La esposa de Poncio Pilato
En el Evangelio de san Mateo,
mientras está narrando el drama de la Pasión de Jesús, en el juicio que lleva
adelante Poncio Pilato, misteriosamente el autor interrumpe brevemente el
desarrollo del tema para introducir una referencia a la mujer del Procurador.
Veamos: los sumos sacerdotes y
los ancianos despliegan ante Pilato la acusación contra Jesús. Los lectores ya
sabíamos que estos mismos se habían reunido en el palacio de Caifás y habían
decidido capturarlo “con engaño y matarlo” (26,4). El gobernador, que no ve que
el motivo sea demasiado grave, aunque presentarse como “rey de los judíos”
podía ser algo preocupante (27,11), les propone liberarlo con ocasión de la
Pascua. La alternativa era liberar a Barrabás, un “preso famoso” (27,16).
Pilato, dice Mateo, se da cuenta que lo han entregado por envidia, por lo que
no está demasiado dispuesto a condenarlo (27,18). Pero las autoridades judías
logran convencer a los presentes de que soliciten la libertad de Barrabás a fin
de que Jesús sea, finalmente, ejecutado (27,20). En medio de este momento de
tensión, Mateo se interrumpe y nos dice que «Mientras él estaba sentado en el tribunal, le mandó a
decir su mujer: "No te metas con ese justo, porque hoy he sufrido mucho en
sueños por su causa"» (27,19).
Hay dos elementos muy interesantes en este breve dato.
Para empezar, algo le ha ocurrido a esta mujer “en sueños”. En griego hay
varias palabras para decir “sueño”, en este caso el Evangelio usa el término “onar”
(de donde viene algo “onírico”, algo de sueños), y este término sólo lo usa
Mateo en toda la Biblia. Fuera de este caso lo encontramos en los primeros
capítulos donde se nos habla de José, el padre adoptivo de Jesús, con el que
Dios se comunica de ese modo (1,20; 2,12.13.19.22). Los sueños, entonces, en
Mateo, son un modo de revelación misteriosa que Dios elige para comunicar un
mensaje. En este caso, en medio del juicio a Jesús, Dios le comunica nada menos
que al que debe decidir sobre su vida o su muerte que se trata de un inocente.
Pero, además, la palabra usada por la mujer de Pilato es
que se trata de un “justo”. Esto ha hecho padecer a la mujer en la noche. En la
Biblia, ser justos significa, especialmente, ser alguien fiel a los proyectos
de Dios. Obviamente, si Dios le comunica un mensaje, se trata de algo que a
Dios “le importa”, y, en este caso, es que aquel a quien se está pretendiendo
condenar es inocente, pero, además, es alguien que tiene con Dios una relación
de especial fidelidad. Casualmente también se dice, al principio del Evangelio,
que José “era justo” (1,19); en 10,41 y 13,17 los justos son también profetas;
en 23,28 es lo contrario de ser “hipócritas” y en 25,37 se califica de “justos”
a quienes alimentaron, vistieron, socorrieron a Jesús presente en los
necesitados. Que la mujer de Pilato califique, entonces, a Jesús de “justo” es
mucho más que afirmar simplemente que es “inocente”.
Pero las autoridades judías están decididas a la condena
“injusta” de Jesús, como los lectores del Evangelio sabemos desde hace tiempo.
Pilato sabe, porque se lo dice su conocimiento (“sabía”, v.18) y que, además,
una intervención divina se lo había confirmado, pero se arriesga a un tumulto
que él quiere evitar. Es entonces, que a modo de indicar claramente que no es
su responsabilidad, sino de las autoridades judías, que decide delante de todos
“lavarse las manos” (27,24) y, así, dejar claro que la responsabilidad del
crimen es de los sumos sacerdotes y ancianos ya que él es “inocente de esta
sangre”.
No sabemos más nada de la mujer. Ni su nombre conocemos
(no está mencionado tampoco por los historiadores de la época). Algunas
leyendas, partiendo de este texto, la muestran convertida, y hasta santa, pero
no parece que debamos aceptar la credibilidad de esto. Lo cierto es que Dios la
escogió, en el momento decisivo de la Pascua, para comunicar un mensaje. Ella
pretendió que su marido “no tenga nada” con el justo Jesús, pero las
autoridades judías ya habían decidido la condena. Esto último, lo tiene en
cuenta el Evangelio de Mateo para destacar que, en adelante, la Iglesia
reemplazará a estos judíos que rechazan al “justo”. A la mujer, que ya ha
cumplido su misión, no volvemos a encontrarla en el Evangelio.
Imagen tomada de https://mariannhill.es/2019/03/07/historia-de-un-sueno-claudia-procula-esposa-de-pilato/
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