miércoles, 13 de octubre de 2021

Candado en la boca

 Candado en la boca

Eduardo de la Serna




Muchas veces el querido Jorge Novak contaba esta anécdota:

La diócesis de Quilmes fue creada en 1976, tiempos en los que empezaba la feroz dictadura cívico-militar con bendición eclesiástica y él fue nombrado su primer obispo. Con ese motivo, el gobernador, el general Ibérico Saint-Jean, lo convocó para ofrecerle ayuda para la creación del obispado. Él fue – y aquí la anécdota – “fui con la firme decisión que plata en el bolsillo no significara candado en la boca”. Si hay algo cierto es que ¡no lo significó! Más de una vez, contaba también, al volver de noche a su casa y ver un auto con gente dentro, que se decía “¡quizás ahora me toca a mí!” Era el “precio” de no haber callado.

Todo indica, y él lo decía más de una vez, que fue elegido obispo por ser una persona de escritorio y no tener mucha “conexión con la realidad”. Sólo que – al elegirlo – no tuvieron en cuenta dos cosas fundamentales: sabía escuchar y creía en el Espíritu Santo.

Escuchar era algo fundamental en su ministerio y su vocación de pastor; ¡y vaya si escuchó! Esa realidad, de la que parecía desconectado, le gritó al oído y le agredió los ojos. ¡Y escuchó! La Biblia nos presenta un Dios dispuesto a escuchar, y – por lo tanto – incapaz de permanecer indiferente ante el “clamor de su pueblo”, los gritos o aullidos de dolor, del dolor de la violencia, de los látigos de los capataces egipcios. Y Jorge Novak no pudo, no supo, no quiso permanecer en un escritorio – esta vez episcopal – ante los clamores de madres a las que sus hijos les fueron arrancados. Y esto le implicó también conflictos en el seno de su cuerpo colegial (sus “colegas”). Recuerdo que, en un viaje a Europa había podido conseguir de una institución alemana un subsidio para ayudar a las madres o familias a las que el genocidio les había secuestrado la esperanza. Y recuerdo, también, que un eminentísimo cardenal cordobés frenó ese subsidio.

Vaya una anécdota personal: yo había vivido un seminario bastante eclesiocéntrico; la “obediencia” y “el obispo” eran casi el centro de la vida. Después de una serie de “no” logré que el cardenal me permitiera ir (venir) a la diócesis de Quilmes, y un tiempo antes viajé a Bolivia, donde vi otra Iglesia (creo que Juan Pablo se ocupó de ella, para que no sea “otra”). Allí me di cuenta que – si, por ejemplo, la Iglesia dice “opción por los pobres” y un obispo no lo trasunta en sus actividades pastorales, mi obediencia debe ser a la Iglesia, no al obispo, porque ¡él es el desobediente, no yo! Al llegar a Quilmes, vi que Novak tenía esa misma actitud, y por eso podía tener conflictos con sus “hermanos obispos”, porque él era, por ejemplo, fiel a Medellín y Puebla, o a lo que decía el mismo Papa. Por ejemplo, si Puebla había alentado las Comunidades Eclesiales de Base, ¿por qué no las acompañaría en Quilmes aunque fueran rechazadas por sus colegas?

Todo eso fue consecuencia de que Novak supo escuchar. Supo tener un oído en el pueblo, y dejarse conmover por sus clamores.

Pero también creía en el Espíritu Santo (de hecho, ese fue su lema episcopal: “¡Ven, Espíritu Santo!”). Una vez, bromeando, con un histórico cura del MSTM le decía que hay obispos que creen que escuchan al Espíritu Santo y obispos que creen que lo tienen atado, y él me corrigió: “- te falta un grupo: ¡los obispos que creen que ellos son el Espíritu Santo!” Nadie que conociera a Novak dudaría un segundo en afirmar que era una persona de profunda oración. Y creer en el Espíritu Santo significa estar abierto a la novedad de aquel que “sopla donde quiere”, o del que “hace nuevas todas las cosas”. No se ató a viejos esquemas, a recetas o a códigos preestablecidos, sino que también escuchó al Espíritu Santo, a aquel que Pablo VI había llamado “el alma de la Iglesia”.

En la Biblia, el espíritu de Dios, la ruah, es la fuerza, el impulso con el que Dios anima y alienta (dos palabras “parientas”) a su pueblo, o a los que él envía para acompañarlo, guiarlo, iluminarlo o corregirlo…  El Credo dice que el Espíritu Santo “habló por los profetas”, precisamente.

Y Novak supo poner el otro oído en las cosas de Dios, el que sopla en lo inesperado con una dirección de vida.

Así, después de escuchar los clamores de la vida y la muerte, y después de escuchar al Espíritu de Dios, Novak hablaba (o escribía). Por eso, como aquel otro profeta que proponía tener un oído en el Evangelio y otro oído en el pueblo, Novak fue, también él, profeta. Una voz que, en ocasiones, clamaba en el desierto, una voz silenciada por los medios y por sus hermanos, pero “podrán callar al profeta / pero su voz de justicia no / y le impondrán el silencio / y su palabra no callará”, como dice la canción El Profeta dedicada a monseñor Romero. Y no puedo menos que recordar al profeta Ezequiel: amenazado por Dios si calla cuando debe hablar, pero mudo para no hablar sino cuando Dios lo convoca.

Quizás hoy falten obispos profetas, ¡quizás! Pero nada impide que el Espíritu siga soplando, el pueblo siga clamando y haya (debiera haber) quienes tengan los dos oídos atentos para después pronunciar palabras. Quizás molestas. Quizás duras. Pero, eso sí, sin un candado en la boca.

 

Fresco del profeta Ezequiel tomado de https://painting-planet.com/el-profeta-ezequiel-fresco-michelangelo-buonarroti/

 

martes, 12 de octubre de 2021

Comentario a las lecturas, domingo 29 "B"

 

La comunidad contraculturalmente sigue el ejemplo de Jesús

DOMINGO VIGESIMONOVENO - "B"


Eduardo de la Serna



Lectura del libro del profeta Isaías    53, 10-11

Resumen: un personaje desconocido, pero siervo de Dios, padece sufrimientos que, en un primer momento no son comprendidos por los demás. Pero luego entienden que sus sufrimientos son vicarios en favor de la humanidad a la que le alcanza el perdón y la paz.

El texto litúrgico es un fragmento del conocido como “cuarto canto del Siervo Sufriente de Yahvé” (Is 52,13-53,12); texto razonablemente elegido ya que el contexto del Evangelio es el tercer y último anuncio de la pasión y muerte de Jesús y el debate consecutivo. En él, como veremos, este texto – especialmente en su versión griega – es utilizado o trasfondo del dialogo de Jesús con los suyos.

El texto presenta una serie de reacciones o (in)comprensiones frente al sufrimiento del Siervo de Dios de modo de parecer una suerte de diálogo. Pero finalmente logran comprender que el Siervo sabe ver sus dolores como parte del plan de Dios. No que Dios quiera el sufrimiento, sino que la actitud vicaria del siervo – esta sí querida – lo lleva a cargar con nuestros propios dolores. Esto permite al rebaño disperso alcanzar la plenitud de los bienes expresada como “shalom” (paz, pero también felicidad, plenitud). Es visto al modo de los sacrificios que se ofrecen para la salvación del pueblo sirviendo así para otros, y alcanzando él la plena felicidad (manifestada como descendencia numerosa). Así, mientras el Siervo es visto a los ojos de los demás como rehabilitado (y no como que padece sufrimientos a causa de sus propios pecados, como indica la teología tradicional de la retribución) y quien hace llegar a todos el perdón y la paz, y también él mismo puede verse “entre los grandes” (v.12) por haber entregado su vida.



Lectura de la carta a los Hebreos     4, 14-16

Resumen: Jesús es sacerdote de un modo nuevo, lo que lo caracteriza y distingue de los sacerdotes antiguos es su credibilidad y su misericordia. Para que esto sea manifiesto, se caracteriza por ser “semejante en todo” a la humanidad.


Con una serie de palabras clave que se toman de 3,1 el texto concluye la entera unidad. Todo el texto queda aquí resumido invitando a “mantenerse firmes en la fe profesada”. Si Jesús es un Sumo sacerdote creíble nuestra respuesta ha de ser la fe. Pero esta actitud de Jesús, ¿no lo separa de nosotros? Su solidaridad con el género humano es total como lo manifiesta haber estado sometido a la debilidad y la tentación (cf. 2,9.17-18). Esta solidaridad lo transforma además en sumo sacerdote misericordioso. Así el autor destaca y desarrolla los dos elementos que para él son centrales del sacerdocio de Jesús (credibilidad y misericordia). El encuentro con Dios deja, entonces, de ser un lugar distante y terrible (ver Is 6,1-5), un trono de temor, para convertirse en “trono de gracia” al que todos pueden acceder confiadamente.

Un elemento que es central en la carta a los Hebreos es que el sacerdote único que es Jesús, en la novedad que él incorpora en la historia, no es un sacerdocio caracterizado por constantes separaciones. El sacerdocio santo de Israel requería constantes “separaciones” de los demás pueblos, de las demás tribus, de los demás clanes… Es un sacerdocio que se caracteriza, precisamente, por la sucesión de separaciones el que distinguen al sumo sacerdote de los demás. Jesús, en cambio, se caracteriza – su sacerdocio se caracteriza – por su semejanza “en todo” con la humanidad. La solidaridad de Jesús con la humanidad se manifiesta en esa semejanza y cercanía. Que esto sea “en todo menos en el pecado” confirma más aún esta solidaridad ya que nada hay más in-humano que el pecado, además de que tampoco hay nada más in-solidario que el pecado. La característica del nuevo sacerdocio y único, de Jesús, es precisamente esta semejanza. Es esta la que permite la credibilidad y la misericordia que constituyen lo propio del nuevo sacerdocio.


+ Evangelio según san Marcos     10, 35-45

Resumen: en el contexto del malentendido provocado por el anuncio de la Pasión, Jesús confronta con Santiago y Juan que pretenden una mirada gloriosa de la muerte que se avecina. Los discípulos de Jesús deben tener una actitud que invierte los valores característicos de la sociedad poniendo el servicio en el primer lugar.

Ya sabemos que Marcos estructura el primer bloque de la segunda parte de su Evangelio en torno a los tres anuncios -por parte de Jesús- de su pasión y muerte. Cada uno de ellos es seguido por una incomprensión por parte de los discípulos que Jesús debe corregir o profundizar. La liturgia hoy omite el anuncio pero sí presenta el malentendido y la precisión de Jesús. 

El texto está conformado por la intervención de Santiago y Juan que está armado de un modo concéntrico, y luego el debate que se suscita a partir de la indignación de los restantes diez y la correspondiente precisión de Jesús expresada por “el que quiera”. Esta segunda parte presenta una serie de paralelismos sinonímicos bien característicos. El esquema queda entonces así:

I.- Planteo de Santiago y Juan

a.- concedas
   b.- sentarse a la derecha e izquierda
      c.- copa que voy a beber / bautismo con que seré bautizado
         X.- “¡sí, podemos!”
      c’.- copa que voy a beber / bautismo con que seré bautizado
   b’.- sentarse a mi derecha o mi izquierda
a’.- concederlo

II.- Indignación de los diez y enseñanza de Jesús

a.-       los jefes los dominan
           los grandes los oprimen
b.- No será así entre ustedes
           el grande será servidor
           el primero será esclavo
c.- el Hijo del hombre no vino a ser servido – vino a servir – dar la vida


I.- Santiago y Juan

El pedido de Santiago y Juan [es interesante notar que en Marcos Santiago siempre es mencionado antes que Juan] es “sentarse en la gloria”. Con toda probabilidad debe entenderse en el sentido de “sentarse en el trono de gloria” (cf. Mt 19,28; 25,31; cf. 1 Re 22,19; Sal 110,1). Es interesante que Mateo cambia el texto (además de que quien lo pide es “la madre de los hijos de Zebedeo, lo cual refuerza la mirada androcéntrica de este evangelio, aunque – a su vez – esta mujer estará al pie de la cruz, Mt 27,56; Lucas omite esta escena) lo que piden en el Primer Evangelio es que se sienten “en tu reino”. 

Los anuncios de la pasión tienen un crecimiento dramático señalado en el mismo comienzo… Mientras en el primero, Jesús “comenzó a enseñarles” (8,31), en el segundo lo hace mientras “iban caminando por Galilea” (9,30) mientras que en el tercero “iban de camino subiendo a Jerusalén” (10,32) y Jesús precisa “subimos a Jerusalén y el hijo del hombre será entregado” (v.33). En este contexto, el pedido de Santiago y Juan refuerza claramente que no lo han comprendido. Pero Jesús lo profundiza con la doble metáfora de la “copa” y el “bautismo”.

  •          “copa”: Is 51,17; Jer 25,28; 49,12; Ez 23,32-34 y especialmente Mc 14,36: “Abbá, Padre,… aparta de mi esta copa”; también la alusión a la “copa-sangre derramada” en la Cena (14,23-24). 
  •         “bautismo”: Sal 69,2-3; 42,8; cf. Lc 12,50.
Jesús vuelve, entonces, a introducirlos en el discurso de la pasión del que la referencia a la “gloria” los ha apartado. En el centro del relato encontramos que ellos afirman que “sí” pueden. No deja de ser sumamente importante que cuando Jesús llegue a su bautismo y su copa, a su derecha e izquierda no estarán Santiago y Juan, por más que lo proclamen, sino “dos salteadores” (Mc 15,27).

Una nota sobre Santiago y Juan: la frase de Jesús de que ellos serán bautizados y beberán la copa (v.39) es indicio de que al componerse el Evangelio de Marcos ambos discípulos ya habían muerto mártires. Sabemos – por Hechos, que en esto resulta creíble – que Santiago (presentado por Lucas como “hermano de Juan” ya que él suele priorizar a Juan por sobre Santiago) muere matado por Agripa, 12,2. La muerte “por espada” es pena romana por causales políticos, lo que es indicio de que el grupo de seguidores de Jesús fue visto no sólo desde una perspectiva religiosa sino política. Nada sabemos, en cambio, de la muerte de Juan. No tenemos indicios o fuentes seguras, y si bien hay tradiciones legendarias que hablan de su muerte tardía y no violenta, también hay tradiciones – que se remiten a Papías (primera mitad del s.II) – que hablan de su muerte martirial. Por otra parte no se ha de dejar de lado que el primero y los terceros malentendidos a causa de los anuncios de la Pasión estén provocados – en Marcos – por los mismos que Jesús lleva consigo en momentos privilegiados: Pedro, Santiago y Juan. Ser los primeros llamados y participar íntimamente de la enseñanza y hechos de Jesús no es garantía de fidelidad o comprensión plena. Marcos destaca estos hechos de un modo importante y parece una de las temáticas centrales de su Evangelio.

La frase de los discípulos a Jesús es semejante a la de Herodes a su hija al pedirle que baile en la fiesta (6,22) quizás para presentar este dicho en un semejante contexto de insensatez.

Sentarse a la derecha del rey es expresión de honor (cf. 1 Re 2,19; Sir 12,12; Zac 6,13): 
“¿No confían en mí? ¿No es grande el rey con su poder? ¿No se cuidan todas las tierras de no tocarlo? Pues lo han visto con Apame, su concubina, la hija del admirable Bartaco, sentada a su derecha, quitándole la diadema de su cabeza y poniéndosela a sí misma…?” (3 Esdras IV,28-30).
Jesús les manifiesta su incomprensión y superficialidad (“no saben”). No pueden entender la muerte de Jesús que se avecina. Sin embargo, esta muerte, vislumbrada como “copa” o “bautismo” es una muerte que tendrá un sentido vicario, como se dirá expresamente en v.45.


II.- Indignación de los otros diez y enseñanza de Jesús

La segunda unidad comienza refrescando a los destinatarios algo que “saben”. El contraste es evidente entre dos actitudes de “los jefes” (los que están a la derecha) y otras dos de “ustedes”: dominan-oprimen / servidor-esclavo. Ejercer dominio, “enseñorearse” (katakyrieuô; cf. 1 Pe 5,3) y “tiranizan” (katexousiazô) remite en ambos casos a una acción de dominio (kyrios) y autoridad (exousía) ejercido “sobre” (katà) las naciones por parte de los que son “jefes” (arjô) y “grandes” (mégas; recordar 9,34).

Por el contrario, “entre ustedes” no ha de ser así: obviamente contrastan dos modos de ejercicio de la autoridad y del poder. El contraste viene dado entre lo que la sociedad considera que está por encima de la escala social: grande y primero que ha de ubicarse contraculturalmente en el último lugar: servidor y esclavo (diákonos, doulos) algo ya señalado en 9,35. Los que animan, o dirigen la comunidad han de estar a su servicio, no centrados en su propia voluntad sino en las necesidades de todos. 

Cuando el rey Roboam pide consejo acerca de cómo obrar con su pueblo, le responden:
«Si tú te haces hoy servidor de este pueblo y les sirves y les das buenas palabras, ellos serán siervos tuyos para siempre». (1 Re 12:7).
Es de esperar que el rey, en Israel, esté al servicio (doulos) de su pueblo. Pero no ocurre eso con “los reyes de las naciones (ethnôn)”; los emperadores y sus delegados no se caracterizan, precisamente por su servicio.

El ejemplo del Hijo del hombre sirve de “garantía” de que así ha de suceder en la comunidad: el contraste viene dado por ser servido y servir (diakonéô) pero ese servicio se expresa como “dar la vida (psyjê)” y un darla “por”…

La referencia es al “Hijo del hombre” que, en los anuncios de la pasión (como es el contexto del relato), refiere a la muerte. Pero en este caso, alude a un modelo de liderazgo contrastante al de los “jefes de las naciones”. La vida dada “en rescate” ejemplifica el sentido de la copa y el bautismo que encontramos en los versículos precedentes, y que es “por muchos”.

Es interesante notar la versión griego de Is 53:

Isaías (hebreo)
Isaías (LXX)
Mas plugo a Yahveh quebrantarle con dolencias. Si se da a sí mismo en expiación, verá descendencia, alargará sus días, y lo que plazca a Yahveh se cumplirá por su mano.
Por las fatigas de su alma, verá luz, se saciará. Por su conocimiento justificará mi Siervo a muchos y las culpas de ellos él soportará.
Por eso le daré su parte entre los grandes y con poderosos repartirá despojos, ya que indefenso se entregó a la muerte y con los rebeldes fue contado, cuando él llevó el pecado de muchos, e intercedió por los rebeldes.
Así que el Señor se complace en tomar distancia de la aflicción de su alma (psyjê), para manifestar su luz, y para formar con el entendimiento; para reconocer al justo que sirve (douleuô) bien a muchos; y él llevará su pecado.
Por lo tanto él heredará a muchos, y repartirá el botín de los poderosos; debido a que entregó su alma (psyjê) a la muerte, fue contado entre los transgresores; y llevó los pecados de muchos, y 
fue entregado a causa de sus iniquidades.

Ambos tienen una actitud de “servicio”, el hijo del hombre “da” su psyjê mientras al Siervo le es “arrebatada”; el siervo encabeza a quien lleva los pecados “de muchos”, y el hijo del hombre da su vida en “rescate de muchos”. 

El término “rescate” (lytron) en Lev 27,31 traduce el go’el, que redime los diezmos, o el que por un precio rescata (Pr 6,35; 13,8). Es el precio de la manumisión del esclavo (Lev 19,20), del rescate de la tierra (Lev 25,24; cf. 25,51) o de los prisioneros de guerra (Is 45,13). En Ex 21,29-30 se trata de un “rescate” económico que reemplaza la condena a muerte de una persona culpable. En Núm 3,12 los levitas son elegidos por Dios en reemplazo de los primogénitos del pueblo, y LXX añade: “en rescate (lytra) para ellos”. A la luz de esto, la “vida en rescate por muchos” parece razonable comprenderla como “en lugar de muchos”, un rescate que se da (paga) en lugar de… De ese modo, el rescate es sinónimo de “expiación”, en este caso expía las ofensas de “muchos” (como la “copa” de la cena es “mi sangre de la alianza derramada por muchos”, 14,24). ¿Quiénes son esos “muchos”? Los estudiosos no coinciden: para algunos, por “muchos” ha de entenderse los miembros de la comunidad en contraste con “los jefes de las naciones”, los “todos” de los que se ha de ser esclavos (v.44). Otros entienden que “muchos” sería sinónimo de “todos” (como ocurre con bastante frecuencia) y el contraste está entre el uno que da la vida y los muchos que son rescatados. Ambas lecturas son posibles, lo cierto es que lo que Jesús dirige a los suyos (“ustedes”) no dice referencia al sentido de la muerte de Jesús, sino a la actitud de servicio que deben tener los suyos con todos.


Dibujo tomado de amigoscatolicos.org

video con comentario al Evangelio del domingo 29 "B"

 Video con comentario al Evangelio del domingo 29 "B"


o también puede verse en 

https://youtu.be/N1yBGspudjg


Eduardo

lunes, 11 de octubre de 2021

¡Que suerte tienen! Me dan un cachito de envidia

 ¡Que suerte tienen! Me dan un cachito de envidia


Eduardo de la Serna



Al ver las repercusiones que están provocando los nombres que se han hecho públicos a raíz de los llamados “Pandora Papers” me surgen unas preguntas y – además – una sensación de envidia.

No creo que estas revelaciones sean “inocentes”. Es cierto que las actitudes “conspiranoicas” no suelen ser sensatas en ocasiones, o estar bien direccionadas en otras, pero no podemos dejar de pensar que “alguien/es con mucho poder las hace públicas”. E ignorar que los viejos servicios de inteligencia y espionaje, tan usados en la guerra son muy bienvenidos en el mundo de los negocios (que – en lo personal – dudo que sea muy diferente al de la guerra). Eso no quita que los datos comunicados sean veraces. Creo que son verdad, aunque seguramente “no toda la verdad”. Es bien posible, por ejemplo, que unos investiguen a otros de su mismo rubro y, al revelar datos (¿todos? ¿algunos? ¿los que convienen?), estén invitando a cambiar de “paraíso”. “El nuestro es más seguro y los papeles secretos no se revelan”. Es oferta y demanda, que le dicen. Diría que es “la mano invisible del mercado” pero, en este caso, no es tan invisible.

En lo personal, celebro cada información de este tipo, sin la ingenuidad de creer que “la verdad” sale a la luz. Y, por eso quiero contar una anécdota personal (algo dije en otra ocasión).

Cuando el pasquín de doctrina hizo públicos, tardíamente para beneficiar a Macri, obviamente, en tiempos electorales, e informado él con anterioridad, los Panamá Papers, en un programa de radio me entrevistó Carlos Polimeni; allí yo dije que si Macri tuviera dignidad – palabra que desconoce – debería renunciar (aunque no puedo lograr imaginarme gobernados por Gabriela Michetti, por cierto); del mismo modo que lo hicieron en otras partes del mundo otros implicados en esas revelaciones. Por ese entonces yo había escrito en mi blog (y había trascendido un poco) una nota sobre el famoso, y mal interpretado “den al César lo del César y a Dios lo de Dios” que, en realidad, debe leerse “devuelvan” (no se trata de dar, sino de devolver, lo que ciertamente es diferente). Lo cierto es que, días después me llamó, cordial, la productora del programa de Guillermo Lobo en radio Mitre para hablar sobre lo del César y lo de Dios. Como acepté la entrevista, esta se concretó y en ningún momento me preguntó el entrevistador sobre lo acordado: todo el tiempo me ametralló por qué no había yo pedido la renuncia de Cristina (sic). El tema era Cristina no Macri. Punto.

Todos sabemos y recordamos al fiscalete con retroexcavadoras agujereando la Patagonia en búsqueda de contenedores llenos de dinero. Es decir: (1) como Cristina no tenía dinero en los Panamá Papers, ni en Luxemburgo, ni en otros “papers” revelados, DEBÍA tenerlos escondidos en otro lado; (2) es evidente que, si se encontrara, ESE dinero es el que es mal habido, no el de Panamá y otros “paraísos” o guaridas; (3) es evidente que las máquinas excavando eran imagen visible de la búsqueda de un tesoro escondido por piratas; la imagen de la “búsqueda del tesoro” cala bien hondo, ¡y listo! Una vez más el espejo macrista salta con todos los “tapones de punta” a condenar, indignar y provocar odio en los otros (siempre con “K”) por algo que en realidad ellos tienen o hacen.

Pero ahora, Pandora mediante, encontramos otros presidentes (o ex) cuyos nombres se revelan como fugadores, escondedores, es decir opacos. Y resulta que se habla de juicio político a Piñera, y que Lasso debe dar explicaciones públicas (irónicamente diría que no puedo imaginarme a alguien del Opus Dei con manejos turbios de dinero). Y me da envidia que no haya pseudo periodistas que entrevisten preguntándoles cualquier cosa (y con vehemencia violenta) para desviar el tema. ¿Por qué los que piden estas investigaciones a sus gobernantes no deben someterse a eso? ¿Por qué a mí? Aunque habrá que ver si en los próximos días Lasso no muestra a Rafael Correa con un parche negro en un ojo y un loro en el hombro, o si Piñera no expone a la inocua Michelle Bachelet en una cantina bebiendo ron. Al fin y al cabo, algo deben aprender de los de guante blanco de estas tierras.

Claro que el show debe continuar… y Messi, Mascherano, Shakira y Julio Iglesias pueden mostrar cómo hicieron su dinero, aunque evadan impuestos… muchos empresarios quizás también (aunque en estos casos, les creo menos… ya es evidente que los escándalos de corrupción implican corrompedores, y no es tan grave “el que peca por la paga” como “el que paga por pecar”)… y los dirigentes políticos recurrirán a sus amigos periodistas (o, a veces no amigos, pero en ocasiones se puede obtener de ellos buenos favores después de “espiarlos un cachito”), y a buenas campañas de indignación mostrando a todos y todas que eso que yo tengo / hago es indignante que lo tenga / haga Cristina / Lula / Correa / Lugo / etc… “Nada por aquí… nada por allá”.

 

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sábado, 9 de octubre de 2021

Una inmensa fe

 Una inmensa fe

Eduardo de la Serna




Miles de veces, creo que, por responsabilidad de Wikipedia, me han preguntado, en los ambientes más diversos, qué parentesco tengo yo con el Che. Siendo él hijo de Celia de la Serna, la pregunta es razonable. Pero en mi ambiente familiar, gorila, por cierto, que del tema jamás se habló, por lo que saberlo con una cierta certeza resultaba difícil. Una vez, charlando con el hermano del Che le pregunté si sabía algo y me dio la misma respuesta: en su familia, que también era gorila, de esos temas no se hablaba. “Pero si estás en contra de los imperialismos somos hermanos, porque así lo decía Ernesto”. Mi única referencia sobre el tema fue un tío hiper memorioso, Rufito (que sobre árboles y raíces familiares parecía saber todo y hasta mencionaba personas reales de las que yo jamás había oído hablar). Un día le pregunté si teníamos o no parentesco con el Che y él bajó la voz hasta un tono casi inaudible, como aclarando que “de esto no se habla” y me dijo que Celia era prima segunda de mi abuelo y de su papá. Fue el único dato que tuve, y no sé si lo creí porque Rufito era un archivo viviente en estos temas, o si fue porque quise creerlo; pero es todo lo que sé. Claro que eso no dice nada… tengo también ¡¡¡otros “primos”!!!

Recuerdo, además, otras dos anécdotas gratas (para mí). Una tarde, estaba en el seminario, y jugábamos, como era frecuente un partido de paleta. Uno de los adversarios era el entonces vicerrector, Tito Mai, de quien guardo un muy buen recuerdo, por cierto. Y en medio del partido, Tito me preguntó: “- Eduardo, además del ideológico, ¿qué parentesco tenés con el Che?” Mi respuesta (pre-Rufito) fue de desconocimiento. Otra fue una cena en casa de unos buenos amigos; estaba invitado Calica Ferrer, viejo amigo del Che, que había escrito un libro sobre el segundo viaje qué emprendieron juntos, esta vez – el Che – con destino final Guatemala – México – Cuba (Calica regresa a la Argentina desde Ecuador): “De Ernesto al Che”. Me regaló un ejemplar con esta dedicatoria: “Para Eduardo de la Serna, primer cura a quien dedico mi libro y lo hago con mucho gusto por su posición política. Con un abrazo guevariano, Kalica Ferrer (BsAs 01.05.2014)”.

Hoy se conmemora un nuevo aniversario de su asesinato. Y no seré yo quien haga un análisis de su vida, sus luchas, las traiciones, de Cuba, el Congo y Bolivia, y finalmente su crimen, CIA mediante. Con esa fenomenal capacidad de domesticar personajes y luchas que tenemos los seres humanos, así como lo hemos hecho nada menos que con Jesús y con el Evangelio, no es extraño notar que el Che se transformó en un poster, o una foto en Cuba después de pasar por un All Inclusive. Domesticar, como digo, se hizo con el Evangelio y con la cruz. Así, desde Constantino se insistió, ante el signo cruel del imperio vencedor y torturador, como es la cruz, que In hoc signo vinces (en/con este signo vencerás). Y la cruz pasó a ser un ornato de cuellos y paredes, y las reliquias de la cruz de Jesús (especialmente luego del auge de búsqueda de tales, hasta el emblemático caso de creer que en la catedral de Köln, Colonia, están las reliquias de los “tres reyes magos”, sic) fueron tantos los fragmentos que, irónicamente, podríamos reconstruir el Titanic con tanta madera encontrada. El Evangelio, signo de un Jesús que predica buenas noticias a los pobres, confrontado con los poderosos (¡Ay de ustedes, los ricos!) y que finalmente es ejecutado con todo el poder y escarnio del imperio romano (“padeció bajo el poder de Poncio Pilato”) termina siendo simulado en altares majestuosos, en declaraciones fatuas, en agrupaciones piadosas y desencarnadas.

Si nada menos con Jesús somos capaces de hacer esto, y luego se repetirá con todos sus amigos y amigas, desde la virgen María (“generala del ejército”, sic) hasta con monseñor Romero, beatificado en medio de helicópteros rasantes, francotiradores en las terrazas y el hijo de D’Abuisson en el altar… ¿Por qué no se haría lo mismo con el Che, entonces?

Una vez, en una charla en Colombia se me acercó un joven y me preguntó por mi parentesco guevariano. Mi respuesta fue la que aquí señalo, y, entonces, me dijo: “-pero el Che ¡mató gente!” a lo que le respondí “- Y Bolivar, ¿no?” Por otra parte, cuando visitamos con unos curas amigos el museo de la guerrilla en Morazán, El Salvador, un ex guerrillero era el que nos acompañaba en el recorrido, y – para molestarme – uno de los amigos le dijo al guía: “este cura es pariente del Che Guevara”. ¡No paró hasta que no se sacó una foto conmigo!

Vayan estas referencias simplemente para hacer memoria. Memoria de alguien que de ninguna manera merece ni el olvido ni la domesticación. En 1967 yo tenía 12 años. Nada supe entonces del crimen de La Higuera. Es curioso que cuando se hacen referencias a algunas personas, simplemente se hacen, pero cuando toca hacerlo en otros casos, como el Che, se empieza a decir inmediatamente “sí… pero…” señalando que “esto sí, pero... aquello no”. Si se hiciera en todos los casos, con todas las personas, sería una cosa, pero puesto que se hace en algunos particularmente, como un modo simulado de establecer distancias (¡muchas distancias!) no pienso poner ningún “pero”. Y vaya, entonces, este día un abrazo en la memoria de uno de esos argentinos que supo marcar caminos y dejar su sangre porque “la senda está trazada”.

 

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miércoles, 6 de octubre de 2021

Son Cristos sin hogar

 Son Cristos sin hogar

Eduardo de la Serna



Las “villas” molestan. Siempre molestaron.

Primero se buscaba cambiarles el nombre y en lugar de ser “miseria” eran “de emergencia”, después pareciera que era preferible decirles “barrio” e incluso se pretendió sacarles el número y ponerles nombres emblemáticos como Rodolfo Ricciardelli o Carlos Mugica.

Pero, además, se codiciaba el lugar, y en dictadura – con la excusa de que afeaban la ciudad a la que miles de turistas visitarían con motivos del Mundial de Fútbol, se erradicó una buena cantidad de ellas. Fue notable que, en muchos casos, los curas acompañaron a la gente y ellos también fueron “desalojados”: Miguel Valle, Jorge Goñi, Daniel De la Sierra… Pero hubo otros que resistieron; Carlos Mugica ya había sido asesinado, pero Pichi Meisegeier en la 31 y Rodolfo, en la 1-11-14 enfrentaron el desalojo y las topadoras. Y las villas allí quedaron, para desagrado de los vecinos.

Muchos años después, cuando ya buena parte de la 31 había sido “urbanizada” por depósitos de contenedores y una terminal de micros y cortada al medio por una autopista en construcción, un nuevo intento de desalojo (llevado a cabo por el intendente menemista Jorge “topadora” Domínguez) pudo ser frenado porque un grupo de curas, con poca publicidad, pero verdadera presencia, hicieron una huelga de hambre asentados en la misma villa. Después de muchos, muchos días, y la tardía pero útil presencia del Cardenal Quarraccino provocó que el desalojo fuera suspendido.

Pero las ambiciones allí seguían. Allí siguen. Y si en el neoliberalismo 1.0 de la dictadura, y en el neoliberalismo 2.0 del menemismo no pudieron lograr su objetivo, el neoliberalismo 3.0 del macrismo insiste una y otra vez con el intento.

Pero, es válida la pregunta: si en los primeros intentos los curas que caminaban junto al pueblo lograron pararse frente a las topadoras y detenerlas, fue patético ver esta semana esos monstruos de acero derrumbando casillas (y rompiendo inodoros, al decir de una pequeña niña: “el único inodoro”) y preguntarse dónde están los curas (y el “obispo villero”, claro). Porque si están felices con los millonarios aportes oficiales para sostener la mega obra de los “Hogares de Cristo” quizás sea bueno saber que esos aportes “tienen un costo”, y, si ese costo es el silencio, a lo mejor en esos hogares Cristo no haya pasado, porque Cristo está en los desalojados, en las víctimas, los pisoteados y ninguneados por el neoliberalismo en todas sus dimensiones.

Los curas villeros 3.0 podrán decir que son herederos de los 1.0: Botán, “Richard”, Mugica, Vernazza y demás, y no tanto de los 2.0 (a los que Vernazza dedica su libro sobre “Los curas villeros”) pero serlo o no, no es cuestión de cámaras de TV o fotos y reportajes sino de poner el cuerpo junto a los pobres, junto a “mis hermanos villeros” como decía Carlos.

Debo confesar que me cansa un cachito escuchar a alguno que tiene un mono tema con las drogas (tema preocupante y serio, sin duda) y nada dice sobre la desocupación, el hambre… ni las topadoras. Si quieren ser punteros “oficialistas”, y llevarse bien con Carolina Stanley, con Daniel Arroyo, con Juanchi Zabaleta y con el que venga, y también con el alcalde inmobiliario, pues a lo mejor por eso – al menos – se pueda entender el infructuoso pero insistente reclamo de los curas opp de no ser identificados con los “curas villeros”.

El otro día, ironizando, un compañero me mandó un WhatsApp diciendo “aparición con vida de Gustavo Carrara”. Aunque, en realidad, más que eso, lo que pretendo es vida, ¡y vida digna!, para los pobres; los de la 31, los de la 1-11-14, los de la 20 y demás villas de CABA y Gran Buenos Aires. Y que me perdone Adrián Suar porque mis hermanas y hermanos villeros me importen en serio.

 

Foto tomada de www.telam.com.ar/notas/202109/570184-barrio-31-desalojo.html

Carta abierta a “Elenita”

 Carta abierta a “Elenita”

Eduardo de la Serna




Elena, hola. No me atrevo a empezar con un “estimada” o cosas por el estilo para evitar eso de la hipocresía.

Hoy fue noticia tu renuncia, y – la verdad – ante eso no me parece sensato callar. Y, para empezar, quiero comentar algunas cosas…

  1.          Por ejemplo, el dicho popular de que “soldado que huye sirve para otra guerra”. Es un dicho sensato, pero que no me parece pertinente al caso. Mirando las perspectivas y el horizonte, pocas guerras futuras parecería que te esperan. Y nos esperan.
  2.          Otra es la actitud de los tiempos clásicos greco-romanos frente al fracaso. O, en realidad, tiempos más antiguos aún… Siendo que el valor supremo era el “honor”, en ocasiones no cabía otra salida que quitarse la vida para evitar la vergüenza: es el caso de Cassio y Bruto en Filipos, o de Antonio y Cleopatra en Alejandría después de la derrota de Accio… y hay otros muchos ejemplos. Arrojarse sobre la espada o dejarse morder por un áspid es encontrar una muerte digna ante la publicidad del fracaso, o de la derrota.
  3.          Todavía se me ocurre otro ejemplo más reciente: la renuncia de Benito XVI al pontificado. Creo que supo ver que había fracasado como Papa, y – por amor a la Iglesia antes que a su persona – eligió dar un paso al costado. Quizás sea lo mejor que hizo como Papa.

Señalo todos estos casos porque se tratan de casos de dignidad.

Pero si miramos la Corte Suprema de Justicia de la Nación, no se me ocurre que quede ningún espacio de decencia; creo que esta es algo que le es absolutamente desconocida y ajena. Ya desde hace mucho tiempo se trata de un espacio del cual solo permanecer o pertenecer sería algo que, a cualquiera, con un poco de dignidad, lo sumiría en la vergüenza, el descrédito, o la nada misma. Deshonra, sería la palabra.

La sensación que me da es que, si tu renuncia fue para conservar en tu vida un pequeño espacio de humanidad, desde hace muchos años se trata de un acto tardío. ¡Muy tardío!

Por supuesto que la vida no es una foto, y podríamos mostrar algunos ámbitos de sensatez; los has tenido. Como todos, creo que hasta Rosenkrantz los ha tenido. Pero si ante los últimos votos y auto-votos tu sensación llegó al hastío y el colmo, quizás debieras saber que muchos, ¡muy muchos!, hace muchísimo tiempo hemos llegado al colmo, y hasta al asco. Hasta el punto de creer que el poder judicial (muy mal llamado “la justicia”) no goza de ninguna credibilidad. ¡De ninguna! Que quizás debamos obedecerlo, sencillamente por eso de que tienen y son “poder”, pero que, si de credibilidad hablamos, pues ¡¡¡no tienen ninguna!!! Y no es responsabilidad de “los otros” … vos también fuiste responsable directa del descrédito. La renuncia no puede apuntar desentendiéndose a los otros cuatro de la vergüenza. De ella fuiste parte. Sos parte de lo que como argentinos a muchos nos avergüenza. Y no se trata de un campeonato como para decir “fulano es peor”.

Todos sabemos que en la Argentina nadie cree que la “justicia” sea un poder independiente, ni transparente, ni ecuánime, ni imparcial. Y no es de ahora… Y si tengo que decir algo sobre los hasta ayer cinco integrantes de la Corte, debo reconocer que ninguno me representa con la más microscópica credibilidad. Como tienen poder, lo que decidan será normativo, pero ¿creíble? ¡Nada! Y cuando digo “ninguno” me refiero a los cinco, aunque ahora tu renuncia parezca un gesto tardío de responsabilidad, de dignidad, de sensatez. Lo celebro, sin duda. Como celebraría la renuncia de los restantes cuatro (aunque debo confesar que preferiría que sean expulsados por juicio político que patentice la aberración y la miseria, la corrupción y la falsedad manifiesta).

En suma… un cretino que funge de periodista suele decir “uno menos” … algo de eso quisiera decir, pero todavía queda un 80% de perversión vigente. Seguiremos esperando… y militando.

 

Foto tomada de https://es.wikipedia.org/wiki/Palacio_de_Justicia_de_la_Naci%C3%B3n_(Argentina)#/media/Archivo:Palacio_de_Justicia_(iluminaci%C3%B3n_nocturna).JPG