jueves, 9 de agosto de 2018

Sacheri y Angelelli


Sacheri y Angelelli


                                                                                                                 Eduardo de la Serna



Aprovechando la “libertad” que le da no tener que estar en estricta comunión con el Papa y la Iglesia Argentina, el obispo emérito de La Plata, Héctor Aguer manifestó, en una reciente carta de Lectores al “eminentísimo” diario La Nación su solidaridad con el mismo a las críticas por la inminente beatificación de monseñor Angelelli, mártir.

Allí dice varias cosas, a las que remito. Por ejemplo, afirma que escuchó lo que decía monseñor Witte afirmando que se había tratado de un accidente (cosa que nadie niega: sabemos que Witte decía eso. Lo que negamos es la veracidad de ese dicho). Pero – como el título lo afirma – se pregunta por qué no se reconoce el martirio (¿en lugar del de Angelelli?) de Carlos Sacheri, asesinado por el ERP. Y concluye, en clara crítica al Papa, que este reconocimiento de martirio sería “eclesiásticamente incorrecto” (se refiere incorrecto en la Iglesia de Francisco, no en la de Juan Pablo o Benito, por cierto).

Es sabido que Sacheri era un “abanderado” de la derecha católica a la que Aguer firmemente adscribe; como lo era Jordán Bruno Genta, también asesinado por el ERP (ambos en 1974); ambos discípulos de Julio Menvielle a quién también Aguer frecuentaba. Es razonable, entonces, que este cruel asesinato lo afecte, aunque desconozco si siendo un poderoso arzobispo argentino hizo algo por la beatificación y el reconocimiento martirial de su “amigo”.

En la tradición católica se han reconocido muchos mártires y martirios los cuales, obviamente, no en todos los casos nos “tocan de cerca” y nos aluden (Juan el Bautista, los mártires de Uganda, Maximiliano Kolbe o santa María Goretti, por ejemplo); que se reconozcan sus martirios no implica que sean ejemplos a querer seguir, por cierto.

No veo nada que impida el reconocimiento de martirio de Sacheri si se pudiera investigar con un poco de seriedad su asesinato (cosa que durante mucho tiempo fue casi imposible en el caso de Angelelli por la complicidad de los “amigos de Aguer”). De hecho, cuando se reconoció el martirio por “odio a la fe” de monseñor Romero (otro de los silenciados en tiempos “aguéricos”) se reconoció también el martirio por odio a la fe de tres asesinados por Sendero Luminoso [1], lo que según el principio del emérito sería “eclesiásticamente incorrecto” pero parece no serlo en estos casos. Que no me una nada con Sacheri no significa ni que celebre ni que me alegre su muerte, por lo que no me incomodaría en nada que se reconozca su martirio, aunque – en ese caso – no sería “santo de mi devoción”; se ha canonizado a Escrivá de Balaguer, casi todo es posible. De hecho, como ocurrió en el caso de Angelelli también La Nación publicó (el 23 de diciembre de 2014) una editorial (= sin firma) presentando a Sacheri como “constructor del bien común” [2]. Es coherente con su línea editorial. Por tanto, señor arzobispo emérito, promueva las beatificaciones que desee o le parezcan oportunas; algunos, entre tanto, celebramos las que durante sus tiempos de “Gloria” no nos fueron permitidas.



Dibujo tomado de http://egosumqui.blogspot.com/2010/08/politicamente-incorrecto.html

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