Un país lemming, pero sin grieta
Eduardo de la Serna
El “odiador en jefe”, Jorge
Lanata, puso de moda la palabra grieta. Y, como era un buen comunicador (eso hemos
de reconocerlo) la palabra circuló y circula a veces todavía… La grieta esto, la
grieta lo otro. Es malo que haya una grieta porque divide, separa las familias,
las sociedades… ¿Quién se atrevería a negarlo? ¿Quién diría que esa tan mentada
es algo positivo, constructivo o, siquiera inocente? Incluso en libros que se
autoperciben serios y constructivos encontramos en más de una ocasión esta
palabra temible, perversa y nefasta: ¡grieta!
Como yo con el propalador desde
hacía años me sentía en la “vereda de enfrente”, o – del otro lado de la grieta,
si se quiere – jamás la usé salvo para ironizar. Pero, como estamos en un
tiempo en el que ya no se la nombra, y no estaría demás preguntarnos por qué, quisiera
hacer una reflexión inicial y un comentario final.
Como se decía, el problema de la famosísima
grieta radicaba en que “separaba”, “dividía”, y era vista negativamente porque,
evidentemente, la unidad, la convivencia, eran comprendidos como un valor. Pero
si miramos con un poco de atención y detenimiento, es sensato formularnos una pregunta,
¿qué era, en realidad, lo que molestaba? ¿la grieta, que separaba, o “el otro lado”
de la misma? Para ir al tema: molestaba el kirchnerismo porque generaba
divisiones o molestaba el kirchnerismo por kirchnerismo. Sencillamente.
Empecemos con una pregunta elemental:
la unidad es buena, necesaria, sensata, pero cuando se produce en torno a un elemento
aglutinante que es bueno, sensato y razonable. La unidad de una banda delictiva
es adecuada y buena “para la banda”, es el objetivo común lo que los une y es
perjudicial para la sociedad esa tal unidad. Que en una sociedad haya unidad,
es más que bueno, ¡necesario!, si hay unidad en buscar justicia, paz, verdad,
etc. La unidad de los lemmings no es ni sensata, ni conveniente. Y una
sociedad lemming no es una en la que yo quiero vivir. Prefiero estar “del
otro lado de la grieta”. Insisto: la unidad de por sí no es ni buena ni mala,
lo es en función de aquello que provoca la tal unidad. Y la sensación que
siempre me provocó el término “grieta” es que no molestaba la división, sino que
lo que se “dividía” era el statu quo, y eso siempre molesta a los
beneficiados por el mismo. Y, como resulta, yo creo que el statu quo (estado en el que está la cosa) es injusto, es violento, es mentiroso, es cruel, es muerte, pues
me he ubicado del “otro lado”, y celebro que exista “otro lado”. En más de una
ocasión he dicho que Jesús dijo, en más de una ocasión, que su propuesta de “buenas
noticias”, su preferencia por los pobres, que su búsqueda de que todos y todas
seamos hermanos y hermanas, eso ¡provoca división! No está de más recordar que
Jesús de Nazaret no murió de viejo.
Pero resulta que, puesto que el statu
quo, es poderoso, no solamente instituyó el término grieta, sino que
convenció a buena parte de la sociedad que no ha de haber “otro lado”, “otra
orilla”, “otra vereda”; que no hay sino una única manera de ser. Y,
curiosamente, a los hoy grandes y fervorosos propaladores de la “única orilla”,
insultadores, ofensores, crueles con quienes creemos que no solamente sí existe
otra vereda, sino que creemos que esa tal es mejor, ¡mucho mejor!, y somos
insultados, agredidos, ofendidos, pero… Pero nadie usa ya la famosa palabra “grieta”.
Ya no hay esa tal y perversa situación… Porque “estamos del lado bueno”, lo que
deja claro y patente que la grieta no les importaba nada. ¡Nada de nada! Lo que
les importaba era “el otro lado”. Y, si hoy hay divisores, ofensores, agresores,
no es un tema, al fin y al cabo, ya no hay grieta y vivimos en un país normal.
Nota: la fama de que los lemmings son unos animales que se suicidan es, por un lado, falsa. Fue invento de Walt Disney en una película (donde, para la escena, mató cientos de roedores) White Wilderness (1958) y hasta generó (1991) un video juego. Los lemings mayores se suicidarían para dar espacio demográfico a los jóvenes (¡linda metáfora, don Walt!); película que ganó un Oscar, lo cual revela quie desde hace ya mucho tiempo los Oscar, como los premio Nobel, tienen más fama que otra cosa. Nada de eso ocurre con los lemmings, y el tema aqui lo uso simplemente usando esa imagen, porque las sociedades sí se suicidan.
foto tomada de https://es.dreamstime.com/conjunto-de-dos-lemmings-ilustración-vectorial-caminar-y-sentarse-limmings-lindos-aislados-en-fondo-blanco-image180221422
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