hermanos y hermanas compartimos con ellos la vida y el pan (Hch 4,34), y nos importa que otros y otras lo tengan; y por eso nos enseña a pedirlo: “el pan nuestro de cada día, danos hoy” [Lc 11,3] porque a cada día le basta su propia preocupación [Mt 6,34].

 

Imagen tomada de http://usitep.es/apf/reli/dc/jesus-mensaje-obra/predileccin_por_los_pobres_y_marginados.html

martes, 13 de junio de 2023

Comentario a las lecturas del domingo 11º "A"

La comunidad llamada a hacer y decir lo mismo que Jesús

11º domingo durante el año “A”

Eduardo de la Serna

 


Lectura del libro del Éxodo        19,2-6

 

Resumen: Dios, que ha sacado a su pueblo de la opresión de Egipto lo conduce al monte donde quiere establecer con ellos una alianza que los constituirá un pueblo santo de su propiedad.

En el contexto de la salida de Egipto, el libro nos ubica con precisión el día exacto del tercer mes (v.1). Allí el pueblo acampa en el desierto, al pie del monte; ambos llamados por su nombre: Sinaí. El texto parece por momentos confuso ya que es probable que reúna más de una fuente sin demasiada precisión (por ejemplo 2a y 2b, o 3a y 3b no parecen acordes). Lo que cuenta es el primer encuentro entre Dios y Moisés. Dios se hace responsable de la liberación de Egipto y compromete a Israel a “obedecer”, “guardar” lo que será una alianza y determinará que Israel será “propiedad” de Dios si la cumple.

La imagen de las “alas de águila” fue, por mucho tiempo, imagen extraña hasta que se pudo observar un águila que se puso debajo de uno de sus pichones en caída y peligro salvándolo así.

La tierra entera pertenece a Yahvé, pero quiere darle una parte (la prometida) a su pueblo; todos los pueblos pertenecen a Yahvé, pero quiere tener a Israel como su propiedad.

Como pueblo, será “sacerdotal” y “santo”, es decir, separado para Dios. Ahora bien, esto es lo que Moisés debe decir “a los israelitas” (v.6) pero lo comunica “a los ancianos” (v.7) y “todo el pueblo” (v.8) se compromete a “hacer todo”. Este “todo” será lo que el libro del Éxodo empezará a narrar a partir del próximo capítulo (20) y subsiguientes. En esta parte, simplemente, se destaca la propiedad de Dios y la característica “real” y “sacerdotal” de su pueblo.

 

 

Lectura de la carta de san Pablo a los Romanos    5,6-11

 

Resumen: Pablo quiere destacar el amor lleno de misericordia de Dios que envía a su hijo Jesús a pesar de toda la maldad que nos separa de su amor. Ahora, ya reconciliados, este amor será más manifiesto todavía en salvación.

En la carta a los Romanos, una comunidad que ni lo conoce ni es conocida por él, Pablo presenta “su Evangelio”. Aquí quiere mostrar la eficacia de la obra reconciliadora de Cristo con la humanidad, judíos y paganos, a la que “todos” (palabra clave en la carta) pueden acceder por la fe. Pero lo fundamental es señalar, lo sostiene claramente, la gratuidad de la iniciativa de la obra de Cristo en los seres humanos.

Cuando éramos “débiles” hace alusión a algo que para los romanos era un síntoma de enfermedad:

“En un día y una noche se resuelve lo que son señales de debilidad (astheneia), como las de la ingestión de fármacos, de la agitación abdominal superior e inferior, del cólico y de los otros males semejantes”. [Hipócrates, “Sobre las crisis” 20]

Pero teológicamente, Pablo destaca particularmente la “debilidad” como contrapuesta a la fuerza que será dada por la donación del espíritu (8,26). Y todo esto comienza en el kairós divino, el tiempo establecido, preparado por Dios. Es el tiempo de la muerte de Jesús que nos reconcilia.

La muerte de Jesús es una muerte “por” (hyper) los impíos (v.6), es decir, los “pecadores” (v.8), “nosotros”. La consecuencia, claramente lo repite, es la “reconciliación” (vv.10.11). Una serie de elementos negativos que caracterizan se repite: impíos, pecadores, enemigos, y esto queda reforzado por un argumento ilustrativo: quizás pudiera ocurrir que alguien fuera capaz de morir o arriesgaría la vida por un justo, una persona “de bien” (v.7), pero no por aquellos. Ciertamente, esto es expresión evidente del amor de Cristo por “nosotros” (es interesante notar la centralidad de la primera persona del plural en toda esta unidad). Es interesante notar que la construcción “por nosotros” (hyper êmôn) es particularmente paulina (fuera de los escritos paulinos, en el NT 1 vez en Marcos, 2 en Hebreos y 1 en 3 Juan, mientras se encuentra 14 veces en Pablo y 2 veces en sus discípulos). La preposición “por” debe entenderse en un sentido vicario, “en favor de”, “en lugar de”. Ciertamente “morir por” no ha de pensarse en el sentido de “por culpa de” sino “en favor de”, por eso la motivación es el amor.

Pero debe destacarse, todavía, un elemento más, que hace referencia a “nuestro” presente: Pablo presenta un claro contraste entre “nuestro” pasado y “nuestro” presente ya beneficiados por la obra reconciliadora de Cristo. Fuimos reconciliados (siendo enemigos) – seremos salvados (ya reconciliados). El contraste queda reforzado entre un “salvados de la ira” (v.9) y “salvados por su vida” (v.10). Pablo ha señalado el contraste entre la cólera / ira (orgê) y la salvación como su opuesto (1 Tes 5,9); la imagen es referida a un castigo definitivo implicado por el mal obrar, y por eso es contrapuesto a la consecuencia de la sangre (= muerte) de Cristo.

Y, para contrarrestar a quienes se “jactan” de la ley (2,17.23) en esta unidad tres veces destaca nuevos motivos de jactancia: en la esperanza (v.2), incluso en las tribulaciones, que engendran paciencia (v.3) y, finalmente (y cierra así la unidad que había comenzado en 5,1 (el cap. 4 lo prepara en la referencia a Abraham) en Dios mismo por (dià) Cristo. Es decir, no en la iniciativa humana sino divina, que es amor y reconciliación que marcan la historia humana.

 

 

+ Evangelio según san Mateo   9,36-10,8

 

Resumen: después de presentarnos Mateo una larga lista de obras que Jesús realiza, elige Doce para que ellos sean enviados por Dios para hacer en Israel lo mismo que su maestro había hecho.

Como es sabido, el centro del Evangelio de Mateo presenta cinco “tomos” que tienen, cada uno, una sección narrativa y una discursiva. Después de mostrar a Jesús realizando diez milagros, “sanando toda enfermedad y dolencia” (9,35), en el discurso Jesús envía a los doce “a sanar toda enfermedad y dolencia” (10,1). Es que Jesús siente “compasión” (splagjnizomai, de splagjna, entrañas) porque estaban “molestos” / “heridos” / “lastimados” y “tirados” / “derribados” como “ovejas sin pastor” (9,36) por eso envía “a las ovejas perdidas de la casa de Israel” (10,6). Aunque hacen falta “obreros”, ya que son pocos, y hay que pedirlos (9,37.38), pero estos “merecen su sustento” (10,10).

Es interesante notar que las instrucciones que da Jesús a los enviados (10,5a) son sencillas y “normales” de v.5b a v.15, cuando el clima se torna mucho más violento contra los enviados, y si – por ejemplo – en v.14 es posible que el enviado no sea escuchado, en v.17 serán entregados, azotados, martirizados. Serán como “ovejas” en medio de lobos. Sin duda el cambio responde a la situación de la comunidad de Mateo y de su tiempo [Mt pone aquí (vv.17-25) lo que Mc destacaba para los tiempos finales (10,9-13)]; pero vayamos a nuestro texto.

El conflicto latente, de todos modos, ya viene preparado (9,35) por la referencia, habitual en Mateo, de que Jesús frecuenta “sus” sinagogas (4,23; 10,17; 12,9; 13,54) con lo que la distancia con “ellos” queda especificada.

Al decir que estaban “golpeados y derribados”, y como ovejas “sin pastor” es algo activo, no pasivo; se refiere críticamente a las autoridades, sean estas políticas y religiosas; la imagen remite claramente a Ezequiel 34:

¡Ay de los pastores de Israel que se apacientan a sí mismos! ¿No son las ovejas lo que tienen que apacentar los pastores? Se alimentan con su leche, se visten con su lana; matan a las más gordas, pero no apacientan el rebaño.

No fortalecen a las débiles, ni sanan a las enfermas, ni vendan a las heridas; no recogen las descarriadas, ni buscan las perdidas y maltratan brutalmente a las fuertes.

Al no tener pastor, se dispersaron y fueron pasto de las fieras salvajes.

Mis ovejas se dispersaron y vagaron sin rumbo por montes y altos cerros; mis ovejas se dispersaron por toda la tierra, sin que nadie las buscase siguiendo su rastro. (34:2-6).

La imagen de Jesús, ahora, da un cambio de lo pastoral a lo agrícola: la mies, la cosecha (imagen habitual de juicio).

El relato pasa a pedir obreros (“pocos” = pequeños; imagen que frecuentemente en el primer Evangelio refiere a la comunidad cristiana, escasa en una comunidad importante; probablemente en Antioquía) y el relato continúa señalando que Dios “escucha” y envía a los Doce.

Breve nota sobre “pedir” a Dios. Se ha de señalar que la imagen es de la misión, el reino y la comunidad eclesial, no – por cierto – de algún tipo especial de vocación, como podrían ser ministeriales. Habla de toda la Iglesia. Es interesante que el verbo “pedir” (déomai) sólo se encuentra aquí en Mateo (y nunca en Marcos ni en Juan) mientras es frecuente en Lucas-Hechos (también se encuentra el dicho en Lc 10,2, indicio que proviene de “Q”) donde indica “pedir” (puede ser algo a alguien o a Dios, en cuyo caso es oración). Es interesante señalar que no se trata de “decirle a Dios” lo que necesitamos (sic) sino asociarnos con Dios en lo que él quiere dar / enviar.

Una nota sobre los discípulos, los apóstoles y “los Doce”. En el Nuevo Testamento no hay una mirada uniforme sobre esto. Señalemos que “apóstoles” es un término griego que indica una misión, “enviados”. No necesariamente “todos los discípulos de Jesús fueran solamente doce, aunque aquí Mateo indica que “llamó a sus doce discípulos”. Es probable que Jesús tuviera un grupo variado de discípulos y discípulas, que en algún momento haya “enviado” a algunos de ellos (o acompañado) en misión (“apóstoles”). Dentro de estos, un grupo de Doce quieren reflejar simbólicamente la misión que Jesús se adjudica. Lucas, precisamente, identifica Doce y Apóstoles (ver 6,13: “a los que dio el nombre de apóstoles”) por eso – por ejemplo – omite llamar “apóstol” nada menos que a Pablo. Ciertamente Pablo tiene otra mirada del “apostolado”, como también se ve en Juan y, probablemente también en Marcos.

La lista de los nombres siempre merece atención. Estos son mencionados de a pares unidos con la partícula “y”, pero los primeros dos pares – coherentes con los relatos de las vocaciones de ambos – se añade el parentesco: “y su hermano” (v.2). Como ocurre en todas las listas de los Doce, siempre el primero es Pedro, lo que resalta claramente su importancia. Curiosamente acá se indica de Simón “el llamado Pedro” cosa que recién ocurrirá en 16,18. Como también ocurre en todas las listas (salvo cuando ya no está) Judas ocupa el último lugar. Acá se indica que es “el Iscariote”, término que no es preciso: puede ser de la región de Kerioth, al sur de Judea, o quizás el “sicario” (incluso alguno lo relaciona con el color rojo de la cara). Juan – que puede remitir a otra fuente – dice que es hijo de Simón Iscariote, con lo que parece inclinarse por la primera opción (Jn 6,71; 13,26).

Es interesante señalar que no todos los Evangelios mantienen el mismo orden: Mc 3,18, por ejemplo, pone a Andrés en cuarto lugar por la importancia que da a Santiago y Juan; Tomás y Mateo están alternados en Mt y Lc con respecto a Mc, Lucas en Hch, además, intercala a Bartolomé que en los anteriores está antes. Pero, además, mientras Mateo y Marcos presentan a Tadeo, Lucas (y Hechos) presentan a Judas de Santiago (lo que llevó a la muy tardía integración de “Judas Tadeo”, sic). Mateo aclara que “Mateo” es el que era cobrador de impuestos (reemplazando en 9,9 el nombre de Levi de Mc 2,13-14). Sin duda, el orden refleja la distinta importancia que algunos tuvieron en las diferentes comunidades, o las fuentes. Que los nombres no coinciden es indicio, con toda probabilidad, que no siempre fueron los mismos (que por alguna circunstancia alguno dejó de integrar el grupo y fue reemplazado, por ejemplo). La clave no está en los nombres (por más que algunos sean particularmente importantes, por cierto) sino en el número: la elección de doce remite claramente a los Doce hijos de Jacob, las Doce Tribus de Israel. Las ovejas perdidas (= Israel), la “casa de Israel” son el elemento principal en esta parte del Evangelio.

Es curioso que el envío les indica claramente que “no deben ir” ni a paganos ni a ciudades de samaritanos, aunque sabemos que Jesús sí prepara la predicación en estos territorios. Jesús llama-hacia (pros-kaleô), la lista son sólo varones judíos, aunque mujeres y paganos se incorporarán al final. La ampliación de la misión con nuevos misioneros (trabajadores para la mies) y nuevos destinatarios de la predicación (“a todo el mundo”, 28,19) es el paso posterior a la Pascua.

Pero, del mismo modo que lo hizo Juan, el Bautista (3,2) y también Jesús (4,17), los discípulos deben anunciar la cercanía del “Reino de los Cielos” (10,7).

La misión implica que “el mundo importa”, ni se “fuga” de él, ni se lo deja cómo está. Pero la misión no es un “momento” temporal sino el sentido de ser de los Doce, para eso existen. Incluso cuando las consecuencias sean de peligros mortales (como señalamos en la segunda parte del capítulo 10). Es continuar la obra de Jesús. Es “itinerancia, pobreza, indefensión y amor”, como señala un autor.

El Jesús que tiene “autoridad” (9,6.8) les da “autoridad” (v.1) sea sobre los “espíritus impuros” sea para “curar”, y – luego de indicar dónde deben ir y no ir – y que deben proclamar el Reino lo especifica: curar – resucitar – purificar – expulsar demonios [todo lo que ha hecho Jesús en los capítulos anteriores donde curó (8,5-13.14-15; 9,1-8), resucitó (9,23-26), purificó un leproso (8,1-4) y expulsó demonios (8,28-34)].

Pero la característica de esta misión de palabras y hechos debe estar marcada por la gratuidad; esta garantiza que llegue a los pobres; y – además – los misioneros no deben llevar nada, ni lo necesario. Esta imagen de la gratuidad en la predicación, que también destaca claramente Pablo (cf. 1 Cor 9,18) y remarcada en Hechos como crítica a la actitud de un mago, Simón (8,18-24) llevó a la posterior formulación del pecado de “simonía” (= de Simón) aludiendo a la búsqueda de percibir dinero por las cosas que son don de Dios para todas y todos. Quizás un pecado olvidado en muchas regiones.


El video con comentario al Evangelio en

https://youtu.be/3uLowv7hzZo

o también en

https://blogeduopp1.blogspot.com/2023/06/video-con-comentario-al-evangelio-del.html 


Imagen tomada de https://sergiovaldezsauad.blogspot.com/2017/07/doce-apostoles-mateo-101-7.html

Algunas consecuencias negativas de los recientes resultados electorales

Algunas consecuencias negativas de los recientes resultados electorales



Los recientes resultados electorales en varias provincias argentinas, como era de esperar, nos invitan a pensar y sacar conclusiones. 

Entre otras, pareciera, que el triunfo ha empoderado a ciertos sectores de gobierno de tal manera que pretenden una reforma constitucional a todas luces contraria a todo lo que la democracia debiera mostrar y ser. Quizás aprovechando, de mal modo, que la República Argentina es un país federal, se permite, a la provincia de Jujuy nos referimos,

mantener desde hace casi 8 años presos políticos, como es el caso de Milagro Sala, algo que desde su misma detención venimos denunciando;

reformar y volver a reformar la constitución de un modo espurio primero, y abusivo después impidiendo que el poder judicial haga lo único que debiera, impartir justicia;

garantizar los negocios del estado provincial y sus riquezas para los propios, abusando (o “emboscando” al decir de alguno) de elementos varios, del litio a las energías limpias, el cannabis y el turismo;

estar tranquilo y seguro porque la Corte Suprema de la Nación no intervendrá en ninguno de estos casos ya que sólo actúan en consecuencia si se trata del otro color político, y seguirá cajoneado lo de Milagro y mientras se cuestionará la constitución provincial de la localidad vecina;

aprovechar la ya excesiva inacción del gobierno nacional sabiendo que nada hará para poner freno a los abusos, ni intervendrá, como quisiéramos, ni siquiera buscará crear conciencia ciudadana de valores y antivalores evidentes.

Como curas que queremos estar con y en favor de los pobres no podemos menos que reclamar y exigir de verdad justicia. No es posible que la protesta social se vea impedida (y testimonialmente se mantenga encarcelada a quien la ha puesto en práctica), que los docentes sigan reclamando justicia, pero, ahora, con la espada de Damocles pendiendo sobre sus cabezas. No es posible que la mayoría de los medios de comunicación de alcance nacional silencien los hechos, porque son cómplices, o amigos. Y, sobre todo, no es posible el silencio de quienes debieran gritarlo a los 4 vientos ya que, es, a su vez, un anuncio de lo que nos espera si ciertos candidatos resultaran triunfantes en las próximas elecciones nacionales. No es justo y nos merecemos otra cosa.


Grupo de Curas en Opción por los pobres

12 de junio 2023