sábado, 20 de mayo de 2023

Después de Cristina

Después de Cristina

Eduardo de la Serna



Para evitar ser mal entendido, y hasta insultado, aclaro que el título de esta nota pretende ser provocador. Para empezar, porque si bien creo que algún día habrá un “después de Cristina” no estamos en ese momento todavía. Creo que falta bastante para que llegue ese día que tanto añoran sus adversarios.

No es el caso analizar los motivos de su decisión. Creo que no hay un motivo, sino varios: el principal – y obvio – es que, si bien no está proscripta, la Corte de la suprema injusticia dejó claro a toda la Nación que puede proscribirla una semana antes de las elecciones, y que es capaz de hacerlo. Y que lo haría. Eso, en castellano, se llama proscripción. Seguramente haya otros motivos: ¿Florencia? Quizás. ¿Actitud docente de trasvasamiento generacional? Quizás. ¿Algo de hastío después de un atentado escandaloso y mas escandalosamente aun no investigado? Quizás. Y quizás, otros quizás. Pero también dejó claro que no renunciará ni le podrán prohibir militar. Y militar desde su lugar, que no es pequeño (como ella no lo es). 

Quizás se proponga como un faro (pero no como el de Larreta que lleva directo a estrellarse contra las rocas). Quizás yo sea un mal peronista y no tenga un verticalismo tal que diga “lo que dice Cristina, eso hay que hacer” (pero mucho menos hacer lo que diga Griesa, como dijo un innecesario); pero no dudo que lo que ella diga lo miraré, pensaré, analizaré, pesaré y rumiaré. Pero sí espero que, para empezar, ayude a separar la paja del trigo entre tanto personalismo insustancial que pretende erigirse como su sucesor… Ni el peor gobernador de la provincia hasta que fue desbancado por Heidi, ni un dirigente social que usa lo que cree su bastón de mariscal para romper todo, por más aparente bendición papal que tenga, por ejemplo, me atraen ni un poquito… Mi problema no es perder, lo aclaro. Eso pasa mil veces en la política. El problema es contra quién y qué, porque lo que asoma no invita a pensar que “perdimos nosotros” sino que perdieron los pobres, que perdió el pueblo. Y, en ocasiones, cuando lo que se pierde es la vida, esta no se recupera. ¿Pedir grandeza a algunos dirigentes? Difícil que el chancho chifle, dice el dicho popular. Pedir grandeza a pigmeos no parece razonable; pero a lo mejor sí a quienes puedan ayudarnos a vislumbrar caminos, a despejar maleza, a fortalecer opciones, y – quizás – a darnos alguna receta para digerir sapos. Eso espero “después de Cristina”, y “con Cristina”. Quizás.


Foto tomada de https://www.flickr.com/photos/culturaargentina/14266837111

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