domingo, 1 de marzo de 2026

Poner un límite

Poner un límite

Eduardo de la Serna



Quizás con buena intención, quizás como un justificativo, quizás como excusa lo cierto es que se escucha, en algunas personas, una “explicación”, aparentemente razonable, a cierta reacción bélica, matanzas o guerras.

El ataque terrorista y cruel de Hamas “permitió” (destaco las comillas) la reacción del estado de Israel, especialmente contra Gaza, y la matanza, limpieza étnica y genocidio. El “ojo por ojo, diente por diente” de la Biblia, buscaba poner un límite a la venganza. Límite ciertamente sobrepasado aquí hasta el extremo.

La crueldad de Ali Khamenei “permitió” a EEUU e Israel un ataque, matanza y violencia desatada en espiral contra la república de Irán. Había que matar al tirano; las cientos de muertes civiles e inocentes (las mismas que se acusaba que Khamenei asesinaba) son simplemente “daños colaterales”.

Y – por cierto – podrían señalarse decenas de casos más, con razones reales o ficticias, como Venezuela, Cuba y otros.

Supongamos – por un instante – que realmente en esos lugares el autoritarismo y una situación dictatorial hacían casi imposible la vida de los habitantes. ¡Algo hay que hacer! ¿Qué? ¿Cómo? ¿Quién?

Hace años los papas buenos (Juan XXIII y Pablo VI) insinuaron la necesidad de un gobierno internacional. Más adelante, se propuso una Corte Penal Internacional. Y esto podría ser un amago de solución si no fuera que… el Estado más violento de las últimas décadas, los EEUU, se ha negado a ser controlado y no firmó su adhesión a la Corte Penal (como tampoco a otros tratados internacionales); la corte, a su vez, consideró genocida y criminal a Benjamín Netanyahu, el cual, ciertamente – y con el aval de Donald Trump – se niega a comparecer (y hasta, caustica e irónicamente, participa del Board of Peace trumpista) … No es ni curioso ni casual que quienes han cometido los atentados y ataques bélicos que conmueven el mundo actual, sean precisamente estos dos estados: Israel y los EEUU. Y, entonces, aunque el atentado criminal de Hamas merecía la firme condena internacional, y los atentados contra su población en Irán, por parte de Khamenei, también lo merecieran, no es menos cierto que nadie dio autoridad a ambos estados a intervenir y presentarse como garantes de la paz mundial. ¡No ellos! ¡No así! Para peor, como es sabido, desde la discutible creación de las Naciones Unidas, no puede ignorarse que, en el Consejo de Seguridad, los miembros estables (los vencedores de la Segunda gran Guerra) tienen un extraño derecho a veto. Es decir, los EEUU pueden intervenir donde quieren sin ser condenados por nadie, ni por la prensa (la cual manejan), ni por la justicia internacional (de la que no participan) ni por las Naciones Unidas, la cual vetan. Y, entre tanto, ostentando poder impune, atacan, bombardean, asesinan poblaciones y autoridades. Y no hablemos del "Nobel de la Paz", por cierto.

Y, en ese contexto, “en ciudad gótica” un felpudo arrastrado avala, sin siquiera pensarlo o debatirlo, todo lo que estos estados criminales hacen, dicen o provocan. Al fin y al cabo, para eso compraron aviones de guerra que no funcionan, tanques, submarinos y otras maravillas compradas, ciertamente a estos estados…

Hace muchos años, cuando, también, con argumentaciones falsas e inexistentes los EEUU declaró la guerra a Irak (que, por pura casualidad, como Irán, como Venezuela, tiene petróleo), otro felpudo en el gobierno argentino, que se jactaba de las relaciones carnales con los EEUU, participó en la guerra. Las consecuencias contra la población civil argentina son sabidas. Menem murió impune y senador. Milei nos conduce por un camino directo al desastre y la muerte, y – mirando la historia argentina – es probable que viva sin ser juzgado o condenado. Sólo se condena y encarcela a aquellos que beneficiaron al pueblo, y lejos, ¡muy lejos!, estamos de eso.


Foto tomada de https://www.bbc.com/mundo/articles/ce8vrg4d8rjo

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