jueves, 23 de julio de 2026

Estéfanas, un colaborador

Estéfanas, un colaborador

Eduardo de la Serna



Una comunidad antigua que nos es bastante conocida es la de Corinto. Pablo les escribe varias cartas y, sabemos, es una que fue fundada por el mismo Apóstol. Él se dirige hacia el sur de Grecia y viniendo de Macedonia pasa por Atenas para llegar a Corinto, una importante ciudad portuaria (en realidad tiene dos puertos) en la provincia de Acaya. Sabemos que, allí, desplegó su predicación como lo hacía habitualmente, es decir, iría a la sinagoga, pero a su vez predicaba mientras trabajaba en la confección de carpas. Dedicado, como siempre, a la predicación, si bien daba muchísima importancia al bautismo, no solía ser él mismo quien lo administrara. Sabemos, además, que Pablo tuvo algunos conflictos con algunos de la comunidad, y que viajó allí varias veces, en algunos casos, permaneciendo bastante tiempo.

Y sabemos que uno de los primeros en incorporarse al movimiento de Jesús en esa ciudad, fue Estéfanas (1 Cor 16,15; algunas Biblias ponen Esteban, pero esto es impreciso ya que hay otro cristiano con ese nombre y se presta a confusión). Su conversión, y la de toda su familia, los puso al servicio dedicado de la comunidad naciente, e, incluso, contra su costumbre, ellos sí fueron bautizados por Pablo (1 Cor 1,16).

Una vez que Pablo se alejó de la ciudad surgieron (como ocurre también en muchas otras comunidades) temas que hacían necesaria la consulta con el Apóstol, y, los corintios, entonces, le escriben una carta (ver 1 Cor 7,1) a Pablo que estaba en Éfeso (ver 1 Cor 16,8) con una serie de consultas. Como en aquel tiempo no existia el correo, este escrito es llevado, precisamente, por Estéfanas, en compañía de otros dos miembros de la comunidad: Fortunato y Acaico (1 Cor 16,17). Pablo, que responde a los interrogantes que le han formulado (y esa será la parte central de la que conocemos como Primera carta a los Corintios) aprovecha para insistirles a los corintios que estén “sometidos” a esta familia y también a aquellos que, como ellos, “colaboran y trabajan” por el Evangelio (1 Cor 16,16). Los corintios son bastante superficiales y suelen encontrar siempre motivos de divisiones y conflictos – como se ve en toda la carta en diferentes ocasiones – y Pablo pretende señalar aquí un criterio: “someterse a los evangelizadores”.

Es simpático el hecho de que, como puede verse en 1 Cor 1,14 Pablo quiere destacar que fueron apenas un puñado de corintios los que él bautizó (porque lo que importa es el nombre de Cristo, por cierto, y no el de Pablo). Pablo está dictando la carta a un escriba y dice que no “bauticé a ninguno de ustedes fuera de Crispo y Gayo”. Estéfanas está con él, a su lado, y lo corrige, por lo que Pablo debe rectificarse: “¡Ah, sí! también bauticé a la casa (la familia) de Estéfanas” (1 Cor 1,16).

Seguramente Estéfanas con sus compañeros, luego llevó la respuesta de Pablo a la comunidad, la que, como dijimos, constituye nuestra actual Primera carta a los Corintios. Obviamente, esta carta fue bien recibida (a pesar de los grupos críticos de Pablo que hay en la comunidad) y, con el tiempo, fue parte del cuerpo de epístolas de Pablo que, ya desde muy antiguo, empezaron a ser tenidas como “escrituras”, es decir, como inspiradas por Dios para las comunidades (ver 2 Pedro 3,15). Las crisis, las dificultades, o incluso los conflictos internos, no impidieron que Pablo y su grupo, entre los que sobresale Estéfanas en Corinto, colaboraran y trabajaran por el Evangelio y por el bien de la comunidad y, así, la Palabra de Dios fuera creciendo y dando fruto.


Imagen tomada de https://biteproject.com/como-se-escribieron-las-cartas-del-nuevo-testamento/

 

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Cualquiera puede comentar y no será eliminado, aunque no este de acuerdo con lo dicho, siempre que sea respetuoso (caso contrario, será borrado). Pero habitualmente no responderé los comentarios, ni unos ni otros, para no transformar este blog en un foro. De todos modos, podrán expresar su opinión.