jueves, 16 de julio de 2026

Los sodomitas

Los sodomitas

Eduardo de la Serna



En el lenguaje popular, al hablar del habitante de la ciudad de Sodoma, “sodomita”, suele referirse a las relaciones homosexuales. Inclusive así se entiende en algunos textos bíblicos tardíos.

Y lo mismo Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas, que como ellos fornicaron y se fueron tras una carne diferente, padeciendo la pena de un fuego eterno, sirven de ejemplo (Judas 7).

En escritos antiguos, no bíblicos, el tema también es comentado y profundizado en ese sentido, pero notemos un texto del profeta Ezequiel que parece darnos otra clave diferente de interpretación:

Tu hermana mayor es Samaria, que habita a tu izquierda con sus hijas. Tu hermana menor es Sodoma, que habita a tu derecha con sus hijas. No has sido parca en imitar su conducta y en cometer sus abominaciones; te has mostrado más corrompida que ellas en toda tu conducta. Por mi vida, oráculo del Señor Yahveh, que tu hermana Sodoma y sus hijas no obraron como han obrado ustedes, tú y tus hijas. Este fue el crimen de tu hermana Sodoma: orgullo, voracidad, indolencia de la dulce vida tuvieron ella y sus hijas; no socorrieron al pobre y al indigente, se enorgullecieron y cometieron abominaciones ante mí: por eso las hice desaparecer, como tú viste (Ez 16,46-50).

Como puede observarse, para Ezequiel, la abominación está en que no socorrieron al necesitado, en este caso, al migrante.

Veamos brevemente el texto del libro del Génesis donde encontramos el tema: unos visitantes, que nosotros sabemos que son enviados de Dios, cosa que el resto ignora, son recibidos hospitalariamente en casa de Lot en Sodoma (Gen 19,1-2). La actitud de Lot con los visitantes se asemeja a la de su pariente Abraham con los mismos personajes en la unidad anterior (Gen 18,1-8). Esta actitud contrasta evidentemente con la de los habitantes de la ciudad que se desentienden de los visitantes y quieren abusar sexualmente de ellos (Gen 19,4-5; es por esto que la referencia a la homosexualidad es la habitual). Pero el tema no es específicamente sexual, sino que radica en la actitud que asume la ciudad frente a los visitantes.

Lot sale en defensa de sus huéspedes y  (contra toda actitud contemporánea) ofrece a los habitantes de la ciudad a sus dos hijas vírgenes, pero ellos lo rechazan:

Apártate de ahí; este individuo ha venido como inmigrante y ahora se mete a juez (Gen 19,9).

Esto va a motivar que los visitantes (que, repetimos, son enviados de Dios, cosa que no saben los que se encuentran en el relato) anuncien la inminente destrucción definitiva de la ciudad (Gen 19,12-13).

Es interesante destacar que presentar la imagen de una ciudad pecadora y destruida es una pintura permanente en la Biblia hebrea: cuando se escriben los libros bíblicos Sodoma ya no existe más y su destrucción es emblemática y simbólica, tanto como es emblemático su pecado. Pero, y acá el tema principal: muchas veces hemos señalado en estas páginas, en el mundo antiguo, y particularmente en el ambiente del desierto, la hospitalidad es algo absolutamente sagrado como lo manifiestan clarísimamente las actitudes de Abraham y de Lot que hemos señalado. Los sodomitas son, precisamente, todo lo contrario, un pueblo pecador que se desentiende de sus hermanos migrantes. Y de sus necesidades. ¡Ese es su pecado!


Imagen tomada de https://elcuadernodigital.com/2018/12/07/sodoma-y-la-pseudociencia/

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