jueves, 29 de octubre de 2026

¿Se pueden salvar los ricos?

¿Se pueden salvar los ricos?

Eduardo de la Serna



Empiezo, provocativamente, con una pregunta que se formulaba en 1974 el gran teólogo Víctor Codina… Los clásicos tratados europeos sobre el Bautismo, especialmente a partir del desafiante planteo de Karl Barth (en 1943), se preguntaban si se debía o no bautizar a los niños (incluso el reciente documento del Dicasterio para la doctrina de la fe hace referencia a eso [#32]). Codina indicaba que en América Latina ese planteo era cruel (por ejemplo, teniendo en cuenta la enorme mortandad infantil) y decía que la pregunta, en América Latina, era si se debía o no bautizar a los ricos… Remito a él para su desafiante planteo [https://www.mercaba.org/ARTICULOS/E/es_licito_bautizar_a_los_ricos.htm]. Y me detengo en lo bíblico.

Si bien es cierto que, en muchas partes, especialmente del Antiguo Testamento, el planteo era que tener o no bienes era un signo de la bendición de Dios (de donde se alimenta, mal leída, la perversa “teología de la prosperidad”) no es menos cierto que, también en el Antiguo Testamento, la actitud frente a los pobres es un tema fundamental. El rico será rico por bendición divina, pero – precisamente por eso – no puede desentenderse de la situación de los pobres. ¡Son sus hermanos!

Pero mirando las escrituras cristianas, la situación parece más evidente (y provocativa). Se suele decir, por ejemplo, que Jesús tenía amigos ricos (algo que en ningún texto se afirma), lo cual en nada quita el planteo.

  •          Es más que evidente el contraste entre la bienaventuranza a los pobres y el ¡ay! a los ricos (Lc 6,20.24);
  •          Es evidente que no pasa un camello por el ojo de una aguja (Mc 10,24);
  •          Es evidente que al rico que ha cumplido todo desde su juventud, sólo le “falta una cosa”: vender todo y darlo a los pobres (Mc 10,20)
  •          El evidente que al rico Zaqueo y a su casa ha entrado la salvación cuando afirma que da “la mitad de mis bienes a los pobres” (Lc 19,8)
  •          Es evidente que María canta la alegría de que Dios “colmó de bienes a los hambrientos y despidió a los ricos con las manos vacías” (Lc 1,53)
  •           Es evidente que las riquezas son enemigas de la Palabra y el Reino (Mc 4,19)
  •           Es evidente que quien no se ocupó de los hambrientos, desnudos, migrantes queda apartado de Jesús (Mt 25,31-46)
  •          Es evidente que el rico de la parábola está en el lugar de tormento porque en su vida tuvo bienes (Lc 16,25)

Y se podrían señalar textos fuera de los Evangelios incluso… pero “para muestra basta un botón”.

Es sabido que el Evangelio que más destaca el tema de los ricos y los pobres es el de Lucas, así que aquí lo miraremos. A modo meramente estadístico e ilustrativo, el término ptojós (= “pobre”; aunque hay otros términos griegos para la misma situación) se encuentra 5 veces en Mateo, 5 en Marcos, 10 veces en Lucas y 4 en Juan; el término griego plousíos (= “rico”) se encuentra 3 veces en Mateo, 2 en Marcos, 11 veces en Lucas y 0 en Juan. Y, concretamente, salvo en una ocasión, los ricos son personas vistas negativamente en el Evangelio. Incluso, a modo ilustrativo, cuando el rico, en Marcos, le pregunta a Jesús qué debe hacer para heredar la vida eterna, Jesús le recita los mandamientos, pero en medio de ellos añade “no defraudarás” (que no está en los mandamientos, por cierto), pero es una posibilidad grave dado que se trata de un rico… (Mc 10,19; además que – se ha de notar – Jesús se va a poner en camino y el rico se le pone delante impidiéndole avanzar [v.17]).

Pero señalemos algo – siempre según Lucas – para dar un paso más. Dar a los pobres es tener un “tesoro en el cielo” (Lc 18,22 [también en Mt y Mc]), y por eso destaca algo que también es frecuente en él: “Vendan sus bienes y den limosna. Consigan bolsas que no se rompan, un tesoro inagotable en el cielo, donde los ladrones no llegan ni los roe la polilla” (12,33). La limosna, que en Mateo se refiere al acto religioso típico judío que debe hacerse en secreto; 6,2-4, es compartir los bienes con los pobres (no se debe olvidar que es habitual que un mendigo esté en un lugar visible pidiendo limosna; cf. 18,35; Jn 9,8; Hch 3,2). Por eso dirá – Lucas – “den lo que tienen en limosna y todo será puro para ustedes” (11,41). El criterio es que, puesto que de los pobres es el reino, “hacerse amigos” de los pobres hará que ellos nos reciban “en sus moradas” (16,9), porque es evidente que no se puede “servir a Dios y a Dinero” (16,13 [notar que no dice “al” sino “a” Dinero, se trata de algo personificado, un ídolo]). Es interesante, también, que esa categoría, más griega que judía, “amistad” (filós), también es frecuente en Lucas (1 vez en Mateo, 0 en Marcos y 15 veces en Lucas).

En este sentido, es habitual en los ambientes greco-romanos, repetir un dicho clásico: “los amigos todo lo tienen en común” (lo repiten Diógenes Laercio, que lo cita como de Timeo, Platón, Aristóteles, Cicerón…). Y acá radica el tema. Como Lucas se dirige a un ambiente más helénico que semita, a la importancia bíblica de la hermandad va a añadir la importancia de la amistad. Ser hermanos, ser amigos es el punto de partida central de la fidelidad al proyecto de Jesús. Y así se entiende claramente un tema que se ve en Lucas y a primera vista parecería chocante: él destaca que lo propio de la situación de los pobres y de los ricos es que esta cambiará, como se ve en el canto de María, en la bienaventuranza, en la parábola de Lázaro… Y acá la pregunta, ¿cuándo cambiará? Pues. ¡cuando vivamos como hermanos y amigos! Por eso destacará que la comunidad ideal, como los amigos. “todo lo tenían en común” (Hch 2,44; 4,32), y por eso no había necesitados entre ellos. Cuando los ricos compartan los bienes con sus hermanos y amigos, los pobres, entonces, serán miembros de la comunidad (si no, ocurrirá como como el rico, se entristece y se marcha [Mc 10,21], o peor, el otro rico que va al lugar del tormento [Lc 16,23]). Ciertamente, los ricos pueden salvarse, en la medida en que descubran en los pobres hermanos y amigos y compartan con ellos los bienes. Así “tendrán un tesoro en el cielo”.


Imagen tomada de https://www.facebook.com/groups/2631796666996525/posts/3185022325007287/

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