lunes, 29 de diciembre de 2025

Una en favor de Hakuna

Una en favor de Hakuna

Eduardo de la Serna



Hace ya tiempo escribí muy críticamente sobre el grupo y los temas musicales de Hakuna. Escribí sobre lo que pude ver (y va más allá de mis gustos musicales, por aquello de “sobre gustos…”). Evidentemente, si del grupo musical hablamos, ha de ser bueno: se hicieron presentes en el Jubileo de los jóvenes en Roma, y en la Puerta del Sol, en Madrid. Un grupo de carilindos, con la sonrisa pegada en la cara, suele ser atractivo; ¡más en tiempos oscuros! Más cuando hay muchos “problemas”.

Como es sabido, el grupo es la expresión musical de un movimiento con el mismo nombre (cosa que ocurrió en otras ocasiones, como fue el caso del grupo Viva la Gente en los 70). El nombre remite, es fácil de ver, al simpático “Hakuna Matata” cantado en la película el Rey León (que remite a palabras africanas, en suajili, diciendo “¡no hay problemas!”, sic). Todo remite a inocencia y alegría. Y, por cierto, no es difícil entender que lo que el grupo expresa musicalmente es lo que el movimiento sostiene.

Por tanto, si las letras son espiritualistas, individualistas e intimistas, no es difícil imaginar que tal es la ideología del movimiento. Y, precisamente, por lo de tiempos oscuros, no es difícil entender el por qué de gran parte de su suceso. Que el fundador provenga del Opus Dei (un Opus Dei con lifting lo han llamado) explica, ciertamente, la ideología.

Pero quiero deslizar otra mirada… Esta favorable, o, más precisamente, digna de aprender. Hace tiempo sostenemos que ese dualismo de que haya “cosas cristianas” es equivocado, que “no es por ahí…” porque “¡hay una sola historia!”, partido demócrata “cristiano”, grupo de empresarios “cristianos”, música “cristiana”, etc… Yo creo que lo que es bueno hacer no es que personas aptas para eso, escriban canciones que se canten en todas las misas, por ejemplo… creo que lo que debiéramos hacer es – los que están capacitados para eso, por cierto – canciones que transmitan valores y que todos canten (no solamente los “cristianos”). Por eso he dicho, en ocasiones, que aportan más Peteco Carabajal o León Gieco, por ejemplo, que los que han escrito maravillosas canciones “cristianas”. Y eso, me parece, muestra Hakuna… Un aparente grupo musical de excelencia que logra que todos (o muchos, para ser precisos) quieran escucharlos y cantar sus canciones… Creo que ese es el desafío de los artistas, ¡transmitir!

En lo personal quisiera que pintores, músicos, escritores compusieran obras maravillosas que transmitan valores propios del Evangelio y que todos quieran repetirlas, leerlas, cantarlas… No las de Hakuna, por cierto, pero si que haya quienes movilicen en pro de la justicia social, la paz “desarmada y desarmante”, la verdad militante, la solidaridad compartida. Es decir, ¡sí como Hakuna!, ¡no lo de Hakuna!

1 comentario:

  1. Para uso litúrgico , el cancionero de Grupo Pueblo de Dios , con Osvaldo Catena como fundador, creó un corpus bastante interesante pero para uso litúrgico, claro, no para fogón.

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