Memoria, Verdad y Justicia. La Biblia y nosotros.
Eduardo de la
Serna
No hace falta
casi señalar que entre el horizonte y el ambiente bíblico y el nuestro la
distancia es abisal, en cultura, en lenguaje, en temáticas.
Es razonable que
desde nuestro “hoy” nos preguntemos qué dice la “Palabra de Dios” sobre Tal o
Cual tema, pero dejando claras las mediaciones y no leer “a la letra” cada
párrafo o cada texto. Cuando hoy ponemos la mirada en los tres términos del
título, es indispensable tener muy presente que no significan lo mismo ayer que
hoy.
No es el caso
presentar un análisis detallado, pero someramente señalemos:
La Memoria en
Israel es constitutiva. El imperativo “¡recuerda!” es frecuente en el Deuteronomio
(7x);
se trata de mirar “delante” el pasado para reconocer el camino; no repetir los
errores y acertar la dirección. Es un criterio normativo que se dirige del ayer
a la vida presente.
La Verdad es
la fidelidad a la palabra (por ejemplo, de Dios). Cuando, por caso, se dice que
“Dios es veraz” se afirma que no se niega a sí mismo; por eso se asemeja a “lealtad”,
y es sinónimo de “fidelidad”, por eso también se “camina en la verdad” (o en la
mentira).
La Justicia es
fidelidad al proyecto de Dios. Un sujeto “justo” es uno que camina los caminos de
Dios, que lo obedece. Ciertamente esto incluye la justicia humana, puesto que
Dios pretende que las personas vivan como hermanos, y no haya violencias,
opresiones o faltas en la relación…
Por tanto, si
hoy queremos mirar la Biblia para iluminar estos caminos hoy difíciles por el
odio y la negación, no está de mas recordar que mirar el pasado es fundamental
para no repetir los errores (y horrores) que marcaron nuestra historia. Es
obvio que los artífices de las violencias de ayer se beneficiarían (y
benefician) de las desmemorias de hoy para aprovecharse, como ayer se
aprovecharon. Tener delante de nuestros ojos ese pasado nos permitirá ponernos
en camino.
Además, es
fundamental, en ese camino, ser fieles a un proyecto que como pueblo nos
constituye, la lealtad a la historia y a nuestra identidad es y debe ser constitutiva,
ciertamente en contraposición a proyectos ajenos a toda vida de hermanos y
hermanas, de solidaridad, de caminar como pueblo…
Y todo esto
como una respuesta existencial a un Dios que se nos muestra en el amor y que, a
su vez, quiere ser reconocido en el amor mutuo de hermanas y hermanos. Ese
camino fiel al proyecto de Dios, que Jesús llamó “reino de Dios” y que se debe
buscar con toda la vida.
Así, teniendo
el pasado por delante [memoria], buscando ser fieles a nuestro proyecto como
pueblo [verdad] y siendo fieles al proyecto de Dios para nosotros [justicia],
podemos encontrar caminos siempre nuevos y siempre fieles. Porque de “camino” y
“caminar” y “caminante” se trata… Ciertamente todo esto se corroe desde la base
(como los pies de barro de la imagen bíblica) cuando faltan estos tres.
Es evidente
que hoy, entre nosotros, estos términos tienen otros significados (no opuestos,
no contradictorios) que no podemos dejar de tener en cuenta, porque es hoy que
vivimos, caminamos y queremos “vivir bien”; pero mirar para otro tiempo y otra
cultura también puede enriquecerlos. De eso se trata. Memoria, verdad y
justicia de ayer… y de ayer para hoy.
Hola, Eduardo. Escuché que te gustan los elefantes. A mí, también. Te dejo un canal que transmite en vivo a esos hermosos bichos (y jirafas) desde Kenia. Abrazo grande.
ResponderBorrarol Donyo Lodge | Wildlife Live Stream – Kenya https://www.youtube.com/watch?v=XsOU8JnEpNM