viernes, 9 de abril de 2021

Coronafilía

 Coronafilía

Eduardo de la Serna




Hay actitudes, personas o grupos que parecen apasionados por contraer el coronavirus (o por que otros lo contraigan).


Una cierta prensa o imaginación parece responsabilizar de todo a los adolescentes-jóvenes con complejo de inmortalidad o de omnipotencia. Tal grupo sería un colectivo de perfectos imbéciles irresponsables que de nada se ocupan ni preocupan más que de su nada misma. Y, ciertamente, los hay. Pero negar que hay, también, un enorme conjunto de adolescentes-jóvenes preocupados por la realidad, solo puede ignorarlo un/a miope (o un/a tendencioso/a). Desde la militancia verde hasta la presencia casi imponente de este grupo en las marchas del 24 de marzo, harían falso de toda falsedad la atribución universal. ¿Hay imbéciles? Sin duda. ¿Y en qué colectivo no los hay?


No es demasiado difícil entender que los argentinos somos conocedores de la ley y la norma y expertos en que la misma nos importe nada. Las normas de tránsito y su sistemática violación son un ejemplo perfecto de la vocación suicida o asesina de muchos (¡demasiados!).


Un cura amigo, preocupado por los casos en su comunidad me decía: “Creo que el virus tiene a su favor, nuestra nula capacidad de ser ciudadanos obedientes a las normas sanitarias y vemos como sube exponencialmente la curva y el peligro”. ¿Cuánta gente se desentiende de los demás?, ¿cuántos usan barbijo y guardan las distancias que la sociedad – y la sensatez – nos impone? Realmente es preocupante ver que no son demasiados.


Y a esto, sumémosle la actitud de la delirante oposición, juntos por la muerte… Ya no la campaña contra la vacunación, ¡que la hubo!, y todo lo que la precedió… sino lo que parece una clara campaña para que “mueran los que tengan que morir” (‘menos nosotros’, claro). Y, por supuesto, el consiguiente pseudo-escándalo por los infectados, los muertos y demás (los mismos que la oposición ha alentado). La “grieta” entre el individualismo y la preocupación por “el otro” (y otra/e), por la cosa pública, el bien común en contraste con libertarios, meritócratas y amantes de las libertades individuales (‘mías’, el resto si se muere, ¡mejor!).


Realmente los casos y el aumento de los mismos son alarmantes. Pero más alarmante todavía es que no haya militantes defensores de la vida en los grupos que miran su ombligo político. Pareciera que están más preocupados por el “chiquitaje” de rapiñar un voto acá y otro más allá. La muerte parece una suerte de daños colaterales.


Este bolsonarismo opositor no sé si tendrá resultado electoralmente favorable o no, sólo sé que me resulta vomitivo. Totalmente vomitivo. Y los nombres y los rostros los tengo bien guardados en la memoria… Desde hace muchos años que militan la muerte, la mentira, el odio y la nada misma. Y olvidarlos me parecería una ofensa a mi militancia por la vida. Y a tantas, tantos, tantes por los que vale la pena vivir y gastarla.

 

Foto tomada de https://radiomaria.org.ar/programacion/partir-y-compartir-el-pan/

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Cualquiera puede comentar y no será eliminado, aunque no este de acuerdo con lo dicho, siempre que sea respetuoso (caso contrario, será borrado). Pero habitualmente no responderé los comentarios, ni unos ni otros, para no transformar este blog en un foro. De todos modos, podrán expresar su opinión.