jueves, 2 de abril de 2026

La mujer del Cantar de los cantares y su compañero

La mujer del Cantar de los cantares y su compañero

 

Eduardo de la Serna



En la Biblia encontramos un libro fascinante – aunque se lee muy poco en la liturgia – que es el llamado Cantar de los Cantares, es decir “el canto sublime”. El texto fue leído, mucho tiempo de un modo simbólico (como, por ejemplo, el encuentro entre el alma y Dios), pero, como veremos, ¡se trata claramente de un encuentro de amor entre un varón y una mujer.

El libro es casi una obra de teatro, de encuentros y desencuentros entre una pareja de enamorados. En ella hay cantos y descripciones de una y otro; a veces canta ella, a veces canta él, y, en ocasiones con interrupciones de lo que parece ser un coro.

La obra tiene un erotismo muy interesante mostrando que Dios no está ausente en el encuentro de dos personas que se aman. En muchas ocasiones hay descripción de los cuerpos (algo que era frecuente en la poética árabe, por ejemplo) lo que muestra la fascinación que sienten entre sí los protagonistas de la obra (descripción del cuerpo de él: 5,10-16; y del cuerpo de ella: 4,1-7; 6,4-9; 7,2-10). Se habla de los dientes, los pechos, el cuello, se compara con animales, con frutos, con flores, y hay imágenes simbólicas (históricas, geográficas…) y descripción de los encuentros de ambos (1,12-17; 2,1-7; 3,4; 5,2-5).

El ambiente es claramente campesino, y la pareja suele encontrarse a solas en los campos (6,2; 7,12). Cuando ambos se dirigen a la ciudad es que ocurren los desencuentros en los que ella buscan a su amado (3,1-2; 5,6; 6,1) o incluso con situaciones de violencia contra ella (5,7).

Ella se presenta como “morena y hermosa” (algunas traducciones dicen “negra pero hermosa” como si ser de tez oscura fuera un impedimento para la belleza, pero es una cuestión de los traductores), sin embargo, está sometida a sus hermanos (todo indica que el padre ha muerto, por lo que ella debe obedecerlos, como debe hacer toda mujer en una familia hasta “ser entregada” en matrimonio). De hecho, al final ellos, que la consideran todavía una pequeña, no saben con quién la casarán (8,8-9), a pesar que ella ya ha experimentado intensamente el amor con su amado, cosa que ellos ignoran.

A lo largo del texto es evidente la relación de amor que ambos se manifiestan, como algo personal e profundo, lo que parece contrastar con el amor cortesano de los reyes que utilizan a las mujeres para su propia satisfacción, pero en los que el amor está claramente ausente (3,7-10).

En los textos, como es propio de su tiempo, la llama “amada”, pero también “hermana” (ver Tobías 7,9.15; 8,4; 10,13 etc.); muchos textos también indican “novia” o “esposa” (ver 4,8-12; 5,1), lo que no es correcto (no están casados, como sabemos, y el noviazgo no existía en este tiempo; más preciso sería traducir “compañera”, por ejemplo); de hecho, el encuentro tiene una cierta clandestinidad (ver 8,1-2). Para cada uno, el otro o la otra son la más hermosa o el más hermoso de todos: ella es “hermosa entre las mujeres” (1,8; ver 4,7; 6,1; etc.; e incluso, “mi perfecta”, 5,2; 6,9), y él, “¡qué hermoso eres!” (1,16).

Pero la clave de todo está dada por el amor. Él la llama “amada” 7 veces, y ella a él “amado” 33 veces (es evidente que el relato está más centrado en la mujer que en el varón) y el término “amor” se encuentra 21 veces. No se trata, entonces, ni de una pareja al estilo de las de las cortes de los reyes, pero tampoco de la pareja “arreglada” por las familias de los futuros cónyuges; en esta obra, son dos personas que se eligen mutuamente, y son el uno para el otra y la otra para el uno (2,16; 6,3). Incluso, uno de los párrafos más interesantes sobre el amor de toda la Biblia se encuentra en el final de este texto:

«…el amor es fuerte como la muerte, la pasión más poderosa que el abismo; Sus dardos son dardos de fuego, llamaradas divinas. Las aguas torrenciales no podrán apagar el amor ni extinguirlo los ríos. Si alguien quisiera comprar el amor con todas las riquezas de su casa, sería sumamente despreciable» (8,6-7)

La pareja ha experimentado el amor intensamente. En ocasiones han debido encontrarse en las afueras de la ciudad para entregarse al amor sin interrupciones, y han dejado, para la historia una de las obras más bellas cantando el encuentro, el reconocimiento mutuo y el amor inextinguible.


Imagen tomada de https://catholicus.eu/la-esposa-del-cantar-de-los-cantares-una-alegoria-de-cristo-y-su-iglesia/

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