Jeroboam II, descendiente de Jeroboam
Hace poco hicimos referencia a un rey de Israel llamado Jeroboam. Señalamos allí que fue como una especie de ejemplo de “mal rey” en todo el reino Norte. “Seguir los caminos” o “hacer como hizo Jeroboam” es sinónimo de decir que fue tan malo como aquel. Unos 150 años después de aquel, hubo un nuevo Jeroboam a quien, por cierto, se lo conoce como Jeroboam II. Así lo dice el texto bíblico:
“En el año quince de Amasías, hijo de Joás,
rey de Judá, comenzó a reinar Jeroboam, hijo de Joás, rey de Israel, en
Samaría. Reinó 41 años. Hizo el mal a los ojos de Yavéh y no se apartó de todos
los pecados con que Jeroboam, hijo de Nebat, hizo pecar a Israel” (2 Re
14:23-24).
Ahora bien, si el pecado característico del primero fue
haber roto con la familia de David, despreciado el Templo de Jerusalén y
alentado el culto a los ídolos, con lo que lo se empieza a fracturar la unidad
y perder la tierra, no es eso lo que se afirma del segundo.
De
hecho, su gobierno se caracterizó por una cierta prosperidad y un tipo de paz
exterior que le permitió cierto progreso económico, aunque discutible. No obstante,
el libro de los Reyes es crítico de este rey, pero no puede disimular esto y
así lo dice:
“Él restableció las
fronteras de Israel desde la Entrada de Jamat hasta el mar de la Arabá, según
la palabra que Yahveh, Dios de Israel, había dicho por boca de su siervo, el
profeta Jonás, hijo de Amittay, el de Gat de Jéfer, porque Yahveh había visto
la miseria, amarga en extremo, de Israel; no había esclavo ni libre, ni quien
auxiliara a Israel. No había decidido Yahveh borrar el nombre de Israel de
debajo de los cielos y lo salvó por mano de Jeroboam, hijo de Joás. El resto de
los hechos de Jeroboam, todo cuanto hizo y la bravura con que guerreó, y cómo
devolvió Jamat y Damasco a Judá y a Israel, ¿no está escrito en el libro de los
Anales de los reyes de Israel?” (14:25-28).
Como se ve, por un lado, la mirada es positiva
(restableció las fronteras, bravura) pero a su vez negativa (“hizo el mal a los
ojos de Yahvé”).
Sin duda, recuperar o ampliar las fronteras es algo
posible si no hay grandes enemigos externos como serán más tarde Asiria o
Babilonia, sino que se vive en un clima general de armonía. Pero eso no
significa “hacer lo que agrada a Dios”, y ese es el punto del “hacer el mal”.
Otros dos grandes profetas hablaron en tiempos de este
rey; Oseas y Amós (de los que hemos hablado en otros artículos; ver Oseas 1,1 y
Amós 1,1). Oseas se enfrenta a la idolatría vigente, algo que – también
cuestiona 1 Reyes (eso se afirma al decir que “no se apartó de los pecados de
Jeroboam”) – y una de las cosas que critica muy duramente (y lo señalamos) es
la actitud de creer que Dios está conforme con nosotros por el culto que damos
y no por vivir coherentemente con su voluntad. Es lo que se llama un “culto
vacío”: es decir, dar culto a Dios, pero con una vida vacía de fidelidad. Amós,
por su parte, cuestiona al rey por la falta de justicia. También el templo y el
culto es criticado (ver Amós 7,9-11) pero en este caso lo que el profeta
cuestiona es que, en su gobierno, los ricos son beneficiados mientras que los
pobres no son tenidos en cuenta. Nuevamente un “culto vacío”, aunque, en este
caso, visto no desde la mirada de Dios, como lo hace Oseas, sino desde la
mirada de los pobres. Es frecuente que quien habla desde los ricos o los
poderosos no sea crítico del gobierno de un rey que los favorece, y entonces se
celebre la paz exterior o el cuidado de las fronteras, pero que esto sea muy
diferente si se mira desde el lugar del pobre. Un gobierno donde “los ricos son
cada vez más ricos a costa de los pobres cada vez más pobres” sin duda será
criticado por un profeta como Amós.
Nos encontramos así con un rey valorado por algunos y
criticado por muchos, como suele pasar con tantos gobiernos.
La mirada de los autores bíblicos, que quiere mirar la
historia según los pobres sean o no reconocidos y tratados como verdaderos
hermanos y hermanas presenta una mirada alternativa. Un profeta como Amós es
expulsado de la tierra por decir cosas que molestan al rey mientras es
aplaudido por otros como el sacerdote Amasías (Am 7,10). Parece un buen ejemplo
para mirar nuestra realidad y nuestro tiempo y decidirnos a ver con los ojos
del Dios de Israel y desde el lugar del pobre..
Imagen en homenaje a Jeroboam II tomada de https://es.pinterest.com/pin/244531454757050946/

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