domingo, 22 de mayo de 2016

¿Curas desobedientes?

 ¿Curas desobedientes?


Eduardo de la Serna



Parece que el grupo de curas en Opción por los pobres, con nuestras intervenciones, como grupo o individualmente, estamos molestando: en los comentarios en las redes sociales arrecian los “trolls”, es decir personajes (habitualmente ficticios) que sólo pretenden crear malestar, confundir, cambiar el eje…; en cierta prensa – particularmente una – se intenta por todos los medios desprestigiarnos:

  • Son curas “marginales”
  • No son representativos
  • No tienen delegación


Se me ocurren muchas cosas para comentar sobre esto, pero quisiera ir a lo que me parece el nudo de esta cuestión.

Muchos periodistas, creo que casi todos con contadísimas excepciones, no entienden prácticamente nada al entrar en terreno eclesial, y – lamentablemente – no hacen habitualmente ningún intento por lograrlo. Entonces, desde su mirada, la Iglesia se parece más a un cuartel, donde rige una “obediencia” vertical e incuestionable, que a una comunidad de hermanos.  A esto le añaden imágenes como que el papa o los obispos son los “jefes” o la “máxima autoridad” cosa que queda reflejada cuando al hablar, por ejemplo, un obispo dicen “la Iglesia dice…”.

No conformes con ensuciar la figura del Papa porque no entra en sus esquemas preconcebidos y le envía un rosario a Milagro Sala o porque invita a Hebe de Bonafini, porque afirma que “este sistema mata” o con que no pagar justamente a los trabajadores “es pecado mortal”, muchos medios pretenden llevar obispos “para su molino” (y debemos reconocer que en algunos casos no les ha de resultar demasiado difícil lograrlo).

Según Alfredo Leuco los obispos le dijeron al presidente que yo soy “un cura marginal” (un verdadero halago, por cierto). Más tarde la productora de Guillermo Lobo me llamó para hablar de un tema y toda la conversación (o ataque) giró por otro lado sin ni siquiera una mínima referencia a lo acordado. Ahora, Sergio Wiñasky intentó que el obispo Jorge Lozano – al que confundió con presidente de la Conferencia Episcopal Argentina – fuera crítico del grupo de curas distorsionando lo que dijimos en nuestra carta 7 sobre la “persecución cinematográfica” a Lázaro Báez. Monseñor Lozano respondió algo evidente: que hablamos a modo personal y que no tenemos delegación, lo cual es absolutamente cierto. Los curas tenemos plena libertad para reunirnos, reflexionar y opinar; y no necesitamos delegación, por cierto. Sólo es nuestro deber vivir, actuar y hablar “en comunión” con la Iglesia (algo que expresamente decimos en la misma carta 7). Y acá está el tema: ¿qué relación hay entre “obediencia” y “comunión”?

Para empezar señalemos que la primera obediencia que debemos es, ante todo, a la conciencia.

"Aún por encima del Papa como expresión de lo vinculante de la autoridad eclesiástica se halla la propia conciencia, a la que hay que obedecer la primera, si fuera necesario incluso en contra de lo que diga la autoridad eclesiástica. En esta determinación del individuo, que encuentra en la conciencia la instancia suprema y última, libre en último término frente a las pretensiones de cualquier comunidad externa, incluida la Iglesia oficial, se halla a la vez el antídoto de cualquier totalitarismo en ciernes y la verdadera obediencia eclesial se zafa de cualquier tentación totalitaria, que no podría aceptar, enfrentada con su voluntad de poder, esa clase de vinculación última"  (J. Ratzinger).
Además de la conciencia, ante todo está lo que “Dios dice”. Creer que el “jefe de la Iglesia” es el Papa manifiesta una supina ignorancia para los creyentes. Sin duda alguna la máxima autoridad de la Iglesia la constituye el Espíritu Santo. Y para graficar esto, me permito una nueva referencia:

En mayo de 1431 “la Iglesia” en su tribunal de la Inquisición condenaba a una muchacha pobre e iletrada. Ella afirmaba que Jesús, personalmente, le había hecho un encargo que “la Iglesia” rechazaba, especialmente impulsada por la facultad de teología más importante de entonces, la de París. Ella afirmaba que estaba plenamente dispuesta a obedecer a la Iglesia, pero “antes” debía obedecer a Jesús. La pena para Juana de Arco fue la hoguera. La posterior rehabilitación y tardía canonización de Juana es una clara manifestación de lo que la misma Iglesia dice sobre este tema.

La Iglesia misma, y cada miembro, empezando por el Papa debe también él ser “fiel a la Iglesia”, no es “la Iglesia”. La imagen absolutista de “l´État c’est moi” no es coherente con ninguna sana teología eclesiástica (o eclesiología).

La obediencia a la conciencia, al Espíritu Santo, a Dios mismo que se ha revelado es el punto de partida indefectible. Tanto, que se ha dicho que la misma Iglesia debe “convertirse al reino de Dios”. El “reino es el único absoluto” (Pablo VI), no la Iglesia. Los que caminamos dentro de la Iglesia creemos que ésta es el ámbito en el que podemos desplegar, buscar, encontrar la voluntad de Dios, que es su reino (así hay que entender la afirmación “Creo en la Iglesia”, “en” como “ámbito” de fe, no como “objeto” de fe, ya que éste solamente lo es Dios; tenemos “la fe de la Iglesia”).

¿Cómo pretenderían algunos dizque periodistas, que parecen más operadores o lobistas, que vivamos nuestra fe? Jesús nos dice que vino a “anunciar el evangelio a los pobres”, y nosotros, como curas que caminamos y vivimos en medio de los pobres (sin pretender tener el monopolio de eso, pero sí reconociendo nuestra propia identidad) vemos que hubo momentos en los que los pobres fueron mucho menos pobres, y que en el presente – con las políticas que el gobierno de los ricos y para los ricos está aplicando – los pobres están siendo cada vez más; más pobres y más los pobres. Lo nuestro no es – de ninguna manera – una actitud “política partidaria”. Al salir del programa Minuto 1 el diputado oficialista Arenaza me dijo “muy parcial lo suyo, padre”. No sabía que me estaba halagando. Ser parciales en favor del pobre se asemeja bastante a lo que nos piden los Evangelios y la Biblia toda. Si estamos de acuerdo con políticas o si nos enfrentamos a otras no es por adherir a un partido, sino por “tomar partido” en favor de los pobres. Nuestras cartas, por ejemplo, no son “contra el gobierno”, son en favor de los pobres. Pero creemos firmemente que las políticas aplicadas, los hechos a los que hacemos referencia, se oponen a los pobres. Nosotros no somos “oposición”, el problema es que las políticas aplicadas “se oponen a los pobres”, y allí estamos nosotros. Sencillamente. Por obediencia, precisamente; a Jesús y a la misma Iglesia.



Dibujo tomado de blogs.periodistadigital.com

martes, 17 de mayo de 2016

Comentario Santísima Trinidad C

 Descubriendo a Dios en su obrar entre nosotros

SANTÍSIMA TRINIDAD (ciclo “C”)

Eduardo de la Serna




Como es sabido, en la liturgia hay celebraciones que podríamos llamar “continuadas” y otras que podemos calificar de “temáticas”. Es decir: los domingos llamados “durante el Año” son domingos donde la lectura del Evangelio va continuando domingo a domingo (con algunas omisiones, debemos decirlo). También continúa la segunda lectura, que por lo general es independiente del Evangelio, mientras que la primera lectura – por lo general del Antiguo Testamento - se ha escogido en función del Evangelio. Por otra parte, hay celebraciones en las que se rompe la continuidad ya que se celebra un “tema” (sea un tema teológico-litúrgico, como es el día de hoy, o sean temas varios, como puede ser la celebración de santos, por ejemplo). Valga esta introducción ya que las lecturas han sido escogidas con motivo de la celebración de la Santísima Trinidad, pero la Trinidad, tal como la entendemos en nuestra vida eclesial, no se encuentra en la Biblia. Es decir: hay muchos elementos bíblicos que han conducido al reconocimiento de la Santísima Trinidad, pero ninguno donde ésta esté formulada. Esto motivó fecundos debates en la historia de la Iglesia que condujeron a los concilios de Nicea (325) y Constantinopla (381).


Siendo nuestra intención comentar los textos bíblicos no entraremos en temas históricos, pero tendremos en cuenta lo necesario para que nuestra fe nos conduzca hacia la Trinidad.


Lectura del libro de los Proverbios 8, 22-31


Resumen: Los cantos de la sabiduría personificada, muy frecuentes en la literatura sapiencial empiezan a preparar – en un primer momento como una “licencia poética” - una “nueva persona” junto a Dios desde antes de la creación. Estos textos serán luego tomados en cuenta para los himnos cristológicos del NT.

En casi todos los libros sapienciales de la Biblia, y en muchos escritos no bíblicos, encontramos una serie de “cantos” donde se exalta a la sabiduría de Dios (ver Job 28; Pr 1; 8; Sir 24; Sab 7-9; Bar 3,9-4,4). Habitualmente esto se hace dando a la sabiduría, en una “licencia poética”, un carácter casi independiente y separado de Dios. A estos textos se los ha llamado de una “sabiduría personificada” ya que si bien no hacen sino cantar la infinita sabiduría de Dios, lo hacen de manera tal que dicha sabiduría parece independiente de Dios mismo. 

Leyendo el texto que nos ocupa, se ve que la sabiduría “canta”, alude a Dios y a su propia creación pero desde antes de los tiempos; creada antes de la creación. Sin duda que la relación al “antes” de la creación tiene como intención mostrar con cuánta sabiduría la creación fue hecha. La aparente independencia es tal que la sabiduría aparece como “un hijo querido”. Pero no sólo no termina aquí, sino que – además - es bueno destacar algunos elementos: en primer lugar, que lo que se destaca de la creación es la inmensidad, la firmeza, (notar que no destaca aquí elementos como la “belleza” o la “hermosura”, lo que sería más propiamente griego, como se ve en Sab 13,3.5). En realidad este texto es el segundo canto a la “Sabiduría personificada” en este libro (ver 1,20-33) y propiamente empieza en v.1. En 9,1 comienza una nueva unidad hablando de la Sabiduría en tercera persona. Sin embargo, es a partir del v.22 donde comienza a destacarse la superioridad de la Sabiduría sobre “todo”, lo cual le viene dado por ser anterior a la creación. La Sabiduría aparece como el primer fruto de la creación. No se alude a ningún origen o principio, es “primicia” (que también es “primogénito”). Siendo testiga de la creación, la sabiduría conoce sus secretos. En hebreo (v.30) se utiliza un extraño verbo ’ãmôn que puede ser “arquitecto” (según el griego) o “hijo querido” (coherente con la imagen de generación de los vv.24-25). 

Muchos elementos podrían destacarse en estos versículos. El principal, en lo que hace al tema litúrgico de la fecha, es que estos cantos a la sabiduría personificada fueron muy usados en el NT en los himnos cristológicos. El estricto monoteísmo judío no permitía dar a Jesús un lugar en el ámbito divino, pero estos cánticos permitieron ir vislumbrando, anticipando, en Jesús elementos que hacen a su preexistencia, a su unión con Dios, a su divinidad. Aunque el NT no llegue a afirmar de un modo “metafísico” la divinidad de Jesús, estos textos le permiten vislumbrarla, anticiparla y preparar el camino para lo que los concilios posteriores proclamarán.


Lectura de la carta de san Pablo a los cristianos de Roma 5, 1-5


Resumen: La importancia de la fe para ser justos ante Dios se expresa en “nosotros” que por Cristo y por el espíritu santo recibimos el amor de Dios “derramado en nuestros corazones”.

La carta a los Romanos está finalizando su primera parte (a la vez que prepara la siguiente). La intención de Pablo en ella es destacar que – sin excepción - “todos” pecaron. El acento del Apóstol no está puesto en destacar la miseria humana, sino la infinita misericordia de Dios: todos pecaron, luego todos son acreedores de la ira de Dios, pero Dios a “todos” les hizo llegar su amor. Esta intervención salvífica de Dios en la historia humana revierte la historia de la humanidad. El texto conclusivo de esta primera parte, en realidad, va de 5,1 hasta el v.11; la liturgia parece haberlo cortado por las referencias a Cristo al principio y al Espíritu al final del texto escogido. En realidad, el texto omitido es el que explica todo lo anunciado (“en efecto…”, v.6), que es la infinita capacidad del amor de Dios por nosotros, aun siendo pecadores. 

Es importante señalar que no es conveniente hacer una relación inmediata al escuchar a Pablo hablar de “Espíritu Santo” con la “tercera Persona de la Santísima Trinidad” de los concilios mencionados (confusión frecuente, especialmente porque las Biblias suelen poner “Espíritu Santo” con mayúsculas [es de señalar que no existían las minúsculas en los primeros tiempos del cristianismo; estás se crearon más tarde como una suerte de "cursiva"]). Sería anacrónico pensar que Pablo tiene en mente una persona. Pero sí tiene claro que “el espíritu de Dios” es "el" don escatológico, el don pleno de Dios para la humanidad, o para su pueblo. El espíritu (la ruah) es la capacidad, la fuerza que Dios da a profetas, reyes, enviados para desempeñar fielmente el encargo o misión que él les ha dado. En varios escritos del AT y escritos apócrifos se afirma que Dios “ha retirado” su espíritu hasta la espera de mejores días. Ese “día” de Dios para los cristianos ha llegado con la resurrección. Es el espíritu de Dios, un espíritu santo, el que se derrama sobre todos los que se han unido plenamente a Jesús glorioso por la fe. Esta fe nos alcanza la justificación (5,1). Dios nos “justifica” porque ese amor de Dios se ha derramado por el espíritu santo. Han llegado, en Cristo, los tiempos definitivos de la historia, el espíritu ha sido donado a todos los creyentes y así se manifiesta plenamente el amor de Dios. 

Sin duda el tema central de esta unidad de la carta se debe ubicar en otra parte: la esperanza y la gloria, la fe y la justificación… sin embargo, el esquema “trinitario” parece haber sido la razón por la que el texto sea incluido en la liturgia. El amor de Dios – el Padre - se ha derramado por el espíritu santo y por nuestro señor Jesús Cristo.


+ Evangelio según san Juan 16, 12-15


Resumen: La relación entre el Padre y el hijo es particularmente insistente en el Evangelio de Juan; particularmente en la cristología del “Enviado”. Hoy un nuevo “enviado”, el Paráclito refuerza la relación mutua entre ambos.

Ya hemos señalado en semanas anteriores la importancia que Juan da al llamado “paráclito” (puesto que es el tema que se desarrolla en este párrafo, remitimos a ellos, salvo lo específicamente trinitario que destacamos brevemente). Una novedad importante (conforme a lo que hemos dicho más arriba) es que el espíritu aparece para los cristianos como “el don” por excelencia. Por eso, por ser “don”, en griego la palabra “espíritu” (= pneuma) es neutra; sin embargo, Juan – como vimos - empieza a aludir a este personaje, “el paráclito” (que es “masculino”, y por tanto “persona”). Vimos, también, que de este personaje se dice lo mismo que en el cuerpo del Evangelio se había dicho de Jesús; así que hay una estrecha relación entre ambos sujetos. Pero – además - dice relación con el Padre. La estrecha relación entre el Padre y el Hijo (“todo lo del Padre es mío”) dice estrecha relación con el espíritu – paráclito en relación a la verdad (“recibirá de lo mío y se los anunciará”; v.15). 

Como se ha dicho, el Nuevo Testamento no despliega una teología trinitaria, aunque empiezan a vislumbrarse elementos que conducen a la misma. Esa “revelación progresiva” es lo que se ha llamado la “trinidad económica”. Pablo vislumbra en el don del espíritu, el don por excelencia de los tiempos mesiánicos. Ese don, enraizado en los textos del Antiguo Testamento, se manifiesta de diferentes modos en medio de la comunidad. Pero este don se ha “derramado” sobre toda la comunidad a partir del comienzo de estos tiempos, es decir: la resurrección de Jesús. El rol de Jesús, que cada vez más se descubre central en los nuevos tiempos lleva a la profundización en la pregunta siempre vigente: ¿quién es Jesús? Para ello, jugarán un rol muy importante los viejos textos de la sabiduría personificada donde se pueden atribuir a Jesús – desde los textos bíblicos, y por tanto, sin atentar contra el monoteísmo - la preexistencia y una estrecha relación con Dios donde no se lo termina distinguiendo de sus obras. Esta estrecha relación es particularmente reforzada por el Evangelio de Juan donde ya se señala claramente un rol divino en la persona de Jesús y – por tanto, estando esto ya claro - empieza a destacarse más claramente el rol jugado por el espíritu santo, ya entrevisto – o vislumbrado - como persona, en estrecha o casi idéntica relación con el Padre, como lo es el Hijo.

domingo, 15 de mayo de 2016

El escándalo de una palabrita

El escándalo de una palabrita


Eduardo de la Serna



Parece que hay cosas que no se pueden o deben decir…

Cuando en una entrevista radial me preguntaron qué le diría al presidente Macri si estuviera 5 minutos con él dije que le pediría que renuncie. Y expresamente me refería a los llamados “Panama papers”. No hice – en ese pedido – ninguna alusión a su gobierno. Podría decir muchas cosas de esto, y de hecho las digo, pero eso no implica que se pueda andar libremente pidiendo renuncias a un gobernante porque no nos gusta. Pero los datos de Panamá son otra cosa, y dignas renuncias han provocado en otras regiones.
Pero bastó que yo dijera eso para que ladraran los perros, usando la metáfora del refrán popular español.

Guillermo Lobo me entrevistó por radio (y aclaro: Pilar, la productora española de su programa, me dijo que íbamos a hablar de lo que yo había escrito el día anterior sobre la fe y la política, Dios y el César, no que toda la entrevista giraría en torno a mi pedido ficticio. Ficticio porque no estuve con Macri, como se sabe). Toda la entrevista giró en torno a si yo le había pedido antes la renuncia a Cristina, que no figura en los Panama papers. Es difícil hablar con alguien que cree las mentiras que sus patrones difunden por doquier y que además se adjudican una suerte de papel de fiscales de la república. Pero a lo mejor necesita mostrar que es un buen alumno.

Más adelante Alfredo Leuco – diario Clarín de hoy – afirma que Macri les planteó a los obispos, en su reciente reunión, lo que yo había dicho, y que sus excelencias dijeron que yo era un cura marginal. Cosa que es cierta, sin dudas. No sé si el diálogo es verdadero o forma parte de las ficciones a las que el mentimedios nos tiene acostumbrados, pero es evidente que si yo dije algo fue a título personal. No hablé en nombre del grupo de curas, del que soy parte, ni mucho menos en nombre de la Iglesia argentina. No hace falta que nadie lo ande aclarando.

Debo confesar, también, que mucha gente – incluso de los medios de comunicación – se solidarizó conmigo, o afirmó compartir mis opiniones. Obviamente no diré sus nombres.
Ahora bien, me queda una pequeña reflexión:

No voy a entrar en lo que sucede en mis hermanos vecinos, desde los insultos a Evo hasta los “fora Dilma” en Brasil. Me limitaré a la república Argentina.

Los medios escandalizados por mi ficción (repito, “si estuviera con Macri” es una ficción, ya que no estuve)  son los mismos que convocaron durante años a cacerolear contra la presidenta Cristina. La llamaron con todos los epítetos imaginables, y mostraban en cadena nacional a manifestantes que no sólo pretendían echarla, sino también deseaban su muerte. Pareciera que se puede decir desde “sus” medios lo que quieran, calumniar, mentir, provocar pero no se puede estar en otra vereda (no hablo de “grieta” para no hacerles el juego ya que son los creadores… de la palabra, y de la grieta misma). Parece que el pedido ficticio de renuncia (es decir algo que una persona decide, por circunstancias varias, hacer por propia decisión) es más grave, muchísimo más grave, que ser lisa y llanamente golpista. Hubiera jurado que era al revés.



sábado, 14 de mayo de 2016

El "amigo judío"

El “amigo judío”

O “en la nueva Argentina los únicos privilegiados son los CEOs”


Eduardo de la Serna



Es sabido que el término “tengo un amigo judío” era una excusa cruel por parte de los sectores nazis para hacer creer (y hasta quizás auto-convencerse) de que no eran anti-semitas como se decía. Las masacres, la shoah deberían ser “culpa de otros”, no mia puesto que tengo un “amigo judío”. Si el estado nazi hasta tuvo una orquesta de judíos (que tocaban “música judía”, como Mahler) para mostrar que lo del “amigo” era cierto.

Esto, me parece elemental, de ninguna manera responsabiliza – y menos aún culpabiliza – al “amigo”, a menos que realmente sea cómplice (aunque si lo fuera para “salvar la vida” imagino que nadie podría cuestionarlo por eso).

Argumentos semejantes se ven en otros terrenos: “tengo un amigo gay”, o “tengo un amigo X”. La cosa es mostrar simbólicamente que “yo no discrimino” como dicen que lo hago. “Amigo” es corazón, es libertad y elección, es vida compartida. ¿Cómo voy a discriminar?

Lo cierto es que ahora el presidente de los ricos y para los ricos anda mostrando por doquier a su “amiga pobre”. La presentó a Obama y su mujer Michelle la mencionó ante las “mujeres emprendedoras”,  luego la llevó para hablar en el Centro cultural Kirchner ante todo el gabinete, junto con el “felicidólogo” Cerezo. Y ahora la hace recorrer los canales de televisión haciendo profesión de fe macrista. Además, hasta anunció donar (parte de) su sueldo al comedor Los Piletones que su “amiga pobre” coordina, o dirige.

Supongo que la señora Barrientos lo hará de buena fe, y además disfrutará la ayuda oficial en beneficio de los que se alimentan en el comedor. No tengo elementos para dudarlo, aunque me cueste. Pero no puedo menos que pensar en el “amigo judío”. Un gobierno cada vez más evidentemente de y para ricos, que no ha tomado ni una sola medida en favor de los pobres, necesita mostrar por todas partes a su “amiga”. Y si de paso le sirve para pegarle por elevación al Papa, ese que recibió 5 veces a Cristina, ese que habla de una Iglesia pobre y para los pobres, ese que dijo que el sistema capitalista mata, ese que manda un rosario a una dirigenta social detenida injustamente, ese que recibirá a Hebe de Bonafini pues mejor aún.


Miren, miren todos a mi amiga pobre. Así todos podrán ver qué bueno y misericordioso es este gobierno que lo puede mostrar… y lograr que muchos lo crean.


martes, 10 de mayo de 2016

Comentario Pentecostés

Jesús se va sin dejarnos solos


DOMINGO DE PENTECOSTÉS


Eduardo de la Serna



Lectura de los Hechos de los apóstoles     2, 1-11

Resumen: los apóstoles están juntos en Jerusalén, según Jesús les ha indicado, esperando “la promesa” de Dios, a fin de que habiéndolo recibido, puedan salir a anunciar a todos el Evangelio, la predicación de Jesús. El espíritu viene sobre ellos y se manifiesta en las lenguas que deben proclamar a todo el mundo y en la palabra única que deben anunciar, “la buena noticia del reino”. Al recibir el espíritu, la Iglesia recibe el impulso desde Dios para el desempeño de su misión evangelizadora “hasta los confines de la tierra”.

Comentando el comienzo de Hechos de los Apóstoles, el domingo pasado, de la Ascensión, mostramos (remitimos allí) las expresas semejanzas que Lucas pone entre el comienzo del ministerio de Jesús y el ministerio de la Iglesia. En este caso, por cierto, la presencia del Espíritu, que impulsó a Jesús, el descenso de ese espíritu de modo físico, o corporal, una voz o ruido del cielo… Si Lucas quiere señalar que comienza el “tiempo de la Iglesia”, va a destacar que el gran protagonista de todo esto es – precisamente - el Espíritu Santo.


Hay que recordar que los apóstoles, para Lucas, están en Jerusalén aguardando “la promesa” que Dios ha hecho con los suyos. Jerusalén, por otra parte, es la meta de las grandes peregrinaciones litúrgicas de los judíos, especialmente en las tres grandes fiestas: las tiendas (otoño), la pascua y ¡pentecostés! (éstas en primavera). Es por eso que se mencionan tantos judíos oriundos de tantos lugares (partos, medos, elamitas…).todos han ido, como es habitual, a la ciudad santa. Y allí están los discípulos de Jesús esperando el espíritu.

El texto tiene dos partes que parecen aparentemente contradictorias. Al derramarse el Espíritu, los apóstoles comienzan a hablar “en otras lenguas según el espíritu les concedía expresarse”. Por otro lado, a continuación el enfoque cambia y ya no se trata de que se hablan diferentes lenguas sino que al que habla “cada uno lo escucha en su propia lengua”, lo cual es evidentemente opuesto. Probablemente esto señale dos elementos teológicos diferentes que el autor quiere destacar. Ambos signos (y ambos en relación a la palabra) son la consecuencia visible del don del Espíritu Santo sobre la comunidad de discípulos.

Las así llamadas “lenguas” son una consecuencia de la presencia del Espíritu Santo en Hechos (ver también 10,46; 19,6). Del mismo modo que los “signos y prodigios” (2,19.22.43; 5,12; 6,8; 7,36; 14,3; 15,12) estamos ante manifestaciones del espíritu. Evidentemente Lucas quiere hacer patente en estos hechos que se trata de una intervención divina (precisamente la mala interpretación de que se trata de que están borrachos, v.13 requiere mostrar de un modo indudable que se trata del obrar de Dios. De todos modos, por tratarse, como es evidente, de un texto programático que alude al comienzo de la misión de la Iglesia, seguramente no hemos de descuidar que a “toda lengua” debe llegar la predicación de los apóstoles. Deben ir “hasta los confines de la tierra” y allí todos deben escuchar la palabra de Dios.

Pero por otro lado, nos encontramos ante una escena extraña, el texto dice que “cada uno lo escucha hablar en su propia lengua”. Esto es raro ya que por lo general todos entendían el griego. Es decir, no hacía falta ningún milagro para ser comprendidos, sin embargo algo quiere destacar Lucas aquí. Nuevamente el tema es la lengua, pero ahora hay una lengua que todos comprenden cada uno con su propiedad. Se ha pensado que Lucas quiere mostrar los efectos contrarios de la dispersión de lenguas ocurrida en Babel. Es posible (aunque el texto de Babel diga otra cosa, así parece haberse leído en este tiempo), pero si es el caso, no parece que debamos encontrar aquí el eje principal de interpretación del relato. El Evangelio es la palabra que deben anunciar, y debe ser comprensible para todos. Lo que todos entienden son “las maravillas de Dios”. Este término, “maravillas” (megaleia) es la única vez que se encuentra en el NT. En Dt 11,2 se refiere a la manifestación de Dios a los presentes (ver 2 Mac 3,34; 7,17), son manifestaciones que llegan “hasta el cielo” (Sal 70,19). Es un término habitual en el libro del Eclesiástico (17,8.10.13; 18,4; 36,7; 42,21; 43,15; 45,24). El término viene de “megas” (grande, que sí es frecuente). La construcción es semejante a la que María dice en el Magníficat: “ha hecho en mi favor maravillas (megála) el poderoso. Santo es su nombre” (Lc 1,49). Dios actúa en medio de la humanidad, se manifiesta. Y estamos invitados a reconocer esa intervención. Tal es el caso de los milagros (en ambos sentidos) que debemos mostrar a todas las naciones en todas las lenguas. El Evangelio debe ser conocido y aceptado, debe crecer.

Pero esta tarea misionera de llegar a “toda lengua” (cf. Fil 2,11) no es algo que podamos desplegar sin la intervención de Dios. La Iglesia no puede comenzar su ministerio sin el Espíritu que la empuja, la impulsa y la llena de vida. Gente de todos los pueblos puede escuchar la palabra de Dios y – a partir de su fe - recibir el bautismo, y comenzar a su vez ellos a dejar crecer el Evangelio.



Lectura de la primera carta de san Pablo a los cristianos de Corinto     12, 3b-7. 12-13

Resumen: El espíritu es el que anima y fortalece a la comunidad. El que hace que los diferentes miembros de la ekklesia estén al servicio los unos de los otros enriqueciendo el “cuerpo” y siendo gestores de unidad en la plena vivencia de la diversidad.

En 12,1 comienza un nuevo apartado de la carta a los corintios. Como los demás, empieza con la fórmula “con respecto a…” (7,1.25; 8,1; 12,1; 16,1.12) que parece ser – en cada caso - la respuesta que da Pablo a preguntas que los corintios le han formulado por carta (7,1). En la carta también hay enfrentamiento a temas que Pablo conoce por información oral (1,10; 5,1; 11,18; 15,12). En este caso, la pregunta es acerca de “los espirituales” y Pablo desarrolla el tema en tres grandes partes, concluyendo en 14,40. El capítulo 12, por su parte tiene también tres grandes partes donde Pablo presenta el planteo en general (vv.4-11), un análisis a partir de la metáfora del cuerpo (vv.12-27) y la conclusión (vv.28-31). Los vv.1-3 constituyen la introducción a toda la unidad. En este caso, el texto litúrgico mezcla, sin un criterio literario aparente, la última parte de la introducción y la primera parte de cada una de las dos primeras unidades (vv.4-10 y vv.11-12). No es fácil entender el criterio de los cortes, aunque la centralidad del tema del Espíritu, propio de la celebración, queda destacada. Veamos brevemente:

En la introducción, Pablo presenta un contraste entre el pasado y el presente de los destinatarios, el tiempo de la idolatría, tiempo “sin espíritu”  y el hoy, tiempo “con espíritu”, tiempo “en la fe”. El contraste llega al extremo de la máxima blasfemia por un lado y la máxima confesión de fe por el otro; por tanto aquel que dijera “Jesús es anatema”, es algo imposible de decir si ese tal tiene el espíritu, y la gran confesión de fe, “Jesús es Señor”, algo sólo posible de decir “en espíritu”. Esto, así dicho, pone la fe como el eje y el criterio de pertenencia. Pero esta fe está movida por el espíritu de Dios. Muchas cosas que antiguamente los corintios hacían son muy semejantes a lo que hacen ahora (por ejemplo hablar en aparentes lenguas extrañas), ¿cómo saber si a ello nos mueve el espíritu de Dios o un espíritu o un ídolo? Pues la fe, la confesión de fe, es el criterio. Si uno confiesa a Jesús, tiene el espíritu de Dios.

Sin embargo – y esto es particularmente duro para aquellos que se creían más importantes que otros por tener manifestaciones del espíritu que son más espectaculares (como el don de lenguas) - lo primero que Pablo señala es que esos son “espirituales” por tener carismas. Es decir, dones de la gracia. Nadie puede, por tanto, jactarse, ya que todo es don de Dios, y no para el propio provecho, sino para el servicio de la comunidad. No es propio ni para sí. Esos dones son “distribuidos” (v.4), y tienen su origen en Dios. A cada uno Dios le da diversos “carismas” y todos son para el provecho de la comunidad (v.7). A continuación Pablo enumera algunos de esos carismas (lo que es omitido en el texto) y más adelante continuará mencionando otros. Es decir, no pretende dar una lista exhaustiva de los dones, sino mencionar algunos para destacar la pluralidad y variedad, pero en el sentido de la unidad.

El texto está cortado, como dijimos, y comienza la primera parte de la metáfora del cuerpo. Aquí se limita a la presentación de la figura y a presentar lo que es un aparente dicho pre-bautismal pre-paulino. La imagen del cuerpo y los miembros destacando la unidad y la diversidad parece haber sido tomada de la filosofía estoica, donde era común, aunque varios autores piensan en otros orígenes diversos. La imagen de la ciudad o del universo entendido como cuerpo es común en el entorno. Y los astros o la creación, y los “ciudadanos” entendidos como miembros. En este caso, el punto de partida es este, y refiere a la unidad y la diversidad, pero dando un paso extraño gramaticalmente: “así también Cristo”, no es “así también el cuerpo de Cristo” o “estando en Cristo”, etc. Sin duda la unión de los cristianos en Cristo es tal que genera, para Pablo, una unidad indisoluble. Lo cual hace impensable la división en el seno de la misma. División que no necesariamente significa ruptura, pero que puede ser hacer sentir a otros que por no ser como nosotros somos (o por no tener el carisma espectacular que nosotros tenemos) no son parte nuestra. O – por el contrario - hacer creer a otros, los más débiles, que no son “de los nuestros” por no tener nuestros carismas (ambos elementos se ven reflejadas en las imágenes que siguen: “no te necesito” o “no soy del cuerpo”, como dichos de unos y otros en la comunidad). Esta imagen, supone una mutua pertenencia al cuerpo al cual ingresamos por el bautismo. Es por esto que Pablo pone aquí un dicho (que es semejante a Gal 3,28 y parece semejante a Col 3,11). Esto parece indicar que existía una suerte de confesión de fe, o catequesis pre-bautismal que indicaba algunas características del bautismo en los que reciben el sacramento, y que Pablo utiliza y coloca aquí. En este caso, fiel al tema que está desarrollando, Pablo destaca que la diversidad (judío y griego, esclavo y libre) no afecta la comunidad, sino que por el contrario, la enriquece (en Gálatas, como el tema es otro y los conflictos también, el acento está puesto en que no hay superioridad de unos sobre otros y lo que cuenta es la unidad). 

Una nota con respecto al dicho: en Gálatas encontramos otro par: “varón y mujer”. Ciertamente, si 1 Corintios es cronológicamente anterior a Gálatas, hemos de decir que más tarde, Pablo añade el par varón-mujer al dicho que había recibido; por el contrario, si Gálatas es anterior a 1 Corintios, habría que explicar por alguna razón, por ejemplo, en el seno de la comunidad corintia, la causa por la que Pablo omite expresamente a la mujer y el varón en este texto. Parece bastante probable que Gálatas sea posterior a 1 Corintios, por lo que pareciera que en 1 Cor Pablo simplemente cita el texto (incorporando al Espíritu, donde decía Cristo). La importancia del lugar de la mujer en 1 Corintios mueve a Pablo a que la siguiente vez que cita este texto, es decir Gálatas, añada “varón y mujer”, como lo hace aquí.

Pero veamos brevemente el tema del espíritu en esta unidad. Para empezar, es sensato suponer que Pablo no está pensando en la “tercera persona de la Santísima Trinidad”. Sería anacrónico. El espíritu es el don de Dios; se dona y envía su fuerza para que la comunidad pueda mantenerse fiel a los caminos de Dios. Este es el don que se da a la comunidad y por el cual proclama su fe (Jesús es Señor), es la fuerza que unifica el cuerpo y sus miembros, y que manifiesta en cada miembro diferentes “carismas” a fin de que toda la comunidad se enriquezca y crezca. Este don, recibido en el bautismo es gestor de unidad en la comunidad eclesial, del mismo modo que los miembros lo son en el cuerpo del que forman parte.



+ Evangelio según san Juan     20, 19-23

Resumen: Jesús se va, pero el espíritu es derramado para continuar en la comunidad con sus mismas características, y así poder vivir conforme al testamento que Jesús deja en su discurso final.

El segundo domingo de Pascua hemos comentado este Evangelio (aquí se encuentra sólo la primera parte, la escena “sin Tomás”, allí incluía también la segunda parte). Remito a ese texto. Aquí simplemente destaco una nota sobre el Espíritu en Juan. Es evidente que este texto hoy es puesto en la liturgia por la referencia al envío del Espíritu.

Podríamos señalar la importancia que en Juan tiene el personaje al que llama “Paráclito”, o detenernos en el “envío”, que tan importante es el en Cuarto Evangelio. O la relación entre el espíritu y la comunidad joánica. Intentaremos – brevemente - un camino intermedio.

Las Biblias contemporáneas tienden a no traducir la palabra griega “paráclito” que antiguamente se traducía por consolador, abogado, etc. Es que el término “paráclito” es muy amplio y abarca esos elementos y también otros más. Como se sabe, las referencias al paráclito se encuentran en el largo discurso de despedida de Juan (Jn 13-17). Como una suerte de “testamento” de Jesús, él prepara a los suyos para su partida, y reconoce como verdaderos “herederos” a aquellos que vivan como él, en este caso, “el amor, como yo los he amado”. El paráclito aparece como una suerte de personaje que Jesús enviará cuando se vaya. Por eso “conviene” que se vaya ya que si no, no recibirán el paráclito. Si miramos algunos términos que se le aplican: verdad, envío, está con los discípulos, que el mundo no puede recibir ni conoce, que enseñará, son términos que se aplican también a Jesús en Juan. En cierta manera el Paráclito es una nueva manera de presencia de Jesús glorificado en medio de los suyos. Es un enviado a una comunidad, y con una misión concreta: que esta comunidad sienta la presencia en su vida cotidiana, en el conflicto, en conocer la verdad.

Un elemento interesante que concentra “el misterio” en Juan es el momento de la muerte de Jesús. Allí, afirma Juan, Jesús “entregó su espíritu”. El grupo al pie de la cruz resume, en cierto modo, la primera Iglesia: dos personajes con fuerte carga simbólica están allí (al decir “simbólica” por supuesto que no negamos su entidad real): el discípulo amado y la madre de Jesús. Que a partir de este momento serán “madre e hijo”. Hay elementos (no tantos como los que luego desplegarán los Padres de la Iglesia a partir de Justino) para pensar en la madre como una suerte de “Eva”: hay referencia a un jardín, a una mujer-madre, a una costilla. Y hay un discípulo que es amado, que tiene profunda intimidad con Jesús en la pasión, lo acompaña en la cruz, lo reconoce resucitado y cree sin ver a Jesús. En cierto modo, la novedad que Jesús trae, la nueva comunidad de discípulos está allí en la cruz, y a ellos “entrega su espíritu”. En un instante Juan concentra pasión y envío del Espíritu, algo que luego desarrollará en el relato que nos toca comentar.

Mirando el término “espíritu”, en Juan no es muy frecuente, como lo es en otros (x19 en Mt; x23 en Mc; x36 en Lc [+ x70 en Hch] y x24 en Jn). Luego de una alusión al Bautismo de Jesús – no mencionado en Juan - habla de un “nacimiento” según el espíritu que refiere a los discípulos a partir de nuestro bautismo, a una verdadera adoración “en espíritu”, las palabras de Jesús “son espíritu y vida”. En 7,39 señala expresamente que el Espíritu lo recibirán los seguidores a partir de la glorificación de Jesús, esto es, a partir de la Pascua. Fuera de esta mención expresa, debemos esperar al discurso de despedida para escuchar hablar del Espíritu como un don. Este don, presentado como paráclito, como se ha dicho, es un modo nuevo de presencia de Jesús entre los suyos: espíritu de verdad, enviado y maestro, que no hablará por su cuenta, como también ocurre con el enviado. Luego de estos anuncios, quedan los dos textos finales a los que hemos hecho referencia: Jesús, que en la cruz “entrega su espíritu” y que a los discípulos reunidos (¿quiénes? No se dice) les entrega su espíritu en un soplo.

La comunidad de los discípulos de Jesús continúa, Jesús se va pero no se desentiende de nuestra suerte. El y el Padre envían un paráclito, alguien con las mismas características de Jesús para que los discípulos puedan vivir el testamento que ha dejado, vivir el amor los unos a los otros como él nos ha amado.


Dibujo tomado de http://ismaelojeda.wordpress.com

lunes, 9 de mayo de 2016

La fe y la política

La fe y la política

O Dios y el César


Eduardo de la Serna



Los que, para bien o para mal, no tenemos Facebook no nos enteramos, afortunada o lamentablemente, las cosas que se publican ni los comentarios que de allí se suceden. Salvo que alguien que esté “insertado en el mundo” nos lo muestre, pero eso ocurre eventualmente y para casos puntuales.

Nuestras cartas quincenales al Pueblo de Dios han tenido una repercusión creciente, y eso se ve en los Medios, en los llamados que diferentes curas recibimos, y también en los comentarios de las redes sociales.

Por lo que pude ver es llamativa la cantidad de personajes, seguramente en su inmensa mayoría de ficción (trolls de call center), que mezclan, literalmente casi, “la biblia y el calefón”.

Aquí me interesa, para empezar, decir algo para aclarar a aquellos de buena voluntad, no al ejército de escribas de los que dispone el gobierno para enfrentar el único lugar que no puede dominar: las redes sociales. Para el resto cuentan con la hegemonía de la “cadena nacional” y resucitar a Lázaro cada dos o tres días. Menos aún me dedicaré a aquellos/as que sólo insultan y creen ofender con el único objetivo de “embarrar la cancha”.

Una de las cosas que se leen por ahí alude a la fe (o la Iglesia) y la política. Incluso aludiendo al supuesto dicho “dar al César lo que es del César”, y otros que la tarea de los curas es rezar, celebrar, o estar en las Iglesias (y algunos más avanzados, hasta “evangelizar” nos permiten).

Para empezar, y como profesor de Biblia que soy, quisiera señalar que es falaz, que no es así como la Iglesia lee la Biblia, repetir un versículo o un dicho y arrojarlo como una piedra al rostro del oponente. No es eso leer la Biblia. Todo texto, todo dicho se ubica en un texto, que tiene un contexto, un autor con una intención y unos destinatarios concretos. Y, además, ese texto forma parte de un todo en el cual se inserta, a veces con otros textos que lo complementan, lo relativizan, lo limitan o lo refuerzan. La Biblia es un conjunto de libros, para los creyentes es “Palabra de Dios”, y no un conjunto de dichos sueltos.

Y, como católicos, además, no podemos dejar de mirar también la Tradición, que es la otra pata con la que andamos en la vida de fe. La Biblia y la Tradición (que no es lo mismo que determinadas tradiciones) son las fuentes de nuestra fe. Por eso cuentan tanto la vida de fe del pueblo de Dios, y algunos personajes emblemáticos (santos y, sobre todo, los Padres de la Iglesia). Y, en este sentido, esa tradición, que parte de la Biblia, muchas veces queda expresada en lo que llamamos el Magisterio, es decir aquello que la Iglesia, en sus ministros enseña de modo habitual (aunque, como es obvio, lo exprese en un lenguaje y contexto que también debe entenderse para no “descontextualizar”).

La fe no se trata sólo de creer en Dios. Es central tener claro cómo es ese Dios en el que creemos. No sería lo mismo creer en un Dios que devora a sus hijos o un Dios que solo quiere ser obedecido, aunque unos sufran y padezcan la obediencia, que creer en un Dios que se manifiesta como un Padre que nos hace a todas y todos hermanos y hermanas. Ser “hermanos” es algo que está en el corazón de la Biblia, tanto judía como cristiana. Y si algo es sistemáticamente criticado, denunciado o confrontado es precisamente aquello que impide ser hermanos, o que maltrata, destrata, oprime o, sencillamente, mata. El origen, por ejemplo, en los llamados “Diez Mandamientos” es precisamente este.

Nadie discute hoy que la predicación de Jesús estaba centrada y enraizada en lo que él llamó “el Reino de Dios”. Ese reino es “Dios que reina”, es decir allí donde se hace su voluntad (por lo cual es “don y tarea”). Pero esta voluntad no es la voluntad caprichosa de un rey autoritario sino de un Padre lleno de ternura por sus hijos. Un padre que “sueña” que todos seamos hermanas y hermanos. Precisamente por eso, ese padre busca, “sueña” que los más despreciados, los menos tenidos en cuenta, estén puestos en primer lugar: las mujeres, los niños, los pobres… y también los publicanos, los impuros, etc… Esa es la “Buena noticia” que Jesús viene a anunciar, que los pobres tendrán buenas noticias (es decir, que su situación va a cambiar; pero no cambiará mágica o milagrosamente, sino cuando al verlos como hermanos compartamos con ellos la vida y los bienes).

El famoso texto del impuesto al emperador sin duda debe entenderse en este contexto. La pregunta capciosa de “fariseos y herodianos” es el marco. Responda “sí” o responda “no” la trampa está puesta. Y Jesús no le escapa al tema, como no lo hizo nunca: el César, en el Imperio romano ha sido divinizado (es el famoso “culto imperial”), y esa divinización claramente está manifestada en la moneda. Allí hay una ¡¡¡imagen!!! (justo en un pueblo que prohíbe las imágenes, y – para peor – la hay en el Templo) y una inscripción que dice que el César es “hijo de Dios” (literalmente la moneda dice DIV-F). Por eso, la clave está en que se debe devolver a Dios lo que es de Dios. El verbo dice “devolver” (no “dar”) porque el César le ha robado a Dios lo que es de Dios. La predicación del reino de Dios no permite que alguien reine en lugar del único Dios. No es difícil entender que esto fuera una de las causas centrales por las que Pilato, fiel delegado del Imperio (que incluso había acuñado monedas con la imagen del César y hasta hecho un templo al César Tiberio en Cesarea marítima) decidiera darle curso a la ejecución romana en cruz del “subversivo” de Nazaret. El texto es bastante más político de lo que una lectura superficial permite ver.

Pero, yendo más allá, la fe es un edificar la vida, una construcción (el verbo hebreo “amán”, de donde viene “amén” es más edificar que afirmar). Y lo que se edifica es la vida entera. No podría haber aspectos de la vida, salvo el pecado, que queden sin estar en el terreno de la fe (y el pecado porque, precisamente, es destrucción). Por tanto, si la fe no iluminara, acompañara, moviera, diera sentido a la política y la economía esa fe sería esquizofrénica. Sería más parecida a un dualismo que nada tiene que ver con el Evangelio o la fe cristiana. Así lo afirman los obispos latinoamericanos en Puebla (1979):

La Iglesia -hablando todavía en general, sin distinguir el papel que compete a sus diversos miembros- siente como su deber y derecho estar presente en este campo de la realidad: porque el cristianismo debe evangelizar la totalidad de la existencia humana, incluida la dimensión política. Critica por esto a quienes tienden a reducir el espacio de la fe a la vida personal o familiar, excluyendo el orden profesional, económico, social y político, como si el pecado, el amor, la oración y el perdón no tuviesen allí relevancia (515).

Es responsabilidad de los cristianos buscar que Dios reine, que se instauren modelos más justos y solidarios, que permitan que los hermanos y hermanas tengan acceso a lo necesario para la vida, y vida digna. Y, por supuesto, confrontar con lo que maltrata, o conduce a la muerte o a la vida menos digna. Algunos, no es tarea de los curas, lo harán participando activamente en la política partidaria, otros en otros terrenos, políticos por cierto, buscando “condiciones de vida más humanas”, al decir de Pablo VI.

La vocación profética es vocación de toda la Iglesia desde su bautismo. Lucas, en Hechos de los Apóstoles, insiste claramente en que la Iglesia tiene una responsabilidad profética en continuidad con la vocación profética de Jesús (tema muy importante en Lucas).

A modo de simple ejemplo de esto señalo el caso de san Ambrosio, obispo de Milán. El emperador Teodosio el Grande provocó una matanza en Tesalónica, y cuando fue a misa en la catedral de Milán san Ambrosio, padre, doctor de la Iglesia y maestro de san Agustín, le respondió: "Tú no puedes entrar en la casa de Dios. Tú no puedes estar ante el altar de Dios. Tus manos están manchadas de sangre”. Sin duda hay pocas cosas más “políticas” que este hecho de un santo obispo y Padre ante el “Emperador del mundo”.

Hoy en día creemos que conserva toda su actualidad lo dicho por los obispos latinoamericanos:

“La economía de mercado libre, en su expresión más rígida, aún vigente como sistema en nuestro continente y legitimada por ciertas ideologías liberales, ha acrecentado la distancia entre ricos y pobres por anteponer el capital al trabajo, lo económico a lo social. Grupos minoritarios nacionales, asociados a veces con intereses foráneos, se han aprovechado de las oportunidades que le abren estas viejas formas de libre mercado, para medrar en su provecho y a expensas de los intereses de los sectores populares mayoritarios” (Puebla 47).

Es por eso que nos preguntamos si como curas podríamos permanecer indiferentes ante algunas actitudes o hechos concretos que hacen padecer a nuestros hermanos, especialmente los pobres.

Ante la situación actual, el deterioro de la economía empiezan a manifestarse, o visibilizarse, las internas en el equipo económico del gobierno. La duda estaba entre “shock o gradualismo”, se dice. El problema, en mi opinión, no es ese, sino el objetivo, la meta. En lo personal me recuerda a ciertos grupos que afirmaban que era preferible Videla, que era un general más tolerante, antes que Benjamín Menéndez, por ejemplo. Una suerte de Videla o Pinochet. Las consecuencias están a la vista. Las consecuencias de la dictadura, de su modelo político y económico genocida. Y de este modelo económico actual que no es diferente, en muchos casos ni siquiera en sus nombres.

No solo nos gobiernan CEOs (un CEO en particular, en las sombras) sino que hay un desentenderse de la política (o incluso una crítica de la política o las ideologías como si fueran malas. Lo malo no es la política o la ideología, lo perversas son ciertas políticas, ciertas ideologías. ¡Éstas!). Por ejemplo, proponer – en el pasado – darle parte del hospital de Niños Ricardo Gutiérrez a la fundación Ronald Mc Donald y ahora un plan “mi Escuela Saludable” a Monsanto resulta gravísimo. Cínico. Perverso.

Como curas que queremos ser fieles a Jesús, el Mesías de los pobres, el que anuncia que Dios reina en un mundo de hermanas y hermanos como Padre de amor y ternura, no podemos callar la muerte, la injusticia, la exclusión. Las hermanas y hermanos “vulnerables”, como se dice ahora, no lo merecen, el Evangelio no lo merece, nuestra fe no lo merece. Por eso hablamos aunque algunos no lo entiendan y a otros les moleste.




viernes, 6 de mayo de 2016

6ta carta al Pueblo de Dios

6ta carta al Pueblo de Dios



Grupo de curas en Opción por los pobres
6 de mayo de 2016




El domingo celebramos la fiesta litúrgica de la Ascensión de Jesús. Es el comienzo de un tiempo nuevo: los seguidores del maestro son enviados a continuar su obra, a anunciar el evangelio a los pobres, a buscar las ovejas perdidas del pueblo de Israel. Particularmente el Evangelio de Lucas muestra esta continuidad entre el ministerio de Jesús y el de sus amigos. Precisamente por eso los mensajeros de Dios nos invitan a no quedarnos “mirando el cielo”, sino a salir a las calles y caminos.

Pero ese anuncio de buenas noticias a los pobres no puede ni quiere ser “opio del pueblo” sino un compromiso militante en favor del otro, especialmente de los pobres, de los caídos al borde del camino. Son precisamente esos caídos los que nos golpean la conciencia en estos días. Nos exigen palabras y actitudes, y no podemos callar:

  • Sigue injusta, política e ilegalmente detenida Milagro Sala. A esto deben añadirse los allanamientos, la violencia y los maltratos a personas ligadas a la Tupac Amaru de Jujuy debidamente silenciados por la prensa.
  • La estrategia para expulsar del sistema a los pequeños productores, ya empobrecidos sin la Secretaria de Agricultura Familiar, es llenarlos de exigencias que no pueden cumplir. Lo mismo sucede con los numerosos “Banquitos Populares” que, en la década pasada ayudaron a muchas familias de economías emergentes.
  • Los cesanteados de la Agricultura familiar siguen produciéndose. Nos conmueve lo sucedido en Jujuy, Corrientes, Santiago del Estero, Entre Ríos y Córdoba, donde ya se echó al 40% de los técnicos la mayoría de ellos con muchos años de trayectoria en terreno. En este caso y en el de Santiago del Estero, la característica es que quienes asumieron como referentes nacionales a cargo de la delegación tienen amplia trayectoria en el mundo de los agronegocios y compraventa de campos. Es decir todo lo contrario a la tarea de Agricultura Familiar…
  • La Subsecretaría de Juventud del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación despidió arbitraria e injustificadamente 35 trabajadores contratados hasta fin de año que se suman a los 20 despedidos en enero; iniciativa originada en el subsecretario "discriminador" Pedro Robledo que reemplazó con amigos a los trabajadores echados por ser militantes. Y para mostrar su sensibilidad, lo informó el 1º de Mayo, entre los ecos del discurso presidencial que prometía pobreza cero y limpieza de los “empleos públicos inútiles".
  • Los combustibles aumentaron por tercera vez en lo que va del año y el Ministro de Energía nos alienta con su frase “el que no puede pagar, que no compre”. Estos aumentos  injustificados, sumados a las 7 licitaciones de barcos de petróleo ganadas por Shell, no pueden desligarse de la sospecha de conflicto de intereses que venimos denunciando en nuestras cartas anteriores: el ministro Aranguren sostiene que Shell es su “ex-empleador”, pero estuvo ligado a ella como CEO hasta hace poco menos de un año y sigue siendo accionista de la compañía. A nuestro juicio es éticamente inaceptable que ocupe ese cargo público al que creemos que debe renunciar.
  • Es preocupante, además de la mentira y el cinismo, el uso de algunos términos por parte del gobierno, especialmente en boca del presidente. Escuchar hablar de felicidad y de trabajo nos resulta ofensivo y grave. Las palabras tienen contenido que las definen, pero vacías o huecas pueden manipularse. Se manipulan de hecho. Escucharlo decir que “el trabajo dignifica” resulta cruel en boca de un “desocupador serial”. También los esclavos trabajan: resuena en nuestra sensibilidad la frase “el trabajo libera” (Arbeit macht frei) que se encontraba en las puertas de Auschwitz. El trabajo que dignifica es el remunerado con justicia y socialmente protegido por el Estado. La felicidad, por su parte, no es una energía que nos atraviesa. Creemos que es un estado de plenitud que se comparte porque se ha encarnado. Desearles felicidad a los que acaban de ser desocupados, además de sádico es desalmado. Pero la sensibilidad no parece una cualidad de los miembros de este gobierno.
  • El silencio de la prensa hegemónica ante la gravedad que representan las empresas off shore de funcionarios de este gobierno, sus familiares y amigos, de empresarios y responsables de medios de comunicación es coherente con el mismo silencio por las denuncias de Hernán Arbizu y el JP Morgan y de Hervé Falciani y el HSBC en Suiza. Pareciera que para algunos la corrupción sólo existe cuando es “de los otros”, aunque en aquellos casos lo escondido sea inmensamente más escandaloso”.
  • La sobreactuación del poder judicial resulta grotesca, con la complicidad de los medios de comunicación que muestran en Cadena Nacional una excavadora, un agujero y un perro en la provincia de Santa Cruz omitiendo mostrar los cada vez más frecuentes nombres cercanos al gobierno nacional incorporados en los Panama Papers. Además, esto ocurre a escasos días que Clarín y La Nación se quejaron de la lentitud judicial en el “caso Baéz”.
  • En el actual panorama económico parece obvio escuchar a Paolo Rocca pidiendo ayuda al gobierno de Córdoba por la compra de 52.000 toneladas de caños para los gasoductos troncales de la Provincia. Los reclamos dieron resultado ya que, con ayuda del presidente, Techint venderá a los ganadores de la licitación al menos la mitad del material para la obra. Por otro lado se ve a Cristiano Rattazzi pidiendo un dólar más alto y poniendo como modelo a Colombia, el  segundo país más desigual de América Latina (detrás de Honduras), y el 7º más desigual del mundo y con la tasa de desempleo más alta de América Latina (datos del diario El Espectador [Bogotá], 5/3/2016). Es muy frecuente observar empresarios que se hacen millonarios con ayuda del Estado que dicen detestar, algo que ya vivimos en otros gobiernos con nombres fácilmente reconocibles.
  • Nos preocupa que las seiscientas mil computadoras que estaban asignadas dentro del marco del Programa Conectar Igualdad no hayan sido entregadas en provincias como Jujuy, Córdoba y Buenos Aires. Y más aún nos preocupa la transferencia a los ministerios de las provincias de la decisión de continuar este programa por sus propios medios económicos. Ellos no cuentan con los recursos del gobierno nacional, y si con el despido del personal que conllevará a la implementación defectuosa de dichos programas. A su vez preocupa que se busque realizar una transformación de este Programa Nacional en algo semejante al Plan Sarmiento que venía implementando la Ciudad de Bs.As. en fuerte cooperación con Microsoft y donde el Ministro de Modernización Andrés Ibarra ingresó al programa la Alianza por la Educación liderada por Microsoft, alianza que claramente compromete la gratuidad del proyecto en el futuro y que, para rematar, compró la conectividad de las computadoras a Prima SA empresa del Grupo Clarín.
  • Resulta patética la presencia en diferentes espacios de gobierno de Daniel Cerezo quien dice ser “experto en felicidad”. Nuestra experiencia entre los pobres nos dice que la felicidad surge de la justicia social, el trabajo digno, el respeto y la dignidad reconocidos. Nada de eso podemos reconocer en las actuales políticas de gobierno, y no creemos que – más allá del marketing o los espejitos de colores – el pueblo pueda acceder a la felicidad por un camino meramente motivacional. Además resulta agraviante su afirmación acerca de que “todos somos pobres por lo que nos falta y ricos por lo que podemos dar”, un insulto a los pobres de la tierra.
  • En el Polo Hotel Resort & Spa hubo un “Retiro” de María Eugenia Vidal y su gabinete, también debidamente motivacionado. Retiro que costó $ 230.000 al Estado provincial. Es la misma gobernadora que ya vetó dos leyes votadas, incluso por el bloque oficialista, de la expropiación para el hospital de Llavallol y la empresa recuperada de los acoplados Petinari.
  • Mariano Miranda, fiscal general de Jujuy y apoderado del frente “Cambia Jujuy” se dirigió al diputado nacional Máximo Kirchner en carta abierta diciéndole que “prepare las valijas” para ir con ropa a su provincia. Es el mismo que aludió a las valijas con “olor a dinero”. Además de lo grotesco y patético desearíamos que el poder judicial no sume más descrédito al que tiene y si tiene que tomar decisiones las haga en el terreno judicial y no con cartas abiertas.
  • El portal "Bahía Jobs" de Bahía Blanca ofrece trabajo de empleada administrativa, pero con una condición especial: ¡"no pertenecer a ninguna agrupación política relacionada con el gobierno saliente"! Es cada vez más claro el resurgimiento de la anti política.
  • La así llamada “corrupción”, ya lo hemos señalado, debe ser enfrentada con la ley y la justicia. Lamentablemente poca confianza nos inspira el Poder Judicial actual. Pero además es importante señalar que no hay “corruptos buenos” y “corruptos malos”. No se trata de buscar ostentosamente y en “cadena nacional” unos supuestos corruptos mientras se disimulan o esconden otros. Muchos de esos se repiten en cuentas en el exterior o en las compras de dólar a futuro, tema que pareciera algo ilegal o ilegítimo para unos mientras es inocente y casi meritorio para otros.
  • La propuesta de emergencia laboral que impide despidos (a la que Infobae llama “cepo laboral”) fue amenazada de veto por quien preside el gobierno nacional. El argumento es que esa medida fue perjudicial en el pasado sumando una más a las ya demasiado frecuentes mentiras del mandatario.
  • Y siguiendo en la misma línea el Poder Ejecutivo propone un Plan de Primer Empleo cuyos objetivos dice son estimular la creación de empleo formal y la formalización de los trabajadores pero oculta su real intención que es disminuir el costo laboral como desincentivo a la creación de trabajo y lo hace transfiriendo recursos a través de la reducción de las contribuciones patronales y subsidiando una parte o la totalidad del salario que abona el empleador al trabajador. Nuevamente transferencia de recursos del Estado a empresarios privados.
  • En coherencia con lo que afirma el Presidente y el ministro de Trabajo, Jorge Triaca, el jefe de Gabinete de Ministros, en el informe mensual al congreso, negó que hubiera más despidos que lo habitual aunque todos coincidan en que ya superan los 140.000 en lo que va del año según el informe del CEPA (abril de 2016). La desocupación es una “sensación térmica” dijo el ministro de Hacienda sumando uno más a su ya larga lista de sarcasmos. Siendo algo que sostienen los mismos que afirmaban que la inseguridad era una realidad y no una “sensación” (“sensación” hoy silenciada porque pareciera que “mágicamente” ya no ocurren los actos y hechos que inundaban las pantallas antes del 22 de noviembre) resulta doblemente cínico.
  • Que Marcos Peña afirme que se están dando pasos en la unidad de los argentinos cuando se persigue sistemáticamente a todos los que apoyaron el gobierno anterior. Que diga que se está avanzando en la lucha contra el narcotráfico, justo cuando cinco muertes enlutan la ciudad de Buenos Aires a pesar del silencio ominoso del alcalde Rodríguez Larreta y la complicidad de fuerzas de seguridad. Que asegure que se avanza hacia la pobreza cero, cuando los despedidos aumentan de modo notable y los precios de los alimentos de la canasta básica de nuestro pueblo se disparan sin freno, nos hace pensar que los logros que ostentará el gobierno son todos globos publicitarios, vacíos y sostenidos por un fenomenal aparato mediático.
  • Sigue creciendo el desmantelamiento de los trabajos territoriales de contención social como se ve claramente en los CEPLA (Centros Preventivos locales en adicciones) en numerosas áreas de la Salud, como los consultorios móviles, el plan Argentina Sonríe y otros.
  • Fue inadmisible y peligrosamente antidemocrática la injustificada demora de la vicepresidentas Gabriela Michetti en enviar a la cámara de Diputados el proyecto de “Ley Anti-despidos” o de “Emergencia laboral” con sanción en el Senado. La democracia no consiste en hacer lo que “nos da la gana” (o les da la gana a los mandantes).
  • La Agencia de Administración de Bienes del Estado (AABE) revocó los convenios que otorgaban en comodato dos predios de San Miguel de Tucumán a la Fundación María de los Ángeles, que preside Susana Trimarco, en razón de “una cuestión de reorganización”. En uno de los predios, del ex Hospital Militar, estaba planificada la construcción de un centro de desarrollo materno-infantil para víctimas de trata y sus hijos, una casa de educación terapéutica en convenio con el Sedronar y un polideportivo para niños. En el otro, se proyectaba la construcción de 100 viviendas para víctimas sobrevivientes de trata y explotación. Esos terrenos ahora deberán ser devueltos al Estado. Este gobierno desprecia la contención social de cualquier tipo y lo disimula con la vana promesa de los empleos de calidad y la pobreza cero.
  • Nos solidarizamos con todos los trabajadores despedidos, con la excusa falaz de ser “ñoquis”, con los que tienen su fuente laboral amenazada, tanto en el sector público como privado. Particularmente queremos hacer llegar un abrazo fraterno a los/as trabajadores/as de radio del Plata y 360 TV, e Infonews como lo hicimos antes con los de Tiempo Argentino, radio América y CN 23.
  • Nos duele el silencio ominoso de los obispos ante la actual situación. La presencia de miembros de Cáritas en el Ministerio de Desarrollo Social no debería tapar sus bocas, pero pareciera que muchos no se han enterado del padecimiento de sus ovejas.
  • Expresamos nuestra solidaridad con los pueblos cuyos habitantes (más de 20.000) se ven afectados por las inundaciones en el litoral, especialmente en las provincias de Entre Ríos - en especial con los 6.000 habitantes del pueblo de Santa Elena, cuyas casas corren peligro de desmoronarse -, Formosa, Santa Fe, Corrientes; también con los pequeños productores, tamberos, que pierden su producción, en medio de campos, caminos y pueblos aislados


Vemos como positivo:
  • la reciente Movilización gremial del día del trabajo, derecho sagrado para todas y todos los trabajadores. Y vemos también positiva algunas ausencias en el palco que ponen blanco sobre negro su compromiso en favor de los opresores desentendiéndose de los oprimidos.
  • El fallo de la justicia, que ordenó al gobierno de la provincia de Buenos Aires a reabrir las paritarias con sus empleados, paritarias que había cerrado unilateralmente.
  • La asociación de diferentes grupos reunidos bajo la convocatoria del Frente Ciudadano para reflexionar y defenderse frente a la pérdida de derechos y libertades que se experimenta. En la Universidad Nacional de Quilmes la convocatoria nucleó a 700 personas de distintos ámbitos de la ciudad. Ha habido experiencias similares en otros puntos del país.
  • La provincia de la Rioja, testigo de una nueva conquista de la democracia. Luego de un gran esfuerzo, particularmente de las víctimas, sus familias y abogados, de todo el pueblo y la secretaria de Derechos Humanos de la Provincia, se logró una histórica sentencia en el juicio de la “Megacausa”. Luego de siete meses de audiencias, y de desgarradores testimonios, el tribunal federal, sentenció el viernes 29 de abril, a 12 años de prisión al ex juez federal Roberto Catalán (primer ciudadano civil condenado en La Rioja) por su participación activa como magistrado en el último golpe de estado y 16 años, al médico Carlos Moliné. También condenaron a prisión perpetua a Benjamín Menéndez, junto con otros 9 acusados con diferentes años de condena.


En este “tiempo de la Iglesia” iniciado por la Ascensión de Jesús no podemos callar lo que hemos visto ni oído; sabemos que debemos ser fieles a Dios antes que a las autoridades, sabemos que Jesús nos desafía a que nuestro corazón esté junto a los pobres y hacia ellos se dirijan nuestras acciones y palabras. Y vemos, y seguimos viendo la insensibilidad de un gobierno de ricos y para ricos, tan ajeno a la Iglesia pobre y para los pobres que queremos y debemos ser.

Jesús asciende pero nos deja la responsabilidad de continuar su ministerio de misericordia. Pero una misericordia que no es “limosna”, en el sentido habitual, sino también capaz de denunciar proféticamente la injusticia anunciando que Dios quiere reinar allí donde los pobres sean tratados y entendidos como verdaderos hermanos y hermanas. Es el encargo de Jesús en este día y no queremos quedar “mirando al cielo”.

Grupo de curas en Opción por los Pobres

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