La mujer del Cantar de los cantares y su compañero
En la Biblia encontramos un libro fascinante – aunque
se lee muy poco en la liturgia – que es el llamado Cantar de los Cantares, es
decir “el canto sublime”. El texto fue leído, mucho tiempo de un modo simbólico
(como, por ejemplo, el encuentro entre el alma y Dios), pero, como veremos, ¡se
trata claramente de un encuentro de amor entre un varón y una mujer.
El libro es casi una obra de teatro, de encuentros y
desencuentros entre una pareja de enamorados. En ella hay cantos y
descripciones de una y otro; a veces canta ella, a veces canta él, y, en
ocasiones con interrupciones de lo que parece ser un coro.
La obra tiene un erotismo muy interesante mostrando
que Dios no está ausente en el encuentro de dos personas que se aman. En muchas
ocasiones hay descripción de los cuerpos (algo que era frecuente en la poética
árabe, por ejemplo) lo
que muestra la fascinación que sienten entre sí los protagonistas de la obra
(descripción del cuerpo de él: 5,10-16; y del cuerpo de ella: 4,1-7; 6,4-9;
7,2-10). Se habla de los dientes, los pechos, el cuello, se compara con
animales, con frutos, con flores, y hay imágenes simbólicas (históricas,
geográficas…) y descripción de los encuentros de ambos (1,12-17; 2,1-7; 3,4;
5,2-5).
El ambiente es claramente campesino, y la pareja
suele encontrarse a solas en los campos (6,2; 7,12). Cuando ambos se dirigen a
la ciudad es que ocurren los desencuentros en los que ella buscan a su amado
(3,1-2; 5,6; 6,1) o incluso con situaciones de violencia contra ella (5,7).
Ella se presenta como “morena y hermosa” (algunas
traducciones dicen “negra pero hermosa” como si ser de tez oscura fuera un
impedimento para la belleza, pero es una cuestión de los traductores), sin
embargo, está sometida a sus hermanos (todo indica que el padre ha muerto, por
lo que ella debe obedecerlos, como debe hacer toda mujer en una familia hasta
“ser entregada” en matrimonio). De hecho, al final ellos, que la consideran todavía
una pequeña, no saben con quién la casarán (8,8-9), a pesar que ella ya ha
experimentado intensamente el amor con su amado, cosa que ellos ignoran.
A lo largo del texto es evidente la relación de amor
que ambos se manifiestan, como algo personal e profundo, lo que parece
contrastar con el amor cortesano de los reyes que utilizan a las mujeres para
su propia satisfacción, pero en los que el amor está claramente ausente
(3,7-10).
En los textos, como es propio de su tiempo, la llama
“amada”, pero también “hermana” (ver
Tobías 7,9.15; 8,4;
10,13 etc.); muchos textos
también indican “novia” o “esposa” (ver 4,8-12; 5,1), lo que no es correcto (no
están casados, como sabemos, y el noviazgo no existía en este tiempo; más
preciso sería traducir “compañera”, por ejemplo); de hecho, el encuentro tiene
una cierta clandestinidad (ver 8,1-2). Para cada uno, el otro o la otra son la
más hermosa o el más hermoso de todos: ella es “hermosa entre las mujeres”
(1,8; ver 4,7; 6,1; etc.; e incluso, “mi perfecta”, 5,2; 6,9), y él, “¡qué
hermoso eres!” (1,16).
Pero la clave de todo está dada por el amor. Él la
llama “amada” 7 veces, y ella a él “amado” 33 veces (es evidente que el relato
está más centrado en la mujer que en el varón) y el término “amor” se encuentra
21 veces. No se trata, entonces, ni de una pareja al estilo de las de las
cortes de los reyes, pero tampoco de la pareja “arreglada” por las familias de
los futuros cónyuges; en esta obra, son dos personas que se eligen mutuamente,
y son el uno para el otra y la otra para el uno (2,16; 6,3). Incluso, uno de
los párrafos más interesantes sobre el amor de toda la Biblia se encuentra en
el final de este texto:
«…el
amor es fuerte como la muerte, la pasión más poderosa que el abismo; Sus dardos
son dardos de fuego, llamaradas divinas. Las aguas torrenciales no podrán
apagar el amor ni extinguirlo los ríos. Si alguien quisiera comprar el amor con
todas las riquezas de su casa, sería sumamente despreciable» (8,6-7)
La pareja ha experimentado el amor intensamente. En ocasiones han debido encontrarse en las afueras de la ciudad para entregarse al amor sin interrupciones, y han dejado, para la historia una de las obras más bellas cantando el encuentro, el reconocimiento mutuo y el amor inextinguible.
Imagen tomada de https://catholicus.eu/la-esposa-del-cantar-de-los-cantares-una-alegoria-de-cristo-y-su-iglesia/
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