jueves, 9 de julio de 2026

Barrabás

Barrabás

Eduardo de la Serna



Probablemente todos hayamos oído hablar de Barrabás. En todos los relatos evangélicos de la pasión de Jesús, él es mencionado en el juicio político ante Poncio Pilato. Resumamos brevemente los textos:

En los Evangelios se nos dice que Pilato, solía liberar, para las Pascuas, un preso para que pudiera celebrar las fiestas en libertad. Sabemos - por los Evangelios - que Barrabás ya estaba encarcelado, y cuando Jesús, el Nazareno, es entregado, Pilato les propone a los presentes la disyuntiva: ¿a cuál de los dos detenidos quieren que libere, a Jesús o a Barrabás?

Al presentarnos al sujeto, los textos varían un poco: para Marcos, era miembro de un grupo rebelde, entre los que se había cometido un asesinato (Mc 15,7), Mateo lo presenta simplemente como “un detenido famoso” (Mt 27,16), Lucas precisa que había sido detenido por “un motín y asesinato” (Lc 23,18) y, Juan señala que era nada menos que “un salteador”, algo ciertamente grave, (Jn 18,40; Juan usa el término griego “lestés” que era algo muy crítico y detestable). Ciertamente, ninguno de los evangelistas habla bien de él. En los escritos contemporáneos a Jesús, Barrabás jamás figura mencionado, así que solo sabemos de él por los textos del Nuevo Testamento.

Pero hay algunos elementos que son interesantes de señalar: los evangelios dicen que la gente, instigados por los sumo sacerdotes, reclamó la libertad de Barrabás; aunque no es improbable, además, que hubiera algo anti romano en esa decisión, y los presentes prefirieran un amotinado antes que un no-violento.

El nombre Barrabás es novedoso: en la lengua semita “bar” es “hijo de…”, y puede ser hijo de “Rabba” (un rabino famoso), o, incluso también de “Abbá”, que es “padre”, algo que también se dice en ocasiones de los rabinos. Para reforzar el contraste, en Mateo 27,16-17, se lo llama “Jesús Barrabás” (muchas biblias omiten el “Jesús”, seguramente por el desagrado que provoca la semejanza de los nombres, aunque “Jesús = Josué” era un nombre frecuente), pero a oídos sensibles el choque entre ambos personajes es evidente: los dos serían “Jesús, hijo de abbá”, uno, Jesús hijo de un rabino, el otro, Jesús hijo de Dios, Padre (ver Mc 14,36).

Como ya señalamos, no nos constan históricamente muchas cosas, no solamente desconocemos el personaje de Barrabás, sino tampoco que Pilato (que no tenía buenas relaciones con los judíos en general) liberara un detenido por motivaciones religiosas. Pero, por un lado, no es improbable que esto ocurriera (era algo que en ocasiones se aplicaba en el mundo antiguo), y, además, los evangelios, más allá de lo histórico, pretenden señalar, por encima de todo, dos actitudes: la vida – muerte de Jesús de Nazaret, el dador de vida, el que no es elegido – por la razón que fuera – y que es asesinado, y un bandido, salteador, asesino (dador de muerte), que es liberado.

Pero cosas semejantes al desafío de “¿Jesús o Barrabás?” se nos presentan a diario en nuestra vida:

Mira: hoy pongo delante de ti la vida y la dicha, la muerte y la desdicha. Si escuchas los mandatos del Señor, tu Dios, que yo te promulgo hoy, amando al Señor, tu Dios, siguiendo sus caminos, guardando sus preceptos, mandatos y decretos, vivirás y crecerás; el Señor tu Dios, te bendecirá en la tierra adonde vas a entrar para conquistarla. (Deuteronomio 30,15-16)

En lo cotidiano, como ayer los presentes ante Pilato, también hoy estamos en la opción frecuente de elegir. De escoger la vida se trata…


Imagen tomada de https://catholicus.eu/jesus-o-barrabas-elige-cada-dia-a-quien-quieres-liberar/

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