martes, 7 de enero de 2020

Comentario Bautismo del Señor "A"

Desde el cielo se nos dice a todos que Jesús viene a nuestra historia
EL BAUTISMO DEL SEÑOR 

Eduardo de la Serna




Lectura del libro del profeta Isaías     42, 1-4. 6-7

Resumen: El llamado canto del “siervo sufriente de Yahvé” presenta diferentes interpretaciones. Pero lo que se dice de él se dice también de (parte de) Israel. El grupo que vuelve del exilio debe presentarse como modelo y liberador para los demás judíos de otras regiones de la dispersión y de la misma tierra de Israel.


El texto litúrgico de hoy pertenece al llamado “primer canto del siervo sufriente de Yahvé”. Estos cantos (habitualmente se habla de cuatro, aunque no es unánime) son bastante controvertidos en su interpretación. ¿A quién se refiere? ¿Quién es este “servidor”, “elegido”…? Se ha pensado en el grupo cautivo en Babilonia que está por regresar a la tierra, y su sufrimiento es visto como “vicario” por los pecados de todo el pueblo. Pero también se piensa que se refiere a un (pequeño) grupo que ha regresado a la tierra luego del exilio y no ha sido recibido ni aceptado por los que estaban en la región de Israel. 

El himno se dirige (vv.1-4) a alguien desconocido hablando sobre este siervo también ignorado por nosotros. En v.5 Yahvé mismo retoma la palabra para dirigirse a partir de v.6 al siervo (vv.6-9 [vv.8-9 parecen remitir a 41,29]) e invita a un colectivo (vv.10-12) a un canto comunitario. El destinatario es –como se dijo- desconocido, pero lo somos los lectores… Lo que se afirma del siervo tiene connotaciones de semejanza a un rey (tendrá el espíritu, dictará la ley, implantará justicia, implantará el derecho, cosas que también se dicen de los reyes asirios y babilonios), se parece al libertador del que habla en c.41. Pero eso mismo se ha dicho de Israel en 41,8-10 (cf. 44,2.21; 45,4; 48,20). Es posible, entonces, que se refiera a Israel, o a los deportados o a los de la diáspora. Es posible que los judíos e israelitas que están dispersos se encuentren en un proceso de pérdida de la propia identidad, de asimilación a la cultura imperial, e incluso de sus dioses. A algunos del exilio, entonces, los invita a ser “luz” (v.6). 

Este “servidor” tiene una tarea que realizar, por eso recibe el “espíritu” de Yahvé (cf. Núm 11,25.29). Es la fuerza para ejercer la conducción. Debe producir justicia, derecho, decisión (mispat, 3 veces en vv.1-4) es una intervención liberadora. Entre las dos referencias al mispat de v.1b y v.4b destaca que se caracteriza por “no hacer” siete cosas:

  • No gritará
  • No alzará la voz
  • No hará oír su voz (v.2)
  • No quebrará (a) la caña
  • No vacilará (b) la mecha humeante (v.3a)
  • No vacilará (b’)
  • No se quebrará (a’) (v.4a)


Queda poco de esperanza (“caña quebrada / mecha mortecina”; cf. 1 Re 14,15; 2 Re 18,21; Is 43,17; Ez 29,6), pero este “rey” no lo dejará perder. Los demás exiliados podrán dejarse conducir por el Israel cautivo en Babilonia que los ayudará a concretar la liberación. 

Dirigido al servidor, a partir de v.6 se afirman cuatro cosas: llamar / tomar de la mano / reservar y poner lo cual tiene relación a los dos extremos del horizonte: el país y las islas (es lo que se llama un merismo que consiste en aludir al todo destacando dos elementos extremos, como “cielo y tierra”). Y lo que se destaca que hará tiene que ver con las realidades sociales y políticas (cárceles, cadenas…). En realidad “abrir los ojos” tiene que ver frecuentemente con la liberación de la cárcel, ya en relatos babilónicos como en el AT (cf. Is 61,1).



Lectura de los Hechos de los Apóstoles     10, 34-38

Resumen: Un importante discurso de Pedro sobre el envío de Jesús a predicar a los judíos se verá abruptamente interrumpido por una intervención del Espíritu Santo que lo hará cambiar de actitud. En este discurso hace alusión breve a Jesús en la historia desde el Bautismo de Juan hasta la crucifixión. La primera parte forma parte del texto del día.

En el Libro de los Hechos, los discursos de diferentes personajes ocupan un lugar muy importante. En el texto de hoy tenemos uno de los temas centrales del libro, por lo cual la escena parece repetirse una y otra vez con la evidente finalidad de mostrar que la recepción de los “paganos” en el grupo de discípulos es algo motivado por expresa determinación del Espíritu Santo. En este caso se trata de la responsabilidad expresa de Pedro (con todo lo que este personaje significa en Hechos) como responsable principal en esta recepción. Un pagano, Cornelio, será recibido a partir del bautismo en la comunidad. Pero para dar ese paso fundamental se hace necesario que el Espíritu Santo intervenga activamente (visiones e interpretaciones). Luego de las escenas que presentan y preparan los hechos, Pedro pronuncia un discurso que es el texto litúrgico del día. Comienza con “Pedro tomó la palabra” (v.34) y pasa a una nueva escena cuando afirma que “Estaba Pedro diciendo estas cosas…” (v.44).

En los discursos cristianos (hay otros no “cristianos”) en Hechos, es habitual una serie de referencias a la síntesis de la obra de Cristo a partir de su pascua centralizado en la muerte y resurrección con breve referencia a su historia. El texto de la liturgia de hoy es el que más referencias al “pasado” de Jesús tiene, aludiendo desde su bautismo por parte de Juan (v.37) hasta los milagros o exorcismos (v.38) siguiendo el esquema propio de Lucas. La referencia al bautismo es la que motiva su incorporación en la liturgia del día.

La primera parte del discurso (la que hace referencia a que Dios “no hace acepción”, literalmente: “no mira parcialmente la cara”; prosôpolêmptês se encuentra aquí por única vez en la Biblia, se origina en prosôpon que es la cara, el rostro; cf. Rom 2,11; Ef 6,9; Col 3,25; Sgo 2,1.9) hace referencia, precisamente, a la incorporación de no judíos, por iniciativa de Dios, en el grupo de discípulos. En la Biblia, habitualmente es un término judicial y se cuestiona a los jueces que hacen “acepción” (prosôpon) en favor de los que los han sobornado, o de los ricos contra los pobres (Dt 1,17; 16,19; Sal 82,2; Pr 24,23; 28,21; Sir 42,1; Mal 2,9) destacándose claramente que Dios, como juez justo, no la hace (Dt 10,17; 2 Cr 19,7; Job 34,19; Sir 35,13, cosa que repite el NT, cf. Ga 2,6; 1 Pe 1,17 además de las citas señaladas más arriba). Con una cierta tonalidad judicial, el texto destaca que precisamente porque no las hace, a Dios también le “agradan” los paganos. 

El discurso de Pedro está centrado en la relación de Dios con su “pueblo” (laos, v.42; cf. v.41). Este discurso de Pedro se ve interrumpido por una interrupción del Espíritu Santo (v.44) que da razón al comentario de que Dios no hace “acepción” pero que la historia pasada no daba cabida.

Una nota sobre la predicación a los paganos: siendo que todo el AT y los mismos dichos de Jesús no parecían dejar cabida a la predicación a los paganos, la novedad resulta sorprendente. Es un tema complejo y sumamente interesante que sobrepasa este espacio y su sentido, pero destaquemos que –quizás no siendo fiel a los acontecimientos históricos- Hechos presenta a Pedro como el primero en aceptar paganos. Pero no solamente por la centralidad que este apóstol juega en la primitiva comunidad sino por haber sido receptor de una intensa visión e intervención del Espíritu Santo, que es el conductor de la Iglesia. Es decir: algo tan novedoso sólo podía concretarse a partir de una decisiva intervención divina. Esta intervención es relatada con insistencia (se repite tres veces la visión y su interpretación en Hch 10,1-11,18). En el discurso de Pedro, de la liturgia del día, Pedro todavía no ha comprendido, sólo sabe que Dios le encarga hablar a los paganos. Pero lo que dice es que debe dirigirse a judíos. Recién cuando el espíritu irrumpa (“cayó sobre ellos”, “lenguas”, v.44-46) se dará el siguiente paso: el bautismo. 

El testimonio de los apóstoles (v.39) es tema central en Hechos desde 1,8 (cf. Lc 24,48) pero ya figura en el fragmento omitido por la liturgia donde Pedro habla de las apariciones del resucitado y la responsabilidad de predicar “al Pueblo” (= Israel). Lo que aquí interesa (por la liturgia del Bautismo del Señor) es la primera parte de la referencia histórica desde el comienzo hasta el momento anterior a la crucifixión.

La vida o ministerio de Jesús queda expresada sintéticamente como que “pasó haciendo el bien y curando a los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él” (v.38). Ya se ha dicho en otras ocasiones que en Lucas-Hechos el Diablo aparece como el gran adversario del reino de Dios que Jesús predica e inaugura. Ya desde las Tentaciones aparece como un “conflicto de reinos” (Lc 4,6), y que los milagros y predicación de Jesús y los suyos representan su derrota (cf. 10,18; 13,16), Satanás reaparece en el momento de la Pasión (cf. 22,3.31; ver 4,13) pero no prevalece. Todo el ministerio de Jesús, y no solo los exorcismos son vistos como enfrentamiento con el Diablo, aunque estos sean una manifestación evidente de esta derrota y del paso de Jesús por la historia “haciendo el bien” (hacer el bien, euergeteô, es algo que es Dios quien lo obra, o en lo que se está invitado a reconocer su intervención: 2 Mac 10,38; Sal 12,6; 56,3; 114,7; Sab 3,5; 11,5.13; 16,2).



+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo     3, 13-17

Resumen: Juan, el Bautista descubre la diferencia entre él y Jesús, y se niega a bautizarlo. Pero el cumplimiento de lo previsto por Dios (= justicia) y la solidaridad de Jesús son su pueblo lo lleva a aceptar bautizar a su Señor.

El bautismo de Jesús –fiesta litúrgica del día- ocurre al comienzo de su ministerio. Desde los orígenes el cristianismo primitivo dio importancia a este hecho, aunque –como veremos- le causó dificultades teológicas. Mateo toma el texto de Marcos con algunos retoques y el añadido de vv.14-15 que expresamente deja constancia de esta dificultad. Veamos esquemáticamente ambos textos:


Marcos 1,9-11
Mateo 3,13-17
9 Y sucedió que por aquellos días
vino Jesús desde Nazaret de Galilea,
y fue bautizado por Juan en el Jordán.
13 Entonces aparece Jesús,
que viene de Galilea al Jordán donde Juan, para ser bautizado por él.
14 Pero Juan trataba de impedírselo diciendo: «Soy yo el que necesita ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí?»
 15 Jesús le respondió: «Déjame ahora, pues conviene que así cumplamos toda justicia». Entonces le dejó.

10 En cuanto salió del agua
vio que los cielos se rasgaban
y que el Espíritu, en forma de paloma, bajaba a él.
 11 Y se oyó una voz que venía de los cielos: «Tú eres mi Hijo amado, en ti me complazco».
16 Bautizado Jesús,
salió luego del agua;
y en esto se abrieron los cielos
y vio al Espíritu de Dios que bajaba en forma de paloma y venía sobre él.
 17 Y una voz que salía de los cielos decía: «Este es mi Hijo amado, en quien me complazco».


Como se nota, en Marcos, Juan no pone objeción alguna ante Jesús que viene a ser bautizado, casi como si no lo reconociera, cosa que en Mateo se interrumpe con una objeción y diálogo, de allí que Marcos diga que Jesús “vino… y fue bautizado” mientras Mateo destaque que vino “para ser bautizado”, cosa que ocurre después del diálogo. 

Una vez bautizado los cielos simplemente se “abren” (Marcos 1,10 dice “desgarrar”, el mismo verbo que usa en 15,38 para hablar de la cortina del templo en la muerte de Jesús). En Marcos Jesús ve los cielos desgarrados y al espíritu que desciende, mientras que en Mateo la ruptura de los cielos parece ser vista por todos mientras Jesús ve al Espíritu. 

La voz del cielo se dirige a Jesús en Marcos (“tú eres”), mientras que en Mateo parece dirigida a todos los presentes (“este es”). 

Una nota sobre el hecho histórico del Bautismo de Jesús. Es sabido que Juan bautizaba. Probablemente se moviera a lo largo del río Jordán bautizando a los peregrinos a Jerusalén. Además, sabemos que tenía discípulos, por lo que el grupo tenía una cierta teología y un cierto planteo religioso ante la realidad. No interesa aquí profundizar la relación entre Jesús y Juan, por ejemplo, si Jesús fue en un comienzo discípulo del bautista, pero lo cierto es que Juan lo bautizó. Y esto ocasionó dos tipos de problemas a las primeras comunidades. (1) reconociendo que Jesús es superior a Juan, ¿cómo es posible que un inferior bautice a un superior?; (2) convencidos que Jesús no tuvo pecado (2 Cor 5,21; 1 Jn 3,5), cosa que con frecuencia repite en NT, ¿de qué pecados es que Jesús se manifiesta arrepentido hasta el punto de hacerse bautizar? Esto provocó que ya Marcos destacara la superioridad de Jesús (“yo los bautizo… pero aquel…”); Mateo presenta –como vemos- a Juan rechazando el bautismo; en Lucas no parece haber bautizador (“bautizado Jesús…”) y en Juan directamente no hay bautismo. Evidentemente al cristianismo primitivo el tema le resultaba complicado (razón más que suficiente como para saber que se trata de algo que realmente ocurrió). 

El cambio de Mateo “para ser bautizado” permite preparar el paréntesis propio de vv.14-15 donde Mateo dará respuesta a los interrogantes planteados. 

Juan se opone a bautizar a Jesús porque Jesús es “más fuerte que yo” (v.11) y por tanto puede darle a Juan un bautismo superior, “con espíritu santo y fuego”. Pero Jesús le dice que “conviene que cumplamos” (notar el plural) “toda justicia”. El término justicia es propio de Mateo (3,15; 5,6.10.20; 6,1.33; 21,32; nunca en Marcos y sólo en Lc 1,75 y Jn 16,8.10 en los evangelios), se refiere al sometimiento a la voluntad de Dios. Es decir, hay algo que Dios quiere en especial para Jesús y para Juan en ese momento concreto en referencia al bautismo. Jesús ha de manifestar públicamente su plena solidaridad con el pecado del pueblo y hacerse bautizar. “Cumplir toda justicia” son las primeras palabras de Jesús en Mateo, y es programa para mostrar a Jesús, obediente al Padre, y mostrar que los cristianos deben buscar que “su justicia sea mayor que la de escribas y fariseos” (5,20).

Jesús ve la manifestación de Dios por el espíritu, él recibe ese anuncio de parte de Dios. Y lo que esta voz afirma (¿a los espectadores?, ¿a los lectores?) es una conjunción de dos citas bíblicas.

“Este es mi hijo” es una alusión al Sal 2,7 (ver Marcos); no se dirige a Jesús sino a Juan y a los espectadores porque Jesús es “hijo” desde el comienzo del Evangelio (cf. 2,15). Es una referencia al “hijo” entendido en clave real (cf. 2 Sam 7,14). Muerto el rey, el sucesor será coronado y ungido y a partir de ese momento será “adoptado” por Dios como hijo. Pero, probablemente para evitar una lectura triunfalista en clave monárquica, la tradición (ya en Marcos) añade la referencia a la “complacencia” que parece tomada de Is 42,1 (primera lectura del día). De este modo, la filiación de Jesús no será triunfal, sino sufriente. El ministerio y la vida de Jesús empiezan su camino.



Foto tomada de lmcomboni.org

sábado, 4 de enero de 2020

Una nota menor sobre el documental sobre Nisman


Una nota menor sobre el documental sobre Nisman

Eduardo de la Serna



Es extraño que, aunque el director no tenga una convicción más o menos firme sobre la causa de “la muerte” de Nisman, no tome partido, aunque más no sea de modo genérico.

  •       Me llama la atención que no mencione el rol de los Medios de Comunicación en el “embarramiento” de la causa. Aparecen esporádicamente algunos sujetos, pero no hay un seguimiento a la dirección de la opinión pública por la opinión publicada.
  •          Me llama la atención que después de mostrar la importante marcha “de los paraguas” al mes de la muerte de Nisman, no señale la escasísima participación en la marcha por el segundo mes de la muerte.
  •      Me llama la atención que no destaque que algunos medios de comunicación ya “sabían” el resultado de la “pericia” (sic) de Gendarmería aún antes que esta empezara.
  •        Me llama la atención que, aunque no debe ser tema de investigación la vida privada del Fiscal, sí debería mostrarse en la medida en que el 50% que le exige a Lagomarsino, las cuentas en el exterior, la participación de la madre (que vacía las cajas de seguridad antes que se hiciera público nada), y no se contrasta la diferencia entre los chats con Arroyo Salgado antes de la “muerte” y su actitud después.
  •       Me llama la atención que va y vuelve tantas veces en el tiempo que finalmente no queda claro, por ejemplo, si tiene o no que ver las insistencias de Patricia Bullrich y Laura Alonso.
  •         Me llama la atención la brevísima aparición del nuevo encargado de la causa AMIA (Cimadevilla), sin que quede claro por qué renuncia y el rol del ministro de justicia y el presidente de la Nación en la perversa “era Macri”.
  •       Y, finalmente, me llama la atención un caso que me resultó semejante: el suicidio de la hermana de la actual reina de los Países Bajos. El hecho resultó (o me resultó) muy semejante, pero en “15 minutos” se había determinado “suicidio”, se guardó y se archivó. Como si en el «caso Nisman», "alguien” estuviera muy interesado en que nunca se cerrara la causa y se pudiera sacar provecho de su “muerte”.

Hay más cosas ausentes... ¿Nisman también le pidió un arma -antes que a Lagomarsino- a uno de los custodios? No hay intensidad semejante en el tratamiento del video entre el peritaje de Gendarmería y el de los peritos (de la Corte inclusive). Sobre la ketamina ¿no hay rastros de pinchazos, o sí? Curiosamente el inefable Waldo Wolff dice que "Cristina debe demostrar su inocencia"? ¿no es al revés? ¿No se debe demostrar la culpabilidad en casos penales? No se muestra el momento en que Cristina también dice que le resulta raro el suicidio. No se mencionan los delirios de Carrió sobre el Buquebús y demás "delicias", ni "la puerta estaba abierta", ni las decenas de "primicias" de los medios más interesados en que fuera asesinato que en saber la verdad...

Usando el criterio elemental de ¿a quién beneficia y a quién perjudica la situación? no tengo duda ninguna. No hubo “magnicidio” alguno (en todo caso, microcidio, sería), y el suicidio de una persona que no me resulta atractiva en lo más mínimo, fue usado por políticos y periodistas para perjudicar a unos (y una) y beneficiar a otro (y otros).

¿El documental? Cosas interesantes, algunas cosas sugerentes, pero creo que lo que aporta es poco. Algunas personas me resulta que quedan “bien paradas” (la fiscal Fein en primer lugar) y otras ciertamente bien “agachadas”… Y creo que será utilizado por los mismos de antes en su provecho. Ojalá no lo logren.


Foto tomada de https://www.diario26.com/277238--nisman-el-fiscal-la-presidenta-y-el-espia-la-serie-documental-que-deslumbra-en-netflix

viernes, 3 de enero de 2020

El peso confiable de la palabra


El peso confiable de la palabra

Eduardo de la Serna



La palabra, lo sabemos, tiene mayor o menos peso según quién la pronuncie. Incluso, hasta sin pensarlo, determinadas cosas se aceptan o no como veraces según quién las diga. Pero no me estoy refiriendo solamente a la credibilidad o no del que la pronuncia, sino a todo el “combo”. Es decir, el medio, el agente transmisor, por ejemplo.

Algo que dice la tele, o la radio, o un diario tiene más peso que lo que pueda decir un/a académico/a experto/a en el tema. Podría poner ejemplos muy precisos, por ejemplo, de mis clases, por caso.

Hubo un tiempo en el que lo que decía “el cura” (o el/los obispo/s) era palabra sagrada, incuestionable. “¡Lo dijo el cura!” y ya no se discute ni se duda. Celebro, en mi caso, que esto ya no sea así; en lo personal quisiera que si me/nos creen sea porque la vida nos avala, y no por el “oficio”. Pero también lamento que “la tele” sea creíble, especialmente cuando ha demostrado su corrupción casi omnipresente, o sus intereses. Mostrar, en clases, cosas de Egipto, de pinturas, bajo relieves, pirámides, imágenes, esculturas y que te digan: “¡No! en la serie Moisés mostraron que era distinto” es bastante desalentador, por cierto.

Que vuelva a resucitar Nisman porque un documental filmado hace 3 años (¿por qué es difundido ahora?), cuando se revisará la seriedad (en la que no creo) de la dizque pericia de Gendarmería, me resulta cuanto menos sospechoso. Especialmente porque en los barrios populares nadie tiene Netflix, pero el tema vuelve, y vuelven a hablar de eso los de siempre. Ya empezaron. Podrá quedar clarísimo y evidente el suicidio (en el que creo) pero lo que importa es lo que la gente creerá. Y creerá lo que le muestren los medios. Esos medios in-creíbles con esos difundidores más in-creíbles todavía.

Y dentro de esas palabras, están también las “palabras mágicas”, que al decirlas provocan instantáneamente encantamientos, maleficios, bendiciones. Un ejemplo de eso está en la (mala) palabra “grieta”. Pareciera que al decir “civilización o barbarie” o “Mueran los salvajes unitarios” no había grieta; no había grieta al quemar iglesias o bombardear Plaza de Mayo, no habría grieta sino sólo cuando aparece la letra “K”. Allí hay una grieta horrible y perversa. Pero una grieta que tiene una sola orilla, pareciera. Porque si se habla de “se robaron todo”, “se afanaron un (o dos) PBI”, “yegua, puta y montonera”, la “pesada herencia” y demás cosas, estamos en el terreno del periodismo de investigación y la libertad de expresión, pero si Tristán difunde “Tierra arrasada” eso es ahondar la grieta (eso le dijo Majul a Alberto Fernández en una prescindible entrevista).

Y está, además, la palabra (o los gestos) de comunicación. El nefasto gobierno que se ha ido (y ojalá nunca vuelva) tenía una fenomenal oficina de publicidad, con el aval de los Medios hegemónicos de comunicación, pero también en las redes sociales, las granjas de trolls, y la aparente buena imagen de los funcionarios. Ejemplo evidente es cuando nos comunicaron qué bueno que era que volviéramos al FMI, que ahora había cambiado y era bueno, y demás tonterías bien comunicadas. Y el presidente aparecía poco para comunicar. No tenía tiempo entre reposera y reposera; pero un fenomenal equipo de comunicación comunicaba todo, hasta mostrando al ministro en bicicleta, un falso perro propio sentado en la Rosada, o las huertas que la mamá y la niña Antonia cuidaban con amor… Dejemos de lado los blindajes mediáticos como el que todavía ostenta el alcalde de Buenos Aires que puede cometer las atrocidades más notables y serán “vendidas” como joyas de la corona. Pero comunicar es pronunciar palabras. Que, si no las pronuncian unos, pronunciarán otros. Sabemos quiénes.

Es de esperar que el gobierno acierte con las palabras, con los medios de comunicación, y con los gestos. Porque algunos creemos que por acá es el camino. Pero entre tanto, las imágenes de Evita en el Ministerio de Desarrollo, ¡siguen apagadas!


Foto tomada de https://www.revistaesfinge.com/ciencia/item/1584-la-fusion-en-frio-de-los-alquimistas-a-nuestro-alcance



miércoles, 1 de enero de 2020

Santa María, Madre de Dios

El bebe del pesebre, junto a su madre, derrama los dones de Dios


Solemnidad de Santa María Madre de Dios
– 1 de enero –

Eduardo de la Serna



Como es sabido, la fiesta de “Santa María Madre de Dios” surge a partir del Concilio de Éfeso, por lo que el tema no está desarrollado en la Biblia. Los textos elegidos son acordes al tema, aunque no lo desarrollen. La jornada es, asimismo, jornada de la Paz (aunque los textos no hagan referencia al tema). Como en otras ocasiones, la intensión en este blog es comentar los textos bíblicos dejándoles a los lectores el siguiente paso de “re-leerlos” a la luz de los temas y las realidades que corresponda iluminar desde la palabra de Dios.


Lectura del libro de los Números                     6,22-27

Resumen: Moisés encarga a los sacerdotes bendecir al pueblo haciendo llegar sobre ellos los dones de Dios, su cercanía y su gracia a fin de alcanzar la plenitud y la paz.

En medio de una serie de indicaciones legales el texto de los Números exhibe una bendición. El texto presenta por un lado el encargo divino de lo que Moisés ha de decir a “los hijos de Aarón” (= los sacerdotes) sobre cómo bendecir a los israelitas (introducción, vv.22-23). Luego el texto concluye con un “así” en el que se concretará la bendición (v.27) con lo que el párrafo queda “incluido”. Así tenemos:

Introducción a la bendición (vv.22-23)
Texto de la bendición (vv.24-26)
Conclusión (v.27)

Aunque en la antigüedad también el rey bendecía (2 Sm 6,18) y los levitas podían hacerlo según Dt 10,8; 21,5, en general – como aquí – es algo propiamente “sacerdotal” (son los hijos de Aarón, cf. Lv 9,22- 23; Eclo 50,21-22) con lo que el texto presenta al sacerdote como “mediador” entre Dios y su pueblo; son los que pueden invocar el nombre de Dios pero sobre el pueblo. El que bendice, de hecho, es Dios (nombrado 3 veces en el texto en cada uno de los 3 párrafos). La bendición no es para los “consagrados” sino para todos los “hijos de Israel”. El texto de la bendición era de uso litúrgico y se asemeja al lenguaje de los salmos; en particular el salmo 67 parece inspirarse en el este párrafo:

                  Números 6,24-26
Sal 67
Te-bendiga Yavéh y-te-guarde
2 ¡Dios nos tenga piedad y nos bendiga,
Ilumine Yavéh su-rostro sobre-ti y-favorezca
su rostro haga brillar sobre nosotros!
Levante Yavéh su-rostro sobre-ti y-te-conceda acceder-a paz


3 Para que se conozcan en la tierra tus caminos, tu salvación entre todas las naciones.
 4 ¡Te den, oh Dios, gracias los pueblos, todos los pueblos te den gracias!
 5 Alégrense y exulten las gentes, pues tú juzgas al mundo con justicia, con equidad juzgas a los pueblos, y a las gentes en la tierra gobiernas.
 6 ¡Te den, oh Dios, gracias los pueblos, todos los pueblos te den gracias!
 7 La tierra ha dado su cosecha: Dios, nuestro Dios, nos bendice.
 8 ¡Dios nos bendiga, y teman ante él todos los confines de la tierra! 


Es interesante que se encontraron 2 cilindros de plata en un sepulcro (aprox. 600 a.C.) con esta oración con ligeras modificaciones. La bendición lleva a obtener protección (1), si brilla el rostro de Dios se manifiesta su gracia (2) y si muestra su favor se alcanza la paz (3). Dios no se desentiende de su pueblo. A pesar de tanta “ley” para que el pueblo sea fiel, la oración lo muestra necesitado de los favores de Dios.

Por la triple invocación de Yavéh, "imponen" el nombre sobre los israelitas, como prenda eficaz de bendición. No es raro encontrar en algunos salmos la triple invocación de Yavéh. El bien invocado es aquí la "paz", término que puede incluir también la prosperidad.

La Bendición es expresión de los dones, materiales y espirituales, que llegan a alguien para “vivir”. La bendición no se desprende de la “vida”, ¡es vida!

Te-bendiga YHWH y-te-guarde (shmr, es atender, cuidar, respetar, tener cuidado). “Cumplan mis mandatos y guarden (tshmrû) mis leyes, caminen según ellos. Yo soy el Señor, su Dios” (Lev 18:4). Casi siempre se trata del ser humano que debe “guardar” la voluntad de Dios. De hecho es la única vez en toda la Torah en la que Dios es el que “guarda”, y así ocurre casi siempre en los profetas. Pero:

Porque el Señor, nuestro Dios, es quien nos sacó a nosotros y a nuestros padres de la esclavitud de Egipto, quien hizo ante nuestros ojos aquellos grandes prodigios, nos guardó en todo nuestro peregrinar y entre todos los pueblos que atravesamos. (Jos 24:17)
El que esparció a Israel lo reunirá, lo guardará como el pastor a su rebaño (Jer 31:10).

En los Salmos, en cambio hay diferencia y también Yavéh “cuida” / “guarda”: 12,8 (es paralelo a librar), 37,28 guarda a sus amigos (a diferencia de la destrucción de los malvados; = v.34); 41,3: al que cuidó del desvalido Yavéh le pagará “ojo por ojo” guardándolo a él. El Señor ama a quienes odian el mal, guarda la vida de sus fieles, los libra de la mano del malvado. (Psa 97:10), “guarda a los pequeños” (116,6). El “es tu guardián” (121,5). Te guarda del mal y guarda tu vida (121,7). Él “cuida” la ciudad (127,1). Le pedimos que nos “cuide” de las manos de los impíos (140,5); “cuida” a los que le aman (145,20). Y particularmente cuida al forastero, huérfano y viuda (146,9).
Yavéh cuidará al prudente (Prov 3,26).
“Resplandecer la faz” (antropomorfismo) parece algo claramente litúrgico (teofanía) y favorable (Sal 4,7; 33,18; 34,16). La idea es que Dios “esconde su rostro” en los momentos de angustia abandonando a su pueblo (Dt 31,18; Sal 30,8; 44,25; 104,29). El rostro luminoso expresa benevolencia y favor (= gracia v.25; ver Prov 16,15; Job 29,24); y también es frecuente en los salmos (31,17; 44,4; 80,4.8.20; 67,2; etc.). La luz del rostro de Dios se ha alejado (Sal 4,7) “brillar el rostro” = salvación (Sal 31,17; 80,4.8.20). La mano salvadora de Dios = brillo de su rostro “porque los amabas” (Sal 44,4). El pueblo “camina a la luz de su rostro” (89,16).
Haz brillar tu rostro sobre tu siervo, y enséñame tus preceptos. (Sal 119:135)
El brillo del rostro del rey da vida (Pr 16,13).
La sabiduría del hombre hace brillar su rostro, y sus facciones severas transfigura. (Qo 8:1)

Como se ve, el “brillo del rostro” es una mirada suave, alegre, pacificadora (no conviene ensombrecer el rostro del rey, es decir “hacerlo enojar”, Pr 16,12). Lo mismo ocurre con Dios. Se trata de alegrar a Dios (con la vida fiel, o “guardando los preceptos”) con lo que él derramará sus beneficios (= bendiciones), su gracia.

La gracia son los favores que Dios da a quién quiere dárselos:
«Yo haré pasar ante tu vista toda mi bondad y pronunciaré delante de ti el nombre de Yahveh; pues hago gracia a quien hago gracia y tengo misericordia con quien tengo misericordia». (Ex 33:19)
Pero Yahveh tuvo piedad y se compadeció de ellos… (2 Re 13:23)

Sin embargo es muy frecuente que se pida a Dios: “Piedad” (Yavéh) Sal 6,3; 9,14; 27,7; 30,9.11; 31,10; 41,5.11; 23,3; 142,2… Is 33,2.

En el v.26 nuevo antropomorfismo, “levante Yavéh su-rostro sobre-ti” alude a una mirada amable.

Salom en la Biblia es más que simple “paz”, es un estado general de plenitud, de felicidad.
Y-te-conceda acceder-a paz. La conclusión de “paz” encierra todo.

La bendición y la paz expresan la plenitud (cielo / tierra; espiritual / material; humana / divina) tal es lo que Dios quiere dar a los suyos reconociendo su debilidad y fragilidad.



Lectura de la Carta de san Pablo a los Gálatas       4,4-7

Resumen: Pablo señala a los Gálatas que la unión con Jesús que es Hijo nos hace a todos hijos y nos alcanza así la libertad.

Como se sabe, la carta a los Gálatas es la más conflictiva de las cartas paulinas. Pablo ve que los destinatarios se están apartando de lo que él ha predicado, a lo que llama “otro Evangelio” (aunque dejará bien claro que “no hay otro”). El centro del debate, para Pablo, es que los que se han incorporado al pueblo de Dios sin la circuncisión, por el bautismo, no deben hacerse seguidores de la ley. Por tanto, si se circuncidaran (que es lo que les exigen los predicadores foráneos) se harían esclavos de la ley y perderían la libertad. La dinámica esclavitud-libertad es la que marca toda la carta y también la unidad litúrgica de hoy.

El texto comienza en v.1 donde los términos “esclavo” y “heredero” enmarcan la unidad hasta v.7 donde los mismos se repiten (es lo que se llama una “inclusión”).

Los versículos omitidos aluden a aspectos de la legislación: un heredero recibía lo suyo en la fecha establecida por el padre; y por lo tanto, hasta esa fecha no disponía con “libertad” de sus bienes y debía hacer lo estipulado en la casa (“no se diferencia del esclavo”, v.1). Usando esta imagen se entiende mejor la unidad que la liturgia nos presenta:

Cuando los tiempos (jronos) alcanzaron la “plenitud” (plêroma), cuando se “llenó” el trascurso de las horas “Dios envió” (exapostellô, “enviar hacia”).

El enviado es su hijo, término que Pablo utiliza en momentos muy especiales de la historia de la salvación. “Hijo (de Dios)” se utiliza en un sentido amplio: a veces se trata del rey / hijo de David (ver 2 Sam 7,14; Rom 1,3), pero al resucitar a Jesús Dios lo “adopta” como hijo de un modo nuevo (Rom 1,4); “hijo”, entonces es una elevación a “alturas” divinas. Puesto que Pablo quiere señalar, en este texto, que los seguidores de Jesús somos libres como hijos-herederos y no “esclavos” el acento paulino estará en Jesús hijo que nos hace hijos (no es exagerado aquí recordar la frase agustiniana: “somos hijos en el Hijo”).

Este hijo, obviamente, es un ser humano judío normal (no es, por ejemplo, un ángel enviado por Dios). A eso alude con lo de “nacido de mujer” / “nacido bajo la ley”. Es cierto que en la liturgia de hoy la frase “nacido de mujer” tiene un plus de sentido (y sin duda es por esta frase que esta perícopa ha sido incluida este día), sin embargo Pablo no parece señalar nada particular en esta frase.

El término “rescate”, en este caso es el griego exagorázô. En Dan 2,8 se usa para “ganar” tiempo frente a un hecho consumado. Pero en Gal 3,13 Pablo lo utiliza en este mismo sentido: ser “rescatados” de la maldición de la ley. En Col 4,5 y Ef 5,16 se utiliza, como en Daniel, en sentido de “aprovechar” la ocasión. Pero el verbo sin la preposición “ex” (a, hacia) significa “comprar” (54x en la Biblia). Casi siempre se trata de comprar productos, pero Pablo ya lo utiliza en dos ocasiones para señalar que fuimos comprados, y en 1 Cor 7,23 en un contexto semejante: “han sido bien comprados, no se hagan esclavos de los hombres” (ver 6,20). Así también lo encontramos en 2 Pe 2,1 (“el dueño que los compró”) y en Apocalipsis (5,9; 14,3.4).

Para no entender mal la frase es importante señalar que el “rescate” se trataba – en estos casos – de “comprar” a un esclavo (por ejemplo esclavizado a causa de sus deudas) pagando su precio a fin de que sea libre (“para ser libres los liberó”, Gal 5,1) no para cambiar de amo. En este caso se trata de ser “esclavos”, de estar sometidos a una ley que no libera.

Una breve nota sobre la ley en Pablo. El tema es muy complejo y extenso y tiene muchos elementos que se deben tener en cuenta pero que exceden lo que debemos señalar en esta unidad. Destaquemos lo siguiente: en general Pablo – que escribe a seguidores de Jesús provenientes del paganismo, no a judíos – quiere reforzar la idea de que lo que nos une a Dios es la fe, no las obras, no la ley. Por fe Pablo entiende estar firmemente unidos a Dios (el verbo hebreo ’aman – de donde viene el sustantivo ’amén – no significa “así sea” sino “en esto estoy firmemente asentado") y el ejemplo supremo es cómo vivió Cristo. La “fe de Cristo” es lo que nos “salva” porque estamos plenamente unidos a él por el bautismo. “Someternos” a la ley, y sus obras, hace innecesaria la vida, muerte y resurrección de Cristo, algo para Pablo inaceptable.

Unidos a Cristo por la fe somos “liberados” de la maldición de la ley (porque la ley maldice a quienes no la cumplen). Y ya que la misma ley dice que “el colgado de un madero es un maldecido por Dios” (Dt 21,23). Jesús crucificado en la cruz nos liberó (compró). Y esto para que los paganos liberados recibieran la bendición (lo contrario de la maldición, obviamente, que viene por Abraham [ver Gen 12,3]) y con ella el espíritu.

Y ya que, comprados, somos hijos Dios envió (exapostellô) el espíritu de hijos. Lo envió a la sede de las decisiones, el corazón, para que el clamor del hijo Jesús lo repitan los hijos. Y ese clamor, grito es de hijos puesto que a Dios lo llama “padre”.

Es sabido que el término arameo “abbá” no se encuentra en el mundo judío dirigido a Dios. Es un modo de dirigirse al padre cargado de confianza filial, quizás un término infantil. Que Pablo utilice aquí un término arameo (= Rom 8,15) indica que probablemente era utilizado en las comunidades de discípulos de Jesús precisamente porque era el modo que Él mismo utilizó para referirse a Dios (Mc 14,36). Dirigirse a Dios como “padre” (o “papá”) con las mismas palabras que usó Jesús es indicio de la plena unión con él que tenemos al haber sido “comprados”. Pero esto es posible, además, porque hemos recibido el don de Dios precisamente para la plenitud de los tiempos, el espíritu.

El texto finaliza con la misma idea del comienzo: la voluntad del Padre. Precisamente por esa voluntad no somos esclavos, hemos sido liberados y somos hijos. “Hijos en el Hijo”.



+ Lectura del Evangelio según san Lucas    2,16-21

Resumen: la infancia de Jesús anticipa todo aquello que el Evangelio presentará en su ministerio. Aquí los pastores, que han recibido un anuncio celestial, saben ver el signo de la presencia salvadora de Dios en el niño en un pesebre.

El texto es en realidad la continuación narrativa del anuncio de los ángeles a los pastores (2,8-14). Luego de esto, ellos deciden ir a ver lo sucedido y “el Señor [no los ángeles] nos ha manifestado” (2,15). Los pastores fueron (v.16) y se volvieron (v.20) con lo que la unidad tiene sentido. El v.21, circuncisión y nombre de Jesús, da conclusión a la unidad comenzada con el anuncio del ángel a María (1,26).

Una breve nota sobre los “pastores”. Sin duda al hablar de “pastores” hay que distinguir aquellos que apacientan sus propios rebaños (con frecuencia los niños) de aquellos que son contratados para la tarea. La posibilidad de robo hace que este oficio sea despreciado en el mundo antiguo, no es “honorable” ejercer un oficio dudoso. Aunque el texto no dice si se refiere a “niños” que apacientan (ver 1 Sam 16,11) sus “propios” rebaños o a los contratados para hacerlo (v.8 dice “sus rebaños” pero no indica propiedad necesariamente. Se añade que hacían “la guardia”) es coherente con la teología de Lucas que la referencia a que los despreciados son los que reciben el anuncio de la Buena Noticia nos permita suponer que a aquellos que la sociedad desprecia no lo son por Dios, que “ensalza al que se humilla” (14,11; 18,14).

Los pastores van “apresuradamente”. El término es casi exclusivo de Lucas en el NT (3x Lc, 2x Hch 1x 2 Pe). Ante el encuentro con Jesús, Zaqueo apresuradamente baja del árbol como Jesús le había dicho (19,5.6). Pablo debe ir “rápidamente” a Jerusalén (Hch 20,16; 22,18) donde va a ser rechazado como Dios lo tiene previsto. Se trata, entonces, de un dirigirse rápidamente a la realización del proyecto de Dios, no demorarse.

Al llegar encuentran a María, José y el niño acostado en un “pesebre”. Era lo anunciado por los ángeles (2,12) por lo cual no precisaron más explicaciones. El término que se suele traducir por “pesebre” (en griego fatnê) fuera de esta unidad (2,7.12.16) en Lucas se encuentra en 13,15 (y sólo aquí en todo el NT): “–¡Hipócritas! Cualquiera de ustedes, aunque sea sábado, ¿no suelta al buey o al asno del pesebre para llevarlo a beber?”. Se trata, entonces, de un establo, un lugar para animales (2 Cro 32,28; Pr 14,4; Job 6,5 ver 39,9; Jl 1,17; Hab 3,17; Is 1,3) donde estos pueden pastar (habitualmente se alude al ganado vacuno o asnos, a diferencia del corral de las ovejas).

Los pastores “les” (a María y José y otros testigos [v.18]) cuentan lo que les (los ángeles) habían dicho acerca del niño: 

«No teman, pues les anuncio una gran alegría, que lo será para todo el pueblo: les ha nacido hoy, en la ciudad de David, un salvador, que es el Cristo Señor; y esto les servirá de señal: encontrarán un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre» (2,10-12).

El v.18 nos informa que había otras personas sin que se nos diga de quiénes se trata, pero que serán testigos y – como otros en el Evangelio – se “maravillarán” de la obra de Dios. Los asistentes se “maravillan” que Zacarías se demore en el Templo (1,21), y se maravillan que – como Isabel – sostenga que “Juan” es el nombre de su hijo (1,63). En 2,33 María y José se “maravillan” de lo que se dice de Jesús. Los testigos se maravillan de las palabras de Jesús (4,22). Jesús se maravilla de la fe de un centurión (7,9). Los discípulos se maravillan porque calma la tempestad (8,25), los testigos se maravillan por lo que Jesús hacía (9,43), por la expulsión de un demonio (11,14), un fariseo se maravilla porque Jesús no hace abluciones antes de comer (11,38), los espías enviados para atraparlo se maravillan de las respuestas (20,26), Pedro ante la tumba vacía (24,12) y un grupo de discípulos y discípulas ante la aparición del resucitado (24,41). En todos los casos se trata de la actitud sorpresiva ante la intervención inesperada de Dios. En nuestro caso, los que están también en el pesebre tienen esta actitud ante los dichos de los pastores.

El texto concluye centrándose en María (como es común en Lucas) y destaca que ella “meditaba” estas cosas en su “corazón”. El corazón, que es la sede de las decisiones es el lugar apto para meditar (Dt 4,28; 30,1; Pr 6,14; 16,9; Sir 3,29; 6,37; 14,21; 21,17; Is 32,6; 47,7). Lucas repite una idea semejante en 2,51.

Los pastores finalizan su visita y regresan, pero ante lo que vieron Lucas señala que “glorificaban y alababan a Dios” (v.20).

Jesús era glorificado por todos a causa de su predicación (4,15), ante un milagro, el beneficiario y los asistentes glorifican a Dios (5,25.26), lo mismo ocurre luego de una resurrección (7,16), una curación (13,13; 17,18; 18,43), y el centurión ante la muerte de Jesús (23,47). La “alabanza”, por su parte es propia de Lucas en los Evangelios (y en Hechos): los ángeles que comunican una buena noticia a los pastores alaban a Dios con un “gloria” (2,13), y cuando Jesús llega a Jerusalén “la multitud de los discípulos” alaba a Dios por los milagros de los que fue testiga (19,37). Como en Hechos (2,47; 3,8.9) es un reconocimiento del accionar de Dios.

Vemos así que ante el niño en el pesebre se empiezan a producir las mismas reacciones que provoca Jesús en su ministerio.

En v.21, como se dijo, se da un cierre al anuncio del ángel poniéndole a Jesús el nombre que éste le había dado, algo que (como ocurre antes con Juan, 1,59) se concreta en el acto de la circuncisión al octavo día de su nacimiento (ver Lev 12,3; Fil 3,5).



Dibujo tomado de Ecopolítica