lunes, 11 de noviembre de 2024

Cuando el odio se convierte en atropello (curas opp)

Cuando el odio se convierte en atropello

 


Nos vamos habituando día a día a que el actual gobierno persiga, enfrente o clausure cualquier cosa que está en contra de sus perversos ideales, haciéndolo en nombre de valores que desconoce. Y propone hacer auditorías acá, actualización y blanqueamiento de listados por allá y poner orden donde, sostienen, no lo hay. Y, ya no es curioso, siempre enfrentando lo que sencillamente no es coherente con los antivalores del individualismo, el mercado y la falta de solidaridad que la Libertad Avanza y sus cómplices ostentan y de los que se jactan.

Hoy le tocó a la fundación Valdocco, de Cañadón Seco, Santa Cruz, que acompaña nuestro amigo Juan Carlos Molina. Repudiamos el hecho, aunque no creemos que en el gobierno tengan capacidad para entender este, nuestro rechazo; pero, al menos, esperamos que nuestro abrazo llegue a todos los niños y niñas que la fundación acompaña y a todas y todos los que allí colaboran. Es importante que no se sientan solos ya que eso es lo que hace el gobierno con todas las necesidades. Esperar que las autoridades se conviertan y miren la realidad desde los pobres y las víctimas, como ocurre en el Israel bíblico y las Escrituras cristianas quizás sea demasiado, pero no nos queda sino imaginar que nuestro país se merece otro futuro. Futuro que empieza en las siembras del presente. Siembras que nada tienen que ver con el odio, el individualismo y el mercado; siembras que nacen del amor, la verdad y la justicia social. Sabemos que es posible. Lo hemos vivido.

 

Grupo de curas en Opción por lxs Pobres

11 de noviembre 2024

Video con comentario al Evangelio del domingo 33º B

Video con comentario al Evangelio del domingo 33º B


o también en

https://youtu.be/hNqIZETAQ8E

Eduardo

jueves, 7 de noviembre de 2024

Un aporte teológico

Un aporte teológico

Eduardo de la Serna




Si pensar y hacer teología es “hablar de Dios”, sería falso de toda falsedad pensar o creer que sólo en la Iglesia católica romana “hablamos de Dios”. Todo grupo creyente habla de Dios, y hasta los ateos lo hacen (al menos para señalar aquello en lo que no creen).

Una actitud sensata y racional implica encontrarse, escuchar, dialogar con todos los “lenguajes sobre Dios”. No para decir que “somos todos lo mismo” (modalismo teológico), no para malinterpretar las “semillas del Verbo”, de Justino, destacando que todas las palabras sobre Dios están subordinadas (como una especie de “ancilla theologiae”) a la teología católica romana (subordinacianismo teológico). Sí para escucharnos mutuamente, ver aquello en que unos y otros dicen algo en común, reconocer las diferencias, buscar intensamente aquello que nos une más que aquello que nos divide.

Ahora bien, y siguiendo con la analogía trinitaria, en todo diálogo y encuentro es indispensable – para que lo sea – reconocer todo lo que de cada uno hay como aporte, lo que es propio, y la diferencia. No es diálogo si no hay búsqueda de lo “en común” pero tampoco sin reconocimiento de las diferencias. No sólo es importante escuchar atentamente qué dice de Dios cada grupo, sino también tener claro qué decimos de Dios nosotros y qué tenemos en común, y qué no. No para subordinar los demás lenguajes sino para reconocer y valorar (no como superior) lo propio. ¿Qué decimos de Dios nosotros para, después, buscar lo en común, las riquezas, las diferencias…? Y, acá mi pregunta, ¿podemos decir lo que nosotros decimos de Dios sin una escucha previa de la “palabra de Dios”, el Dios que se revela, el Dios que ha caminado y sigue caminando con su pueblo, el Dios en el que creemos? Porque, si presentamos una “palabra sobre Dios” que es muy “armada”, bien presentada, muy “filosófica”, pero que no se nutre de lo que – creemos – Dios mismo nos dice, ¿estamos realmente hablando de Dios, del Dios en el que creemos? Obviamente sería teología xenófoba pretender que otros grupos acepten la Biblia (a lo sumo sí pretender que la reconozcan en sus aspectos culturales e históricos), pero ¿podemos encontrarnos o dialogar (otra cosa es escuchar, lo que es fundamental, por cierto) sin también nosotros mostrar lo propio? Y, ¿puede haber algo propio sobre Dios que no empiece por la escucha de Dios mismo?


Icoo sobre laTrinidad deAndrei Rouvliov tomado de https://es.wikipedia.org/wiki/Trinidad_(Andréi_Rubliov)

David, un rey ejemplar

David, un rey ejemplar

Eduardo de la Serna



Los personajes más importantes de la Biblia merecen, por supuesto, mucha atención. Mucha más de la que le podemos dar en el espacio del que disponemos. Eso puede decirse, por ejemplo de Moisés, Abraham o David en la Biblia hebrea, o Pedro, Pablo, María o – por supuesto – Jesús, en la Biblia cristiana.

Por ese motivo es sensato dedicar más de un artículo, o presentar aspectos principales sin ser detallistas. Es lo que queremos hacer aquí al referirnos a David. Es que, siendo que la Biblia está conformada por muchos libros y – por lo tanto – por diferentes autores con diferentes perspectivas y diferentes tiempos, hay diferentes miradas sobre estos grandes personajes (para darnos una idea, David es mencionado más de 1100 veces en la Biblia).

La situación política era muy compleja: las diferentes tribus del Norte se encontraron asediadas y dominadas por los filisteos, gente de guerra (ver Jue 13,1; 1 Sam 4,1-2). Es por eso que deciden unirse y darse un rey, Saúl, para poder enfrentar unidos el adversario que venía “del mar” (1 Sam 9,16-17). Algunos grupos del Sur también se unen a ellos porque el enemigo era el mismo para todos. Entre esos grupos se encuentra David, que era jefe de una banda, quizás no muy honestos. Conocedor del terreno, y hábil guerrero, David empieza rápidamente a ser reconocido y valorado (1 Sam 18,5), e incluso se le atribuyen hazañas portentosas (1 Sam 17,49-50). Pero esto causa celos y envidias en algunos del Norte (1 Sam 18,8). David debe huir y se dirige al Sur (21,11) donde algunos lo nombrar rey (2 Sam 2,4). Los filisteos derrotan a Saúl y mientras en un primer momento se nombra rey a su hijo Isbaal (2 Sam 2,10), otros prefieren a David y lo eligen, unificando así ambas regiones (2 Sam 4,8). Los dos reinos tienen, ahora, un mismo rey.

Con su capacidad, David logra contener al enemigo filisteo y logra llevar una cierta tranquilidad. Acá es donde es difícil saber con precisión lo ocurrido ya que hay diferentes miradas, pero lo que parece más probable es que David toma la ciudad de Jerusalén, entonces en manos extranjeras y establece allí la capital de su doble reino (2 Sam 5,6-7). Jerusalén queda en el Sur pero, muy cerca de la frontera Norte, con lo que garantiza las peregrinaciones de ambos grupos al lugar donde pondrá los signos históricos del Éxodo.

Pero David es guerrero, no organizador. Esa tarea - siempre según dicen los textos - la llevará adelante su hijo, Salomón, que hará un palacio, un templo y una corte bien armada según el modelo egipcio.

Una de las cosas que se suelen atribuir a David es la composición de varios salmos (2 Sam 23,1). Sin duda escribió muchos, y con el tiempo se le atribuyeron otros más. Es frecuente en la Biblia esta actitud; lo mismo ocurre con los proverbios que compuso Salomón, quien es presentado como un rey sabio; con el tiempo cada vez se le atribuyeron a él más proverbios y otros libros de sabiduría, aunque hubieran sido compuestos muchos siglos después de su muerte.

Otro elemento interesante a tener en cuenta es que la Biblia no tiene ningún disimulo en mostrar defectos y pecados aún de sus grandes varones y mujeres. En el caso de David no duda en presentar varios de ellos, el más grave es su adulterio o la violación de Betsabé, que era mujer de un jefe militar de su ejército (2 Sam 11,3). Siendo que queda embarazada (v.5) no duda en hacer matar a Urías para quedarse con su esposa (v.17). Un profeta, Natán, le señalará claramente su pecado (2Sam 12,1) y el texto hace referencia a su arrepentimiento (v.13), e incluso a la composición de un salmo de penitencia (Sal 51,1). Pero no es este el único pecado de David, aunque sí – quizás – el más grave.

Sin embargo, con el tiempo, David es presentado como un rey ejemplar, modelo de cómo deben ser todos los demás reyes. Incluso los libros de los Reyes valorarán a los soberanos según se hayan o no parecido a David (ver 2 Re 12,20; 14,3; 18,3).

Seguramente los buenos historiadores de hoy matizarán mucho de lo que los libros bíblicos dicen (muy pro-davídicos, por cierto), pero lo que aquí nos interesa es destacar lo que la Biblia nos dice de uno de sus personajes fundamentales, un rey que buscó - con sus pecados y limitaciones - dejar que Dios sea el verdadero rey de Israel y someter su gobierno a las leyes de Dios (2 Cro 6,16), e incluso cuando no lo hizo, supo dejarse enseñar por los profetas y corregir los caminos para que Dios fuera el protagonista principal de la historia. ¿Aprenderemos de lo que la Biblia nos enseña?


Imagen tomada de  https://es.wikipedia.org/wiki/David#/media/Archivo:David_SM_Maggiore.jpg

martes, 5 de noviembre de 2024

Comentario a las lecturas domingo 32º B

 El ejemplo de una mujer, viuda, pobre y discípula

DOMINGO TRIGESIMOSEGUNDO - "B"


Eduardo de la Serna



Lectura del primer libro de los Reyes     17, 8-16

Resumen: Una mujer viuda extranjera es beneficiada por el profeta que le pronuncia una palabra de parte de Dios en la cual la mujer cree, poniendo en práctica lo dicho por Elías.


En 1 Re 17 comienza una gran unidad en la que el profeta Elías será protagonista y que será continuada por otra sobre Eliseo que concluye en 2 Re 13 con varias intercalaciones. El contexto histórico del tiempo de Elías comienza con el reinado de Ajab y, especialmente, el conflicto con su esposa Jezabel, la reina fenicia, hija del rey de Sidón (que continúa ejerciendo autoridad aun a la muerte de su esposo). Para un profeta celoso de los derechos del Dios de Israel la introducción de los dioses fenicios (Baal especialmente) y sus ministros resulta algo intolerable. Veamos brevemente algunas ideas introductorias.

Elías significa “Yahvé es mi Dios” lo cual es claramente un nombre programático. A repetirlo dedicará su vida el profeta.

Baal: en realidad significa “señor”, es el nombre de respeto con el que los cananeos se dirigen a su Dios principal, Hadad. La Biblia evita nombrarlo (salvo en el caso de los nombres que incorporan divinidades como es el caso de Ben-Hadad, hijo de Hadad, rey cananeo, cf. 1 Re 20,1). De Baal se esperan tormentas y – por tanto – fecundidad. En Israel muchos han tomado a Yahvé como el Dios nacional pero aceptado también otros dioses y diosas (incluso pareciera que muchos afirmaban que Yahvé tenía una diosa como esposa, Aserá). Así, por un lado Yahvé cuida a su pueblo pero Baal, por ejemplo, garantiza la fecundidad.

Sequía: en una región subtropical con estación seca como es la tierra de Israel una temporada de pocas lluvias es terrible ya que representa uno o dos años sin buenas cosechas y poco ganado. Elías anunciará una sequía (17,1) precisamente para mostrar que es Yahvé y no Baal quien garantiza la fecundidad o su ausencia en la tierra de Israel. Claro que este anuncio – y su realización – empieza a desatar el conflicto entre Elías y la casa real. Primero debe esconderse (17,2-7) y luego dirigirse a territorio extranjero. Aquí sucede el relato de la liturgia, en Sarepta, tierra de Sidón.

Yahvé se dirige a Elías diciéndole que se dirija a Sarepta y que “ha ordenado a una mujer viuda que le suministre alimento”. Sin embargo, la mujer no parece estar enterada de esto. Sin duda ha de entenderse que Elías ha de ser quién le comunique a ella la voluntad de Dios, cosa que hará (v.14).

La mujer es presentada como viuda. En Israel las viudas (y los huérfanos) son mostrados como paradigma de “pobres”. Es desposeída y desprotegida. Si no tiene quienes se ocupen de ella – cosa que todo buen judío debiera hacer – está condenada a la miseria o a ser víctima de la injusticia (cf. Ex 22,21; Is 1,17). 

La sequía parece también hacer efecto en esta región ya que la mujer no tiene más que un poco de harina y un poco de aceite. Sólo le queda esperar su muerte y la de su hijo único (v.12). 

La escena es bien presentada: Elías ve a la mujer recogiendo leña para su última torta. Le pide agua, cosa que la mujer – en total coherencia con la normativa de hospitalidad – le trae. Pero al pedirle también un poco de pan ella narra la escasez. Elías como hombre de Dios le dirá “no temas” para pedirle su porción y asegurarle que “el Dios de Israel” (en territorio de Baal) le dice que no se le agotará ni la harina ni el aceite hasta que vuelva la lluvia. La palabra del profeta es escuchada y ella “hizo según la palabra de Elías”. Comieron los tres y ni el cántaro de harina se vació ni se agotó la aceitera “según la palabra que Yahvé había dicho por boca de Elías”. Ciertamente resultan contrastante las dos mujeres de Sidón con las que Elías se encuentra, la reina que intenta llenar – y lo logra – de profetas de Baal la tierra de Israel, y Elías, profeta de Yahvé, que se dirige a tierra fenicia y es escuchado por una cananea.

 
Lectura de la carta a los Hebreos     9, 24-28

Resumen: Cristo ha entrado de una vez para siempre en el santuario auténtico que se encuentra en el cielo y desde allí plenifica los sacrificios haciendo que ya un tengan sentido porque el suyo ha sido perfecto.


En 8,1-6 – siempre siguiendo la lectura espiritual del A.T. – el autor de Hebreos había señalado que Moisés en el monte había visto el templo “original” cuyo modelo debería repetir (Ex 25,40) en la tienda que haría en el desierto. Eso significa que el Templo verdadero está en el cielo y Jesús, por la resurrección (que es lo que lo constituye sacerdote) entra en él. Jesús es ministro de aquel santuario (8,2), que ya no es “hecho por las manos humanas” (9,11-24, lo cual parece insinuar algo idolátrico en el viejo culto, ya que es de los ídolos de los que se afirma que son “hechura de manos humanas” (jeiropoíêtos), cf. Lev 26,1.30; Jdt 8,18; Sab 14,8; Is 2,18; 10,11; 16,12; 19,1; 21,9; 31,7; 46,6; Dn 5,5.23; 6,28; algo semejante se dice en Mc 14,58; Hch 7,48; 17,24; y referida a la circuncisión en Ef 2,11).

La ofrenda de Cristo, leída espiritualmente como “sacrificio” es definitiva porque ha llegado hasta Dios, y es por tanto única como es único el sacerdocio nuevo. Un sacerdocio que “destruye” el pecado haciendo innecesaria la repetición. Cristo volverá pero ya no para retomar la seguidilla de ofrendas interminables e ineficaces sino para comunicar la salvación (9,28).
  

Evangelio según san Marcos     12, 38-44

Resumen: Marcos presenta dos ejemplos contrastantes, unos escribas que estaban a las viudas y por el contrario una viuda que da todo lo poco que tiene como manifestación de su amor a Dios.


Jesús sigue en el templo (desde 11,27) del que recién saldrá en 13,1. Allí encontramos dos escenas conclusivas: en primer lugar alerta contra los escribas (vv.38-40) y luego – tomando la palabra gancho “viuda” – pasa a poner a una como ejemplo (vv.41-44).

Los escribas – con alguna excepción como la que encontramos en 12,28-34 – son presentados en Marcos como los adversarios de la comunidad de Marcos. La Biblia griega con frecuencia traduce por “escribas” (grammateus) el hebreo shômer que es “oficial”, alguien que tiene una cierta relación de autoridad en el pueblo (cf. Ex 5,6.10.14.15.19; Num 11,16…). Desde el comienzo del Evangelio se nos dice que no tienen autoridad entre la gente (1,22), cuestionan el obrar de Jesús (2,6.16; 3,22; 7,1.5; 8,31; 9,14; 10,33; 11,18.27) y Jesús les cuestiona su teología (12,35) y su obrar hipócrita (12,38). Finalmente son partícipes del asesinato de Jesús (14,1.43.53; 15,1.31) [no es seguro que participaran del “partido” fariseo, aunque parece que sí, al menos muchos de ellos; Mateo preferirá – por motivos históricos y la situación de su comunidad – presentar como adversarios a los fariseos, aunque muchas veces los menciona juntos]. 

Lo que señala de los escribas son dos cosas coherentes con la búsqueda del honor. (1) Los amplios ropajes son manifestación de su ostentación (cf. Gen 41,42; Ex 28,2; 29,21: 31,10; 2 Cro 18,9; 23,13; Est 6,8; 8,15; 1 Mac 6,15), es símbolo visible del status que reclaman para sí. (2) Los primeros puestos en las sinagogas y los primeros lugares en los banquetes. Estos eran a quienes toda la sociedad consideraba los principales (algo totalmente contrario a lo que Jesús pide de los suyos a los que les invita a hacerse servidores y esclavos, esto es ponerse en el último lugar). Los lugares eran expresión del honor que la sociedad reconocía y que ellos reclamaban. La auto-estigmatización que Jesús reclama para él y los suyos resulta claramente subversiva y contracultural. Los expertos en la ley gozaban de alta estima (Sir 39,4-11). En Qumrán, los lugares están claramente fijados:

Estas es la disposición para cuando se reúnan los ‘grandes’: Estando ya cada uno en su sitio que se sienten primero los sacerdotes, en segundo lugar los ancianos, en tercer lugar el resto del pueblo. Cada uno en su sitio…” (Regla de la Comunidad, 1QS 6,8-9)

A esto añade que estafan a las viudas (sabemos que en Israel, el cristianismo primitivo y el medio ambiente en general había casos de viudas con una buena posición económica), que “devoran sus casas” (en este caso no se trataría de viudas pobres sino empobrecidas por los escribas). Ciertamente la gran paradoja es que los expertos en la Ley en lugar de hacer lo que deberían con respecto a las viudas, protegerlas, asistirlas, en este caso las estafan y roban. La estafa pareciera ser una extorsión de hacer largas oraciones en favor de ellas quedándose con sus bienes. En este caso, la ironía sería doble ya que la oración de las viudas es presentada como modelo (Lc 18,1-5; Hch 9,39-41). 

Luego, Jesús se traslada al Tesoro, el lugar donde se hacen las ofrendas de “cosas” (dinero, ropas, utensilios y otros bienes) en el templo (lo que permite ver el Templo como una suerte de banco antiguo, cf. 2 Mac 3,9-12). Allí ve a los oferentes, entre la “multitud” mirando especialmente a “muchos ricos”. El contraste de estos muchos ricos con una pobre es notable. A esta se le añade ser viuda. Hay escenas similares en el medio ambiente (Xenofonte cuenta algo semejante de Sócrates, por ejemplo). 

Lo que afirma es que las multitudes depositan “metálico” (jalkós refiere a metales) y acota que “muchos” ricos echaban “mucho”. El texto señala que una viuda pobre echo “dos lepta”, la moneda griega de cobre de más baja denominación (la moneda de menor denominación en Judea bajo Herodes el Grande era la p(e)rutah). Y Marcos acota que ambos lepta equivalen a un “kodrántês”, la monada romana de menor denominación. Literalmente, entonces el texto afirma que la viuda echó: “dos leptas, esto es un cuadrante”. Es posible que las monedas circulantes en Siria y Judea se conocieran con las denominaciones romanas, por lo que esto no ha de verse necesariamente como que Marcos escribe en Roma (aunque puede ser buen indicio de esto). 

Jesús, entonces, como en 8,34 y 10,42 “llama” a los suyos para decir una palabra clarificadora, en estos casos sobre el discipulado (indicio que también esta lo será). Comienza con un clásico “amên legô hymin” (en verdad les digo; cf. 3,28; 8,12; 9,1.41; 10,15.29; 11,23; 13,30; 14,9.18.25), una frase que prepara un clima expectante para un dicho profético o sobre el discipulado. En este caso un dicho contrastante ya que es evidente a la vista que los ricos han echado “mucho” más que las dos moneditas de la viuda. Por tanto en un segundo momento (v.44) Jesús explica la razón de esto: la abundancia y la necesidad son el criterio de Jesús. Esto lleva a cambiar la mirada económica que se guía por la cantidad y el cálculo. El valor está puesto en la generosidad no en lo valuable.

Esta viuda puso lo necesario para la “vida” (bios). Curiosamente el escriba de v.20 “sabe” que se ha de amar a Dios con toda la vida (psyjê), la viuda en cambio practica esto, “ama a Dios con toda su ‘vida’”. Ella “da” todo, mientras los escribas le “quitan todo” a las viudas. El discipulado encuentra en esta viuda pobre un nuevo ejemplo a seguir.



Foto tomada de www.rezaconmigo.com

domingo, 3 de noviembre de 2024

Un sínodo desanimado (sin Biblia)

 Un sínodo desanimado (sin Biblia)

Eduardo de la Serna


El documento final del sínodo tiene algunos elementos que nos invitan a pensar. Va aquí la reflexión de un biblista.

Los títulos de las 5 partes son seguidos de versículos ligados a las escenas de la resurrección de Jesús en el Evangelio de Juan 20 y 21. Y señalo acá los textos bíblicos citados en el Mensaje Final (todos los textos).

Se pretende escuchar “lo que el espíritu dice a las iglesias” (Ap 2,7) [# 3 # 45 # 82]

“guiado por los textos evangélicos de la resurrección. La ida al sepulcro en la madrugada de la pascua, la aparición del resucitado en el cenáculo (sic, cf. # 1. 12. 60. 140. 155; “cenáculo", “sala de la cena”, ¿de dónde se concluye que todo ocurre en esa sala?) y sobre la orilla del lago han inspirado nuestro discernimiento y nutrido nuestro diálogo” [# 12]

I.- Llamados por el espíritu a la conversión… Jn 20,1-2

María Magdalena movida por el amor va primera al sepulcro, el discípulo amado con la fuerza de la juventud, cede el paso al más anciano que ha recibido el encargo de guiar, el peso de las negaciones. María Apóstola de los apóstoles. [# 13]

Bautismo Mt 28,18-19 + Gal 3,27 + Jn 3,5-6 [# 15]

Eucaristía 1 Cor 10,17 + 1 Cor 12,27 [# 16]

Lugar para los pobres 2 Cor 8,9 [# 19]

“Dios será todo en todos” 1 Cor 15,28 [# 20]

En un solo cuerpo 1 Cor 12,13 [# 21]

Unción del espíritu recibida en el bautismo (cf. 1 Jn 2,20.27) [# 22]

El Espíritu del que Jesús estaba pleno cf. Lc 4,1 + Lc 4,18 [# 25]

Cuando dos o tres se reúnen en su nombre Mt 18,20 [# 27]

La Iglesia debe anunciar el Evangelio a todas las naciones (cf. Mt 28,19-20; Mc 16,15-16) [# 32]

Mandamiento del amor Jn 13,34-35 [# 34]

Distribución de ministerios 1 Cor 12,11 (en cita) [# 36]

El reino es justicia, paz y alegría Rm 14,17 # 39. Unidad (ecuménica) pedida por Jesús en la cena Jn 17,20-26 [# 40]

Dones del espíritu 1 Cor 12,4-5 + sentimientos de Cristo que se hizo siervo Fil 2,7 [# 43]

Sínodo estandarte (Is 11,12; cita) [# 47]

II.- en la barca (Jn 21,2-3)

Voy a pescar [# 49]

Sabrán que son discípulos (Jn 13,35) [# 50]

Mesías que hace oír a los sordos y hablar a los mudos (Mc 7,37) [# 51]

Los creó varón y mujer (Gen 1,27) + Gal 3,27-28 son uno en Cristo [# 52]

Distintos carismas para el bien común 1 Cor 12,4-7 [# 57]

Mujeres en la historia de la salvación, Magdalena y María en el Cenáculo [sin citas] [# 60]

Niños, criterio para entrar Enel reino (cf. Mc 9,33-37) [# 61]

III. Echen las redes (Jn 21,5-6)

Hemos querido escuchar su voz [# 79]

El Espíritu Santo y nosotros (Hch 15,28); el espíritu que enseña y guía a la verdad Jn 14,26 + 16,13 [# 81]

Consenso que haga “arder el corazón” (cf. Lc 24,32) [# 84]

El espíritu nos guía cf. Jn 14,16 [# 91]

Hch 11,2-3 Pedro debe rendir cuentas [# 95]

Ser mansos de corazón, como palomas (Mt 5,8 + 10,16) no falsificamos la palabra 2 Cor 4,2 [# 96]

IV. Una pesca abundante (Jn 8.11)

En la pesca cada uno tiene una tarea (¿?) [# 109]

Poner los dones al servicio 1 Pe 4,10 [# 120]

La unidad signo de credibilidad Jn 17,21 [# 122]

V. Yo los envío (Jn 20,21-22)

Soplo del espíritu como nueva creación [# 140]

Talentos que fructificar y no esconderlo (Mt 25,14-30 no citado) [#141]

La medida del amor de Cristo (Ef 4,13) [# 142]

Conclusión (Jn 21,9.12.13)

Termina con un banquete para todos [# 152]

Banquete símbolo de comunión (cf. Is 25,6-8) [# 153]

 

Estas son todas las citas bíblicas en los 155 párrafos de todo el documento final; puedo haberme saltado algún texto no citado (lo mismo hacen citando a Benito XVI en el discurso inaugural de Aparecida sin mencionarlo (“opción por los pobres implícita en la fe cristológica”) [# 19]

 

Algunas reflexiones.

De todas estas citas, la enorme mayoría de ellas parecen un “adorno”, es decir, se trata de textos que si no estuvieran en nada cambiaría el párrafo; de ninguna manera puede decirse que se parte del texto bíblico para, a partir de allí, avanzar en el pensamiento.

Luego de cada parte (= capítulo), acompañada por una cita (que tampoco conduce el pensamiento de la unidad, como queda probado en que la parte I no tiene “título bíblico” aunque se añadió la cita de Jn 20,1-2 (que no estaba en el borrador), la parte 2 decía “Juntos en la barca de Pedro” y la parte 3 “en tu nombre echaré las redes”, ambos textos de Lucas 5, no de Juan 21, los cuales fueron corregidos sin que se modificara nada de estas unidades (salvo tres párrafos cambiados de lugar sobre los niños, los jóvenes y las personas con discapacidad, cambiados totalmente de lugar casi sin modificaciones). Luego de cada cita bíblica introductoria, el párrafo siguiente (# 13. 49. 79. 109 y 140) pretende ser una ligera meditación ligeramente adaptada a la asamblea. En casi todos los casos, insustanciales.

Me detengo, muy brevemente en unos pocos textos presentando algunos problemas:

# 13: ¿de dónde se concluye la juventud y ancianidad del discípulo amado y Pedro? ¿de dónde que Pedro ha recibido el encargo de guiar, cosa que – en Juan, porque de Juan se trata – es algo que ocurrirá más adelante, en 21,15-19?

# 27 la frase de “cuando dos o tres se reúnan en mi nombre”, ¿se refiere a la presencia del Señor en la asamblea sinodal? en el texto y contexto, ¿no está hablando de que Jesús está en las tomas de decisiones de la comunidad de atar y desatar, de retener o expulsar al “hermano que peca” con el objetivo de “ganar a tu hermano”? (Mt 19,15-20).

# 49 cuando Pedro dice “voy a pescar” ¿no está diciendo volvamos a ser pescadores de peces que esto de serlo “de personas” fue una ilusión; volvamos al pasado? (y por eso el contraste con que no pescan nada) ¿no es signo de la crisis por la muerte de Jesús semejante a los peregrinos: “nosotros creíamos”, de Lc 24,21?

# 52 la frase “los creó macho y hembra”, de Gen 1,27, y vista – además – como que “la diferencia sexual constituye la base de la relacionalidad humana”, ¿no saca totalmente de contexto un texto sacerdotal que está constantemente distinguiendo los astros, las plantas, los animales…? de esa cita, ¿de dónde se concluye lo de “la base de la relacionalidad…”? Y ligar ese texto a Gal 3,28 (que puede estar citando Gen 1,27, precisamente para decir que “ya no hay”) ¿Qué significa?

# 60 ante el rechazo de un número importante de participantes del lugar de la mujer (basta con ver los votos negativos, ya que este párrafo fue el más cuestionado en la votación final) se hace una referencia de cliché al lugar de las mujeres en el movimiento de Jesús (María Magdalena y la Virgen María). Pobre y simplista. Se podría haber avanzado muchísimo, y hay muchísimos elementos bíblicos en ese sentido, pero sólo se quedó en el cliché (curiosamente, en el final, parte V, donde casi todos los votos eran positivos, casi como diciendo “acá todo bien”, bastó que en # 148 se hablara de los que se preparan al ministerio ordenado y se propusiera una “presencia significativa de figuras femeninas” para que los votos negativos ¡fueran 40!).

# 61 la referencia a los niños; la cita de Mc 9,33-37 (en realidad vv. 36-37) no dice lo que el texto afirma. Allí Jesús habla de “recibir a un niño en mi nombre” (lo cual es claramente contra cultural en una sociedad que solía exponerlos), el texto al que parece pretender aludirse es Mc 10,14: “el que no reciba el reino de Dios como un niño no entrará en él” (“criterio para entrar en el reino”, dice el documento). Sin que, por otra parte, se analice por qué un niño es criterio (¿por no tener méritos?), precisamente que se utilice un texto de una manera errónea demuestra, claramente, que no era la Biblia la que guiaba el documento, sino que simplemente se pretendía ilustrar lo dicho).

# 141 sobre fructificar y no enterrar el talento (ya estaba dicho en el Instrumentum laboris, Nros 13 y 51), en una sociedad que prohíbe la usura (que “cosecha donde no sembró…”), que prohíbe prestar a interés, el que enteró el talento ¿no es el único que obró conforme a la voluntad de Dios?

# 152 ¿de dónde se concluye que el final es un “banquete”? En las brasas hay “un pescado” y “pan” (singular). Recién cuando sacan los frutos de la pesca comerán. El v.13 tiene connotaciones eucarísticas, aunque no dice que partió el pan sino simplemente que se los dio (y los peces).

Y una reflexión final… Soy de aquellos que creen que la iglesia ha de ser sinodal. No creo en otro modo de ser Iglesia que sea fiel a Jesús, pero no es menos cierto que la Iglesia (y no solo por el clericalismo, pero también por él) no lo es en la práctica. Por tanto, no hubiera estado mal un buen sínodo sobre la sinodalidad. Pero, para empezar ¿no hubiera sido razonable empezar por la pregunta fundamental, “qué Iglesia quería Jesús? ¿cómo la pensó, la soñó, la imaginó? Porque es curioso que para cuestionar el ministerio ordenado a las mujeres inmediatamente como ametralladora fundamentalista empiezan a repiquetear que no se puede hacer nada diferente a lo que Jesús quería (como si Jesús hubiera establecido un ministerio ordenado en algún momento de su vida histórica), pero cuando se trata de pensar la Iglesia, cómo ser Iglesia hoy, pues nada de Biblia. Y, personalmente, creo que. si no se empieza por la Biblia, lo que se haga y diga puede ser más o menos agradable, interesante o no… pero pues, simplemente, para ser cristiano le está faltando algo. Sencillamente “el alma”.


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