domingo, 14 de febrero de 2021

Un aporte al "fariseísmo" periodístico

 Un aporte al “fariseísmo” periodístico


Eduardo de la Serna




Se suele entender por fariseos a aquel sector que dice una cosa y hace la contraria, “hagan lo que ellos dicen, no lo que ellos hacen”. En realidad, no es ni preciso ni exacto afirmarlo, por más que había grupos fariseos que así lo hacían. Y que otros fariseos los cuestionaban por ello. Suele ocurrir en los grupos muy religiosos que están tan apegados a los detalles que terminan descuidando lo fundamental: “cuelan un mosquito y se tragan un camello”. Insisto que había fariseos así, y que, a su vez, muchos fariseos los cuestionaban por ello. Otro tema, que no señalaré, es que quien destaca particularmente esto es el Evangelio de Mateo (ver, especialmente, el capítulo 23) y las motivaciones históricas, geográficas y de búsqueda o profundización de la identidad lo explican suficientemente. Pero no es menos cierto que decir fariseísmo suele indicar lo que llamamos hipocresía (por eso las comillas en el título). “Ay de ustedes fariseos hipócritas”, lo que puede entenderse de dos maneras: todos los fariseos son hipócritas, o también ay de aquellos fariseos que son hipócritas. Pero de fariseísmo malentendido, no de fariseos, hablamos. De aquellos que dicen una cosa y hacen la contraria. Y de estos habemos muchos.


Como es sabido, los medios empezaron a “mostrar” la corrupción K señalando que cuando iba a comenzar el juicio por “la ruta del dinero K”, investigando a Lázaro Báez, el juez a cargo, Casanello visitó a la presidenta en la quinta de Olivos. Incluso hubo testigos que lo confirmaron en sede judicial. Los diarios, radios y TV se hicieron un festín con la evidente “corrupción” K. Pero resultó que los testigos fueron falsos y se arrepintieron de ello, que Casanello nunca estuvo en Olivos, pero los Medios se olvidaron de decirlo. Al fin y al cabo, al mejor cazador se le escapa una liebre, o al mejor panadero se le queman los panes… Pero resulta, además, que hubo una mesa judicial M, que hubo jueces que visitaban al presidente antes de los procesamientos a los perversos sectores K, y de nuevo se olvidan de publicarlo. ¡Qué picardía! a lo mejor deberían mejorar un poco la puntería, o vigilar un poco mejor la temperatura del horno.


Y esto es solo una muestra. Es tan, ¡pero tan!, llamativo que lo que ayer mostraban, exhibían, alardeaban aunque fuera falso, luego lo callaron o simularon cuando era de otro color; tanto que uno estaría tentado de sospechar. Resultaba que era perversa la cuenta que Nilda Garré y Máximo Kirchner tenían en el exterior, aunque después se demostrara que esta nunca existió (cosa que ¡otra vez! olvidaron publicar) y se descuidaron y no destacaron las cuentas de tantos funcionarios M en Panamá, Bahamas y demás “paraísos”, empezando por el M mayor. O mostrando la perversión de los dólares a futuro (esos que todos aplicaron y aplican en tantas partes) y olvidan destacar a quienes se beneficiaron con ello. O los negociados terribles de los K, que siempre olvidan mostrar o demostrar, mientras callaron y callan los negociados M, para empezar los parques eólicos, y continuando los peajes, la “revolución de los aviones”, y otras cosas que de tan normales no se publican. Otro ejemplo es la lucha contra la droga, y la morsa, que era un candidato. Todos lo afirmaron. Pero años después, dijeron que la morsa era otro, sin corregir el dato anterior; y - como si fuera poco - un helicóptero a nombre de la policía de Buenos aires, de tiempos M, apareció en un hangar de la droga en Paraguay. Otra vez el silencio de los medios. Quizás por eso de que "el silencio es salud".


Pero bueno, nos iremos acostumbrando a que, ante el lawfare, la cooptación M del poder judicial (porque el económico y el mediático les pertenecen), cuando se intenta una ligera corrección, o cuando la ministra funge de comentarista, los títulos dicen “avance de Cristina contra la justicia”, o de “operativo demolición”. Lo cierto es que la verdad, ¿la verdad? esa te la debo.

 

Foto tomada de https://www.religiondigital.org/miradas_cristianas/Fariseismo-catolico_7_2227647232.html

viernes, 12 de febrero de 2021

¿Va a funcionar?

 ¿Va a funcionar?


Eduardo de la Serna




Cuando, en una más de sus lúcidas interpretaciones de la realidad, Cristina “marcó la cancha”, y habló críticamente de “funcionarios que no funcionan” muchos dirigimos la mirada, particularmente, a Marcela Losardo.

La ministra parece haber sido elegida en su cargo por el mérito de haber sido socia de Alberto Fernández en su estudio. Es muy razonable que uno elija para acompañarlo, a personas de su confianza. Y es sensato. Pero además de la confianza, es necesaria la idoneidad. Una persona puede ser un/a excelente abogado/a, pero no necesariamente sea un/a buen/a ministro/a. Lo hemos experimentado con Benito XVI, un excelente teólogo, un Papa prescindible.

En lo personal, si de “sueños” hablamos, no quisiera un juez (o demás funcionarios del poder judicial [lamentablemente, así con minúscula] que responda al poder de turno. Pero precisamente por eso, no quiero un poder judicial “macrista”, que sigue siendo poder de turno permanente.

Mirando las medidas de los distintos espacios del poder judicial, la sensación es la que de están pergeñando un “golpe de estado por goteo”. Y, es cierto, que hacer un juicio político, ampliar el número de jueces de la corte (también con minúscula), y demás cosas, pueden simular un intento de tener un poder judicial adicto. Pero “la única verdad es la realidad”. Hoy por hoy, si queremos justicia (e insisto, no me refiero a una justicia adicta, sino a una justicia justa, algo que hoy parece un oxímoron) hay que tomar medidas drásticas. Casal no puede seguir ni un segundo más. Los 5 grandes del buen humor, tampoco. Otros jueces y fiscales, ¡tampoco! Pero es irónico que el gobierno padezca el lawfare y dé pauta a Clarín y La Nación, que no avance con una seria (no cosmética) reforma judicial, que no dé pasos visibles y concretos. Celebro que el gobierno se muestre dialoguista. Pero el diálogo no es una pantalla de que “todo es igual, nada es mejor”. En el diálogo, se escuchan las posiciones de la otra parte, pero se manifiestan firme y claramente las propias. Y el presidente puede decir en el encuentro con uno de su millón de amigos que no está conforme con la suprema corte, y esta a los pocos días le responde con una medida perversa afianzando la prisión política de Miagro Sala; se investiga el espionaje macrista y raudamente la cámara de casación pasa el juicio a comodoro Pus… Y Losardo… ¿Losardo? Ni idea… Lo cierto es que mirar hoy el poder judicial es casi, casi, como irnos preparando para un golpe de estado. Y el presidente da reportajes, y Losardo calla. ¿Cuántos funcionarios más que no funcionan hemos de soportar hasta ver a Casal presidente de la Corte y a Stornelli Procurador general de la Nación? Ah… sí, ¡y a Rosenkrantz presidente de la Nación!


Foto tomada de https://hipertextual.com/2018/02/tiempos-modernos-charles-chaplin-se-acerco-realidad-black-mirror



martes, 9 de febrero de 2021

La moda autoritaria

 La moda autoritaria

 

Eduardo de la Serna

 



La historia de la humanidad abunda en escenas, o establecimientos, en los que un pequeño pero poderoso grupo impone su voluntad sobre el resto. Precisamente la clave radica en lo de “poderoso”. Puesto que “pueden” hacen lo que quieren. Es evidente, en ese sentido, que “la ley” está (debiera estar) al servicio de los débiles para equilibrar. Porque para el poderoso “él mismo” es la ley. Su ley. Pero que la ley sea justa (o, al menos, no tan injusta) no implica que se cumpla. Para eso existe el poder judicial. Y cooptarlo, como suelen hacer los poderosos, les garantiza “seguir pudiendo”. Es un modo simulado de tener “la suma del poder público”. La “división de poderes” suele ser una ficción, en la que se actúa como si se fuera democrático mientras “yo mande” y se violenta mientras no ocurra.

El reciente caso de la toma del Capitolio por huestes del ex presidente Donald Trump fue un ejemplo. No novedoso, por cierto, pero sorprendente para aquellos que creyeron que los EEUU eran “el país de la libertad”, los adalides y defensores de las democracias del mundo y los garantes de la ortodoxia democrática, que pueden afirmar quien sí y quién no “aprueba” los parámetros democráticos y por tanto ha de ser mantenido y sostenido y quien debe ser depuesto y derribado. Y, precisamente, por ser poderosos, logran que un gran número acepte su mono-discurso y acepte que Álvaro Uribe es un gran demócrata mientras Maduro no lo es, o que Evo, Cristina, Lula, Rafael “ze dobadon todo” mientras Piñera, Añez, Temer, Duque, son pro-hombres (y mujeres) de la civilidad y la justicia, que Allende debe ser derrocado y Pinochet tolerado. Lo cierto es que lo del Capitolio fue expresión evidente de algo que se ve en el mundo desde hace ya bastante tiempo y de lo que muchos, por coloniales, se enteran recién ahora.

Podríamos, simplemente, mencionar algunos hechos:

  • El auto-percibido “campo”, en Argentina, se siente con derecho y libertad de hacer lo que quiera si se ve perjudicado por la ley. Y no teme en arrojar cientos de miles de litros de leche al borde del camino, tirar grano o frutas y verduras a los ojos de una población hambrienta. Si un gobierno, legalmente, pretende ponerles algún limite, no se acepta ¡y listo!
  • No hace falta más que ver a Jair Bolsonaro (escucharlo es too much) y ver el autoritarismo en su clara y precisa expresión.
  • Las líneas políticas de Europa como VOX en España, la Lega Nord en Italia, Le Pen (padre e hija) en Francia, y las diversas expresiones en Alemania, Holanda, Grecia, Portugal, Polonia y otros son ciertamente preocupantes. Si la clave comienza en encontrar “enemigos”, si hoy estos no son los judíos, serán los migrantes. La clave está en sostener lo propio libres de la peste extranjera o foránea.
  • La omnipresencia de grupos “Paras” en otros lugares (o las Maras, y no es un juego de palabras inclusivo, sino una dolorosa realidad) muestra a las claras un poder sobre el poder (y con la bendición del poder). Son brazos armados que hacen lo que “no es políticamente correcto” que el poder haga. Masacres, por ejemplo.
  • El poder siempre precisa la difusión. El objetivo – para empezar – es amedrentar. El imperio romano, por ejemplo, con monedas, monumentos y esculturas dejaba claro su poder a la vista de todos. Más crueles aún, los asirios, no perdían ocasión de mostrar su brutalidad, sea colgando cabezas en picas a la vista, o en sobre relieves amenazantes. El “espectáculo” de la cruz con el “cartel” indicador de lo que “no se debe hacer” es otro signo. Hoy, ese rol lo cumplen pasmosamente los Medios de Comunicación Social (MCS), los desfiles fueron en otro momento, otro modo de mostrar amenazantemente la fuerza. Los MCS se ocupan de mostrar o direccionar la mirada en uno otro sentido según el poder (del que forman parte) desee a fin de debilitar, dividir, confundir, o – por el contrario – fortalecer, afianzar o, hasta indicar que “no hay otro camino”. En cierto sentido puede decirse, y no sería falso, que “la mentira los constituye”. Podemos decir que para los MCS “la verité c’est moi”.
  • Un ejemplo de esta expresión obscena del poder se ve, en estos días, con la compra de vacunas. El ejemplo de Canadá es, simbólicamente, el más detestable (en lo personal debo decir que, para mí, en su actitud “hacia afuera” casi todo lo de Canadá lo es). Del mismo modo ocurre con la Unión Europea, que pretende no permitir que “salgan” vacunas al exterior hasta que no estén satisfechos (cosa que nunca estarán). Los no poderosos serán “daños colaterales”.
  • Otro ejemplo evidente es el Macrismo. Concitó la suma del poder público manejando y cooptando los “así llamados” poderes (los cuatro) y persiguiendo sin escrúpulo alguno a todo lo que podía hacerle sombra (y hacerle sombra a Mauricio es muy fácil ya que su altura política es mínima). Lamentablemente no es fácil desarticular todo esto (y no es evidente que el modo en que se esté intentando hacerlo sea el más eficaz).
  • Dentro de la Iglesia Católica Romana la cosa no es diferente: cuando – durante el Sínodo de la Amazonía – había imágenes de la Pachamama, algunos “tolerantes” las secuestraron y tiraron al Tíber. La campaña feroz contra cualquier cambio insinuado es evidente. Y escandalosa. Algunos creen que el Papa Francisco es un gran renovador y en la Iglesia ha comenzado una primavera, luego del invierno de Juan Pablo y Benito. Otros no lo creemos, aunque sí celebremos algunas cosas, tanto algunas que se han hecho o dicho, como otras que no se han hecho. Pero los que han tenido y tienen poder (para peor, en este caso, pretenden que tiene un origen divino y por tanto indiscutible) no se resignan a “mostrar” la falsedad (aunque eso implique disimular, “pequeños elementitos” como la pederastia, por ejemplo).

En realidad, creo que todo tiene un elemento común. Ciertamente son diferentes espacios, pero hay algo en común: el fundamentalismo. Hay una suerte de “dogmatización” de aquello que somos, pensamos, decimos, hacemos. El resto es un “afuera” que debe ser negado, sometido, vencido y, eventualmente, destruido. Los modos no importan demasiado ya que se cuentan con los medios para disimularlos, si fuera el caso, y hasta de negarlos o lograr que sean aceptados y hasta aplaudidos por distraídos, cómplices o “estocolmizados”. De debilitar a los poderosos se trata, de que la ley rija, de que los de afuera sean hermanas y hermanos se trata. Solo se trata de vivir.

 

Sobre relieve asirio tomado de https://lacronicaolvidada.home.blog/2019/08/04/el-ultimo-asirio-dominio-y-poder-en-el-proximo-oriente-antiguo/

Video con comentario al Evangelio del 6to domingo "B"

 Video con comentario al Evangelio del 6to domingo "B"



también puede verse es:

https://youtu.be/Jr-Tg2dZtlk


Eduardo

Comentario domingo 6B

 La inclusión de los que la religión oficial excluye es voluntad de Jesús

DOMINGO SEXTO - TIEMPO DURANTE EL AÑO - "B"


Eduardo de la Serna



Lectura del libro del Levítico     13, 1-2. 45-46

Resumen: la lepra en la Biblia es más que una “enfermedad”, se trata de una impureza ritual que excluye a quien la padece del contacto con el “Dios santo” y con el “pueblo santo”. La responsabilidad de los sacerdotes ante un leproso es garantizar la impureza o purificación de una persona a fin de que participe o se vea excluido de la asamblea.


Lo que la Biblia llama “lepra” se encuentra muy detallado en los capítulos 13-14 del libro del Levítico [de las 36 veces que aparece el término hebreo tzarra’t lo encontramos x29 en estos capítulos y x6 en el resto del AT: 2 Reyes 5 (x4) y x1 en Dt y 2 Cr.]. Por “lepra” se entiende una mancha en la piel, con lo que probablemente haya que incluir también en el caso otras enfermedades cutáneas. Sin embargo, el tema principal no radica en la “enfermedad” sino en la “impureza”. Una persona con manchas en la piel es impura y por tanto no puede acercarse al ambiente “sagrado”. Pero – además – es importante señalar que la impureza se transmite (no se ha de confundir con el “contagio” de una enfermedad; y hoy se sabe que la lepra no es contagiosa) sino con que la impureza se transmite a los demás (o por el contacto con cosas impuras). 

Una nota sobre la pureza e impureza. El tema es sumamente importante y se podría profundizar extensamente. Señalemos, simplemente, que – por motivos diversos, muchos de ellos desconocidos para nosotros – hay cosas, alimentos, situaciones que hacen “impura” a la persona que entra en contacto con ello. Por ejemplo, tocar sangre (seguramente porque es la fuente de la vida, algo que pertenece al mundo divino) hace a alguien impuro, por lo que la menstruación o un parto hacen impura a la mujer. Del mismo modo, hay alimentos puros o impuros, o incluso actitudes que vuelven impuros a quienes las realizan (tocar un cadáver, por ejemplo). Hay baños purificadores, y hay cosas que no transmiten impureza (la piedra, por ejemplo)… Una persona impura no puede acercarse al “Dios santo”, y queda – a su vez – separado (temporalmente, mientras dure la impureza) del “pueblo santo”. En el caso concreto de la “lepra” el sacerdote es el que debe “atestiguarla” y excluir de la asamblea al “leproso”; por eso, en caso de curación, es el mismo sacerdote quien debe testimoniar la purificación.

El texto litúrgico, luego de la exposición de la situación y la presentación al sacerdote, presenta solamente dos versículos (vv.45-46) con el aparente objetivo simplemente de ilustrar la vida de exclusión que vivía un leproso. Este debía ser visible por todos ya desde su modo de vestir y no podrá vivir en el “campamento” (más tarde se destacará la imposibilidad del leproso de ingresar a la ciudad “santa” de Jerusalén; es posible que ciudades como Betania fueran – en tiempos de Jesús – lugar de recepción de leprosos [a cargo de esenios] que, incapacitados de entrar en la ciudad, estando en los alrededores pueden - por ejemplo - celebrar la pascua) y cuando ande por los caminos irá gritando su impureza para que nadie se le aproxime y quede a su vez impuro.


Lectura de la primera carta de San Pablo a los cristianos de Corinto     10, 31-11, 1

Resumen: con el criterio de no buscar el propio interés sino el de los demás, Pablo busca que los destinatarios de su misión “se salven” e invita a los lectores a que hagan lo mismo en toda circunstancia como lo hizo Cristo dando su vida por el bien de los débiles.


Pablo está terminando la unidad en la que responde a la pregunta formulada por los corintios sobre la carne ofrecida a los ídolos. La unidad está marcada por la idea de buscar el interés de “los demás” y no el propio (vv.24.33):

  • que nadie procure su propio interés sino el de los demás” (v.24)
  • lo mismo que yo, que me esfuerzo por agradar a todos en todo, sin procurar mi propio interés, sino el de todos para que se salven” (v.33).

En este caso, el interés de los demás es el cuidado de la “conciencia” de los demás (tema importante en la unidad) a fin de que esta no se vea afectada (vv.27-29). 

A modo de síntesis (y puesto que el tema es la comida, si se puede o no participar en donde se come carne que fue ofrecida a los ídolos) señala que lo que hagan (sea que coman, sea que beban) sea “para gloria de Dios”. El contraste parece estar entre dar gloria a Dios o escandalizar a los demás (a su conciencia), sean estos judíos, griegos o miembros de la Iglesia de Dios” (v.32). 

La gloria (doxa) siempre es dada a Dios, o es una manifestación de Dios en la historia. Sin embargo, en los primeros escritos de Pablo (como 1 Tesalonicenses y 1 Corintios) se parece al “honor de es debido a Dios” y también a los seres humanos (1 Tes 2,6; 2,20; 1 Cor 2,7; 15,40…) es más referido al ambiente divino en los escritos posteriores (cf. 2 Cor 3,7-11; 4,15.17; Fil 2,11; 3,21; Rom 5,2; 6,4…). Se trata de que Dios sea reconocido (y honrado) por los demás al ver nuestro obrar. Lo contrario es hacerlos tropezar, escandalizar.

Puesto que en su vida y ministerio Pablo (¡y lo acaba de decir hablando de sí mismo!) busca no su “propio interés” sino el de todos para que se salven, (objetivo principal del ministerio paulino, que los destinatarios “conozcan a Cristo”, es decir la fe) por tanto puede invitar a los lectores a que sean sus imitadores. Así como él imita a Cristo buscando la salvación de todos. La misma idea se encuentra en 4,16 y se trata de una exhortación a seguir el camino que Pablo enseña. El modelo de Cristo es el modelo de quién tanto miró el interés de los demás por encima del propio que dio su vida por los débiles (8,11) ya que “Cristo no buscó su propio agrado” (Rom 15,3).


Evangelio según san Marcos     1, 40-45

Resumen: un leproso pide a Jesús ser purificado. Tocándolo Jesús logra la purificación de parte de Dios mostrando que el Reino que predica busca la inclusión de aquellos que el sistema religioso dejaba afuera.


Luego de presentar un “día en el ministerio de Jesús”, Marcos comienza a mostrar una serie de hechos de Jesús en los que entrará en conflicto con diversas estructuras religiosas de Israel. Todos estos hechos se ven litúrgicamente interrumpidos por la cuaresma que comienza el próximo domingo [en realidad, el miércoles de Ceniza]; el tiempo “durante el año” continuará recién el 10 de junio (domingo 10º, con lo que los domingos 7º a 9º quedan omitidos este año, es decir los capítulos 2,1-3,19 de Marcos). 

El texto nos presenta un “leproso” – una especie de ‘muerto en vida’ – que se “acerca” a Jesús y se pone de rodillas y le “suplica” (parakalôn). Lo que el leproso (a distancia, como corresponde) dice a Jesús es que si quiere (thelô) puede “limpiarlo” (katharizô) (v.40). Ya hemos señalado (primera lectura) que en el caso de la lepra el tema no es tanto la enfermedad cuanto la pureza (el verbo limpiar, katharizô se encuentra x28 en Lev 13 y 14 y x4 en 2 Re 5, siempre en referencia a la lepra). Lo que el leproso pide es la limpieza, por tanto algo ritual. Que este es el tema central de la unidad viene manifestado en que el verbo se repite, a continuación otras dos veces: “queda limpio” (v.41; la voz pasiva puede indicar que Dios es quien lo limpia) – “quedó limpio” (v.42) y es enviado a hacer la ofrenda por la “limpieza” (v.44) (fuera de esta unidad en Marcos sólo se encuentra en 7,19 para referir a la pureza de los alimentos, también en sentido ritual). 

El texto está enmarcado en dos repeticiones:

Llegó (erjetai)...       puedes (v.40)
Se fue (exelthon)… no podía (v.45)

La purificación no es narrada más que a partir del efecto (quedó limpio) pero señala que Jesús “lo tocó”, algo expresamente vedado ante un impuro ya que la impureza se transmite por contacto (ver Lev 5,2; 22,5; Núm 19,22; Lam 4,15). De este modo Jesús queda impuro, pero no es ese el centro del relato ni lo importante. Lo que cuenta es la persona, Jesús no permanece indiferente ante su exclusión; no es la “religión” sino la “inclusión” lo que manifiesta el reino de Dios y el Dios del reino para Jesús. La frase “puedes (dynasailimpiarme” es interesante ya que el término suele usarse para señalar que Jesús “puede” hacer cosas que no son posibles a los humanos (3,27; 5,3; 8,4.22-23.28-29) pero son posibles para Dios (9,3; 10,26). El uso de la voz pasiva - como se dijo - nos remite a Dios como el que provoca la purificación.

Un tema debatido es de crítica textual, ¿qué dice el texto? ¿Cómo reacciona Jesús ante el pedido del leproso? Algunos manuscritos dicen que Jesús se “encolerizó” mientras otros afirman que se “compadeció”. Si bien los términos son muy diferentes en griego: orgistheis y splagjnistheis respectivamente, no son tan diferentes en un probable original arameo del relato (ethra‘em y ethraham respectivamente). En el primero de los casos, el enojo de Jesús estaría dado por el poder de la impureza que excluye de la vida al leproso, en el segundo de los casos, la compasión provoca la actitud positiva de Jesús hacia el leproso. Es preciso afirmar que ambas lecturas son probables, y los autores y estudiosos dudan entre ambas, aunque la liturgia ha preferido “compasión”. De hecho es frecuente que Jesús frente al dolor o sufrimiento se mueve por la “compasión” y obra un milagro, un signo del reino. El verbo splagjnizomai – el que se ha aceptado – tiene su raíz en las splgjna, que son las “entrañas” (cf. Hch 1,18). Puesto que en la mentalidad bíblica la sede del amor son las entrañas (y no el corazón), es razonable que con frecuencia las traducciones castellanas, allí donde el griego dice splagjna – entrañas se prefiere traducir por “corazón” (cf. 2 Cor 6,12; 7,15; Fil 1,8; Flm 7.12.20; 1 Jn 3,17), es interesante el uso de “entrañas de misericordia” (cf. Lc 1,78; Col 3,12).

Como corresponde a la purificación, el sacerdote debe atestiguarla para permitir la reinserción del leproso, sin embargo aquí Jesús afirma para que “les sirva de testimonio”. Aparentemente se refiere a que la purificación les “sirva” a los sacerdotes como testimonio que Jesús es el agente del reino, que purifica al que había sido leproso (mientras los sacerdotes sólo pueden atestiguar). Y a su vez de que Jesús viene a presentar un modo diferente de relación con Dios que no se nutre de una “religión” de exclusión sino de misericordia. El gesto de “tocar” sin duda refuerza la centralidad en la persona que el reino que Jesús predica quiere mostrar y “atestiguar”.

Un elemento característico de Marcos y que aquí encontramos por vez primera es lo que se ha llamado el “secreto mesiánico”, es decir el mandato de Jesús a los que se han visto beneficiados por un milagro  de que no lo divulguen. El sentido parece semejante a lo que hemos señalado ante los demonios que confiesan quién es Jesús. Jesús no quiere ser reconocido como un mesías de milagros y poder sino aceptado en la cruz.  Que trasciendan sus milagros sólo sirve para confundir; de hecho, si bien es cierto que la fama crece y cada vez son más los que lo siguen, en el momento de la cruz todos – incluso los más cercanos, con la excepción de unas pocas mujeres – todos lo abandonan y dejan solo lo cual revela que no han entendido su mesianismo a pesar de un primer momento multitudinario.


martes, 2 de febrero de 2021

Video con comentario al Evangelio del domingo 5º "B"

 Video con comentario al Evangelio del domingo 5º "B"





también puede verse en 

https://youtu.be/fzZ2KYGrZSo


Eduardo

Comentario domingo 5B

 Para anunciar el Reino y hacerlo llegar a todos ha venido Jesús

DOMINGO QUINTO - TIEMPO DURANTE EL AÑO - "B"


Eduardo de la Serna



Lectura del libro de Job     7, 1-4. 6-7

Resumen: Job se dirige a Dios destacando el sinsentido de su vida ya que no tiene momentos de alivio y parece una muerte anticipada.

Luego de una introducción narrativa, el libro de Job presenta, poéticamente, un extenso diálogo entre Job y sus amigos alternando la intervención de uno y la respuesta de Job en (aparentemente) tres ciclos de intervenciones. Como se sabe, Job ha padecido el despojo de sus bienes, la muerte de sus seres queridos y padece, además, una enfermedad insoportable. Todo parece indicar, para la teología tradicional (representada por los amigos) que Dios castiga a Job por sus pecados cometidos. El lector sabe bien que eso no es así. El primero de los amigos (Elifaz, de Temán, caps. 4-5) interviene según su teología y Job responde (caps. 6-7). Es a esta respuesta que pertenece la sección litúrgica. 

A modo de lamentación Job describe la situación humana mirada sin esperanza, dirigido hacia el Sheol en un texto que tiene a Dios por destinatario (la expectativa o confianza en una vida después de la muerte, la resurrección, no está presente en este libro; es más tardía en la teología judía).

El texto remarca una serie de oficios duros que tienen remansos de descanso o placer: la milicia, el esclavo, el jornalero. Job, en cambio, en su terrible situación no tiene siquiera ese momento. ¿Qué estímulo puede esperar el sufrimiento constante y sin sentido? Lo que Job puede dejar en herencia es una vida vacía y sin sentido.

El v.4 – que por su semejanza con el Evangelio parece ser la razón de su incorporación en la liturgia (acostarse, levantarse)), es bastante semejante al Salmo

Job 7,4
Sal 77,3-5
Al acostarme, digo: «¿Cuándo llegará el día?» Al levantarme: «¿Cuándo será de noche?», y hasta el crepúsculo cansado estoy de sobresaltos.
En el día de mi angustia voy buscando al Señor, por la noche tiendo mi mano sin descanso, mi alma el consuelo rehúsa. 4 De Dios me acuerdo y gimo, medito, y mi espíritu desmaya. 5 Los párpados de mis ojos tú retienes, turbado estoy, no puedo hablar 

El v.5, que se asemeja bastante a una situación de sepultura es omitido por el texto litúrgico. La situación de Job es una “muerte anticipada”. La vida Job la vislumbra como un telar (v.6) al que se añaden líneas constantemente, pero que no verá su final porque la trama será truncada. Ante esta situación, como ocurre en muchos Salmos se dirige a Dios diciéndole: “recuerda” (Sal 125,6-7; 74,2.18; 89,51; 119,49; 132,1; 137,7) pero la vida es mirada como un “soplo” (cf. Is 41,29; 44,22; Sab 2,4), Job es “mirado”, pero casi es inexistente o invisible (vv.8-9).


Lectura de la primera carta de san Pablo a los cristianos de Corinto     9, 16-19. 22-23

Resumen: en un mundo que se guía por la retribución y la paga, Pablo voluntariamente elige predicar gratuitamente y sin paga el Evangelio, aunque lo critiquen por ello. Su paga es la misma participación de su vida en el Evangelio.


El capítulo 9 de la Primera carta a los Corintios parece romper el hilo conductor que encontramos en 8 y 10 sobre la comida ofrecida a los ídolos. Es posible que Pablo mismo lo haya añadido en un segundo momento ya que el tema parece ser la libertad y el ejercicio del apostolado: ¿No soy yo libre? ¿No soy yo apóstol? (9,1). Algunos parecen cuestionar a Pablo negando que sea verdadero apóstol (v.2: “si para otros yo no soy apóstol…”). ¿Cuál es el motivo de semejante negativa? El hecho de que Pablo predique gratuitamente el Evangelio sin pedir nada a la comunidad; por el contrario, aunque tiene derecho a ser mantenido por la comunidad (derecho a “comer y beber”), tanto él como una mujer como llevan los demás misioneros (vv.4.5) él ha escogido trabajar para mantenerse y no pedir nada a cambio. El problema, para los adversarios, es que Jesús había dicho que “a donde vayan… Coman y beban lo que tengan, porque el obrero merece su salario” (Lc 10,7; un texto Q). Si Pablo no hace lo que Jesús dijo, es porque no es verdadero apóstol, evidentemente. Pablo en cambio se guía por otro criterio: en primer lugar, que no se trata de un deber del apóstol, sino de un derecho. Derecho al cual él voluntariamente renuncia. 

Una nota sobre Pablo y el trabajo: Como es sabido, Pablo trabaja expresamente en las regiones donde predica. Su trabajo, fabricar y restaurar carpas, le permite predicar mientras lo desempeña. No es casualidad, seguramente, que Pablo escoja puertos o cruces de vías romanas para detenerse, lugares donde las carpas pueden repararse. Basta pensar que un camello recorre unos 30 kms diarios. Los mercaderes deben, entonces armar y desarmar decenas de veces las carpas en el trayecto hacia los puertos donde descargan su mercadería. Esto no se hace tan rápidamente como en nuestros días. Y luego se ha de cargar nuevamente la caravana para emprender el regreso. Es el momento oportuno para reparar carpas. Como vemos, Pablo predica mientras lo hace con lo que nuevos convertidos se dirigen con destino desconocido donde irán propagando el Evangelio. Por otra parte, es probable que la predicación en el mundo urbano, a diferencia de la predicación en ambientes campesinos que Jesús realiza, también lleve a Pablo a ver que el trabajo y no la búsqueda de ser mantenidos es más eficaz para la evangelización. Finalmente hay un elemento “sospechoso”: Pablo no manifiesta problemas en recibir dinero de otras comunidades, pero no quiere saber nada de hacerlo de los corintios. Parece que a “otras iglesias” si les aceptó dinero (2 Cor 12,13), es más, los macedonios – que son notablemente pobres, cf. 2 Cor 8,2 – lo han ayudado (2 Cor 11,9) cosa que también hicieron en la misión a Tesalónica (Fil 4,16); en cambio, Corinto (que además tiene gente de dinero en el seno de la comunidad, cf. 1 Cor 1,26; 11,21; Rom 16,24) parece ser diferente y Pablo pareciera no querer recibir dinero de ellos (la importancia del tema del dinero en 2 Corintios parece importante para comprender el tema).  Su propio trabajo manual pareciera para Pablo una suerte de “sacramento” de la gratuidad de la predicación y la gracia.

La necesidad imperiosa, el estar forzado quizás pueda entenderse en la misma clave de Jeremías que intenta apagar la palabra de Dios pero “había en mi corazón algo como fuego ardiente, prendido en mis huesos y aunque yo trabajaba por ahogarlo no podía” (20,9)

Evangelizar para él es una misión, una “responsabilidad”, un “deber” (vv.16.17). Y poder predicar es en sí mismo, para Pablo su “recompensa” o “pago” (misthós). El que trabaja merece su paga y esta es consecuencia del primero (cf. Rom 44; 1 Cor 3,8.14); si lo hago “voluntariamente” (hekôn) tengo derecho al pago (misthós), si lo hago “involuntariamente” (ákôn) es una administración (oikonomía) que me fue confiada (v.17). ¿Cuál es entonces mi pago (misthós; al que no tiene derecho)? Evangelizar gratuitamente (adápanos, única vez en la Biblia) poniendo el evangelio sin hacer uso del derecho mío en el evangelio (traducción literal que permite notar la centralidad del Evangelio para Pablo y mostrando que predicar es la recompensa-pago que él recibe por hacerlo gratuitamente. Un esclavo, por ejemplo, recibe un encargo administrativo de su patrón, y no puede esperar ninguna paga por haberlo realizado. Pablo pasa imperceptiblemente de la jactancia (kaujaomai) a la paga. Y su paga es no recibir paga. En un mundo de patronazgo, y de importancia dada a la retribución, no aceptar paga o renunciar al derecho de ser mantenido, por otra parte da a Pablo una enorme libertad en el seno de la comunidad. Y eso él mismo quiere destacarlo.

A continuación Pablo destaca esquemáticamente su ministerio con una serie de contrastes estructurados de modo concéntrico:

a.- libre de todos… esclavo de todos… para ganar a los que más pueda
b.- con los judíos, judío para ganar a los judíos
c.- con los que están bajo la ley, como quien está bajo la ley – aun sin estarlo – para ganar
c’.- con los que están sin ley, como quien está sin ley  para ganar – no estando yo sin ley
b’.- débil con los débiles para ganar a los débiles
a’.- me he hecho todo a todos para salvar a toda costa a algunos

La importancia de la dedicación de Pablo al anuncio del Evangelio a todos y su libertad, el objetivo de “ganar”, que en la última frase se resume como “salvar”. Con cierta frecuencia, además de “ganar”, lo contrapuesto de “perder” no es “buscar” sino “salvar” (“quien pierda su vida la salvará”, Mc 8,35; cf. Lc 6,9; 1 Cor 1,18; 2 Cor 2,15; Sgo 4,12). El objetivo de la evangelización para Pablo son los destinatarios de la predicación, su meta es que se salven – ganar a los más posibles. Y de ese modo Pablo es “partícipe” del Evangelio, buena noticia, y puede “ganar a Cristo” (Fil 3,8).


Evangelio según san Marcos     1, 29-39

Resumen: Marcos nos presenta un día en el ministerio de Jesús lleno de pequeñas imágenes que muestran como a “todos” llegan los beneficios de su predicación y la vida que trae.


Después de la presentación general del Evangelio y el llamado de los primeros discípulos, Marcos presenta a sus lectores “un día en la vida de Jesús”. Un sábado. Como hemos visto la semana pasada, este comienza con la expulsión de un demonio en la sinagoga. El día continúa en la lectura de hoy donde se destacan los momentos del día: “cuando sale de la sinagoga” (v.29), “al atardecer” (v.32), “de madrugada” (v.35) finalizando con un sumario: “y recorrió toda Galilea” (v.39). Como hechos concretos sólo tenemos la curación de la suegra de Simón (vv.29-31) ya que el resto son más bien generalidades (algo muy frecuente en Marcos), e incluso sumarios (v.34.39).

La curación de la suegra de Simón tiene algunas características interesantes. Se trata de un milagro que podemos calificar de “particular” (otro, la resurrección de la hija de Jairo, si bien ocurre en el interior de la casa, luego se manifiesta a todos (5,39-43). Los cuatro discípulos recién llamados al seguimiento son mencionados: la casa es de Simón y Andrés, y se dirige a ella, a la salida de la sinagoga, con Juan y Santiago. Lo que nos dice el texto de la suegra de Simón es que “yacía afiebrada”. La imagen de una persona acostada (el verbo “yacer”, katákeimai, se utiliza en varios sentidos, desde estar “recostado en la mesa” cf. 2,15; 14,3, hasta un paralítico en su camilla, cf. 2,4) por estar “afiebrada” y que es curada volvemos a encontrarla en Hch 28,8, pero aquí Pablo “impone las manos” para lograr la curación. Jesús levanta (êgeiren) a la mujer yaciente “tomándola de la mano” (kratêsas tês jeirós). Esta imagen volvemos a encontrarla en Marcos en 5,41: Jesús toma de la mano a la hija de Jairo, y le dice que se “levante” (égeire) y en 9,27 ante el endemoniado que deja al niño duro “hasta el punto que muchos decían que había muerto” (v.26) que Jesús lo “levanta” (êgeiren) tomándolo de la mano. En Marcos, entonces, ambas elementos se reúnen: Jesús toma de la mano a alguien que está “como muerto” (o muerto) y lo “levanta”. 

El verbo levantarse (egeirô) es un verbo muy frecuente en los Evangelios, y se aplica incluso para levantarse de la cama (4,27) o de haber dormido (4,38), pero también se habla del paralitico yaciente (2,9.11), del mendigo sentado (10,49), de “levantarse (en armas)” (13,22) y de la resurrección (6,14.16; 12,26; 14,28; 16,6). El contexto de la enferma acostada puede decir simplemente que se levantó por haber sido sanada, pero el uso de “tomar de la mano” y “levantar” a quienes están en relación a la muerte (muertos, tenidos por muertos o “yacientes”) puede también destacar que Jesús “levanta” a la humanidad moribunda, que la resucita. En “un día en la vida de Jesús”, presentarlo como aquel que “nos resucita” bien puede ser parte del mensaje central del Evangelio y le da un “plus de sentido” a un milagro realizado “en privado”.

El hecho de que, levantada, la mujer se pone a servirlos puede querer indicar simplemente que la curación es real (como cuando Jesús pide que den de comer a la niña muerta, 5,43) y no una ilusión (cf. Lc 23,43). 

Así presentado el texto nos señala que Jesús solía curar enfermos, expulsar demonios (vv.32.34.39), hacía oración (v.35) y predicaba (v.38). Ya que “su fama se extendió por todas partes en la región de Galilea” (v.28) le llevaban “todos los enfermos y endemoniados” (v.32) y la “ciudad entera estaba agolpada a la puerta” (v.33), cuando se retira “todos lo buscan” (v.37) y Jesús se dirige también “a los pueblos vecinos” (v.38) y recorre “toda Galilea” (v.39); es interesante notar la frecuencia de la totalidad en el texto. El que toma la iniciativa de “perseguir” (katadiôkô, única vez en el NT) a Jesús es “Simón y los que estaban con él”, que por el contexto parecieran Andrés, Santiago y Juan, los únicos discípulos que hasta ahora conocemos.


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